28 ago 2010

Huevos podridos y nuestra democracia rota



¿En qué se relacionan 500 millones de huevos y la democracia? El masivo retiro del mercado de huevos infectados con salmonelosis, el retiro más grande en la historia de Estados Unidos, nos permite ver el poder que las grandes corporaciones tienen, no sólo sobre nuestra salud, sino también sobre nuestro gobierno.
Aunque son muchas las marcas que han sido retiradas del mercado, todas pueden rastrearse hasta llegar a sólo dos granjas de producción de huevos. Cada vez más, la provisión de alimentos está en manos de compañías cada vez más grandes que ejercen un enorme poder sobre nuestro proceso político. Así como pasa con la industria alimenticia, sucede también con las petroleras y los bancos: corporaciones gigantescas (algunas con presupuestos más grandes que el de la mayoría de los países) están controlando nuestra salud, nuestro medioambiente, nuestra economía y, cada vez más, nuestras elecciones.

El brote de salmonelosis es sólo el episodio más reciente de una serie de episodios que muestran a una industria alimenticia desenfrenada. Patty Lovera, sub-directora del grupo por la seguridad alimentaria Food & Water Watch, me dijo: “Históricamente, siempre ha habido resistencia por parte de la industria a todo tipo de norma de seguridad alimentaria, ya sea dictada por el Congreso o por otros organismos gubernamentales. Existen grandes asociaciones comerciales para cada sector proveedor de nuestros alimentos, desde los grandes productores agroindustriales hasta las tiendas de comestibles.”
Los huevos contaminados con salmonelosis provenían de sólo dos granjas factoría, Hillandale Farms y Wright County Egg, ambas de Iowa. Detrás de este brote está el emporio del huevo de Austin “Jack” DeCoster. DeCoster es propietario de Wright County Egg y también de Quality Egg, proveedora de pollos y de alimentos para pollos de las dos granjas de Iowa. Patty Lovera afirma que: “DeCoster es un nombre que se escucha mucho cuando uno empieza a hablar con conocedores de la industria del huevo o con personas que provienen de los estados de Iowa, Ohio o de los otros estados en que DeCoster opera. Por eso creemos que DeCoster es el claro ejemplo de lo que sucede cuando tenemos este tipo de concentración y producción a gran escala. No se trata sólo de seguridad alimentaria o sólo de daño ambiental o del trato que reciben los trabajadores. Cuando estamos frente a este tipo de producción masiva, responsable de tantos de nuestros alimentos, se trata de un paquete completo de efectos colaterales negativos.”
La agencia de noticias Associated Press brindó un resumen de las violaciones a las normas sanitarias, de seguridad y laborales presentes en las operaciones de DeCoster con huevos y cerdos en varios estados. En 1997, la empresa DeCoster Egg Farms acordó pagar una multa de dos millones de dólares luego de que el entonces Ministro de Trabajo Robert Reich calificara su granja de “tan peligrosa y opresora como cualquier empresa maquildora.” En 2002, la compañía de DeCoster pagó un millón y medio de dólares para llegar a un acuerdo en referencia a una demanda legal presentada por la Comisión Federal de Igualdad de Oportunidades Laborales en representación de mujeres mexicanas que informaron haber sido sometidas a acoso sexual, incluso violación, abusos y represalias por parte de sus supervisores. Este verano, otra compañía vinculada a DeCoster pagó ciento veinticinco mil dólares al Estado de Maine por acusaciones de trato cruel contra los animales.
A pesar de todo esto, DeCoster ha prosperado en el negocio de huevos y cerdos, lo que lo pone a la altura de otras grandes corporaciones, como BP y los grandes bancos. El derrame de petróleo de BP, el más grande en la historia de este país, estuvo precedido por una larga lista de hechos criminales y graves violaciones a las normas que datan de varios años, una de las más conocidas: la gran explosión de la refinería de la ciudad de Texas que cobró la vida a quince personas en el año 2005. Si BP fuera una persona, habría ido a prisión hace mucho tiempo.
La industria financiera es otro delincuente crónico. Poco tiempo después del mayor desastre financiero mundial desde la Gran Depresión, bancos como Goldman Sachs, llenos de dinero tras el masivo rescate financiero gubernamental, interfirieron en el proceso legislativo que intentaba controlarlos.


El resultado: un nuevo y ampliamente ineficaz organismo gubernamental de protección al consumidor, además de una implacable oposición a la designación, para la dirección de este organismo, de la defensora de los derechos del consumidor Elizabeth Warren, quien supervisaría a los bancos tanto como el nuevo organismo se lo permitiera. Este es el motivo por el cual se oponen a su designación los banqueros, entre ellos, Timothy Geithner y Larry Summers, a quienes el Presidente Obama nombró como Secretario del Tesoro y Asesor Económico, respectivamente.


Se permite a las corporaciones internacionales operar prácticamente sin supervisión ni regulación. Se permite que el dinero de las grandes empresas ejerza influencia sobre las elecciones, y por ende, sobre la conducta de nuestros representantes. Luego de la decisión de la Corte Suprema en el caso presentado por el grupo de derecha Citizens United, que permitirá donaciones corporativas ilimitadas a las campañas, el problema va de mal en peor. Para ser electos y mantenerse en el poder, los políticos deberán satisfacer más y más a sus donantes empresariales. Se podría decir que el zorro vigila al gallinero (y a los huevos podridos que hay en él). Sin embargo, hay esperanza. Existe un creciente movimiento para reformar la constitución de Estados Unidos, para quitar a las corporaciones el estatus legal de “persona jurídica”, concepto por el cual las corporaciones tienen los mismos derechos que las personas normales.
Esto haría que las corporaciones estuvieran sujetas a la misma supervisión que existió durante los primeros cien años de la historia de Estados Unidos. Pero para que las personas sean las únicas con derecho a la participación política será necesario un verdadero movimiento de base, dado que el Congreso y el gobierno de Obama parecen no ser capaces de implementar ni siquiera los cambios más básicos. Como dice el refrán: “si quieres hacer un omelet, tienes que romper algunos huevos”.

Amy Goodman
Traducción: Fernanda Gerpe

Tomado: spanish@democracynow.org

Chile: La empresa minera escatimó en seguridad

Primeras fotos.


La familia de un chileno atrapado demandará a los dos dueños

La alegría que sintió todo Chile al saber que los 33 mineros atrapados bajo 688 metros de tierra en el yacimiento San José estaban vivos ha dado paso a la exigencia de responsabilidades y la familia de uno de los mineros atrapados ya ha dicho que va a demandar a la empresa San Esteban, propietaria de las instalaciones, y a los inspectores gubernamentales por permitir los fallos de seguridad que hicieron posible el derrumbamiento.

Mientras continúa la operación para rescatar a los mineros, que puede durar meses, se ha ido dando a conocer el largo historial de accidentes y muertes en esa mina.

El ex encargado de Prevención de Riesgos de la empresa, Vincenot Tobar, ha dicho que se autodespidió en 2009 debido a que no lograba realizar su trabajo. Tobar afirmó a Radio Horizonte que el único interés de los dueños, Alejandro Bohn y Marcelo Kemeny, era la rentabilidad y que nunca se tomaron en serio los accidentes.

Una pierna mutilada
En 2007, se registraron 185 accidentes. Cuando un minero sufrió la mutilación de una pierna, se decretó el cierre del yacimiento hasta que no se tomaran medidas ante el peligro inminente de derrumbes, como hacer dos chimeneas (o vías de escape) con escaleras.

Tobar dice no comprender cómo la mina San José consiguió el permiso de reapertura del Servicio Nacional de Minería sin haber cumplido con la exigencia de crear esas vías de escape. Fue ahí cuando Tobar decidió dejar la compañía.

En mayo de 2008, Patricio Leiva, funcionario del Servicio Nacional de Minería, tuvo que reemplazar a su jefe, que estaba de baja por 20 días. Justo en ese lapso llegó a sus manos la solicitud de reapertura de la mina San José. El funcionario firmó la autorización y no leyó los antecedentes. Así lo ha explicado él mismo ante la comisión parlamentaria que investiga el derrumbe: "Hoy pienso que nunca debí haber firmado el documento (), se salía de toda norma", dijo.

Las operaciones de rescate prosiguen. Los mineros atrapados ya han ingerido su primer alimento sólido: una barra de cereal. Se les ha adjudicado tareas para que estén ocupados y ayuden en su rescate. Han formado tres grupos. Uno se encargará de la recepción de los envíos a través de la sonda: alimentos, baterías, muestras de orina, cartas... Un segundo grupo de mineros está a cargo de la higiene de los trabajadores y del lugar. Y el tercero hará labores de prevención y seguridad.

El jefe de los mineros atrapados, Luis Urzúa, volvió a hablar por teléfono con el presidente chileno, Sebastián Piñera. Le contó el momento del derrumbe: "Sentimos que la montaña comenzaba a bajar hacia nosotros. Hubo un estruendo, llegó la tierra, no veíamos nada. Estuvimos cada uno por su lado durante cuatro o cinco horas. Cuando la tierra se disipó, vimos que una enorme roca tapaba la entrada del túnel". Esa roca mide 100 por 20 metros y está inestable. De hecho, el principal riesgo que corren los mineros es que la roca ceda.

Soledad Pino

Tomado: La República.es

27 ago 2010

Llamamiento de Patrick Le Hyaric : Vida y libertad para Sakineh

Patrick Le Hyaric Director de l´Humanité Diputado en el Parlamento europeo

Que los carceleros puedan oír el poder de la emoción , de la desaprobación, del aliento que quiere detener sus brazos inhumanos, que lanzan piedras para lapidar.

Este asesinato, este crimen, esta barbarie, más allá de matar a una mujer culpable de haber amado, es un insulto a la humanidad. Estos comportamientos primitivos, bárbaros, indican su “desvinculación” de la humanidad en marcha, ¡el retorno a la edad de piedra !

Conseguir la libertad para Sakineh y todas sus semejantes, encadenadas en las cárceles iranís, es también ganar espacios de libertad para todas la mujeres del mundo, más libertad para todos.

Que los carceleros de Sakineh entiendan que están cada vez más solos. Si pasan a los actos, ellos mismos serán condenados y juzgados duramente por el mundo entero, más allá de las diferencias.

Vida y libertad para Sakineh

Patrick Le Hyaric
Traducción: J.A. Pina

Tomado: L´Humanité

La leona blanca, de Henning Mankell

Y el sueño se cumplió

Aquí, en esta casa cultural, estamos ya en la primera L de Wallander. Me explico, he pasado el mes más augusto, como lo llama mi compañero Julio, en compañía de un sueco bebedor compulsivo de café, tendente a la depresión, y con unas relaciones familiares -padre e hija-, que siempre penden de un hilo. Kurt Wallander me ha llevado a África este verano, ya que mis compañeros me han atado a la esquina del videoclub. La leona blanca, (1993), es la tercera novela de la serie Wallander (marcada con la L en el lomo) del comprometido escritor y dramaturgo Henning Mankell, de quien ya hemos tratado aquí anteriores novelas suyas, Asesinos sin rostro y Los perros de Riga.

Como dice la contraportada, ésta es una de las novelas más comprometidas (y más larga, 648 páginas) de Mankell, con la que denuncia la Sudáfrica del Apartheid y celebra las primeras reformas del entonces presidente, Frederick De Klerk, además de mantenernos en suspenso con la suerte de un esperanzador Nelson Mandela. Sí, Henning Mankell introduce la historia contemporánea en la ficción, en su ficción.

Para empezar a ponerse en situación, el autor sueco comienza con un prólogo situado en la Sudáfrica de 1918, historia de como se formó la asociación secreta denominada la Hermandad, con la que defender a los bóers, salvaguardar sus derechos sobre un pueblo en el que gobernarían con poder absoluto. Esta entrada ya pone al lector sobreaviso, aunque luego pase directamente al habitual entorno del inspector Wallader y a la investigación de la desaparición de una mujer, agente inmobiliaria, cuyo cadaver aparece unos días más tarde con un disparo a bocajarro en una casa deshabitada. Madre y esposa devota, la muerte de Louise Akerblom conmocionará a su comunidad religiosa, así como al inspector y sus compañeros, que no consiguen encontrar pistas que les saque de su confusión, y les indique por donde empezar, hasta que la explosión repentina de la casa deja como pruebas el dedo de un hombre negro, y un aparato de radio de fabricación rusa. “Tengo miedo. Como si el dedo negro me estuviese señalando a mí. Creo que no reúno los requisitos necesarios para comprender el alcance de este asunto”.

De ahí, la subjetividad de la novela pasa al otro lado, la del criminal. Anatoli Konovalenko, ex agente de la KGB, es un asesino a sueldo (de una organización sudafricana de bóers cuyo jefe es Jan Kleyn) que prepara, en Suecia, a otro asesino, un sudafricano negro llamado Victor Mabasha. La misión de éste último consiste en matar a un importante personaje de la política sudraficana, Nelson Mandela. Todo parece desarrollarse según sus planes, hasta que Louise Akerblom tuvo la mala suerte de equivocarse de dirección en la carretera y fue eliminada. Ya es imposible que la conspiración internacional de un grupo de la extrema derecha de Sudáfrica no se mezcle con la curiosidad y suspicacia de Wallander que huye de tener que verselas con asesinos sin escrúpulos y sin respeto por la vida, como Konovalenko, Jan Kleyn y sus socios, o el sustituo de Mabasha, Sikosi Tsiki.

Estamos frente a una larga sucesión de acontecimientos, entre ellos mucha acción y el cambio de paisaje para el lector, que alternará capítulos de la primaveral Suecia a los terracotas y verdes sudafrícanos. De la polícia de Ytad o Estocolmo a la Interpol y el fiscal especial Georg Scheepers en Ciudad del Cabo. Con la lengua fuera nos tiene Mankell, con miedo nos mantine alerta ante esa leona blanca, esa Sudáfrica bella y fuerte, imprevisible en sus movimientos dando la sensación de peligro inminente, convertido en violencia incontrolada en cualquier momento, una caracteristica de la vida diaria del país. “Ese depredador que llevaban en su interior. Los negros con su impaciencia ante la morosidad de los cambios. Los blancos con su miedo a perder sus privilegios, su miedo al futuro”.

Pero Mankell no se limita a una investigación policíal, tambíen introduce cierto lirismo a través de la espiritualidad africana, “Los espíritus son parte de la familia –explicó Mabasha-. Son nuestros antepasados, que velan por nosotros. Viven como miembros invisibles de la familia…A los espíritus no les gusta que los expulsen de una tierra que les ha pertenecido durante siglos” y los estados de ánimo de sus personajes. La transición, no sin la impresión de estar encendiendo un barril de polvora, por la que el presidente De Klerk fue eliminando el Apartheid y dejando el camino libre al heróe luchador, la figura legendaria de Nelson Mandela. “Sin embargo, esto le hizo reflexionar también sobre el grado de dificultad de la tarea que el presidente De Klerk y Nelson Mandela se habían impuesto a sí mismos, pues no era ésta otra que la de crear un sentimiento de comunidad entre personas que se tenían por traidores los unos a los otros”.

La tercera y larga aventura de Wallander le deja exhausto y en un estado depresivo. La relación con su hija y con su padre ha mejorado, también debido a que éste contrae matrimonio y está de mejor humor. Hay alusiones, en algunos momentos de la investigación, a sus anteriores aventuras, ya sea por las cartas o llamadas intempestivas a Baiba Liepa, Los perros de Riga, ya porque el lugar donde fue hallada Louise Aklerblom está en la misma zona donde una pareja de agricultores ya ancianos fueron hallados muertos en Asesinos sin rostro, o bien por el recuerdo de su colega Rydberg, muerto de cáncer, y siempre añorando a los ladrones y estafadores de toda la vida, incapaz de asimilar la violencia irracional de los nuevos tiempos.

Blanca Vázquez

Tomado: LaRepúblicaCultural.es

18 ago 2010

Wikileaks: Se investigará


Ante la difusión de vídeos y documentos que muestran los asesinatos de civiles a manos de las tropas estadounidenses en Afganistán, el Pentágono ha anunciado que lo investigará. Que investigará al soldado o soldados que han filtrado la información al portal Wikileaks que es quien lo distribuyo a los medios (El País, 20-7-2010). La noticia termina afirmando que “el Pentágono quiere esta vez corregir el problema y, de paso, acabar con Wikileaks y con sus potenciales informantes”. De hecho ya está previsto un juicio militar contra el militar que filtró a este portal el vídeo del ataque de un helicóptero en Iraq en 2007 en el que murieron varios civiles inocentes, incluidos dos periodistas de la agencia Reuters. Obsérvese que para el Pentágono y el diario el problema no son los muertos civiles, sino la filtración, y con lo que quieren acabar no es con los crímenes sino con Wikileaks y con los soldados que cuenten la verdad.


Resulta impresionante observar el silencio de la prensa ante la gravedad de las amenazas contra quienes permiten que se conozca la verdad de lo que sucede en Afganistán. Es difícil establecer quien es más miserable, si el gobierno que a quien investiga es a los que cuentan la realidad o los medios que no ponen ninguna objeción a este ataque contra el derecho de la opinión pública a conocer la verdad de esa guerra.

Pascual Serrano-Correo del Orinoco

Tomado: Rebelión

17 ago 2010

Fallece Lolita Lebrón a los 89 años de edad

Foto: indymediapr.org

Lideró el grupo de cuatro nacionalistas puertorriqueños que en 1954 atacó el Congreso en Washington

El pasado primero de agosto falleció en San Juan, a los ochenta y nueve años de edad, la líder nacionalista Dolores “Lolita” Lebrón Sotomayor. Al día siguiente, fue sepultada en el Cementerio Santa María Magdalena De Pazzis, en el Viejo San Juan, dónde yacen, entre otros, los restos mortales de don Pedro Albizu Campos y el poeta español Pedro Salinas. Previamente, se celebró una misa en la Catedral de San Juan presidida por el arzobispo, monseñor Roberto González Nieves.

Lolita era natural del municipio de Lares, localizado en la Cordillera Central de la Isla; dedicó su vida a la lucha por la liberación nacional de Puerto Rico. Desde muy joven queda conmovida al conocer el caso, en 1932, del doctor Cornelius Rhoads, quien inyectó células cancerosas a puertorriqueños y expresó, en una carta, su interés de exterminar al pueblo puertorriqueño por ser, racialmente, “inferior”. También, en 1937 le conmociona la “Masacre de Ponce”, ocurrida el domingo de ramos, veintiuno de marzo. Tras una manifestación pacífica del Partido Nacionalista, diecisiete personas, incluyendo una menor de doce años de edad, son asesinadas en el municipio de Ponce por la Policía Insular de la época, cuerpo que recibió la baja de dos de sus oficiales; los heridos de la masacre se calculan en unos doscientos.

En 1941, se ve forzada a mudarse a la ciudad estadounidense de Nueva York en busca de una mejor calidad de vida. Cinco años después, en 1946, ingresa al Partido Nacionalista, capítulo de Nueva York. En 1952 lidera una protesta frente a las Naciones Unidas denunciando la reciente creación del Estado Libre Asociado (ELA) de Puerto Rico; es arrestada y encarcelada, por un breve período de tiempo, junto a otros nacionalistas de la ciudad neoyorquina.

El primero de marzo de 1954, Lolita Lebrón lidera la acción armada de un grupo de cuatro nacionalistas que atacaron el Congreso federal en la capital estadounidense. El propósito de la acción no era matar a nadie, sino denunciar la farsa del entramado colonial del ELA. Los otros tres integrantes del grupo eran: Rafael Cancel Miranda, Andrés Figueroa Cordero e Irving Flores Rodríguez. En la actualidad, el único sobreviviente de aquella gesta es Cancel Miranda, quien recientemente ha celebrado su cumpleaños número ochenta.

Aquella tarde de invierno, los cuatro suben al Ladies’ Gallery de la Cámara de Representantes federal y tras escucharse un “¡Viva Puerto Rico Libre!” y ser desplegada una bandera puertorriqueña, comienzan los disparos. Lolita inicia el tiroteo, disparando hacia el techo. Como consecuencia de los disparos, ninguna persona muere; cinco legisladores resultaron heridos. Los cuatro son arrestados junto a la bandera como “prueba incriminatoria” y la noticia comienza a difundirse por todo Estados Unidos como un atentado terrorista con el siguiente titular: “Terrorists attack us congress” (Terroristas atacan el congreso estadounidense). Tras ser arrestada, la joven nacionalista exclama a las autoridades: “I did not come to kill anyone, I came to die for Puerto Rico!” (¡No vine a matar a nadie, vine a morir por Puerto Rico!)

Ese mismo día, cientos de nacionalistas y otros “insurrectos” son arrestados de manera “preventiva” tanto en Puerto Rico como en las ciudades estadounidenses de, y entre otras, Nueva York, Chicago y Washington, DC. En la capital puertorriqueña, por ejemplo, arrestan y encarcelan, junto a otros nacionalistas, a don Pedro Albizu Campos.

El ocho de julio de 1954 concluye, en el Tribunal Federal del Distrito de Washington, el primero de los dos juicios que hubo contra los cuatro militantes. El juez Alexander Holtzoff sentencia a Lolita Lebrón a una pena máxima de cincuenta y siete años. El mismo día de su sentencia, ya en su celda, una guardia le tira un periódico para que lo lea. Al recogerlo del suelo, se encuentra la noticia de que su hijo Félix, de doce años de edad, ha fallecido ahogado, supuestamente, en un río de Puerto Rico. En 1955 se celebra, en la ciudad de Nueva York, el segundo juicio contra los cuatro del Congreso y otros nueve nacionalistas sospechosos de haber violado la “Ley Smith”.

En 1959, en Puerto Rico se funda el Movimiento Pro-Independencia (MPI). Juan Mari Brás, uno de sus máximos dirigentes, establece la política de no olvidar los nombres de los nacionalistas bajo rejas federales y luchar por su excarcelación. Finalmente, en 1974 se funda el Comité para la Excarcelación de los Presos Nacionalistas, presidido por Nelson Canals. El endoso a la campaña por la excarcelación cada vez va obteniendo más apoyo.

El primero de marzo de 1977, en el XXIII aniversario del ataque al Congreso federal, Lolita Lebrón recibe la noticia del fallecimiento en Puerto Rico de su hija Gladys. Bajo fuertes medidas de seguridad, llega a Puerto Rico para presenciar los actos fúnebres. Miles de compatriotas concurren al funeral clamando por su puesta en libertad. Durante el sepelio de su hija, Lolita manifiesta que “no hay victoria sin dolor”.

En 1978, Andrés Figueroa Cordero es puesto en libertad por razones humanitarias debido a su estado avanzado de enfermedad. Para aquel entonces, Lolita Lebrón se ha convertido en la prisionera política más “longeva” en todo el hemisferio del continente americano. En septiembre de 1979, y después de más de veinticinco años tras las rejas, el entonces presidente estadounidense James “Jimmy” Carter les otorga a Lolita, Rafael Cancel Miranda e Irving Flores Rodríguez la liberación sin condiciones. A su llegada a Puerto Rico, son recibidos por miles de compatriotas rindiéndoles honras de héroes nacionales. Lares, el municipio que viera nacer a Lebrón Sotomayor en 1920, recibe a sus héroes y heroína en una de las mayores manifestaciones públicas recordadas.

Desde entonces, los excarcelados continuaron envueltos en el movimiento por la lucha de liberación nacional de Puerto Rico. Irving Flores Rodríguez falleció en 1994. Lolita Lebrón vuelve a pisar una cárcel en el año 2001, después de recibir una sentencia de sesenta días por actos de desobediencia civil contra la Marina de guerra estadounidense, en la isla municipio de Vieques. En los últimos años, Lebrón abogó por que la lucha independentista se condujera por métodos no violentos, como por ejemplo, y entre otros, la desobediencia civil.

Borja Jiménez / Zenaida Vázquez (San Juan, Puerto Rico)

Tomado: LaRepúblicaCultural.es

13 ago 2010

Al partido, estudios

Adelantos de trabajos académicos sobre la historia del PCU.

La “asimetría” entre la bibliografía dedicada a los tupamaros y a otros grupos de la izquierda estaría a punto de enmendarse, al menos en lo que respecta al Partido Comunista del Uruguay (PCU). Y aunque en los últimos meses han aparecido algunos trabajos que abordan el tema de manera testimonial -enfoque mayoritario en los libros sobre el MLN-, ahora parece configurarse un predomionio de la mirada académica en torno a la historia del PCU. Avances de algunos de estos emprendimientos fueron presentandos el lunes en la Facultad de Ciencias Sociales (Udelar), en el marco del III Congreso Uruguayo de Ciencias Políticas, en el que también hubo un debate sobre el libro Aquellos comunistas, de Marisa Silva Schultze, y una mesa de discusión de tesis de maestría sobre el PCU. Algunos ya hablan de los “estudios comunistas” como un nuevo campo de la investigación universitaria.

“Democracia y revolución en las distintas etapas de la trayectoria del PCU”: tal era el título de una de las 42 mesas que conformaron el grueso de las actividades convocadas por el congreso durante los dos primeros días de la semana. Moderada por Jorge Lanzaro, la mesa padeció la ausencia del investigador uruguayo (radicado en Tel Aviv) Gerardo Leibner, que este año publicaría en Trilce un libro sobre la historia política y social de los comunistas uruguayos entre 1941 y 1973.

La presentación de Jaime Yaffé, “Violencia y continentalidad en la visión comunista de la revolución uruguaya”, es parte de un trabajo más extenso sobre la evolución de las ideas de los socialistas y comunistas locales en torno a la democracia desde el fin de la dictadura de Terra al comienzo del régimen cívico-militar.

En lo que respecta al PCU, Yaffé analiza el tema en tres aspectos. Por un lado, en el carácter revolucionario de la estrategia comunista. Aquí, el investigador se distancia de los enfoques que, partiendo de las versiones de grupos más radicales, ubican al PCU dentro de la “izquierda no revolucionaria”, electoralista o reformista. Yaffé solicita retomar la perspectiva con la que el partido se veía a sí mismo en la época, esto es, enfocado hacia una revolución.

Otro aspecto de su análisis cruza las variables geopolíticas. En 1962, Rodney Arismendi plantea en Problemas de una revolución continental la discusión sobre si la revolución latinoamericana es una sola o si se trataría de varias revoluciones nacionales con puntos de contacto. Al tiempo que habla de revolución continental, Arismendi plantea una defensa firme de la independencia de cada partido comunista de acuerdo a las características de su sistema. La contradicción se resolvería con el concepto de “unidad y diversidad de la revolución latinoamericana” y el equilibro con que se manejaron ambos términos de la ecuación condicionaría la inscripción en cada sistema democrático.

El tercer factor de análisis sería el abordaje de la violencia. Yaffé parafraseó a Adam Przeworski (autor de Paper Stones: a history of electoral socialism) para recordar que vivir en democracia es la capacidad de resolver los problemas de manera pacífica y mencionó la ambivalencia del PCU en el debate sobre la vía armada al socialismo, que Uruguay habría internalizado desde la emergencia pública del MLN. Convivirían un desarrollo teórico que postula el entramado de Uruguay en la realidad latinoamericana, en la que tarde o temprano habría que combatir el freno imperialista, y la idea de que Uruguay y Chile eran los países donde más lejos se podía avanzar por la vía pacífica. Arismendi pide estar preparados para, “rápida y eficazmente”, pasar de una forma de lucha a la otra, despejando toda duda sobre el posible uso de armas, pero al mismo tiempo despliega una crítica al uso de las armas y fustiga la crítica irresponsable de la democracia representativa.

Así, en la lógica del pensamiento del PCU conviven la apuesta a las armas, dado que la democracia sería un camino que no llevaría al final del recorrido, y la apuesta a prácticas democráticas, como el trabajo parlamentario y la negociación con los adversarios.

El muro y después
La presentación de Adolfo Garcé, “El referente externo en el ‘régimen de certezas’ de los comunistas uruguayos”, es igualmente parte de un trabajo colectivo más amplio que tiene como objetivo de fondo analizar la evolución del PCU durante los 80 y 90 y que inscribió dentro de la línea de estudio sobre la adaptación partidaria (de la que forma su libro Donde hubo fuego: el proceso de adaptación del MLN-T a la legalidad y a la competencia electoral 1985-2004).

Garcé dijo que su estudio discutirá algunos lugares comunes, como la creencia popular de que las directivas del PCU provenían directamente del PC soviético (algo que demuestran las divergencias entre los distintos partidos comunistas de la región), y mencionó la caída del muro de Berlín y la disolución del PCUS como hitos en el proceso de cambio del PCU durante los 90.

Sixties y UJC
También Vania Markarian presentó elementos parciales de un trabajo general más ambicioso. En su caso, el tema de estudio son las relaciones entre la izquierda, la juventud y la contracultura de los años 60, en tanto que en el congreso presentó “Algunas ideas en torno a la participación de los jóvenes comunistas uruguayos en el movimiento estudiantil de 1968”. Markarian recordó que en los 60 el PCU era el mayor grupo de izquierda, tanto electoralmente como en volumen de militancia, pero que también se diferenció de otros grupos de la izquierda por su actitud más abierta ante los fenómenos de cultura de masas y cultura juvenil. La investigadora se pregunta hasta qué punto el movimiento estudiantil del 68 y sus prácticas violentas -que a nivel internacional suscitó discusiones sobre el agente revolucionario- dieron carnadura en el PCU a replanteos sobre las vías a la revolución, buscando palpar el impacto de las prácticas políticas en las actitudes de las dirigencias. Aquí entran en juego la relación del PCU con los grupos que le disputan su poder de convencimiento sobre el estudiantado y la concepción teórica del papel de los estudiantes en el proceso revolucionario.

En la visión de Markarian, 1968 sería -junto a 1959 o 1964, años de la revolución cubana y el golpe de Estado en Brasil- uno de los puntos de quiebre en la historia del PCU. En ese período el partido habría actuado como contenedor de grupos más radicales, mediante un discurso que enfatizaba la no confrontación. Sin embargo, los tres mártires estudiantiles del 68 son afiliados al PCU. Reportes de Arismendi compilados por el Departamento de Estado de Estados Unidos revelan que para el secretario del PCU se había “enviado jóvenes a las barricadas” con reparos, para “demostrar a los estudiantes que los comunistas no se achican frenta a la pelea”, con el alto costo de tres muertes y varios heridos. En esta lógica de disputa interna se puede analizar también la creación de un aparato armado y el apoyo a la misión boliviana del Che como formas de obtener peso relativo en la izquierda.

Para Markarian, el proceso de radicalización de los jóvenes en 1968 habría sido espontáneo y funciona para explicar la radicalización de toda la izquierda, no sólo de sus grupos más extremos. La historiadora volvió a recordar a los mártires del 68 y llamó la atención sobre el hecho de que sólo Líber Arce era un afiliado de larga data a la UJC; Hugo de los Santos y Susana Pintos, muertos en setiembre, se incorporaron a la organización luego de la muerte de Arce, ocurrida en agosto. Para la investigadora, esto indica que la UJC también se había vuelto un medio para canalizar el descontento radical. De manera paralela, el PCU y la UJC habrían sido permeados por la “mística heroica”, opuesta a la “militancia cotidiana” (conceptos empleados por Marisa Silva Schultze) y en la cultura juvenil -revistas, letras de rock, consignas de espectáculos de danza- es posible ver más claramente los puntos de sutura entre ambos tipos de concepción de la lucha.

Los años clandestinos
Álvaro Rico adelantó, con “Principales problemas y desafíos en la reconstrucción de la historia del PCU bajo la dictadura (1973-1985)”, las líneas generales de un estudio multidisciplianario que culminará dentro de un año.

El estudio girará en torno a cinco ejes temáticos. El primero busca relevar la historia del PCU en los años previos a la dictadura para explicar qué tipo de partido era y entender así la clase de represión que se le infligió dados esos antecedentes. Entran en juego su estructura organizativa, el universo de sus afiliados, su inscripción en la legalidad y la elaboración de teorías políticas propias. El investigador brindó algunos avances sobre los análisis de la labor parlamentaria del PCU, que evidencian la conciliación del internacionalismo con la práctica legal y reformista dentro del sistema de partidos. También algunos datos sobre la composición social del PC: tenía 30.000 afiliados, y, estando el análisis completado en una tercera parte, indica que 70% eran hombres, que la franja etaria entre 20 y 39 concentraba a 42% de ellos, que 81% se afilió en la década del 60 y 40% de éstos lo hizo entre 1968 y 1969; 78% residía en Montevideo, principalmente en barrios populares y periféricos.

El segundo eje será el tipo de represión anticomunista ejercida por el régimen. Como dato, Rico mencionó que la operación “limpieza” del PCU se planificó en setiembre de 1973, dos meses antes de su ilegalización. Los datos obtenidos a partir de documentación estatal permiten reconstruir información perdida junto a los archivos partidarios. Los números de las detenciones y cierres de locales son evidencia de una presencia territorial extendida; asimismo, la dificultad de su eliminación por parte de la dictadura se explica por la existencia de entramados sociales fuertes que permitieron reconstruir vínculos sociales y personales. El PCU demostró una capacidad regenerativa importante, dada la continuidad de sus sucesivas direcciones partidarias. Sus bajas oficiales indican 23 despariciones y 35 asesinatos políticos (31 de ellos dentro de prisiones). A diferencia de lo ocurrido con otros grupos de la izquierda, como el PVP, los GAU y el MLN, que fueron reprimidos en la región, la atención de la dictadura sobre el PCU se concentró en el interior del país y tuvo continuidad hasta 1983 (cuando se realizó la última gran redada contra la UJC).

El tercer eje de la investigación dirigida por Rico tendrá como centro la clandestinidad. Habrá un enfoque descriptivo sobre la organización de los cuadros, sobre la relación entre el PCU y la UJC, sobre el funcionamiento cotidiano de la clandestinidad y sobre los vínculos del partido con las organizaciones sociales, con el Frente Amplio y con otros partidos. Asimismo, se realizará una elaboración teórica sobre el concepto de clandestinidad política.

La organización en el exilio será el cuarto eje de la investigación, abarcando los mecanismos de dirección, comunicaciones, viajes y la implantación del partido en el interior del país. El quinto eje serán las elaboraciones teóricas producidas en dictadura, en comparación con las que la precedieron y la sucedieron.

José Gabriel Lagos
Tomado:La diaria.Com
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