Al mantener el presidente Obama al republicano Robert Gates en su puesto como Secretario de Defensa; Obama tomaba una decisión sin precedentes históricos en los Estados Unidos. Efectivamente, era la primera vez que una nueva administración presidencial mantenía en su cargo a alguien del gobierno anterior en un puesto tan importante. Gates fue un jefe militar de la administración Bush y en ese sentido un ejecutor clave de la última oleada de la guerra en Irak, después que reemplazó a Donald Rumsfeld, quien se mostró opuesto a la nueva escalada.
Los nombramientos de Obama en Defensa e Inteligencia beneficiaron a muchos de los peores elementos de la política de seguridad nacional de las últimas tres décadas. Estas decisiones y nombramientos contradicen además sus principales argumentos de campaña respecto una «inteligencia politizada» y «falta de transparencia». El currículum que vanagloria «décadas de experiencia» de estos jefes está lleno de faltas éticas, mentiras al Congreso y «conflictos de intereses» en la puerta giratoria que une al gobierno y al complejo militar-industrial.
Aunque Obama prometió mantener a los cabilderos fuera de los altos cargos gubernamentales, muchos nombramientos han beneficiado a ex lobbystas o ex consejeros de corporaciones que hacen negocios directamente con el Pentágono, y el nuevo Comisionado de Defensa William Lynn todavía no explica cómo desaparecieron 3.4 mil millones de dólares cuando fue interventor del Pentágono.
La carrera de Robert Gates refleja la puesta en marcha de posiciones neo-conservadoras y también le resta credibilidad al plan de Obama para un retiro organizado de las tropas de EEUU.
Su historial como oficial de inteligencia de carrera comenzó bajo Nixon. Pero, como indica la crónica del periodista Robert Parry [1], cuando ocupó altos cargos en la CIA en los años 80, durante la administración Reagan, desmantelo y anulo el concepto de inteligencia objetiva de la división analítica de la agencia de espionaje.
En el reciente libro, “Failure of Intelligence: The Decline and Fall of the CIA” («Fracaso de la inteligencia: Decadencia y caída de la CIA»), el ex analista CIA Melvin A. Goodman describe a Gates como «el oficial jefe de acción que condujo la adaptación de la inteligencia para cumplir los deseos políticos de la Casa Blanca durante la administración Reagan». Como analista principal reportando directamente al director de la CIAWilliam Casey, Gates «dirigió el primer «sancochado» y «maquillaje» técnico institucionalizado de la CIA en los años 80, con un énfasis particular en hacer la inteligencia a la medida de la Unión Soviética, América Central y el sureste de Asia», aseguró Goodman, a fin de justificar el creciente gasto militar y la colaboración de EEUU en guerras sangrientas que fueron elementos centrales de la política exterior de Reagan.
La audiencia en el Congreso para la confirmación del puesto de Gates como director para la CIA de George H.W. Bush (padre) en 1991 escuchó a un flujo extraordinario de funcionarios de carrera de la CIA que contaron historias internas acerca de cómo este personaje había corrompido la producción de inteligencia.
También hubo preocupación por el papel de Gates en los engaños al Congreso con respecto a las operaciones secretas Irán-Contras a mediados de los años ochenta, un obstáculo que impidió a Gates al más alto cargo en la CIA cuando murió Casey en 1987. Gates condujo la ayuda a Saddam Hussein durante la guerra de Irak-Irán, abasteciéndolo secretamente de armas químicas, armamento y equipos.
Gates también trabajo en la junta directiva de la Science Applications International Corporation (SAIC) - texto en francés)-, que declaró ganancias de 7.5 mil millones de dólares en 2005. SAIC estuvo involucrada en toda la recolección de inteligencia para la reconstrucción de Irak por cuenta del Pentágono.
El 21 de enero de 2009, Obama firmó y puso en vigor un decreto que fijó reglas éticas más rigurosas, al prohibir el ingreso a cargos gubernamentales a los cabilderos que habían hecho lobby durante los dos años anteriores.
Corrupción en el Pentágono
Apenas dos días después, el 23 de enero, la Casa Blanca anunció que sus nuevas reglas éticas duras no se aplicarían al candidato a Subsecretario de Defensa William Lynn, quien fue vicepresidente sénior para operaciones y estrategias de defensa gubernamentales de la gigante industria de defensa Raytheon y estuvo registrado como lobbysta de esa misma corporación hasta julio de 2008.
Raytheon, la quinta compañía de defensa más grande de EEUU, vendió radares de misiles, sensores, municiones, sistemas espaciales y otras tecnologías al Ejército y a otras agencias gubernamentales por valor de 18 mil millones de dólares anuales [2].
El senador republicano por Iowa Charles Grassley se opuso fuertemente al nombramiento de Lynn aduciendo «prácticas consideradas muy cuestionables que obviamente no favorecían al interés público» mientras se desempeñó como contralor del Pentágono durante la administración Clinton.
En el ejercicio fiscal 1999, el Departamento de Defensa reportó la desaparición de 2.3 billones (millones de millones) y en el año fiscal 2000 el mismo departamento divulgó la ausencia de otros 1.1 billones.
En total se «perdieron» 3.4 millones de millones de dólares del contribuyente, todo esto bajo el ojo vigilante del mismo William Lynn que ahora pasó a través de la puerta giratoria que une al Departamento de Defensa y el Complejo Militar-Industrial de Estados Unidos [3].
Como Director Financiero del departamento de Defensa, Lynn fue responsable de toda la administración e información presupuestaria. También fue responsable de la publicación «revisada» de los estados financieros que no pudo hacer durante el ejercicio del cargo y que desde entonces no se han publicado. Robert Hale también ha sido nuevamente designado como Subsecretario de Defensa (contralor), después de servir como secretario auxiliar de la Fuerza Aérea en el papel del interventor financiero entre 1994 y 2001.
También fue responsable, junto con Lynn, de la gestión de los fondos del Departamento de Defensa. Hale también es un «Gerente Financiero Certificado de Defensa» especializado en adquisiciones y ésta es una conexión particular con el ComplejoMilitar-Industrial.
El escritor Andrew Hughes señaló que «estas dos personas designadas han perdido bastante dinero del contribuyente como para financiar cuatro veces el programa de estímulo a la economía de Obama y ahora están, de nuevo, como responsables de supervisar cómo maneja sus apropiaciones el Departamento de Defensa».
Engaños al Congreso
El almirante Dennis Blair, seleccionado por Obama para dirigir la Inteligencia Nacional, que supervisa a las 16 agencias de inteligencia (incluida la CIA), fue comandante de las fuerzas militares en el Pacífico durante Clinton [4].
En ese desempeño tuvo un papel bochornoso durante la ocupación de Timor Oriental por parte de Indonesia en 1998, después de la caída del dictador Suharto, quien fue apoyado por EEUU.
En 1999, cuando los militares indonesios aterrorizaron a la población para frustrar las reformas democráticas, el departamento de Estado de EEUU y Clinton enviaron a Blair a exigir que pusieran fin a las masacres del general indonesio Wiranto.
En vez de eso, el almirante Blair informó falsamente al general que tenía el apoyo constante de EEUU. El gobierno extendió su respaldo a las atrocidades. Blair entonces le mintió al Congreso, informando que en la violencia solamente estuvo involucrada una pequeña unidad, cuando en los hechos los altos mandos de los militares indonesios realizaban secuestros, masacres y torturas.
Blair esencialmente estuvo al lado del general Wiranto en la matanza de civiles indonesios, en contra del conocimiento y las órdenes del Congreso de EEUU. Blair es uno de los miembros de la Comisión Trilateral (véase el tema Nº 22).
Estuvo en el directorio de Earl Dodge Osborne (EDO) Corporation, que es un subcontratista para el programa del nuevo avión de combate F-22 Raptor. También prestó servicios en la directiva de Tyco International, que fabrica pequeños componentes electrónicos usados por los subcontratistas del F-22 y otras piezas para los militares, y de Tridium, compañía de satélites.
En 2006 Blair tuvo que dimitir como presidente del Instituto para el Análisis de la Defensa (IDA, por su sigla en inglés) debido a «conflictos de intereses». El IDA evaluaba para el Pentágono el programa del F-22.
El ex general de cuatro estrellas James L. Jones fue designado como cabeza de la Agencia de Seguridad Nacional, para servir a las órdenes de Blair. Jones no sólo fue comandante de la OTAN y comandante del Cuerpo de Marines: también es miembro de la Comisión Trilateral. Prestó servicios en las juntas directivas de la multinacional petrolera Chevron, de Boeing e Invacare Corp (que produce equipamiento médico para el Pentágono) hasta diciembre de 2008 [5].
Hasta enero de 2009 fue consultor de Cross Match Technologies, compañía de biométrica que trabaja para el Pentágono y el FBI. También se desempeñó en la junta directiva de MIC Industries, que desarrolló la Ultimate Building Machine, un dispositivo móvil de construcción utilizado exclusivamente en Irak y Afganistán para desplegar rápidamente estructuras de acero en las instalaciones militares.
Recientemente, emplearon a Jones como presidente del «Instituto de Energía para el Siglo XXI», un think.tank [Instituto de Propaganda política] dependiendo de la Cámara de Comercio de EEUU.
Actualización del investigador Robert Parry
En cuanto a la significación de «el peligro de conservar a Robert Gates», esa temprana decisión del presidente electo Obama fue la primera indicación clara de que no divergiría dramáticamente de las políticas de seguridad nacional del presidente Bush. Esto reveló que Obama no tenía ninguna intención de cuestionar ni corregir la desinformación de Washington, dominada por los republicanos durante las décadas precedentes, desde que Gates fue una figura clave en muchos de esos escándalos, incluyendo el Irán-Contras y la politización de la inteligencia de la CIA, ambos precursores importantes de las desastrosas decisiones de Bush en esta década. Guardando a Gates en su puesto Obama dejó en claro que evitaría los debates susceptibles que pudieran poner a los Estados Unidos en una vía completamente diferente. En efecto, se inclinó por preservar el estatus quo.
Desde la publicación de este artículo, las intenciones de Obama solamente se han puesto más de manifiesto. Mientras retóricamente se distancia del estilo belicoso de Bush, mantiene mucho de su sustancia, con Gates y otras reliquias que son contrarios al retiro de EEUU de Irak y partidarios de fortalecer las fuerzas en Afganistán. Obama también se ha opuesto a encarar cualquier responsabilidad contra los antiguos jefes de Gates, así como el presidente Clinton barrió debajo de la alfombra los escándalos anteriores que involucraron a Gates y a las administraciones de Reagan-Bush (padre).
Gates personifica el mal permanente impregnado enWashington, por lo menos respecto a sí mismo, al punto que los medios de noticias deWashington exhiben con cierta naturalidad su escaso interés en sacar a la luz cualquier evidencia sobre las fechorías pasadas o presentes de este personaje. Gates fue un favorito oficial deWashington durante los días de Reagan-Bush, y ahora permanece.
Cuando Gates fue nombrado Secretario de Defensa por G.W. Bush (hijo) en noviembre de 2006, los grandes medios malinterpretaron totalmente su significación. La visión convencional fue que el nombramiento de Gates indicaba que Bush torcería el plan del Grupo de Estudio de Irak para desactivar la guerra.
En realidad, Gates era mucho más «halcón» que Donald Rumsfeld. Pero los periodistas de renombre nunca corrigieron su error. Seguían viendo al recién designado Gates a través de los mismos vidrios color de rosa. El programa «60 minutos» de CBS hizo un perfil reciente de Gates con elogios exagerados sobre su profunda preocupación personal por las tropas, aunque su trabajo anterior en el gobierno fijó las etapas para las guerras de G.W. Bush (especialmente la corrupción de la división analítica de la CIA) y su incalificable apoyo al envío a la muerte de miles de soldados más de EEUU.
La información crítica sobre Gates continúa llegando, sobre todo de ex funcionarios de la CIA que trabajaron con él en años anteriores y le conocen como un ambicioso consumado. Por ejemplo, el ex analista de la CIA Melvin A. Goodman dedica una parte importante de su libro «Fracaso de la inteligencia: Decadencia y caída de la CIA» al papel de Gates en el fin de la tradición de la CIA de procurar información fidedigna que sustituyó por una fabricación de inteligencia al gusto de los responsables políticos de EEUU. Durante el dominio de Gates sobre la división analítica, en los años 80, desapareció esa tradición, y la inteligencia fue apenas pulida a la manera deseada por los ideólogos de la era de Reagan.
Actualización del investigador Andrew Hughes
Desde que se publicó el artículo original, en febrero de 2009, no se ha escrito una sola línea en los grandes medios de prensa corporativo para escarbar este hurto gigante del dinero público. En realidad esto fue eclipsado por el hurto igualmente grave del dinero público que se disfrazó como «solvencia de la crisis del crédito». La suma del último timo supera casi 5 veces los 3.4 billones robados por el Departamento de Defensa.
Los dos nuevos designados, William Lynn y Robert Hale, revelaron el 7 de mayo que el presupuesto de Defensa propuesto para 2010 aumentará los gastos en un 4%, para llegar a 663.8 mil millones de dólares. Esto ocurre en una época en que la población empobrece por el desempleo creciente, mientras se encogen los programas sociales federales y de los 50 estados, y se transfiere la riqueza de los hogares estadounidenses al cártel financiero-bancario de Wall Street.
El tema más destacado en el artículo original no era sólo la desaparición de 3.4 billones de dólares del Departamento de Defensa, sino que estos negocios son una costumbre fuera del control del gobierno que, incluso con el cambio de inquilino en la Casa Blanca, continúan robando sin interrupción a sus propios ciudadanos.
Cuando escuchábamos los discursos de la campaña de Obama el año pasado, donde acentuaba la importancia de Afganistán como nuevo frente de «guerra antiterrorista», guerra evasiva, interminable y no-ganable, era obvio que detrás de todo el concepto de sus discursos y la deificación de los grandes medios estaba a la vista la agenda de Zbigniew Brezinski y el Proyecto por un Nuevo Siglo Americano (la plataforma ideológica de G.W. Bush), pero hicieron un nuevo paquete con un personaje que representó el slogan «Cambios en que podemos creer».
Los acontecimientos -desde que originalmente fue publicado mi artículo- sólo han acentuado la falta de compromiso con cualquier contabilidad sólida de las cajas públicas. No se ha encargado ninguna investigación sobre los billones que faltan; ni se han hecho preguntas con respecto a ese crimen a Donald Rumsfeld, William Lynn y Robert Hale; el Departamento de Defensa aumentó su gasto; se extendió la guerra en Afganistán; los poderes de EEUU en la región están desestabilizando a Paquistán; Obama es responsable del asesinato de centenares de civiles paquistaníes por los Aviones depredadores teledirigidos (Predator Drones), aviones sin piloto teleguiados por agentes de la CIA; y las promesas de terminar la guerra en Irak se han ignorado, ofuscado y reciclado dentro del doble discurso político.
Todos estos discursos demuestran el hecho de que el gobierno y la Industrial- Militar es una unión simbiótica de sus propios intereses, de la avaricia y lujuria por el poder en un nivel nunca antes visto en la historia de la humanidad. Es importante adoptar un punto de vista sobre la corrupción que se ha destacado en este artículo para considerar su verdadera naturaleza y de cómo se teje la telaraña que mantiene unido al sistema.
Este sistema ha estado creciendo constantemente, durante las últimas décadas, y se ha asegurado contra cualquier investigación o consecuencia real, cooptando a los grandes medios con adquisiciones corporativas de las compañías de noticias por parte de contratistas del Departamento de Defensa y la colocación de empleados del Pentágono y personal de la CIA en estas mismas compañías propietarias de grandes medios noticiosos.
Pero el logro por excelencia de este sistema es el hecho de que Donald Rumsfeld puede anunciar en una rueda de prensa pública el 10 de septiembre de 2001, sin ningún miedo al procesamiento o al contragolpe del público, que faltan los billones de dólares, que no habrá investigación y que no detendrán a nadie responsable. Hemos visto exactamente la misma arrogancia con respecto al escándalo de la tortura, al escándalo del apoyo urgente a los banqueros, al escándalo de la guerra de Irak y al avance de la red estatal policial establecida por el Departamento de Seguridad de la Patria para etiquetar como «terrorista» a cualquier persona que discrepe con la política del gobierno o que crea en la Constitución de EEUU.
Se necesita iniciar con urgencia una investigación sobre los billones que faltan en el departamento de Defensa como precursora de posteriores investigaciones sobre la gran corrupción perpetrada por el gobierno de EEUU. Será alcanzada solamente con despertar a la realidad, refutando las mentiras de los grandes medios y comprendiendo la profundidad de la corrupción y cómo destruirá lo que queda de la Constitución, de la confianza pública y de la libertad real.
Robert Parry, Andrew Hughes, Allan Nairn, Roxana Tiron
Tomado: http://www.voltairenet.org/article167368.html
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22 oct 2010
30 ago 2010
Una suciedad chiquita
Hay guerras sucias de todo tipo, enormes como la que segó la vida de 30.000 personas inermes a manos de la más reciente dictadura militar argentina. Otras son chicas y, al parecer, el Pentágono habría desatado una contra Julian Assange, el coordinador del sitio WikiLeaks que difundió 75.000 mil documentos internos de las fuerzas armadas que combaten en Afganistán (ver Página/12, 29/7/10). Abundan en informes sobre matanzas de civiles y ejecuciones extrajudiciales, entre muchas otras cosas, y su publicación en periódicos importantes puso los pelos de punta a la Casa Blanca.
Assange, ciudadano australiano que reside actualmente en Suecia, fue acusado de violar a dos mujeres y todo resultó muy extraño. La fiscal María Häljebo Kjellstrand emitió en las últimas horas del viernes 20 una orden de arresto contra Assange en razón de la denuncia de las dos presuntas violadas, que afirmaban que lo fueron en un espacio de tres días. Eva Finné, la fiscal general, anuló la orden 24 horas después por falta de pruebas. Declaró que estaba en curso una investigación por acoso sexual, un delito mucho menos grave que la violación para la Justicia sueca (www.telegraph.co.uk, 22/8/10). Lo mejor vino después.
Una de las dos mujeres dio marcha atrás rápidamente: el domingo dijo al diario Aftonbladet que la sorprendía el cargo de violación propinado a Assange, negó que hubiera violencia en el encuentro que tuvieron y sugirió que, en realidad, habían discutido porque él se negaba a usar condón. En tanto, el ombudsman del sistema judicial ordenó que se investigue cómo se filtró la noticia a la prensa, ya que apenas habían transcurrido minutos entre la emisión de la orden de arresto y su aparición en un tabloide. Según el británico The Guardian, la información habría sido proporcionada por la policía sueca (www.guardian.co.uk, 22/8/10). Curioso, sí.
Assange se apresuró a señalar con el índice al Pentágono, que calificó de “absurda” esa pretensión. “El 11 de agosto –señaló Assange–, los servicios de inteligencia de Australia me advirtieron que debía esperar cosas de este tipo” (//news.smh.com.au, 24/8/10). Afinó luego esta imputación: “No tenemos evidencias directas de que esto viene de la inteligencia estadounidense o de alguna otra. Algo podemos sospechar pensando a quién beneficia la historia”. No parece casual que el escándalo estalle ahora: Assange había prometido publicar otros 15.000 documentos secretos de la guerra de Afganistán y ofreció al Pentágono que los leyera antes para borrar todo aquello que podía afectar el curso de la guerra y/o la seguridad de los informantes. El Pentágono se negó: su política es borrar a WikiLeaks de la faz de Internet.

Algo interesante: la entrevistada por Aftonbladet “descartó la idea de muchos teóricos de la conspiración de que las incriminaciones de violación se debían a alguna ‘sucia trampa’ por la actitud de desafío al gobierno de EE.UU. asumida por WikiLeaks. Dijo: ‘Los cargos contra Assange no fueron, desde luego, orquestados por el Pentágono’”. Un “desde luego” que no puede evitar el olor a excusa anticipada. En particular, porque el Pentágono difundió las acusaciones por Twitter con bastante frenesí.
Scott Horton reveló hace meses la existencia de un documento clasificado del Centro de Inteligencia del Ejército que subrayaba la necesidad de no limitarse a anular los servidores y las bases de datos de WikiLeaks: además había que neutralizar a los individuos que operan el sitio (//file.wikileaks.org, 15/3/10). En las 32 páginas del informe se nombra a Assange a saciedad, se califica de “acto delictuoso” su labor y se aboga por incoar un proceso que “logre con éxito destruir el centro de gravedad” de WikiLeaks. Ese centro no es otro que Assange mismo.
Las denuncias contra el australiano fueron precedidas de una campaña contra Bradley Manning, analista de inteligencia preso en Kuwait por filtrar a WikiLeaks el video Asesinato colateral. Filmado desde un helicóptero Apache, muestra claramente el asesinato de un miembro de la agencia Reuters y el ataque a quienes acudieron a ayudarlo, entre ellos dos adolescentes que resultaron heridos. Manning es sospechoso de pasar los documentos que Assange difundió y la campaña se centró en su condición declarada de gay. Típico de EE.UU.: es notorio que las noticias, ciertas o falsas, sobre la sexualidad de un político, un candidato, un periodista, pueden acabar con su carrera. Casi le quitan la presidencia a Bill Clinton.
Juan Gelman
Tomado: Página 12
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9 abr 2010
Homicidio colateral en Irak
Esta semana se publicó un video de las fuerzas armadas estadounidenses que muestra una matanza indiscriminada de civiles en Bagdad. La organización de noticias sin fines de lucro WikiLeaks obtuvo el video y lo publicó en Internet. Las imágenes fueron capturadas el 12 de julio de 2007 por un helicóptero de combate estadounidense Apache, e incluye un audio de las transmisiones de radio de las fuerzas armadas.
Dos empleados de Reuters –un fotógrafo y su chofer- murieron en el ataque junto con al menos otras ocho personas, mientras que dos niños resultaron heridos. Las transmisiones de radio muestran no solo la total insensibilidad de los soldados, que se ríen y profieren insultos mientras matan, sino también el estricto procedimiento que siguen, mediante el que se aseguran que todos los ataques están claramente autorizados por su cadena de mando. El video filtrado es una imagen cruda de lo común que se ha vuelto matar civiles, y es un duro recordatorio de lo necesario que es el periodismo, y lo peligroso que se ha vuelto practicarlo.
Luego de que el fotógrafo Namir Noor-Eldeen, de 22 años, y su chofer, Saeed Chmagh, de 40, fueron asesinados, Reuters exigió una investigación completa. Si bien era muy joven, Noor-Eldeen había sido descrito por sus colegas como uno de los más destacados reporteros gráficos de guerra en Irak. Chmagh tenía cuatro hijos.
El video muestra a un grupo de hombres en una calle destruida de Bagdad guiando a los dos empleados de Reuters a un edificio cercano. Se ve que Noor-Eldeen y Chmagh llevan cada uno una cámara con teleobjetivo colgada al hombro. A continuación se escucha el audio de la transmisión del soldado estadounidense que está en el helicóptero, describiendo lo que ve desde arriba: “Hay cuatro que siguen caminando y uno tiene un arma”.
Se escuchan muchas más conversaciones entre los dos helicópteros y los soldados en tierra que están en vehículos blindados en las cercanías:
“Hotel dos-seis, Caballo loco uno-ocho. Tenemos de cinco a seis individuos con AK-47s. Solicitud de permiso para disparar”.
“Entendido. No tenemos personal al este de nuestra posición. Entonces, pueden disparar. Cambio y fuera”.
El helicóptero da varias vueltas alrededor de la zona, con la mira apuntando directo hacia el centro del grupo de aproximadamente ocho hombres. WikiLeaks y su socio en la divulgación de esta noticia, el Servicio Nacional de Radiodifusión Islandés, subtituló el video y agregó flechas señalando a los empleados de Reuters.
Las armas automáticas empiezan a disparar de forma ininterrumpida, y la mayoría de los hombres muere al instante. Noor-Eldeen corre tratando de huir de las balas y la mira lo sigue, disparando incesantemente hasta que cae muerto.
La transmisión de radio continúa: “Bien, tenemos alrededor de ocho individuos”, y luego, “Sí, hicimos que un tipo se arrastrara ahí abajo”.
Chmagh, herido de gravedad, se arrastra alejándose de los otros cuerpos. Otra voz desde el helicóptero, buscando un motivo para disparar, dice: “Vamos, muchacho. Solo tienes que levantar un arma. …Si vemos un arma, vamos a disparar”.
Poco después se detiene una camioneta, y varios hombres, claramente desarmados salen y levantan a Chmagh, aparentemente para llevarlo a un hospital.
Los soldados del helicóptero Apache solicitan y obtienen permiso para “disparar” a la camioneta. Abren fuego, destrozan el frente de la camioneta y matan a los hombres. El arma utilizada en este caso fue una ametralladora de 30 milímetros, que se suele usar para perforar vehículos blindados. Luego de que todas las personas a la vista están aparentemente muertas, comienzan a acercarse al lugar los vehículos blindados estadounidenses. Cuando uno de los tanques pasa por encima del cadáver de Noor-Eldeen, un soldado dice, riendo, desde el helicóptero: “Creo que acaban de pasar por encima de un cuerpo”.
Los soldados de tierra descubren dentro de la camioneta a dos niños, que han sobrevivido milagrosamente. Una voz solicita a través de la radio militar permiso para evacuarlos a un hospital de las fuerzas armadas estadounidenses. Otra voz les ordena que entreguen a los niños heridos a la policía iraquí para que los lleven a una clínica local, lo que significa una demora en la asistencia y un tratamiento menos adecuado.
La investigación de las muertes por parte de las fuerzas armadas de Estados Unidos dejó a los soldados libres de cualquier delito, y los pedidos de Reuters de obtener el video en virtud de la Ley de Libertad de Información fueron negados. A pesar del encubrimiento del Pentágono, el ataque fue brutal y puede haber implicado un crimen de guerra, ya que quienes se disponen a socorrer a los heridos luego de un ataque están protegidos por la Convención de Ginebra. WikiLeaks dijo que obtuvo el video “a través de una serie de informantes militares”. Wikileaks.org, fundado a fines de 2006 como un sitio para que informantes puedan publicar documentos de manera segura, ha sufrido ataques de Estados Unidos y otros gobiernos.
Desde que fue fundado, WikiLeaks reveló muchas noticias y recibió varios premios. La organización y miembros del Parlamento islandés están trabajando juntos para hacer de Islandia un centro mundial del periodismo de investigación, para que se aprueben leyes fuertes de libertad de expresión y protección de la privacidad. Las palabras del legendario periodista I.F. Stone aún tienen vigencia: “Los gobiernos mienten”. Por eso, necesitamos periodistas y trabajadores de los medios valientes, como Namir Noor-Eldeen y Saeed Chmagh, y necesitamos informantes y medios que protejan cuidadosamente la identidad de los informantes que están haciendo públicas sus denuncias a través de ellos para que sean sometidas a escrutinio público.
Amy Goodman
Tomado de Democracy Now
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15 nov 2009
Daños colaterales en Irak y Afganistán
Las otras bajas colaterales del guerrerismo norteamericano en Iraq y Afganistán
Cuando el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, honró anteayer a los veteranos y a los soldados norteamericanos caídos en combate, en una ceremonia en el Cementerio Nacional de Arlington, lanzó una frase que escamoteaba dos grandes verdades: la primera de ellas, es que todos ellos habían muerto como resultado de su enrolamiento en guerras injustas como las desarrolladas en Corea, Vietnam, Granada, Panamá, el Líbano, Afganistán e Iraq, para satisfacer las apetencias hegemónicas del imperialismo. La otra verdad es que, al expresar que: “Estados Unidos no los decepcionará”, Obama ocultaba la cruda realidad que viven los veteranos en esa nación, quien los ha usado como carne de cañón y luego los ha abandonado a su suerte.
Los veteranos, por tanto, se han convertido en víctimas adicionales, es decir, en otras bajas colaterales de las guerras genocidas desarrolladas por Estados Unidos, que ya suman más de un millón de ciudadanos iraquíes asesinados y de varios miles de afganos entre la población civil.
Para agudizar el tan candente problema que pesa sobre la sociedad norteamericana, se dio a echar de ver el 5 de noviembre pasado, que el Pentágono planea pedir al Congreso un fondo adicional de emergencia para la guerra de Iraq y Afganistán, mientras que el jefe del Comando Supremo, almirante Michael Mullen, había solicitado aún más dinero adicional a los ya autorizados 130 mil millones de dólares para esos fines. De la misma manera, el 13 de octubre de este año, se dio a conocer que Obama le dio un espaldarazo al envío de 13 mil efectivos añadidos a Afganistán, integrado por personal de apoyo a los efectivos en combate. De esta forma, las presiones del comandante militar de las tropas de EE UU, general Stanley McChrystal, pretenden elevar a 128 000 sus efectivos en Afganistán.
Ni a Obama ni al Pentágono les preocupan las bajas de jóvenes norteamericanos en Iraq y Afganistán, que ya ascienden a más de 900 soldados estadounidenses en territorio afgano y a cerca de 5 000 en Iraq. Estas bajas se unen a los cerca de 70 000 soldados heridos, que se han suicidado o han sido retirados del escenario de la guerra por diversas razones. Para la Casa Blanca y el Pentágono el mantenimiento de la guerra es primordial y está por encima de cualquier cosa, incluso por encima del drama social que viven sus ex soldados, para los que solo queda la satisfacción de ser admirados el 11 de noviembre y ser tratados como objetos discontinuados el resto del tiempo.
La celebración del Día de los Veteranos, estrenada el 11 de noviembre de 1918, y finalmente oficializada en septiembre de 1975, pasaría a ser simplemente el único día en que los ocupantes de turno en la Casa Blanca volteaban sus ojos hacia aquellos que usaron a su arbitrio, olvidándose de ellos los otros 364 días de cada año. Triste realidad que hoy pesa sobre la sociedad norteamericana y despierta lentamente un sentimiento antibelicista entre sus ciudadanos.
La Secretaría de Asuntos de Veteranos, creada en 1989, pasaría a ser el instrumento orgánico mediante el cual el gobierno estadounidense se encargaría de la atención a los militares que habían servido en sus guerras genocidas, pero en realidad poco o casi nada ha hecho por atender a los miles de desmovilizados que padecen de serios daños sicológicos, inadaptación social, desórdenes conductuales, falta de oportunidades y otros problemas como el desamparo social, carencia de atención médica y siquiátrica, beneficios y pensiones, así como una penosa exclusión social.
PARTICIPACION DE LOS VETERANOS EN EL MOVIMIENTO ANTIBELICISTA.
Hoy por hoy, el movimiento antibelicista en Estados Unidos va en aumento, nutrido por veteranos de las guerras genocidas norteamericanas a lo largo del mundo, por familiares de los soldados caídos en combate y por una parte de la sociedad que ha tomado conciencia de que las políticas belicistas de las administraciones han traído más pobreza que bienestar a la nación.
El movimiento de veteranos contra las guerras agrupa a los veteranos de la primera guerra del golfo, los desmovilizados de Iraq y Afganistán, así como a los veteranos de Vietnam.
No hace mucho, mientras Obama y McCain realizaban su último debate presidencial en la Universidad Hofstra, en Nueva York, fueron arrestados varios veteranos miembros de Veteranos de Iraq Contra la Guerra (IVAW), por el delito de pretender entregar a los contendientes sus legítimas demandas, entre las que se encontraban el retiro inmediato de Iraq, las reparaciones de los daños sufridos en ese escenario de la guerra y la solicitud de beneficios completos.
LOS VETERANOS ENTRAN A OTRO EJÉRCITO: EL DE LOS HOMELESS.
Mientras la institución denominada Ayuda de Urgencia al Ejército (AER), creada en 1942 para proporcionar apoyo financiero a las familias de los soldados participantes en contiendas bélicas, ha sido cuestionada por el manejo de sus fondos y por convertir la supuesta ayuda en préstamos onerosos, un reporte del Departamento de Asuntos de Veteranos señala que más de 336.600 veteranos de guerra han dormido alguna vez a la intemperie y 200 mil son parte del 20 % de los homeless en EE UU.
Según un estudio de la Alianza Nacional para Acabar con la Indigencia, dado a conocer hace dos años, una cuarta parte de los vagabundos en Estados Unidos es un veterano de las guerras, es decir, 195.800 veteranos militares sin techo, de un total de 744.313 vagabundos.
EL EJERCITO Y SUS MAQUINAS DE MATAR INCONTROLABLES.
Con sorprendente frecuencia, los soldados estadounidenses en activo y los veteranos desmovilizados se han visto involucrados en hechos de violencia que han sacudido a la sociedad de su país. Asesinatos múltiples y seriales, ataques sexuales, riñas, golpizas, violaciones, delitos de conducir en estado de embriaguez, tráfico de drogas, violencia doméstica, tiroteos, apuñalamientos, secuestros y suicidios, son algunos de los frecuentes delitos tipificados en sus casos.
El reciente suceso acaecido en la base Fort Hood del Army, la más grande base militar de EE UU, en el que fueron asesinadas al menos 12 personas y heridas otras 30, ha convertido en tema de actualidad el aumento de la violencia entre los militares norteamericanos, su peligrosidad hacia la población civil y cómo la frustración ha transformado también a varios veteranos en asesinos y homicidas. Paradójicamente, en este caso el homicida fue el comandante Nidal Malik Hasan, un psiquiatra experto en trastornos de estrés postraumático.
El 27 de septiembre del 2009, se dio a conocer que en la Cuarta Brigada de Combate de la Cuarta División de Infantería, ubicada en Fort Carson, Colorado, sucedieron atroces hechos que involucraron a una decena de sus efectivos, los que han sido arrestados por delitos que van desde asesinato, intento de asesinato y homicidios culposos. Todos ellos sufrían severos daños sicológicos y una descontrolada propensión a la violencia desde su retorno de Iraq.
Uno de los soldados, Kenneth Eastridge, quien se halla cumpliendo una condena de diez años por ser cómplice de un asesinato, manifestó a un diario norteamericano: “El Ejército lo hace retumbar en tu cabeza hasta convertirlo en un instinto: matar a todos, matar a todos. Y lo haces. Luego creen que simplemente puedes regresar a casa y parar”.
Estos hechos de violencia son reiterativos. Hace poco más de un año, tras un altercado, un soldado mató a balazos a su teniente superior y luego se privó de la vida. En otro hecho, Denard Manns asesinó en 1999, luego de violarla, a la asistente médico, Michelle Robson, en un apartamento cercano a una base militar.
La División 1 de Caballería tampoco ha escapado de hechos de sangre. En julio de este año el soldado Armando Baca fue acusado de asesinar a Ryan Richard Schlak. Ambos habían regresado a Fort Hood luego de participar en acciones bélicas en Iraq. Con unos días de diferencia el Jared Lee Bottorff fue acusado de matar a otro soldado de esta base al iniciarse una pelea entre ellos.
Otro hecho de asesinato fue cometido en la base Liberty, cerca de Bagdad, cuando un efectivo del Army asesinó a cinco de sus compañeros de armas.
LA FRUSTRACION COMO DETONANTE DE LA VIOLENCIA DE LOS VETERANOS.
Los miembros de las minorías han sido la base principal de la población que ingresa a las fuerzas armadas en Estados Unidos, unas veces intentando escapar de la pobreza y otras buscando reconocimiento social sobre la base de un controvertido gesto de patriotismo. Sin embargo, en vez de disminuir los niveles de exclusión social y discriminación, éstos aumentan al regresar de la guerra. La carne de cañón enviada a Vietnam, Afganistán e Iraq ha sido, en su gran mayoría, integrada por negros y latinos, así como una minoría de miembros pobres de la raza blanca.
Varios son los factores que contribuyen a la frustración de los soldados desmovilizados de las guerras.
● Se marcharon a la guerra engañados y siguiendo un falso patriotismo usado para reclutarlos, descubriendo después en el campo bélico las verdaderas razones por las que fueron enviados.
● Al regresar no fueron recibidos siempre como héroes, cargados de stress, alto nivel de culpabilidad por los crímenes cometidos y un bajo nivel de integración social.
● Las secuelas de la guerra y desórdenes conductuales provocaron que muchos nunca pudieran reintegrarse a la sociedad y conseguir trabajo.
● Muchos han tenido problemas de inserción dentro del marco familiar, con el creciente aumento de divorcios y problemas en el hogar como violencia doméstica, apatía y disminución de afectividad.
● La evasión de la realidad y los daños sicológicos han conducido a muchos al camino de la drogadicción y la violencia, a la alteración de la disciplina social y a la criminalidad sexual.
● La falta de trabajo y oportunidades, sobre todo para aquellos con daños físicos y sicológicos, los empujaron al abandono y al desarrollo de odios hacia los demás, a la pérdida de los lazos afectivos y a un bajo nivel auto estima.
● Junto a la propensión al suicidio, otros desarrollaron apego a formas incontroladas de violencia, convirtiéndose en asesinos y homicidas.
Junto a los crímenes cometidos por varios veteranos como el soldado Frank Ronghi, sodomita y asesino de una niña de once años en Kosovo, se destaca el caso de Jeffrey Glen Hutchinson, quien asesinó a su esposa y a sus tres hijos. Sin embargo, los casos más sobresalientes fueron los de Timoty McVeigh, asesino de cientos de personas en un ataque terrorista en la ciudad de Oklahoma, y del ex sargento John Allen Muhammed, conocido como el francotirador de Washington DC., y quien fuera ejecutado hace dos días luego de que el Tribunal Supremo de EEUU denegara su petición.
LOS DAÑOS SICOLOGICOS Y OTRAS CONSECUENCIAS DE LA GUERRA.
Las secuelas de su participación en guerras genocidas, en las que se ha desplegado un alto nivel de salvajismo, ha provocado serios daños sicológicos en las tropas norteamericanas. De acuerdo con un estudio realizado en octubre de 2008 por el Centro Nacional para el Desorden de Stress Postraumático de Virginia, EE UU, cerca del 15 % de les efectivos militares norteamericanos participantes en Iraq y Afganistán padecen de stress post traumático, a la par que el 76 % de las mujeres militares han sufrido desde violaciones sexuales hasta distintos tipos de acoso.
Por otra parte, un estudio realizado por el Departamento de Asuntos para Veteranos reconoció que casi 300 mil veteranos de Iraq y Afganistán recabaron de ayuda de esta institución para tratarse de desórdenes mentales o secuelas de la guerra. Al respecto, muchos de ellos sufrieron los efectos de las propias armas químicas y biológicas usadas contra la población de los países invadidos. La propia Asociación de Veteranos Americanos de Vietnam, reconoce que 600.000 soldados se enfermaron a causa del agente naranja y de ellos han perecido cerca 238.000.
Por su parte 300 mil soldados involucrados en la Guerra del Golfo han desarrollado enfermedades que los han dañado permanentemente. El Dr. Asaf Durakovic, profesor de medicina nuclear en la Universidad de Georgetown, informó que decenas de miles de veteranos norteamericanos están enfermos y siguen muriendo a consecuencias de la contaminación radiactiva. Dijo que se hallaron remanentes de contaminación radioactiva en un 62 % de los veteranos, encontrados en test de orina, biopsias y otros estudios. Ellos mismos contaminaron a sus propias familias.
EL SUICIDIO COMO ESCAPE ENTRE SOLDADOS Y VETERANOS DE LA GUERRA.
El suicidio de soldados en activo, así como de veteranos de guerra se ha convertido en los últimos años en un fenómeno incontrolable. De acuerdo con Robert Ursano, Director del Departamento de Psiquiatría en la Universidad de Ciencias de la Salud, la causa principal es el stress postraumático, la baja adaptación, desórdenes conductuales, falta de beneficios y reconocimiento social, drogas y alcoholismo
Tal fue el grado de incremento de suicidios entre militares en activo que en una sola base militar de Kentucky, EE UU, el Fuerte Campbell, donde está acantonada la 101 División Aerotransportada, se suicidaron 11 efectivos en activo.
El 8 de Septiembre de 2008, 16 soldados estadounidenses de la Unidad 57, de la División de Transporte Aéreo, se suicidaron dentro de una base militar en Iraq, presuntamente como resultado de remordimientos por los crímenes cometidos por esta unidad contra niños y mujeres en el norte de Bagdad.
La alarmante cifra de suicidios entre soldados en activo fue de 143 en el año 2008, la cifra más alta en tres décadas desde que el ejército inició estas estadísticas. En el 2007 los soldados suicidas fueron 115, mientras que en 2006, fueron 102 los efectivos que decidieron quitarse la vida. Para el 2009 estas cifras pueden alcanzar un nuevo record.
Según el propio Departamento de Defensa cerca de 600 militares se han suicidado desde que comenzó la guerra en Iraq, lo que representa en números la pérdida de un batallón de efectivos, colocando al suicidio la cuarta causa de muerte entre las tropas norteamericanas.
Los veteranos que se han suicidado superan a los soldados en activo. Según el VA un promedio de 6,500 veteranos se privan de la vida cada año, casi 18 cada día.
El alarmante número de suicidas entre las tropas precisó al Pentágono a invertir una alta cifra millonaria, cerca de 50 millones de USD para investigar y prevenir el suicidio entre los militares en activo, apoyándose en investigadores, sicólogos y siquiatras de las Universidades de Harvard, Columbia y Michigan, así como el Instituto de Salud Mental. Por otra parte, también ha recurrido a centenares de expertos en el tema para evaluar a las tropas sobre el terreno.
HECHOS DE VIOLENCIA PERPETRADOS POR MILITARES EN BASES NORTEAMERICANAS.
Todo el mundo se ha conmocionado ante las atrocidades de los soldados norteamericanos cometidas contra la población aledaña a sus bases en diferentes países. Desde asesinatos, violaciones y otros abusos sexuales, desmanes y otros delitos, ponen hoy en tela de juicio la intención de EE UU de aumentar el número de bases militares en el mundo, especialmente en Colombia.
Según Ann Wright, ex militar y diplomática norteamericana, quien renunció a su cargo por objetar la guerra contra Iraq en el 2003, los EE UU deben aplicar mayor severidad con sus efectivos para frenar las frecuentes violaciones contra mujeres civiles.
En una entrevista concedida a Catherine Makino de la agencia Inter Press Service (IPS), el pasado 24 de agosto de 2009, declaró, entre otras cosas:
“Las mujeres que viven cerca de las bases militares estadounidenses en Japón deberían tener mucho cuidado pues hay muchas violaciones, ataques sexuales y violencia doméstica.”
“Los efectivos estadounidenses arguyen que las estadísticas sobre violaciones por soldados no son mayores que las que se producen entre civiles, pero ése no el punto. Los militares se jactan de orden y disciplina, y deben ser capaces de inculcarles a sus miembros temor a cometer este delito. El castigo debe ser una alta prioridad, y eso no existe en el ejército de Estados Unidos.”
Una prueba de las alertas de Wright tuvo lugar en el año 2006 cuando un grupo de cinco militares norteamericanos violaron a la niña iraquí Abeer Qassim Hamza al-Janabi, de apenas 14 años de edad, a quien asesinaron posteriormente en unión de sus familiares, incluyendo a otra menor de 6 años. Todos los implicados en este monstruoso crimen ocurrido en Mahmudiya, cerca de Bagdad, lo hicieron bajo el efecto de una desenfrenada orgía de sangre y alcohol.
Un año después, otro soldado norteamericano, el sargento Joseph Mayo, asesinó salvajemente a cuatro detenidos iraquíes, maniatados e indefensos. En dicho crimen participó también otro sargento, Michael Leahy, quien se involucró también en la matanza.
El Pentágono y la Casa Blanca son los responsable directos de tantos crímenes y frustraciones relacionados con sus tropas.
Quienes como el presidente colombiano Álvaro Uribe y otros mandatarios de América Latina coquetean hoy con Estados Unidos para fortalecer la presencia de efectivos militares bajo la falsa justificación de perseguir al terrorismo y al narcotráfico, estableciendo legislaciones que dan paso a su total impunidad ante la ley, serán cómplices de las atrocidades que están por cometerse contra la población civil.
La historia juzgará algún día a quienes, por mantener a toda costa un sueño hegemónico, convierten a sus soldados en máquinas asesinas cargadas de odio y frustración.
Percy Alvarado
Tomado de Cuba Debate
Etiquetas:
Afganistán,
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Pentágono
2 jun 2009
El Pentágono planea base militar en Colombia

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