Audio del artículo publicado en Democracy Now sobre el caso Assange,en la Columna Semanal de Amy Goodman.
Tomado: Democracy Now
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26 dic 2010
19 dic 2010
¿Assange es periodista?
Sí para algunos, no para otros, quién sabe para muchos. Este tema deriva, con presunción jurídica, de la voluntad de juzgar a Assange en EE.UU. que la Casa Blanca y varios congresistas no ocultan. Si el australiano es periodista y su difusión de documentos por Wikileaks es similar a la de cualquier periódico o agencia noticiosa, la Primera Enmienda de la Constitución estadounidense impide que lo procesen: prohíbe expresamente la promulgación de toda ley que inhiba el ejercicio de la libertad de prensa. Hay que buscar otro camino legal o con visos de legalidad.
El Comité Judicial de la Cámara de Representantes comenzó a explorar el asunto el jueves que pasó. Una de las alternativas examinadas en esta primera audiencia, a la que fueron citados siete fiscales, abogados y peritos, fue la aplicación de la Ley de Espionaje aprobada en 1917, cuando EE.UU. decidió participar en la Gran Guerra del ’14-’18 y la histeria belicista guiaba los pasos de gobierno y Parlamento. Raras veces surtió efecto, en ocasiones ninguno. El senador independiente Joe Lieberman y dos colegas republicanos presentaron un proyecto de ley que califica de ilegal la difusión de informaciones clasificadas y que permitiría, si se aprueba, echarle el guante al fundador de Wikileaks. Se escucharon opiniones contrarias en la audiencia.
Geoffrey Stone, profesor de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chicago, tachó de inconstitucional el proyecto de los tres senadores: aplicarlo a ciudadanos particulares que no son funcionarios del gobierno violaría la Primera Enmienda, aseveró. Ralph Nader, el repetido candidato a la presidencia por el Partido Verde, centró el problema en “la abismante falta de seguridad” que el gobierno muestra en el manejo de documentos delicados y subrayó: “La supresión de información ha provocado más pérdidas de vidas, verdadera amenaza a la seguridad estadounidense, y demás consecuencias que se atribuyen ahora a Wikileaks y a Julian Assange” (www.talkradio.com, 16/12/10).
Para el presidente del Comité Judicial, el representante demócrata John Conyers, no hay nada que punir: “EE.UU. se ha basado en la idea de que la libertad de expresión es sacrosanta –declaró–. No hay duda de que Wikileaks es muy impopular en estos momentos, pero ser impopular no es un delito y publicar informaciones agresivas tampoco. Me incomodan mucho los llamados insistentes de políticos, periodistas y otros presuntos expertos que demandan un proceso penal o medidas extremas” (www.rawsroty.com, 16/12/10).
William Keller, director ejecutivo del New York Times –uno de los cinco diarios que difunden los documentos filtrados–, tomó distancia: “No creo que (Wikileaks) sea la organización informativa de mi gusto, pero ha evolucionado. A lo largo de esta experiencia hemos considerado que Julian Assange y su alegre banda de provocadores y hackers son una fuente. No diría que pura y simple porque, como sabe todo periodista o director, las fuentes rara vez son puras y simples” (//blogs.forbes.com, 16/12/10). Agregó que lo perturbaría que el gobierno intentara procesar a Assange aplicando la Ley de Espionaje: “Dejando a un lado lo legal, eso me enviaría una señal de alarma... es una ley que se presta a los abusos”.
Kenneth L. Wainstein, socio de la firma internacional de abogados O’Melveny & Myers, sugirió en la audiencia que Wikileaks es un medio “fundamentalmente diferente” de otros porque se limita a recoger y difundir información sin la supervisión editorial que rige en las publicaciones tradicionales. Para Thomas S. Blanton, director del Archivo de Seguridad Nacional de la Universidad George Washington, “se aproxima cada vez más a una organización mediática”. Entonces, Assange ¿es periodista o no?
Abbe Lowell, abogado y miembro de la firma McDermott, Will & Emery, señaló que la respuesta a esa pregunta es un terreno resbaladizo desde el punto de vista legal que podría introducir fiscalizaciones ajenas en el proceso editorial. “En la historia de EE.UU., el reunir información y difundirla es periodismo clásico”, afirmó. No solamente allí.
Los objetivos de la Ley de Espionaje fueron los opositores a la entrada de EE.UU. en la guerra y sirvió para destruir al joven Partido Socialista. El senador demócrata Kenneth McKellar lo dijo con claridad cuando el proyecto se presentó ante el Congreso en 1917: “Si no logramos que la gente entre en razón para que sea leal, llegó el momento de obligarla a ser leal”. El representante republicano William Green fue más lejos: “No hay medida lo suficientemente severa para exterminar a esa canalla perniciosa”. No faltan personalidades norteamericanas que hoy piden el asesinato de Assange. A los 93 años de la promulgación de la Ley de Espionaje, poco ha cambiado la clase política de EE.UU.
Juan Gelman
Tomado: Página 12
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17 dic 2010
En boca cerrada no entra mosca
Las autoridades rusas se abstuvieron de comentar en serio las filtraciones de Wikileaks, bromeando al respecto. No tenían otro remedio: semejantes materiales no son para comentar ni refutar, sólo se puede tomarlos en consideración. Los telegramas divulgados no contienen ninguna información de carácter revolucionario. Pueden añadir unos detalles picantes, pero nada más.
¿Afectarán las relaciones entre Rusia y EEUU? Probablemente, sí. Pero no porque los mandatarios rusos se ofendan y empiecen a sabotear el reinicio, sino que porque sus homólogos norteamericanos pueden resultar tan perjudicados que perderán toda capacidad de realizar una política coherente.El Gabinete de Barack Obama lleva medio año luchando a brazo partido contra los senadores republicanos por la ratificación del Tratado de Reducción de Armas Estratégicas (START). La Casa Blanca metió la pata al mostrar a sus oponentes cómo lo necesita. Inmediatamente, los republicanos elevaron sus reivindicaciones, y después del fracaso de los demócratas en las pasadas elecciones intermediarias sus acciones recuerdan más un chantaje.
Sin embargo, Washington, por su propia iniciativa, promete a Moscú que logrará la aprobación del documento hasta el fin del año, aunque ya es evidente que el Congreso actual no lo hará en lo que le queda de su mandato. En el mejor de los casos, se llegará a la ratificación en 2011, pero entonces, una vez consumada la nueva composición del Congreso, el precio puede resultar demasiado alto para la Casa Blanca.
Y está claro por qué, el START es tan importante para Obama, que un fracaso en este campo significará un fiasco a las relaciones que lleva construyendo desde hace año y medio. Y el avance en las relaciones con Rusia es el único logro considerable del partido democrático en política exterior.
El reinicio de las relaciones es como una transacción de paquete, cuyos componentes (el desarme nuclear, el sistema de defensa antimisil, Irán y, en parte, Afganistán) aunque no estén estrechamente interrelacionados, dependen unos de otros.
El START es el eje del diálogo entre los dos estados, sin el cual difícilmente se mantendrán las relaciones en las demás direcciones. Según los documentos publicados por Wikileaks, Rusia alteró su actitud hacia Irán no gracias a su revaloración de la amenaza nuclear de Irán, sino debido a sus aspiraciones de establecer relaciones más estrechas con EEUU.
En el caso de que Washington dé un paso atrás Rusia puede reconsiderar el riesgo al que se expone si estropea las relaciones con un vecino regional bastante influyente e impredecible.
La situación con Afganistán es diferente: Rusia y EEUU tienen intereses comunes al respecto. Pero cambios del ambiente en general pueden afectar el progreso en esta dirección también.
Es como un círculo vicioso: de no restablecer las relaciones con Rusia la Casa Blanca queda sin triunfos en su política exterior. Tendrá que moverse hacia la derecha, renunciando a los principios por los que se pronunció en el primer año de presidencia de Obama.
Lo que pasa es que entre la élite política estadounidense son pocos los partidarios de las demás ideas y de su programa, como la renuncia al armamento nuclear, y el fin de la hegemonía norteamericana en el mundo, reconocer la multipolaridad de la política internacional, y adoptar una postura más equilibrada en el Oriente Próximo.
Si la Casa Blanca resulta impotente e incapaz de ratificar el START, Moscú puede poner en tela de juicio la oportunidad de negociaciones ulteriores.
Aunque el presidente de EEUU tiene vastos poderes para realizar una política exterior y no siempre necesita la aprobación del Congreso, de este depende una serie de cuestiones pendientes con Rusia: el START, el acuerdo de cooperación en la esfera nuclear, y la enmienda Jackson-Vanik. Además, el gabinete de Obama necesitará el apoyo de los republicanos en muchas cuestiones de política interior, cada una de las cuales le costará mucho.
Si el Kremlin se da cuenta de que Obama no podrá con ninguno de los mencionados problemas pendientes, los próximos dos años quedarán perdidos para las relaciones ruso-estadounidenses, pese a las simpatías de las autoridades rusas con el actual presidente de EEUU.
Wikileaks está asestando golpes duros a Obama. Aunque el sistema de intercambio de archivos confidenciales entre el Pentágono y el Departamento de Estado que permitió estas filtraciones inadmisibles fue introducido en la época del anterior presidente, los demócratas se verán responsables.
Acusados por los conservadores de realizar una política exterior ingenua desde una posición débil, los demócratas, para colmo, permiten un caos que hace posible las numerosas divulgaciones de documentos confidenciales. La investigación declarada por Hillary Clinton ya no ayudará a quitarse la reputación de jefes irresponsables.
Esta semana la secretaria de Estado estadounidense se reunirá en Astaná (Kazajstán) con muchos protagonistas de notas divulgadas en la cumbre de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa. Seguramente, el ambiente allí no será nada agradable.
¿Cómo podrá evitar ponerse cara de pocos amigos el presidente de Azerbaiyán, Ilham Alíev, cuyos comentarios sobre los jefes rusos hechos al asistente de Clinton, Willam Burns, han salido a la luz? Lo único que les queda a los participantes de la cumbre, es hablar con la ilustre visitante norteamericana de temas alejados y abstractos, como el tiempo. Es mucho menos arriesgado.
Fiodor Lukiánov.
Director de la revista “Rusia en la política global”, una prestigiosa publicación rusa que difunde opiniones de expertos sobre la política exterior de Rusia y el desarrollo global. Es autor de comentarios sobre temas internacionales de actualidad y colabora con varios medios noticiosos de Estados Unidos, Europa y China. Es miembro del Consejo de Política Exterior y Defensa y del Consejo Presidencial de Derechos Humanos y Sociedad Civil de Rusia. Lukiánov se graduó en la Universidad Estatal de Moscú.
Artículo relacionado: Las razones concretas para el acercamiento entre Rusia y la OTAN
Tomado:RiaNovosti.ru
¿Afectarán las relaciones entre Rusia y EEUU? Probablemente, sí. Pero no porque los mandatarios rusos se ofendan y empiecen a sabotear el reinicio, sino que porque sus homólogos norteamericanos pueden resultar tan perjudicados que perderán toda capacidad de realizar una política coherente.El Gabinete de Barack Obama lleva medio año luchando a brazo partido contra los senadores republicanos por la ratificación del Tratado de Reducción de Armas Estratégicas (START). La Casa Blanca metió la pata al mostrar a sus oponentes cómo lo necesita. Inmediatamente, los republicanos elevaron sus reivindicaciones, y después del fracaso de los demócratas en las pasadas elecciones intermediarias sus acciones recuerdan más un chantaje.
Sin embargo, Washington, por su propia iniciativa, promete a Moscú que logrará la aprobación del documento hasta el fin del año, aunque ya es evidente que el Congreso actual no lo hará en lo que le queda de su mandato. En el mejor de los casos, se llegará a la ratificación en 2011, pero entonces, una vez consumada la nueva composición del Congreso, el precio puede resultar demasiado alto para la Casa Blanca.
Y está claro por qué, el START es tan importante para Obama, que un fracaso en este campo significará un fiasco a las relaciones que lleva construyendo desde hace año y medio. Y el avance en las relaciones con Rusia es el único logro considerable del partido democrático en política exterior.
El reinicio de las relaciones es como una transacción de paquete, cuyos componentes (el desarme nuclear, el sistema de defensa antimisil, Irán y, en parte, Afganistán) aunque no estén estrechamente interrelacionados, dependen unos de otros.
El START es el eje del diálogo entre los dos estados, sin el cual difícilmente se mantendrán las relaciones en las demás direcciones. Según los documentos publicados por Wikileaks, Rusia alteró su actitud hacia Irán no gracias a su revaloración de la amenaza nuclear de Irán, sino debido a sus aspiraciones de establecer relaciones más estrechas con EEUU.
En el caso de que Washington dé un paso atrás Rusia puede reconsiderar el riesgo al que se expone si estropea las relaciones con un vecino regional bastante influyente e impredecible.
La situación con Afganistán es diferente: Rusia y EEUU tienen intereses comunes al respecto. Pero cambios del ambiente en general pueden afectar el progreso en esta dirección también.
Es como un círculo vicioso: de no restablecer las relaciones con Rusia la Casa Blanca queda sin triunfos en su política exterior. Tendrá que moverse hacia la derecha, renunciando a los principios por los que se pronunció en el primer año de presidencia de Obama.
Lo que pasa es que entre la élite política estadounidense son pocos los partidarios de las demás ideas y de su programa, como la renuncia al armamento nuclear, y el fin de la hegemonía norteamericana en el mundo, reconocer la multipolaridad de la política internacional, y adoptar una postura más equilibrada en el Oriente Próximo.
Si la Casa Blanca resulta impotente e incapaz de ratificar el START, Moscú puede poner en tela de juicio la oportunidad de negociaciones ulteriores.
Aunque el presidente de EEUU tiene vastos poderes para realizar una política exterior y no siempre necesita la aprobación del Congreso, de este depende una serie de cuestiones pendientes con Rusia: el START, el acuerdo de cooperación en la esfera nuclear, y la enmienda Jackson-Vanik. Además, el gabinete de Obama necesitará el apoyo de los republicanos en muchas cuestiones de política interior, cada una de las cuales le costará mucho.
Si el Kremlin se da cuenta de que Obama no podrá con ninguno de los mencionados problemas pendientes, los próximos dos años quedarán perdidos para las relaciones ruso-estadounidenses, pese a las simpatías de las autoridades rusas con el actual presidente de EEUU.
Wikileaks está asestando golpes duros a Obama. Aunque el sistema de intercambio de archivos confidenciales entre el Pentágono y el Departamento de Estado que permitió estas filtraciones inadmisibles fue introducido en la época del anterior presidente, los demócratas se verán responsables.
Acusados por los conservadores de realizar una política exterior ingenua desde una posición débil, los demócratas, para colmo, permiten un caos que hace posible las numerosas divulgaciones de documentos confidenciales. La investigación declarada por Hillary Clinton ya no ayudará a quitarse la reputación de jefes irresponsables.
Esta semana la secretaria de Estado estadounidense se reunirá en Astaná (Kazajstán) con muchos protagonistas de notas divulgadas en la cumbre de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa. Seguramente, el ambiente allí no será nada agradable.
¿Cómo podrá evitar ponerse cara de pocos amigos el presidente de Azerbaiyán, Ilham Alíev, cuyos comentarios sobre los jefes rusos hechos al asistente de Clinton, Willam Burns, han salido a la luz? Lo único que les queda a los participantes de la cumbre, es hablar con la ilustre visitante norteamericana de temas alejados y abstractos, como el tiempo. Es mucho menos arriesgado.
Fiodor Lukiánov.
Director de la revista “Rusia en la política global”, una prestigiosa publicación rusa que difunde opiniones de expertos sobre la política exterior de Rusia y el desarrollo global. Es autor de comentarios sobre temas internacionales de actualidad y colabora con varios medios noticiosos de Estados Unidos, Europa y China. Es miembro del Consejo de Política Exterior y Defensa y del Consejo Presidencial de Derechos Humanos y Sociedad Civil de Rusia. Lukiánov se graduó en la Universidad Estatal de Moscú.
Artículo relacionado: Las razones concretas para el acercamiento entre Rusia y la OTAN
Tomado:RiaNovosti.ru
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WikiLeaks
15 dic 2010
Wikileaks y nuestro hombre en Santiago
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| Ernesto Hernández Busto junto a Bush, es el más cercano a la bandera norteamericana |
Justo cuando empezó a conocerse la relación con la subversión norteamericana contra Cuba de la principal acusadora de Julian Assange, algo que hasta un periódico como El Nuevo Herald se ha visto obligado a reconocer, el diario El País sacó su espectacular revelación consistente en un cable de la Oficina de Intereses de Estados Unidos en La Habana con el enésimo anuncio de la debacle de la Revolución Cubana. Es algo que además de reforzar lo que el mismo periódico ha venido diciendo sistemáticamente sobre Cuba, evidencia el intento de lanzar una cortina de humo, porque si para alguien son peligrosos los vínculos de Anna Ardin con la contrarrevolución cubana es precisamente para El País.
En la portada de la tesis de maestría de Ardin aparecen varios de los personajes que el diario madrileño no se cansa de promover, y entre los enlaces del blog de la ciudadana sueca está el de la bloguera cubana Yoani Sánchez, tempranamente “descubierta” y galardonada por el Grupo PRISA con el Premio Ortega y Gasset. Pero como si le hiciera falta enredarse más en la trama del anticastrismo cibernético, este domingo 12 de diciembre, El País ha publicado un artículo del ciberextremista cubano Ernesto Hernández Busto “en defensa de Wikileaks”. Hernández Busto, una creación del “Plan Bush para una Cuba libre” y uno de los mentores de Sánchez, ha llegado a reclamar la invasión de Estados Unidos a su país de origen y ha sido privilegiado por la invitación y la compañía del expresidente norteamericano. Fue él el encargado de recibir de manos del Grupo PRISA el jugoso galardón con nombre de filósofo otorgado a su socia en Cuba.
Lamentablemente, para El País y su colaborador, hay pruebas recientes del “respaldo” de esta persona a Wikileaks. Durante los días 18 y 19 de noviembre Ernesto Hernández Busto participó –como él mismo anunciara en su blog- en el Personal Democray Forum Latinoamérica(PDF), en Santiago de Chile, organizado precisamente por el mayor perseguidor de Wikileaks: el Departamento de Estado norteamericano. Como se aprecia en un video colgado en YouTube, allí tuvo la oportunidad de escuchar al Asesor Principal para la Innovación de dicha institución, Alec Ross, elogiar varias veces a Hillary Clinton, la misma que ha condenado con ira las filtraciones de Wikileaks porque “pone la vida de personas en peligro, amenaza nuestra seguridad nacional y socava nuestros esfuerzos para trabajar con otros países”. Como era de esperar, en el propio evento hubo cuestionamientos muy fuertes hacia Ross sobre la persecución contra Wikileaks, que fueron seguidos de aplausos. Hernández Busto también intervino en esa ocasión pero, en contraste con el participante que defendió a Wikileaks, fue seguido de silbidos y abucheos. A diferencia de otros asistentes, que increparon al “cerebro detrás de las nuevas iniciativas diplomáticas del Departamento de Estado” -como lo calificara el editor del PDF Latinoamérica, Diego Beas- por las políticas de Estados Unidos, el autor de Penúltimos Días “salió al paso” a la frase de Ross que calificara Internet como el “Che Guevara del Siglo XXI”. “Guevara no era un demócrata”, ripostó descompuesto el colaborador de El País. Beas, aunque al parecer comparte las posiciones políticas de Hernández Busto, califica su comportamiento de “enfurecido”.
Más allá del demagógico intento de un alto funcionario norteamericano de usar la figura del Che para promover sus políticas en Internet, que hiciera a un periodista presente en el evento cuestionarse “¿Con qué autoridad moral un representante de la diplomacia de los EE.UU. trae el ejemplo del Che Guevara en cualquier forma, ya que fue, literalmente, un escuadrón de la CIA el que persiguió y disparó a sangre fría a Guevara – después de que fuera capturado y detenido…”, hay que imaginarse el rostro del amigo de Bush, solicitante de invasiones armadas contra Cuba, cuando lo sorprendió desde el escenario la mirada eterna del Che. En el video en YouTube no se ve la cara pero sí se escucha la voz irritada –casi el grito- del ahora “defensor de Wikileaks”, seguida de los silbidos y abucheos, está en el minuto 27.
Iroel Sánchez
La pupila insomne
Tomado: Rebelión
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WikiLeaks
9 dic 2010
Wikileaks, un peligro para la democracia
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| Caricatura:Quino |
Huelga decir que los propósitos de Lippmann se cumplieron ampliamente, incluso sin la necesidad de exhibir una gran energía represora por parte de los poderes públicos. Los Profesores Noam Chomsky y Edward S. Herman cuentan en “Los guardianes de la libertad (Manufacturing consent)” cómo fue el propio “libre mercado” el que terminó con el subversivo periodismo radical británico iniciado en el siglo XIX, incapaz de cargar con los costes de una producción periodística que se había vuelto cada vez más compleja, así como de competir con otros diarios que sí contaban con anunciantes y financiadores, pero que no tenían precisamente el propósito de reforzar la conciencia de clase de los obreros ingleses.
De la sociedad industrial pasamos a una serie de revoluciones tecnológicas y financieras que se retroalimentaron para crear auténticas “autopistas de la información”, como pronunciara victorioso el ex presidente estadounidense Bill Clinton. En definitiva, la innovación tecnológica hacía posible la globalización financiera, decisiva, a su vez, para financiar los grandes avances aplicados a la comunicación. La “era de la información” no nacía de manera neutra, sino ideológicamente marcada por los capitales que la habían hecho posible: esas carreteras virtuales tenían dueño antes de ponerse en marcha.
Con estas reglas del juego aún vigentes, cabe preguntarse si el fenómeno Wikileaks representa un mero bache o, por el contrario, es el inicio de una nueva serie de tendencias en el universo comunicativo. El clima de confusión y de desconfianza hacia el personaje de Julian Assange está en parte justificado, pero, por otro lado, refleja el conformismo y el interés del ‘establisment’ en que persista un sistema de comunicación que, en suma, se dirige a reforzar la fe del ‘ciudadano sonámbulo’ en una determinada realidad que encaja perfectamente con la conformación y relaciones entre los poderes existentes. Por ello, la irrupción de este peculiar personaje, al despertar a quien dormía, deviene necesariamente en atentado terrorista, y su fulminante detención –o su asesinato- se dan por descontados.
Sería bueno que Assange fuera más allá de lo militar y lo diplomático: hay muchos lazos entre el poder económico y el político que no se nos explican diariamente en nuestros medios tradicionales. ¿Habrá quien recoja el testigo de esta organización, todavía tan personalista? Wikileaks debería dar paso a un nuevo modo de concebir la información, desligada del producto comercial y liberada, por tanto, de los constreñimientos a los que este queda automáticamente sometido. La democracia, la que ellos quieren que mantengamos, está en peligro. Esperemos que el riesgo siga creciendo.
Andrés Villena
Tomado: blog Público.es
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WikiLeaks
8 dic 2010
La mujer que acusa a Julian Assange de “violación” está vinculada a la CIA
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| Anna Ardin vínculada a la CIA |
Artículo publicado originalmente en inglés el 06/12/10 http://www.rawstory.com/rs/2010/12/assange-rape-accuser-cia-ties/
Una de las mujeres que acusa al fundador de Wikileaks, Julian Assange, de delitos sexuales parece haber trabajado con un grupo que tiene conexiones con la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de los Estados Unidos.
James D. Catlin, un abogado que representó recientemente a Assange, afirmó que la investigación por delito sexual contra el fundador WikiLeaks se basa en afirmaciones de que no usó condones durante sus relaciones sexuales con dos mujeres suecas.
Fuentes de la Fiscalía sueca dijeron AOL News la semana pasada que Assange no era buscado por violación como se ha informado, sino por algo llamado “sexo por sorpresa” o “sexo inesperado”.
Una de las acusadoras, Anna Ardin, parece tener “vínculos con grupos financiados por Estados Unidos contra Fidel Castro y por grupos anticomunistas”, de acuerdo con una investigación publicada por Israel Shamir y Paul Bennett, en CounterPunch. Ardin, nacida en Cuba, trabajó a favor de “Las Damas de Blanco”, un grupo de mujeres que se oponen al gobierno cubano.
Shamir y Bennett también describen a Ardin como una supuesta “izquierdista” que “publicó diatribas anti-Castro (ver aquí y aquí) en lengua sueca para la Revista Asignaturas Cubanas difundida por Misceláneas de Cuba.” Señaló el profesor Michael Seltzer que el grupo está dirigido por Carlos Alberto Montaner, un hombre vinculado con la CIA.
Shamir y Bennett señalaron que “Las Damas de Blanco reciben financiamiento del gobierno de los EE.UU. y cuentan entre sus partidarios con Luis Posada Carriles“.
Un documento desclasificado en 1976 (. Pdf) reveló que Posada era entonces agente de la CIA y sus abogados han sostenido que mantuvo vínculos con la agencia por 25 años. Ha estado vinculado a ataques terroristas que mataron a decenas de personas.
Ardin es “está vinculada a militantes por la equidad de género en la Universidad de Uppsula, que optaron por asociarse con ese grupo de mujeres cubanas financiado por EE.UU. y apoyado abiertamente por terrorista y asesino de masas”, observó Kirk James Murphy en Firedoglake..
En agosto, Assange le dijo a Al Jazzeera que las acusaciones eran “claramente una campaña de desprestigio”. ”Se nos ha advertido que, por ejemplo, el Pentágono está planeando usar trucos sucios para destruir nuestro trabajo”, dijo Assange al diario sueco Aftonbladet.
El fundador de WikiLeaks dijo que fue advertido de tener cuidado con “las trampas del sexo.” ¿Habrá caído Assange en una de esas trampas? -Tal vez, sí. Tal vez no”, dijo.
El abogado Catlin señaló que tanto Ardin com Sofía Wilén, la segunda acusadora, enviaron mensajes SMS y tweets alardeando de sus conquistas después de las supuestas “violaciones”.
“En el caso de Ardin está claro que hasta hizo una fiesta en honor a Assange en su apartamento después de que él cometiera “el delito” y ella aseguró a sus seguidores en Twitter que él era “una de las personas más simpáticas e inteligentes del mundo, es increíble!”, escribió. (El mensaje en sueco original está borrado del Twitter de Anna Ardin, sin embargo fue publicado por un bloguero sueco y puede accederse al caché de esa página, en este link. Nota de Cubadebate)
David Edwards
Tomado: CubaDebate
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3 dic 2010
WikiLeaks y el fin de la “diplomacia” estadounidense
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| Amy Goodman |
Los críticos sostienen, al igual que lo hicieron cuando se filtraron documentos secretos referidos a Irak y Afganistán, que habrá víctimas fatales como resultado de estas filtraciones. Sin embargo, se podría, en realidad, salvar vidas, dado que la forma en que Estados Unidos hace diplomacia se encuentra más expuesta que nunca – así como la aparente facilidad con la cual el gobierno de Estados Unidos cumple (o no) con el dicho del periodista pionero I.F. Stone: “Los gobiernos mienten.”
Observemos el caso de Khaled El-Masri. El-Masri fue secuestrado en Macedonia en el marco del llamado "programa de rendición extraordinaria" de la CIA, por medio del cual el gobierno de Estados Unidos secuestra personas en cualquier parte del mundo y las entrega secretamente a un tercer país, adonde puedan ser objeto de torturas. Khaled El-Masri cuenta lo que le sucedió: “Me llevaron a una habitación, estaba esposado y me habían vendado los ojos. Cuando la puerta se cerró, recibí golpes por todas partes. Entonces fui humillado. Pude oír que me tomaban fotos durante el proceso, mientras estaba completamente desnudo. Luego me ataron las manos por detrás de la espalda, me pusieron cadenas en los tobillos y una bolsa en la cabeza. Luego fui introducido brutalmente en un avión y en el aeropuerto me tiraron al piso. Cuando desperté, estaba en Afganistán. Me sacaron brutalmente del avión y me pusieron en el cofre de un automóvil.”
Khaled El-Masri estuvo prisionero y fue torturado en una cárcel secreta en Afganistán durante meses hasta que la CIA lo dejó abandonado en una carretera desierta de Albania. Esto sucedió a pesar de que la CIA sabía desde hacía tiempo que había secuestrado al hombre equivocado. El-Masri, ciudadano alemán, intentó que se hiciera justicia en los tribunales alemanes y todo indicaba que trece agentes de la CIA enfrentarían cargos. En ese momento intervino la embajada de Estados Unidos en Berlín y realizó, según uno de los cables, la siguiente amenaza: “la emisión de órdenes de captura internacional tendría un impacto negativo en las relaciones bilaterales.” Nunca se presentaron cargos en Alemania, lo que sugiere que la amenaza diplomática funcionó. Aún así, los trece agentes enfrentan todavía cargos en España, donde los fiscales gozan de un poco más de libertad con respecto a las presiones políticas.
O al menos eso creíamos. De hecho, España también se destaca en los documentos filtrados. Entre los cables, hay uno de fecha 14 de mayo de 2007 escrito por Eduardo Aguirre, un banquero cubano-estadounidense conservador nombrado embajador en España por George W. Bush. En el cable, Aguirre escribió: “Para nosotros, tendrá consecuencias importantes que se continúe planteando el caso Couso, por el que tres soldados estadounidenses enfrentan cargos en relación a la muerte del camarógrafo español José Couso, ocurrida durante la batalla por Bagdad en 2003.”
Couso era un joven camarógrafo de la cadena española de televisión Telecinco que estaba filmando desde el balcón del Hotel Palestina en Bagdad el 8 de abril de 2003, cuando un tanque del ejército estadounidense disparó sobre el hotel, en el que se alojaban principalmente periodistas, causando la muerte a Couso y a un camarógrafo de la agencia de noticias Reuters. El Embajador Aguirre intentaba invalidar el juicio iniciado por la familia Couso en España.
El hermano de José Couso, Javier Couso, inició el proceso judicial por su hermano José junto a su madre. Aunque un tribunal español ha reabierto la causa recientemente, Javier Couso reaccionó ante el cable filtrado en estos días por WikiLeaks y dijo: “Nosotros estamos en primer lugar indignados y horrorizados; horrorizados porque no podemos creer que el gobierno de mi país y la fiscalía actúen conspirando con un gobierno extranjero para impedir la investigación de lo que le pasó a un ciudadano español; e indignados porque nos han mentido continuamente, nos hemos reunido con todas esas personas del gobierno y de la fiscalía y ellos decían que no iban a obstaculizar el caso.”
Además, el embajador estadounidense presionó al gobierno español para que desistiera de realizar un juicio, que sentaría precedente, contra el ex Secretario de Defensa Donald Rumsfeld y otros funcionarios del gobierno de Bush. En el mismo memorando Aguirre escribe: “El Vice Ministro de Justicia dijo también que el gobierno español se opone firmemente a la acusación presentada contra el ex Ministro Rumsfeld y tratará de que sea desestimada. El juez que entiende en la causa nos ha dicho que ha iniciado ya los procedimientos para desestimar el caso.”
Estas revelaciones han convulsionado al gobierno de España, ya que los cables muestran claramente los intentos de Estados Unidos por incidir en el sistema de justicia de ese país.
Hace varios años, el Embajador Aguirre declaró al periódico español El País: “Soy el plomero de George Bush, voy a resolver todos los problemas que George ponga en mis manos.”
En otra serie de cables, el Departamento de Estado de Estados Unidos ordena a su personal de las Naciones Unidas y del resto del mundo que espíen a funcionarios gubernamentales, e increíblemente, también da instrucciones de que recaven información biométrica de los diplomáticos. El cable dice textualmente: “Los datos deben incluir direcciones de correo electrónico, números de teléfono y fax, huellas digitales, imágenes faciales, escaneo de iris y de ADN.”
WikiLeaks sigue asociada a un grupo de medios de comunicación de todo el mundo: el periódico inglés The Guardian, El País, de España, el New York Times, la revista alemana Der Spiegel y el periódico francés Le Monde. David Leigh, editor de investigaciones del periódico The Guardian me dijo: “Esta serie de revelaciones no ha terminado aún. Desde el periódico The Guardian y otras cadenas de noticias del mundo iremos haciendo revelaciones, a partir de ahora y día a día, posiblemente durante toda la semana próxima y quizás más. Por lo cual, todavía no hemos visto nada.” Queda más de un cuarto de millón de cables que no han sido dados a conocer públicamente aún.
Hace cuarenta años, Noam Chomsky, reconocido analista político y lingüista, profesor del Instituto Tecnológico de Massachusetts, ayudó a Daniel Ellsberg, el primer informante de Estados Unidos, a revelar los Documentos del Pentágono. Le pregunté a Chomsky acerca de los cables recientemente publicados por WikiLeaks y respondió: “La principal importancia de los cables que han sido publicados hasta ahora radica en lo que nos dicen sobre el liderazgo occidental. Lo que revelan es un profundo odio a la democracia.”
Amy Goodman
Tomado: Democracy Now
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WikiLeaks
2 dic 2010
Los secretos verdaderos, a salvo por ahora
Es lícito reconocer que los embajadores de Washington se muestran muy preocupados por el estado de salud y por el ánimo de sus aliados o enemigos. Se interesaron mucho en la salud mental de la presidenta argentina y también, según revela en su edición de ayer Le Monde, por el “equilibrio” personal del presidente francés, Nicolas Sarkozy, luego de su divorcio con Cecilia Sarkozy.
En cambio, a juzgar por lo que se publicó por el momento, una suerte de interrogante repetitivo desvela a los especialistas en relaciones internacionales: ¿qué pasó con los cables que tratan acerca de esa espada de Damocles sobre la paz y la seguridad mundial que es el proceso israelí-palestino? ¿En dónde estarán los cables sobre el atentado contra la Embajada de Israel en Buenos Aires, y qué código secreto se habrá tragado las consideraciones o informaciones de la embajada norteamericana en Buenos Aires a propósito del atentado contra la AMIA? Tampoco encontramos huellas sustanciales acerca de la relación carnal y militar entre Washington y Bogotá, ni palabra válida sobre los operativos que condujeron a la liberación de los rehenes secuestrados por las FARC. Eso sí, no faltaron las sempiternas acusaciones contra Chávez y el régimen cubano, rebautizado “el eje de la malicia”. Le Monde reveló ayer otra no novedad: la inquietud norteamericana frente a las intenciones de Irán “para reducir su aislamiento diplomático y estrechar sus lazos con los Estados de izquierda de la región”. La nota secreta, firmada por Hillary Clinton el 23 de enero de 2009, destaca que en esa empresa Teherán cuenta “con la ayuda de Chávez”. La secretaria de Estado se pregunta incluso “si acaso Teherán tiene la intención de utilizar la región como plataforma para eventuales ataques terroristas, sea directamente, sea por medio de terceros”. Clinton, no obstante, carece de “informaciones sobre las intenciones estratégicas de Teherán”.
Los grandes asuntos mundiales, los auténticos, no figuran en el menú. Nada sobre Yasser Arafat, sobre el ex primer ministro israelí Ariel Sharon, sobre las guerras del Líbano o la caída del Muro de Berlín. A cambio de lo esencial, el quinteto censor ofrece una exploración del inconsciente casi sentimental de los embajadores de las sucesivas administraciones norteamericanas y un río de chismes que atañen a asuntos internos de los países o problemas estrictamente personales. “El reciente divorcio de Sarkozy plantea preguntas sobre su habilidad para mantener su equilibrio y concentración”, escribió la embajada norteamericana en París en 2007. Los funcionarios de la representación anotaron en un cable que “durante su separación, en 2005, Sarkozy apareció públicamente muy irritable y sombrío”. Otros detalles revelados por Le Monde no agregan nada al retrato de Sarkozy, cuya fascinación por la cultura norteamericana y su admiración por el ex presidente Georges Bush eran de dominio público. Le Monde habla incluso de “una fascinación recíproca” entre Sarkozy y los norteamericanos. Los “papelitos” de ayer cuentan que los estadounidenses lo consideraron como el “presidente más pro estadounidense”. No hay, en este dato, el más mínimo rasgo de novedad: el atlantismo de Sarkozy ha sido una señal clara y constante desde su llegada al poder. Es curioso constatar el poder que se autoadjudica la administración estadounidense. El embajador en París celebra que Sarkozy haya dejado de lado “la vocación gaullista francesa de poner en tela de juicio la posición hegemónica de Washington en los asuntos internacionales”. Luego, en el telegrama 238115, su redactor acota que la “impaciencia” de Sarkozy “ante la búsqueda de resultados y su deseo de tomar la iniciativa –inclusive sin el apoyo de socios internacionales ni de sus propios asesores– nos obliga a canalizar sus impulsivas propuestas de forma constructiva y con vistas al largo plazo”.
Los sesudos diplomáticos norteamericanos dan muestras de un espíritu de comadres celosas en sus comentarios. A la canciller de Alemania, Angela Merkel, la apodan “teflón” por su inalterabilidad ante las críticas. A la pareja compuesta por el primer ministro ruso, Vladimir Putin, y el presidente Dimitri Medvedev les cayó el apodo de “Batman y Robin”. La profundidad de los análisis con respecto a una de las grandes potencias militares del planeta está por los abismos, tanto como quienes defienden la difusión de estas groserías como una “necesidad” de la democracia y un montón de gargarismos semejantes propagados en los editoriales de los cinco diarios que sacaron a la luz la tinta sucia. En una entrevista con Larry King, difundida por CNN, Putin dijo: “Hablando francamente: No nos esperábamos que esto sería hecho con tanta arrogancia, tan groseramente y de una forma tan poco ética”. No se alarme el lector. La cablenovela continuará en los próximos días. Quién sabe cuántos amantes, comentarios de baño público, ofensas al honor y secretos de alcoba saldrán de las rotativas del Quinteto de Occidente, tan celoso de los valores de la democracia, la verdad, de la dignidad de los pueblos y de sus intereses económicos.
Eduardo Febbro París
Tomado: Página 12
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30 nov 2010
Wikileaks humilla al Cibercomando (+ Infografía)
El gobierno de EEUU, siempre tan coherente, ataca al mensajero para que todo el mundo se olvide del mensaje. Resulta que el enemigo es Wikileaks, particularmente Julian Assange -su figura más visible-, pero ni una disculpa por los “excesos” de la diplomacia norteamericana, ni por la práctica de la tortura en los territorios ocupados, ni por los pagos a los contratistas privados que disparan a la multitud cuando están de mal humor, ni por las mentiras que han divulgado para justificar las guerras que desangran a Iraq, Afganistán y Yemen -país que, ahora sabemos, también forma parte del teatro de operaciones de los EEUU.
Wikileaks comenzó el domingo la filtración de más de 250 000 informes de las oficinas diplomáticas de Estados Unidos en el mundo, asociado con cinco grandes periódicos: New York Times, The Guardian, El País, Le Monde y Der Spigel. El golpe es demoledor para la política imperial norteamericana, que había aprendido a convivir con los medios tradicionales, domesticándolos. Ahora estos saben que tienen que adaptarse a la nueva era, la del ciberespacio, con sus millones de fuentes autónomas de información, que han resultado ser una amenaza decisiva a la capacidad de silenciar en la que se ha fundado siempre la dominación.
Lo que estamos presenciando es histórico y humillante para los halcones imperiales. Con su audaz estrategia de coordinación entre los medios tradicionales y los llamados medios sociales, Wikileaks ha ganado la primera gran batalla de la “Era de Información” contra los mecanismos que en las últimas décadas han utilizado los Estados Unidos y sus aliados gubernamentales y mediáticos para influir, controlar y coaccionar a todo el planeta.
Una de las consecuencias en las que más se han detenido los analistas es en la torcedura de brazo a los medios transnacionales, que pactaron con Wikileaks tras el cálculo de que si la colaboración con los EEUU termina por ver la luz pública gracias al activismo individual y a la Internet, los estados clientes y sus dirigentes van a estar menos dispuestos a acompañar las maquinaciones imperiales. Por una vez, el Imperio ha recibido un durísimo y humillante golpe, que lo ha puesto contra las cuerdas con signos visibles de impotencia y descoordinación.
La prueba es el intento frenético del Departamento de Estado de alertar de las filtraciones a sus funcionarios y a sus aliados durante el fin de semana. En medio del corre corre, un congresista pidió a la Secretaria Clinton incluir a Wikileaks en la lista de las organizaciones terroristas extranjeras. Luego vino el ataque de denegación de servicio contra el sitio web, una hora antes del lanzamiento programado este domingo, que algunos analistas atribuyeron a una torpe intervención del nuevo Comando Ciberespacial de los EEUU. El Comando llegó a su “completa capacidad operativa” hace menos de un mes y ya está peleándose con la CIA y con el Departamento de Seguridad Interior para ver quién tiene autoridad en las acciones ofensivas y el control de las redes de telecomunicaciones en el ámbito civil.
Amy Davidson, editora de la prestigiosa revista The New Yorker, alertaba hace unos días por dónde iban a venir los tiros del gobierno de Obama contra Wikileaks:
1. Acusar a Assange y a sus colegas de espionaje, independientemente de que ellos estén fuera de la jurisdicción norteamericana; pedirle a los aliados de EEUU que hagan lo mismo;
2. Explorar las oportunidades para que el Presidente Obama incluya a los colaboradores de Wikileaks en la lista de combatientes enemigos, allanando el camino para acciones no judiciales en su contra.
3. Congelar los activos de la organización Wikileaks y de sus partidarios, y aplicar sanciones financieras a aquellas instituciones que colaboren con esta organización; impedirles todo tipo de transacciones en dólares norteamericanos;
4. Darle la oportunidad al nuevo Cibercomando de EE.UU. de demostrar que pueden, por vía electrónica, asaltar a WikiLeaks y a cualquier compañía de telecomunicaciones que ofrezca sus servicios a esta organización;
5. La celebración de audiencias en el Congreso para evaluar cómo la información clasificada podría estar comprometida y cómo EEUU puede identificar mejor y luchar contra organizaciones políticas como Wikileaks.
Hillary Clinton insinuó algunas de estas medidas en su conferencia de prensa del lunes y, conteniendo a duras penas la ira, aseguró que su Gobierno dará “pasos agresivos contra los responsables de la filtración”. El fiscal general de Estados Unidos, Eric Holder, anunció inmediatamente después que su departamento abrió una investigación criminal para “depurar responsabilidades” por la divulgación de estos documentos “pone en riesgo la seguridad nacional”. Sarah Palin, figura emblemática de la ultraderecha norteamericana, se preguntaba en Facebook, por qué el gobierno “no había utilizado todos los medios cibernéticos a nuestra disposición para desmantelar de manera permanente a Wikileaks”.
Unos y otros han intentado centrar la atención en Julián Assange, el fundador de Wikileaks -¿en qué guerra de EEUU no hay un villano?-. Sin embargo, eso no explica la escasa compostura de los líderes norteamericanos, tanto de Hillary como de los jerarcas del Pentágono que han tenido que darle la cara a las varias oleadas de filtraciones. Las estructuras de poder norteamericano, estén o no en el gobierno, se dan perfecta cuenta de que esto va mucho más allá de la revelación de pruebas de lo que ya más o menos cualquiera sabe: los abusos de toda índole de Washington.
Lo que ha desatado las alarmas en Washington es que Wikileaks demuestra que un pequeño grupo de periodistas e informáticos, utilizando hábilmente las nuevas tecnologías y maniobrando en las redes sociales y en las aguas turbias de la comunicación transnacional, puede poner en jaque a la mayor superpotencia del mundo y a su super-ejército ciberespacial, con 1 000 hackers, un presupuesto multimillonario y una abrumadora campaña de terror para imponer en todo el mundo, con el pretexto de la ciberseguridad, la ciberguerra.
“Es precisamente ese creciente prestigio de profesionalidad de Wikileaks el que preocupa en las alturas”, diría el sociólogo Manuel Castells, el académico que mejor ha descrito los espectaculares cambios que se estan produciendo a escala planetaria desde la aparición de las Tecnologías de la Información y las Telecomunicaciones (TICs). Julián Assange y sus compañeros, más los miles de usuarios de la Internet que colaboran de una manera o de otra con este proyecto, son hijos de esta nueva realidad histórica.
Nadie puede predecir hasta dónde más podrá llegar Wikileaks en esta batalla contra Estados Unidos. El poder tiene una enorme capacidad para controlar los daños, desaparecer o reciclar a sus oponentes y tender un manto de olvido. Pero ahora mismo, en medio de los fogonazos, son perceptibles ciertas claves que no debería desdeñar ninguna estrategia de resistencia: el conocimiento y apropiación de las nuevas tecnologías, el valor de la transparencia informativa, el ciberespacio como ámbito de acciones tanto ofensivas como defensivas, y las extraordinarias posibilidades de Internet como herramienta de lucha.
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| Infografía de WikiLeaks |
Tomado: CubaDebate.cu
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EEUU presionó al Gobierno y a la Fiscalía para cerrar los casos Couso, los aviones de la CIA y las torturas de Guantánamo
![]() Caricatura: J.R.Mora |
| Embajador Aguirre: "Se me está acabando la paciencia ante los comentarios tan desleales del PSOE" |
Garzón, fuera
Uno de los objetivos de EEUU fue que el caso de Guantánamo no cayera en manos del juez Baltasar Garzón, conocido internacionalmente por su lucha por los derechos humanos y la justicia universal. De acuerdo con los informes de la diplomacia, el fiscal Zaragoza telefoneó a la embajada el 14 de abril del año pasado para explicar que haría todo lo posible para que Garzón no se hiciera con esta causa y dijo que si se empeñaba en quedarse con ella, él mismo airearía que no había investigado antes cuando tuvo datos para hacerlo. De hecho, Zaragoza cumplió su amenaza. Así, el diario El País publicó el 30 de abril la reacción de la Fiscalía tras la decisón de Garzón de abrir su propio caso Guantánamo: "Fuentes de la Audiencia criticaron ayer la decisión de Garzón pro considerar que en los últimos cinco años no investigó las torturas".
Presiones a Moncloa
Las presiones alcanzaron a la propia Moncloa. Cuando varios dirigentes del PSOE, entre ellos José Blanco, criticaron la guerra de Irak en su cuarto aniversario, el embajador Eduardo Aguirre, nombrado por la administración Bush, advirtió a Carles Casajuana, principal asesor diplomático en La Moncloa, los siguiente: "Se me está acabando la paciencia ante los comentarios tan desleales del PSOE y sus aliados sobre EEUU". En esas fechas, todos los grupos parlamentarios salvo el PP habían pactado una proposición no de ley para ocndenar la guerra "unilateral y al margen de la ONU". El propio Blanco también fue reconvenido por el segundo de Aguirre.
Encuentro con De la Vega
En relación al caso Couso, coincidiendo con una visita de la entonces secretaria de Estado, Condolezza Rice, a España, se envió una instrucción clara a Aguirre: "Debería destacar la constante preocupación del Gobierno de EEUU sobre la causa abierta contra tres militares acusado de crímenes de guerra (...) Queremos una continua vigilancia y cooperación pro parte del Gobierno español hasta que el caso sea archivado ". Hay constancia de un encuentro de Aguirre con la vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega en la que ésta, tras defender la independencia de los jueces, le aseguró que estaba muy implicada en el caso y que "una de las opciones que se estaba sopesando era la de presentar un recurso".
Zapatero no echará leña al fuego
Siempre según estos papeles, el asesor de Moncloa Casajuana transmitió al embajador la intención de Zapatero de no echar más leña al fuego, en relación a la investigación de los vuelos de la CIA. Aguirre había protestado por la desclasificación de documentos del CNI sobre estos vuelos.
Tomado: El Plural.com
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29 oct 2010
La guerra debería ser tema de estas elecciones
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| Caricatura: Juan Kalvellido |
A sólo días de las cruciales elecciones legislativas de mitad de mandato, WikiLeaks, el sitio web de denuncia de prácticas ilegales, reveló la mayor filtración de información clasificada del ejército estadounidense de la historia. Casi 400.000 documentos secretos del Pentágono relacionados a la invasión y ocupación estadounidense de Irak fueron publicados en la web. Los documentos, terriblemente detallados, dan muestra del cotidiano torrente de violencia, asesinatos, violaciones y torturas al que han sido sometidos los iraquíes desde que George W. Bush declaró “Misión cumplida”. Los documentos publicados por WikiLeaks, conocidos como “Registros de la Guerra de Irak” han ocupado los primeros lugares en los titulares de Europa, pero en Estados Unidos apenas mereció mención en los programas de entrevistas de los domingos.
En primer lugar, están los documentos en sí. Hablé con Julian Assange, fundador y editor en jefe de WikiLeaks.org y él me explicó: “Estos documentos cubren desde el año 2004 hasta comienzos del 2010. Es la descripción más certera de una guerra que se haya publicado jamás. De los documentos surge que hubo 285.000 víctimas que se van sumando informe tras informe. Se puede ver cada víctima, dónde sucedió, cuándo sucedió y quién estuvo involucrado según los informes internos de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos.”
David Leigh, editor de investigaciones del periódico the Guardian de Londres, me dijo refiriéndose a la información filtrada: “Representa materia prima para la historia. Poseer esta información es algo de inmenso valor ya que, como todos sabemos, durante los últimos seis o siete años de invasión y ocupación de Irak, ésta ha ido acompañada, como ocurre con frecuencia, de propaganda, interpretaciones, versiones saneadas. Esta es la versión lisa y llana de los hechos y es claro que esta versión lisa y llana, sin adornos, confirma lo que muchos de nosotros temíamos y lo que muchos periodistas han intentado informar a lo largo de estos años: que Irak se convirtió en un baño de sangre, con asesinatos innecesarios, matanzas de civiles, torturas y personas golpeadas hasta morir.”
Los informes, redactados con el inexpresivo lenguaje burocrático y plagados de jerga militar, brindan detalles espeluznantes. Si vamos al sitio web de Wikileaks y buscamos en los cientos de miles de registros, veremos que palabras tales como “violación”, “asesinato”, “ejecución”, “secuestro” y “decapitación” aparecen una y otra vez en los cientos de miles de informes, documentando así, no sólo la escala y regularidad de la violencia, sino en definitiva, una nueva cifra total de víctimas civiles en Irak.
La organización Iraq Body Count, con sede en Inglaterra y que posee una base de datos sobre las muertes en Irak a partir de una cuidadosa investigación que contabiliza únicamente las muertes documentadas, estima que los “Registros de la Guerra de Irak” documentan 15.000 muertes de civiles que no habían sido registradas hasta ahora, lo que lleva a una cifra total de más de 150.000 muertes desde el inicio de la invasión, un 80 por ciento de las cuales son víctimas civiles.
En un incidente en febrero de 2007, dos hombres iraquíes intentaban rendirse ante el ataque de un helicóptero de combate estadounidense. Los informes revelan que se ordenó a la tripulación regresar a su base y se les dijo: “Los hombres no pueden rendirse ante una aeronave, por lo que son un blanco válido”, Ambos hombres fueron asesinados. Se trataba de la misma unidad y el mismo helicóptero que, unos meses después, atacó a un grupo de civiles en Bagdad, asesinó a todos los hombres que formaban parte del mismo, entre ellos a dos empleados de la agencia de noticias Reuters, e hirió a dos niños. Este incidente que también se encuentra documentado en los Registros de la Guerra de Irak dio origen a otra destacada publicación de WikiLeaks llamada “Asesinato Colateral.”
Imagénes muy impresionantes!
US SOLDIER: “Light ‘em all up. Come, on, fire!”
“(gunshots)”
La filmación del ataque realizada desde el propio helicóptero Apache, con la correspondiente grabación de la radio militar,
“(gunshots)”
US SOLDIER: “Keep shooting”
muestra soladados que ríen e insultan mientras asesinan a civiles y hacen noticia en todo el mundo.
US SOLDIER : “One small child wounded. Over.”
US SOLDIER : “Roger. Ah, damn. Oh, well.”
Imaginemos si las operaciones militares no fueran así de secretas, si el asesinato de febrero de los dos hombres con los brazos en alto intentando rendirse se hubiera hecho público. Si hubiera habido una investigación y se hubiera aplicado una acción punitiva apropiada. Quizás el camarógrafo de Reuters, Namir Noor-Eldeen, de 22 años de edad, y su chofer, Saeed Chmagh, padre de cuatro hijos, hoy estarían vivos, y quizás también estarían vivos los civiles junto a los que tuvieron la mala suerte de caminar aquel fatídico día de julio. He aquí la importancia de la transparencia.
En las grandes cadenas de televisión, los programas políticos del domingo apenas tocaron el tema de la mayor filtración de información clasificada en la historia de Estados Unidos. Cuando se les preguntó por qué no trataron ese tema, afirmaron que las elecciones de mitad de mandato eran su prioridad. Está bien… pero la guerra es un tema de las elecciones y debería surgir en cada debate, discutirse en cada programa de entrevistas, de análisis político.
Imagino a los medios masivos de comunicación como a una enorme mesa de cocina que se extiende por todo el planeta y alrededor de la cual podemos sentarnos todos, y debatir y discutir los temas más importantes del día: la guerra y la paz, la vida y la muerte. Hacer menos que eso perjudica a los hombres y mujeres en servicio, soldados de este país que no pueden desarrollar estos debates en las bases militares y confían en nosotros, la sociedad civil, para discutir y determinar si van a vivir o a morir, si serán enviados a asesinar, a ser asesinados. Hacer menos que eso menoscaba a cualquier sociedad democrática.
Amy Goodman
Tomado: Democracy Now
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24 oct 2010
Las venas abiertas de la invasión a Irak
Por acá un detenido torturado con cables pelados. Por allá, niños fusilados por tropas estadounidenses en puestos de control. En otro lado, insurgentes usando niños y discapacitados para cometer atentados suicidas.
Así que ahora empezamos a ver qué había detrás de lo que Tony Blair llamó “el precio de la sangre”. Por acá un detenido torturado con cables pelados. Por allá, niños fusilados por tropas estadounidenses en puestos de control. En otro lado, insurgentes usando niños para cometer atentados suicidas. Y así, 391.832 documentos. En el Pentágono, estos mensajes llegaban todos los días a las casillas de correo de los burócratas. Para los iraquíes, los documentos detallan, en el tono desafectado del lenguaje militar, nada menos que las venas abiertas de una nación.
Hoy, siete años y medio después de la orden de invadir, la mayor filtración en la historia ha mostrado, mucho más que lo conocido hasta ahora, todo lo que desató esa declaración de guerra. Los servicios secretos iraquíes torturaron a cientos de personas, los militares estadounidenses miraron, tomaron nota y mandaron e-mails, pero casi nunca intervinieron. La tripulación de un helicóptero artillado recibió la orden de dispararles a insurgentes tratando de rendirse. Un médico le vendió a Al Qaida un lista de pacientes suyas, mujeres disléxicas, para que sean engañadas para convertirse en bombarderas suicidas. Una empresa privada de Estados Unidos, que ganó millones de dólares tercerizando tareas de seguridad, mataba civiles. Y los estadounidenses que siempre se vanagloriaron de no contar víctimas civiles, en realidad llevaban un conteo secreto. Siendo conservadores, los nuevos documentos suman 15.000 muertes a los números conocidos hasta ahora.
Fue anteayer cuando Wikileaks, el sitio web financiado por la gente que ganó fama mundial al filtrar material sobre Afganistán a principios de año, descargó cerca de 400.000 documentos militares estadounidenses, cubriendo el período 2004-2009. El archivo consiste en mensajes pasados por tropas de rango bajo y medio a sus superiores y que eventualmente llegaron al Pentágono. Están marcados como “secreto”, que no es ni por asomo la clasificación más alta de seguridad.
La respuesta del Pentágono fue decir que la filtración puso en peligro la vida de las tropas de Estados Unidos y sus aliados, y otras fuentes oficiales ningunearon los documentos diciendo que no revelaban nada nuevo. Una respuesta llegó de Iraq Body Count, la ONG británica que monitorea las muertes desde el 2003: “estos documentos... contienen información de bajas civiles y militares que han sido ocultadas de la luz pública por el gobierno de EE.UU. durante más de seis años... La información de las bajas es información sobre el público (sobre todo el público iraquí) que fue retenida sin justificación tanto de la opinión pública iraquí como la internacional, por los militares de EE.UU., aparentemente con la intención de ocultarla indefinidamente”.
Los documentos filtrados son documentos estadounidenses, por eso detallan apenas un puñado de incidentes que involucran a tropas británicas. Dos de ellos, del año 2008, registran la queja de dos chiítas que dicen haber sido golpeados por tropas británicas no identificadas. Los dos presentaban heridas consistentes con sus relatos. No hay registro de que haya habido una investigación. Otro documento, datado del 2 de septiembre del 2008, dice que un interrogador civil trabajando con los estadounidenses acusó a soldados británicos de arrastrarlo por el piso de su casa y de hundir su cabeza en el inodoro mientras le apuntaban con una pistola. El cable dice que su historia tenía inconsistencias y que el demandante no presentaba heridas.
Estas son las dos áreas significativas de información fresca y nueva:
Muertes de civiles
El Pentágono y el Ministerio de Salud iraquí venían negándose a publicar estadísticas de civiles muertos en la guerra, y hasta negaban que esas cifras existieran. “No tenemos una cuenta de civiles muertos”, dijo el general Tommy Franks, quien dirigió la invasión de Irak. Los documentos filtrados revelan hasta qué punto sus palabras eran huecas.
Desde el principio de la guerra, The Independent reveló que la cuenta verdadera era mucho más alta de lo que los militares de EE.UU. sugerían. Ya en el 2004, este diario informó que el Pentágono estaba juntando datos al respecto y que expertos académicos calculaban que los muertos civiles superaban los 100.000.
Los documentos detallan 109.032 muertes, de las cuales 66.001 son de civiles. Irak Body Count dijo anteayer que un análisis de un muestreo de 860 documentos agregaría 15.000 muertes a la cifra previa de 107.000. A estas muertes habría que agregarles las de los civiles, por lo que el total de muertos en la guerra de Irak estaría en alrededor de 150.000, el 80 por ciento civiles.
Sin embargo, ciertos recaudos deben tomarse al analizar esta información. No se trata de un conteo exhaustivo de las muertes. La muerte de civiles contrasta con las palabras que George W. Bush pronunciara en el 2003, cuando dijo que la nueva tecnología permitía a las tropas tomar recaudos especiales para proteger a los civiles. “Con las nuevas tácticas y armas de precisión, podemos alcanzar objetivos militares sin dirigir la violencia a la población civil”, dijo.
Tortura
Los documentos filtrados proporcionan una mirada in situ de los abusos informados por militares de EE.UU. a sus superiores, y aparentemente corroboran mucho de lo ya informado con respecto a los incidentes. Presos golpeados, presos quemados, presos azotados aparecen en cientos de documentos, dando la impresión de que el uso de cables eléctricos, barras de metal, palos de madera y sogas utilizados para torturar prisioneros eran una práctica común. Aunque algunos de estos casos fueron investigados por los estadounidenses, la mayoría que surge del archivo parece haber sido ignorada.
Al principio, el espacio para los presos era limitado y los iraquíes los amontonaban en cárceles temporarias. En noviembre del 2005, soldados de EE.UU. encontraron a 173 prisioneros con quemaduras de cigarrillos, cicatrices y huesos rotos, en una comisaría cerca de Bagdad. El documento dice: “Muchos prisioneros están tosiendo... Aproximadamente 95 están en una sola habitación, sentados con las piernas cruzadas y los ojos vendados, todos apuntando a la misma dirección. Según uno de los prisioneros interrogados en el lugar, doce prisioneros habían muerto por enfermedad en semanas recientes”.
En agosto, 2006, un sargento de EE.UU. en Ramani escuchó el sonido de latigazos saliendo de una estación de policía y se topó con un teniente iraquí que usaba un cable eléctrico para pegarle a un detenido en las plantas de sus pies. Después descubrió al mismo teniente azotando la espalda del detenido. El estadounidense presentó una declaración jurada acompañada por fotos de “marcas circulares de latigazos y sangrado de espalda”. El caso no se investigó.
Pero algunos de los peores ejemplos son muy recientes. En diciembre pasado doce soldados iraquíes, incluyendo un agente de Inteligencia, fueron filmados en Tal Afar matando a tiros a un detenido con las manos atadas. En otro caso, tropas de EE.UU. encontraron a un detenido con dos ojos en compota, lesiones en el cuello y “costras de sangre en su tobillo izquierdo”. El detenido dijo que fue picaneado para que hiciera una confesión. Funcionarios iraquíes dijeron que se lastimó tratando de escapar.
Amnesty International condenó las revelaciones y sugirió que EE.UU. había violado leyes universales al entregarles prisioneros a fuerzas iraquíes conocidas por cometer abusos “a una escala realmente alarmante”. El Alto Comisionado de Naciones Unidas para la Tortura, Manfred Nowak, dijo que es un deber del gobierno de EE.UU. investigar si sus empleados estuvieron involucrados o fueron cómplices de las torturas.
El uso de Al Qaida de pacientes discapacitados
Un doctor habría vendido “listas” de pacientes discapacitados para que les coloquen bombas accionadas a control remoto y sean detonadas en mercados bulliciosos en Bagdad. Según los documentos, en octubre del 2008 un médico fue detenido bajo sospecha de entregarle once nombres de pacientes a los insurgentes.
El archivo dice que las mujeres “probablemente fueron usadas en el doble atentado suicida del 1o de febrero del 2008 en contra de mercados locales, refiriéndose a dos mujeres con síndrome de Down que fueron engañadas para colocarse chalecos con explosivos que estallaron en dos bazares en el centro de Bagdad. Las explosiones, que según funcionarios iraquíes fueron detonadas desde teléfonos celulares, mataron al menos 73 personas e hirieron a más de 160.
No fue un incidente aislado. El 4 de abril del 2008 un adolescente “retardado mental” se inmoló en un funeral en la provincia de Dilaya, al noreste de Bagdad, matando a seis e hiriendo a 34. “Tenía los rasgos faciales de una persona con síndrome de Down”, dice el documento. El 28 de febrero del 2008 un adolescente con retraso mental fue baleado por una patrulla de EE.UU. mientras intentaba huir de sus captores que intentaban usarlo como bombardero suicida.
Emily Dugan, Nina Lakhani,
David Randall, Victoria Richards y
Rachel Shields
De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Página/12.
Tomado: Página 12
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Por acá un detenido torturado con cables pelados. Por allá, niños fusilados por tropas estadounidenses en puestos de control. En otro lado, insurgentes usando niños y discapacitados para cometer atentados suicidas.
Así que ahora empezamos a ver qué había detrás de lo que Tony Blair llamó “el precio de la sangre”. Por acá un detenido torturado con cables pelados. Por allá, niños fusilados por tropas estadounidenses en puestos de control. En otro lado, insurgentes usando niños para cometer atentados suicidas. Y así, 391.832 documentos. En el Pentágono, estos mensajes llegaban todos los días a las casillas de correo de los burócratas. Para los iraquíes, los documentos detallan, en el tono desafectado del lenguaje militar, nada menos que las venas abiertas de una nación.
Hoy, siete años y medio después de la orden de invadir, la mayor filtración en la historia ha mostrado, mucho más que lo conocido hasta ahora, todo lo que desató esa declaración de guerra. Los servicios secretos iraquíes torturaron a cientos de personas, los militares estadounidenses miraron, tomaron nota y mandaron e-mails, pero casi nunca intervinieron. La tripulación de un helicóptero artillado recibió la orden de dispararles a insurgentes tratando de rendirse. Un médico le vendió a Al Qaida un lista de pacientes suyas, mujeres disléxicas, para que sean engañadas para convertirse en bombarderas suicidas. Una empresa privada de Estados Unidos, que ganó millones de dólares tercerizando tareas de seguridad, mataba civiles. Y los estadounidenses que siempre se vanagloriaron de no contar víctimas civiles, en realidad llevaban un conteo secreto. Siendo conservadores, los nuevos documentos suman 15.000 muertes a los números conocidos hasta ahora.
Fue anteayer cuando Wikileaks, el sitio web financiado por la gente que ganó fama mundial al filtrar material sobre Afganistán a principios de año, descargó cerca de 400.000 documentos militares estadounidenses, cubriendo el período 2004-2009. El archivo consiste en mensajes pasados por tropas de rango bajo y medio a sus superiores y que eventualmente llegaron al Pentágono. Están marcados como “secreto”, que no es ni por asomo la clasificación más alta de seguridad.
La respuesta del Pentágono fue decir que la filtración puso en peligro la vida de las tropas de Estados Unidos y sus aliados, y otras fuentes oficiales ningunearon los documentos diciendo que no revelaban nada nuevo. Una respuesta llegó de Iraq Body Count, la ONG británica que monitorea las muertes desde el 2003: “estos documentos... contienen información de bajas civiles y militares que han sido ocultadas de la luz pública por el gobierno de EE.UU. durante más de seis años... La información de las bajas es información sobre el público (sobre todo el público iraquí) que fue retenida sin justificación tanto de la opinión pública iraquí como la internacional, por los militares de EE.UU., aparentemente con la intención de ocultarla indefinidamente”.
Los documentos filtrados son documentos estadounidenses, por eso detallan apenas un puñado de incidentes que involucran a tropas británicas. Dos de ellos, del año 2008, registran la queja de dos chiítas que dicen haber sido golpeados por tropas británicas no identificadas. Los dos presentaban heridas consistentes con sus relatos. No hay registro de que haya habido una investigación. Otro documento, datado del 2 de septiembre del 2008, dice que un interrogador civil trabajando con los estadounidenses acusó a soldados británicos de arrastrarlo por el piso de su casa y de hundir su cabeza en el inodoro mientras le apuntaban con una pistola. El cable dice que su historia tenía inconsistencias y que el demandante no presentaba heridas.
Estas son las dos áreas significativas de información fresca y nueva:
Muertes de civiles
El Pentágono y el Ministerio de Salud iraquí venían negándose a publicar estadísticas de civiles muertos en la guerra, y hasta negaban que esas cifras existieran. “No tenemos una cuenta de civiles muertos”, dijo el general Tommy Franks, quien dirigió la invasión de Irak. Los documentos filtrados revelan hasta qué punto sus palabras eran huecas.
Desde el principio de la guerra, The Independent reveló que la cuenta verdadera era mucho más alta de lo que los militares de EE.UU. sugerían. Ya en el 2004, este diario informó que el Pentágono estaba juntando datos al respecto y que expertos académicos calculaban que los muertos civiles superaban los 100.000.
Los documentos detallan 109.032 muertes, de las cuales 66.001 son de civiles. Irak Body Count dijo anteayer que un análisis de un muestreo de 860 documentos agregaría 15.000 muertes a la cifra previa de 107.000. A estas muertes habría que agregarles las de los civiles, por lo que el total de muertos en la guerra de Irak estaría en alrededor de 150.000, el 80 por ciento civiles.
Sin embargo, ciertos recaudos deben tomarse al analizar esta información. No se trata de un conteo exhaustivo de las muertes. La muerte de civiles contrasta con las palabras que George W. Bush pronunciara en el 2003, cuando dijo que la nueva tecnología permitía a las tropas tomar recaudos especiales para proteger a los civiles. “Con las nuevas tácticas y armas de precisión, podemos alcanzar objetivos militares sin dirigir la violencia a la población civil”, dijo.
Tortura
Los documentos filtrados proporcionan una mirada in situ de los abusos informados por militares de EE.UU. a sus superiores, y aparentemente corroboran mucho de lo ya informado con respecto a los incidentes. Presos golpeados, presos quemados, presos azotados aparecen en cientos de documentos, dando la impresión de que el uso de cables eléctricos, barras de metal, palos de madera y sogas utilizados para torturar prisioneros eran una práctica común. Aunque algunos de estos casos fueron investigados por los estadounidenses, la mayoría que surge del archivo parece haber sido ignorada.
Al principio, el espacio para los presos era limitado y los iraquíes los amontonaban en cárceles temporarias. En noviembre del 2005, soldados de EE.UU. encontraron a 173 prisioneros con quemaduras de cigarrillos, cicatrices y huesos rotos, en una comisaría cerca de Bagdad. El documento dice: “Muchos prisioneros están tosiendo... Aproximadamente 95 están en una sola habitación, sentados con las piernas cruzadas y los ojos vendados, todos apuntando a la misma dirección. Según uno de los prisioneros interrogados en el lugar, doce prisioneros habían muerto por enfermedad en semanas recientes”.
En agosto, 2006, un sargento de EE.UU. en Ramani escuchó el sonido de latigazos saliendo de una estación de policía y se topó con un teniente iraquí que usaba un cable eléctrico para pegarle a un detenido en las plantas de sus pies. Después descubrió al mismo teniente azotando la espalda del detenido. El estadounidense presentó una declaración jurada acompañada por fotos de “marcas circulares de latigazos y sangrado de espalda”. El caso no se investigó.
Pero algunos de los peores ejemplos son muy recientes. En diciembre pasado doce soldados iraquíes, incluyendo un agente de Inteligencia, fueron filmados en Tal Afar matando a tiros a un detenido con las manos atadas. En otro caso, tropas de EE.UU. encontraron a un detenido con dos ojos en compota, lesiones en el cuello y “costras de sangre en su tobillo izquierdo”. El detenido dijo que fue picaneado para que hiciera una confesión. Funcionarios iraquíes dijeron que se lastimó tratando de escapar.
Amnesty International condenó las revelaciones y sugirió que EE.UU. había violado leyes universales al entregarles prisioneros a fuerzas iraquíes conocidas por cometer abusos “a una escala realmente alarmante”. El Alto Comisionado de Naciones Unidas para la Tortura, Manfred Nowak, dijo que es un deber del gobierno de EE.UU. investigar si sus empleados estuvieron involucrados o fueron cómplices de las torturas.
El uso de Al Qaida de pacientes discapacitados
Un doctor habría vendido “listas” de pacientes discapacitados para que les coloquen bombas accionadas a control remoto y sean detonadas en mercados bulliciosos en Bagdad. Según los documentos, en octubre del 2008 un médico fue detenido bajo sospecha de entregarle once nombres de pacientes a los insurgentes.
El archivo dice que las mujeres “probablemente fueron usadas en el doble atentado suicida del 1o de febrero del 2008 en contra de mercados locales, refiriéndose a dos mujeres con síndrome de Down que fueron engañadas para colocarse chalecos con explosivos que estallaron en dos bazares en el centro de Bagdad. Las explosiones, que según funcionarios iraquíes fueron detonadas desde teléfonos celulares, mataron al menos 73 personas e hirieron a más de 160.
No fue un incidente aislado. El 4 de abril del 2008 un adolescente “retardado mental” se inmoló en un funeral en la provincia de Dilaya, al noreste de Bagdad, matando a seis e hiriendo a 34. “Tenía los rasgos faciales de una persona con síndrome de Down”, dice el documento. El 28 de febrero del 2008 un adolescente con retraso mental fue baleado por una patrulla de EE.UU. mientras intentaba huir de sus captores que intentaban usarlo como bombardero suicida.
Emily Dugan, Nina Lakhani,
David Randall, Victoria Richards y
Rachel Shields
De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Página/12.
Tomado: Página 12
30 ago 2010
Una suciedad chiquita
Hay guerras sucias de todo tipo, enormes como la que segó la vida de 30.000 personas inermes a manos de la más reciente dictadura militar argentina. Otras son chicas y, al parecer, el Pentágono habría desatado una contra Julian Assange, el coordinador del sitio WikiLeaks que difundió 75.000 mil documentos internos de las fuerzas armadas que combaten en Afganistán (ver Página/12, 29/7/10). Abundan en informes sobre matanzas de civiles y ejecuciones extrajudiciales, entre muchas otras cosas, y su publicación en periódicos importantes puso los pelos de punta a la Casa Blanca.
Assange, ciudadano australiano que reside actualmente en Suecia, fue acusado de violar a dos mujeres y todo resultó muy extraño. La fiscal María Häljebo Kjellstrand emitió en las últimas horas del viernes 20 una orden de arresto contra Assange en razón de la denuncia de las dos presuntas violadas, que afirmaban que lo fueron en un espacio de tres días. Eva Finné, la fiscal general, anuló la orden 24 horas después por falta de pruebas. Declaró que estaba en curso una investigación por acoso sexual, un delito mucho menos grave que la violación para la Justicia sueca (www.telegraph.co.uk, 22/8/10). Lo mejor vino después.
Una de las dos mujeres dio marcha atrás rápidamente: el domingo dijo al diario Aftonbladet que la sorprendía el cargo de violación propinado a Assange, negó que hubiera violencia en el encuentro que tuvieron y sugirió que, en realidad, habían discutido porque él se negaba a usar condón. En tanto, el ombudsman del sistema judicial ordenó que se investigue cómo se filtró la noticia a la prensa, ya que apenas habían transcurrido minutos entre la emisión de la orden de arresto y su aparición en un tabloide. Según el británico The Guardian, la información habría sido proporcionada por la policía sueca (www.guardian.co.uk, 22/8/10). Curioso, sí.
Assange se apresuró a señalar con el índice al Pentágono, que calificó de “absurda” esa pretensión. “El 11 de agosto –señaló Assange–, los servicios de inteligencia de Australia me advirtieron que debía esperar cosas de este tipo” (//news.smh.com.au, 24/8/10). Afinó luego esta imputación: “No tenemos evidencias directas de que esto viene de la inteligencia estadounidense o de alguna otra. Algo podemos sospechar pensando a quién beneficia la historia”. No parece casual que el escándalo estalle ahora: Assange había prometido publicar otros 15.000 documentos secretos de la guerra de Afganistán y ofreció al Pentágono que los leyera antes para borrar todo aquello que podía afectar el curso de la guerra y/o la seguridad de los informantes. El Pentágono se negó: su política es borrar a WikiLeaks de la faz de Internet.

Algo interesante: la entrevistada por Aftonbladet “descartó la idea de muchos teóricos de la conspiración de que las incriminaciones de violación se debían a alguna ‘sucia trampa’ por la actitud de desafío al gobierno de EE.UU. asumida por WikiLeaks. Dijo: ‘Los cargos contra Assange no fueron, desde luego, orquestados por el Pentágono’”. Un “desde luego” que no puede evitar el olor a excusa anticipada. En particular, porque el Pentágono difundió las acusaciones por Twitter con bastante frenesí.
Scott Horton reveló hace meses la existencia de un documento clasificado del Centro de Inteligencia del Ejército que subrayaba la necesidad de no limitarse a anular los servidores y las bases de datos de WikiLeaks: además había que neutralizar a los individuos que operan el sitio (//file.wikileaks.org, 15/3/10). En las 32 páginas del informe se nombra a Assange a saciedad, se califica de “acto delictuoso” su labor y se aboga por incoar un proceso que “logre con éxito destruir el centro de gravedad” de WikiLeaks. Ese centro no es otro que Assange mismo.
Las denuncias contra el australiano fueron precedidas de una campaña contra Bradley Manning, analista de inteligencia preso en Kuwait por filtrar a WikiLeaks el video Asesinato colateral. Filmado desde un helicóptero Apache, muestra claramente el asesinato de un miembro de la agencia Reuters y el ataque a quienes acudieron a ayudarlo, entre ellos dos adolescentes que resultaron heridos. Manning es sospechoso de pasar los documentos que Assange difundió y la campaña se centró en su condición declarada de gay. Típico de EE.UU.: es notorio que las noticias, ciertas o falsas, sobre la sexualidad de un político, un candidato, un periodista, pueden acabar con su carrera. Casi le quitan la presidencia a Bill Clinton.
Juan Gelman
Tomado: Página 12
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18 ago 2010
Wikileaks: Se investigará
Ante la difusión de vídeos y documentos que muestran los asesinatos de civiles a manos de las tropas estadounidenses en Afganistán, el Pentágono ha anunciado que lo investigará. Que investigará al soldado o soldados que han filtrado la información al portal Wikileaks que es quien lo distribuyo a los medios (El País, 20-7-2010). La noticia termina afirmando que “el Pentágono quiere esta vez corregir el problema y, de paso, acabar con Wikileaks y con sus potenciales informantes”. De hecho ya está previsto un juicio militar contra el militar que filtró a este portal el vídeo del ataque de un helicóptero en Iraq en 2007 en el que murieron varios civiles inocentes, incluidos dos periodistas de la agencia Reuters. Obsérvese que para el Pentágono y el diario el problema no son los muertos civiles, sino la filtración, y con lo que quieren acabar no es con los crímenes sino con Wikileaks y con los soldados que cuenten la verdad.
Resulta impresionante observar el silencio de la prensa ante la gravedad de las amenazas contra quienes permiten que se conozca la verdad de lo que sucede en Afganistán. Es difícil establecer quien es más miserable, si el gobierno que a quien investiga es a los que cuentan la realidad o los medios que no ponen ninguna objeción a este ataque contra el derecho de la opinión pública a conocer la verdad de esa guerra.
Pascual Serrano-Correo del Orinoco
Tomado: Rebelión
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29 jul 2010
El 373
Los 75.000 documentos clasificados sobre la guerra en Afganistán que dio a conocer el sitio Wikileaks (//wikileaks.org) provocaron la airada reacción de la Casa Blanca, del Pentágono y de los neoconservadores de todo pelaje que pululan en Washington. No es para menos: se trata de informes internos de las fuerzas armadas de EE.UU. y la OTAN que combaten en territorio afgano y dan cuenta de hechos ominosos que no se declaran oficialmente y aun se niegan. El fundador y alimentador del sitio, Julian Assangem, les dio amplia difusión enviándolos a The New York Times, Der Spiegel y The Guardian y anunció que está analizando con su equipo otros 17.000 documentos que pronto dará a conocer. El gobierno de Obama condenó en duros términos semejante filtración, histórica por el volumen de registros secretos develados (ver Página/12, 27-7-10).
El vocero del Departamento de Defensa, Geoff Morrell, anunció que se ha lanzado una caza del hombre para encontrar al responsable de un acto que revela, por un lado, el poder de la informática y, por el otro, las fragilidades del Pentágono. La documentación cubre el período junio 2004-diciembre 2009 de la guerra y va de lo torvo, como el ocultamiento estadounidense de la muerte de civiles, a lo francamente ridículo, como el informe sobre un presunto complot del servicio de inteligencia de Pakistán (ISI, por sus siglas en inglés) para asesinar al presidente afgano Hamid Karzai envenenando su cerveza.
Esta hemorragia informativa pinta el verdadero rostro de la guerra en Afganistán, los llamados “daños colaterales” –el eufemismo inventado en la guerra de Vietnam para disimular el asesinato de civiles– que los mandos invasores encubren, las matanzas indiscriminadas en las aldeas, el accionar de escuadrones de la muerte, los bombardeos de aviones sin tripulación manejados a control remoto desde una base estadounidense, la complicidad del ISI con los talibán, los estragos que el “fuego amigo” provoca en la policía y el ejército afganos y otros detallitos que los Pactos de Ginebra califican de crímenes de guerra. Pero quién se acuerda de eso en Afganistán.
Asciende a 144 el número de incidentes que segaron la vida de simples ciudadanos en el período de referencia. Un par de días antes de la difusión de los documentos, un misil impactó en un caserío de la provincia de Helmand causando la muerte de 52 civiles (www.latimes.com, 26-7-2010). El servicio de inteligencia del ejército estadounidense registró “seis insurgentes muertos, incluido un comandante talibán”, pero el aldeano Abdul Ghaffar manifestó a la AP que había llevado siete niños heridos a un hospital de Kandahar. Marjan Agha, otro vecino, dijo que un grupo de pobladores fue al encuentro de las tropas alzando una bandera blanca y fueron recibidos a balazos con un saldo de dos víctimas.
Uno de estos “errores”: 300 campesinos afganos pasaron a mejor vida en el valle de Baghni por un ataque aéreo que, según un comunicado de la base de Bagram, se produjo “después de tener por seguro que no había afganos inocentes en los alrededores”. A Seguro se lo llevaron preso, recuerda el dicho popular. Las Naciones Unidas asentaron la muerte de 2412 civiles en 2009, un aumento del 14 por ciento respecto del año anterior. Esa clase de contabilidad suele minimizar los guarismos por un lógico prurito de considerar solamente lo probado.
Otro capítulo sombrío es el de las ejecuciones sin proceso que lleva a cabo el Grupo de Tareas 373 del ejército de EE.UU., la “unidad negra” de las fuerzas especiales. Sus efectivos se ocupan de capturar y sobre todo asesinar a dirigentes y activistas talibán considerados importantes, aunque hay en su haber más víctimas civiles, incluidos niños y mujeres –y hasta policías afganos– que insurgentes. Un ejemplo es el ataque que el 373 lanzó el 17 de junio de 2007 para liquidar al combatiente libio Abu Laith al Libi quien, según los datos de inteligencia, se escondía en Nangar Khel, poblado de la provincia de Patitka.
Los del GT 373 utilizaron un arma nueva cargada con seis misiles y transportable en la parte trasera de una camioneta. No encontraron a Libi, pero al acercarse a la aldea, cumplido el ataque, encontraron en la madrasa o escuela religiosa del lugar a seis niños muertos y uno herido que falleció 20 minutos después. Un comunicado de prensa del comando ocupante alegó que las tropas “habían vigilado el sitio todo el día y no hallaron indicación alguna de que hubiera niños en el edificio”. Pero había.
Preguntado si estimaba que el secreto de Estado es legítimo, Julian Assangem declaró a Der Spiegel que lo era tanto como el derecho a la apertura. “Desgraciadamente –aclaró–, los que cometen desmanes contra la humanidad o contra la ley abusan de la legitimidad del secreto para taparlos” (www.spiegel.com, 26-7-10). El inconveniente es que tres personas pueden guardar un secreto si dos de ellas están muertas, anotó Benjamin Franklin.
Juan Gelman
Tomado: Página 12
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WikiLeaks
9 abr 2010
Homicidio colateral en Irak
Esta semana se publicó un video de las fuerzas armadas estadounidenses que muestra una matanza indiscriminada de civiles en Bagdad. La organización de noticias sin fines de lucro WikiLeaks obtuvo el video y lo publicó en Internet. Las imágenes fueron capturadas el 12 de julio de 2007 por un helicóptero de combate estadounidense Apache, e incluye un audio de las transmisiones de radio de las fuerzas armadas.
Dos empleados de Reuters –un fotógrafo y su chofer- murieron en el ataque junto con al menos otras ocho personas, mientras que dos niños resultaron heridos. Las transmisiones de radio muestran no solo la total insensibilidad de los soldados, que se ríen y profieren insultos mientras matan, sino también el estricto procedimiento que siguen, mediante el que se aseguran que todos los ataques están claramente autorizados por su cadena de mando. El video filtrado es una imagen cruda de lo común que se ha vuelto matar civiles, y es un duro recordatorio de lo necesario que es el periodismo, y lo peligroso que se ha vuelto practicarlo.
Luego de que el fotógrafo Namir Noor-Eldeen, de 22 años, y su chofer, Saeed Chmagh, de 40, fueron asesinados, Reuters exigió una investigación completa. Si bien era muy joven, Noor-Eldeen había sido descrito por sus colegas como uno de los más destacados reporteros gráficos de guerra en Irak. Chmagh tenía cuatro hijos.
El video muestra a un grupo de hombres en una calle destruida de Bagdad guiando a los dos empleados de Reuters a un edificio cercano. Se ve que Noor-Eldeen y Chmagh llevan cada uno una cámara con teleobjetivo colgada al hombro. A continuación se escucha el audio de la transmisión del soldado estadounidense que está en el helicóptero, describiendo lo que ve desde arriba: “Hay cuatro que siguen caminando y uno tiene un arma”.
Se escuchan muchas más conversaciones entre los dos helicópteros y los soldados en tierra que están en vehículos blindados en las cercanías:
“Hotel dos-seis, Caballo loco uno-ocho. Tenemos de cinco a seis individuos con AK-47s. Solicitud de permiso para disparar”.
“Entendido. No tenemos personal al este de nuestra posición. Entonces, pueden disparar. Cambio y fuera”.
El helicóptero da varias vueltas alrededor de la zona, con la mira apuntando directo hacia el centro del grupo de aproximadamente ocho hombres. WikiLeaks y su socio en la divulgación de esta noticia, el Servicio Nacional de Radiodifusión Islandés, subtituló el video y agregó flechas señalando a los empleados de Reuters.
Las armas automáticas empiezan a disparar de forma ininterrumpida, y la mayoría de los hombres muere al instante. Noor-Eldeen corre tratando de huir de las balas y la mira lo sigue, disparando incesantemente hasta que cae muerto.
La transmisión de radio continúa: “Bien, tenemos alrededor de ocho individuos”, y luego, “Sí, hicimos que un tipo se arrastrara ahí abajo”.
Chmagh, herido de gravedad, se arrastra alejándose de los otros cuerpos. Otra voz desde el helicóptero, buscando un motivo para disparar, dice: “Vamos, muchacho. Solo tienes que levantar un arma. …Si vemos un arma, vamos a disparar”.
Poco después se detiene una camioneta, y varios hombres, claramente desarmados salen y levantan a Chmagh, aparentemente para llevarlo a un hospital.
Los soldados del helicóptero Apache solicitan y obtienen permiso para “disparar” a la camioneta. Abren fuego, destrozan el frente de la camioneta y matan a los hombres. El arma utilizada en este caso fue una ametralladora de 30 milímetros, que se suele usar para perforar vehículos blindados. Luego de que todas las personas a la vista están aparentemente muertas, comienzan a acercarse al lugar los vehículos blindados estadounidenses. Cuando uno de los tanques pasa por encima del cadáver de Noor-Eldeen, un soldado dice, riendo, desde el helicóptero: “Creo que acaban de pasar por encima de un cuerpo”.
Los soldados de tierra descubren dentro de la camioneta a dos niños, que han sobrevivido milagrosamente. Una voz solicita a través de la radio militar permiso para evacuarlos a un hospital de las fuerzas armadas estadounidenses. Otra voz les ordena que entreguen a los niños heridos a la policía iraquí para que los lleven a una clínica local, lo que significa una demora en la asistencia y un tratamiento menos adecuado.
La investigación de las muertes por parte de las fuerzas armadas de Estados Unidos dejó a los soldados libres de cualquier delito, y los pedidos de Reuters de obtener el video en virtud de la Ley de Libertad de Información fueron negados. A pesar del encubrimiento del Pentágono, el ataque fue brutal y puede haber implicado un crimen de guerra, ya que quienes se disponen a socorrer a los heridos luego de un ataque están protegidos por la Convención de Ginebra. WikiLeaks dijo que obtuvo el video “a través de una serie de informantes militares”. Wikileaks.org, fundado a fines de 2006 como un sitio para que informantes puedan publicar documentos de manera segura, ha sufrido ataques de Estados Unidos y otros gobiernos.
Desde que fue fundado, WikiLeaks reveló muchas noticias y recibió varios premios. La organización y miembros del Parlamento islandés están trabajando juntos para hacer de Islandia un centro mundial del periodismo de investigación, para que se aprueben leyes fuertes de libertad de expresión y protección de la privacidad. Las palabras del legendario periodista I.F. Stone aún tienen vigencia: “Los gobiernos mienten”. Por eso, necesitamos periodistas y trabajadores de los medios valientes, como Namir Noor-Eldeen y Saeed Chmagh, y necesitamos informantes y medios que protejan cuidadosamente la identidad de los informantes que están haciendo públicas sus denuncias a través de ellos para que sean sometidas a escrutinio público.
Amy Goodman
Tomado de Democracy Now
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