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31 mar 2012
Pornografía bélica: el nuevo sexo seguro
Versión muy abreviada de una conferencia en el XII Seminario de Solidaridad Política en la Universidad de Zaragoza, España, 27 de marzo de 2012.
Los principios del Siglo XXI son adictos a la pornografía bélica, el principal espectáculo deportivo consumido por el sillón global y las patatas digitales. La pornografía bélica se robó el centro de atención en la noche del 11 de septiembre de 2001, cuando el gobierno de Bush lanzó la Guerra Global contra el Terror (GWOT, por sus siglas en inglés), que fue interpretada por muchos de sus practicantes como una sutil legitimización del terror estatal de EE.UU. en particular contra los musulmanes.
También fue una guerra DE terror, una manifestación de terror estatal oponiendo el poder urbano de alta tecnología básicamente contra la astucia rural, de baja tecnología. EE.UU., por cierto, no ejerció ese monopolio; Pekín lo practicó en Xinjiang, su Lejano Oeste, y Rusia en Chechenia.
Como la pornografía convencional, la pornografía bélica no puede existir sin basarse en una mentira, una representación obscena. Pero a diferencia de la pornografía convencional, la bélica es auténtica; a diferencia de obscenas, baratas películas snuff, la gente en la pornografía bélica, muere realmente, en masa.
La mentira para rematar todas las mentiras en el centro de esta representación se estableció definitivamente con la filtración del memorando Downing Street de 2005, en el cual el jefe del MI6 británico confirmó que el gobierno de Bush quería eliminar a Sadam Hussein relacionando el terrorismo islámico con armas de destrucción masiva (inexistentes). Por lo tanto, como decía el memorando: “la información y los hechos se están amañando en torno a esa política”.
A fin de cuentas, George “estás con nosotros o contra nosotros” Bush fue la estrella de su propia snuff de proporciones históricas, que también al mismo tiempo tuvo la doble función de ser la invasión y destrucción del flanco oriental de la nación árabe.
La nueva Guernica
Irak se puede ver ciertamente como la Guerra de las Galaxias de la pornografía bélica, una apoteosis de secuelas. Por ejemplo la (segunda) ofensiva de Faluya a finales de 2004. Entonces la describí como la nueva Guernica. También me tomé la libertad de parafrasear los escritos de Sartre sobre la Guerra de Argelia; después de Faluya basta con que se reúnan dos estadounidenses para que haya entre ellos un cadáver. Citando Apocalipsis Ya, de Coppola, había cuerpos, cuerpos por doquier.
El Francisco Franco de Faluya fue Iyad Allawi, el primer ministro interino instalado por EE.UU. Fue Allawi el que “pidió” al Pentágono que bombardeara Faluya. En Guernica, como en Faluya, no hubo distinción entre civiles y combatientes: fue la regla de “¡Viva la muerte!”
Los mandos de los marines estadounidenses dijeron oficialmente que Faluya era la casa de Satán. Franco negó la masacre de Guernica y culpó a la población local, tal como Allawi y el Pentágono negaron las muertes de civiles e insistieron en que los culpables eran los “insurgentes”.
Redujeron Faluya a escombros, por lo menos 200.000 residentes se convirtieron en refugiados y mataron a miles de civiles con el fin de “salvarla” (ecos de Vietnam). Por cierto, en los medios corporativos occidentales nadie tuvo la valentía de decir que en realidad Faluya fue el Halabja estadounidense.
Quince años antes de Faluya, en Halabja, Washington era un proveedor entusiasta de armas químicas a Sadam Hussein, quien las utilizó para matar con gas a miles de kurdos. Entonces la CIA dijo que no fue Sadam; fue el Irán de Jomeini. Pero fue Sadam el que lo hizo, y deliberadamente, como EE.UU. en Faluya.
Los doctores de Faluya identificaron cadáveres hinchados y amarillentos sin ninguna herida, así como “cuerpos fundidos”, víctimas del napalm, el cóctel de poliestireno y combustible jet. Los residentes que lograron escapar hablaron de “gases venenosos” y “extrañas bombas que producían humo como nubes en forma de hongos… y que luego pequeños trozos caían del aire con largas colas de humo. Los trozos de esas extrañas bombas estallaban en grandes fuegos que queman la piel incluso cuando les arrojas agua”.
Es exactamente lo que sucede a la gente bombardeada con napalm o fósforo blanco. La ONU prohibió bombardear a los civiles con napalm en 1980. EE.UU. es el único país del mundo que sigue utilizando napalm.
Faluya también suministró un éxito de mini snuff; la ejecución sumaria de un iraquí herido e indefenso en una mezquita por un marine estadounidense. La ejecución, filmada y vista por millones en YouTube, representó gráficamente las reglas “especiales” de enfrentamiento. Los mandos de los marines estadounidenses de la época decían a sus soldados que “dispararan contra todo lo que se mueve y todo lo que no se mueve”; que dispararan “dos balas en cada cuerpo”; si veían a cualquier hombre de edad militar en las calles de Faluya, que "le derribaran" y que rociaran todas las casas con fuego de ametralladoras y de tanques antes de entrar en ellas.
Las reglas de enfrentamiento en Irak se codificaron en un manual de campo de 182 páginas distribuido a todos y cada uno de los soldados y publicado en octubre de 2004 por el Pentágono. Este manual de contrainsurgencia subrayó cinco reglas: “proteger a la población; establecer instituciones políticas locales; reforzar gobiernos locales; eliminar capacidades insurgentes y explotar información de fuentes locales”.
Ahora, de vuelta a la realidad. No se protegió a la población de Faluya; la expulsaron de la ciudad a fuerza de bombas y la convirtieron en una masa de miles de refugiados. Las instituciones políticas ya estaban establecidas: la Shura de Faluya dirigía la ciudad. Posiblemente ningún gobierno local puede gobernar un montón de escombros que tienen que recuperar ciudadanos enfurecidos, por no hablar de “reforzarlo”. Las “capacidades insurgentes” no se eliminaron; la resistencia se dispersó por otras 22 ciudades fuera del control de la ocupación estadounidense y se propagó al norte hasta llegar a Mosul; y los estadounidenses se quedaron sin información “de fuentes locales”, porque convirtieron en enemigos a todo corazón y mente posibles.
Mientras tanto, en EE.UU., la mayor parte de la población ya era inmune a la pornografía bélica. Cuando estalló el escándalo de Abu Ghraib, en la primavera de 2004, yo iba conduciendo por Texas, explorando Bushlandia. Prácticamente todas las personas con las que hable atribuían la humillación de los prisioneros iraquíes a “unas pocas manzanas podridas”, o la defendían por motivos patrióticos (“tenemos que impartir una lección a los ‘terroristas’”).
Adoro a un hombre en uniforme
Teóricamente, existe un mecanismo aprobado en el Siglo XXI para defender a los civiles de la pornografía bélica. Es la doctrina R2P “responsabilidad de proteger”. Se trata de una idea del gobierno canadiense y algunas fundaciones que ya circuló en 2001, pocas semanas después de que se lanzara la guerra contra el terror. La idea era que el concierto de las naciones tenía un “deber moral” de desplegar una intervención humanitaria en casos como Halabja, por no hablar de los Jemeres Rojos en Camboya a mediados de los años setenta o el genocidio de Ruanda a mediados de los noventa.
En 2004, un panel en la ONU codificó la idea, crucialmente con el pensamiento de que el Consejo de Seguridad pueda autorizar una “intervención militar” solo “como último recurso”. Entonces, en 2005, la Asamblea General de la ONU apoyó una resolución a favor de R2P y en 2006 el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó la resolución 1674 sobre “la protección de civiles en un conflicto armado”; debían ser protegidos contra “genocidio, crímenes de guerra, limpieza étnica y crímenes contra la humanidad”.
Ahora aceleremos hasta fines de 2008, comienzos de 2009, cuando Israel –utilizando aviones caza estadounidenses para crear un verdadero infierno– desencadenó un ataque en gran escala contra la población civil de la Franja de Gaza.
¿Y la reacción oficial en EE.UU.?: “Obviamente Israel decidió protegerse y proteger a su pueblo”, dijo el presidente Bush. El Congreso de EE.UU. votó con abrumadores 390 contra 5 votos por reconocer “el derecho de Israel a defenderse de los ataques de Gaza”. El gobierno entrante de Obama guardó un estruendoso silencio. Solo la futura secretaria de Estado, Hillary Clinton, dijo: “apoyamos el derecho de Israel a la autodefensa”.
Por lo menos 1.300 civiles –incluidos numerosas mujeres y niños– fueron asesinados por el terrorismo de Estado en Gaza. Nadie invocó la R2P. Nadie apuntó a que Israel no cumplió con su “responsabilidad de proteger” a los palestinos. Nadie pidió una “intervención humanitaria” frente a Israel.
La simple noción de que una superpotencia –y otras potencias menores– tomen sus decisiones de política exterior con base en motivos humanitarios, como proteger a gente sitiada, es un chiste absoluto. Por lo tanto ya entonces aprendimos cómo se implementaría la R2P. No se aplicaba a EE.UU. en Irak o Afganistán. No se aplicaba a Israel en Palestina. Finalmente se aplicaría solo para entrampar a gobernantes “canallas” que no fueran “nuestros hijueputas”, como en el caso de Gadafi en Libia en 2011. Intervención “humanitaria” sí; pero solo para librarse de los “malos”. Y la belleza de R2P era que se podía aplicar al revés en todo momento. Bush llamó a "liberar" a los afganos que sufrían, especialmente a las mujeres vestidas con burkas, de los "malvados" talibanes, configurando en realidad la invasión de Afganistán como una intervención humanitaria. Y cuando se desenmascararon las afirmaciones engañosas sobre los vínculos entre al Qaida y las inexistentes armas de destrucción masiva, Washington comenzó a justificar la invasión, ocupación y destrucción de Irak mediante… R2P: “responsabilidad” de proteger a los iraquíes frente a Sadam y luego frente a sí mismos.
El asesino despertó al alba
El episodio más reciente de la serie de la pornografía bélica es la masacre de Kandahar cuando, según la versión (o encubrimiento) oficial del Pentágono un sargento del ejército estadounidense, francotirador y veterano de la guerra de Irak –un asesino altamente calificado– mató a tiros a 17 civiles afganos, incluidas nueve mujeres y cuatro niños, en dos aldeas a tres kilómetros de distancia, y quemó algunos de sus cuerpos.
Como en el caso de Abu Ghraib, hubo el acostumbrado torrente de desmentidos del Pentágono, como “no somos nosotros” o “no hacemos las cosas de esa manera”; para no mencionar un tsunami de historias en los medios corporativos estadounidenses humanizando al héroe-convertido-en-asesino masivo, como en “es un muchacho tan bueno, un hombre de familia”. Al contrario, ni una sola palabra sobre Los Otros, las víctimas afganas. No son personas; y nadie conoce sus nombres.
Una –seria– investigación afgana estableció que unos veinte soldados pudieron participar en la masacre, como en My Lai en Vietnam; y eso incluyó la violación de dos de las mujeres. Tiene sentido. La pornografía bélica es una subcultura letal y de grupo, junto con asesinatos selectivos, muertes por revancha, profanación de cuerpos, recolección de trofeos (dedos u orejas cortados), quema de Coranes y orinar sobre cadáveres. Esencialmente es un deporte colectivo.
“Equipos de asesinato” estadounidenses han ejecutado deliberadamente al azar a civiles afganos inocentes, sobre todo adolescentes, por deporte, colocaron las armas sobre sus cuerpos y luego posaron con sus cadáveres como trofeos. No es por accidente que hayan estado operando desde una base en la misma área de la masacre de Kandahar.
Y no debemos olvidar al antiguo máximo comandante de EE.UU. en Afganistán, el general Stanley McChrystal, quien el 10 de abril de 2010 admitió, brutalmente: “Hemos matado a una cantidad increíble de personas” que NO constituían una amenaza para EE.UU. o la civilización occidental.
El Pentágono sesga y publicita en Afganistán lo que ya mercadeó en Irak (e incluso mucho antes en Vietnam, en realidad); la idea es que se trata de una “contrainsurgencia centrada en la población”, o COIN, para “ganar corazones y mentes”, y que forma parte de un gran proyecto de construcción de una nación. Es una mentira monumental. La ‘oleada’ de Obama en Afganistán –basada en COIN– fue un fracaso total. Lo que la reemplazó fue una guerra dura, encubierta, tenebrosa, dirigida por “equipos de asesinato” de las Fuerzas Especiales. Eso implica una inflación de ataques aéreos e incursiones nocturnas. Para no hablar de ataques de aviones no tripulados, tanto en Afganistán como en las áreas tribales de Pakistán, cuyos objetivos preferidos parecen que son las bodas pastunas. A propósito, la CIA afirma que desde mayo de 2010, los aviones sin tripulación ultra-inteligentes han matado a más de 600 objetivos humanos “cuidadosamente seleccionados” y, milagrosamente, ni a un solo civil.
Pronto veréis este gran espectáculo de pornografía bélica celebrado en una orgía de próximos éxitos conjuntos del Pentágono y Hollywood. En la vida real, es amañado por gente como John Nagl, quien estuvo en el equipo del general David Petraeus en Irak y ahora dirige el think tank pro Pentágono Centro para la Nueva Seguridad Estadounidense.
Los nuevos súper machos estelares podrían ser los oficiales del Comando Conjunto de Operaciones Especiales (JSOC). Pero se trata de una producción del Pentágono, que ha creado, según Nagl, “una máquina letal de contraterrorismo de dimensión industrial”. La realidad, sin embargo, es mucho más prosaica. Las técnicas de COIN, aplicadas por McChrystal, se basaban en solo tres componentes: vigilancia permanente por parte de aviones sin tripulación (drones); monitoreo de teléfonos móviles y localización de la ubicación física de los teléfonos por sus señales. Eso implica que cualquiera en un área vigilada por drones que utilice un teléfono celular era identificado como “terrorista”, o por lo menos como “simpatizante terrorista”. Y entonces el enfoque de las incursiones nocturnas en Afganistán pasó de “objetivos de alto valor” –miembros de alto nivel y mediano nivel de al Qaida y talibanes– a cualquiera marcado como colaborador de los talibanes.
En mayo de 2009, antes de la llegada de McChrystal, las Fuerzas Especiales de EE.UU. realizaban 20 incursiones mensuales. En noviembre eran 90 al mes. Al llegar la primavera de 2010, eran 250. Cuando despidieron a McChrystal –por un artículo en Rolling Stone (compitió con Lady Gaga por la portada y ganó Lady Gaga)– y Obama lo sustituyó por el general David Petraeus en el verano de 2010, eran 600 incursiones mensuales. En abril de 2011, llegaron a más de 1.000 al mes.
Así funcionan las cosas. No se te ocurra utilizar un teléfono celular en Kandahar y otras provincias afganas. De otra manera, los “ojos del cielo” acabarán contigo. En el mejor de los casos te enviarán a la cárcel, junto con otros miles de civiles marcados como “simpatizantes de terroristas”, y los analistas de los servicios de inteligencia utilizarán tus datos para compilar su “lista de muerte/captura” y capturarán aún más civiles.
En cuanto a los “daños colaterales” civiles de las incursiones nocturnas, siempre fueron presentado por el Pentágono como “terroristas”. Ejemplo: en una incursión en Gardez el 12 de febrero de 2010, mataron a dos hombres: un fiscal local del gobierno y un funcionario de los servicios de inteligencia afganos. Así como a tres mujeres (dos de ellas embarazadas). Los asesinos dijeron al comando de EE.UU./OTAN de Kabul que los dos hombres eran “terroristas” y que las mujeres habían sido halladas amordazadas y atadas. Luego el auténtico objetivo del asalto se entregó para que le interrogaran unos días después y le dejaron en libertad sin acusación alguna.
Y es solo el comienzo. El asesinato selectivo –tal como se practica en Afganistán– será la táctica preferida del Pentágono en todas las guerras futuras.
Pásame el condón, querido
Libia fue una importante exhibición de pornografía bélica completa con un ingenioso toque romano del derrotado jefe “bárbaro” sodomizado en las calles y luego ejecutado, directamente en YouTube.
Esto, a propósito, es exactamente lo que la secretaria de Estado de EE.UU., Hillary Clinton, en una visita relámpago a Trípoli, había anunciado menos de 48 horas antes del hecho. Había que "capturar o matar" a Gadafi. Cuando lo vio en la pantalla de su BlackBerry solo pudo reaccionar con el terremoto semántico “¡Wuau!”
Desde el instante en que una resolución de la ONU impuso una zona de exclusión aérea sobre Libia bajo la cobertura de R2P, se convirtió en una tarjeta verde para el cambio de régimen. El Plan A fue siempre capturar y matar a Gadafi, como en un asesinato selectivo al estilo afgano. Era la política oficial del gobierno de Barack Obama. No había un Plan B.
Obama dijo que la muerte de Gadafi significaba “la fuerza del liderazgo estadounidense en todo el mundo”. Fue tan parecido al “¡lo capturamos!" (ecos de Sadam capturado por el gobierno de Bush) como se podría imaginar.
Con una bonificación adicional. A pesar de que Washington pagó por lo menos un 80% de los costes operativos de esos tontos de capirote de la OTAN (unos 2.000 millones de dólares), era solo dinero de bolsillo. En todo caso, todavía era bochornoso “¡Lo hicimos!”, porque la Casa Blanca siempre dijo que no era una guerra, era algo “cinético”. Y no estaba al cargo.
Solo los ingenuos absolutos pueden haberse tragado la propaganda de las más de 40.000 bombas “humanitarias” que devastaron la infraestructura de Libia hasta devolverla a la Edad de Piedra como en una "Comoción y Pavor" a cámara lenta. Eso nunca tuvo nada que ver con R2P.
Fue tan R2P como el sexo seguro, y la “comunidad internacional” fue el condón. La “comunidad internacional”, como todos saben, está compuesta por Washington, unos pocos miembros arrastrados por la corriente de la OTAN y las democráticas potencias del Golfo Pérsico de Qatar, y los Emiratos Árabes Unidos (EAU), más la Casa de Saud en la sombra. La UE, que poco antes acariciaba el borde de las túnicas de Gadafi, no tardó en excederse con los editoriales sobre los 42 años de reinado de un “bufón”.
En cuando al concepto del derecho internacional, quedó tirado en una alcantarilla tan sucia como aquella en la que se ocultó Gadafi. Sadam por lo menos tuvo un juicio amañado en un tribunal ilegítimo antes de enfrentarse al verdugo (también terminó en YouTube). A Osama bin Laden simplemente lo eliminaron, como en un asesinato, después de una invasión territorial de Pakistán (sin YouTube, de modo que muchos no lo creen). Gadafi lo superó, eliminado en una mezcla de guerra aérea y asesinato. Son las Tres Agraciadas Cabelleras de la Pornografía Bélica.
Dulce emoción
Siria es una declinación más de la narrativa de la pornografía bélica. Si no puedes emprender R2P, invéntala.
Y pensar que todo esto se codificó hace tanto tiempo. Ya en 1997, el War College Quarterly del Ejército de EE.UU. definió lo que llamó “el futuro de la guerra”. Lo describió como “el conflicto entre los maestros de la información y sus víctimas”.
Estaban seguros de que “ya somos los maestros de la guerra de la información…. Hollywood ‘prepara el campo de batalla’… La información destruye las tareas tradicionales y las culturas tradicionales; seduce, traiciona, pero sigue siendo invulnerable… Nuestra sofisticación en su manejo nos permitirá sobrevivir y funcionar mejor que todas las culturas jerárquicas… Las sociedades que temen o que no pueden administrar el flujo de información simplemente no serán competitivas. Podrán dominar los medios tecnológicos para ver los vídeos, pero nosotros escribiremos los guiones, los produciremos y cobraremos los royalties. Nuestra creatividad es devastadora”.
La guerra de la información que va más allá de todo, no tiene nada que ver con la geopolítica. Como el proverbial producto de Hollywood, tiene que ser “engendrada” de emociones en carne viva: “odio, celos y codicia, emociones, en lugar de estrategia”.
En Siria es exactamente el guión que han seguido los medios corporativos occidentales en toda la película; la tácticas de la “guerra de la información” de War College aplicadas a la práctica. El gobierno sirio nunca tuvo muchas posibilidades contra los que “escriben los guiones, los producen y cobran los royalties”.
Por ejemplo, la oposición armada, el denominado Ejército Libre Sirio (un desagradable cóctel de desertores, oportunistas, yihadistas y mercenarios extranjeros) llevó a los periodistas occidentales a Homs y luego insistió en extraerlos, en condiciones extremadamente peligrosas y con muertos a través del Líbano, en lugar de hacerlo mediante la Medialuna Roja. No estaban haciendo otra cosa que escribir el guión para que se abriera un “corredor humanitario” a Homs, impuesto desde el extranjero. Fue puro teatro, o pornografía bélica presentada como un drama hollywoodense.
El problema es que la opinión pública occidental depende ahora de este tipo de guerra de la información. Olvidad incluso la posibilidad de negociaciones de paz entre partes adultas. Lo que quedan son los binarios buenos contra la intriga de los muy malos, en la que hay que destruir al Gran Sujeto Malo a cualquier precio (¡y para colmo su esposa es una perra snob a la que le gusta ir de compras!)
Solo los ingenuos terminales pueden llegar a creer que los yihadistas –incluidos los rebeldes de la OTAN de Libia– financiados por el Club Contrarrevolucionario del Golfo, también conocido como Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) sean un montón de reformistas democráticos ardientes de buenas intenciones. Hasta Human Rights Watch se vio finalmente obligado a reconocer que esos “activistas” armados fueron responsables por “secuestros, detención y tortura”, después de recibir informes sobre “ejecuciones de miembros de las fuerzas de seguridad y civiles por parte de grupos armados de oposición”.
Lo que oculta finalmente esta narrativa de pornografía bélica (blanda y dura), es la verdadera tragedia siria: la imposibilidad de que el tan alabado “pueblo sirio” pueda librarse de todos esos pillos, el régimen de Asad, el Consejo Nacional Sirio controlado por la Hermandad Musulmana y el Ejército Libre Sirio infestado de mercenarios.
Escuchad el sonido del caos
Este catálogo –muy parcial– de aflicciones nos lleva inevitablemente al actual exitazo supremo de la pornografía bélica, el psicodrama iraní.
2012 es el nuevo 2002; Irán es el nuevo Irak, y sea cual sea la carretera, para evocar la nueva consigna neoconservadora, los hombres de verdad van a Teherán vía Damasco, o los hombres de verdad van a Teherán non-stop.
Es posible que solo bajo el agua del Ártico podamos escapar del cortejo cacofónico de los derechistas estadounidenses –y sus respectivos perros falderos europeos– salivando por sangre y desplegando el festival usual de falacias como “Irán quiere borrar a Israel del mapa”, “la diplomacia ha llegado al final”, “las sanciones son demasiado tardías”, o “Irán está a un año, 6 meses, una semana, un día, o un minuto de construir una bomba”. Por cierto esos perros de guerra no se preocuparían jamás de seguir lo que hace realmente el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), sin hablar de los Estudios Nacionales de Inteligencia publicados por las 17 agencias de inteligencia de EE.UU.
Porque ellos, en gran medida, “escriben los guiones, los producen y cobran los royalties” en términos de medios corporativos, pueden salirse con la suya con una fusión sorprendentemente tóxica de arrogancia e ignorancia, sobre Medio Oriente, sobre la cultura persa, sobre la integración asiática, sobre el problema nuclear, sobre la industria petrolera, sobre la economía global, sobre “el Resto” en comparación con “Occidente”.
Como en el caso de Irak en 2002, permanentemente se deshumaniza a Irán. La incesante, totalmente histérica, “narrativa” para inducir al miedo de “debemos bombardear ahora o debemos bombardear más tarde” siembre trata de bombas ¡oh tan inteligentes! revienta búnkeres y misiles de precisión que realizarán un trabajo ultra limpio de devastación a gran escala sin producir un solo “daño colateral”. Exactamente como el sexo seguro.
E incluso cuando la voz del propio establishment –el New York Times – admite que ni la inteligencia estadounidense ni la israelí creen que Irán haya decidido construir una bomba (un niño de 5 años podría llegar a la misma conclusión), la histeria sigue siendo inter-galáctica.
Por lo pronto, mientras se prepara -“todas las opciones están sobre la mesa” sigue repitiendo el propio Obama– para una guerra más en lo que solía denominarse “arco de inestabilidad”, el Pentágono también encontró el tiempo necesario para rediseñar la pornografía bélica. Solo requirió un vídeo de 60 segundos que ahora está en YouTube, titulado Toward the Sound of Chaos [Hacia el sonido del caos], presentado solo unos días después de la masacre de Kandahar. Basta con considerar su audiencia objetiva clave, el inmenso mercado de pobres, desocupados y políticamente muy ingenuos jóvenes estadounidenses.
Escuchemos la sobregrabación de la minicinta:
“Donde emerge el caos, emergen los Pocos. Los marines se mueven hacia los sonidos de la tiranía, la injusticia y la desesperación con el coraje y la resolución de silenciarlos. Al terminar el conflicto, imponer el orden y ayudar a los que no se pueden ayudar ellos mismos, los marines enfrentan las amenazas de nuestros tiempos”.
Tal vez, en este universo orwelliano, deberíamos pedir a los afganos muertos sobre los que orinaron los marines de EE.UU., o a los miles de muertos en Faluya, que escribieran una reseña de la película. Bueno, los muertos no escriben. Tal vez podamos pensar en el día en el que la OTAN imponga una zona de exclusión aérea sobre Arabia Saudí para proteger a los chiíes en la provincia oriental, mientras los drones del Pentágono lanzan una alfombra de misiles Hellfire sobre esos miles de arrogantes, medievales, corruptos, príncipes de la Casa de Saud. No, no sucederá.
Más de una década después del comienzo de la guerra contra el terror, el mundo se presenta como sigue: una audiencia perezosa, virtualmente mundial, hastiada, deslumbrada y entretenida de distracción en distracción, impotentemente adicta a la deshonrosa exhibición de atrocidades de la pornografía bélica.
Pepe Escobar / Rebelión
Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens
Tomado: Rebelión.org
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29 sept 2010
Israel aborda velero con activistas judíos que iba camino a Gaza
Un grupo de activistas judíos se embarcó el domingo hacia la Franja de Gaza, intentando desafiar el bloqueo israelí y poner de relieve el sufrimiento de los palestinos que viven en ese territorio. En la imagen, los activistas judíos se alejan del puerto chipriota de Famagusta el 26 de septiembre de 2010. REUTERS/Andreas Manolis
La Armada israelí abordó el martes un velero en el Mediterráneo para evitar que 10 activistas judíos navegaran a la Franja de Gaza para protestar contra el bloqueo sobre el enclave palestino.
Las políticas de Israel para contener a los islamistas de Hamas, que controla Gaza, fueron uestas bajo escrutinio en mayo luego de que sus marinos matararto de Ashdod, escoltado por naves de la Armada. El barco fue atracado fuera de la vista de la prensa.
Cinco de los 10 activistas eran israelíes y los otros provenían de Gran Bretaña, Alemania y Estados Unidos.
Partidarios con carteles que decían “Detengan el Asedio” y “No Más Ocupación” saludaron mientras dos furgones llevaban a los activistas a la estación de policía de Ashdod.
La policía detuvo a los ciudadanos israelíes para interrogarlos y luego los liberó. Un portavoz policial dijo que los extranjeros serán deportados.
El grupo zarpó desde Chipre el domingo, desafiando el bloqueo y destacando el sufrimiento de los 1,5 millones de palestinos que viven en el enclave.
“Israel no tiene fronteras morales”, dijo el activista Reuven Moskovitz antes de dejar Chipre. El sobreviviente del Holocausto, de 82 años, dijo que participaba “porque soy un sobreviviente. Cuando estuve en un gueto y casi morí, esperaba que hubiera seres humanos que mostraran compasión y ayudaran”.
La condena internacional a las muertes en mayo llevaron a Israel a flexibilizar las restricciones de importación sobre Gaza.
Sin embargo, mantiene el bloqueo naval para evitar, según dice, el tráfico de armas hacia Hamas, que rige Gaza desde el 2007. .
El Irene llevaba lo que los activistas calificaron como una carga simbólica de medicina, elementos para purificar el agua y juguetes. El Ejército de Israel señaló que los regalos serán revisados y luego entregados a Gaza.
El activista israelí Rami Elhanan dijo a radio Israel antes de que el yate fuera abordado que no tenían intención de resistirse.
“No somos violentos y nunca se nos ocurrió a ninguno de nosotros usar la fuerza”, dijo Elhanan, quien perdió a su hija Smadar de 14 años en un ataque suicida de un palestino con una bomba en 1997.
Tomado: CubaDebate
La Armada israelí abordó el martes un velero en el Mediterráneo para evitar que 10 activistas judíos navegaran a la Franja de Gaza para protestar contra el bloqueo sobre el enclave palestino.
Las políticas de Israel para contener a los islamistas de Hamas, que controla Gaza, fueron uestas bajo escrutinio en mayo luego de que sus marinos matararto de Ashdod, escoltado por naves de la Armada. El barco fue atracado fuera de la vista de la prensa.
Cinco de los 10 activistas eran israelíes y los otros provenían de Gran Bretaña, Alemania y Estados Unidos.
Partidarios con carteles que decían “Detengan el Asedio” y “No Más Ocupación” saludaron mientras dos furgones llevaban a los activistas a la estación de policía de Ashdod.
La policía detuvo a los ciudadanos israelíes para interrogarlos y luego los liberó. Un portavoz policial dijo que los extranjeros serán deportados.
El grupo zarpó desde Chipre el domingo, desafiando el bloqueo y destacando el sufrimiento de los 1,5 millones de palestinos que viven en el enclave.
“Israel no tiene fronteras morales”, dijo el activista Reuven Moskovitz antes de dejar Chipre. El sobreviviente del Holocausto, de 82 años, dijo que participaba “porque soy un sobreviviente. Cuando estuve en un gueto y casi morí, esperaba que hubiera seres humanos que mostraran compasión y ayudaran”.
La condena internacional a las muertes en mayo llevaron a Israel a flexibilizar las restricciones de importación sobre Gaza.
Sin embargo, mantiene el bloqueo naval para evitar, según dice, el tráfico de armas hacia Hamas, que rige Gaza desde el 2007. .
El Irene llevaba lo que los activistas calificaron como una carga simbólica de medicina, elementos para purificar el agua y juguetes. El Ejército de Israel señaló que los regalos serán revisados y luego entregados a Gaza.
El activista israelí Rami Elhanan dijo a radio Israel antes de que el yate fuera abordado que no tenían intención de resistirse.
“No somos violentos y nunca se nos ocurrió a ninguno de nosotros usar la fuerza”, dijo Elhanan, quien perdió a su hija Smadar de 14 años en un ataque suicida de un palestino con una bomba en 1997.
Tomado: CubaDebate
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15 sept 2010
Israel no castiga a sus soldados si matan a civiles palestinos
Las tropas israelíes han dado muerte a 2.910 palestinos entre 2006 y 2009
En el ejército israelí, no hay castigo para quien mata a un civil palestino. En la mayoría de los casos, ni siquiera hay una investigación. Según un informe de la ONG israelí B'tselem, la impunidad promueve una actitud de "gatillo fácil" entre las tropas del Estado judío, que saben que nadie va a escarbar en los hechos para aclararlos.
Tras la declaración de los territorios palestinos ocupados como Zona de Conflicto Armado al comienzo de la segunda intifada en el año 2000, la Oficina del Abogado Militar dejó de investigar las muertes de civiles palestinos y, según B'tselem, sólo estudia casos excepcionales. De las 148 denuncias presentadas por la organización (relativas a 288 muertes), sólo en 22 se ha abierto una investigación. Una treintena fue rechazada y el resto está en un limbo en el que el ejército israelí simplemente declina responder.
"En la práctica, la definición de Zona de Conflicto Armado otorga inmunidad a las tropas. Los soldados que matan a palestinos no involucrados en el conflicto casi nunca son responsabilizados", explicó a Público Sarit Michaeli, portavoz de B'tselem.
Que no se investigue automáticamente y se ralenticen los procesos cuando los hay, "hace que se dispare con mayor facilidad y que haya un gran desprecio hacia la vida humana por parte de los soldados", añade Michaeli.
Entre 2006 y 2009, las tropas israelíes han matado a 1.510 palestinos, de los cuales 617 no estaban involucrados en la violencia. A esa cifra hay que sumar los 1.400 muertos de la ofensiva militar contra Gaza conocida como operación Plomo Fundido.
El domingo, soldados israelíes mataron en Gaza a un pastor de 91 años, a su nieto de 17 y a otro palestino de 20. Un portavoz militar declaró que "si un pastor está al lado de un lanzador de cohetes a punto de atacar, no es un civil inocente". Ayer, el general de brigada Eyal Eisenberg reconocía en la radio militar que los tres eran inocentes, aunque remarcaba que "uno cogió munición del suelo y apuntó a las fuerzas israelíes, que devolvieron el fuego como se espera de ellas. Cuando alguien viene a matarte, mata tu primero".
R. GARCÍA JERUSALÉN
Tomado: Público
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30 ago 2010
El poder oculto: de donde nace la impunidad de Israel
Imagen: Red Voltaire
La gran complicidad internacional con las masacres periódicas israelíes no se gestan por miedo a Israel, sino por miedo a lo que representa el Estado judío. Israel es el símbolo más emblemático, la patria territorial del sionismo capitalista que controla el mundo sin fronteras desde los directorios de los bancos y corporaciones trasnacionales. Israel, básicamente, es la representación nacional de un poder mundial sionista que es el dueño del Estado de Israel tanto como del Estado norteamericano, y del resto de los Estados con sus recursos naturales y sistemas económico-productivos. Y que controla el planeta desde los bancos centrales, las grandes cadenas mediáticas y los arsenales nucleares militares.
El poder oculto
Israel, es la más clara referencia geográfica del sistema capitalista trasnacionalizado que controla desde gobiernos hasta sistemas económico productivos y grandes medios de comunicación, tanto en los países centrales como en el mundo subdesarrollado y periférico.
El Estado judío, más allá de su incidencia como Nación, es el símbolo más representativo de un poder mundial controlado en sus resortes decisivos por grupos minoritarios de origen judío, y conformado por una estructura de estrategas y tecnócratas que operan las redes industriales, tecnológicas, militares, financieras y mediáticas del capitalismo trasnacional extendido por los cuatro puntos cardinales del planeta.
Con una población de alrededor de 7,35 millones de habitantes, Israel es el único Estado judío del mundo.
Pero cuando hablamos de Israel, hablamos (por extensión) de la referencia más significante de un sistema capitalista globalizado que controla gobiernos, países, sistemas económicos productivos, bancos centrales, centros financieros, arsenales nucleares y complejos militares industriales.
Cuando hablamos de Israel, hablamos antes que nada de un diseño estratégico de poder mundial que lo protege, interactivo y totalizado, que se concreta mediante una red infinita de asociaciones y vasos comunicantes entre el capital financiero, industrial y de servicios que convierte a los países y gobiernos en gerencias de enclave.
El lobby sionista que sostiene y legitima la existencia de Israel, no es un Estado en el lejano Medio Oriente, sino un sistema de poder económico planetario (el sistema capitalista) de bancos y corporaciones trasnacionales con judíos dominando la mayoría de los paquetes accionarios o hegemonizando las decisiones gerenciales desde puestos directrices y ejecutivos.
Quien se tome el trabajo de investigar el nombre de los integrantes de los directorios o de los accionistas de la grandes corporaciones y bancos transnacionales estadounidenses y europeos que controlan desde el comercio exterior e interior hasta los sistemas económico productivos de los países, tanto centrales como «subdesarrollados» o «emergentes», podrá fácilmente comprobar que (en una abrumante mayoría) son de origen judío.
Los directivos y accionistas de las primeras treinta megaempresas trasnacionales y bancos (las más grandes del mundo) que cotizan en el indice Dow Jones de Wall Street, son mayoritariamente de origen judío.
Megacorporaciones del capitalismo sin fronteras como Wal-Mart Stores, Walt Disney, Microsoft, Pfizer Inc, General Motors, Hewlett Packard, Home Depot, Honeywell, IBM, Intel Corporation, Johnson & Johnson, JP Morgan Chase, American International Group, American Express, AT & T, Boeing Co (armamentista), Caterpillar, Citigroup, Coca Cola, Dupont, Exxon Mobil (petrolera), General Electric, McDonalds, Merck & Co, Procter & Gamble, United Technologies, Verizon, son controladas y/o gerenciados por capitales y personas de origen judío.
Estas corporaciones representan la crema de la crema de los grandes consorcios trasnacionales judeo sionistas que, a través del lobby ejercido por las embajadas estadounidenses y europeas, dictan y condicionan la política mundial y el comportamiento de gobiernos, ejércitos, o instituciones mundiales oficiales o privadas.
Son los amos invisibles del planeta: los que manejan a los países y a presidentes por control remoto, como si fueran títeres de última generación.
Quien investigue con este mismo criterio, además, los medios de comunicación, la industria cultural o artística, cámaras empresariales, organizaciones sociales, fundaciones, organizaciones profesionales, ONGs, tanto en los países centrales como periféricos, se va a sorprender de la notable incidencia de personas de origen judío en sus más altos niveles de decisión.
Las tres principales cadenas televisivas de EEUU (CNN, ABC, NBC y Fox) , los tres principales diarios (The Wall Street Journal, The New York Times y The Washington Post) están controlados y gerenciados (a través de paquetes accionarios o de familias) por grupos del lobby judío, principalmente neoyorquino.
Asimismo como las tres más influyentes revistas (Newsweek, Time y The New Yorker), y consorcios hegemónicos de Internet como Time-Warner (fusionado con América on Line) o Yahoo, están controlados por gerenciamiento y capital judío que opera a nivel de redes y conglomerados entrelazados con otras empresas.
Colosos del cine de Hollywood y del espectáculo como The Walt Disney Company, Warner Brothers, Columbia Pictures, Paramount, 20th Century Fox, entre otros, forman parte de esta red interactiva del capital sionista imperialista.
La concentración del capital mundial en mega-grupos o mega-compañías controladas por el capital sionista, en una proporción aplastante, posibilita decisiones planetarias de todo tipo, en la economía, en la sociedad, en la vida política, en la cultura, etc., y representa el aspecto más definitorio de la globalización impuesta por el poder mundial del sistema capitalista imperial.
El objetivo central expansivo de este capitalismo sionista trasnacionalizado es el control y el dominio (por medio de las guerras de conquista o de «sistemas democráticos) de recursos naturales y sistemas económico - productivos, en un accionar que sus defensores y teóricos llaman “políticas de mercado”».
El capitalismo transnacional, a escala global, es el dueño de los estados y sus recursos y sistemas económico- productivos, no solamente del mundo dependiente, sino también de los países capitalistas centrales.
Por lo tanto los gobiernos dependientes y centrales son gerencias de enclave (por izquierda o derecha) que con variantes discursivas ejecutan el mismo programa económico y las mismas líneas estratégicas de control político y social.
Este capitalismo transnacional «sin fronteras» del lobby sionista que sostiene al Estado de Israel se asienta en dos pilares fundamentales: la especulación financiera informatizada (con asiento territorial en Wall Street ) y la tecnología militar-industrial de última generación (cuya expresión máxima de desarrollo se concentra en el Complejo Militar Industrial de EEUU).
El lobby sionista internacional, sobre el cual se asientan los pilares existenciales del Estado de Israel, controla desde gobiernos, ejércitos, policías, estructuras económicos productivas, sistemas financieros, sistemas políticos, estructuras tecnológicas y científicas, estructuras socio-culturales, estructuras mediáticas internacionales, hasta el poder de policía mundial asentado sobre los arsenales nucleares, los complejos militares industriales y los aparatos de despliegue militar de EEUU y de las potencias centrales.
A ese poder, y no al Estado de Israel, es al que temen los presidentes, políticos, periodistas e intelectuales que callan o deforman a diario los genocidios de Israel en Medio Oriente temerosos de quedar sepultados de por vida bajo la lápida del «antisemitismo».
El lobby imperial
El lobby sionista pro-israelí, la red del poder oculto que controla Casa Blanca, el Pentágono y la Reserva Federal no reza en las sinagogas sino en la Catedral de Wall Street. Un detalle a tener en cuenta, para no confundir la religión con el mito y el negocio.
Cuando se refieren al lobby sionista (al que llaman lobby pro-israelí) la mayoría de los expertos y analistas hablan de un grupo de funcionarios y tecnócratas, en cuyas manos está el diseño y la ejecución de la política militar norteamericana.
A este lobby de presión se le atribuye el objetivo estratégico permanente de imponer la agenda militar y los intereses políticos y geopolíticos del gobierno y el Estado de Israel en la política exterior de EEUU.
Como definición, el lobby pro-israelí es una gigantesca maquinaria de presión económica y política que opera simultáneamente en todos los estamentos del poder institucional estadounidense: Casa Blanca, Congreso, Pentágono, Departamento de Estado, CIA y agencias de la comunidad de inteligencia, entre los mas importantes.
Por medio de la utilización política de su poder financiero, de su estratégica posición en los centros de decisión, los grupos financieros del lobby ejercen influencia decisiva en la política interna y externa de EEUU, la primera potencia imperial, además de su papel dominante en la financiación de los partidos políticos, de los candidatos presidenciales y de los congresistas.
A nivel imperial, el poder financiero del lobby se expresa principalmente por medio de la Reserva Federal de EEUU, un organismo clave para la concentración y reproducción del capital especulativo a nivel planetario.
El corazón del lobby sionista estadounidense es el poderoso sector financiero de Wall Street que tiene directa implicancia y participación en el nombramiento de funcionarios claves del gobierno de EEUU y de los órganos de control de política monetaria e instituciones crediticias (nacional e internacional) con sede en Washington y Nueva York.
Los organismos económicos financieros internacionales como la OCDE, el Banco Mundial, el FMI, están bajo directo control de los bancos centrales y de los gobiernos de EEUU y de las potencias controladas por el lobby sionista internacional (Gran Bretaña, Alemania, Francia, Japón, entre las más relevantes).
Organizaciones y alianzas internacionales como la ONU, el Consejo de Seguridad y la OTAN están controlados por el eje sionista USA-Unión Europea cuyas potencias centrales son las que garantizan la impunidad de los exterminios militares de Israel en Medio Oriente, como sucedió con la última masacre de activistas solidarios con el pueblo de Gaza.
Las principales instituciones financieras del lobby (Goldman Sachs, Morgan Stanley, Lehman Brothers, etc) y los principales bancos (Citigroup, JP Morgan y Merrill Lynch, etc), influyen decisivamente para el nombramiento de los titulares de la Reserva Federal, el Tesoro, y la secretaría de Comercio, además de los directores del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional.
El mito del «antisemitismo»
A este fenómeno de «poder capitalista mundial» judío, y no a Israel, es lo que temen los presidentes, políticos, periodistas, e intelectuales que evitan puntillosamente condenar o nombrar los periódicos genocidios militares de Israel en Gaza, repitiendo lo que ya hicieron durante la masacre israelí en Libano en el 2006.
La gran complicidad internacional con las masacres periódicas israelíes no se gestan por miedo al Estado de Israel sino por miedo a lo que representa el Estado de Israel.
No se trata de Israel, un Estado sionista más, sino del «Gran Israel», la patria del judaísmo mundial (con territorio robado a los palestinos), de la cual todos los judíos del mundo se sienten sus hijos pródigos desperdigados por el mundo.
No se trata de Israel, sino de las poderosas organizaciones y comunidades judías mundiales que apoyaron en bloque el genocidio militar de Israel en Gaza, que utilizan su poder y «escala de prestigio» (construida mediante su victimización histórica con el Holocausto) para convertir en un leproso social al que se atreva criticar o a levantar la voz contra el exterminio militar israelí en Gaza.
Los gobiernos del mundo capitalista, los periodistas, intelectuales, organizaciones sindicales y sociales no le temen a Israel, sino a su lapidación social como «antisemita» (mote que se le otorga al que enfrenta y/o denuncia al sionismo judío).
No le temen al Estado de Israel, sino a los hijos de Israel camuflados en los grandes centros de decisión del poder mundial, sobre todo económicos-financieros y mediático-culturales.
Los políticos, intelectuales y periodistas del sistema no temen a Israel, sino que temen a los medios, organizaciones y empresas judías, y a su influencia sobre los gobiernos y procesos económicos-culturales del sistema sionista capitalista extendido por todos los países a escala planetaria.
En definitiva temen que las empresas, las universidades, las organizaciones y las fundaciones internacionales sionistas que financian y o promocionan sus ascensos y puestos en la maquinaria del sistema los declaren «antisemitas» y los dejen sin trabajo, sin vacaciones y sin jubilación.
Esa es la causa principal que explica porque los intelectuales, académicos y periodistas del sistema viven elucubrando sesudos análisis de la «realidad» política, económica y social sin la presencia de la palabra judío o del sistema capitalista que paga por sus servicios.
Si bien hay un grupo de intelectuales y de militantes judíos de izquierda (entre ellos Chomsky y Gelman, entre otros) que condenaron y protestaron contra el genocidio israelí en Gaza, la mayoría abrumante de las comunidades y organizaciones judías a escala planetaria apoyaron explícitamente la masacre de civiles en Gaza argumentando que se trataba de una «guerra contra el terrorismo».
A pesar de que Israel no invadió ni perpetró un genocidio militar en Gaza con la religión judía, sino con aviones F-16, misiles, bombas de racimo, helicópteros Apache, tanques, artillería pesada, barcos, sistemas informatizados, y una estrategia y un plan de exterminio militar en gran escala, quien cuestione esa masacre es condenado por «antisemita» por el poder judío mundial distribuido por el mundo.
A pesar de que el lobby judío sionista que controla Israel, tanto como la Casa Blanca, el Tesoro y la Reserva Federal de EEUU no reza en las sinagogas sino en la Catedral de Wall Street, el que lo critique es tildado de inmediato como «antisemita» o «nazi» por las estructuras mediáticas y culturales controlados por el poder judío mundial.
Las campañas de denuncia de antisemitismo con las que Israel y las organizaciones judías buscan neutralizar a las criticas contra la masacre, abordan la cuestión como si el sionismo judío (sostén del estado de Israel) fuera una cuestión «racial» o religiosa, y no un sistema de dominio imperial que abarca interactivamente el plano económico, político, social y cultural, superando la cuestión de la raza o de las creencias religiosas.
El lobby sionista no controla el mundo con la religión: lo maneja con bancos, trasnacionales, hegemonía sobre los sistemas económicos-productivos, control sobre los recursos naturales, control de la red informativa y de manipulación mundial, y manejo de los valores sociales a través de la publicidad, la cultura y el consumo estandarizado y globalizado por los medios de comunicación.
En definitiva, el lobby judío no representa a ninguna sinagoga ni expresión racial, sino que es la estructura que maneja el poder mundial a través del control sobre los centros económicos-financieros y de decisión estratégica del sistema capitalista expandido como civilización «única».
Antes que por la religión y la raza, el lobby sionista y sus redes se mueven por una ideología política funcional: el sionismo capitalista-imperial que antepone el mercado, la concentración de riqueza, la «política de negocios», a cualquier filosofía que roce las nociones del «bien» o del «mal» entendidos dentro de parámetros sociales.
Entonces: ¿De qué hablan cuando hablan de «antisemitismo» o de «anti-judaismo religioso? ¿En que parámetros referenciales se basa la condición de antisemita»? ¿Quién es antisemita? ¿Quién critica a los judíos por su religión o por su raza en las sociedades del mundo?
A lo sumo, a los judíos, como está probado en la realidad social de cualquier país, no se los critica por su religión o condición racial sino por su apego excesivo al status del dinero (también cultivado por otras colectividades) y a integrar estructuras o jerarquías de poder dentro de un sistema injusto de opresión y de explotación del hombre por el hombre, como es el sistema capitalista.
Salvo los grupos minoritarios de fanáticos y racistas que sólo se representan a sí mismos, en las sociedades (salvo el nazismo alemán y algunas excepciones) casi nunca hubo «persecución religiosa o racial» del judío, si no que hubo una asociación del judío con la «peor cara del capitalismo», representada en el sistema económico-financiero especulativo.
En resumen
El lobby sionista que protege al Estado de Israel (por «derecha» y por «izquierda») esta conformado por una estructura de estrategas y tecnócratas que operan las redes industriales, tecnológicas, militares, financieras y mediáticas del capitalismo trasnacional extendido por los cuatro puntos cardinales del planeta.
Sus redes se expresan a través de una multiplicidad de organizaciones dedicadas a promover el actual modelo global, entre las que se cuentan principalmente: The Hudson Institute, The RAND Corporation, The Brookings Institution, The Trilateral Commission, The World Economic Forum, Aspen Institute, American Enterprise Institute, Deutsche Gesellschaft für Auswärtigen Politik, Bilderberg Group, Cato Institute, Tavestock institute, y el Carnegie Endowment for International Peace, entre otros.
Todos estos think tanks o «bancos de cerebros», reúnen a los mejores tecnócratas, científicos y estudiosos en sus respectivos campos, egresados de los las universidades de EEUU, Europa y de todo el resto del mundo.
El lobby no responde solamente al Estado de Israel (como afirman los analistas de la «cara derechista» de los neocons) sino a un poder mundial sionista que es el dueño del Estado de Israel tanto como del Estado norteamericano, y del resto de los Estados con sus recursos naturales y sistemas económico-productivos.
El lobby no solamente está en la Casa Blanca sino que abarca todos los niveles de las operaciones del capitalismo a escala trasnacional, cuyo diseño estratégico está en la cabeza de los grandes charmans y ejecutivos de bancos y consorcios multinacionales que se sientan en el Consenso de Washington y se reparten el planeta como si fuera un pastel.
Ni la izquierda ni la derecha partidaria hablan de este poder «totalizado» por la sencilla razón de que ambas están fusionadas (a modo de alternativas falsamente enfrentadas) a los programas y estrategias del capitalismo trasnacional que controla el planeta.
Por lo tanto, y mientras no se articule un nuevo sistema de comprensión estratégica (una «tercera posición» revolucionaria del saber y el conocimiento) el poder mundial que controla el planeta seguirá perpetuándose en las falsas opciones de «izquierda» y «derecha».
Y el lobby judío de «derecha» de los republicanos conservadores seguirá sucediendo al lobby judío «de izquierda» de los demócratas liberales en una continuidad estratégica de las mismas líneas rectoras del Imperio sionista mundial.
Y las masacres del Estado de Israel seguirán, como hasta ahora, impunes y protegidas por las estructuras del sistema de poder mundial sionista capitalista que lo considera como su «patria territorial».
Manuel Freytas
Manuel Freytas es periodista, investigador, analista de estructuras del poder, especialista en inteligencia y comunicación estratégica
Tomado: Red Voltaire
La gran complicidad internacional con las masacres periódicas israelíes no se gestan por miedo a Israel, sino por miedo a lo que representa el Estado judío. Israel es el símbolo más emblemático, la patria territorial del sionismo capitalista que controla el mundo sin fronteras desde los directorios de los bancos y corporaciones trasnacionales. Israel, básicamente, es la representación nacional de un poder mundial sionista que es el dueño del Estado de Israel tanto como del Estado norteamericano, y del resto de los Estados con sus recursos naturales y sistemas económico-productivos. Y que controla el planeta desde los bancos centrales, las grandes cadenas mediáticas y los arsenales nucleares militares.
El poder oculto
Israel, es la más clara referencia geográfica del sistema capitalista trasnacionalizado que controla desde gobiernos hasta sistemas económico productivos y grandes medios de comunicación, tanto en los países centrales como en el mundo subdesarrollado y periférico.
El Estado judío, más allá de su incidencia como Nación, es el símbolo más representativo de un poder mundial controlado en sus resortes decisivos por grupos minoritarios de origen judío, y conformado por una estructura de estrategas y tecnócratas que operan las redes industriales, tecnológicas, militares, financieras y mediáticas del capitalismo trasnacional extendido por los cuatro puntos cardinales del planeta.
Con una población de alrededor de 7,35 millones de habitantes, Israel es el único Estado judío del mundo.
Pero cuando hablamos de Israel, hablamos (por extensión) de la referencia más significante de un sistema capitalista globalizado que controla gobiernos, países, sistemas económicos productivos, bancos centrales, centros financieros, arsenales nucleares y complejos militares industriales.
Cuando hablamos de Israel, hablamos antes que nada de un diseño estratégico de poder mundial que lo protege, interactivo y totalizado, que se concreta mediante una red infinita de asociaciones y vasos comunicantes entre el capital financiero, industrial y de servicios que convierte a los países y gobiernos en gerencias de enclave.
El lobby sionista que sostiene y legitima la existencia de Israel, no es un Estado en el lejano Medio Oriente, sino un sistema de poder económico planetario (el sistema capitalista) de bancos y corporaciones trasnacionales con judíos dominando la mayoría de los paquetes accionarios o hegemonizando las decisiones gerenciales desde puestos directrices y ejecutivos.
Quien se tome el trabajo de investigar el nombre de los integrantes de los directorios o de los accionistas de la grandes corporaciones y bancos transnacionales estadounidenses y europeos que controlan desde el comercio exterior e interior hasta los sistemas económico productivos de los países, tanto centrales como «subdesarrollados» o «emergentes», podrá fácilmente comprobar que (en una abrumante mayoría) son de origen judío.
Los directivos y accionistas de las primeras treinta megaempresas trasnacionales y bancos (las más grandes del mundo) que cotizan en el indice Dow Jones de Wall Street, son mayoritariamente de origen judío.
Megacorporaciones del capitalismo sin fronteras como Wal-Mart Stores, Walt Disney, Microsoft, Pfizer Inc, General Motors, Hewlett Packard, Home Depot, Honeywell, IBM, Intel Corporation, Johnson & Johnson, JP Morgan Chase, American International Group, American Express, AT & T, Boeing Co (armamentista), Caterpillar, Citigroup, Coca Cola, Dupont, Exxon Mobil (petrolera), General Electric, McDonalds, Merck & Co, Procter & Gamble, United Technologies, Verizon, son controladas y/o gerenciados por capitales y personas de origen judío.
Estas corporaciones representan la crema de la crema de los grandes consorcios trasnacionales judeo sionistas que, a través del lobby ejercido por las embajadas estadounidenses y europeas, dictan y condicionan la política mundial y el comportamiento de gobiernos, ejércitos, o instituciones mundiales oficiales o privadas.
Son los amos invisibles del planeta: los que manejan a los países y a presidentes por control remoto, como si fueran títeres de última generación.
Quien investigue con este mismo criterio, además, los medios de comunicación, la industria cultural o artística, cámaras empresariales, organizaciones sociales, fundaciones, organizaciones profesionales, ONGs, tanto en los países centrales como periféricos, se va a sorprender de la notable incidencia de personas de origen judío en sus más altos niveles de decisión.
Las tres principales cadenas televisivas de EEUU (CNN, ABC, NBC y Fox) , los tres principales diarios (The Wall Street Journal, The New York Times y The Washington Post) están controlados y gerenciados (a través de paquetes accionarios o de familias) por grupos del lobby judío, principalmente neoyorquino.
Asimismo como las tres más influyentes revistas (Newsweek, Time y The New Yorker), y consorcios hegemónicos de Internet como Time-Warner (fusionado con América on Line) o Yahoo, están controlados por gerenciamiento y capital judío que opera a nivel de redes y conglomerados entrelazados con otras empresas.
Colosos del cine de Hollywood y del espectáculo como The Walt Disney Company, Warner Brothers, Columbia Pictures, Paramount, 20th Century Fox, entre otros, forman parte de esta red interactiva del capital sionista imperialista.
La concentración del capital mundial en mega-grupos o mega-compañías controladas por el capital sionista, en una proporción aplastante, posibilita decisiones planetarias de todo tipo, en la economía, en la sociedad, en la vida política, en la cultura, etc., y representa el aspecto más definitorio de la globalización impuesta por el poder mundial del sistema capitalista imperial.
El objetivo central expansivo de este capitalismo sionista trasnacionalizado es el control y el dominio (por medio de las guerras de conquista o de «sistemas democráticos) de recursos naturales y sistemas económico - productivos, en un accionar que sus defensores y teóricos llaman “políticas de mercado”».
El capitalismo transnacional, a escala global, es el dueño de los estados y sus recursos y sistemas económico- productivos, no solamente del mundo dependiente, sino también de los países capitalistas centrales.
Por lo tanto los gobiernos dependientes y centrales son gerencias de enclave (por izquierda o derecha) que con variantes discursivas ejecutan el mismo programa económico y las mismas líneas estratégicas de control político y social.
Este capitalismo transnacional «sin fronteras» del lobby sionista que sostiene al Estado de Israel se asienta en dos pilares fundamentales: la especulación financiera informatizada (con asiento territorial en Wall Street ) y la tecnología militar-industrial de última generación (cuya expresión máxima de desarrollo se concentra en el Complejo Militar Industrial de EEUU).
El lobby sionista internacional, sobre el cual se asientan los pilares existenciales del Estado de Israel, controla desde gobiernos, ejércitos, policías, estructuras económicos productivas, sistemas financieros, sistemas políticos, estructuras tecnológicas y científicas, estructuras socio-culturales, estructuras mediáticas internacionales, hasta el poder de policía mundial asentado sobre los arsenales nucleares, los complejos militares industriales y los aparatos de despliegue militar de EEUU y de las potencias centrales.
A ese poder, y no al Estado de Israel, es al que temen los presidentes, políticos, periodistas e intelectuales que callan o deforman a diario los genocidios de Israel en Medio Oriente temerosos de quedar sepultados de por vida bajo la lápida del «antisemitismo».
El lobby imperial
El lobby sionista pro-israelí, la red del poder oculto que controla Casa Blanca, el Pentágono y la Reserva Federal no reza en las sinagogas sino en la Catedral de Wall Street. Un detalle a tener en cuenta, para no confundir la religión con el mito y el negocio.
Cuando se refieren al lobby sionista (al que llaman lobby pro-israelí) la mayoría de los expertos y analistas hablan de un grupo de funcionarios y tecnócratas, en cuyas manos está el diseño y la ejecución de la política militar norteamericana.
A este lobby de presión se le atribuye el objetivo estratégico permanente de imponer la agenda militar y los intereses políticos y geopolíticos del gobierno y el Estado de Israel en la política exterior de EEUU.
Como definición, el lobby pro-israelí es una gigantesca maquinaria de presión económica y política que opera simultáneamente en todos los estamentos del poder institucional estadounidense: Casa Blanca, Congreso, Pentágono, Departamento de Estado, CIA y agencias de la comunidad de inteligencia, entre los mas importantes.
Por medio de la utilización política de su poder financiero, de su estratégica posición en los centros de decisión, los grupos financieros del lobby ejercen influencia decisiva en la política interna y externa de EEUU, la primera potencia imperial, además de su papel dominante en la financiación de los partidos políticos, de los candidatos presidenciales y de los congresistas.
A nivel imperial, el poder financiero del lobby se expresa principalmente por medio de la Reserva Federal de EEUU, un organismo clave para la concentración y reproducción del capital especulativo a nivel planetario.
El corazón del lobby sionista estadounidense es el poderoso sector financiero de Wall Street que tiene directa implicancia y participación en el nombramiento de funcionarios claves del gobierno de EEUU y de los órganos de control de política monetaria e instituciones crediticias (nacional e internacional) con sede en Washington y Nueva York.
Los organismos económicos financieros internacionales como la OCDE, el Banco Mundial, el FMI, están bajo directo control de los bancos centrales y de los gobiernos de EEUU y de las potencias controladas por el lobby sionista internacional (Gran Bretaña, Alemania, Francia, Japón, entre las más relevantes).
Organizaciones y alianzas internacionales como la ONU, el Consejo de Seguridad y la OTAN están controlados por el eje sionista USA-Unión Europea cuyas potencias centrales son las que garantizan la impunidad de los exterminios militares de Israel en Medio Oriente, como sucedió con la última masacre de activistas solidarios con el pueblo de Gaza.
Las principales instituciones financieras del lobby (Goldman Sachs, Morgan Stanley, Lehman Brothers, etc) y los principales bancos (Citigroup, JP Morgan y Merrill Lynch, etc), influyen decisivamente para el nombramiento de los titulares de la Reserva Federal, el Tesoro, y la secretaría de Comercio, además de los directores del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional.
El mito del «antisemitismo»
A este fenómeno de «poder capitalista mundial» judío, y no a Israel, es lo que temen los presidentes, políticos, periodistas, e intelectuales que evitan puntillosamente condenar o nombrar los periódicos genocidios militares de Israel en Gaza, repitiendo lo que ya hicieron durante la masacre israelí en Libano en el 2006.
La gran complicidad internacional con las masacres periódicas israelíes no se gestan por miedo al Estado de Israel sino por miedo a lo que representa el Estado de Israel.
No se trata de Israel, un Estado sionista más, sino del «Gran Israel», la patria del judaísmo mundial (con territorio robado a los palestinos), de la cual todos los judíos del mundo se sienten sus hijos pródigos desperdigados por el mundo.
No se trata de Israel, sino de las poderosas organizaciones y comunidades judías mundiales que apoyaron en bloque el genocidio militar de Israel en Gaza, que utilizan su poder y «escala de prestigio» (construida mediante su victimización histórica con el Holocausto) para convertir en un leproso social al que se atreva criticar o a levantar la voz contra el exterminio militar israelí en Gaza.
Los gobiernos del mundo capitalista, los periodistas, intelectuales, organizaciones sindicales y sociales no le temen a Israel, sino a su lapidación social como «antisemita» (mote que se le otorga al que enfrenta y/o denuncia al sionismo judío).
No le temen al Estado de Israel, sino a los hijos de Israel camuflados en los grandes centros de decisión del poder mundial, sobre todo económicos-financieros y mediático-culturales.
Los políticos, intelectuales y periodistas del sistema no temen a Israel, sino que temen a los medios, organizaciones y empresas judías, y a su influencia sobre los gobiernos y procesos económicos-culturales del sistema sionista capitalista extendido por todos los países a escala planetaria.
En definitiva temen que las empresas, las universidades, las organizaciones y las fundaciones internacionales sionistas que financian y o promocionan sus ascensos y puestos en la maquinaria del sistema los declaren «antisemitas» y los dejen sin trabajo, sin vacaciones y sin jubilación.
Esa es la causa principal que explica porque los intelectuales, académicos y periodistas del sistema viven elucubrando sesudos análisis de la «realidad» política, económica y social sin la presencia de la palabra judío o del sistema capitalista que paga por sus servicios.
Si bien hay un grupo de intelectuales y de militantes judíos de izquierda (entre ellos Chomsky y Gelman, entre otros) que condenaron y protestaron contra el genocidio israelí en Gaza, la mayoría abrumante de las comunidades y organizaciones judías a escala planetaria apoyaron explícitamente la masacre de civiles en Gaza argumentando que se trataba de una «guerra contra el terrorismo».
A pesar de que Israel no invadió ni perpetró un genocidio militar en Gaza con la religión judía, sino con aviones F-16, misiles, bombas de racimo, helicópteros Apache, tanques, artillería pesada, barcos, sistemas informatizados, y una estrategia y un plan de exterminio militar en gran escala, quien cuestione esa masacre es condenado por «antisemita» por el poder judío mundial distribuido por el mundo.
A pesar de que el lobby judío sionista que controla Israel, tanto como la Casa Blanca, el Tesoro y la Reserva Federal de EEUU no reza en las sinagogas sino en la Catedral de Wall Street, el que lo critique es tildado de inmediato como «antisemita» o «nazi» por las estructuras mediáticas y culturales controlados por el poder judío mundial.
Las campañas de denuncia de antisemitismo con las que Israel y las organizaciones judías buscan neutralizar a las criticas contra la masacre, abordan la cuestión como si el sionismo judío (sostén del estado de Israel) fuera una cuestión «racial» o religiosa, y no un sistema de dominio imperial que abarca interactivamente el plano económico, político, social y cultural, superando la cuestión de la raza o de las creencias religiosas.
El lobby sionista no controla el mundo con la religión: lo maneja con bancos, trasnacionales, hegemonía sobre los sistemas económicos-productivos, control sobre los recursos naturales, control de la red informativa y de manipulación mundial, y manejo de los valores sociales a través de la publicidad, la cultura y el consumo estandarizado y globalizado por los medios de comunicación.
En definitiva, el lobby judío no representa a ninguna sinagoga ni expresión racial, sino que es la estructura que maneja el poder mundial a través del control sobre los centros económicos-financieros y de decisión estratégica del sistema capitalista expandido como civilización «única».
Antes que por la religión y la raza, el lobby sionista y sus redes se mueven por una ideología política funcional: el sionismo capitalista-imperial que antepone el mercado, la concentración de riqueza, la «política de negocios», a cualquier filosofía que roce las nociones del «bien» o del «mal» entendidos dentro de parámetros sociales.
Entonces: ¿De qué hablan cuando hablan de «antisemitismo» o de «anti-judaismo religioso? ¿En que parámetros referenciales se basa la condición de antisemita»? ¿Quién es antisemita? ¿Quién critica a los judíos por su religión o por su raza en las sociedades del mundo?
A lo sumo, a los judíos, como está probado en la realidad social de cualquier país, no se los critica por su religión o condición racial sino por su apego excesivo al status del dinero (también cultivado por otras colectividades) y a integrar estructuras o jerarquías de poder dentro de un sistema injusto de opresión y de explotación del hombre por el hombre, como es el sistema capitalista.
Salvo los grupos minoritarios de fanáticos y racistas que sólo se representan a sí mismos, en las sociedades (salvo el nazismo alemán y algunas excepciones) casi nunca hubo «persecución religiosa o racial» del judío, si no que hubo una asociación del judío con la «peor cara del capitalismo», representada en el sistema económico-financiero especulativo.
En resumen
El lobby sionista que protege al Estado de Israel (por «derecha» y por «izquierda») esta conformado por una estructura de estrategas y tecnócratas que operan las redes industriales, tecnológicas, militares, financieras y mediáticas del capitalismo trasnacional extendido por los cuatro puntos cardinales del planeta.
Sus redes se expresan a través de una multiplicidad de organizaciones dedicadas a promover el actual modelo global, entre las que se cuentan principalmente: The Hudson Institute, The RAND Corporation, The Brookings Institution, The Trilateral Commission, The World Economic Forum, Aspen Institute, American Enterprise Institute, Deutsche Gesellschaft für Auswärtigen Politik, Bilderberg Group, Cato Institute, Tavestock institute, y el Carnegie Endowment for International Peace, entre otros.
Todos estos think tanks o «bancos de cerebros», reúnen a los mejores tecnócratas, científicos y estudiosos en sus respectivos campos, egresados de los las universidades de EEUU, Europa y de todo el resto del mundo.
El lobby no responde solamente al Estado de Israel (como afirman los analistas de la «cara derechista» de los neocons) sino a un poder mundial sionista que es el dueño del Estado de Israel tanto como del Estado norteamericano, y del resto de los Estados con sus recursos naturales y sistemas económico-productivos.
El lobby no solamente está en la Casa Blanca sino que abarca todos los niveles de las operaciones del capitalismo a escala trasnacional, cuyo diseño estratégico está en la cabeza de los grandes charmans y ejecutivos de bancos y consorcios multinacionales que se sientan en el Consenso de Washington y se reparten el planeta como si fuera un pastel.
Ni la izquierda ni la derecha partidaria hablan de este poder «totalizado» por la sencilla razón de que ambas están fusionadas (a modo de alternativas falsamente enfrentadas) a los programas y estrategias del capitalismo trasnacional que controla el planeta.
Por lo tanto, y mientras no se articule un nuevo sistema de comprensión estratégica (una «tercera posición» revolucionaria del saber y el conocimiento) el poder mundial que controla el planeta seguirá perpetuándose en las falsas opciones de «izquierda» y «derecha».
Y el lobby judío de «derecha» de los republicanos conservadores seguirá sucediendo al lobby judío «de izquierda» de los demócratas liberales en una continuidad estratégica de las mismas líneas rectoras del Imperio sionista mundial.
Y las masacres del Estado de Israel seguirán, como hasta ahora, impunes y protegidas por las estructuras del sistema de poder mundial sionista capitalista que lo considera como su «patria territorial».
Manuel Freytas
Manuel Freytas es periodista, investigador, analista de estructuras del poder, especialista en inteligencia y comunicación estratégica
Tomado: Red Voltaire
31 may 2010
Israel asesina a 19 personas que llevaban ayuda humanitaria a Gaza
Es un grupo de seis barcos que transporta a más de 750 personas con ayuda humanitaria para Gaza
Unidades de élite del Ejército de Israel han atacado en aguas internacionales la 'Flota de la Libertad', un grupo de seis barcos —tres de ellos turcos—, que transporta a más de 750 personas con 10.000 toneladas de ayuda humanitaria a Gaza. Entre el material transportado hay equipos médicos, productos de primera necesidad y elementos para reconstruir la ciudad.
El Ejército israelí ha reconocido la muerte de nueve activistas, aunque la televisión israelí eleva la cifra a 19 y el Canal 10 calcula 14. Otros medios locales contabilizan entre 16 y 20. La cifra de heridos oscila entre los 30 y 60.
Se trataba de la mayor acción coordinada para romper el bloqueo marítimo de Gaza por las fuerzas israelíes. El gobierno de Israel había advertido de que las embarcaciones serían interceptadas antes de que llegasen a territorio palestino. El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, que se encuentra de visita en Canadá, recortará su viaje para regresar en las próximas horas a a Israel.
En la flotilla viajaban personas de al menos 40 nacionalidades, incluidos tres españoles, dos diputadas alemanas y el escritor sueco Henning Mankell.
Manuel Espinar, presidente de la ONG Cultura, Paz y Solidaridad, tiene a su hijo, Manuel Tapial, allí.
En un chat con Público.es, critica que Israel haya calificado a la flotilla humanitaria como "un entramado del terrorismo internacional" e insiste en que su asociación portaba "libros de relatos de niños españoles sobre los refugiados palestinos".
Israel denuncia vínculos de los activistas con
Al Qaeda, Hamás y Yihad Islámica
El viceministro de Asuntos Exteriores de Israel, Danny Ayalon, ha sacado pecho y ha justificado la masacre. Según ha defendido, los activistas tenían vínculos con Al Qaeda y con las organizaciones islamistas palestinas Hamás y Yihad Islámica.
No se ha quedado ahí. Subiendo el tono de sus acusaciones ha subrayado que la iniciativa, centrada únicamente en transportar ayuda humanitaria, "era violenta, sus métodos eran violentos y el resultado, lamentablemente, fue violento". "Los organizadores no atendieron los llamamientos de nuestras fuerzas esta mañana para que les siguieran pacíficamente y dar un final pacífico a este suceso". Tras ignorar supuestamente esos requerimientos, Israel ha optado por matar a casi una veintena de personas.
Ataque pese a las banderas blancas
La versión de los activistas es diametralmente opuesta. En contacto telefónico en directo con los buques, miembros del convoy humanitario han asegurado de que los comandos israelíes abordaron los barcos turcos desde helicópteros y dispararon con fuego real para reprimir a los tripulantes a pesar de que estos mostraron banderas blancas.
Los medios turcos mostraron imágenes captadas desde el barco turco 'Mavi Marmara', en las que se ve a los soldados israelíes abriendo fuego.
Testimonios desde los barcos hablan de que los soldados israelíes descendieron sobre las cubiertas desde helicópteros abriendo fuego, mientras las imágenes de televisión muestran la evacuación de algún cadáver, una camilla ensangrentada y restos de sangre en el suelo de la embarcación, así como los soldados israelíes que la abordaron.
A primera hora de la mañana el Ejército israelí ha denunciado en un comunicado que los activistas que viajaban a bordo de la flotilla solidaria atacaron con "fuego real", cuchillos y piedras a los soldados. Según el Magen David Adom (equivalente israelí a la Cruz Roja), hay seis soldados hebreos heridos.
"Los barcos serán dirigidos en las próximas horas al puerto de Ashdod (al norte de Gaza), mientras que las fuerzas navales efectúan chequeos de seguridad para identificar a la gente a bordo y su equipamiento", apunta el Ejército en un comunicado.
Los soldados israelíes descendieron sobre las cubiertas desde helicópteros abriendo fuego
Rechazo generalizado
El ataque ha causado perplejidad e indignación entre la mayor parte de la comunidad internacional. Varios países, entre ellos Turquía, España y Grecia, han convocado a los embajadores de Israel en sus territorios para pedirles explicaciones.
El presidente palestino, Mahmud Abás, ha decretado tres días de luto en los territorios por esta "masacre", mientras que el jefe de Gobierno en Gaza del movimiento islamista Hamás, Ismail Haniye, ha calificado el ataque de "brutal". La secretaría general del grupo en Damasco asegura que se trata de "un crimen contra la Humanidad".
Las autoridades sirias ha pedido una reunión urgente a la Liga Árabe y la ONU ha expresado su conmoción por el asalto. El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ha calificado los hechos de "graves y preocupantes". "Como saben se ha citado al embajador, pero tenemos todavía que conocer la información con más exactidud", ha abundado.
El ministro israelí de Defensa, Ehud Barak, ha convocado esta mañana una reunión en Tel Aviv con todos sus asesores "ante los imprevistos resultados de un asalto que se esperaba que transcurriera sin víctimas mortales".
Fuerte respuesta
Las autoridades turcas intentaron ponerse en contacto con el barco 'Mavi Marmara', pero resultó imposible.
El ataque ha causado perplejidad e indignación entre la mayor parte de la comunidad internacional
El Ministerio de Asuntos Exteriores turco trató de contactar a Israel varias veces desde la partida de la flota desde Turquía para pedir que no interfiriese en su objetivo.
Ahora se espera que la diplomacia turca de una fuerte respuesta y se abra un nuevo capítulo en las críticas relaciones entre Turquía e Israel, que se han tensado desde el ataque israelí a la franja de Gaza entre 2008 y 2009.
En Estambul, cientos de personas se concentraron ante el Consulado de Israel e intentaron penetrar en él pero fueron obstaculizados por la policía.
Una torre de Babel con ayuda humanitaria
El barco 'Mavi Marmara', atacado por los israelíes, es un viejo barco de pasajeros que hasta hace unos años realizaba el trayecto entre las islas del sur del Mar de Mármara y Estambul para la empresa pública de transportes IDO. Se trata de un barco de cinco alturas, muy espacioso y con capacidad para cientos de personas.
El convoy de ayuda internacional está compuesto por seis barcos, tres de ellos turcos, y transporta 10.000 toneladas de ayuda humanitaria -incluyendo materiales de construcción, equipos médicos y productos de necesidad básica-, con el objetivo de romper el bloqueo que sufre la Franja de Gaza.
Entre los 750 participantes en la iniciativa hay voluntarios de diferentes religiones y nacionalidades, entre ellos más de veinte parlamentarios europeos, una ex congresista estadounidense un premio Nobel de la Paz y un superviviente del Holocausto, aunque viajan en barcos diferentes.
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28 may 2010
Esperan flotilla solidaria en Gaza en medio de amenazas israelíes
Dirigentes y habitantes palestinos de Gaza aguardan hoy la llegada aquí de una flotilla internacional con ayuda solidaria, pese a tensiones por amenazas de bloqueo violento de Israel, que paralelamente arrecia sus contactos diplomáticos.
El líder del Movimiento de Resistencia Islámica (Hamas), Ismail Haniyeh, aseguró que están creadas todas las condiciones en el puerto para recibir a los nueve barcos que traen a bordo a más de 700 activistas de 50 países y 10 mil toneladas de ayuda humanitaria.
Haniyeh, máximo dirigente político en Gaza destituido como primer ministro por el presidente palestino, Mahmoud Abbas, señaló que el gesto de la flotilla "Libertad" es "altamente apreciado por el pueblo palestino" y reclamó a la comunidad mundial que también lo respalde.
Las nueve embarcaciones trasladan hacia esta franja, utensilios médicos, mobiliario, transporte ligero y materiales de construcción deficitarios y requeridos para resarcir los destrozos provocados por la agresión militar israelí de finales de 2008 y comienzos de 2009.
El gobierno sionista, que mantiene desde 2006 un bloqueo naval y terrestre al enclave, lo recrudeció en junio de 2007 después de que Hamas expulsó de aquí a su rival Al-Fatah, liderado por Abbas.
El ministro israelí de Defensa, Ehud Barak, amenazó con usar la fuerza, si fuera necesaria, para impedir el acceso de los barcos, y habilitó un centro de detención en la ciudad portuaria de Ashdod.
La intención, según las autoridades judías, es recluir allí a los pacifistas que se resistan al bloqueo de los barcos de la marina de guerra, emplazados frente a las costas de este territorio junto con lanchas movilizadas por extremistas anti-palestinos.
La ONU pidió el jueves a Tel Aviv actuar "con sentido de cuidado y responsabilidad, y trabajar por una solución satisfactoria" en el trato a los activistas solidarios con los 1,5 millones de palestinos que viven en precarias condiciones por el despiadado cerco israelí.
Un portavoz también exhortó al régimen sionista a facilitar una mayor variedad y cantidad del tráfico de bienes por los cruces fronterizos legales, a fin de paliar las necesidades básicas, comenzar la reconstrucción y reanimar la economía de Gaza.
Precisamente, este viernes está previsto que lleguen al enclave 43 camiones cargados de alimentos y medicinas donados por el gobierno de los Emiratos Árabes Unidos, pero que entrará por el cruce de Rafah, en la frontera terrestre con Egipto.
A la par del lenguaje amenazante, la cancillería de Israel sostuvo el jueves reuniones, por separado, con embajadores de Turquía (país desde donde zarpó la flotilla), Grecia, Chipre, Suecia e Irlanda, para pedirles que persuadieran a sus ciudadanos de detener la travesía.
Tomado: Prensa Latina
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15 dic 2009
Un tribunal británico ordenó detener a Livni
La ex ministra de Exteriores israelí canceló su visita a Londres el pasado lunes
Un tribunal de Londres emitió el pasado sábado una orden de detención contra la líder de la oposición israelí Tzipi Livni. En un movimiento que se ha convertido en habitual por parte de algunos jueces británicos, la ex ministra de Exteriores está acusada de crímenes de guerra por la invasión de la franja de Gaza el pasado mes de diciembre. Desde hace meses, los políticos israelíes no están a salvo cuando viajan a Londres y esta situación está creando varios encontronazos diplomáticos.
Livni tenía previsto viajar este lunes para dar una conferencia en la capital británica en un foro judío. Finalmente canceló su comparecencia. Según el diario The Guardian, el Tribunal suspendió su orden de arresto al comprobarse que no había pisado finalmente suelo británico.
El portavoz de la dirigente del partido Kadima en Jerusalén explicó que su decisión de no viajar al Reino Unido estuvo motivada por cuestiones de calendario y no por su temor a ser detenida. La orden de detención ha causado irritación en el ministerio británico de Asuntos Exteriores, según el diario Financial Times.
"El Reino Unido está determinado a hacer todo lo posible por fomentar la paz en Oriente Medio y ser un aliado estratégico de Israel", señala un comunicado emitido por el Foreign Office. "Para ello, los políticos israelíes tienen que poder venir al Reino Unido para mantener conversaciones con el Gobierno británico. Estamos estudiando urgentemente las implicaciones de lo ocurrido", agrega el comunicado.
Barak se escapó por los pelos
Diversos grupos de presión pro derechos humanos llevan tiempo intentando conseguir que los tribunales británicos emitan órdenes de detención contra los políticos israelíes que vienen al Reino Unido.
En septiembre, el tribunal de Westminster rechazó una orden de detención contra el ministro de Defensa, Ehud Barak, por su papel en los ataques contra la franja de Gaza a finales del 2008. El motivo del rechazo fue que Barak era en aquel momento un político en viaje oficial, lo que no habría sido el caso de Livni pues su proyectada visita tenía carácter privado.
En septiembre de 2005, el general Doron Almog aterrizó en Londres, pero se vio obligado a regresar inmediatamente a su país al enterarse en el último momento de que se había dictado una orden detención contra su persona. El militar había sido acusado de ordenar la destrucción ilegal de 59 hogares palestinos en la Franja de Gaza en 2002.
EFE
Tomado de Público
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22 abr 2009
Irán pide a Interpol que juzque a "25 criminales sionistas"
Ahmadineyad sigue atacando a Israel tras la polémica en la conferencia sobre racismo de la ONU
Tras la polémica suscitada por las declaraciones del presidente iraní Mahmud Ahmadineyad y la retirada de los representantes de la UE durante la conferencia de la ONU sobre el racismo, Ahmadineyad sigue acusando a Israel de genocidio en Palestina y ha propuesto a Interpol la detención de 25 personas acusadas de crímenes de guerra.
Desde Teherán, el líder iraní pidió que se juzgue a los "asesinos" que atacaron Gaza en enero y mostró su convencimiento de que Interpol "cumplirá los trámites legales" para juzgar a "25 sionistas criminales de guerra". "Deben ser arrestados por su brutalidad", añadió.
"Consideramos la toma y los asesinatos masivos de palestinos en Gaza, así como la limpieza étnica en los territorios ocupadoscomo crímenes de guerra aceptados por el régimen sionista", prosiguió.
El pasado lunes, Ahmadineyad acusó a Israel en la conferencia sobre racismo de la ONU de tener "un Gobierno totalmente racista basado en el sufrimiento de los judíos en el pasado". Los representantes europeos se retiraron de la reunión y el presidente norteamericano, Barack Obama, calificó de lamentables las declaraciones.
Hoy, el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-Moon, pidió a Ahmadineyad que moderara su discurso de clausura y le acusó de aprovecharse de la conferencia para su propio beneficio político. El iraní no pareció inmutarse y dijo que la reunión de Ginebra "supone una victoria para la libertad de los pueblos que han vencido a los planes del diablo sionista"
Tomado de Público
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20 mar 2009
Una vida palestina vale poco

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11 mar 2009
"Quiero dedicarme a plasmar la realidad"
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Gaza
22 feb 2009
La invasión de Gaza: «Operación plomo fundido»
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