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22 nov 2010
El G-20, la APEC y la extremaunción de la credibilidad
Cuando un enfermo está muy grave, según es práctica de la Iglesia Católica, después de la confesión viene la extremaunción. Es lo que ha sucedido con la credibilidad de Estados Unidos en las reuniones, casi simultáneas, del G-20 y la APEC. A partir de eso, no se sabe lo que viene. Quizás procedan a darle cristiana sepultura o incinerar los restos de la absurda ilusión de que sea posible mantener un sistema social incompatible con la vida de la humanidad, cuyos miembros hoy, 14 de noviembre de 2010, según cálculos rigurosos de carácter internacional, ascendían ya a 6 884 millones 307 685 habitantes. El número de los que habitan el planeta está creciendo algo más de 77 millones por año.
Cuando examinaba la lista de países miembros de la APEC, apreciaba que la encabezaban Estados Unidos y Japón, dos de las naciones más ricas del mundo; les seguían Canadá, Australia, Singapur y Corea del Sur, considerablemente industrializadas; incluye a Rusia, un Estado poderoso, con importantes recursos naturales, científicos y técnicos, a ellos se añade un grupo de los países emergentes más importantes, como China, Indonesia, y otros del Sudeste Asiático bañados por las aguas del Pacífico, alcanzando así los 21 países que se reunieron en Japón los días 13 y 14, casi simultáneamente con el G-20, 9 de ellos habían estado en la reunión de Seúl para discutir los problemas más importantes. Todos los países de ambos Foros son capitalistas, con excepción de China y Vietnam, a los que Estados Unidos trató de impedir a sangre y fuego su transformación revolucionaria.
En la lista de integrantes de la APEC, aparece un Estado muy pobre que no tiene nada en común con el resto de los otros 20: Papúa Nueva Guinea. Busqué los datos sobre ese país, situado en el extremo norte del continente australiano. A su actual capital, Port Moresby, fue a parar MacArthur en 1942, bien lejos de los japoneses, después que estos invadieron y ocuparon la principal base norteamericana de su colonia en Filipinas, ubicada en Luzón, a pocas millas de Manila.
¿Qué se sabe del país incluido en el número 17 de la lista de APEC? Que sus primeros pobladores llegaron allí hace 45 o 50 mil años procedentes del sudeste de Asia, en el período glacial pleistoceno; eran cazadores y recolectores. Una segunda oleada de migrantes arribó más de 40 mil años después, aproximadamente 3 500 años antes de Cristo, y fueron portadores de una cultura más avanzada, que practicaban la horticultura y la pesca, conocían de navegación, y dominaban la elaboración del barro en la misma época que este se desarrolló en Babilonia.
Los europeos llegaron a la Polinesia, tanto por el este como por el oeste; cinco mil años después españoles, portugueses, ingleses y holandeses, impusieron la colonización que se basó en las armas de fuego y las espadas de hierro; conquistaron los territorios, sus recursos, y esclavizaron a sus habitantes.
Aun admitiendo que aportaron conocimientos y avances de sociedades con mayor desarrollo cultural que algunas comunidades humanas que habitaban territorios aislados bañados y separados por las aguas del Pacífico, sin embargo, en gran parte de Asia y el Oriente Medio, existían civilizaciones que estaban muy por encima de la Europa de aquellos tiempos. Los conquistadores se impusieron por la fuerza de sus armas en territorios como China, India y el Medio Oriente, que fueron cuna de civilizaciones milenarias, cuando Europa era territorio disputado por las tribus bárbaras.
Las potencias coloniales se dignaron conceder la independencia a Papúa Nueva Guinea en septiembre de 1975.
De acuerdo con el censo del año 2000, la población de Papúa Nueva Guinea ascendió a 5 millones 190 mil 800 habitantes, su territorio abarca 462 840 kilómetros cuadrados.
A pesar de sus enormes recursos naturales: petróleo, cobre y oro, que constituyen el 80 por ciento de sus exportaciones, Papúa Nueva Guinea es el país del mundo con menor esperanza de vida al nacer. Su abundante riqueza pesquera es explotada por empresas extranjeras, y está muy afectada por los cambios climáticos de las corrientes marinas del Pacífico. Entre 1995 y 1997 la producción de café, cacao, té, azúcar y coco mermó considerablemente por efectos de las sequías.
Es el país con mayor número de idiomas, estos se elevan a 820, que equivalen al 12% de los 7 536 que de acuerdo con los especialistas existen en el mundo. Muchas aldeas tienen su propia lengua.
No lejos de allí, se encuentra la República Democrática de Timor Oriental, de dramática y heroica historia. Fue conquistada por los portugueses en 1512, junto a Guinea Bissau, las islas Cabo Verde y Sao Tomé y Príncipe, Angola y Mozambique, colonias portuguesas que durante siglos corrieron la misma suerte, pero en ninguna otra colonia su destino fue más sufrido.
Cuando la Revolución de los Claveles en 1974 dio al traste con la tiranía de Salazar en Portugal, miembro de la OTAN y aliado estrecho de Estados Unidos, el Frente Revolucionario de Timor Leste proclamó la independencia el 29 de noviembre de 1975. Mas solo pudo disfrutarla 9 días. El 7 de diciembre de ese mismo año, la tiranía sangrienta de Suharto -que en complicidad con la CIA había derrocado al Gobierno Constitucional de Sukarno en Indonesia, asesinando a cientos de miles de comunistas y militantes progresistas- envió, con el acuerdo previo de Estados Unidos, una expedición con fuerzas del ejército indonesio para invadir Timor Oriental. Después de 27 años de heroica lucha, el pueblo de ese país, bajo la dirección del FRETILIN, volvió de nuevo a instalar un Gobierno Constitucional en Timor.
No necesito explicar los estrechos vínculos históricos que existen entre nuestro país y las antiguas colonias portuguesas; nuestros combates contra las tropas del apartheid -al cual el gobierno de Reagan suministró armas nucleares estratégicas- le conceden a nuestro país autoridad moral para opinar sobre las decisiones de la APEC cuando el Gobierno de Estados Unidos impone medidas que golpean los intereses de todos los países, incluidos los demás miembros de esa institución.
Ha tratado de imponer a China la revaluación del yuan (reimimbi, la divisa china), sin tomar en cuenta que desde que China inició su política administrada del yuan en julio de 2005 se ha ido revaluando, de 8,28 yuanes que se adquirían por un dólar, hoy se adquieren menos de 6,70.
El Primer Ministro chino, de acuerdo con lo publicado por un artículo del Financial Times el 6 de octubre de este año, declaró durante una visita a Bruselas que la apreciación del yuan ya se estaba realizando, pero que China se negaba a dar garantías en cuanto a la rapidez con que se ejecutaría este proceso, y advirtió con firmeza: “No nos presionen sobre la tasa de cambio del reimimbi”. Explicó que una acción precipitada sobre este tema, podía hacer quebrar a numerosas empresas chinas que producen para la exportación, creando graves consecuencias a su economía, y concluía: “Si China experimentara una turbulencia económica y social, esto sería un desastre para el mundo”.
Es muy obvio que todos los países del Tercer Mundo que tienen en China un mercado seguro para sus exportaciones -destinadas a satisfacer las necesidades de una población que en el último censo del año 2008 ascendió a 1 324 millones 655 000 habitantes, casi mil millones más que la población de Estados Unidos, y una economía que crece a un ritmo promedio no menor del 10% anual-, obtendrían menos productos por sus exportaciones a ese país y, a su vez, todas las que se exporten al resto del mundo, pagaderas en dólares, obtendrían un papel moneda que vale cada vez menos.
El 80 por ciento de las exportaciones de Estados Unidos son servicios: los de la llamada industria de la recreación y otros muchos que no satisfacen las necesidades fundamentales de nuestros pueblos, urgidos por las necesidades del desarrollo y servicios vitales para la sociedad.
En un artículo publicado en Internet, titulado “Occidente perfecciona sus técnicas para agredir a China”, André Vltchek, entre otros aspectos de interés expone:
“Las tácticas empleadas en otro tiempo (comenzar desacreditando para después intentar destruir todo gobierno comunista y socialista, progresista y nacionalista como la Unión Soviética, Cuba, Nicaragua, Corea del Norte, Chile, Tanzania y recientemente Venezuela) aún se consideran válidas. Incluso han sido mejoradas con el tiempo con más medios en personal y tecnología [...] Después de todo, el objetivo que Occidente y su dictadura global se han fijado es de talla: China, el país más poblado del planeta. El hecho de que China sea un Estado históricamente pacífico y que haya tenido éxito en muchos ámbitos hace la tarea más difícil. [...] Occidente está (indirectamente) implicado en las masacres del Congo/RCD (se cuentan al menos cinco millones de muertos), en la desestabilización del Cuerno de África y de algunas zonas de América Latina, así como en la agresión contra Iraq y Afganistán, por no citar más que algunas de sus macabras aventuras.”
“‘La gente ve con sus propios ojos lo que China está haciendo’, explica M. Mghanga, antiguo diputado de Kenia y miembro de la Comisión de Defensa y de Relaciones Internacionales, poeta y prisionero político bajo el régimen brutal pro-occidental del antiguo dictador Moi. ‘Si usted viaja a través del país podrá ver a chinos construyendo carreteras o edificios, estadios y pisos; unos proyectos excelentes. Son además muy cooperantes a pesar de la propaganda difundida por Occidente. La gente ve lo que China está haciendo realmente y lo aprecian. Pero hay una gran presión que se ejerce sobre el gobierno keniata para que cese su cooperación con China. De hecho, existe una gran hostilidad hacia Kenia. Occidente nos castiga a causa de nuestras relaciones estrechas con la RPCh.’”
La Cumbre anual de la APEC se inició ayer en Yokohama.
Dentro de la APEC funcionan microforos, como el Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP), de libre comercio, limitado a Brunei, Chile, Nueva Zelanda y Singapur, a la que Estados Unidos, Australia, Perú, Malasia y Vietnam desean incluirse. En fin, todo lo que sirva para vender algo: mercado, mercado, mercado.
Obama, como rey mago, anda repartiendo puestos en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, como quien maneja una propiedad suya. Según agencias europeas de noticias “…indicó este sábado que Japón es el modelo de país que debería ocupar un puesto permanente en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas…”, ya antes, en el hemiciclo parlamentario de Nueva Delhi, había dicho que su gobierno “apoyará la eventual entrada de la India en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas”. Pakistán, por supuesto, se quejó amargamente de esa promesa yanki. Lo que no dijo es si ese puesto es con o sin derecho a veto, como si ese privilegio antidemocrático estuviera llamado a ser eterno.
Igualmente se ignora si tan generoso ofrecimiento lo hiciera también a Lula, a pesar de que más de 500 millones de latinoamericanos y casi mil millones de africanos no tienen representación permanente en ese Consejo. ¿Cuánto tiempo cree que puede manipularse al mundo de esa forma? Pero tal vez me equivoque y subestime a Obama, si este en su euforia decide ofrecer a todos los aspirantes el apoyo de Estados Unidos.
Desde luego, las reuniones del G-20 y la APEC terminaron ambas en un final feliz, como en las películas del oeste que venían de Hollywood cuando éramos colegiales. El bla, bla, bla, obtuvo el Oscar, “Visión de Yokohama” la calificó el Primer Ministro de Japón en la Declaración Final de la Cumbre de la APEC.
No obstante, el Presidente chino Hu Jintao, según información divulgada por una agencia norteamericana de noticias, más seria, declaró: “‘La recuperación no es sólida y los déficit causan gran incertidumbre’ [...] ‘La situación del empleo en los países desarrollados es sombría y los mercados emergentes afrontan presiones inflacionarias y burbujas de precios de activos’.”
Otra agencia europea, que suele ser objetiva señaló: “El presidente chino, Hu Jintao, dijo que su país no aceptará presiones externas para cambiar de política.”
Obama terminó su gira por Asia después de la reunión con “una visita a la estatua del Gran Buda de Kamakura -fundida en bronce- de 13 metros de alto y 93 toneladas, construida en el año 1252 y retrata al Buda Amida, sentado en posición de loto con las manos en gesto de meditación.”
Por su parte, el jefe de las Fuerzas Armadas Británicas, el general David Richards dijo que Al-Qaeda -así califica erróneamente a la resistencia afgana, verdadera artífice de la lucha contra la OTAN, que nada tiene que ver con las fuerzas que creara la CIA para la lucha contra las tropas soviéticas- no puede ser derrotada “y que el Reino Unido debe estar preparado para enfrentar la amenaza de atentados islamistas al menos durante los próximos 30 años.
“En una entrevista con el diario británico The Sunday Telegraph, el general Richards declaró que su país debería centrarse en contener la amenaza sobre sus propios ciudadanos, una tarea que, dijo, podía ser cumplida, en lugar de intentar derrotar a la militancia islamista.
“‘En la guerra convencional, la victoria y la derrota son claras y están simbolizadas en las tropas marchando por la capital de otra nación (enemiga)’, aseguró el jefe del Estado Mayor británico.
“‘Primero nos debemos preguntar: ¿necesitamos vencerla (a la militancia islámica) con una clara victoria? Considero que es innecesario y nunca se conseguirá’, señaló.
“‘¿Podemos contenerla hasta el punto en que nuestras vidas y las de nuestros hijos sean seguras?’, se preguntó Richards.
“‘Creo que podemos’, aseveró el militar.”
“Según Richards, las armas reales en la guerra contra Al-Qaeda son la educación y la democracia.”
“Además, dijo que el ejército y el gobierno británicos son ‘culpables de no entender del todo lo que había en juego’ en Afganistán y admitió que los afganos se están empezando a ‘cansar’ de la incapacidad de la OTAN para cumplir sus promesas.”
“Según el periodista de la BBC Frank Gardner, los comentarios del general Richards reflejan un ‘nuevo realismo’ en los círculos antiterroristas de Reino Unido y Estados Unidos.
“Gardner asegura que si Richards hubiera dicho estas palabras hace cinco años, estas hubieran sido consideradas escandalosas y derrotistas.”
Razones de sobra tiene Obama para visitar la estatua del Gran Buda de Kamakura, ahora que la derecha fascista gana terreno rápidamente en la Europa de las corrientes reformistas, incluida la de Suecia, y en la sociedad de consumo yanki demasiadas personas ignoran casi todo, y creen que justicia social, salud, educación, solidaridad y paz son cosas de los comunistas. Einstein, quien deseaba que los Estados Unidos antifascistas de Franklin D. Roosevelt tuvieran la bomba atómica antes de que esta fuese desarrollada por la Alemania nazi, jamás pudo siquiera imaginar que varias decenas de años después el peligro consistiría en que una extrema derecha fascista se apoderara del Gobierno de Estados Unidos.
Reflexiones de Fidel
Tomado. cubadebate.cu
5 abr 2009
G20 : 172 naciones ausentes de la foto oficial
El G20 deja fuera a la mayoría de los países obligados a pagar la factura de la crisis.
Los ausentes son más numerosos que los presentes. Mientras se abre la cumbre de los jefes de Estado y de gobierno de las 20 principales economías mundiales, a excepción de un puñado de representantes simbólicos, la inmensa mayoría de las naciones no están invitadas a Londres. « Los países en desarrollo y emergentes (…) no han contribuido a crear esta crisis, y sin embargo sus pueblos la están pagando como el resto del mundo », dijo hace unos días en la BBC la coordinadora de la ONG Ayuda en Acción, Claire Melamed. Según el Banco Mundial, 44 millones de personas están amenazadas de malnutrición. La Organización Mundial del Trabajo estima que « más de 200 millones de trabajadores podrían caer en la miseria absoluta, principalmente en los países en desarrollo y emergentes, en los que el sistema de protección social no existe », indica la declaración sindical internacional de Londres. El número de trabajadores pobres –que ganan menos de dos dólares (…) podría elevarse a 1.400 millones », prosigue el documento.
Mientras se rechaza a los Estados en los cuadros de honor, se condena a sus poblaciones a pagar la cuenta. Y se desprecia el principio « un país, un voto » con el pretexto de que las economías de 172 Estados estarían obsoletas. Una situación de hecho que tiene la virtud de enfurecer a Nicolas Sersiron, vicepresidente del Comité para la Anulación de la Deuda del Tercer Mundo en Francia : « Si se toman las cifras de análisis tipo del PNB, África no tiene influencia económica, dice, pero si nos paramos a observar lo que produce el continente en materia de minerales, metales o uranio, es decir, recursos imprescindibles para la viabilidad de las tecnologías del norte, sin esos recursos no existiría el desarrollo de los países ricos ». E insiste en la responsabilidad de las potencias económicas en el sometimiento del sur. « En la República Democrática del Congo (RDC), los países desarrollados imponen contratos leoninos que les permiten explotar los recursos naturales por cuatro duros. El gobierno de la RDC no aprovecha más que el 5% de las exportaciones de sus minerales que, por otra parte, se venden a los paraísos fiscales por debajo de su precio y después se revenden mucho más caros ».
Realmente, los « 20 » se van a limitar a dar un toque a algunos paraísos fiscales. En cambio, ni una palabra con respecto a la deuda de los países del sur que, sin embargo, es el corsé que hipoteca el desarrollo de esas naciones. La anulación de la deuda también sería un balón de oxígeno y un colchón para amortiguar los efectos del terremoto de la crisis, especialmente en la región subsahariana de África. En cuanto al papel del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, « desde siempre, esas instituciones están dominadas por Estados Unidos, que tiene derecho de veto », explica Nicolas Sersiron. Son las herramientas de dominación de los países ricos para su provecho ». Pero no se contempla ninguna reforma de esos instrumentos de chantaje económico. En cuanto a los objetivos del milenio inventariados por las Naciones Unidas para erradicar « las tragedias » humanas y sociales que sufren tres cuartas partes del planeta, es muy probable que acaben en la cuneta.
Frente a este sistema unilateral, « América del Sur traza un camino original », avanza Nicolas Sersiron. « La Alternativa Bolivariana para las Américas, que también va a crear un banco, es una transformación del paradigma ultraliberal, ya que sustituye la competitividad por la cooperación », analiza el vicepresidente del CADTM. El sur vela por el sur.
Cathy Ceibe
Tomado de L´Humanité
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3 abr 2009
El gran circo de Londres
Meses atrás la formidable maquinaria propagandística del imperio alimentaba la ilusión de que la reunión del G-20 en Londres le daría la estocada final a la crisis. Sin embargo, a medida que se acercaba la fecha comenzaron a oírse voces discordantes. Nicolas Sarkozy y Angela Merkel lanzaron baldes de agua fría sobre el inminente cónclave y el anfitrión, el “progresista” británico Gordon Brown, aconsejó bajar las expectativas al paso que un número creciente de economistas críticos e historiadores advertían sobre lo fútil de la tentativa. Pese a ello los ilusionistas y malabaristas del sistema no dejaron de ensalzar la reunión de Londres y tratar de que las tibias medidas que allí se adoptasen fuesen interpretadas por el público como propuestas sensatas y efectivas para resolver la crisis.
Como era de esperar, poco y nada concreto salió de la reunión. Y esto por varias razones. Primero, porque lo que con arrogancia e ignorancia inauditas algunos caracterizaron como Bretton Woods II ni siquiera se planteó la pregunta fundamental: ¿reformar para qué, con qué objeto? Al soslayarse el tema por omisión quedó establecido que el objetivo de las reformas no sería otro que el de volver a la situación anterior a la crisis. Esto supone que lo que la causó no fueron las contradicciones inherentes al sistema capitalista sino aquella “exuberante irracionalidad de los mercados” de la que se lamentaba Alan Greenspan, sin percatarse que el capitalismo es por naturaleza exuberantemente irracional y que esto no se debe a un defecto psicológico de los agentes económicos sino que tiene sus fundamentos en la esencia misma del modo de producción. Segundo: dado lo anterior no sorprende comprobar que el G-20 haya decidido fortalecer el papel del FMI para liderar los esfuerzos de la recuperación, siendo el principal autor intelectual de la crisis actual. El FMI ha sido, y continúa siendo, el principal vehículo ideológico y político para la imposición del neoliberalismo a escala planetaria. Es una tecnocracia perversa e inmoral que percibe honorarios exorbitantes (¡exentos del pago de impuestos!) y cuya pobreza intelectual la resumió muy bien Joseph Stiglitz cuando dijo que el FMI está poblado por “economistas de tercera formados en universidades de primera.” ¿Y de la mano de estos aprendices de brujos se piensa salir de la crisis más grave del sistema capitalista en toda su historia? No hay en esto un ápice de exageración: esta crisis es la manifestación externa de varias otras que irrumpen por primera vez: crisis energética, medioambiental, hídrica. Nada de esto había en la depresión de 1873-1896 o en la Gran Depresión de los años treinta. En su entrelazamiento estas crisis plantean un desafío de inéditas proporciones, frente al cual las recetas del FMI no harán sino profundizar los problemas hasta extremos insospechados. Tercero: dada esta situación el tema es demasiado grave para dejarlo en manos del G-20 y sus “expertos”. Por eso el presidente de la Asamblea General de la ONU, Miguel D’Escoto, dijo que lo que se necesitaba no era un G-20 sino un G-192, una cumbre de todos los países, y la convocó para Junio de este año. El G-20 trata de cooptar a varios países del Sur con la esperanza de robustecer el consenso para una estrategia gatopardista de “salida capitalista a la crisis del capitalismo”: cambiar algo para que nada cambie. Pero no hay posibilidad alguna de capear este temporal apelando a las recetas del FMI, y los países invitados a Londres, entre ellos la Argentina, lo mejor que podrían hacer es denunciar con serenidad pero con firmeza la inanidad de las medidas allí adoptadas y que dentro del capitalismo no habrá solución para nuestros pueblos ni para las amenazas que se ciernen sobre todas las formas de vida del planeta Tierra.
Atilio Borón
Tomado de Rebelión
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2 abr 2009
Paraisos fiscales: el reto de una nueva arquitectura financiera

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“Un evidente fracaso neoliberal”
La presidenta argentina adelantó que se limaron asperezas entre países centrales. Fuerte apoyo al rol del Estado.
Los presidentes de los países del Grupo de los 20 ya no tienen tiempo para mostrar sus diferencias en público. Lo hicieron hasta minutos antes del inicio de la cumbre en esta ciudad, marcado por una recepción que la reina Isabel II ofreció ayer por la tarde en el Palacio de Buckingham. Hoy están obligados a mostrar que el encuentro fue valioso para empezar a poner orden a una economía mundial desencajada. Ninguno está en posición de arriesgarse a un paso fallido en Londres que podría actuar como efecto boomerang, agravando la crisis. Los mandatarios tuvieron su primera reunión de trabajo luego del saludo a la reina. Fue una cena en Downing Street, en la residencia del primer ministro británico, Gordon Brown. Tras ello, Cristina Fernández de Kirchner contó a la prensa que se habían limado diferencias y que Estados Unidos e Inglaterra, por un lado, Francia, Alemania y el resto de Europa, por el otro, ya no lucían tan antagónicas como antes. La posición argentina es cómoda en ese debate porque impulsa tanto el activismo fiscal de los primeros para sacar a la economía del pozo como el reclamo de nuevas y contundentes regulaciones de los mercados financieros de los segundos. Su mayor interés pasa por otro lado: la reforma del FMI, y según dejó trascender la delegación argentina, la versión final del documento del G-20 habría corregido aspectos que anteayer llevaron al Gobierno a anticipar que así como estaba redactada, la declaración de la cumbre sería rechazada.
“Las medidas que adoptará el G-20 significarán un evidente fracaso del neoliberalismo”, adelantó la Presidenta luego de la cena con sus pares. Reconoció que el documento final no lo expondrá de esa forma, pero lo dejará en evidencia con las acciones que llama a encarar. “Hablar de la expansión del gasto público es hablar del Estado aunque no se lo mencione, hablar de los planes del estímulo es hablar del Estado aunque no se lo mencione, hablar de la necesidad de regulación del sistema financiero mundial es admitir el fracaso de la supremacía del capitalismo financiero, criticar a los paraísos (fiscales) es admitir el fracaso de ese no control”, detalló Cristina el contenido de la declaración.
En el discurso, el G-20 irá más allá de lo que se había animado a plantear en la cumbre anterior de mediados de noviembre en Washington. En aquel momento la crisis lucía muy grave, pero no había alcanzado la profundidad que exhibe ahora y que tiene a los gobiernos centrales muy preocupados por sus consecuencias. Uno de los temores que viene creciendo –según relataron a este diario funcionarios argentinos que participan activamente de las reuniones de trabajo a muy alto nivel– es que Estados Unidos entre en una fase de estancamiento al estilo japonés. Es decir, que demore todo este año en estabilizar el barco –empezando por el sistema financiero– y a partir de 2010 no consiga más que tasas de crecimiento mínimas o cercanas a nulas. Así le ocurrió al país asiático durante una década, y en las deliberaciones del G-20 se empezó a recordar aquella experiencia con escozor. Estados Unidos representa nada menos que el 25 por ciento del PIB mundial, con sólo el 5 por ciento de la población. Si la mayor potencia queda en un pantano, los efectos de la crisis pueden extenderse por varios años.
Los negociadores estadounidenses advirtieron que no podrán superar la aguda situación actual si el resto del mundo no colabora. Necesita que las economías más poderosas se reactiven con fuerza y velocidad para que todos juntos puedan tirar para arriba. De allí que el gobierno de Barack Obama reclama una acción coordinada de estímulo fiscal: que Alemania, Inglaterra, Japón, Francia, Italia y Canadá, todos en declive, vuelquen en sus economías millonarias sumas de dinero para hacerlas reaccionar. Inglaterra acompaña a Estados Unidos en esa posición. Alemania, Francia e Italia –el gobierno de Berlusconi con una posición muy ortodoxa– la rechaza, con el argumento de que ya pusieron demasiado dinero y que si siguen inyectando liquidez sin antes cambiar el sistema financiero de las últimas décadas, lo único que se logrará es caer en un estado de estanflación: la combinación más temida, de estancamiento con inflación. Además, Angela Merkel afirma que su país ya ha alcanzado niveles de endeudamiento demasiado elevadas y que seguir emitiendo títulos bajo estas circunstancias para cubrir mayores gastos no sería sustentable.
El primer ministro japonés, Taro Aso, se sumó al debate acercándose a la posición anglosajona. “Creo que hay países que comprenden la importancia de la movilización fiscal y otros que no”, reprochó. Del otro lado, alemanes y franceses acusan a Estados Unidos e Inglaterra de querer eludir la tarea de construcción de una nueva arquitectura financiera internacional, defendiendo los intereses de Wall Street y el desarrollado circuito financiero londinense.
Bajo ese clima de tensión empezó la cumbre que finalizará hoy. Sin embargo, tras la cena de los presidentes, Cristina Fernández describió un escenario menos alarmante. Dijo que en el encuentro de los mandatarios se reflejaron acuerdos que se habrían alcanzado sobre el tramo final de las negociaciones. “No hubo tanta antinomia entre estímulo fiscal y regulación como había trascendido en los medios”, reveló. “Todos plantean el financiamiento y la demanda global y el cuidado del empleo”, agregó. También reveló que el documento final de la cumbre incluirá un capítulo dedicado a los paraísos fiscales –se espera la publicación de una lista condenatoria de países que no colaboran en materia fiscal–, se impulsará la financiación del comercio exterior para reactivar las economías y habría un compromiso de reactivar la Ronda de Doha de la Organización Mundial de Comercio (OMC) que fijen nuevas reglas para el comercio internacional.
Con la mirada puesta en Argentina, Cristina adelantó que se capitalizará al FMI y se avanzaría con la emisión de Derechos Especiales de Giro (DEG) para elevar las cuotas de los miembros. Eso favorecería al país de manera directa porque le permitiría elevar su nivel de reservas internacionales, ya que el Banco Central contabiliza las tenencias en DEG. Otros funcionarios argentinos dejaron trascender que los capítulos referidos a las reformas del FMI y de nueva regulación de las calificadoras de riesgo tendrían ahora una redacción más a gusto con la posición del gobierno. “No es lo ideal, pero en relación a cómo estábamos es un avance”, indicaron.
Más allá de que el peso de las decisiones recaiga sobre las grandes potencias y que los emergentes más escuchados sean Brasil, Rusia, India y China (los BRIC), la participación de Argentina en la cumbre del G-20 es para el Gobierno “un éxito en sí mismo”. Es la posibilidad de recuperar prestigio después de haberse visto arrastrado por la crisis de 2001. Cristina relató que expuso ante los presidentes que la situación internacional le recuerda a la del país en aquel momento. Y dijo que así como Argentina a partir de aquella crisis empezó a recorrer un camino distinto al del discurso único neoliberal, ahora a los países centrales les tocaría hacer lo mismo.
Por David Cufré
Desde Londres
Tomado de Página 12
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1 abr 2009
Aumento de precios de alimentos provocó desnutrición de diez millones de niños
Unos 400 000 menores morirían para fines de año
La crisis económica internacional provocó desnutrición a más de diez millones de niños, debido al aumento global en los precios de los alimentos, y puede causar la muerte de hasta 400 000 de ellos para fin de año, sostuvo hoy en un informe el grupo británico Save the Children, citado por ANSA.
El organismo no gubernamental con sede en Londres advirtió a los jefes de Estado y gobernantes del G-20, que se reunirán el 2 de abril en una cumbre mundial aquí, que deben resolver el problema de la creciente pobreza mundial «lo antes posible».
Según el grupo, millones de infantes están en peligro de hambruna debido al impacto de la recesión mundial, especialmente en los países en desarrollo, combinado con el continuo aumento de los precios de los alimentos.
«Cerca de 3,5 millones de niños mueren al año por malnutrición. La crisis económica internacional podría matar a otros 2,8 millones antes de 2015, el año en que los líderes del G-20 habían prometido erradicar la pobreza extrema y la hambruna en el mundo», subrayó la ONG.
Tomado del periódico Granma
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29 mar 2009
Europa protesta contra el G20
Protesta en Londres
La policía estimó que unas 35.000 personas participaron en la movilización que, según los organizadores, buscaba darle expresión pacífica a la gente. La corresponsal de la BBC, Janet Barrie, dice que había advertencias sobre posibles brotes de violencia, pero varios de los manifestantes describieron la marcha como una "atmósfera de carnaval".
Resaltaron que la ira y el desagrado era contra los banqueros y los políticos a quienes culpan de la crisis económica mundial. Al final de la marcha hubo discursos en los que algunos exhortaron a los líderes del G-20 a cambiar el rumbo del capitalismo global. Glen Tarman, presidente de la organización Put People First (Primero el Pueblo) - uno de los coordinadores - dijo a la BBC: "Hoy ha nacido una emocionante alianza nueva. Continuaremos presionando a los líderes mundiales y al gobierno británico para que aborden nuestras demandas y pongan de primero al pueblo".
La manifestación del sábado es solo el preludio de varias movilizaciones programadas para la próxima semana. El miércoles y jueves habrá una serie de protestas organizadas por una variedad de agrupaciones y coaliciones haciendo campaña sobre una gama de temas que van desde la pobreza, inequidad, empleos, guerra, cambio climático y capitalismo.
La policía de Londres dice que el operativo de seguridad en torno a la cumbre del G-20 es uno de los más amplios y complejos en su historia. El comandante Simon O´Brien dice que grupos extremistas de antaño están aprovechando la ira pública y la recesión para planear sus actividades.
La policía está principalmente preocupada con el potencial de violencia el miércoles 1ro. de abril - Día de los inocentes en el mundo anglosajón - en el que se ha organizado una protesta denominada "Día de los Tontos Financistas". Los empleados del distrito financiero en Londres han sido advertidos de que podrían ser blanco de ataques por parte de manifestantes iracundos por el papel que ha jugado ese sector en la crisis económica.
Berlín y Frankfurt:
No pagaremos su crisis.
10.00 personas salieron a la calle en Berlín con banderas rojas del partido de "Linke" y un ataúd negro que simbolizaba la muerte del capitalismo. Otras 9.000 personas desfilaron por las calles de Frankfurt.
París:
Pocos cientos de personas, 400 según la policía, 700 según los organizadores se manifestaron contra el G20 de Londres y procedieron al "desmantelamiento simbólico de un paraíso fiscal". El símbolo lo habían construido a posta delante de la Bolsa: una miniplaya, dos palmeras, dos tumbonas ocupadas por hombres en chanquletas y camisa de flores. Por el suelo, facsímiles de billetes de 5.000 euros barradas con la palabra "exenta de impuestos". Para demostrar lo fácil que es abatir un paraíso fiscal, los estudiantes, guiados por los organizadores, se armaron con palas y recogieron y tiraron la arena, "eliminando" la playa.
Roma:
Nosotros no vamos a pagar la crisis
Miles de personas -10.000 según Reuters, 50.000 según los organizadores- se manifestaron ayer por Roma. Habían convocado la manifestación los de base COBAS, CUB y SDL así como los estudiantes universitarios de la Onda anómala. También estaban los precarios de la escuela, trabajadores de Alitalia, EREs, muchos de ellos llegados desde Lombardía. "La crisis la deben pagar los banqueros, la patronal y los evasores".
Rebelión / Agencias
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21 mar 2009
El G-20 y la política expansiva
Uno de los temas que van a estar presentes en la cumbre del G-20 va a ser la pretensión de Obama de que la Unión Europea colabore de forma más activa en los planes de reactivación de la economía, a lo que parece oponerse la mayoría de los mandatarios europeos. El problema es que Europa, si bien es una superpotencia económica, no cuenta con la suficiente unidad para proceder como tal y las actuaciones realizadas hasta ahora han estado presididas por la disgregación.
Conviene no caer en las mismas equivocaciones del pasado. Tras la depresión del 29, el presidente Hoover y su secretario de Estado del Tesoro cometieron el grave error de oponerse a los programas económicos de estímulo público, imbuidos por la teoría –que actuó también en contra del New Deal de Roosevelt– de que las depresiones son buenas porque sirven de catarsis a las burbujas financieras que las preceden. Schumpeter, Chamberlin o Hayek eran de la opinión de que la economía debe expulsar los venenos acumulados durante la época de expansión.
La mayoría de las crisis –la del 29, al igual que la actual– se originan a partir de los desequilibrios sembrados por los excesos económicos anteriores; la economía entra en una espiral depresiva en la que la demanda y, por lo tanto, la renta se van reduciendo más y más. Las empresas no invierten, generan paro que reduce aún más el consumo, que hace cerrar o poner en dificultad a otras empresas, y así indefinidamente. Renunciar a intervenir en la economía y pretender que esta se recupere por sí sola es tener una confianza excesiva en las fuerzas del mercado y, en el mejor de los casos, aun cuando se produjese la recuperación, sería tras mucho tiempo y la generación de un sufrimiento innecesario. La intervención resulta imprescindible.
El análisis del origen de la crisis nos conduciría a exigir una solución radical, un cambio en profundidad del modelo económico seguido en estos últimos 30 años, la destrucción de la totalidad de los postulados impuestos por el neoliberalismo económico. Pero esas reformas estructurales del sistema económico no se hacen en un día, ni parece, por otra parte, que se tenga la intención de acometerlas. Los planes expansivos de los gobiernos son, por lo consiguiente, necesarios. No atajarán la causa del problema, pero remediarán los efectos a corto plazo.
Ahora bien, no toda intervención estatal tiene un efecto beneficioso para la crisis. A río revuelto, ganancia de pescadores, y hoy son muchos los que se revisten de pescadores para echar las redes en el río fácil de los dineros públicos. Las actuaciones no pueden dirigirse, desde luego, al lado de la oferta. Por muchos incentivos que se concedan a las empresas, estas no invertirán ni producirán ni mantendrán el empleo si no tienen demanda. Fue mérito de Keynes descubrir que, en condiciones normales, no funciona la ley de Say, la oferta no crea su propia demanda. Es hacia la inversión pública y hacia las clases económicamente más desfavorecidas, y que tienen por tanto mayor propensión a consumir, hacia donde hay que orientar los planes expansivos de los estados.
Juan Francisco Martín Seco
Tomado de Rebelión
16 nov 2008
El G-20 plantea la defensa del sistema como cuestión de fe
Los participantes en la cumbre de Washington pasaron de puntillas sobre las discrepancias existentes sobre el alcance de la intervención de los Estados y la regularización de los mercados y se comprometieron a una reforma basada en una mayor transparencia y regulación, sin más concreción. Acordaron celebrar nuevas cumbres, la primera antes del 30 de abril, probablemente en Londres, mientras que la siguiente tendrá lugar en Italia en julio del mismo año.
Pese a que líderes europeos como el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, defendieran la celebración de la cumbre bajo la tutela de la interina Administración Bush -Barack Obama toma posesión del cargo el 20 de enero- porque «el mundo no podía esperar», la cita dejó sin resolver las diferencias sobre la intervención estatal y la regularización de los mercados. «El camino más seguro para solucionar los problemas es el capitalismo de libre mercado», volvió a insistir el presidente saliente de Estados Unidos, George Bush, quien aseguró que «el mundo debe rechazar el proteccionismo».
Los líderes del G-20 pasaron de puntillas sobre las discrepancias existentes para fortalecer la regulación de los mercados y trataron de cumplir con el acuerdo de dar un mayor peso en las instituciones financieras a los países emergentes y en desarrollo y la convocatoria de una nueva reunión antes del 30 de abril su anuncio de que la cita de Washington no sería sólo para hablar, sino una «reunión concluyente».
La Unión Europea propone que se endurezca la regulación, especialmente en cuanto al funcionamiento de los fondos de alto riesgo y a las indemnizaciones de los directivos, algo a lo que Estados Unidos se opone. Por ello, se deja en manos de cada estado la opción de elegir sus propias medidas, pero fijan como plazo máximo el 31 de marzo para que cada gobierno extienda la vigilancia de esos fondos y ejerza un mayor control sobre las firmas de calificación de riesgo.
La cumbre, presentada por algunos como un nuevo Bretton Woods, terminó casi tres cuartos de hora antes de lo previsto con una declaración oficial de Bush, tras que la que no admitieron preguntas.
El presidente interino de Estados Unidos y anfitrión de la cumbre dijo que la crisis económica y financiera actual podría haberse convertido en algo peor que la Gran Depresión de 1929 sin las medidas ya adoptadas en su país.
Aunque no las enumeró en detalle, aludió al plan de rescate financiero valorado en unos 700.000 millones de dólares y aprobado en octubre.
Agregó que la cumbre de las principales economías del mundo y de países emergentes ha representado «un éxito» y que los líderes mundiales se han comprometido a modernizar la regulación del sistema y acometer una reforma de los mercados financieros que descanse sobre los principios de una mayor transparencia y regulación. Acordaron, además, trabajar juntos para restaurar el crecimiento mundial y conseguir las reformas que necesita el sistema financiero, algo que debe estar delineado antes del 31 de marzo con el fin de «restablecer la confianza en el sistema financiero». Esos esfuerzos estarán guiados por la «fe compartida en los principios del libre mercado, el libre comercio y la regulación efectiva».
Comunicó que los gobernantes también se mostraron de acuerdo en la necesidad de reformar las instituciones financieras, como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, y de mejorar la integridad de los mercados financieros.
«Vamos a revisar de nuevo las normas sobre la regulación del mercado y el fraude», sostuvo.
La declaración final reconoce los «serios desafíos» a los que se enfrentan la economía mundial y los mercados financieros, y destaca la decisión de los líderes de «trabajar juntos» para restaurar el crecimiento económico. «Ante el deterioro de las condiciones económicas a escala mundial, estamos de acuerdo en la necesidad de una respuesta política más amplia, basada en una cooperación macroeconómica más estrecha para restaurar el crecimiento».
El único camino para ello, indican, es la reforma de los sistemas financieros, aspecto en el que existen discrepancias a un lado y otro del Atlántico, aunque el comunicado refleja sólo los puntos de consenso sobre los que debe descansar la reforma.
«Primera línea de defensa»
La declaración final indica que es «muy necesario» fortalecer la regulación, pero aclara que esto «debe ser la responsabilidad última» de cada estado, pues constituyen «la primera línea de defensa contra la inestabilidad de los mercados».
Los participantes en el encuentro instan a «intensificar la cooperación internacional entre los reguladores y a fortalecer los estándares internacionales».
El documento consensuado recoge que toda reforma adoptada por un estados debe descansar sobre cinco principios, entre ellos mejorar la transparencia de los mercados, especialmente en lo que se refiere a los productos financieros más sofisticados.
Además, debe intensificarse la vigilancia, y destaca sobre todo a las agencias de calificación de riesgo, que fallaron en la última crisis.
Otro de los puntos acordados es promover la integridad ética de los mercados financieros y proteger a los consumidores, evitando los conflictos de intereses y previniendo la manipulación ilegal, las actividades fraudulentas y los abusos.
Cada estado, según el acuerdo, deberá, además, poner su grano de arena para reforzar la cooperación internacional en materia de regulación y de vigilancia.
En la declaración final, los mandatarios reunidos en Washington alzan la voz en contra del proteccionismo comercial, e instan a una conclusión de la Ronda de Doha, de la Organización Mundial de Comercio (OMC), atascadas desde hace años. Además, piden que no se levanten barreras comerciales en los próximos doce meses.
Cerco policial
El servicio secreto y decenas de agencias policiales, federales y locales levantaron un cerco en torno al Museo Nacional de la Construcción, edificio del siglo XIX en el que se desarrolló la cumbre del G-20, e impidieron el paso de quien no estuviera acreditado.
Londres
El presidente francés, Nicolas Sarkozy, propuso que la próxima cumbre del G-20 se celebre en Londres, con motivo de la presidencia de turno de Gran Bretaña de este grupo, integrado por países desarrollados y emergentes y la UE como bloque.
Histórico
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, calificó de histórica la cumbre y consideró que representa un cambio en el panorama político mundial. «Sólo puedo decir que el día de hoy es histórico», indicó en unas breves declaraciones.
La «cumbre del pueblo» pide medidas para los trabajadores
De forma paralela a la cumbre del G-20, activistas de todo Estados Unidos celebraron en Washington la «cumbre del pueblo» para para exigir medidas económicas que beneficien a los trabajadores en todo el mundo. Los actos comenzaron el viernes, con un «banquete del pueblo» que ofrecieron a personas con pocos recursos frente a la Casa Blanca.
«Pedimos cambios estructurales reales que antepongan las necesidades del pueblo a las ganancias, en el contexto de una verdadera democracia», explicó David Thurston, de Casa de Maryland, uno de los organizadores de la protesta.
Agregó en un comunicado que exigen políticas que creen empleos para la clase trabajadora, tanto inmigrantes como nacidos en EEUU, y que ayuden a construir comunidades sostenibles en materia social y medio ambiental.
Esa exigencia se convirtió en el motor de la manifestación realizada ayer para «celebrar el fin de una economía global desigual». Acompañados de músicos que entonaban canciones protesta, los manifestantes denunciaron el «gran perjuicio» del sistema capitalista, que «permite la avaricia corporativa en detrimento de los países pobres».
«¡Un funeral para el capitalismo. Finalmente ha muerto!», rezaba una vistosa pancarta, adornada con dos calaveras en blanco y negro en ambos lados. «¿Para quién estás salvando al capitalismo? Para los ricos y los poderosos», indicaba otra. Algunos manifestantes gritaron consignas y portaron carteles con mensajes como «resistencia contra el imperio estadounidense» y «alto a la avaricia corporativa, trabajos con justicia!» y a favor de medidas para «la necesidad humana y no para la avaricia corporativa».
El «desfile fúnebre», encabezado por dos mujeres ataviadas con el sombrero emblemático del «Tío Sam», partió de un parque cercano a la sede del Fondo Monetario Internacional y marchó hacia una iglesia luterana, donde celebraron un foro popular. «Nuestro mensaje es que el sistema económico necesita un cambio fundamental. El fundamentalismo del libre mercado ha estado perjudicando a las familias trabajadoras durante décadas», dijo Ruth Castel Branco, del grupo Trabajos con Justicia. Bush «ha estado presionando por más desregulación y sus políticas han provocado la pérdida de miles de empleos», agregó la activista. Subrayó que los trabajadores han sido los más golpeados por la crisis, «pero sólo cuando se viene abajo Wall Street se pone atención».
Los actos de protesta desarrollados en Estados Unidos coincidieron con otros realizados en Europa. En Euskal Herria, LAB protagonizó una concentración a mediodía de ayer ante el BBVA en Bilbo. Denunció que las medidas adoptadas ante la crisis «generada por la especulación y el descontrol intrínseco que promueve el neoliberalismo» están suponiendo despidos y perjuicios para la clase trabajadora.
Tomado de Gara
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