11 nov 2008

Tendremos que ir cambiando....

Se habla a nivel de Europa de extender la jornada laboral a 65 horas.
"Te contaré una historia amarga o más….", como dice Viglietti en la canción sobre el niño vietnamita asesinado en su escuela por las bombas yankis. Qué tiene que ver aquel hecho con esto??? Simplemente que los intereses bélicos y económicos, tienen detrás la misma mano oscura: FMI y BM.
La UE a través de estos organismos y sus directivas, impone una política de desguasamiento, por medio de las privatizaciones en la salud, la educación, la cultura, etc.
La presión de la clase trabajadora y el desarrollo económico entre 1945 y 1973, o 1980 y 1992, supuso para los trabajadores la mejora de sus condiciones salariales y derechos sociales a niveles inimaginables. Pero en los últimos años se han tomado medidas que suponen un retroceso de décadas en los Derechos de los trabajadores y un ataque frontal al Derecho Laboral.
La propuesta llamada ”Directiva de las 65 horas”, fué presentada en conferencia de prensa en Bruselas como algo muy pensado y balanseado y que ”toma en consideración” tanto los interes de los obreros, su salud y la necesidad de las empresas. Pero, a su vez, anticipan que hay una comprensión muy opuesta en cuanto a esta propuesta y que se esperan críticas muy duras.
La propuesta de la Comisión sobre el horario de trabajo, que entre otras cuestiones regula la cláusula opt-out (pactos privados sobre aumento de la jornada laboral), posibilita la legalización de jornadas semanales de trabajo de hasta 60, 65 o 78 horas y redefine el concepto de tiempo de trabajo, dejando de contemplar las horas en que se está a disposición de la empresa y manteniendo tan solo las de realización de funciones profesionales. Todo ello supone el punto de partida para que las legislaciones estatales desregulen el tiempo de trabajo hasta las 65 horas, así como que no consideren dentro del mismo, las horas de presencia.
Esta fué la única materia con novedades en las últimas semanas, aprobándose en paralelo un Proyecto de Directiva que consolida para la totalidad de los Estados miembros la figura de los “subcontratados”, haciéndola extensible a todos los sectores, salvo “por motivos de interés general”, como es el caso de los trabajadores de la contrucción. A su vez se permite que en la negociación colectiva se fijen condiciones laborales que no se ajustan al principio de igualdad, es decir que los trabajadores subcontratados no gocen de las mismas condiciones que los contratados directamente por las empresas usuarias.
Hubieron sentencias que sentaron precedentes: los casos “Laval“, “Viking Lines“ y “Ruffert”, a los que se debería sumar la sentencia “Volkswagen” del Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas.
Contrarreformas laborales y sentencias que limitan derechos sociales no aparecen en un momento cualquiera, sino que son la respuesta capitalista a la falta de crecimiento de la economía europea. El inevitable estancamiento económico, generado por la propia naturaleza del capitalismo, tan sólo encuentra solución desde un prisma patronal a través de la reducción de costos, entiéndase: rebaja del nivel salarial. Parece ser que la profundidad de la crisis económica lleva al lobby patronal, instalado en los Despachos de Bruselas, a exigir y justificar medidas que van más allá de la simple reducción de costes, sino que encuentran su objetivo en mermar aquellos elementos que colectivamente han permitido a los trabajadores conquistas sociales. Hablamos de la acuerdos salariales, derecho de huelga y acciones colectivas.
El declarar ilegales acciones colectivas que pretenden obligar a la negociación, como las aquí llamadas “huelgas salvajes”, es la respuesta que las Instituciones Europeas preparan ante la posibilidad de nuevas oleadas de movilizaciones de los trabajadores. Esperamos que esas oleadas bañen también las costas suecas.
En el 2004 hubo en el Parlamento sueco una interpelación a esta directiva de las 65 horas. Por aquel entonces, se decía que su aceptación quedaría bajo la resolución de cada país. Pero al mismo tiempo, se hacia hincapié en que si uno de ellos la aceptaba existiría presión para que todos los estados miembros de la UE la llevaran a cabo. Cuando el conflicto generado por el posible traslado de la General Motors a Russelsheim, Alemania, ya se presionaba para aumentar las horas de trabajo y desmejorar las situación laboral, y lo que hasta ese momento se consideraba voluntario, se convertiría en obligatorio.
Hay un detalle que creo no debemos olvidar y es que poco se puede esperar en cuanto a la defensa de los Derechos de los Trabajadores conquistados con decenios de lucha, represión y sangre, teniendo en cuenta la trayectoria de la Presidenta de la Confederación Europea de Sindicatos, Wanja Lundby-Wedin, en la LO y las huelgas de la Salud y su devenir.
Con estas medidas y en tiempos en que se extiende, profundiza y agrava la desocupación, las consecuencias son tanto mental como físicamente insostenibles. Hasta aquí y en la última votación, no han podido imponerlas. La comisión de trabajo del Parlamento Europeo rechazó por amplia mayoría (35 votos a favor, 13 en contra y 2 abstenciones) este techo semanal que sugirieron los 27 países en junio y que se introdujo en la nueva directiva: "tiempo de trabajo". Para los eurodiputados, la semana no puede superar las 48 horas sea cual sea el caso, es decir, sin posibilidad de derogación, mecanismo al que se recurre mucho en Gran Bretaña y que será eliminado en los tres primeros años de validez de la nueva directiva.
Además, la comisión de trabajo, que se expresó aprobando el informe del socialista español Alejandro Cercas, incluyó en el cómputo total de las horas laborales todos los turnos de guardia, tanto los activos como los inactivos. Para los ministros, en cambio, debían excluirse por no contar como trabajo. En junio, los 27 decidieron que la semana laboral debía llegar hasta las 65 horas contando las guardias, y si no, detenerse en las 60.
La cuestión no está cerrada. Para oponerse definitivamente al pacto cerrado entre gobiernos, el Parlamento deberá contar con una mayoría de 393 eurodiputados (la mitad más uno de los miembros) en la votación plenaria que se celebrará el 16 o 17 de diciembre. Se trata de un pulso difícil, de resultado incierto, que podría evitarse con negociaciones entre el Parlamento y los 27 a partir de esta semana. Esta directiva es una prioridad de la presidencia francesa, que concluye a finales de año y que los gobiernos tienen mucha prisa en aprobar.
En muchos países europeos ya hubieron grandes protestas de los trabajadores ante esta directiva. Muchas de estas medidas levantan una reacción que moviliza a los sectores más progresistas y unen en una lucha común en defensa de los derechos conquistados; despiertan una conciencia de clase, que aunque adormecida siempre esta latente. Me refiero concretamente a esta sociedad sueca, que tiene características muy especiales. Este pueblo, con antecedentes de luchas reivindicativas a principios del siglo pasado, tras años de vincular la Socialdemocracia (SD) con la LO, en un concepto totalmente falso de colaboración de clases y que se ha visto defraudado, traicionado una y otra vez en estos últimos años, está en un sopor que lo hace incrédulo y lo paraliza.
Pero confío, en los pueblos. Creo que si para algo ha servido esta crisis, es precisamente para entender la necesidad de participar, tomar posición y exigir cambios.
"De todos los peligros, el mayor es subestimar al enemigo" (Pearl S. Buck)
Gloria
Video gentileza de Ayuí-Tacuabé

10 nov 2008

Importancias

Por Juan Gelman
Por primera vez en la historia de EE.UU., un presidente negro ocupará la Casa Blanca. Mulato, más bien, o exactamente, afroamericano. Es obvio subrayar el valor simbólico y la importancia cultural del fenómeno, que tantas esperanzas ha levantado en todo el mundo, o casi. Era un resultado que los propios republicanos habían previsto. Como señaló el senador John Ensign, figura destacada del partido rojo, “obviamente esperábamos este tipo de jornada” (Fox News, 5-11-08). Su camarada, el representante Christopher Asis, habló del “tsunami” que llevó a Obama a la presidencia y al Partido Demócrata a ganar la mayoría en ambas cámaras. La naturaleza de este tsunami se presta a interpretaciones diversas y aun combinadas o mezcladas.
¿Tanto cambió la mentalidad de la mayoría del pueblo norteamericano que en corto tiempo, unas décadas apenas, abolió los prejuicios racistas que le duraron largo después de la abolición de la esclavitud? ¿Fue la ocupación de Irak y Afganistán, que ha segado la vida de más de cuatro mil efectivos estadounidenses? ¿La crisis que golpea duramente a los hogares y acelera el desempleo? ¿Algo de todo eso junto? Las encuestas demostraron que la preocupación mayor del electorado es la situación económica que azota al país, preocupación mucho más densa que la provocada por la guerra. Obama prometió “el cambio” y la cuestión estriba en cuándo, cómo y hasta dónde se producirá.
El día posterior a las elecciones es el primer día de gobierno del electo y se barajan y entrecruzan nombres de posibles miembros del gobierno de Obama. Su primer nombramiento es algo inquietante: designó jefe de gabinete a Rahm Emanuel, representante demócrata por Illinois, ex funcionario de la Casa Blanca en los tiempos de Clinton, ex banquero inversor. Emanuel fue quien más fondos consiguió de Wall Street para financiar la campaña: 2,7 millones de dólares, a saber en qué términos. En materia de política internacional, los asesores principales del próximo presidente de EE.UU. han sido y son reflotados del gobierno Clinton –Richard Holbrooke, Susan Rice, Madelaine Albright–, que con Bill practicaron el llamado “intervencionismo liberal”: promovieron las sanciones contra el Irak de Saddam, la participación norteamericana en la guerra de los Balcanes, la invasión de Haití, la acción militar en Sudán y siempre se mostraron remisos a presionar a Israel para que concretara la paz con los palestinos.
El círculo íntimo de Obama ha filtrado a la prensa que éste se inclinaría por mantener a Robert Gates, actual jefe del Pentágono, como el próximo jefe del Pentágono, lo que daría un tinte bipartidista a su gobierno. Durante decenios, Gates fue agente y aun tres veces director de la CIA en las administraciones de Reagan, Bush padre y Bush hijo, se identificó con el envío de más tropas a Irak y participa activamente en la planificación de la escalada de la guerra en Afganistán y en los bombardeos de territorio pakistaní. Cabe señalar que Obama saludó “el éxito” del primero y que ha hecho de Afganistán –al que quiere enviar otros 7000 efectivos–- y Pakistán el objetivo central de su política “antiterrorista”. ¿Casualidad o qué?
Barack ha calentado el ánimo del mundo y ha recibido ya solicitaciones y advertencias de diferentes países. El gobierno de Afganistán le pide que los ocupantes dejen de matar a civiles que acuden a una boda. El paquistaní, que cesen los ataques contra su frontera con Afganistán. El de la India, que no se inmiscuya en la cuestión de Cachemira, otro desvelo de Obama. Tel Aviv saludó su elección y aseguró que no cambiará la política de la Casa Blanca para con su aliado principal en Medio Oriente, aunque la mayoría de los israelíes con pasaporte estadounidense votó por McCain. El presidente Saakshvili reiteró que Obama en persona le confió sus planes concretos para fortalecer a Georgia. Europa Occidental demanda que EE.UU. la considere socio igualitario. Varios gobiernos latinoamericanos expresaron la esperanza de que serán ahora tratados con respeto. China mostró cautela. El Kremlin, muy criticado por Barack, que lo considera el segundo enemigo potencial de EE.UU. después de Irán, lanzó un primer reto: anunció que instalará un sistema adecuado para contrarrestar el escudo antimisiles del que participan Polonia y la República Checa.
Es evidente que Obama cambia la imagen de EE.UU. en el mundo, en parte porque es afroamericano, en parte porque el padre nació en Kenia, en parte porque los pueblos quieren paz y no guerra, en parte porque no es Bush. Probablemente entablará negociaciones diplomáticas con los países malditos para W, pero no se distanciará mucho de su política bélica. Parece tener razón el ex diplomático Edward Walker: “La diferencia esencial será el estilo”. Lástima.
Tomado de Página 12

7 nov 2008

Entre la esperanza y la realidad

Carta al senador Obama
Ralph Nader Information Clearing House
Traducido por Manuel Talens

Estimado senador Obama:

Durante los casi dos años que ha durado su campaña presidencial, las palabras “esperanza y cambio”, “cambio y esperanza” han sido el tema repetitivo de sus declaraciones. Sin embargo, existe una asimetría entre tales objetivos y su carácter político, que se somete a centros antagónicos de poder nada proclives a la “esperanza y el cambio” y sí a la continuación del statu quo.
Ha recibido usted contribuciones económicas tan enormes que no tienen parangón, muchas más que el senador McCain, procedentes de intereses corporativos, de intereses de Wall Street y, lo que resulta más peculiar, de abogados de grandes bufetes corporativos. Nunca antes un candidato demócrata a la presidencia había logrado tal superioridad sobre su adversario. ¿Por qué, aparte de su apoyo incondicional a favor del rescate bancario con 700 mil millones de dólares, esos intereses corporativos están invirtiendo tanto en el senador Obama? ¿Podría ser porque su trayectoria como senador de Illinois, como senador nacional y como candidato presidencial (trayectoria que incluye su apuesta por la energía nuclear, por las plantas de carbón, por las perforaciones petrolíferas en alta mar, por los subsidios corporativos, incluida la Ley de Minas de 1872, y que elude, por ejemplo, cualquier programa integral destinado a luchar contra la ola de criminalidad corporativa y contra el abultado y despilfarrador presupuesto militar) les haya demostrado que es usted el hombre que necesitan?
Para promover el cambio y la esperanza, el cargo presidencial requiere carácter, coraje e integridad, no conveniencia, acomodación y oportunismo a corto plazo. Veamos, por ejemplo, la transformació que ha sufrido usted: de elocuente defensor en Chicago de los derechos palestinos antes de postularse al cargo de senador nacional ha pasado a ser acólito y portavoz de la línea dura del lobby judío usamericano (AIPAC, por sus siglas en inglés), que reafirma la opresión militar, la ocupación, el bloqueo, la colonización y la confiscación durante años de agua y tierras pertenecientes al pueblo palestino y de sus menguados territorios en Gaza y Cisjordania. Eric Altermann ya resumió numerosas encuestas en una edición de diciembre de 2007 de la revista The Nation, en las cuales quedaba claro que la mayoría de los judíos usamericanos rechazan las políticas del lobby judío.
Usted sabe muy bien que sólo cuando el gobierno de este país apoye a los movimientos de paz israelopalestinos, que elaboraron hace años una detallada solución de dos Estados (apoyada por la mayoría de los israelíes y los palestinos), habrá posibilidades de resolver este conflicto que dura ya más de sesenta años. Sin embargo, usted se pasó al campo de los partidarios de la línea dura, de tal manera que en su infame y degradante discurso ante la convención de la AIPAC, justo después de su nombramiento como candidato presidencial del Partido Demócrata, apoyó una “Jerusalén indivisa” y se opuso a las negociaciones con Hamas, el gobierno electo en Gaza. De nuevo, ignoró usted la voluntad del pueblo israelí, que en una encuesta del 1 de marzo de 2008 aparecida en el respetado periódico Haaretz, mostró que el 64% de los israelíes estaban a favor de “negociaciones directas con Hamas”. Uno de los muchos líderes palestinos que abogan por el diálogo y la paz con el pueblo israelí ha descrito así la posición de los partidarios de la línea dura de la AIPAC: “Hoy el antisemitismo es la persecución de la sociedad palestina por parte del Estado israelí”.
El verano pasado, durante la visita que hizo usted a Israel, programó sólo 45 minutos de su tiempo para los palestinos, sin conferencias de prensa y sin visita alguna a los campos de refugiados, algo que sin duda habría alertado a los medios sobre el brutal tratamiento que sufren los palestinos. Su viaje sirvió de apoyo al cruel e ilegal bloqueo de Gaza, contrario al Derecho Internacional y a la Carta de Naciones Unidas. Se centró usted en las victimas del sur de Israel, que durante el pasado año han totalizado una víctima civil israelí por cada 400 palestinas en el lado de Gaza. En vez de adoptar una posición política opuesta a cualquier violencia y favorable a la aceptación de la propuesta que la Liga Árabe hizo en 2002 con el objetivo de permitir un Estado palestino viable en el interior de las fronteras de 1967 a cambio de plenas relaciones diplomáticas y económicas entre los países árabes e Israel, jugó usted el papel del político de poca monta y se fue de allí dejando a los palestinos con un sentimiento de mucha conmoción y poco pavor [1].
David Levy, un antiguo negociador de paz israelí, describió su viaje en pocas palabras: “Hubo una muestra casi malintencionada de indiferencia ante el hecho de que aquí conviven dos discursos distintos. Puede que eso le sirva como candidato, pero no como presidente.”
El comentarista usamericano de origen palestino Ali Abunimah señaló que Obama no emitió ni una sola crítica a Israel “…por su permanente construcción de asentamientos y muros, por los cierres [de pasos de control] que hacen la vida imposible para millones de palestinos. […] Incluso el gobierno de Bush criticó recientemente el uso israelí de bombas de racimo contra civiles libaneses [véase www.atfl.org ]. Pero Obama defendió la agresión israelí contra el Líbano como un ejercicio de su ‘legítimo derecho a defenderse’.”
En numerosas columnas, publicadas en el Haaretz, Gideon Levy criticó duramente las agresiones del gobierno israelí contra la población civil de Gaza, entre ellas los ataques en “el centro de un abarrotado campo de refugiados... con horrible derramamiento de sangre” a principios de 2008.
Uri Avnery, escritor israelí y defensor de la paz, describió la aparición de Obama ante la AIPAC como un espectáculo que “batió todos los récords de obsequiosidad y adulación” y añadió que Obama “está preparado para sacrificar los intereses usamericanos más elementales. Al fin y al cabo, para Usamérica es vital que se logre una paz israelopalestina que permita llegar a los corazones de las masas árabes, desde Iraq hasta Marruecos. Obama ha dañado su imagen en el mundo musulmán y ha hipotecado su futuro, si es que lo eligen presidente”, dijo. Y añadió: “De una cosa estoy seguro: las declaraciones de Obama ante la AIPAC son muy, pero que muy malas para la paz. Y lo que es malo para la paz es malo para Israel, para el mundo y para el pueblo palestino.”
Otro ejemplo de su falta de carácter, senador Obama, es la manera en que les ha dado la espalda a los usamericanos musulmanes de este país. Se negó usted a enviar sustitutos para que hablasen a los votantes en sus reuniones. Mientras que sí ha visitado numerosas iglesias y sinagogas, no ha querido visitar una sola mezquita de este país. Incluso George Bush visitó la Gran Mezquita en Washington (DC) después del 11-S para expresar oportunos sentimientos de tolerancia ante un aterrado grupo religioso de inocentes.
El New York Times publicó un artículo el 24 de junio de 2008, titulado “Muslim Voters Detect a Snub from Obama” [Votantes musulmanes detectan un desaire de Obama], firmado por Andrea Elliott, en el cual se citaban diversos ejemplos de su aversión por esos usamericanos que proceden de todos los estratos sociales, que sirven en las fuerzas armadas y que trabajan para vivir el sueño americano. Tres días antes, el International Herald Tribune publicó un artículo de Roger Cohen, titulado “Why Obama Should Visit a Mosque” [Por qué Obama debería visitar una mezquita]. A pesar de ello, ninguno de tales comentarios y reportajes ha alterado su intolerancia política contra los usamericanos musulmanes, y ello a pesar de que su padre fue un musulmán de Kenia.
Es posible que lo que mejor haya puesto en evidencia su absoluta falta de coraje político o la versión más suave de este rasgo suyo sea su capitulación ante los partidarios de la línea dura cuando le exigieron que prohibiese hablar al ex presidente Jimmy Carter ante la Convención Demócrata Nacional. Se trata de una tradición que rinde homenaje a antiguos presidentes y que este año le ha sido acordada a Bill Clinton en horario de máxima audiencia.
Carter fue un presidente que negoció la paz entre Israel y Egipto, pero su reciente libro [2], en el cual instó a ese superpoder dominante que es Israel a que evite el apartheid de los palestinos y haga las paces con ellos, fue todo lo que hizo falta para dejarlo de lado. En vez de un importante mensaje de Jimmy Carter a la nación sobre este crucial problema internacional, el ex presidente se vio relegado a una aparición en el escenario, que fue acogida con “estruendosos aplausos” después de la proyección de una película sobre el trabajo realizado por el Carter Center tras el ciclón Katrina. ¡Debería darle vergüenza, Barack Obama!
Pero su vergonzoso comportamiento se ha extendido a muchos más aspectos de la vida usamericana (véase el análisis de los hechos realizado por Matt González, mi compañero de candidatura, en www.votenader.org ). Usted ha dado la espalda a los cien millones de pobres de este país, que incluyen a blancos, a afrousamericanos y a latinos. Dice usted que ayudará a la “clase media”, pero siempre evita cualquier referencia a los “pobres” de Usamérica.
Si gana las elecciones su triunfo será mucho más que un salto sin precedentes en su carrera, tras una brillante campaña carente de escrúpulos en la que habló de “cambio” y que, sin embargo, demostró una obediencia absoluta a la concentración del poder en manos de los “supremacistas corporativos”. Su campaña debería haber sido sobre el traspaso del poder desde unos pocos hasta la mayoría. Si gana, la Casa Blanca debería estar presidida por un hombre negro que no da la espalda a los desposeídos, ni aquí ni en el extranjero, sino que reta a las fuerzas de la codicia, al control dictatorial del trabajo, de los consumidores y contribuyentes, y que también se opone a la militarización de las relaciones exteriores. La suya debería ser una Casa Blanca que transforme las políticas usamericanas –que las abriese a la financiación pública de las elecciones (con aportaciones voluntarias)– y que permitiese que a los candidatos menos importantes se les diera la oportunidad de aparecer en debates y de hacer uso de sus ahora restringidas libertades civiles. Eso sería una democracia competitiva.
Su campaña presidencial ha sido un ejemplo de posiciones cobardes. Hay quien dice que la “esperanza” es eterna. Pero no lo es cuando la “realidad” se obstina en desgastarla a diario.
Atentamente,
Ralph Nader
(Esta carta apareció publicada el 3 de noviembre de 2008, un día antes de las elecciones que dieron el triunfo a Barack Obama).
Notas del traductor
[1] Alusión a la operación denominada Shock and Awe, con la cual la aviación imperial inició la guerra de agresión en Iraq en 2003.
[2] Jimmy Carter, Palestine : Peace Not Apartheid , Simon & Shuster 2006.
Fuente: http://www.informationclearinghouse.info/article21143.htm
Ralph Nader ha sido candidato a la presidencia de Usamérica en las recién celebradas elecciones.
El escritor y traductor Manuel Talens es miembro de los colectivos de Cubadebate, Rebelión y Tlaxcala.
Tomado de Rebelión

3 nov 2008

Chávez está dispuesto a convesar con Obama si llega a la Presidencia

El Presidente Hugo Chávez manifestó este domingo, mientras participaba en un acto de inicio de obras del Aeropuerto Internacional de Barinas, estar dispuesto a sentarse a conversar con Barack Obama, candidato a la Presidencia de los Estados Unidos, si éste logra la victoria en las elecciones de este martes 4 de noviembre.
"Estoy dispuesto a sentarme a conversar, en pie de igualdad y de respeto", indicó Chávez. "Ojalá y que entremos en otra etapa, con las diferencias (que tenemos)", dijo el líder socialista desde el municipio Cruz Paredes en el estado Barinas. Chávez indicó que el mundo entero está a la expectativa de lo que sucederá el martes 4 de noviembre en los EE UU, ante el inminente triunfo del candidato Obama: "que un negro llegue a la presidencia de los Estados Unidos podemos decir que no es poca cosa".
Venezuela ha tenido relaciones muy difíciles con George W. Bush y el gobierno neoconservador republicano, debido a sus políticas injerencias que ha intensificado en los últimos ocho años, y que los llevaron a apoyar el golpe de Estado de abril de 2002. John McCain y Sarah Palin, candidatos por el partido Republicano, han prometido intensificar dichas políticas con el fin supuesto de garantizar más seguridad a Estados Unidos.
Sin embargo, tanto McCain como Obama han prometido independizar a su país del petróleo extranjero, cuyo aumento de costo -en parte responsabilidad de políticas como la invasión a Irak- han afectado el bolsillo de los norteamericanos.
Obama: dispuesto a conversar
"Él ha dicho que está dispuesto a conversar, incluso aguantando presiones", dijo Chávez respecto a Obama. "Él debe saber que yo no soy un tirano. Pero le preguntan por 'el dictador Chávez, que es una amenaza para los Estados Unidos'. Él debe saber que no soy una amenaza para los Estados Unidos".
El pasado 14 de mayo, Obama aseguró que estaba dispuesto, si era elegido presidente, a mantener conversaciones directas con los dirigentes de Irán, Siria, Cuba o Venezuela, a lo que fue acusado por el Presidente Bush de "ser débil con el terrorismo". Bush dijo ante el Legislativo israelí que “algunos estiman que deberíamos negociar con los terroristas (...) como si argumentos astutos pudieran persuadirlos que estaban equivocados desde el comienzo”, dijo en palabras que fueron interpretadas como alusión a Obama.
Chávez indicó este domingo que diferentes terroristas le han preguntado a Obama si piensa "ir a conversar con un tirano", a lo que Obama ha respondido: "Sí, hay que conversar".
Estas palabras de Obama fueron utilizadas por McCain para mostrar comerciales de televisión criticando al candidato negro. “¿Vieron con quien quiere hablar Obama?”, se preguntan en un anuncio publicado en septiembre, y respondieron mostrando fragmentos descontextualizados del discurso del Presidente Chávez, en el cual expulsó al embajador de los Estados Unidos en Venezuela, Patrick Duddy.
Chávez describió este domingo a Obama como "un hombre negro, de ascendencia africana, de familias muy pobres del África Negra -esa es la sangre que él lleva-, joven". El padre de Obama nació en Nyangoma-Kogelo, una pequeña aldea de Kenia, donde la mitad de sus 4 mil habitantes aseguran tener algún grado de parentesco con quien se perfila como el próximo presidente estadounidense.
"Nosotros respetamos las decisiones de sus gobiernos. ¿Que las criticamos? Es válida la crítica; ¿A mí cuánto no me critican? Uno tiene que oír la crítica también, la crítica sana". Chávez indicó que en Venezuela "somos revolucionarios. Somos socialistas. Y de ese camino nadie nos va a apartar, y menos si estamos comenzando y estamos cada vez más resueltos a avanzar en ese camino".
Tomado de Aporrea

Evo Morales acusa a la DEA y suspende sus operaciones

Foto: Bernd Peter Lindgens
Mario Hubert Garrido
El presidente boliviano, Evo Morales, acusó a la agencia antidroga de los Estados Unidos (Drug Enforecement Agency, DEA) de conspirar contra su gobierno y ordenó el cese de sus operaciones.
En un acto en la localidad de Chimoré, donde anunciaron el cumplimiento de la meta anual de erradicación, de más de cinco mil hectáreas de cultivos excedentes de hojas de coca, Morales expuso evidencias sobre los planes de la DEA para desestabilizar al gobierno.
El jefe de Estado, precisó cómo la agencia estadounidense se dedicaba a financiar a grupos opositores que organizaron en agosto y septiembre pasado un golpe de estado a través de los comités cívicos de la llamada Media Luna.
La DEA respaldó además la toma violenta de aeropuertos de la región oriental sobre todo en Riberalta y en los departamentos de Santa Cruz, Pando, Beni y Tarija, para impedir la llegada de máximas autoridades del país y otros jefes de estados vecinos.
“Tenemos la obligación de defender la soberanía del pueblo", remarcó Morales antes de anunciar que se suspendía indefinidamente las actividades de la DEA en Bolivia.
Antes, en agosto pasado, el primer mandatario había desautorizado el vuelo de aviones de la agencia antidroga, lo que se violó de manera constante en los últimos meses, afirmó.
Morales señaló que un oficial de la DEA se hacía pasar por diplomático y que tenía información de sus viajes a Trinidad, capital del norteño departamento de Beni, donde, entre otros lugares, fraguaron el golpe de estado.
Denunció además la existencia de siete supuestas casas de seguridad, que en realidad fueron centros de espionaje contra el estado boliviano.
El mandatario de origen aymara condenó además la postura del gobierno de Estados Unidos de suspender la ampliación de preferencias arancelarias a manufacturas bolivianas, bajo el pretexto de poca contribución a la lucha contra el narcotráfico.
En ese sentido, catalogó como política la decisión y afirmó que Bolivia de acuerdo con informes de la propia Organización de Naciones Unidas (ONU), es el país que más ha desplegado esfuerzos en ese tipo de enfrenamiento.
Morales precisó que dos meses antes que concluya el año, Bolivia ha erradicado de manera voluntaria cinco mil 21 hectáreas de cultivos de hojas de coca, en cumplimiento a un compromiso internacional.
También destacó los informes de la Fuerza Especial del Lucha contra el Narcotráfico, que ha desplegado miles de operaciones e incautado decenas de toneladas de estupefacientes.
Bolivia se ha convertido, según informes de inteligencia, en país tránsito de mucha droga proveniente de Perú, alertó.
Al respecto, pidió a la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) liderar la lucha contra el narcotráfico en la región para sustituir el papel que actualmente cumple el gobierno de Estados Unidos.
Además afirmó que en esta política de racionalización de los cultivos de la milenaria planta un importante papel han desempeñado los productores de los Yungas de La Paz y los del trópico de Cochabamba.
Tomado de Prensa Latina

Bush deja una herencia de extremismo y arrogancia

Impulsivo y obsesionado con Irak, el presidente desperdició el apoyo total recibido tras el 11-S

ISABEL PIQUER CORRESPONSAL EN NUEVA YORK

Es difícil saber dónde está George W. Bush últimamente. Más que un perfil bajo, el presidente estadounidense está casi desaparecido. Su propio partido le ha mantenido al margen de la campaña electoral, para que sus récords de impopularidad no contagien al candidato republicano John McCain. Sus últimas comparecencias durante la reciente crisis financiera acabaron de confirmar el escaso poder que apenas mantiene en la Casa Blanca.

Bush ni siquiera acudirá el martes a su rancho de Crawford en Texas, donde está censado, para votar, no sea que la foto recuerde al país quién sigue al mando. El matrimonio presidencial mandó muy discretamente su voto por correo hace dos semanas.

Hace unos días, Bush se pasó por el cuartel general republicano para animar a las tropas. Recordó ante sus colegas de partido lo poco que habían apostado por él los propios conservadores.

Son unos últimos meses escasamente gloriosos para un hombre que la Historia ya ha empezado a juzgar duramente. Bush empezó su presidencia con el peor ataque terrorista perpetrado en Estados Unidos. Ocho años más tarde, la terminará con la mayor crisis económica desde la Gran Depresión.

El pasado abril, una encuesta informal del History News Network reveló que el 98,2% de sus historiadores consideraban la presidencia de Bush como un fracaso equiparable al de James Buchanan, cuya apatía frente a las divisiones del país causó el estallido de la guerra civil en 1861.

Oportunidad desperdiciada

"Hace cuatro años ponía a Bush antes que a Buchanan. Ahora está claramente detrás", escribía entonces Robert McElvaine, uno de los encuestados. "Tras los atentados del 11-S, Estados Unidos gozaba de un apoyo enorme en el resto del mundo. El presidente desperdició esa buena voluntad con una guerra innecesaria. Hundió la reputación internacional de Estados Unidos al justificar la tortura".

Oportunidades perdidas, extremismo ideológico... los analistas hablan en términos cada vez más duros del legado del 43º presidente estadounidense.

"Ha dejado nuestras instituciones mucho peor de como las encontró", decía Thomas Mann, de la Brookings Institution a la televisión ABC."No creó las profundas disensiones ideológicas pero las exacerbó", añadió.

Torturas en Abu Grahib.-Foto Reuters

La guerra de Irak, donde han muerto más de 4.000 estadounidenses, ha costado 700.000 millones de dólares y podría llegar, según estimaciones del premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz, a los 3.000 millones de dólares. Los demócratas recuerdan que el presidente Bill Clinton dejó la Casa Blanca con un superávit presupuestario que se ha convertido en un déficit abismal.

"Después del 11-S, todo el país estaba dispuesto a seguirle", comentaba recientemente el demócrata Rahm Emanuel, cuyo nombre se ha barajado como posible jefe de Gabinete de Barack Obama. "Podíamos haber hecho muchas cosas en ese momento, pero él dividió el país", agregaba Emanuel.

El punto de inflexión llegó sin duda con los vientos huracanados del Katrina, en agosto de 2005, que acabaron de hundir la reputación de la Casa Blanca.

En el diario The National Journal, el periodista Jonathan Rauch resumía hace poco en una lista "Los desastres atribuibles a Bush": armas de destrucción masiva, Guantánamo, Abu Graib, tortura, escuchas telefónicas, Osama el olvidado, antiamericanismo, déficits, gastos, Katrina, Rumsfeld, Cheney, Gonzales. "La imagen de George W. Bush parece tan destructiva como la de Richard Nixon, un presidente cuyos errores y maldades no se corrigieron hasta décadas más tarde", decía Rauch.

Nadie ha analizado esta presidencia como Bob Woodward. En el epílogo de The War Within, su último libro sobre Bush, el periodista estrella del Washington Post asegura que "durante años, una y otra vez, el presidente mostró impaciencia, arrogancia y una desconcertante certidumbre en sus decisiones. El resultado acabó siendo una falta de reflexión e impulsividad y, quizás más inquietante, una reacción tardía a la realidad y a los consejos de sus asesores".

Obsesión por Irak

Cuenta Woodward que Bush no sólo obedeció a su instinto. Siempre presentes estaban los consejos de Karl Rove, que dejó la Casa Blanca en agosto de 2007. Su principal estratega y artífice de sus dos victorias en las urnas le convenció de que la Historia sólo recordaba a los vencedores, independientemente de los errores que se cometieran en el camino. De ahí la obsesión por reivindicar una victoria en Irak.

Los partidarios del maltrecho presidente, y él mismo, se consuelan con la idea de una futura absolución. Piensan que a Bush le pasará lo que a Harry Truman, un hombre muy impopular en su tiempo y que los estudiosos tardaron décadas en reconocer. Parece improbable.

En su libro The Terror Presidency, Jack Goldsmith, profesor de Derecho de Harvard, que trabajó brevemente en el Departamento de Justicia entre 2003 y 2004, describía el estilo de mando de Bush, comparándolo con el de otro presidente en crisis, Franklin Delano Roosevelt: "El concepto de poder del Gobierno se ha basado en mínimas deliberaciones, acción unilateral y tecnicismos legales, prescindiendo de la necesidad de explicar, justificar, y convencer a la gente a través del compromiso".

Tomado de Público

1 nov 2008

El fantasma del fraude recorre América

Como está instalado que en 2000 y 2004 pasaron cosas raras con el conteo de los votos, todo el país desconfía. Ya hay denuncias de manipulación de padrones, máquinas que no funcionan y trucos tradicionales para despistar.
Por David Brooks * Desde Nueva York
¡Fraude! Y todavía ni votaron. Aun antes del día oficial de los comicios generales ya hay quejas por defectos en el proceso electoral y acusaciones de fraude y manipulación en este país, que insiste en presentarse como “el modelo” de las democracias modernas. Pero ya se realizaron investigaciones federales sobre manipulación del padrón y advertencias sobre intentos de suprimir el voto en varias regiones. No sorprende que la mayoría –58 por ciento según una encuesta de CNN– dude si el recuento será confiable.
Depositar una boleta en una urna es supuestamente el acto de ciudadanía más sagrado, el que define la existencia de una democracia. Pero en Estados Unidos pocos confían en que el sistema electoral registre de manera precisa la voluntad del pueblo. No hay garantía de que cada ciudadano tenga acceso pleno a las urnas, ni que al salir del cuarto oscuro el voto quede correctamente registrado, y además se sospecha que se manipule el voto, fraude incluido.
Las dos últimas elecciones presidenciales quedaron bajo sospecha de fraude y hasta la fecha nadie puede confirmar el conteo real. Por ello, prevalece la preocupación de que el sistema electoral no funciona y que el proceso es defectuoso y vulnerable. Es un sistema que todos piensan está descompuesto, pero nadie quiere reformar. No existen reglamentos federales y, sobre todo, no hay una autoridad electoral ni un tribunal especializado en supervisar elecciones a nivel nacional. Peor aún, en los hechos la elección presidencial se realiza como si fueran 51 procesos electorales simultáneos (en cada uno de los estados más la capital), cada uno con sus propias reglas y autoridades partidistas y no neutrales.
Después de la experiencia del conteo de 2000 se promulgó en 2002 una ley que otorgaba casi 4 mil millones de dólares en fondos federales para que los gobiernos estatales adquirieran máquinas electrónicas de votación. Pero en 2004 se detectaron serios problemas con miles de las nuevas máquinas, algunas de las cuales aparentemente cambiaron el voto emitido o lo anularon. Se comprobó que las máquinas eran vulnerables a la manipulación electrónica y se podían registrar o cambiar miles de votos. Muchas de estas máquinas no ofrecían un registro del voto en papel.
Ahora, los expertos han propuesto regresar a las viejas prácticas de votar en boletas de papel y no en pantallas electrónicas. Decenas de miles de máquinas electorales recién compradas fueron tiradas a la basura en Florida y otros estados y la mayoría de los ciudadanos este año votarán de nuevo en boletas de papel. Este año todo puede ser peor, porque se espera un nivel de presentismo sin precedentes.
Ya hay denuncias de manipulación del padrón y fraude en varios estados de Michigan a Nevada, Wisconsin y Montana, entre otros. Hay casos de verdaderas muestras de ineptitud, como uno ya famoso en Mississippi, donde en marzo una funcionaria electoral purgó más de 10 mil votantes del padrón, por error. Más preocupantes son las iniciativas estatales, promovidas generalmente por republicanos, para imponer mayores requisitos para votar, en lo que se critica como un intento de suprimir el voto. Recientemente, el New York Times reportó que en el intento de gobiernos estatales por modernizar sus padrones podrían haberse “purgado” decenas de miles de nombres en seis estados considerados claves en esta elección (Colorado, Indiana, Ohio, Michigan, Nevada y Carolina del Norte), en lo que sería una violación de la ley federal. De hecho, podrían ser cientos de miles, tal vez millones, los afectados por este caso. Por ejemplo, en Wisconsin el 22 por ciento de los empadronados tenía errores en los datos, según la revista Time.
En este contexto, la acusación del candidato republicano John McCain de que un grupo nacional de organizaciones comunitarias “tal vez está a punto de realizar uno de los fraudes más grandes en la historia electoral en este país, tal vez destruyendo el tejido de la democracia”, fue vista como un intento de promover el temor y la desconfianza para descalificar resultados que podrían serle adversos. El grupo acusado se llama Acorn y es una vieja agrupación dedicada a la organización comunitaria en zonas marginadas y de bajos ingresos, generalmente territorio demócrata. Acorn realizó una campaña de empadronamiento y reconoció que el 30 por ciento de los 1,3 millón de nuevos empadronados tenían fallas en el registro. El Partido Republicano convirtió esto en un complot demócrata para promover el fraude electoral y “robarse” la elección al vincular a la organización con Barack Obama. El hecho es que siempre hay un alto número de errores en estas campañas. Voces críticas acusaron a los republicanos de buscar sentar bases legales para cuestionar los resultados después del martes.
Pero el fraude no se realiza en el cuarto oscuro. Para expertos como el profesor Mark Crispin Miller, de la Universidad de Nueva York, el fraude no consiste en rellenar urnas o hacer que alguien vote varias veces, sino que se comete electrónicamente. Miller cuenta en su libro Loser Take All que en Ohio, en 2004, se logró por programas que cambian los resultados en las computadoras donde se registran los conteos.
También los trucos de siempre para suprimir o manipular la votación. Por ejemplo, distribuir volantes en zonas demócratas informando que se vota el miércoles y no el martes. O hacer llamadas avisando que cambió el lugar de votación, que el que tenga antecedentes puede ser detenido al identificarse o que hay que llevar un documento inexistente.
Los demócratas no son santos y tienen una larga historia de emplear algunas de estas tácticas para manipular el voto. Todo indica que uno de los grandes héroes del Partido Demócrata, John F. Kennedy, llegó a la Casa Blanca en parte gracias a un fraude electoral en un par de lugares.
* De La Jornada de México. Especial para PáginaI12.
Tomado de Página 12
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