28 dic 2008
De hacer lo que se puede
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27 dic 2008
Árabes condenan agresión a Gaza y cancilleres discutirán crisis
26 dic 2008
Muere el dramaturgo británico Harold Pinter
El prestigioso dramaturgo británico Harold Pinter ha fallecido a la edad de 78 años, según ha informado su mujer, Antonia Fraser. Pinter, premio Nobel de Literatura en 2005, padecía cáncer desde hace años.
Pinter fue considerado el dramaturgo británico más influyente de su generación y una viva voz dentro del activismo político. Guionista, actor, director y docente en la Universidad de Londres, fue nombrado "Companion of Honour" en 2002, título honorífico británico, después de haber rechazado el título de Sir (Caballero).
Pinter atacó con vehemencia la política en Irak del presidente estadounidense, George W. Bush, y del ex primer ministro británico Tony Blair, al que calificaba de "criminal de guerra". Además, criticó duramente el bombardeo de Serbia por parte de la OTAN y defendió los derechos de los kurdos.
Autor de más de 30 obras
Autor de más de 30 obras, Pinter nació en 1930 en Hackney, un barrio popular situado al este de Londres. Tras estudiar brevemente en una escuela de teatro, en 1957 se estrenó "La habitación", a la que poco después siguió "The Dumb Waiter".
Un año después se estrenó "La fiesta de cumpleaños", aunque su gran éxito llegaría con "The Caretaker", en 1963. También colaboró en numerosas adaptaciones para el cine, como "La Matresse du Lieutenant franais" y "L'Ami retrouvé".
En octubre del 2005, la academia sueca anunció a Pinter como el ganador del Premio Nobel de Literatura, afirmando que "en sus obras se descubre el precipicio bajo la irrelevancia cotidiana y las fuerzas que entran en confrontación en las habitaciones cerradas".
Su segunda mujer, Antonia Fraser, ha declarado al diario "The Guardian" que Pinter "era genial" y que ha sido un "privilegio vivir con él durante 33 años".
Tomado de Gara
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19 dic 2008
La Eurocámara obliga a Bruselas a pactar la directiva de la jornada laboral
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Un zapato para Bush que aprieta a Reporteros Sin Fronteras
Maxime Vivas
Traducido por Juan Vivanco
Premio Nobel de la Paz 2008: el hombre que apoyó la invasión a Irak
Lo llaman «Papá Mumin» por su parecido con un corpulento personaje de la familia Moomins, de cuentos y cómics escandinavos. Martti Ahtisaari recibirá la recompensa, equivalente a 1.4 millones de dólares en coronas suecas, el próximo 10 de este diciembre; y el 11 gozará de una fiesta que reunirá al Jet Set, en su honor. ¿No será hora de cuestionar este galardón, el Premio Nobel de la Paz?
¿No será hora de cuestionar este galardón, el Premio Nobel de la Paz? Los motivos abundan: estuvo nominado Georges W. Bush, por ejemplo. Sí. El mismísimo, a quien gran parte de los estadounidenses quieren juzgar por crímenes contra la humanidad. ... justamente él, el adalid de la paz.
¿Y qué tal si pensamos en Alfred Nobel, el padre del premio? Primero inventó la dinamita y otros explosivos que sirvieron a fines militares: la balistita o pólvora sin humo, por caso. Pobló a la humanidad de municiones, y con el rédito de sus inventos colmó su vida: hizo una fortuna colosal. Pero antes de morir quiso lavar su culpa, y creó este y otros laureles que llevan su nombre: para literatura, medicina, física y química. «Ahí anda el artesano del desprecio, implorando el amor del despreciado» (Pablo Neruda).
Sin embargo, el mundo acepta la curiosa expiación de Alfred Nobel, y aplaude sus premios. «Papá Mumin» había dicho que le hubiera sido más fácil ganar la lotería que obtener este reconocimiento. ¿Será que el ansiado Nobel de la Paz se juega a los dados que tira el Poder, según convenga a sus designios? De cualquier manera, este premiado tiene méritos, aunque también... Ya se verá.
Martti fue presidente de Finlandia entre el ’94 y el 2000 y acumula tres décadas consagradas a la mediación y resolución de conflictos en el planeta. Como comisionado y enviado especial de la ONU, su logro mayor fue haber supervisado la independencia de Namibia en 1990, causa por la cual luchó durante trece años. Además, atesora como éxitos su tarea como mediador en la guerra entre la OTAN y Serbia -donde no lo quieren ni un poquito-, y, muy especialmente, la supervisión del acuerdo de paz en el prolongado conflicto en la región indonesia de Aceh. Gracias a sus oficios, lo firmaron las partes beligerantes el 15 de agosto de 2005 en Helsinki y con él como testigo.
Sus ojos celestes nacieron en Viipuri, hoy Viborg, ciudad de la ex Unión Soviética; si naciera ahora sería ruso. Hijo de un suboficial del ejército, sufrió desde los dos años -en 1939 era casi un bebé- las consecuencias de la guerra entre la entonces URSS y Finlandia, que terminó en el ’44. Después quiso ser maestro, se graduó en la Universidad de Oulu y partió hacia el servicio militar obligatorio. Pero él no podía ser uno más. Entonces salió de allí, pero no como todos, sino con el grado de capitán. Siempre atento a los asuntos de comercio e industria de los países llamados «en vías de desarrollo», formó parte del Comité Asesor del gobierno finés.
«Papá Mumin» -gesto siempre adusto- es persona de costumbres simples. Cuando fue presidente por la socialdemocracia de su país, todo lo que tenía un tufillo ceremonioso le molestaba, y por eso y sin proponérselo, resultaba tan gracioso como su personaje de historieta. Fue el hazmerreír de la prensa cuando se cayó dos veces al suelo durante recepciones oficiales y elegantes. No soportaba el frac, y los zapatos de charol le eran demasiado estrechos; el golpe era tan inevitable como lo fueron sus heridas en la nariz.
«El hipopótamo», lo llaman también así, sonríe serio y feliz... fiel a su estilo, a pesar de todo. Tiene humor y sigue enamorado. Se casó con la historiadora Eeva Irmeli Hyvärinen en el ’68. Cuarenta años de amor, que los hicieron recibir juntos la noticia de la lotería, del juego de dados, o el Premio Nobel de la Paz, según se vea. El hijo de ambos, Marko, nació en 1969. Altísimo ejecutivo empresarial de telefonía móvil. De una multinacional. Y es también músico reconocido: su padre lo educó en la Universidad de Columbia, en los USA.
Curioso carnaval: «Papá Mumin» o la cara de la indignidad Defensor de la causa de Palestina y el Líbano, la posición de Ahtisaari con respecto a Irak fue, en cambio, francamente indigna.
En 2003 encabezó un equipo que evaluó las condiciones de seguridad para el personal de la ONU en Irak, tras la ocupación anglo-norteamericana. En aquel momento, fue favorable a la invasión. No compró el argumento mentiroso de las supuestas armas de destrucción masiva que dieron la excusa a Bush para atacar; pero justificó su defensa en los crímenes y violaciones a los derechos humanos cometidos por Saddam Hussein. En una palabra: el flamante Premio Nobel de la Paz invocó la defensa de la vida para apoyar la muerte: los crímenes de lesa humanidad que cometerían el Imperio y su aliado británico.
En enero de 2007, el hoy flamante premiado había presentado su plan de paz, incluida una propuesta de «soberanía limitada», para Kosovo; y esa independencia que ayudó a conseguir, lo enorgullece, a pesar de las reticencias de países como España y Grecia; y del rechazo por parte de Serbia, Rusia y Cuba. El embajador ruso ante la OTAN, Dimitri Rogosin, se mostró francamente molesto por el Nobel para Ahtisaari y, como muchos otros, interpretó que su plan para Kosovo no hizo más que perjudicar a Serbia.
De todos modos, Ahtisaari parece estar más allá de las críticas. A los 71 años se regocija porque su rostro será inmortalizado en un sello de correos de alrededor de un dólar, en moneda finesa, mientras espera la gran fiesta en honor de su premio.
En Oslo, la capital noruega, los ricos y famosos -pero sobre todo los poderosos- le rendirán homenaje durante una celebración que comenzará con un concierto y donde no faltará ni el mayordomo de Batman. Precisamente, el presentador será Michael Caine -quien desempeñó ese papel en el reciente filme El caballero negro-, junto a la actriz norteamericana Scarlett Johansson; y entre otras stars, desfilarán por el escenario Diana Ross, la mexicana Julieta Venegas, la cantautora canadiense Leslie Feist y el cantante de country Dierks Bentley.
Claro que el día anterior Martti Ahtisaari habrá embolsado el dinero del premio que, según ha dicho, le servirá para fortalecer la CMI, su ONG; se trata de la «Iniciativa para la Gestión de Conflictos», creada en el año 2000 para apoyar los esfuerzos de la comunidad internacional para prevenir y resolver crisis de seguridad en diversas áreas del mundo. Tal, la declaración de principios; pero según el diario ruso «RBC Daily» esta empresa es un verdadero negocio que le reporta grandes beneficios... ¿Qui sait?
Desde 1901, fecha de la entrega de los primeros premios del arrepentido creador de explosivos de muerte, Alfred Nobel, la nómina de los ganadores es -por lo menos- discutible. Es verdad que entre los premiados, muchos hicieron honor a aquellas palabras de Erich Fromm según las cuales el corazón de hombre nunca deja de ser humano. Albert Schweitzer, Linus Carl Pauling, Martin Luther King, la Madre Teresa de Calcuta, o los latinoamericanos Rigoberta Menchú y Adolfo Pérez Esquivel.
Pero también, en una suerte de carnaval perverso, recibieron el galardón hombres cargados de sombra y muerte. Entre ellos, Theodore Roosevelt (no confundir con Franklin Delano Roosevelt), Henry Kissinger, Shimon Peres y Menachem Begin. Según Gabriel García Márquez, Begin -a quien con razón comparó a Adolf Hitler- debería haber merecido el «Premio Nobel de la Muerte».
Martti Ahtisaari, la figura viviente de «Papá Mumin», se lleva el premio en momentos en que el planeta padece más que nunca la mundialización de la miseria, la violencia y el desamparo. El día de su fiesta, mientras El caballero negro se verá en todas las pantallas del mundo, brindará con Michel Caine, el mayordomo de Batman, por su Nobel de la Paz. Y pues la crisis de la Tierra toda se acrecienta cada día, palpitarán también con más fuerza, las palabras de Martin Luther King en 1963: «Tengo un sueño». La libertad, la justicia, la paz.
Cristina Castello
Poeta y periodista
Tomado de Red Voltaire
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15 dic 2008
No es alarma social, es alarma estatal
J. M. Álvarez
Mientras Grecia continúa en situación prerrevolucionaria, los medios españoles, tan ridículos y cipayos del orden establecido, hablan de grupos de exaltados aislados, a pesar de se produzcan gestos solidarios de transeúntes que, al pasar cerca de las concentraciones, impiden a la policía detener a los que les arrojan piedras. La muerte de Alexandros ha sido la espoleta desencadenante de la revuelta (por cierto, recibió un balazo de abajo a arriba; por tanto va ser complicado que los medios hispanos sigan sustentando la hipótesis de que fue de rebote), pero si ese crimen no se hubiera producido, la rebelión se habría dado antes o después, porque es una reacción lógica ante la crisis mundial y la violencia de los últimos coletazos del capitalismo. Aunque le pese a El País o a El Mundo, en Grecia, hasta ahora, van juntos jóvenes y mayores, desempleados, estudiantes y obreros.
Durante las últimas horas el régimen español, temeroso de un posible contagio, ha decidido enviar a prisión a siete detenidos durante la manifestación celebrada en Madrid- junto a otra en Barcelona- en solidaridad con Grecia. Los delitos que se les imputa (según la legislación burguesa, elaborada contra la clase obrera) están penados entre seis y tres años de cárcel, sin embargo, en el colmo de la paranoia represiva, han llegado a solicitar una pena de 18 años de prisión para uno de los procesados. Pero no hay que confundirse, una petición semejante está relacionada, no con la supuesta fortaleza del sistema, sino con su miedo. ¿Cuánto de verdad y cuánto de mentira nos habrán contado durante años, sobre la kale borroka vasca para justificar sus aberraciones jurídicas?
Se han apresurado en airear los destrozos provocados, con la intención de poner a la opinión pública en contra de los manifestantes a pesar de que en Grecia esa estrategia no ha dado resultado alguno. Rápidamente, el Ayuntamiento de Madrid ha evaluado los daños en 14.000 euros. Curioso. En este país de pandereta y latrocinio, se valora más un coche con las ruedas pinchadas que la dignidad y la vida humana ¿por qué no estiman los miles de millones de euros que nos arrebatan para entregárselos, de nuevo, a los mismos rateros corruptos que han generado este caos financiero? Eso sí que va a afectar a la economía y no la vidriera rota de una comisaría.
Preguntada por los sucesos, la vicepresidenta del Gobierno ha declarado que todo está controlado por la policía. Evidentemente sabe lo que dice. La policía lleva años controlando a los jóvenes más rebeldes amenazándolos para que se vuelvan sumisos con un éxito relativo, pues si bien aquí, los manifestantes no eran numerosos, lo cierto es que la acción represiva del Estado ha sido incapaz de prever la reacción de quienes no se dejan enajenar ni asustar, a pesar de infiltrar policías y contar con un enorme apoyo mediático y material. También dice la vicepresidenta que el Gobierno condena todo tipo de violencia. Pues bien, que empiece por condenar la que llevan a cabo- con resultado de muerte en ocasiones- los militares españoles destinados en Afganistán (la guerra de Zapatero) contra civiles inocentes, a consecuencia de los, bien aprovechados, efectos colaterales.
He leído por ahí a un analista afirmando que en Grecia, los periodistas se han olvidado de los problemas sociales. Dicho analista, menciona la amargura de una juventud “confundida” (tener conciencia social por lo visto es sinónimo de confusión), matizando que no es exclusividad del país heleno, sino que está presente en cualquier Estado europeo. Siendo eso cierto, entiende que en Grecia se han desencadenado todos los demonios por la falta de horizonte y la presencia de dinastías políticas del pasado. Como ocurre en España, añadiría yo.
Al hilo de ese paralelismo, me acordé que los abogados defensores de los inculpados de Madrid, entienden que el argumento de la alarma social,-esgrimido por la Fiscalía para enviar a prisión a los detenidos- no es válido. Por supuesto que no es válido. No existe alarma social, lo que existe es una alarma estatal ante la posibilidad de que lo que ocurre en Grecia se pueda reproducir aquí. Condiciones hay de sobra.
Artículo y fotografía tomados de jmalvarezblog.blogspot.com
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