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18 feb 2012

Afganistán sigue en nuestro recuerdo, sigue doliendo



A día de hoy, para toda la gente pensante es cada vez más evidente que el envío de tropas soviéticas a la República Democrática de Afganistán fue un paso correcto y bien meditado del gobierno de la URSS, para garantizar la seguridad de nuestras fronteras meridionales.

Los soldados soviéticos cumplieron con honor su deber internacionalista. Debemos de estar orgullosos de nuestros héroes. Algunos llegaron a Afganistán cumpliendo órdenes, otros bajo el dictado del corazón, para ayudar a un pueblo hermano que había caído bajo el rodillo de la globalización imperialista. No llegaron con ánimo de conquista, lucharon y murieron por la independencia y soberanía de la República de Afganistán, demostrando su arrojo y heroísmo. Honor y loas para ellos por aquello, y para muchos, gloria eterna.

El 15 de febrero de 1989, hace ahora justo 23 años, las tropas soviéticas abandonaron Afganistán. Nuestros soldados salían rodeados de flores y sonrisas, rindiendo los últimos honores a los caídos. Muchos de ellos fueron condecorados con órdenes y medallas, a 86 se les concedió el título de Héroe de la Unión Soviética, de los que 26 fueron a título póstumo.

De que no se trató de una guerra de conquista dan fe las siguientes cifras: solo en la segunda mitad de 1989 las tropas soviéticas destruyeron 417 caravanas con armamento proveniente de Paquistán e Irán. Entre los trofeos: 1000 unidades de artillería antiaérea, más de 30 mil proyectiles a reacción, más de 700 morteros y 25 mil minas, una enorme cantidad de fusiles y munición.

Hace 23 años que salimos de esa guerra. ¿Qué quedó?

Sin la ayuda de la URSS, y luego de Rusia, el gobierno de Najibullah resistió 3 años. De no ser por la traición de Yeltsin y Gorbachov y su entorno, tendríamos en Afganistán un país amigo del que no nos llegaría ese flujo de narcóticos.

La guerra en Afganistán continúa. Es la guerra del capitalismo mundial por áreas de influencia y recursos naturales, contra un pueblo afgano amante de la paz, es la guerra por la creación de un nuevo foco de tensión en los límites del sur de Rusia.

Por desgracia, esa hermandad afgana de participantes en actos bélicos se fue completando como resultado de nuevas guerras y conflictos, surgidos en el propio territorio de la antigua URSS y en la misma Rusia.

Como resultado de la criminal destrucción de la URSS, los veteranos de la contienda afgana se vieron humillados y difamados.

El tiempo nos acabó dando la razón a aquellos que advertíamos de que en las condiciones creadas, nuestro país solo tiene dos fieles aliados: al Ejército Soviético y su Flota. Por desgracia la comprensión de esto llega muy tarde.

La memoria de los caídos en Afganistán sigue y seguirá presente en nuestros corazones. Nuestra más profunda reverencia a esas madres que educaron a unos hijos dispuestos a sacrificarse por la vida en la Tierra. ¡Gloria eterna a nuestros héroes!

El deber de la sociedad es prestar ayuda con arreglo a sus posibilidades, a aquellos soldados que recibieron heridas, a aquellos que tomaron parte en los conflictos locales en el territorio de nuestro país y más allá de sus fronteras, devolverles los privilegios que les fueron retirados, el honor y la dignidad de los Defensores de la Patria.

Hoy volvemos a pronunciarnos en defensa de nuestro ejército, contra la criminal “reforma militar” en Rusia. Hoy volvemos a estar preocupados, confiando en no llegar tarde.

Ziuganov / Fuente: GazetaPravda.ru

Tomado: La República.es

17 dic 2010

En boca cerrada no entra mosca


 Las autoridades rusas se abstuvieron de comentar en serio las filtraciones de Wikileaks, bromeando al respecto. No tenían otro remedio: semejantes materiales no son para comentar ni refutar, sólo se puede tomarlos en consideración. Los telegramas divulgados no contienen ninguna información de carácter revolucionario. Pueden añadir unos detalles picantes, pero nada más.

¿Afectarán las relaciones entre Rusia y EEUU? Probablemente, sí. Pero no porque los mandatarios rusos se ofendan y empiecen a sabotear el reinicio, sino que porque sus homólogos norteamericanos pueden resultar tan perjudicados que perderán toda capacidad de realizar una política coherente.El Gabinete de Barack Obama lleva medio año luchando a brazo partido contra los senadores republicanos por la ratificación del Tratado de Reducción de Armas Estratégicas (START). La Casa Blanca metió la pata al mostrar a sus oponentes cómo lo necesita. Inmediatamente, los republicanos elevaron sus reivindicaciones, y después del fracaso de los demócratas en las pasadas elecciones intermediarias sus acciones recuerdan más un chantaje.

Sin embargo, Washington, por su propia iniciativa, promete a Moscú que logrará la aprobación del documento hasta el fin del año, aunque ya es evidente que el Congreso actual no lo hará en lo que le queda de su mandato. En el mejor de los casos, se llegará a la ratificación en 2011, pero entonces, una vez consumada la nueva composición del Congreso, el precio puede resultar demasiado alto para la Casa Blanca.

Y está claro por qué, el START es tan importante para Obama, que un fracaso en este campo significará un fiasco a las relaciones que lleva construyendo desde hace año y medio. Y el avance en las relaciones con Rusia es el único logro considerable del partido democrático en política exterior.

El reinicio de las relaciones es como una transacción de paquete, cuyos componentes (el desarme nuclear, el sistema de defensa antimisil, Irán y, en parte, Afganistán) aunque no estén estrechamente interrelacionados, dependen unos de otros.

El START es el eje del diálogo entre los dos estados, sin el cual difícilmente se mantendrán las relaciones en las demás direcciones. Según los documentos publicados por Wikileaks, Rusia alteró su actitud hacia Irán no gracias a su revaloración de la amenaza nuclear de Irán, sino debido a sus aspiraciones de establecer relaciones más estrechas con EEUU.

En el caso de que Washington dé un paso atrás Rusia puede reconsiderar el riesgo al que se expone si estropea las relaciones con un vecino regional bastante influyente e impredecible.

La situación con Afganistán es diferente: Rusia y EEUU tienen intereses comunes al respecto. Pero cambios del ambiente en general pueden afectar el progreso en esta dirección también.

Es como un círculo vicioso: de no restablecer las relaciones con Rusia la Casa Blanca queda sin triunfos en su política exterior. Tendrá que moverse hacia la derecha, renunciando a los principios por los que se pronunció en el primer año de presidencia de Obama.

Lo que pasa es que entre la élite política estadounidense son pocos los partidarios de las demás ideas y de su programa, como la renuncia al armamento nuclear, y el fin de la hegemonía norteamericana en el mundo, reconocer la multipolaridad de la política internacional, y adoptar una postura más equilibrada en el Oriente Próximo.

Si la Casa Blanca resulta impotente e incapaz de ratificar el START, Moscú puede poner en tela de juicio la oportunidad de negociaciones ulteriores.

Aunque el presidente de EEUU tiene vastos poderes para realizar una política exterior y no siempre necesita la aprobación del Congreso, de este depende una serie de cuestiones pendientes con Rusia: el START, el acuerdo de cooperación en la esfera nuclear, y la enmienda Jackson-Vanik. Además, el gabinete de Obama necesitará el apoyo de los republicanos en muchas cuestiones de política interior, cada una de las cuales le costará mucho.

Si el Kremlin se da cuenta de que Obama no podrá con ninguno de los mencionados problemas pendientes, los próximos dos años quedarán perdidos para las relaciones ruso-estadounidenses, pese a las simpatías de las autoridades rusas con el actual presidente de EEUU.

Wikileaks está asestando golpes duros a Obama. Aunque el sistema de intercambio de archivos confidenciales entre el Pentágono y el Departamento de Estado que permitió estas filtraciones inadmisibles fue introducido en la época del anterior presidente, los demócratas se verán responsables.
Acusados por los conservadores de realizar una política exterior ingenua desde una posición débil, los demócratas, para colmo, permiten un caos que hace posible las numerosas divulgaciones de documentos confidenciales. La investigación declarada por Hillary Clinton ya no ayudará a quitarse la reputación de jefes irresponsables.

Esta semana la secretaria de Estado estadounidense se reunirá en Astaná (Kazajstán) con muchos protagonistas de notas divulgadas en la cumbre de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa. Seguramente, el ambiente allí no será nada agradable.

¿Cómo podrá evitar ponerse cara de pocos amigos el presidente de Azerbaiyán, Ilham Alíev, cuyos comentarios sobre los jefes rusos hechos al asistente de Clinton, Willam Burns, han salido a la luz? Lo único que les queda a los participantes de la cumbre, es hablar con la ilustre visitante norteamericana de temas alejados y abstractos, como el tiempo. Es mucho menos arriesgado.

Fiodor Lukiánov.
Director de la revista “Rusia en la política global”, una prestigiosa publicación rusa que difunde opiniones de expertos sobre la política exterior de Rusia y el desarrollo global. Es autor de comentarios sobre temas internacionales de actualidad y colabora con varios medios noticiosos de Estados Unidos, Europa y China. Es miembro del Consejo de Política Exterior y Defensa y del Consejo Presidencial de Derechos Humanos y Sociedad Civil de Rusia. Lukiánov se graduó en la Universidad Estatal de Moscú.


Artículo relacionado: Las razones concretas para el acercamiento entre Rusia y la OTAN

Tomado:RiaNovosti.ru

24 nov 2010

Aumenta tensión entre las dos Coreas tras ataque militar en mar Amarillo


Militares surcoreanos calificaron de “intencionado” el ataque contra Yeonpyeong. Mientras que desde Pyongyang aseguran que los primeros en disparar fueron los surcoreanos. La comunidad internacional condena el ataque

Pyongyang y Seúl intercambiaron acusaciones tras los ataques sobre la isla surcoreana de Yeonpyeong, ubicada en el mar Amarillo, que dejó un saldo de dos muertos y 16 heridos, según información reseñada por Ria Novosti.
La agencia Yonhap mencionó a militares surcoreanos que calificaron de “intencionado” el ataque contra Yeonpyeong, los cuales señalaron la posibilidad de que haya sido reacción de Pyongyang a una serie de ejercicios que Corea del Sur organizó cerca de la zona.
Por su parte, la República Popular Democrática de Corea (RPDC), ha asegurado que los primeros en disparar fueron los surcoreanos, y que durante el intercambio de disparos de artillería entre las dos Coreas, el ejército de Seúl lanzó “decenas de proyectiles”, hacia aguas jurisdiccionales de Norcorea, de acuerdo a la información publicada por Patria Grande.

También la Agencia Telegráfica Central de RPDC, agregó que fue “una respuesta inmediata de carácter militar” a las decenas de descargas artilleras realizadas supuestamente por Corea del Sur, “a pesar de las insistentes advertencias” por parte de Pyongyang.

CONDENA MUNDIAL AL ATAQUE
La comunidad internacional condenó la agresión en la isla Yeonpyeong, ocurrida este martes. El ministro japonés, Yoshito Sengoku, dijo que el gobierno nipón apoya la posición de su aliado surcoreano en este incidente, que ha elevado la tensión entre los dos países vecinos.
Adicionalmente, el jefe de gobierno japonés, Naoto Kan, informó que ha ordenado a sus ministros buscar información, y a estar preparados para una “situación inesperada”, al tiempo que les pidió trabajar estrechamente con Estados Unidos y Corea del Sur.
De igual forma, la Casa Blanca declaró que “condena enérgicamente” el ataque de Corea del Norte sobre territorio surcoreano. “Hoy más temprano, Corea del Norte condujo un ataque de artillería contra la isla surcoreana de Yenpyeong. Estamos en contacto estrecho y continuo con nuestros aliados coreanos”, dijo el portavoz de la Casa Blanca Robert Gibbs en un comunicado, reseñó AFP.

Asimismo, “Paraguay expresa su enérgica condena al ataque con proyectiles de artillería de las fuerzas militares de Corea del Norte contra la isla surcoreana de Yeonpyeong”, reza un comunicado emitido este martes por el ministerio de Relaciones Exteriores.
La Organización del Tratado del Atlántico Norte, (OTAN), por su parte, ha condenado “firmemente” el bombardeo y las pérdidas humanas, a la vez que ha asegurado que “seguirá de cerca los acontecimientos con mucha atención”.
El gobierno chino, principal aliado del régimen norcoreano, ha expresado “preocupación” por la situación creada entre las dos Coreas. En ese sentido, el portavoz del ministerio de Asuntos Exteriores chino, Hong Lei, indicó que “la situación necesita ser verificada”.

Mientras que Rusia envió un mensaje de calma e instó a las dos partes a “evitar una escalada de tensión”. El ministro de asuntos exteriores ruso, Segéi Lavrov, ha condenado los hechos.

DÓLAR SUBE ANTE LA TENSIÓN EN ASIA.
El dólar subió este martes tras la tensión militar entre las Coreas, sumando nerviosismo geopolítico a la crisis económica de Europa, lo que hizo que los inversionistas se refugiaran en la moneda estadounidense.

Paralelamente, el euro experimentó una caída luego de que el ministro de Finanzas de Alemania, Wolfgang Schaeuble, dijo que la moneda única enfrentaba peligro debido a la crisis de Irlanda. Sin embargo, la moneda europea se estabilizó.

Fuentes/Agencias
Texto/CO

21 sept 2009

Rusia en el siglo XXI

Rusia está de regreso y su veloz reafirmación en el tablero mundial se debe a las iniciativas puestas en juego por Vladimir Putin y hoy por el presidente Medvédev. En el frente interno, reconducir bajo el control del Estado las industrias estratégicas del país, erradicar la criminalidad organizada, contener con firmeza el secesionismo en el Cáucaso e infundir confianza a la población. En el frente externo alianzas que ayudan a pequeños países a resistir con éxito a la hegemonía imperial. Presentamos el análisis del politólogo italiano Tiberio Graziani. En el curso de los últimos dos decenios en Rusia se han manifestado dos hechos geopolíticos tan importantes que condicionan muy profundamente tanto la política internacional planetaria, como –teniendo en cuenta un planteo teórico especulativo– los habituales paradigmas interpretativos utilizados por los analistas de cuestiones geopolíticas y geoestratégicas. Nos referimos, claro está, a la caída de la Unión Soviética y a la reconfiguración geopolítica del área rusa como elemento que constituye el nuevo asentamiento mundial luego de una condición unipolar. Es necesario señalar de inmediato que la reconfiguración-reconstrucción del espacio geopolítico ruso, iniciado por Putin y ahora continuado por Medvedev, tiene la peculiaridad de iniciarse en un lapso breve –no habían trascurrido diez años de la disolución oficial de la potencia soviética–, si se tienen en cuenta los largos arcos temporales típicos de los ciclos geopolíticos y del contexto económico, político y social, además el psicológico, dentro de cuyo periodo la reconstrucción se ha manifestado. Todos podemos recordar el profundo estado de postración que sumergió a Moscú a los inicios de los noventas y su consecuencia a nivel mundial por el temor extremo que provocó en los observadores, en los políticos y en los exponentes del mundo de las financias, del comercio y las industrias el vacío producido por la caída vertical del sistema soviético. El desplome de la URSS, como es notorio, permitió la expansión de la potencia americana en el espacio centro europeo, y centroasiático a lo largo de los años noventas. Entre las etapas más significativas de la marcha de EEUU hacía oriente podemos recordar: la primera guerra de Golfo (1990-1991), la agresión a Serbia (1999) en el cuadro del la programada desintegración de la confederación yugoslava, la ocupación de Afganistán (2002) la devastación de Iraq (2003). En paralelo a las acciones bélicas, Wáshington intensificado su esfera de influencias sobre el Viejo Continente por medio de la inclusión en la OTAN de los Países de Europa central, miembros del ex Pacto de Varsovia. La ampliación de la OTAN da inicio, como es sabido, a la inclusión de la Alemania del Este el dia 3 de octubre de 1990; luego de la reunificación de las dos entidades alemanas sigue, el 12 de marzo de 1999, con Polonia, Hungría, la Republica Checa y, el 29 de marzo de 2004, con la inclusión de Eslovaquia, de Rumania, Bulgaria y Eslovenia. Al ex enemigo soviético no se le ahorra tampoco, aún fuere simbólico, pero geoestratégico y relevante golpe: el 29 de marzo de 2004 hacen parte de la OTAN tres ex Republicas Soviéticas,Estonia, Letonia y Lituania. Recién, el 1º de abril de 2009 entraron Croacia y Albania. Por primera vez en su historia Europa es rehén por completo de una alianza hegemónica extracontinental. La vuelta al Comando integrado de la OTAN (abril de 2009) de la Francia de Sarkozy constituye, en el orden temporal, el último acto de subordinación europeo a los intereses de Wáshington. La erosión continua en lo que se comprende como el “exterior cercano” ex soviético por parte de los EEUU, que a continuación, a partir del 2000, inicia la conquista de lo que se entiende como “sociedades civiles” de los países que lo componen. A tal fin, asistimos a la puesta en escena de la estrategia de las “revoluciones coloradas”, cuya finalidad es ubicar un gobierno filo occidental en Serbia (5 de octubre 2000), en Georgia (“Revolución de las Rosas”, 2003-2004), en Ucrania (“Revolución Color Naranja”, 2004), en Kirguizistán (“Revolución de los Tulipanes”, 2005). La conquista de las sociedades civiles de algunos países, como Georgia y Ucrania, teorizadas por "think tanks" como el Albert Einstein Institute, sobre la base de las indicaciones propuestas por su fundador, el estadounidense Gene Sharp –que parecer financio por el conocidofilántropo y especulador Georges Soros, consejero del actual presidente Obama. Por un largo decenio parece que el dictado de las reglas de la política y la economía mundial ha sido guiado por los EEUU el sólo sistema occidental. En el trascurso de los años noventas, de hecho, los Estados Unidos, (la hyperpuissance, como los definió con motivada preocupación, un canciller francés, Hubert Vèdrine,, o la “nación necesaria” según una renombraba expresión, mesiánica y arrogante de la secretaria de Estado Madeleine Albright y de su presidente Clinton), impusieron el su criterio unilateral en casi todas las iniciativas políticas, económicas y militares del planeta. Pero tras la llegada de Putin a la presidencia de la Federación Rusa el cuadro internacional comienza a cambiar. El primer episodio que se puede valuar como el inicio de la reafirmación de la nueva Rusia en el certamen internacional es tal vez el conectado a las tensiones que emergen en el seno del sistema occidental, por marginarse de la agresiva intervención militar en el Iraq de Saddam Hussein. En el 2003 París y Berlín se oponen a la voluntad de Wáshington: Moscú se opone y, por momentos, el eje París-Berlín-Moscú parece una alternativa realista al juego unipolar estadounidense. Rusia obtiene un primer gran éxito a causa de la tensión provocada en el campo occidental por la política exterior implementada por el ex agente del KGB. Rusia, luego del embate soportado en Serbia, comienza a reaccionar. Y en menos de un decenio, reconfirma su rol de Estado "pivot" del espacio euroasiático. Eso fue posible, por cierto, gracias a dos relevantes factores geo- económicos: los concomitantes crecimientos económicos de China y de India. Los peculiares desarrollos socio-económicos de estos países asiáticos se han integrado coherentemente en las estrategias de sus respetivos gobiernos, deseosos de expandir la esfera de influencia sino-india en Eurasia. Beijing y Nueva Dehli, concientes de poder contribuir a la concreción de un futuro sistema multipolar, y de contar en lo sucesivo con una Rusia fuerte como pilar fundamental de todo entendimiento euroasiático, prudentes, jamás la humillaron, ni siquiera en el periodo más oscuro de su historia. La plena y veloz reafirmación de Rusia en el tablero mundial, se debe, sin embargo, a las muchas iniciativas puestas en juego por Vladimir Putin. El ex primer ministro del Kremlin consigue en el curso de dos mandatos presidenciales, en el frente interno, reconducir bajo el control del Estado las industrias estratégicas del país, erradicar la criminalidad organizada, contener con firmaza el secesionismo chechenio y daguestano e infundir confianza a la población. Mientras, en el frente externo, inicia el tejido de una red de relaciones con las repúblicas centroasiáticas, decididas a seguir la sirena estadounidense, y, como prioridad, se ocupa de reanudar sus lazos con China popular. Moscú no descuida tampoco las muchas identidades culturales y religiosas de las poblaciones de las naciones euroasiáticas. De hecho, en el ámbito de una lógica euroasiática, sensible al encuentro entre las varias civilizaciones del continente en franca oposición a la estrategia Islam-fóbica de los anglos estadounidenses, Putin presenta en la conferencia islámica de Kuala Lumpur en 2003 a Rusia como “defensor histórico del Islam”. Tal significativa declaración, por cierto, tiene en cuenta que el Islam es la segunda religión de la Federación Rusa (también es la única en expansión en el área rusa) y es el primer paso oficial que llevará a la Rusia a ser miembro observador de la Organización de la Conferencia Islámica (OIC). La tentativa estadounidense de provocar tensiones a partir de identidades locales como “arcos de crisis” a lo largo de las fronteras étnico-religiosas, se controlan con esta mirada a la vez longeva y preventiva de Moscú. Sobre el plano geoestratégico el Kremlin, conciente de la mira estadounidense en el Asia Central, refuerza la Organización de la Cooperación de Shangai (SCO) de la cual es parte también China popular. La finalidad es volver estable un área considerada insegura por los estrategas de Wáshington, que la definen como la "barriga floja" de Eurasia. La dirigencia rusa además contribuye, en 2002, a la creación de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva de los países de la Confederación de los Estados independientes (CSTO). Las dos organizaciones demuestran al mundo – y principalmente a Estados Unidos– que los problemas en materia de seguridad y de defensa de toda el área están bien instalados y que, por eso, no se precisan supervisores o ayudas provenientes de occidente, y, mucho menos, provenientes de la OTAN. Gracias al despertar del “Oso” ruso, la marcha de los EEUU en Asia Central, parece, por ahora acabada. Un nuevo ciclo geopolítico se perfila en el horizonte. Tiberio Graziani Tomado de Red Voltaire
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