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16 dic 2010

Grecia. El clima político puede cambiar : esto es lo que temen los laboratorios del poder



Hoy estamos en la calle. Trabajadores del sector público y privado, jóvenes, jubilados... todos unidos contra lo inconcebible. Alzamos nuestra voz para exigir una vida digna. Se trata de una cuestión de legitimidad. El Gobierno presenta ante el Parlamento leyes que son aprobadas en unas horas, textos que anulan los convenios colectivos, que facilitan aún más los despidos, que reducen los salarios de los funcionarios, que suprimen medios de transporte públicos, cierran hospitales y universidades. Mientras tanto, el primer ministro invita a los líderes de los distintos grupos parlamentarios a reuniones privadas para poder así enseñar apretones de mano en la televisión y hacernos creer en un acuerdo. Nosotros nos negamos a seguir este juego, ya que consideramos que no puede tomarse ninguna medida sin la autorización previa de la sociedad. Y hoy la sociedad ha respondido : todos y todas a la calle.

¿Pueden una huelga general de 24 horas y una manifestación masiva cambiar las cosas ? Sí y no. No, si nos limitamos a combates "solo por la forma". Sí, si logramos convertir el miedo social en determinación y confianza. El clima puede cambiar : esto es a lo que tienen miedo los laboratorios del poder. Seguimos con la mirada puesta en Europa. Los estudiantes británicos no han logrado evitar el aumento de las tasas universitarias, pero las imágenes de su protesta se han difundido por el mundo entero gracias a internet y ahora los estudiantes griegos defienden aún con más firmeza el carácter público de sus universidades. Puede suceder lo mismo con los trabajadores. El mundo progresa así, sobre todo en tiempos de una crisis profunda como la actual. La juventud tiene que encontrarse en las calles de Europa para terminar con la apatía, para coordinar y radicalizar las luchas sociales. La izquierda tiene un papel que jugar en esta historia, ahora más que nunca.

Alexis Tsipras, presidente de Synaspismos
Traducción: Elvira Hdez.

Tomado: L`Humanité

30 nov 2010

1980: la resistencia, la memoria y el presente


30 de noviembre - 19 horas
Escalinata de la Universidad de la República
Actuarán:
Diablos Verdes
Larbanois - Carrero
Agarrate Catalina
4 pesos de propina
Mauricio Ubal
Estamos objetivamente lejos de
los años 80 y de aquel plebiscito
en que se votó contra de la
dictadura. Fue una gran victoria.
Se recoge en el Museo de la Memoria, en
la sala que refiere a la salida democrática,
materializado por la reproducción de las
boletas de votación celeste –por el Sí– y
amarilla –por el No– con montoncitos
desiguales siendo mayor las amarillas: es
decir el NO.
Testimoniar es resistir el olvido. En las recorridas
con estudiantes me he dado cuenta
de que ese lugarcito del Museo encierra el
Museo mismo. Estuve en esto y me convoca
a desatar a través del testimonio aquel
tiempo y mi convencimiento de sostener la
lucha clandestina.
Integraba la Juventud Comunista, legal
hasta el golpe de estado aunque reprimida,
como todo el movimiento popular desde el
gobierno de Pacheco Areco. Todas las organizaciones
políticas, sindicales, estudiantiles
sufrieron aquella represión y los mártires
fueron muchos.
A esta altura necesito explicarme. No se
trata de decisiones heroicas sino de un largo
proceso de compromiso desde lo familiar,
emigrantes gallegos, trabajadores que encontraron
aquí la voz en el sindicato porque
no concebían salvarse solos. El Instituto de
Profesores Artigas (IPA) del año 68 juntó el
amor por la literatura con el interés por la docencia
y la defensa de la enseñanza pública.
Entonces tomamos la calle: la defensa del
IPA, el boleto estudiantil, los liceos populares,
la solidaridad con Viet-Nam, el Che, los
ecos de la ilustrativa Segunda Declaración
de la Habana.
Luego se nos hizo imprescindible hacer
retroceder el Golpe de Estado, comprendimos
el valor de la Central única y la
unidad de trabajadores y estudiantes, estaba
en el aire. Lo experimentamos en la
huelga general, una batalla preciosa que
mostró nuestra fuerza y mostró también la
fuerza que tendrían que oponerle a este
pueblo. El avasallamiento de libertades, la
destitución, la cárcel, la muerte. Porque
el país iba a ser otro y para imponerlo la
barrida tenía que ser grande. Y con el
diario del lunes, como se dice, sabemos
que fue así
Hago pie. Fueron varios años de vida, que
intento expresar en esta recorrida Algunos
estudiantes miran algo en mí, tal vez sea el
gesto que no condice con lo que digo. Sospecho
que como vivencia tan fuerte, todo
el cuerpo habla y tal vez ahí se comparta
algo esencial.
Pero, cómo explicar que la resistencia en el
país se reconstruyó muchas veces y siempre
tuvo presencia activa. Suena genérico.
Resistir era más que la definición del diccionario,
seguramente el sentimiento democrático
de las organizaciones populares estaba
muy extendido porque resistir era mantener
la lucha y de mil maneras.
Cada vez, ante las sucesivas oleadas
represivas, había que restablecer el tejido
de organizaciones, pegados a la gente.
Esto significaba decenas de encuentros,
algunos disimulados bajo las más diversas
formas. Una pareja que simplemente caminaba
por la calle y que tenía que mantener
la mayor serenidad a veces discutiendo
los asuntos más duros. Por ejemplo: él no
podía volver a la casa con su pareja y su
hijo. No podía arriesgarse y arriesgar que
detrás de él cayeran otros compañeros.
Conseguir otro lugar, no comunicárselo ni
a la familia, dejar para más adelante otras
posibilidades. Abandonar el centro de
estudio, o el trabajo, cambiar de aspecto,
posponer los sueños.
Y después ese cambio te hará mirar con
nostalgia las ventanas iluminadas donde
viven otros uruguayos y añorar el pan con
manteca de la mesa familiar. Claro, de vos
está dependiendo el volante que tenés
Antonia Yañez
20
que recoger de un “buzón”. Recogerlo y
entregarlo en un pasamano en la parada
establecida y con contraseña convenida.
El compromiso y los compañeros te van
ganando y la pasión por la libertad se te
instala.
Pienso cómo acercarme a las circunstancias
que permitieron ganar ese plebiscito.
Unos meses antes Pinochet había hecho
uno similar en Chile y lo había “ganado” él,
lógicamente. Tengo presente la explicación
de Vignar, si sobre veinte personas “castigables”,
hay una sola efectivamente castigada
pero de manera terrible, a las otras diecinueve
el terror las amenaza y se impone a las
diecinueve que hay sólo una verdad que es
la del régimen. Así funcionó.
Parece imposible trasmitir cómo la
dictadura había sembrado el terror sin
abrumar a estos jóvenes con mil historias.
Me viene a la mente el intento de
desde la marina de crear una central
de trabajadores adicta al régimen, parte
de su “cronograma” previo al plebiscito.
Mientras pensaba esto, desde la otra sala
del Museo se escucha la marcha militar
que acompaña el documental, –la cadena
diaria de las Fuerzas Conjuntas en la tele–
y una docente más joven que yo pero más
vieja que los estudiantes comenta que se
estremece de sólo recordarla y pensar
con qué silencio se escuchaba en su
casa al ver a trabajadores o estudiantes
requeridos o presos. Esto era más elocuente
que mil palabras, escuchábamos
aún la marcha militar pero el recuerdo
había dejado resonancias. No había
espacio para una central “nacionalista”
seguramente porque desde la huelga
general, el país se dividió en dos.
La “cadena” tenía su misión, agregó una
maestra, porque su madre le había contado
que votó de guantes y ante nuestro
asombro general –hoy nos parece una exageración–
habló del miedo a ser identificada,
la posibilidad de perder el trabajo, recuerden
las destituciones masivas y el poder absoluto
en el aparato del estado, los certificados de
fe democrática.
La campaña publicitaria unívoca pretendía
llegar a la población por el miedo pero
también jugaba a consolidar instrumentos
permanentes que les permitiera hacer frente
a la “ subversión” y que los legitimara
dentro y fuera del país. Esto fue lo que
se impidió
Aunque era de difícil pronóstico pensar
que el NO fuera mayoritario dada las condiciones,
a medida que nos acercábamos a
la fecha se potenciaba la complicidad del
gesto, la mirada y la referencia a un:…”NO…
se olvide” o “NO …me mientas”. Contábamos
esto y un estudiante recuerda haber
oído de los limpia-parabrisas que aún con
sol decían NO. Otro, futbolero, oyó hablar
estos días de una película y recordaba el:
“Métale un gol a la dictadura”. Ah, si, la del
“Mundialito del 80”.
Miles de acciones echaron por tierra la
soberbia militar, también nuevos sectores
políticos ensancharon la oposición a la dictadura
y todo esto impidió cualquier tipo de
fraude en los resultados. Los días siguientes
permitieron tomar plena conciencia del logro
obtenido. A 30 años, grande debe ser la
celebración.
Los estudiantes y sus docentes estaban
tocados por el sol de la ventana de la Sala
del Museo llamada: “La recuperación democrática”,
casi terminando su recorrido, es la
sala más iluminada.
Muchos de los que nos tocó vivir aquél
momento fuimos detenidos en el correr del
siguiente año. Una operación represiva importante
en número, dilatada en el tiempo,
cruel, que cuenta con tres compañeros trabajadores
desaparecidos Félix Ortiz, Omar
Paita y Miguel Mato

Antonia Yañez

15 nov 2010

Comunicado y video denunciando genocidio desde el Aaiún ocupado





A la Comunidad Internacional, al Consejo de Seguridad de la ONU, a la Cruz Roja Internacional

Antonio Velázquez e Isabel Terraza somos testigos del genocidio que está cometiendo el régimen marroquí sobre la población civil saharaui en estos momentos en la capital del Sahara Occidental Ocupado.

Desde el violento desalojo del Campamento de Agdaym Izik, a 15 Km del Aaiún, el día 8 de noviembre, y hasta el día de hoy, en las calles de la ciudad y en las casas, las fuerzas de seguridad marroquís reprimen violentamente a la población civil saharaui.

El régimen de ocupación marroquí no permite la entrada de los medios de comunicación para esconder tantas atrocidades, por ello a nosotros nos quieren matar, porque estamos dando nuestro testimonio al mundo entero.

Estamos escondidos desde hace días en la ciudad del Aaiún pero como nosotros miles de saharauis están en la misma situación o peor, porque policías y militares marroquíes entran con fuerza en sus casas, los torturan y muchos mueren víctimas de estas torturas.

Denunciamos este genocidio que está cometiendo el régimen marroquí sobre el pueblo saharaui y pedimos:

· Una intervención inmediata del Consejo de Seguridad de la ONU para que garantice los Derechos Humanos de la población saharaui.

· La entrada urgente de la Cruz Roja Internacional para atender a las víctimas de la represión.

· Que la Comunidad Internacional condene el ataque violento de Marruecos sobre la población civil saharaui.

Esto es una emergencia internacional y es necesario que todos los organismos internacionales detengan esta masacre.

Tomado: http://resistenciasaharaui.saltoscuanticos.org/?p=528

1 oct 2009

Represión y magnicidio

Desde hace tres meses es posible seguir con algún detalle la situación en Honduras sólo con la ayuda de Internet. Prácticamente no hemos tenido crónicas desde la resistencia. Ese prolongado, persistente e increíble gesto colectivo de nunca, ni por instante, dar “por hecho” el golpe, o resignarse. Ese gesto de millones es ahora un gesto heroico. En América latina hemos tenido muchos golpes de Estado, pero pocas veces o ninguna un pueblo reaccionó con la decisión del hondureño. En 2002, los venezolanos pudieron revertir el golpe con mucha más rapidez, ya con unas fuerzas armadas en parte seducidas con el acople a un nuevo orden político. En blogs, en diarios digitales, en correos reenviados, es posible reconstruir las voces de quienes están dentro de la pesadilla. Y también es posible escuchar sus miedos. Puede que sean fantasmas, o puede que sean presentimientos. Como fuere, con la deportación de los funcionarios de la ONU y la OEA, con el ultimátum dado al gobierno de Brasil, con las armas químicas usadas contra los ocupantes de la embajada, con los miles de detenidos en los estadios de fútbol, con los discursos en inglés, cierto rasgo borderline se insinúa en la cúpula golpista, que incluye a civiles y militares. En algunos testimonios de intelectuales hondureños que circulan en medios alternativos es posible advertir que el magnicidio constituye el peor temor de la resistencia, y que creen a los golpistas capaces de todo. El día a día hace cada vez más verosímil lo exagerado. Desde las bases, en los barrios, entre la gente que puebla las manifestaciones diarias contra la dictadura, recibí un correo. De su lectura se desprende por qué es necesario publicarlo. Lo escribe una joven encerrada en su casa de Tegucigalpa. Está escrito con mucho miedo. El pueblo hondureño es hoy el enemigo interno de esta absurda patrulla perdida de la Escuela de las Américas. ¿Será eso? ¿O será una patrulla piloto para inaugurar un ciclo? El correo dice: Andrea: nos acaban de avisar que van a realizar un corte de energía por 48 horas a partir de las siete de la noche en el territorio nacional, así que no podremos salir a comprar comida, ni nada. Van a sitiarnos. Desde San Pedro Sula reportan que los militares se han metido a las casas a sacar a la gente que venía de la manifestación. Mi hermana, que es dirigente magisterial, está golpeada, pero pudo llegar a su casa. El ejército está en los barrios y en las colonias entrando a las casas, así que estamos esperando, y listas. En San Pedro Sula están deteniendo a la gente y encerrándola en el estadio Olímpico. Aquí, en Tegucigalpa, en el estadio Chochi Sosa (al más puro estilo Pinochet). El ejército está entrando en los hospitales, sacando a la gente. Necesitamos estar conectadas, por favor difundan esta noticia, difundan que estamos en peligro de ser detenidas, lo de la entrada a los hospitales, la detención de la gente. Si no pueden comunicarse por esta vía, porque no sabemos qué viene, traten de comunicarse a los celulares. Un abrazo, desde el amor, el temor y la resistencia. Jessica Mientras tanto, en los ámbitos académicos de la resistencia, otras voces dan la mirada macro. Leticia Salomón es directora de Investigación Científica de la Universidad Autónoma de Honduras. Ha circulado un artículo suyo en el que afirma que hay diez familias en el nudo del golpe de Estado. Lo mismo afirmó hace poco el presidente Zelaya en declaraciones a la CNN, y responsabilizó a esas diez familias por su seguridad. Leticia Salomón explica por qué esta reacción salvaje del gobierno de facto puede llegar a consecuencias terribles si no se lo detiene. “Es conocido nacional e internacionalmente que detrás del golpe de Estado hay una alianza política, económica, mediática y religiosa que es la que promovió, financió y sostuvo el golpe de Estado. Están ahí, se muestran o se ocultan y mueven su poderío para impedir la restitución del presidente Zelaya. Su comportamiento es irracional, absurdo y casi demencial. No dudo de que serían capaces de llevar al límite sus miedos, sus mentiras y sus fantasmas.” Ricardo Arturo Salgado es investigador social. Escribió una nota que leí en el periódico digital Rebelión, cuyo título es “Honduras: la obstinada intención del régimen de facto por matar a Zelaya”. Salgado escribe desde su propia conmoción. El regreso de Zelaya obligó a acelerar todos los niveles de la organización de la resistencia. Pasaron pocas horas hasta que se desató la cacería sobre ellos. La impunidad con la que los golpistas están violando las reglas diplomáticas espanta a los hondureños, cuyo única esperanza es la visibilidad internacional de lo aberrante. El mundo ve, el mundo está en contra del golpe, el mundo condena. Pero en su casa está Jessica, despidiéndose por mail de su amiga argentina, gritando que necesita seguir conectada, que se difunda, que se sepa lo que pasa. Es la desesperación de la incomunicación, sumada a la impotencia de ver cómo en los medios hay cómplices que callan. Dice Salgado: “La sola reacción fascista demuestra que el huésped de honor de la embajada es un elemento que no sólo les importa y los incomoda, sino que es necesario quitarlo del camino, contra reloj, en un plan para liquidar el problema”. En la embajada hay cien refugiados. “Es realmente ridículo ver cómo la ONU llega con los víveres y un sargentón los manda de regreso sin que ellos puedan hacer nada”, escribe Salgado. Hay dos servicios sanitarios para todos. Han arrimado allí armas sofisticadas, como cañones del dolor, químicos que producen diarrea. La primera dama Xiomara Castro denunció un ultrasonido que les provoca jaquecas y olores que los descomponen. La entrada de agua la maneja el ejército. Y escribe Salgado: “A nosotros sólo nos queda el recurso de la denuncia a través de medios alternativos amigos. En muchos casos, cuando hemos denunciado acciones y planes para concretar el magnicidio, se nos han pedido nombres de fuentes, pruebas de lo que decimos. Señores, la única prueba que podría darles, eventualmente, serían los cadáveres que ya suman cientos. Para nosotros es difícil poner fuentes al descubierto, pero los medios amigos deberían entender que una denuncia no es una noticia; la denuncia todavía representa la esperanza de que se eviten las monstruosidades de los fascistas; una noticia es la presentación de un hecho consumado”. Sandra Russo Tomado de Página 12

25 oct 2008

Prohiben la visita a la cárcel de Carabanchel a los vecinos que piden darle a los terrenos usos sociales

S.G.B / laRepublica.es
En torno a 150 vecinos y vecinas que se habían congregado en las puertas de la antigua Cárcel de Carabanchel para la visita programada para este último domingo, finalmente no pudieron llevar a cabo la misma. Para sorpresa de muchos, después de diez años de desidia y abandono de la cárcel, nos encontramos vallado el recinto, pudiéndose divisar de lejos la placa que no hace mucho tiempo se colocó en homenaje a los ex–presos políticos por parte de los vecinos.
Desde la primera ocupación de la cárcel hace más de diez años para reivindicar dichos terreros para usos sociales, junto con todo el movimiento vecinal en lucha que le ha acompañado esta última década –encabezada por la Asociación de Vecinos de Aluche– por vez primera, se les prohibía a los vecinos acceder a la cárcel en lo que fue sin duda una decisión inesperada.
La semana anterior no sólo a través de correos electrónicos y diversas convocatorias se había programado esta visita, que el anterior domingo se había llevado a cabo sin el menor problema, sino que incluso los medios de comunicación habían venido anunciado dicha visita. A las 12.00 de la mañana estaban concentradas en torno a unas 150 personas, en donde junto a ex–represaliados políticos y decenas de jóvenes, se encontraban familias con niños. Rápidamente, y ante la negativa, primero del responsable de la empresa que llevará a cabo la demolición de la cárcel –si es que las “autoridades competentes” no lo evitan–, y posteriormente del responsable del Centro de Internamiento de Extranjeros, edificio anexo a la antigua cárcel, se notificaba la imposibilidad de acceder al recinto carcelario, símbolo por antonomasia de la represión franquista, pero también de la memoria democrática y antifascista de este país. Delegación de Gobierno y la empresa contratista coincidían en la prohibición de acceder al recinto en lo que suponía una decisión absurda y carente de sentido ante una visita estrictamente cultural. Tras unas dudas sobre si entrar o no entrar, asumiendo las consecuencias que se podían derivar, finalmente se optó por parte de los organizadores, no sin enfrentamiento verbales y algún conato de “pedir refuerzos”, por recorrer el exterior de la cárcel, en donde se fueron explicando la historia de la resistencia anti-franquista, y el papel de la cárcel de Carabanchel como centro penitenciario fundamental en la estrategia de represión de la dictadura; a lo que se suma el rol que ahora juega la propia cúpula de la cárcel en el espacio urbanístico de Madrid, que en cualquier otra Comunidad Autónoma no gobernada por el PP ya habría sido calificada de Bien de Interés Cultural (B.I.C.).
Tras prácticamente concluir parte de la visita, finalmente se pudo acceder al pasillo que divide los muros de la antigua cárcel del vallado, reforzado ahora con alambradas de espinas, a modo de manu militari. La situación que se encontraron los visitantes fue desoladora: si primero habíamos podido ver por el exterior de la cárcel a los “inmigrantes” encarcelados y pendientes de deportación, la siguiente imagen aún fue más clarificadora: varias familias de inmigrantes viviendo entre basura y en unas condiciones deplorables, junto con unos “agentes de seguridad” no identificados y en una actitud amenazante acompañados por perros. A todo esto se sumaba en el interior de la cárcel, y de forma visible, un camión para recoger la poca “chatarra” que aún queda en el interior de Carabanchel. Aquí, prácticamente se repetiría la situación que nos habíamos encontrado a las 12.00 de la mañana. Empresa y policías nacionales, estos últimos bastante más sensatos que los primeros evitando la llamada de los “antidisturbios”, impidiendo de nuevo el acceso a la cárcel. Aunque se realizó una última gestión con Delegación de Gobierno, finalmente no fue posible acceder al recinto. Ahora bien, muy probablemente, y dada la correlación de fuerzas entre manifestantes y agentes de seguridad privada y policías se habría podido acceder al recinto, sin mayores consecuencias. Si finalmente no se produjo esta situación fue una vez más por la “sensatez” y “serenidad” del numeroso grupo que aún estaba realizando la visita.
Con esta crónica evidentemente incompleta, hemos querido ejemplificar lo que no deja de ser una metáfora más de las muchas que acompañan a las actuaciones de los movimientos sociales en Madrid. Especulación, represión y eliminación de los lugares de la memoria antifranquista unidos en lo que simplemente quería ser una visita más a un espacio tan tenebroso como simbólico como fue y es la cárcel de Carabanchel. Militantes anti-franquistas con amigos, familiares, nietos… intentando entrar en la cárcel que les quitó no pocos años de su vida, “luchando” por recuperar y transmitir a la siguiente generación su experiencia carcelaria y “militante”; jóvenes, vecinos, familias tratando de saber algo más sobre aquel recinto carcelario que ha acompañado desde siempre a su barrio; policías y empresas privadas en “santa alianza” prohibiendo el acceso a un recinto carcelario cuando la intencionada desidia y su abandono consciente han tratado de que este espacio carcelario desapareciera para así borrar un espacio de memoria que resultaría vergonzante para cualquier otra democracia europea; inmigrantes encarcelados y con orden de expulsión en un absoluto vacío legal y sometidos a vejaciones diarias de los derechos humanos, separados por unos pocos metros de otros inmigrantes malviviendo dentro de una cárcel, tanto real como simbólica, sin más salida que una valla acompañada de una alambrada de espinas en una imagen que recuerda más a las vallas de Melilla y Ceuta que a un Madrid que se resiste a ser Olímpico.
Tomado de La República
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