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23 feb 2011
“Sólo abandonaré mi país al morir como mártir”
Después de una semana de rebelión, represión y matanza, el primer ministro de Libia, Muammar Khadafi, le habló al pueblo. Mejor dicho, lo amenazó. “Muammar Khadafi es el líder de la revolución. No soy un presidente que pueda renunciar a su puesto. Este es mi país y sólo lo abandonaré cuando me muera, como mártir. Todavía no ordené el uso de la fuerza ni el disparo de una sola bala. Pero cuando lo haga... todo Libia arderá en llamas”, blasfemó a los gritos, en un discurso ofrecido a través de la televisión pública. El monólogo fue mucho más extenso que el del lunes, cuando sólo desmintió su huida a Venezuela, y desató la furia de los manifestantes que en las calles siguieron reclamando el fin su régimen, de más de cuarenta años de existencia. Las fuerzas de seguridad públicas, al igual que los días pasados, reanudaron la represión. Más tarde, el hijo menor de Khadafi reconoció que los muertos son 300, aunque circulan versiones que empujan esa cifra a mil. La comunidad internacional volvió a condenar la violencia del gobierno libio y la Liga Arabe expulsó al país hasta que el conflicto se solucione.
El autoproclamado “Hermano y líder de la revolución libia” habló desde el frente de un edificio bombardeado en 1986 por Estados Unidos. Acusó a la oposición en el exilio de haber instigado la ola de protestas que sacude al país y afirmó que personas que están en otros países, como Túnez, dieron drogas y armas a jóvenes libios para sembrar el caos. Según él, los manifestantes, a quienes calificó de “pandillas, son como las ratas, no representan a nadie” y de “unos alucinados, una minoría terrorista”, quieren hacer del país un emirato islámico conducido por Osama bin Laden y dar, así, “un pretexto a Estados Unidos para intervenir”. Además de descartar el abandono de su puesto, el líder libio pidió a sus compatriotas que “salgan todos a las calles” a manifestarse en favor del régimen y ataquen a los que se manifiestan en contra. “La revolución significa el sacrificio continuo hasta el final. Ustedes, hombres y mujeres que aman a Khadafi, salgan de sus casas y atáquenlos (a quienes piden el fin de su gobierno). Golpéenlos en sus guaridas.”
Los instó a formar “comités de seguridad popular” que, de a grupos, “limpiarán de desertores casa por casa”. Subrayó que quienes se levantaron contra su autoridad volverán arrepentidos a pedir perdón, pero que no habrá para ellos indulgencia y serán sometidos a la pena capital.
Dirigiéndose a los jóvenes, eje clave de la revuelta, Khadafi prometió un nuevo Estado, con prensa libre, derecho a Internet y blogs, una nueva Constitución y sistema jurídico. Apuntó que las administraciones serán ampliadas y que creará una nueva “yamahiria” (un término creado él mismo que significa “gobierno por el pueblo”).
Cerca de la medianoche, un vocero del Ministerio del Interior libio reconoció que 300 personas murieron hasta ayer: 189 civiles y 111 militares. Según esas cifras oficiales, la mayoría de las víctimas se registró en Benghazi; en Al Baida fallecieron 18 civiles y 63 militares y en Derna 29 civiles y 36 militares. Por su parte, desde París, la Federación Internacional por los Derechos Humanos ubicó la cifra de muertos entre 300 y 400. Human Rights Watch ayer sólo difundió que, desde el domingo, registró 61 muertes en Trípoli, la capital libia. El domingo había difundido un registro de 233 muertos. En tanto, los testimonios de testigos difundidos por señales de televisión internacionales, y en su mayoría anónimos, empujaron la cantidad a un millar.
El primer ministro libio también atacó a los medios de comunicación, a los que llamó “retrógrados y traidores que intentan tergiversar (lo ocurrido)”. También arremetió contra los “servicios (de seguridad) traidores árabes hermanos que nos han engañado y traicionado y están dañando vuestra imagen”. Y responsabilizó a Estados Unidos e Italia de haber “distribuido a los jóvenes de Benghazi” misiles Rpg.
Está claro que las palabras de Khadafi no buscaron pacificar los ánimos en Libia. Lejos de eso, echaron más leña al fuego. Las protestas continuaron en Trípoli y en las principales ciudades de frontera. En Benghazi, uno de los territorios tomados por los manifestantes y bombardeado por el gobierno el lunes, decenas de cadáveres yacían en las calles y el pueblo estaba aterrorizado: “Volverán a atacarnos. Pero ya no podrán frenarnos”, afirmó un joven que participó de las revueltas contra Khadafi.
Al discurso sobrevino, por lo pronto, la renuncia de su más fiel colaborador por fuera de su círculo familiar e íntimo, el hasta ayer ministro del Interior y general del ejército, Abdul Fatah Yunis. El hombre, además, instó a las fuerzas armadas a unirse al pueblo en su lucha por sus legítimas demandas. El ex funcionario grabó un comunicado que emitió la cadena árabe de noticias Al Jazeera, en el que explicó sus razones. “El bombardeo contra la población civil es lo que hizo que me uniera a la Revolución del 17 de febrero. Nunca imaginé que íbamos a llegar a disparar contra la gente.”
Yunis aseguró que la Libia del líder Khadafi “se desmoronó” y que el régimen “traicionó a la revolución”. Yunis formaba parte del movimiento de los entonces coroneles que, junto al líder libio, llevaron a cabo un golpe de Estado para acceder al poder en 1969.
Su camino fue seguido por ocho embajadores libios en diferentes países del mundo. “Están haciendo cosas terribles contra la gente. Khadafi debe renunciar para que se pare este baño de sangre. ya no tiene ninguna legitimidad”, explicó el ahora ex embajador en India Ali el Essawi, ante un corresponsal de Al Jazeera. Como él, también se despegaron del régimen los jefes de las misiones libias en Estados Unidos, Polonia, Indonesia, Australia, Malasia, Australia y el embajador ante la Liga Arabe, con sede en la capital egipcia.
Tomado:Página 12.com.ar
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22 feb 2011
El plan de la OTAN es ocupar Libia
El petróleo se convirtió en la principal riqueza en manos de las grandes transnacionales yankis; a través de esa fuente de energía dispusieron de un instrumento que acrecentó considerablemente su poder político en el mundo. Fue su principal arma cuando decidieron liquidar fácilmente a la Revolución Cubana tan pronto se promulgaron las primeras leyes justas y soberanas en nuestra Patria: privarla de petróleo.
Sobre esa fuente de energía se desarrolló la civilización actual. Venezuela fue la nación de este hemisferio que mayor precio pagó. Estados Unidos se hizo dueño de los enormes yacimientos con que la naturaleza dotó a ese hermano país.
Al finalizar la última Guerra Mundial comenzó a extraer de los yacimientos de Irán, así como de los de Arabia Saudita, Iraq y los países árabes situados alrededor de ellos, mayores cantidades de petróleo. Estos pasaron a ser los principales suministradores. El consumo mundial se elevó progresivamente a la fabulosa cifra de aproximadamente 80 millones de barriles diarios, incluidos los que se extraen en el territorio de Estados Unidos, a los que ulteriormente se sumaron el gas, la energía hidráulica y la nuclear. Hasta inicios del siglo XX el carbón había sido la fuente fundamental de energía que hizo posible el desarrollo industrial, antes de que se produjeran miles de millones de automóviles y motores consumidores de combustible líquido.
El derroche del petróleo y el gas está asociado a una de las mayores tragedias, no resuelta en absoluto, que sufre la humanidad: el cambio climático.
Cuando nuestra Revolución surgió, Argelia, Libia y Egipto no eran todavía productores de petróleo, y gran parte de las cuantiosas reservas de Arabia Saudita, Iraq, Irán y los Emiratos Árabes Unidos estaban por descubrirse.
En diciembre de 1951, Libia se convierte en el primer país africano en alcanzar su independencia después de la Segunda Guerra Mundial, en la que su territorio fue escenario de importantes combates entre tropas alemanas y del Reino Unido, que dieron fama a los generales Erwin Rommel y Bernard L. Montgomery.
El 95 % de su territorio es totalmente desértico. La tecnología permitió descubrir importantes yacimientos de petróleo ligero de excelente calidad que hoy alcanzan un millón 800 mil barriles diarios y abundantes depósitos de gas natural. Tal riqueza le permitió alcanzar una perspectiva de vida que alcanza casi los 75 años, y el más alto ingreso per cápita de África. Su riguroso desierto está ubicado sobre un enorme lago de agua fósil, equivalente a más de tres veces la superficie de Cuba, lo cual le ha hecho posible construir una amplia red de conductoras de agua dulce que se extiende por todo el país.
Libia, que tenía un millón de habitantes al alcanzar su independencia, cuenta hoy con algo más de 6 millones.
La Revolución Libia tuvo lugar en el mes de septiembre del año 1969. Su principal dirigente fue Muammar al-Gaddafi, militar de origen beduino, quien en su más temprana juventud se inspiró en las ideas del líder egipcio Gamal Abdel Nasser. Sin duda que muchas de sus decisiones están asociadas a los cambios que se produjeron cuando, al igual que en Egipto, una monarquía débil y corrupta fue derrocada en Libia.
Los habitantes de ese país tienen milenarias tradiciones guerreras. Se dice que los antiguos libios formaron parte del ejército de Aníbal cuando estuvo a punto de liquidar a la Antigua Roma con la fuerza que cruzó los Alpes.
Se podrá estar o no de acuerdo con el Gaddafi. El mundo ha sido invadido con todo tipo de noticias, empleando especialmente los medios masivos de información. Habrá que esperar el tiempo necesario para conocer con rigor cuánto hay de verdad o mentira, o una mezcla de hechos de todo tipo que, en medio del caos, se produjeron en Libia. Lo que para mí es absolutamente evidente es que al Gobierno de Estados Unidos no le preocupa en absoluto la paz en Libia, y no vacilará en dar a la OTAN la orden de invadir ese rico país, tal vez en cuestión de horas o muy breves días.
Los que con pérfidas intenciones inventaron la mentira de que Gaddafi se dirigía a Venezuela, igual que lo hicieron en la tarde de ayer domingo 20 de febrero, recibieron hoy una digna respuesta del Ministro de Relaciones Exteriores de Venezuela, Nicolás Maduro, cuando expresó textualmente que hacía “votos porque el pueblo libio encuentre, en ejercicio de su soberanía, una solución pacífica a sus dificultades, que preserve la integridad del pueblo y la nación Libia, sin la injerencia del imperialismo…”
Por mi parte, no imagino al dirigente libio abandonando el país, eludiendo las responsabilidades que se le imputan, sean o no falsas en parte o en su totalidad.
Una persona honesta estará siempre contra cualquier injusticia que se cometa con cualquier pueblo del mundo, y la peor de ellas, en este instante, sería guardar silencio ante el crimen que la OTAN se prepara a cometer contra el pueblo libio.
A la jefatura de esa organización belicista le urge hacerlo. ¡Hay que denunciarlo!
Fidel Castro Ruz
Tomado:CubaDebate.cu
15 nov 2010
Comunicado y video denunciando genocidio desde el Aaiún ocupado
A la Comunidad Internacional, al Consejo de Seguridad de la ONU, a la Cruz Roja Internacional
Antonio Velázquez e Isabel Terraza somos testigos del genocidio que está cometiendo el régimen marroquí sobre la población civil saharaui en estos momentos en la capital del Sahara Occidental Ocupado.
Desde el violento desalojo del Campamento de Agdaym Izik, a 15 Km del Aaiún, el día 8 de noviembre, y hasta el día de hoy, en las calles de la ciudad y en las casas, las fuerzas de seguridad marroquís reprimen violentamente a la población civil saharaui.
El régimen de ocupación marroquí no permite la entrada de los medios de comunicación para esconder tantas atrocidades, por ello a nosotros nos quieren matar, porque estamos dando nuestro testimonio al mundo entero.
Estamos escondidos desde hace días en la ciudad del Aaiún pero como nosotros miles de saharauis están en la misma situación o peor, porque policías y militares marroquíes entran con fuerza en sus casas, los torturan y muchos mueren víctimas de estas torturas.
Denunciamos este genocidio que está cometiendo el régimen marroquí sobre el pueblo saharaui y pedimos:
· Una intervención inmediata del Consejo de Seguridad de la ONU para que garantice los Derechos Humanos de la población saharaui.
· La entrada urgente de la Cruz Roja Internacional para atender a las víctimas de la represión.
· Que la Comunidad Internacional condene el ataque violento de Marruecos sobre la población civil saharaui.
Esto es una emergencia internacional y es necesario que todos los organismos internacionales detengan esta masacre.
Tomado: http://resistenciasaharaui.saltoscuanticos.org/?p=528
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9 may 2010
El Genocidio Social rumano
Caricatura Langer
Como ha definido el lider de la Social Democracia rumana, Victor Ponta, lo que está imponiendo el gobierno titere del FMI en Rumania es un "genocidio social", aunque lo que no ha dicho es que su partido sigue compartiendo los principios que han provocado la dramática situación actual.
Si de hecho, la catastrofe social se inicio hace 20 años, mediante el saqueo de la riqueza del pais y la condena de millones de ciudadanos al hambre y a la emigracion, ahora el capitalismo se esta quitando todas sus mascaras para mostrar con menos maquillaje su caracter fascista.
Victor Ponta afirma que "no va a ser complice del genocidio", pero lo cierto es que, como todos los partidos social democratas del mundo occidental (lease nuestro P$OE, o la socialdemocracia griega, entre otros), lo ha sido hasta ahora, y la cosa no tiene visos de cambiar.
En definitiva, para salvar los intereses multinacionales, se castiga a los trabajadores. Al igual que sucede en Grecia, donde el 60% de la deuda está en manos de los bancos alemanes, en Rumania sucede algo parecido y de proporciones , aunque no iguales, cada vez mas similares (salvo en la respuesta popular)
El gobierno, que ya ni siquiera se esfuerza en uno de los trabajos esenciales de los gobiernos de ideologia capitalista, fingir que ellos toman las decisiones, está perdido y no sabe muy bien como obedecer correctamente las ordenes del FMI. Si empezó anunciando que subiria el IVA y la cota unica, hoy las noticias han cambiado, tras la indignación generalizada que provoco su decision.
Traian Băsescu ha salido a la palestra publica y ha asumido las órdenes del FMI en nombre de Rumania (al final, la justificación). Las nuevas decisiones se centraran solamente en los funcionarios, y dejaran tranquilos, de momenta, a los capitalistas privados. Asi, el gobierno ha decidido (bueno, todos sabemos quien lo ha decidido realmente) reducir un 25% los salarios de los funcionarios, incluyendo una norma que permite a los jefes de las instituciones despedir a los que pretendan mantener su sueldo; reducción de un 15% en las pensiones y en el desempleo, y reduccion del salario minimo para funcionarios de 750 lei a 600 (150 euros).
Todo esto, por supuesto, sin renunciar a los mas de 100.000 despidos anunciados para este año 2010.
La catastrofe social que se viene encima es tremanda. Un funcionario que gane 400 euros pasara a ganar 300, un pensionista que gane 700 lei (unos 170 euros) pasara a ganar unos 500 (125 euros), una situación que llevará al evidente aumento de la tasa de pobreza en Rumania, ademas de reducir la capacidad de consumo brutalmente, lo que afectará sin duda tambien a la economia (¿o en este caso la sacrosanta economia no importa?) .
Por otro lado van a coexistir dos salarios minimos en el pais, uno para trabajadores privados, y otro para trabajadores públicos, lo que no se hasta que punto es legal e, igualmente, en que medida no esta fomentando que el salario minimo general tienda también hacia abajo.
En fin, que el gobierno rumano continua intentando solucionar las consecuencias de su sumisión al capital, motivado generalmente por los intereses personales de sus miembros, amigos y familiares, y su dependencia de bancos y organismos internacionales, maltratando a su propio pueblo, al que la bonita teoria liberal dice que es fuente de la soberania nacional, aunque ni siquiera es el propio gobierno, su supuesto representante, quien toma las decisiones.
Tomado de Rebelión
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24 abr 2010
Gramsci y el genocidio armenio
Otro nuevo aniversario de uno de los mayores crímenes de la humanidad: el genocidio armenio cometido por Turquía. La muerte de miles y miles de niños, mujeres y hombres en manos de esbirros y de aquellos que se creían dueños de la vida y la muerte. Para recordar esto –como lo hacemos siempre para mantener la memoria de las injusticias y el terrorismo de Estado– reproduciremos hoy un hallazgo, un documento sobre ese genocidio, hasta hoy nunca publicado. Es un artículo sobre este tema del gran teórico político Antonio Gramsci, muerto en las cárceles de Mussolini. Uno de los pensadores más lúcidos del siglo pasado. Y más todavía, el artículo va con una presentación del escritor y periodista Emilio Corbière, quien nos dejó para siempre no hace mucho y quien fue el que hizo este verdadero hallazgo. Leamos primero a su presentador, Emilio Corbière, y luego la fundamental opinión de Antonio Gramsci:
“Antonio Gramsci y la cuestión Armenia”, por Emilio Corbière:
“Gramsci tenía 25 años cuando escribió su condena del genocidio armenio en el marco de una Europa conmovida por la guerra, pero ignorante de la terrible tragedia que vivían los armenios masacrados sin piedad por los turcos. Quien sería la mentalidad más esclarecida del marxismo occidental, político, pensador, periodista, organizador, demostró con su actitud franca ante el genocidio sus firmes convicciones humanistas.
“Bien pudo afirmar Benedetto Croce, en 1947, sobre el mártir antifascista Gramsci: ‘Recomendaba años atrás a los jóvenes comunistas napolitanos, armados de un catecismo filosófico escrito por Stalin, levantar los ojos a las estatuas que hay en Nápoles de Tomás de Aquino, Giordano Bruno, Tommaso Campanella, Giambattista Vigo y otros grandes pensadores nuestros y dedicarse a llevar la teoría comunista, si podían, a aquella altura y empalmarla a aquella tradición. Pero ahora les señalo no una estatua de mármol sino un hombre conocido en persona por muchos de ellos y cuyo recuerdo deberían mantener vivo por algo mejor que el vacuo sonido de su nombre: Gramsci’.
“De esa altura moral fue Gramsci, a quien, con acierto, Croce comparó con el Aquinante, con Bruno –también mártir– y con Vico. Es importante recordar esta página inédita del político y filósofo de izquierda, por dos razones. La primera, para destacar su ferviente humanismo; la segunda, porque el genocidio armenio todavía es una llaga lacerante en la historia de la civilización de nuestro tiempo.
“Cuando la mayoría callaba, o era indiferente, el joven Gramsci condenó el genocidio y llamó la atención desde una modesta hoja socialista regional, llamando la atención sobre el drama que culminaría con más de un millón y medio de armenios asesinados.
“Pocas voces se habían levantado contra la agresión desde fines del siglo XIX. Los franceses Anatole France y Jean Jaurès habían hecho escuchar sus demandas aisladas. También en el campo socialdemócrata alemán lo hicieron el judeoalemán Eduard Bernstein y la revolucionaria polaca Rosa Luxemburgo. Sin embargo, se trató de testimonios personales, aislados, sin ninguna fuerza como para llegar a la conciencia de los gobiernos y las monarquías europeas. El Papa romano, los líderes religiosos, los príncipes, los gobiernos republicanos, todos callaron.
“Bernstein, en su escrito, denunció que la mano criminal había sido turca pero que había complicidades de grandes potencias, entre ellas, Gran Bretaña. El renacimiento cultural y sociopolítico de los armenios a finales y principios de siglo estaba acompañado por un fuerte contenido nacional y revolucionario. Aseguraba que muchas cancillerías y políticos imperialistas creyeron ver el fantasma de la revolución socialista que venían anunciando los intelectuales y militantes de esa concepción en el centro de Europa y en el Este eslavo, y que la misma se podría producir en Armenia. En 1915 el drama culminó con el genocidio, sobre el cual los armenios reclaman ahora justicia y verdad.
“El 11 de marzo de 1916, en el semanario socialista El Grito del Pueblo, Antonio Gramsci, descendiente de italianos y albaneses, hace un llamamiento a favor de los armenios. El periódico había aparecido dos años antes y en la misma época que escribió su nota sobre los armenios, publicó, muy joven, su célebre trabajo ‘Socialismo y cultura’. Gramsci había nacido el 22 de enero de 1891, en el seno de una humilde familia de Ales, Cagliari, isla de Cerdeña. Se afilió muy joven al Partido Socialista Italiano y sus primeros trabajos políticos los editó El Grito del Pueblo. Posteriormente dio vida al órgano de las Juventudes Socialistas, La Ciudad Futura, y pasó a encabezar la posición de izquierda del PSI. En 1919, desde las páginas de L’Ordine Nuovo defendió los consejos de fábrica durante el proceso revolucionario vivido en el Turín rojo. Al año siguiente, convertido en líder e ideólogo del movimiento consejista, publicó su tesis ‘Por una renovación del Partido Socialista’.
“En 1921 encabezó con Bordiga y Togliatti, después del Congreso de Livorno, el Partido Comunista Italiano, cuya secretaría pasó a ocupar.
“Político, diputado, publicista, permaneció preso en las cárceles de Mussolini desde 1926, cuando fue detenido a pesar de su inmunidad parlamentaria, hasta su muerte, ocurrida el 27 de abril de 1937. El fiscal fascista, en su alegato, había afirmado: ‘Tenemos que impedir durante veinte años que este cerebro funcione’.
“Pero, a pesar de su martirologio, el líder comunista logró trascender su encierro con su firme conciencia de intelectual y político revolucionario. De esa época datan sus Cuadernos de la cárcel, que desglosados en seis volúmenes reúnen sus estudios sobre: El materialismo histórico y la filosofía de Benedetto Croce, Los intelectuales y la organización de la cultura, El resorgimento, Notas sobre Maquiavelo, la política y el Estado moderno, Literatura y vida nacional y Pasado y presente.
“La importancia de Gramsci en el siglo XXI, especialmente para el socialismo en los países del Tercer Mundo, y, en general, para el mundo occidental, cada día se reafirma más.”
Una página inédita
A continuación, en forma íntegra, el artículo juvenil de Gramsci sobre la cuestión armenia, publicado en El Grito del Pueblo, el 11 de marzo de 1916:
“Es siempre la misma historia. Para que un hecho nos interese, nos toque, es necesario que se torne parte de nuestra vida interior, es necesario que no se origine lejos de nosotros, que sea de personas que conocemos, de personas que pertenezcan al círculo de nuestro espacio humano.
“En Padre Goriot, Balzac hace formular a Rastignac la siguiente pregunta: ‘Si cada vez que comiese una naranja, muriera un chino, ¿desistiría usted de comer naranjas?’. Y Rastignac responde más o menos lo siguiente: ‘Las naranjas están cerca de mí, yo las conozco, los chinos están tan distantes que no sé si realmente existen’.
“Tal vez nunca llegaremos a dar la respuesta cínica de Rastignac. Entre tanto, cuando vimos que los turcos masacraban a millones de armenios, ¿sentimos el mismo dolor agudo que experimentamos cuando somos testigos del sufrimiento y la agonía, o cuando los alemanes invadieron Bélgica? Es una gran injusticia no ser reconocido. Eso significa quedar aislado, cerrarse en el propio dolor, sin posibilidad de contar con el apoyo de afuera o de la comparación. Para una nación significa la desintegración lenta, la anulación progresiva de los lazos internacionales. Significa ser abandonado, quedar indefenso frente a los que no tienen razón, pero sí tienen espada y dicen cumplir un deber religioso a través de la destrucción del infiel. Así, en sus momentos más dramáticos, Armenia solamente recibió unas pocas expresiones verbales de conmiseración y de repudio a sus ejecutores. ‘Las masacres armenias’ se tornaron proverbiales, pero fueron apenas palabras que sonaron huecas y fallaron en configurar las imágenes de hombres de carne y hueso. Hubiera sido posible obligar a Turquía –dependiente como era de todas las naciones europeas– a no atormentar a quienes tenían como único deseo ser dejados en paz.
“Nada fue hecho, o por lo menos nada que produjese resultados concretos. Apenas Vico Mantegazzo citó, ocasionalmente, a Armenia, en sus prolijas divulgaciones sobre política oriental. La Primera Guerra Mundial levantó, una vez más, la Cuestión Armenia, más sin mucha convicción. Cuando Erzerum cayó en poder de los rusos la retirada de los turcos de los territorios armenios recibió en nuestra prensa menor espacio que el dedicado al aterrizaje del Zeppelin en Francia.
“Los armenios que están desplegados por Europa debían habernos hablado sobre su país, su historia, su literatura. Lo mismo que aconteció en Persia, ocurrió con Armenia. ¿Quién sabe que los grandes árabes (Avicena, Averroes y otros) son en verdad persas? ¿Quién sabe que casi todas las cosas que pertenecen a la civilización árabe son en realidad persas? O aún más, ¿cuántos de vosotros tenéis conciencia de que todos los esfuerzos recientes para modernizar Turquía se deben a los judíos y a los armenios?
“Los armenios deberían haber hecho conocer Armenia. Deberían haberla traído a la vida y a las mentes de los que la ignoran, que nada saben a su respecto y que por eso no le tienen simpatía.
“Alguna cosa está siendo hecha en Turín. Una revista llamada Armenia está siendo publicada, y a través de diferentes colaboradores se habla sobre el pueblo armenio: quiénes son, qué quieren, en qué se pretenden transformar.
“En ese proyecto, debe ser incluida la publicación de varios libros que introduzcan más persuasivamente y con mayor fuerza a la historia, la cultura, la poesía y la lengua del pueblo armenio.”
Hasta allí Gramsci. Siempre un adelantado. Siempre con los que sufren. Los argentinos, en los organismos internacionales, debemos luchar para que Turquía reconozca su genocidio en todos sus detalles. Nosotros, que en nuestro territorio ocurrió el nefasto método de la “desaparición de personas”, uno de los peores crímenes masivos de la historia de la humanidad, la llamada “muerte argentina”, tenemos ese deber de conciencia.
Osvaldo Bayer
Tomado de Página 12
3 may 2009
Objetivo: sentar a Israel en el banquillo
Organizaciones internacionales de derechos humanos están elaborando informes para presentar querellas contra Israel por crímenes contra la humanidad.
Desde el final de la operación ‘Plomo fundido’, que causó la muerte a más de 1.300 personas –de ellos, al menos, 500 niños–, varias organizaciones de derechos humanos, ONG y algunos Estados están recogiendo sobre el terreno testimonios, comprobando el uso de armas prohibidas y elaborando informes sobre los posibles crímenes contra la humanidad. Si se demuestra, como todo apunta, las querellas contra Israel no tardarán en multiplicarse.
El Tribunal Internacional sobre la Infancia afectada por la Guerra y la Pobreza de la Misión Diplomática Internacional Humanitaria RWANDA 1994 ya ha pedido responsabilidades. Sergio Tapia, fiscal y responsable de este Tribunal, ha emitido un comunicado en el que acusa a Israel de violar el artículo 6 del Estatuto de la Corte Penal Internacional (crimen de genocidio) y el artículo 2 de la Convención de 1948 para la prevención y prohibición del genocidio.
Tapia prepara un informe y una sentencia que se depositará ante la Child Rights Information Network (CRIN)/ Save The Children de Londres. Por otro lado, la Campaña Mundial Multilingüe, que agrupa a más de 300 asociaciones, va a solicitar a la Corte Penal Internacional (CPI) que juzgue la actuación de Israel. Sin embargo, muchos países no han firmado el Estatuto de Roma que dio origen a la CPI, una iniciativa que nació en 1998 para juzgar crímenes contra la humanidad. Sólo 107 países lo han ratificado. Israel, EE UU, China o Rusia no están entre ellos. Otras campañas, como ‘Los Más Buscados’, colgada en internet por un activista israelí, piden que las denuncias sean presentadas en cada país y que una vez admitidas se emitan órdenes de busca y captura. Así se procedió contra el ex militar israelí Doron Almog después de una querella por crímenes contra la humanidad presentada en Londres por la organización Hikman Rose en 2005. El general había ordenado la destrucción de 50 viviendas en Rafah (Gaza), con el resultado de numerosos civiles muertos, entre ellos niños y una mujer embarazada. Esto impidió que pudiera bajar del avión en Gran Bretaña, avisado de que la Policía le esperaba.
En la Audiencia Nacional
El 29 de enero fue admitida en la Audiencia Nacional española una querella por crímenes contra la humanidad cometidos en Gaza. Los hechos se produjeron en 2002 cuando una bomba, dirigida a un miembro de Hamás, acabó con la vida de 14 civiles. La querella ha sido presentada por seis víctimas del ataque y coordinada por el Centro de Derechos Humanos de Palestina contra el ex ministro de Defensa Benjamín Ben- Eliezer y seis militares israelíes por un delito contra la humanidad. Antonio Segura, uno de los abogados que defienden la querella de 2008, aclara a DIAGONAL que “la única vía es denunciar en cada país. La CPI no podría abrir un procedimiento porque ni Israel ni la Autoridad Nacional Palestina son parte del Tratado de Roma”. Este abogado advierte que las denuncias tienen que estar bien estructuradas. Por ejemplo, no se puede hacer una querella genérica “en la que se diga que en Palestina se comete un genocidio, porque para demostrar un genocidio hay que tener pruebas. Y la prueba es que alguien, un dirigente de un Gobierno, diga: “Voy a matar a esas personas porque son palestinos”. Sin embargo, se han podido cometer crímenes de guerra sistemáticos, que uno tras otro podrían convertirse en un crimen contra la humanidad. El camino es articular querellas. Hay muy buena voluntad por parte de las organizaciones de derechos humanos, pero la buena voluntad no es suficiente”. Segura dice que se pueden presentar en España o en otros países que hayan firmado todos los protocolos adicionales en los que se comprometen a proteger a la población civil.
El derecho a la protección, Cuarta Convención de Ginebra, es uno de los principios básicos que esgrime el Centro Palestino de Derechos Humanos (CDHR). Su portavoz, Raji Sourani, defendió el 29 de enero en el Círculo de Bellas Artes de Madrid que la población palestina tiene derecho a ser protegida: “Estamos ante una ocupación beligerante, que sigue cometiendo crímenes cuyo objetivo es el pueblo palestino. Los buenos son los palestinos muertos”.
Sourani también denunció la parálisis de la comunidad internacional, sobre todo de la UE, y fue contundente al criticar la visita de Ban Kimoon a Gaza: “Sólo se desplazó a los lugares de la ONU atacados, pero no vio a ninguna familia, a ningún herido”. Sourani adelantó que se están articulando querellas en Holanda, Suiza o Inglaterra, entre otros países. Mientras, Israel está tratando de blindar a todos los que han participado en la operación ‘Plomo fundido’.
De momento ya han mostrado su indignación a Miguel Ángel Moratinos por la admisión de la querella española. Ehud Olmert ha anunciado un proyecto de ley para ayudar a los miembros del Ejército que sean denunciados. Por su parte, Hillary Clinton, secretaria de Estado de EE UU, se ha limitado a afirmar: “Nosotros apoyamos el derecho de Israel a la autodefensa”.
María José E. Poves
Tomado: Periódico Diagonal
22 abr 2009
Memoria del horror
Otro 19 de abril. Han pasado 66 años desde el comienzo del Levantamiento del Ghetto de Varsovia aquel 19 de abril de 1943. Otro año, y el mismo sabor amargo de aquellos que fueron terribles. No hay fecha para la tragedia. Pero existe la necesidad de fijarla para poder recordar. Y en ella honrar, con profunda tristeza, a los héroes, a los partisanos y a todas las víctimas silenciosas de aquel espanto llamado Shoá.
En estos días releo con gran dolor la novela escrita por Franz Werfel en 1933, Los cuarenta días del Musa Dagh, que relata la historia de la resistencia heroica de los armenios de Musa Dagh, durante el genocidio perpetrado por los turcos. Mi lectura no es casual. En este mes de abril, el día 24, el pueblo armenio conmemora su tragedia, la masacre ocurrida entre 1915 y 1917, cuando el Imperio Otomano asesina a aproximadamente un millón y medio de armenios. En julio de 1915, en una provincia del Imperio, 5000 armenios, oponiéndose a ser deportados, se refugian en el macizo de Musa Dagh –La montaña de Moisés–, resisten los ataques del ejército y son salvados por la flota francesa que, bloqueando las costas sirias, asegura su evacuación en septiembre. El autor de esta impresionante novela, nacido en Praga en 1890 y habiendo servido en el ejército austrohúngaro durante la Primera Guerra Mundial, debió huir de Austria tras el Anschluss en 1938 para exiliarse en Francia. Luego de la invasión alemana, durante la Segunda Guerra Mundial, Franz Werfel huyó a los Estados Unidos, evitando así ser deportado a los campos de exterminio, como lo fueran la mayoría de los judíos en Europa.
La novela de Werfel, escrita durante el ascenso del nazismo, se convirtió en una fuente de inspiración, un ejemplo y un modelo a imitar para aquellos que organizaron la resistencia en los ghettos. Los ejemplares de la obra, prohibidos por el régimen nazi, circulaban clandestinamente, eran leídos y comentados entre los partisanos. Barbarie e irracionalidad caracterizaron estas dos tragedias. Ambas sucedieron en el marco de guerras mundiales, donde el caos, la locura y la muerte se apoderaron del planeta y la indiferencia universal permitió que ocurrieran.
Las palabras de Elie Wiesel en su introducción a la edición francesa del libro de Franz Werfel merecen ser rescatadas: “Escrita antes de la llegada de Hitler, esta novela parece predecir el futuro. Cómo hizo Franz Werfel para conocer el vocabulario y el mecanismo del Holocausto antes del Holocausto, ¿intuición de artista o memoria histórica? La novela es sobre esta memoria precisamente. Los armenios no le temían a la muerte sino al olvido”.
Tal vez este miedo al olvido es lo que me hace, año tras año, cada 19 de abril, recordar y nombrar, casi como en una plegaria, cada uno de los ghettos, cada uno de los campos de exterminio, cada uno de los muertos sin tumba ni lápida. Otro 19 de abril, otro aniversario del Levantamiento en Varsovia. Pronto no quedarán testigos vivos. Quedarán sus testimonios, los monumentos, los museos. Y las fechas, anclas de la memoria.
Jack Fuchs
Escritor, pedagogo. Sobreviviente de Auschwitz.
Tomado de Página 12
Etiquetas:
genocidio,
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Musa Dagh,
Varsovia
8 ene 2009
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