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22 nov 2010
El G-20, la APEC y la extremaunción de la credibilidad
Cuando un enfermo está muy grave, según es práctica de la Iglesia Católica, después de la confesión viene la extremaunción. Es lo que ha sucedido con la credibilidad de Estados Unidos en las reuniones, casi simultáneas, del G-20 y la APEC. A partir de eso, no se sabe lo que viene. Quizás procedan a darle cristiana sepultura o incinerar los restos de la absurda ilusión de que sea posible mantener un sistema social incompatible con la vida de la humanidad, cuyos miembros hoy, 14 de noviembre de 2010, según cálculos rigurosos de carácter internacional, ascendían ya a 6 884 millones 307 685 habitantes. El número de los que habitan el planeta está creciendo algo más de 77 millones por año.
Cuando examinaba la lista de países miembros de la APEC, apreciaba que la encabezaban Estados Unidos y Japón, dos de las naciones más ricas del mundo; les seguían Canadá, Australia, Singapur y Corea del Sur, considerablemente industrializadas; incluye a Rusia, un Estado poderoso, con importantes recursos naturales, científicos y técnicos, a ellos se añade un grupo de los países emergentes más importantes, como China, Indonesia, y otros del Sudeste Asiático bañados por las aguas del Pacífico, alcanzando así los 21 países que se reunieron en Japón los días 13 y 14, casi simultáneamente con el G-20, 9 de ellos habían estado en la reunión de Seúl para discutir los problemas más importantes. Todos los países de ambos Foros son capitalistas, con excepción de China y Vietnam, a los que Estados Unidos trató de impedir a sangre y fuego su transformación revolucionaria.
En la lista de integrantes de la APEC, aparece un Estado muy pobre que no tiene nada en común con el resto de los otros 20: Papúa Nueva Guinea. Busqué los datos sobre ese país, situado en el extremo norte del continente australiano. A su actual capital, Port Moresby, fue a parar MacArthur en 1942, bien lejos de los japoneses, después que estos invadieron y ocuparon la principal base norteamericana de su colonia en Filipinas, ubicada en Luzón, a pocas millas de Manila.
¿Qué se sabe del país incluido en el número 17 de la lista de APEC? Que sus primeros pobladores llegaron allí hace 45 o 50 mil años procedentes del sudeste de Asia, en el período glacial pleistoceno; eran cazadores y recolectores. Una segunda oleada de migrantes arribó más de 40 mil años después, aproximadamente 3 500 años antes de Cristo, y fueron portadores de una cultura más avanzada, que practicaban la horticultura y la pesca, conocían de navegación, y dominaban la elaboración del barro en la misma época que este se desarrolló en Babilonia.
Los europeos llegaron a la Polinesia, tanto por el este como por el oeste; cinco mil años después españoles, portugueses, ingleses y holandeses, impusieron la colonización que se basó en las armas de fuego y las espadas de hierro; conquistaron los territorios, sus recursos, y esclavizaron a sus habitantes.
Aun admitiendo que aportaron conocimientos y avances de sociedades con mayor desarrollo cultural que algunas comunidades humanas que habitaban territorios aislados bañados y separados por las aguas del Pacífico, sin embargo, en gran parte de Asia y el Oriente Medio, existían civilizaciones que estaban muy por encima de la Europa de aquellos tiempos. Los conquistadores se impusieron por la fuerza de sus armas en territorios como China, India y el Medio Oriente, que fueron cuna de civilizaciones milenarias, cuando Europa era territorio disputado por las tribus bárbaras.
Las potencias coloniales se dignaron conceder la independencia a Papúa Nueva Guinea en septiembre de 1975.
De acuerdo con el censo del año 2000, la población de Papúa Nueva Guinea ascendió a 5 millones 190 mil 800 habitantes, su territorio abarca 462 840 kilómetros cuadrados.
A pesar de sus enormes recursos naturales: petróleo, cobre y oro, que constituyen el 80 por ciento de sus exportaciones, Papúa Nueva Guinea es el país del mundo con menor esperanza de vida al nacer. Su abundante riqueza pesquera es explotada por empresas extranjeras, y está muy afectada por los cambios climáticos de las corrientes marinas del Pacífico. Entre 1995 y 1997 la producción de café, cacao, té, azúcar y coco mermó considerablemente por efectos de las sequías.
Es el país con mayor número de idiomas, estos se elevan a 820, que equivalen al 12% de los 7 536 que de acuerdo con los especialistas existen en el mundo. Muchas aldeas tienen su propia lengua.
No lejos de allí, se encuentra la República Democrática de Timor Oriental, de dramática y heroica historia. Fue conquistada por los portugueses en 1512, junto a Guinea Bissau, las islas Cabo Verde y Sao Tomé y Príncipe, Angola y Mozambique, colonias portuguesas que durante siglos corrieron la misma suerte, pero en ninguna otra colonia su destino fue más sufrido.
Cuando la Revolución de los Claveles en 1974 dio al traste con la tiranía de Salazar en Portugal, miembro de la OTAN y aliado estrecho de Estados Unidos, el Frente Revolucionario de Timor Leste proclamó la independencia el 29 de noviembre de 1975. Mas solo pudo disfrutarla 9 días. El 7 de diciembre de ese mismo año, la tiranía sangrienta de Suharto -que en complicidad con la CIA había derrocado al Gobierno Constitucional de Sukarno en Indonesia, asesinando a cientos de miles de comunistas y militantes progresistas- envió, con el acuerdo previo de Estados Unidos, una expedición con fuerzas del ejército indonesio para invadir Timor Oriental. Después de 27 años de heroica lucha, el pueblo de ese país, bajo la dirección del FRETILIN, volvió de nuevo a instalar un Gobierno Constitucional en Timor.
No necesito explicar los estrechos vínculos históricos que existen entre nuestro país y las antiguas colonias portuguesas; nuestros combates contra las tropas del apartheid -al cual el gobierno de Reagan suministró armas nucleares estratégicas- le conceden a nuestro país autoridad moral para opinar sobre las decisiones de la APEC cuando el Gobierno de Estados Unidos impone medidas que golpean los intereses de todos los países, incluidos los demás miembros de esa institución.
Ha tratado de imponer a China la revaluación del yuan (reimimbi, la divisa china), sin tomar en cuenta que desde que China inició su política administrada del yuan en julio de 2005 se ha ido revaluando, de 8,28 yuanes que se adquirían por un dólar, hoy se adquieren menos de 6,70.
El Primer Ministro chino, de acuerdo con lo publicado por un artículo del Financial Times el 6 de octubre de este año, declaró durante una visita a Bruselas que la apreciación del yuan ya se estaba realizando, pero que China se negaba a dar garantías en cuanto a la rapidez con que se ejecutaría este proceso, y advirtió con firmeza: “No nos presionen sobre la tasa de cambio del reimimbi”. Explicó que una acción precipitada sobre este tema, podía hacer quebrar a numerosas empresas chinas que producen para la exportación, creando graves consecuencias a su economía, y concluía: “Si China experimentara una turbulencia económica y social, esto sería un desastre para el mundo”.
Es muy obvio que todos los países del Tercer Mundo que tienen en China un mercado seguro para sus exportaciones -destinadas a satisfacer las necesidades de una población que en el último censo del año 2008 ascendió a 1 324 millones 655 000 habitantes, casi mil millones más que la población de Estados Unidos, y una economía que crece a un ritmo promedio no menor del 10% anual-, obtendrían menos productos por sus exportaciones a ese país y, a su vez, todas las que se exporten al resto del mundo, pagaderas en dólares, obtendrían un papel moneda que vale cada vez menos.
El 80 por ciento de las exportaciones de Estados Unidos son servicios: los de la llamada industria de la recreación y otros muchos que no satisfacen las necesidades fundamentales de nuestros pueblos, urgidos por las necesidades del desarrollo y servicios vitales para la sociedad.
En un artículo publicado en Internet, titulado “Occidente perfecciona sus técnicas para agredir a China”, André Vltchek, entre otros aspectos de interés expone:
“Las tácticas empleadas en otro tiempo (comenzar desacreditando para después intentar destruir todo gobierno comunista y socialista, progresista y nacionalista como la Unión Soviética, Cuba, Nicaragua, Corea del Norte, Chile, Tanzania y recientemente Venezuela) aún se consideran válidas. Incluso han sido mejoradas con el tiempo con más medios en personal y tecnología [...] Después de todo, el objetivo que Occidente y su dictadura global se han fijado es de talla: China, el país más poblado del planeta. El hecho de que China sea un Estado históricamente pacífico y que haya tenido éxito en muchos ámbitos hace la tarea más difícil. [...] Occidente está (indirectamente) implicado en las masacres del Congo/RCD (se cuentan al menos cinco millones de muertos), en la desestabilización del Cuerno de África y de algunas zonas de América Latina, así como en la agresión contra Iraq y Afganistán, por no citar más que algunas de sus macabras aventuras.”
“‘La gente ve con sus propios ojos lo que China está haciendo’, explica M. Mghanga, antiguo diputado de Kenia y miembro de la Comisión de Defensa y de Relaciones Internacionales, poeta y prisionero político bajo el régimen brutal pro-occidental del antiguo dictador Moi. ‘Si usted viaja a través del país podrá ver a chinos construyendo carreteras o edificios, estadios y pisos; unos proyectos excelentes. Son además muy cooperantes a pesar de la propaganda difundida por Occidente. La gente ve lo que China está haciendo realmente y lo aprecian. Pero hay una gran presión que se ejerce sobre el gobierno keniata para que cese su cooperación con China. De hecho, existe una gran hostilidad hacia Kenia. Occidente nos castiga a causa de nuestras relaciones estrechas con la RPCh.’”
La Cumbre anual de la APEC se inició ayer en Yokohama.
Dentro de la APEC funcionan microforos, como el Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP), de libre comercio, limitado a Brunei, Chile, Nueva Zelanda y Singapur, a la que Estados Unidos, Australia, Perú, Malasia y Vietnam desean incluirse. En fin, todo lo que sirva para vender algo: mercado, mercado, mercado.
Obama, como rey mago, anda repartiendo puestos en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, como quien maneja una propiedad suya. Según agencias europeas de noticias “…indicó este sábado que Japón es el modelo de país que debería ocupar un puesto permanente en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas…”, ya antes, en el hemiciclo parlamentario de Nueva Delhi, había dicho que su gobierno “apoyará la eventual entrada de la India en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas”. Pakistán, por supuesto, se quejó amargamente de esa promesa yanki. Lo que no dijo es si ese puesto es con o sin derecho a veto, como si ese privilegio antidemocrático estuviera llamado a ser eterno.
Igualmente se ignora si tan generoso ofrecimiento lo hiciera también a Lula, a pesar de que más de 500 millones de latinoamericanos y casi mil millones de africanos no tienen representación permanente en ese Consejo. ¿Cuánto tiempo cree que puede manipularse al mundo de esa forma? Pero tal vez me equivoque y subestime a Obama, si este en su euforia decide ofrecer a todos los aspirantes el apoyo de Estados Unidos.
Desde luego, las reuniones del G-20 y la APEC terminaron ambas en un final feliz, como en las películas del oeste que venían de Hollywood cuando éramos colegiales. El bla, bla, bla, obtuvo el Oscar, “Visión de Yokohama” la calificó el Primer Ministro de Japón en la Declaración Final de la Cumbre de la APEC.
No obstante, el Presidente chino Hu Jintao, según información divulgada por una agencia norteamericana de noticias, más seria, declaró: “‘La recuperación no es sólida y los déficit causan gran incertidumbre’ [...] ‘La situación del empleo en los países desarrollados es sombría y los mercados emergentes afrontan presiones inflacionarias y burbujas de precios de activos’.”
Otra agencia europea, que suele ser objetiva señaló: “El presidente chino, Hu Jintao, dijo que su país no aceptará presiones externas para cambiar de política.”
Obama terminó su gira por Asia después de la reunión con “una visita a la estatua del Gran Buda de Kamakura -fundida en bronce- de 13 metros de alto y 93 toneladas, construida en el año 1252 y retrata al Buda Amida, sentado en posición de loto con las manos en gesto de meditación.”
Por su parte, el jefe de las Fuerzas Armadas Británicas, el general David Richards dijo que Al-Qaeda -así califica erróneamente a la resistencia afgana, verdadera artífice de la lucha contra la OTAN, que nada tiene que ver con las fuerzas que creara la CIA para la lucha contra las tropas soviéticas- no puede ser derrotada “y que el Reino Unido debe estar preparado para enfrentar la amenaza de atentados islamistas al menos durante los próximos 30 años.
“En una entrevista con el diario británico The Sunday Telegraph, el general Richards declaró que su país debería centrarse en contener la amenaza sobre sus propios ciudadanos, una tarea que, dijo, podía ser cumplida, en lugar de intentar derrotar a la militancia islamista.
“‘En la guerra convencional, la victoria y la derrota son claras y están simbolizadas en las tropas marchando por la capital de otra nación (enemiga)’, aseguró el jefe del Estado Mayor británico.
“‘Primero nos debemos preguntar: ¿necesitamos vencerla (a la militancia islámica) con una clara victoria? Considero que es innecesario y nunca se conseguirá’, señaló.
“‘¿Podemos contenerla hasta el punto en que nuestras vidas y las de nuestros hijos sean seguras?’, se preguntó Richards.
“‘Creo que podemos’, aseveró el militar.”
“Según Richards, las armas reales en la guerra contra Al-Qaeda son la educación y la democracia.”
“Además, dijo que el ejército y el gobierno británicos son ‘culpables de no entender del todo lo que había en juego’ en Afganistán y admitió que los afganos se están empezando a ‘cansar’ de la incapacidad de la OTAN para cumplir sus promesas.”
“Según el periodista de la BBC Frank Gardner, los comentarios del general Richards reflejan un ‘nuevo realismo’ en los círculos antiterroristas de Reino Unido y Estados Unidos.
“Gardner asegura que si Richards hubiera dicho estas palabras hace cinco años, estas hubieran sido consideradas escandalosas y derrotistas.”
Razones de sobra tiene Obama para visitar la estatua del Gran Buda de Kamakura, ahora que la derecha fascista gana terreno rápidamente en la Europa de las corrientes reformistas, incluida la de Suecia, y en la sociedad de consumo yanki demasiadas personas ignoran casi todo, y creen que justicia social, salud, educación, solidaridad y paz son cosas de los comunistas. Einstein, quien deseaba que los Estados Unidos antifascistas de Franklin D. Roosevelt tuvieran la bomba atómica antes de que esta fuese desarrollada por la Alemania nazi, jamás pudo siquiera imaginar que varias decenas de años después el peligro consistiría en que una extrema derecha fascista se apoderara del Gobierno de Estados Unidos.
Reflexiones de Fidel
Tomado. cubadebate.cu
8 nov 2010
China : Foxconn fabrica un millón de esclavos
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| Charles Chaplin: Tiempos Modernos Los obreros de Foxcom realizan una media de 83,2 horas extraordinarias al mes. Insultos, castigos físicos son habituales en las fábricas. |
“Los trabajadores máquinas : la gestión militar de Foxconn”, “Campos de concentración de trabajadores del siglo XXI”, éstas son las conclusiones inapelables para el subcontratante taiwanés de las grandes multinacionales de la electrónica : Apple, Dell, Sony, Nokia. Provienen de dos informes, uno llevado a cabo por universitarios y estudiantes chinos, hongkoneses y taiwaneses, el otro por una ONG hongkonesa (Sacom) sobre las condiciones laborales que rigen en la empresa. Foxconn, que emplea a cerca de un millón de personas en China., sale en las primeras páginas de los periódicos desde hace varios meses debido al suicidio de 13 de sus trabajadores en 2010. Terry Gou, su fundador, prometió en junio un aumento de salarios (224 euros frente a 134) y afirmó que los suicidios se debían a problemas personales. Las dos investigaciones demuestran claramente lo contrario, que los trabajadores están sometidos a una terrible explotación. Realizado con 1.700 trabajadores de 9 fábricas, el primer informe confirma que los empleados efectuarían una media de 83,2 horas extraordinarias al mes cuando la legislación china sólo autoriza 36. Detalla también numeroso abusos : recurso abusivo a estudiantes y contratos en prácticas, falsos documentos médicos para los obreros expuestos a sustancias tóxicas (1), castigos físicos, humillaciones públicas, restricción de libertades, desmayos, insultos.
Este nuevo caso pone en evidencia el sistema Foxconn, desarrollado por su propietario Terry Gou, ahora acusado de esclavismo. Taiwanés de 61 años posee una fortuna de 5.500 millones de dólares (4 mil millones de euros) basada en la explotación de mano de obra china barata. Él fue uno de los primeros en instalarse en el país a principios de los años 1990. ¡“Una persona que tiene hambre, tiene la mente más clara”, “un entorno duro es bueno” son algunas de las máximas con las que el multimillonario cubre los muros de sus fábricas ! Los grandes grupos mundiales de la electrónica por el momento permanecen muy callados…
(1) En la India, 250 obreros fueron hospitalizados en junio debido a una intoxicación por pesticidas.
Chine : Foxconn fabrique un million d´esclaves
V.K
Traducción: J.A.Pina
Tomado: L`Humanité Dimanche
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Trabajo esclavo
7 nov 2010
Geithner recuerda a Keynes
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| Armagedon |
Uno puede darse cuenta de la fragilidad de la recuperación invisible cuando los gobiernos comienzan a hacer propuestas no viables. Estados Unidos presentó hace unos días la propuesta más sorprendente desde la terminación de la Segunda guerra mundial. A través de Tim Geithner, secretario del Tesoro, Washington sugirió un esquema en el que cada país limitaría el volumen de sus excedentes en la cuenta corriente. Hasta adelantó un umbral de 4% del PIB. El propósito es evitar una guerra de divisas en las que las devaluaciones hagan la vez de instrumentos proteccionistas y pongan en peligro la recuperación”.
El discurso de Geithner recuerda la propuesta de Keynes en Bretton Woods en 1944, aunque está más dirigido a salvar lo que queda del sistema monetario basado en la hegemonía del dólar. Algo de historia es importante para aquilatar los alcances de la postura de Washington.
Formalmente la conferencia de Bretton Woods tuvo dos objetivos centrales: establecer las bases del sistema monetario mundial y proceder a la reconstrucción. La realidad es que Estados Unidos estaba interesado en consolidar su papel hegemónico a escala mundial. Frente a la visión estadounidense se erigía el visionario plan de Keynes para crear un verdadero sistema monetario internacional.
Ese proyecto contenía dos premisas básicas. Primero, cada país debía enfrentar la deficiencia de demanda agregada crónica de las economías capitalistas sin recurrir a prácticas mercantilistas, exportando su desempleo a los socios comerciales y acumulando excedentes en su cuenta corriente. Segundo, era necesario contar con una unión monetaria internacional y una divisa, el bancor, que integrara todo el sistema capitalista mundial. El sistema permitiría una mayor estabilidad de precios, mejor coordinación en el comercio internacional recurrir a una política macroeconómica anti-cíclica cuando fuera necesario.
El principal problema que había marcado el sistema de patrón oro era el de los desequilibrios sistemáticos que se generaban en los flujos comerciales. Países y regiones enteras sufrían déficit crónicos, mientras otros países acusaban superávit permanentes en sus balanzas comerciales. El sistema que ofrecía Keynes estaba diseñado para solucionar los problemas y crisis generados por estos desequilibrios globales.
Keynes estaba preocupado por la posibilidad de que un país cayera en un proceso deflacionario por la acumulación de deudas para financiar un déficit comercial crónico. En una economía en la que el sector externo hace una contribución negativa al crecimiento y el empleo, el endeudamiento puede hacerse insostenible por aumentos en las tasas de interés o por una caída en los precios de sus exportaciones. Para Keynes, recurrir a recortes en el gasto público conduce a una crisis mayor y la tentación de mejorar la competitividad de las exportaciones a través de cambios en la paridad provoca una competencia de devaluaciones y el hundimiento de toda una región en la recesión.
![]() Hector es llevado a Troya |
Para remediar esto Keynes propuso el otorgamiento de créditos a tasa cero por la unión monetaria a los países deficitarios hasta por el 50% del déficit. Para el otro 50% los préstamos estarían afectados de una tasa de interés. Y para los países con excedentes crónicos (la otra cara de los déficit) el plan de Keynes contemplaba sanciones. Los países con superávit crónico en exceso de un cierto umbral tendría que pagar intereses al banco de la unión monetaria: eso les forzaría a apreciar su divisa y corregir su balanza comercial.
Pero Estados Unidos no estaba dispuesto a desperdiciar la oportunidad para consolidar su hegemonía. Harry Dexter White tenía un plan diferente: un sistema de tipos de cambio fijo con el dólar en la cima. Las fluctuaciones sólo estarían permitidas en una pequeña banda de 1% y los gobiernos tratarían de permanecer al interior de ese cota utilizando sus propias reservas. Los tipos de cambio podrían ser renegociados al demostrar que la balanza comercial y de capital no podía mantenerse con las reservas existentes. El Fondo Monetario Internacional sería el organismo encargado de mantener este orden de cosas.
Nada de lo que salió de la conferencia de Bretton Woods serviría para resolver el problema de la acumulación de desequilibrios comerciales. Hoy constituyen uno de los rasgos más patológicos de la economía mundial. Detrás de estos desequilibrios está el esfuerzo de países como China o (en menor medida) Alemania por exportar su propio problema de desempleo.
Impulsar la demanda interna ayudaría a resolver el problema de los desequilibrios comerciales. Pero eso implica tocar la distribución del ingreso. ¿Con qué poder de compra van a circular las mercancías al interior de China o Alemania? Para nadie es un secreto que los costos laborales en estos países son el principal instrumento en la competencia internacional. Incrementar la demanda doméstica implica modificar el arreglo existente de distribución entre ganancias y salarios. Eso es algo que estuvo ausente en las deliberaciones sobre la propuesta de Geithner.
http://nadal.com.mx
Tomado: La Jornada.mx
14 may 2010
Los nuevos amos de África
El desembarco de China ha empezado a cambiar la cara del continente. Desde Argelia a Mozambique. De Sudán a Zambia. De Mauritania a Congo. La huella del gigante asiático es cada día más visible. Objetivo: las materias primas locales que permiten a la potencia económica oriental continuar con su imparable crecimiento. Este es un viaje al encuentro de dos mundos muy diferentes. Así transcurre la “larga marcha” hacia África.
En medio de la nada, a 14 kilómetros de Maputo, un millar de operarios trabaja en la construcción del nuevo estadio nacional de la capital de Mozambique, que en 2011 albergará los Juegos Pan Africanos. Una cúpula de inconfundible estilo oriental corona la entrada del coliseo en obras, que recibe al visitante con varias frases en caligrafía china y en portugués. "Este proyecto será hecho con la mayor perfección para dar gloria a China", dice una de ellas. Las mismas señas de identidad adornan la construcción de la terminal nueva del aeropuerto internacional, que ejecuta también una empresa china, con un crédito blando del banco de exportaciones e importaciones de China (EXIM Bank). "Estar unido, ser pragmático, pedir excelencia ”Calidad, rapidez, eficiencia". Son consignas que el nuevo amigo de África disemina por todos los rincones del continente.
Desde Argelia a Mozambique, de Sudán a Zambia, o de Mauritania a Congo, la huella de China es cada día más visible. La ecuación es simple: el gigante necesita materias primas para mantener un ritmo de crecimiento imparable (entre 7% y 9% de promedio en la última década). Petróleo, madera, cobre, hierro, níquel, aluminio, carbón ,oro, diamantes y otras piedras preciosas, viajan desde África a Extremo Oriente para alimentar una maquinaria insaciable. A cambio, miles de obreros chinos trabajan a destajo en la construcción de carreteras, puentes, presas, centrales eléctricas, estadios, edificios públicos. La cara de muchos países africanos ha empezado a cambiar desde el aterrizaje masivo de la cooperación china. El presidente Hu Jintao prometió en el cuarto Foro de Cooperación China-África, celebrado en Egipto en noviembre pasado, un préstamo de 10.000 millones de dólares para poner en pie un sistema financiero robusto en el continente africano.
China ha desplazado a Estados Unidos como mercado principal de diversos minerales y, en consecuencia, tiene mucho que decir en la configuración de los precios internacionales. Todo ha ocurrido muy rápido. La necesidad de materias primas determina en gran medida la política exterior de una potencia. Ha sucedido con Reino Unido y Estados Unidos desde el siglo XIX, y lo mismo ocurre con China.
Un marcador electrónico indica que faltan 154 días para la conclusión del estadio nacional de Maputo. Los trabajos avanzan a buen ritmo para cumplir el plazo de entrega. Setecientos mozambiqueños están en el eslabón más bajo de la cadena -pocos pasan de peones-, mientras que unos 300 chinos acaparan los puestos directivos y técnicos. "Ellos son los jefes, nosotros, los esclavos", dice Eduardo Abrar, director de recursos humanos en un despacho destartalado. El idioma impide una comunicación fluida entre dos mundos tan distintos. Dos intérpretes del chino al inglés y del portugués al inglés poco pueden hacer para que todos se entiendan en este enjambre humano.
Los obreros chinos viven en pabellones dentro del recinto del estadio. A la entrada de muchas viviendas hay ropa colgada, monos de trabajo de color gris y rosa, y cascos. Aquí trabajan, comen y duermen los siete días de la semana. Sólo un grupo sale para comprar en el mercado alimentos frescos. Los demás productos llegan de China.
Es sábado por la mañana y una delegación oficial, encabezada por el ministro de Juventud y Deporte, visita el avance de las obras. La tensión sube varios grados cuando los representantes del Gobierno se quejan de la mala calidad del asfalto en la zona del aparcamiento, y de las maderas utilizadas en el interior del estadio. Caras largas de Deng Lai, director general de las obras, ante los lamentos del ministro.
Maputo vive un boom inmobiliario sin precedentes. Los edificios en construcción o en rehabilitación suman más de 140 en una ciudad de 1,4 millones de habitantes. En la mayoría de las obras están los chinos, que han instaurado una nueva filosofía de trabajo, con subcontratación de empleados y jornadas de trabajo interminables.
"La ley protege claramente a la mano de obra local. Sólo puede trabajar el extranjero especializado que no compite con un mozambiqueño", explica Fernando Lima, presidente del grupo de comunicación Mediacorp. La realidad es bien distinta: "En la construcción civil los chinos ocupan hasta puestos de trabajo no especializado. Ningún medio informativo mozambiqueño ha publicado una línea del tema. Ni nosotros", revela Lima.
Casi tres cuartas partes del territorio de Mozambique está cubierto de bosque y selva, que producen una amplia variedad de maderas de todas las calidades. China ha entrado en este sector con su voracidad habitual, con la complicidad de quienes otorgan las licencias, y se ha convertido en el primer comprador de madera en África oriental. Carlos Serra Jr., reputado ambientalista, fue uno de los fundadores de la organización Justiça Ambiental y trabaja actualmente en la formación de jueces en Derecho del Medio Ambiente. "Aquí hubo una época que parecía el Far West, depredación de bosques y selvas sin control". Todo es posible cuando falla la fiscalización y el rigor a la hora de conceder licencias de explotación forestal. "Es un misterio y resulta que aceptamos a cualquier pirata", lamenta Serra Jr. En la sede de Justiça Ambiental, la directora, Anabela Lemos, muestra fotos recientes de troncos cortados y abandonados en la provincia de Gaza para explicar las consecuencias de la crisis y de la caída del precio de la madera.
La ayuda a Mozambique, país al que España destina 40 millones de dólares al año, ha sido objeto de interminables debates entre los países donantes en los últimos seis meses. Una serie de naciones, encabezadas por el grupo nórdico, proponían un recorte drástico de la ayuda por considerar que Mozambique es un pozo sin fondo. Finalmente seguirá la ayuda, pero el debate está abierto. China ha actuado por su cuenta en toda la crisis. Eduardo López Busquets, embajador de España en Maputo, asegura que en las múltiples reuniones multilaterales sobre cooperación, el representante chino siempre ha brillado por su ausencia. Toda una señal.
Los intercambios comerciales de China con África se han multiplicado por siete desde el cambio de siglo. En 2008 alcanzaron 107.000 millones de dólares en valores absolutos, una cifra que queda lejos todavía del comercio de China con la Unión Europea (425.000 millones de dólares), y con Estados Unidos (334.000 millones). En el terreno político, el gigante asiático ha logrado un éxito más rotundo con el respaldo de la mayoría de naciones africanas al principio de "una China", que implica el desconocimiento de la independencia de Taiwan.
Sólo cuatro de los 54 países del continente reconocen actualmente a Taiwan en lugar de la República Popular China. Uno de ellos, el reino de Suazilandia, antiguo protectorado británico, es el único que jamás ha tenido relaciones diplomáticas con Pekín. A cambio de este reconocimiento, el apoyo de la República de China (Taiwan) a Suazilandia es visible en grandes carteles con la bandera azul, roja y blanca que anuncian aquí y allá un proyecto agrícola, una planta de tratamiento de aguas, un tendido eléctrico, un centro de salud o la construcción de una autopista.
Este pequeño país de un millón de habitantes, enclavado entre Mozambique y Sudáfrica, vive esencialmente del turismo, la agricultura de subsistencia, una industria minúscula y las remesas de los trabajadores suazis en la vecina Sudáfrica, de la que depende económicamente. Y de la ayuda de Taiwan. "Suazilandia es nuestro hermano. Estamos muy contentos con la cooperación entre ambos países". En su amplio despacho, el embajador Peter M. Y. Tsai, 57 años, se deshace en elogios al rey Mswati III, único monarca absoluto del continente, de 42 años, polígamo con 14 mujeres y 23 hijos.
El diseño de la embajada en Mbabane, capital de Suazilandia, recuerda una gran pagoda de tejado verde. Peter Tsai, estuvo destinado en Malawi hasta que este país rompió con Taiwan y reconoció a la República Popular China en enero de 2008.
A las seis de la mañana, la carretera desde Lusaka a la provincia minera de Copperbelt, en el norte de Zambia, está repleta de camiones. Aquí están las minas de cobre y cobalto, las mayores fuentes de riqueza y artífices del crecimiento económico del país, que en los últimos años ha superado el 5%. La producción de cobre (líder de África y séptimo del mundo) ha estado sometida a los vaivenes de los precios en los mercados internacionales. El año pasado alcanzó las 667.000 toneladas.
China es el mayor cliente de Zambia y primer consumidor mundial de cobre, que emplea en la construcción, electrónica, informática, automóvil y otros bienes de consumo, que exporta a gran escala. Tras el colapso de los precios de los años noventa, que desembocó en la privatización del cobre zambiano, el consorcio China Nonferrous Metal Mining (CNMC) compró en 1998 la mina de Chambishi, que estuvo cerrada durante varios años, y años más tarde, las minas de Luanshya y una fundición.
Bajo un intenso aguacero, la primera parada en la provincia de Copperbelt es en Kitwe, segunda ciudad del país e importante polo minero e industrial. En la sede de la Unión de Mineros de Zambia, el sindicato más poderoso que cuenta con 20.000 afiliados, espera el secretario general, Oswell Munyenyembe. "Llevo más de treinta años trabajando en las minas. He tenido jefes de muchas nacionalidades, y puedo decir que los chinos son los peores", comenta. Chambishi es una localidad de 14.000 habitantes junto a la frontera con la República Democrática de Congo, poco agraciada. Mil mineros chinos viven a la entrada del pueblo, aislados del mundo. Los locales, en cambio, viven en el Zambia Compound, el peor barrio, sin luz ni agua corriente.
En el recuerdo de todos está el desastre de 2005 en una fábrica de explosivos de la CNMC, que saltó por los aires y mató a los 54 mineros que había en su interior. Todos eran zambianos. El accidente levantó las iras de la población y una manifestación de protesta fue reprimida a tiros por la policía, que causó cinco muertos. "La gente acusaba a los chinos de no haber evacuado el lugar", cuenta Lilian Pungwa, funcionaria del Ayuntamiento de Chambishi. En cinco años no ha habido ni un detenido ni un procesado por el caso de la explosión.
Cuando la CNMC compró la mina, adquirió también varias casas en la calle principal del pueblo para los directivos. Todas menos una, de Kenel Tembo, que se negó a vender. "Nunca hicieron una oferta aceptable", explica. Como representante de la Comisión Justicia y Paz de Chambishi, Tembo recibe numerosas denuncias sobre las condiciones laborales en la mina. "Al principio hubo muchos accidentes que no fueron reportados a las autoridades. Recuerdo casos de mineros que perdieron los dedos, nunca fueron indemnizados".
A las cuatro de la tarde termina el turno de la mañana. Los mineros zambianos llegan a una plaza del pueblo en autobuses de las distintas compañías. La queja es unánime contra los salarios bajos, malas condiciones de trabajo y el maltrato de los jefes chinos. "¿Qué puede hacer con un salario de 500.000 kwachas al mes (107 dólares) un trabajador que tiene una familia que mantener?", pregunta Katu, de 27 años, tres de ellos en la mina. Evans, de 32 años, trabaja como operador de una máquina. Lleva dos años en la mina y gana 700.000 kwachas mensuales (150 dólares). "No me gusta mi trabajo", es su escueta respuesta. Kay Kabwela, 26 años, dos de ellos en la mina, es el único que no habla más del trabajo. Claro que como contable su salario es superior al de la mayoría, 1,8 millones de kwachas (385 dólares). "No es lo mismo trabajar y ver el sol, que hacerlo a 1.006 metros bajo tierra, colocando explosivos para extraer el mineral".
En la entrada de la mina de Chambishi pido ver al director general, Xu Ruiyong. Un guardia de seguridad responde: "Tiene que enviar una solicitud por fax. En 15 días recibirá la respuesta". Gracias, buenas tardes.
La llegada de los chinos a Zambia se remonta a los años setenta, cuando construyeron el Tazara, ferrocarril Tanzania-Zambia, la primera gran obra de infraestructura de África. Durante seis años, 25.000 chinos enviados por Mao Zedong instalaron 1.860 kilómetros de vía, perforaron montañas y cruzaron ríos. El tren recorre el trayecto desde la ciudad zambiana de Kapiri Mposhi hasta el puerto de Dar-es-Salaam, capital de Tanzania. Esta obra mastodóntica permitió una salida hacia el océano Índico para el cobre zambiano.
Tras la inauguración del Tazara, los chinos se marcharon y no regresaron a Zambia hasta los años ochenta, en una nueva oleada de expatriados. Como la doctora Kenan Gao, de 61 años, que llegó a Lusaka en 1988 para trabajar en el hospital militar, primero, y abrir un consultorio de dentista más tarde. "Los zambianos ven hoy a los chinos con otros ojos. En la época comunista, China construyó el ferrocarril, carreteras, sin pedir nada a cambio. Ahora vienen con los bolsillos llenos para seguir llenándolos. Su actitud es otra: negocio, negocio, negocio".
La presencia china en Lusaka es visible en restaurantes, tiendas de productos baratos, motocicletas Jialing y numerosos edificios en construcción bajo licencia china. Según la embajada en Lusaka, hay registradas unas 300 empresas chinas en minería, construcción y agricultura, con una inversión total de 1.500 millones de dólares.
Jack Ni llegó a Zambia a finales de 2005 como director general de la empresa china Wah Kong Construction Limited. La sede de la compañía en Lusaka está en una extensa propiedad que alberga las oficinas y las viviendas de los empleados. Curiosidades de la transición china, el señor Ni, empresario agresivo como el que más, es miembro del Partido Comunista. "Pero soy un hombre de negocios. China vive una situación especial", puntualiza.
Un ejemplo de la importancia que los dirigentes de ambos países otorgan a la relación bilateral es la visita que realizó el presidente de Zambia, Rupiah Banda, a China en febrero pasado. Después de 10 días en el país, regresó a Lusaka con un préstamo millonario y cinco contratos firmados.
El enemigo público número uno de los chinos en Zambia es el líder de la oposición, Michael Sata, 72 años, del Frente Patriótico, apodado Rey Cobra, que prometió reconocer a Taiwan y romper con Pekín si ganaba las elecciones de 2006. Perdió por escaso margen. "Los chinos no aportan ningún valor añadido, ocupan empleos que deberían ser para los zambianos", dice en el salón de su casa. Sata, que fue ministro durante 10 años, acusa al Gobierno de dar un trato privilegiado a los ciudadanos chinos y de permitir que dilapiden los recursos del país.
El modelo chino de intercambio de minerales por infraestructuras ha sufrido un revés, quién sabe si momentáneo, en la República Democrática de Congo, vecino del Norte de Zambia. El Gobierno del presidente Joseph Kabila ha dado marcha atrás al principio de acuerdo que había firmado con un consorcio de compañías estatales chinas, de construcción de carreteras, vías férreas y hospitales a cambio de la licencia de explotación de una mina de cobre y cobalto. La operación, valorada inicialmente en 9.000 millones de dólares, fracasó tras intensas presiones del Fondo Monetario Internacional (FMI) y países donantes occidentales.
Siguiendo camino hacia el Norte, Sudán es el aliado más incómodo de China y, probablemente, el que tiene peor imagen. Omar al-Bashir, el presidente reelegido en los comicios del pasado 11 de abril que fueron boicoteados por la oposición, tiene una orden internacional de captura del Tribunal de La Haya por crímenes de lesa humanidad. La guerra entre el Norte y el Sur, y posteriormente el conflicto de Darfur han causado millones de muertos y de desplazados. Las denuncias de violaciones de derechos humanos contra el régimen de Bashir son una constante, y el país sigue sometido desde 1997 a sanciones económicas de Estados Unidos.
El petróleo es un elemento esencial en la política de Sudán, primera fuente de ingresos y motor del crecimiento económico. China aprovechó la retirada de muchas empresas occidentales y llegó a Sudán con inversiones millonarias. Según el Gobierno de Jartum, ha desembolsado más de 6.000 millones de dólares en 50 proyectos, que incluyen oleoductos, refinerías, la mayor presa de África (Merowe, en el Nilo), plantas eléctricas, carreteras y todo tipo de obras públicas. Con las nuevas infraestructuras, Sudán ha aumentado la producción de petróleo, por encima de los 500.000 barriles diarios. A cambio, el 43% del crudo que se extrae de los pozos sudaneses navega rumbo a China en los petroleros que zarpan de las terminales de Port Sudán y Port Bashir, en el mar Rojo.
Con Sudán, la cooperación no es sólo económica. China ha suministrado aviones de combate, helicópteros de transporte de tropas y otro material militar al régimen de Bashir, y desde su puesto en el Consejo de Seguridad ha maniobrado para evitar sanciones de la ONU a Sudán.
En la polvorienta Jartum las cosas se ven con otros ojos. "China vino sin imponer condiciones. Los occidentales se meten en todo, en nuestras tradiciones y nuestras constumbres", dice el doctor Abdelrahman Ibrahim Elkhalifa, que intervino en el proceso de paz que puso fin a la guerra Norte-Sur.
Diversos interlocutores me remiten a la Embajada de la República Popular China para obtener datos más precisos de la ayuda, inversiones y proyectos. Una larga espera en una sala con un cuadro de Mao Zedong rodeado de niños, y numerosos folletos de empresas chinas con inversiones en África, termina con la llegada de un joven diplomático. "No tenemos la información que busca. Puede preguntar en la Cámara de Comercio China. Gracias por su visita".
Qian Zengde es el presidente de la Cámara, director general de una empresa constructora y accionista principal del hotel Plaza de Jartum. Recita cifras con muchos ceros para explicar la presencia de China como primer inversor en Sudán. Quince mil millones de dólares desembolsados hasta la fecha, 15.000 chinos trabajando y unas 120 empresas instaladas en el país.
En Al Dbagair, unos 40 kilómetros al norte de Jartum, Qian Zengde compró 100 hectáreas de tierra desértica que ha convertido en un vergel, gracias a la canalización del Nilo desde 10 kilómetros de distancia. "Hemos plantado de todo, hasta árboles de Australia", explica, mientras 20 empleados sudaneses y dos ingenieros chinos trabajan en la construcción de una piscifactoría. Lleva gastados dos millones de dólares y piensa invertir hasta cinco. Es un ejemplo del poderío de los nuevos ricos chinos.
El viaje llega a su fin y el debate sobre las implicaciones de la presencia china en África sigue abierto. Entre las opiniones recogidas y fuentes consultadas, las siguientes reflexiones resumen con lucidez la situación del continente: "Los africanos, las élites, los líderes, están más educados y mejor preparados que en el pasado para hacer frente a un eventual neocolonialismo chino" (Abdelrahman Ibrahim Elkhalifa, consultor político sudanés). "En los últimos 50 años, los países ricos transfirieron un billón de dólares en ayuda a África. ¿Ha mejorado esta asistencia la vida de los africanos? No". (Dambisa Moyo, economista zambiana, autora de Dead aid). P
Tomado:El País.es
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20 dic 2009
El tuerto es rey
Los estadounidenses estiman que su país está jugando un papel menos importante que antes en el planeta: tal es el resultado de una encuesta que el Pew Research Center for the People & the Press de Nueva York llevó a cabo en noviembre y dio a conocer este mes, titulada “El lugar que ocupa EE.UU. en el mundo” (//people-press.org/re port/569). El 45 por ciento de los interrogados que hace una década pensaba que ese lugar era el más importante se redujo al 25 por ciento y los que creían lo contrario pasaron del 28 al 41 por ciento.
Hay más: el 49 por ciento –“la proporción más elevada en casi medio siglo de encuestas”– opina hoy que “EE.UU. debería ocuparse de sus propios asuntos en el plano internacional y dejar que los demás países se ocupen de los suyos del mejor modo que puedan”. Y luego: un aplastante 78 por ciento de los 2000 estadounidenses encuestados coincidió en que EE.UU. debería “concentrarse más en nuestros propios problemas nacionales y construir nuestra fuerza y prosperidad en casa”, contra el 14 por ciento que se inclinó por la propuesta de que “EE.UU. debe pensar en términos internacionales”. Cualquier relación con las guerras de Irak y Afganistán, más otras que asoman, no es producto de la casualidad.
Otra sorpresa: el 44 por ciento entiende que China goza de la economía más potente del mundo, contra el 30 en el 2008, y un 41 por ciento considera que EE.UU. ha pasado a un segundo plano en la materia, contra el 27 el año pasado. Pero lo más saliente de la investigación del Pew es que llevó una encuesta paralela con las mismas preguntas entre 642 miembros del Council of Foreign Relations (CFR) de Washington, un think-tank o más bien un braintrust que financian 200 multinacionales, agrupa a 4200 ex funcionarios de alto nivel y otras personalidades políticas, edita la prestigiosa revista Foreign Affairs (125.000 ejemplares) y baja línea sobre la política exterior de EE.UU. El CFR no es un vocero del establishment, es el establishment.
Las dos indagaciones revelan que entre el ciudadano estadounidense corriente y los elitistas del CFR hay brechas notorias en casi todas las cuestiones importantes, por ejemplo, el incremento de tropas en Afganistán decidido por Obama: el 50 por ciento de los últimos lo apoya, contra apenas un 32 por ciento de los primeros. Un 40 por ciento de los ciudadanos se pronuncia por la disminución de los efectivos que combaten en Afganistán, contra el 24 de los interrogados del CFR. A la pregunta de si EE.UU. debe desempeñar un papel mundial “más agresivo”, sólo el 19 por ciento de los primeros responde por la afirmativa, acompañados por el 62 por ciento de los últimos. No es difícil entrever el pensamiento del CFR.
Un caso interesante es cómo los unos y los otros perciben a Israel y su conflicto con los palestinos. El 51 por ciento del público general se pronuncia en favor de Israel, postura con la que sólo coincide el 26 de los sondeados del CFR. El 30 por ciento del primero juzga que la Casa Blanca apoya demasiado a Israel, coincidiendo con el 67 de los últimos que, además, evalúan que el Estado sionista no es prioritario para Washington. En la lista de países que serán en el futuro “los aliados y socios más importantes de EE.UU.” sólo el 4 por ciento de los interrogados del CFR incluyó a Israel, muy lejos de China (58 por ciento), la India (55), Brasil (37), la Unión Europea (19), Rusia (17), Japón (16), el Reino Unido, Canadá, Indonesia Australia y otros. Cuando se preguntó a los de la elite cuáles serán los menos importantes, clasificaron a Israel en el puesto 23 detrás de Canadá, entre otros, y de Turquía, Egipto y Arabia Saudita en la región del Medio Oriente.
Se desprende de estos datos que la opinión pública se atiene a la información de los grandes medios, muy aplaudidores de las políticas de Tel Aviv gracias a la excelente labor del activo lobby estadounidense pro–israelí. No se trata, desde luego, solamente del trabajo del Comité de Asuntos Públicos Estados Unidos-Israel (Aipac, por sus siglas en inglés).
Una investigación de The New York Times reveló que, detrás de los “analistas militares” que aparecen en distintos canales de televisión y estaciones de radio para convencer a la audiencia de la necesidad y la eficacia de la política bélica de la Casa Blanca, se encuentra un aparato del Pentágono creado por W. Bush en el 2005 que sigue en acción (www.nytimes.com, 20-4-08). “La mayoría de estos analistas tiene vínculos con contratistas inmersos en las políticas de guerra y se les pide que las avalen en el aire.” Mandos militares y funcionarios de la Casa Blanca, el Departamento de Estado y el Departamento de Justicia los preparan en reuniones ad hoc. Lógico: la Historia enseña que los caballos de Troya deben estar bien hechos.
Juan Gelman
Tomado de Página 12
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