30 abr. 2011

Fallece a los 99 años el escritor Ernesto Sábato


Caracas. Admirado por Thomas Mann y Albert Camus, el autor de las novelas “El túnel”, “Sobre héroes y tumbas” y “Abaddon el exterminador”, Ernesto Sábato, perdió la vida este sábado en Buenos Aires. En la imagen, durante un discurso en Venezuela. Ap

Premio Cervantes de Literatura y autor del informe Nunca más sobre crímenes de la dictadura argentina.
El escritor Ernesto Sábato, Premio Cervantes de Literatura, uno de los grandes autores argentinos del siglo XX y reconocido defensor de los derechos humanos, murió hoy a los 99 años en su residencia de Santos Lugares, en Buenos Aires.

"Hace como quince días tuvo una bronquitis y a la edad de él esto es terrible", dijo su esposa Elvira González Fraga al confirmar su deceso. "Es un grande que se va", sostuvo.

La salud del mítico escritor se había complicado en las últimas semanas a raíz de problemas respiratorios y esta madrugada no pudo superar la bronquitis, señaló su compañera y colaboradora, quien está al frente de la fundación Erenesto Sábato.

El escritor iba a ser homenajeado este domingo en la Feria del Libro por el Instituto Cultural de la provincia de Buenos Aires y su muerte causó gran pesar en Argentina y el mundo de las letras.
“Nos quedan sus libros y el recuerdo de un hombre apasionado por su país", señaló el canciller argentino, Héctor Timerman.

Fue "un hombre justo y valiente, y un gran escritor", dijo el ministro de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires, Hernán Lombardi.

Sábato, un escritor que luchó por mártires argentinos

"No se puede vivir sin héroes, santos ni mártires", decía el escritor argentino.

Pese a tener sólo tres novelas escritas, Sábato es un poco héroe y un poco santo en Argentina.

Fue idolatrado por jóvenes y estudiantes que admiraban su defensa de la justicia y los derechos humanos.

Cuando terminó la cruenta dictadura militar que gobernó el país, entre 1976 y 1983, Sábato fue designado para presidir la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (Conadep), cuya tarea fue investigar el destino de los miles de argentinos que desaparecieron durante ese período.

La Conadep recopiló 50 mil páginas de escalofriantes evidencias de secuestros, torturas, violaciones y asesinatos de integrantes de las guerrillas de izquierda, simpatizantes, familiares o militantes políticos.

Sus hallazgos sobre los crímenes de la dictadura y las recomendaciones sobre el castigo que deberían recibir los represores se publicaron en 1984 en un libro llamado Nunca Más. Ese mismo año, Sábato ganó el premio Miguel de Cervantes, considerado el principal galardón de las letras en castellano.

Tres novelas y ensayos memorables

"¿Para qué hay que escribir tanto?. Yo sólo 'cometí' tres novelas", decía el escritor, cuya escasa obra fue traducida al italiano, alemán, esloveno, griego, danés, noruego, ruso, inglés, francés, portugués, y hebreo, entre muchos otros idiomas.

"Yo creo que hay que escribir cuando no damos más, cuando nos desespera eso que tenemos adentro y no sabemos lo que es, cuando la existencia se nos hace insoportable", sostenía.

Las tres novelas de Sábato son El Túnel (1948), donde el autor se sumerge en el alma humana a través de una historia de amor y muerte, obra que fue venerada como un clásico existencialista y cosechó admiradores, entre los que se incluyen a Thomas Mann y Albert Camus. Sobre héroes y tumbas (1961), en la que muestra a los últimos personajes de una familia de la oligarquía venida a menos y las obsesiones del hombre contemporáneo; y Abaddón el exterminador (1974), de corte más bien autobiográfico.

La obra completa de Sábato, uno de los principales exponentes de la intelectualidad argentina del siglo XX, incluye además varios ensayos, donde no rehuye de los temas filosóficos, científicos, culturales y políticos, ni de su constante preocupación por los derechos humanos.

El primero de sus ensayos fue "Uno y el universo" (1945), que siguió con "Hombres y engranajes" (1951), "Heterodoxia" (1953) y "El caso Sabato. Torturas y libertad de prensa. Carta abierta al general Aramburu" (1956).

Asimismo editó "El otro rostro del peronismo (1956), "El escritor y sus fantasmas" (1963), "Tango, discusión y clave" (1963), "Romance de la muerte de Juan Lavalle. Cantar de Gesta" (1966), "Significado de Pedro Henríquez Ureña" (1967) y "Aproximación a la literatura de nuestro tiempo: Robbe-Grillet, Borges, Sartre" (1968).

Su obra se completa con los ensayos "La cultura en la encrucijada nacional" (1973), "Diálogos con Jorge Luis Borges (1976), "Apologías y rechazos" (1979), "Los libros y su misión en la liberación e integración de la América Latina" (1979), "Entre la letra y la sangre" (1988), "Antes del Fin" (1998), "La Resistencia" (2000) y "España en los diarios de mi vejez" (2004).

Humanista, no sólo literato

Ante su pequeña, pero elogiada obra literaria y su gran contribución humanista —pese a que también ha recibido críticas de organismos de derechos humanos—, algunos afirman que Sábato debería haber sido candidato al premio Nobel de la Paz más que al de Literatura.

Buscado y admirado por militantes de izquierda, Sábato —que militó en el Partido Comunista durante su juventud— rechazaba, sin embargo, cualquier filiación partidaria y decía que apoyaba cualquier cosa que denunciara todo lo que fuera falso, despreciable, sucio, corrupto e hipócrita.

También estaba en contra de la tendencia de buscar soluciones tecnológicas para el sufrimiento humano, una declaración dolorosa para un hombre que estudió ciencia en Buenos Aires y París, donde fue seducido por el surrealismo y abandonó la ciencia por las letras.

"No se trata de estar a rajatabla contra el progreso científico, que tiene su lado positivo", dijo este año el escritor en un discurso en Montevideo.

"Pero no puede admitirse que se viva una cada vez más fría, insensible y desgarrante civilización tecnocrática, que en vez de solucionar agrava los problemas de la humanidad", agregó el autor, nacido el 24 de junio de 1911.

El escritor y ensayista pasó los últimos años de su vida recluido en su casa en el barrio de Santos Lugares, en las afueras de Buenos Aires, debido a su delicada salud.

Afp, Reuters y Dpa

Tomado: La Jornada.unam.mx

El príncipe no fue a la boda


Imagen: EFE
El británico Guillermo por supuesto que sí. El que se abstuvo fue el de Bahrein, Salman bin Hamad al Khalifa, uno de los 40 monarcas convidados: pretextó que la situación interna del país no le permitía asistir, aunque no aclaró que la ha creado él mismo. Lo cierto es que la pareja real padeció manifestaciones y la crítica de varios medios ingleses por invitar al príncipe bahreinita, vicecomandante supremo de las fuerzas armadas y maestro en reprimir a sus connacionales. Claro que, en este caso, como en el de Siria, difícilmente la ONU autorizará una intervención militar “para proteger a los civiles”.

Más de treinta han muerto desde que el 14 de febrero se iniciara en las calles el reclamo de democracia en Bahrein: la policía balea a mansalva a la multitud y la violencia se ha redoblado desde que el 16 de marzo entraron en la isla fuerzas armadas de otros países del Golfo al mando de militares saudíes. Hay varios miles de heridos, más de mil detenidos o “desaparecidos”, médicos, enfermeras, abogados, defensores de los derechos humanos, incluso blogueros como Faisal Hayat y sobre todo miembros de la mayoría chiíta, siempre acosada por la realeza sunnita. Cuatro personas fallecieron en la tortura, entre ellas Karim Kakhrawi, fundador de Al Wasat, el primer –y único– periódico independiente del reino (www.cpj.org, 12-4-11). Puede parecer poco a los afectos a los números, sólo que Bahrein tiene apenas 700 mil habitantes.

Los militares toman hospitales, golpean al personal, impiden la atención de los heridos y no vacilan en llevarse a los enfermos. Así ocurrió el martes en el centro de salud Aali sito en Manama, la capital. La Comisión de Derechos Humanos de la ONU y organismos como Human Rights Watch y Médicos sin Fronteras condenaron estos crímenes con nulo resultado. No parece posible que Washington y Londres los ignoren: en Bahrein se asienta la Quinta Flota de EE.UU., encargada de asegurar la hegemonía geopolítica de Occidente en la petrolífera región.

La Casa Blanca y Downing Street no dicen una palabra sobre el tema y “lo más probable es que esos gobiernos hayan dado su aprobación para que se reprima al movimiento”, aventura Finian Cunningham, corresponsal de Global Research en Medio Oriente. Pocos días antes de la intervención militar dirigida por Arabia Saudita, el jefe del Pentágono, Robert Gates, y el principal asesor de seguridad de Gran Bretaña, Sir Peter Ri-cketts, mantuvieron reuniones por separado con el rey de Bahrein y con su hijo. Es natural: la base de la Quinta Flota no puede ni debe ser perturbada. La secretaria de Estado, Hillary Clinton, se suma a los argumentos y atribuye las demandas de la oposición bahreinita a “la injerencia iraní”.

El príncipe Salman al Khalifa confirmó de entrada su asistencia a la boda, pero las protestas de la prensa y la opinión pública británicas lo desinvitaron: “Esperaba que el Reino de Bahrein tuviera una representación de alto perfil en ese encantador acontecimiento, como reflejo de la amistad que une a nuestros países, pero la situación imperante en Bahrein me impide asistir”, explicó (www.bangkokpost.com, 25-4-11). La oficina de prensa del príncipe Guillermo emitió un comunicado para responder a los reproches recibidos: “Nos atuvimos al antiguo protocolo de invitar a todas las testas coronadas del mundo y a la opinión del Foreign Office” (www.middleest-online.com, 25-4-11). No todos se mostraron conformes con esta explicación.

Graham Smith, jefe del grupo apartidario y antimonárquico Republic, manifestó que la lista de invitados parecía el “Who is who de los tiranos y sus cómplices”: no sólo figuró la casa real de Bahrein sino también las de Arabia Saudita, Brunei, Qatar, Lesotho, Bhután, Kuwait, Omán y Swazilandia. “¿Qué ha sucedido con la presuntamente vigorosa conciencia social de Guillermo?”, preguntó al exigir que se las quitara de la lista. No sucedió, quién puede contra el protocolo.

Bahrein fue un protectorado británico desde 1820 hasta 1971, año en que Londres le otorgó una independencia más bien formal: muchos agentes de las fuerzas de seguridad instaladas por Gran Bretaña permanecieron en sus puestos, involucrándose en las políticas represivas del régimen. Su jefe, el coronel de policía Ian Henderson, ejerció el cargo de 1968 a 1998 y se ganó el título de “El carnicero de Bahrein”. Se estima que todavía influye en la materia como asesor del rey.

Una corte marcial condenó el jueves pasado a siete presuntos opositores, cuatro a muerte y tres a prisión perpetua, acusados de asesinar a dos policías “con fines terroristas”.

Es la primera vez que siete civiles son sometidos a la Justicia militar y aún se desconoce dónde y cómo fueron secuestrados, hace semanas ya. El gobierno prohibió que recibieran algún asesoramiento legal y que los visitaran sus familias (www.peacebahrain.com, 28-4-11). Es costumbre en ciertos invitados a la boda de la pareja real.

Juan Gelman.

Tomado: Página 12.com.ar

Ilusiones perdidas



Obama y su política exterior en debate
La American University organizó en Washington la mayor conferencia sobre derechos humanos, para evaluar en veinte paneles el impacto de la política del gobierno de Obama. Junto con líderes de las principales organizaciones de derechos humanos de todo el mundo, funcionarios de ese gobierno y miembros actuales y pasados de los organismos especializados de la OEA y de las Naciones Unidas, participaron líderes de ONG de todo el mundo. Horacio Verbitsky expuso el jueves la posición del CELS.
Lo primero que debo decir es que Obama tuvo y tendrá una gran ventaja, por el solo hecho de ser el presidente que sucedió a George W. Bush. Pero su oferta electoral iba mucho más allá de no ser un violador sistemático y manifiesto de los derechos humanos. Como organización de Sud América identificamos varios puntos de preocupación en sus políticas de derechos humanos. Por supuesto, tenemos conciencia de las disputas partidarias y de las presiones de los grupos más conservadores de ambos partidos, pero aun así la responsabilidad del Poder Ejecutivo es central. Por desgracia el balance tiene pocos aspectos positivos y son sobre todo simbólicos. Obama se alejó de la retórica belicista de Bush y eso le bastó para obtener el premio Nobel de la paz. Pero la verdad es que en los hechos pisoteó las esperanzas que había suscitado en la comunidad de derechos humanos.

La prisión de la Bahía de Guantánamo es un impresionante ejemplo de sus promesas electorales incumplidas. Se esperaba que con el cierre de esa cárcel Estados Unidos cumpliera con los requisitos del sistema legal internacional, pero la falta de decisión contra las violaciones masivas y sistemáticas a los derechos humanos perpetúa el excepcionalismo del período Bush, que coloca a este país por encima del derecho internacional de los derechos humanos, lo cual es de una enorme arrogancia.

En febrero de 2006 el Relator Especial de las Naciones Unidas sobre la tortura, el Relator Especial sobre la libertad religiosa y el presidente del Grupo de Trabajo sobre detenciones arbitrarias informó a la Asamblea General que en Guantánamo se violaba el derecho a un juicio justo y se empleaban métodos de interrogatorio prohibidos por la Convención contra la Tortura y otros tratos crueles y degradantes. También concluyeron que las condiciones de detención, la alimentación forzosa de las personas en huelga de hambre, el tiempo indeterminado de detención y el extenso confinamiento solitario violaban el derecho a la salud y a ser tratado con dignidad. La semana pasada se confirmó que no menos de 150 personas inocentes estuvieron confinadas allí durante años, incluyendo choferes, agricultores, pastores y cocineros, por errores de identificación o por haber estado en mal momento en un lugar inconveniente.

Un par de miembros de la ONG Médicos por los Derechos Humanos pudieron leer las hojas clínicas de muchos presos en Guantánamo. Encontraron huesos rotos por palizas brutales, ataques sexuales, aplicación del submarino y simulacros de fusilamiento, métodos prohibidos por las convenciones internacionales y por normas éticas universales.

Analogías perturbadoras

Creemos que la política de Obama debería incluir un apoyo activo a los procesos judiciales que se realizan en la región por los crímenes de las dictaduras. El gobierno de los Estados Unidos debería adoptar también mecanismos de responsabilidad para juzgar los más graves crímenes internacionales cometidos en la denominada guerra contra el terrorismo, que tiene perturbadoras analogías con las prácticas autoritarias de las dictaduras latinoamericanas del pasado.

Las detenciones sin juicio y la entrega de prisioneros a países en los que la tortura es común, para sacarlos de la jurisdicción estadounidense y privarlos de su sistema de protección de garantías, contradice el principio de no devolución establecido por la Convención contra la Tortura. Esta práctica frecuente es emblemática de una regresión peligrosa respecto de las normas de derechos humanos fijadas por la comunidad internacional cuando se conocieron los horrores cometidos durante la Segunda Guerra Mundial.

La relación de Estados Unidos con América Latina es dirigida por el Pentágono, que dispone de más presupuesto y personal que las secretarías del Tesoro, de Agricultura, de Comercio y de Estado juntas. Cada año, durante las audiencias legislativas, el jefe del Comando Sur explica esta relación en términos de seguridad nacional, un concepto tan vasto como impreciso que incluye casi cualquier cosa imaginable, incluso las opciones electorales de nuestros países, que suelen ser descalificados como populistas. La presencia estadounidense en la región sigue siendo demasiado militarizada. El gobierno de Obama no revirtió el alistamiento de la 4ª Flota Naval dispuesto en 2008. Por el contrario, avanzó más allá por este camino equivocado cuando impulsó a Colombia a confrontar con el resto de la región por la cesión de bases militares a los Estados Unidos. El Comando Sur planeaba usarlas como herramienta para controlar a otros países de Latinoamérica, que naturalmente se opusieron. Según fuentes ecuatorianas, la inteligencia estadounidense jugó un papel central en el ataque aéreo del gobierno de Colombia sobre un campamento de las FARC, del lado ecuatoriano de la frontera.

La militarización de todo

Los Estados Unidos hacen un doble juego con el rol de las Fuerzas Armadas. El gobierno de Obama no reconoce la diferencia entre seguridad y defensa, algo fundamental para los países que padecieron terribles dictaduras militares. Mientras la ley Posse Comitatus, del siglo XIX, prohíbe el uso de las Fuerzas Armadas en tareas de seguridad pública dentro de los Estados Unidos, su gobierno presiona a nuestros países en la dirección contraria, borrando los límites entre ambos roles. Lo mismo ocurre entre defensa e Inteligencia, en una sociedad con una proyección sin precedentes de lo militar sobre toda clase de actividades. Esto no ocurre por casualidad sino debido a decisiones políticas, como se aprecia con el enroque entre uno de los más altos jefes de las Fuerzas Armadas y el director de la CIA. El traslado del militar a la CIA y la designación en el ministerio de Defensa de quien dirigía la CIA sugiere que no hay diferencias, que son lo mismo. Esta clase de confusión ha socavado incluso la ayuda a Haití después del terremoto. La misión estadounidense en ese país se caracterizó por la presencia militar, más que social o económica. Haití necesita con desesperación de médicos, servicios sociales, inversiones y no de soldados que exhiben uniformes futuristas y un amenazante equipamiento bélico. Esto es tan fuerte en la cultura estadounidense que incluso cuesta explicar aquí por qué debería ser de otra manera.

Al presentar al Congreso su justificación del presupuesto solicitado para 2010, el Pentágono introdujo la doctrina expansionista de la Guerra Irregular, de inquietante similitud con algunas doctrinas contrainsurgentes de la década del 60, actualizadas en la denominada guerra contra las drogas, pero no sólo. Junto con la contrainsurgencia viene la doctrina de la construcción nacional o National Building, que se propone remodelar las instituciones políticas de otros países, lo cual no es una actitud amistosa. Otros documentos militares estadounidenses consideran a algunos países y regiones, entre ellos Venezuela, como posibles teatros de operaciones. El envío de coroneles de la brigada aerotransportada de paracaidistas de Fort Bragg para entrenar a la Policía Federal es otra mala señal. El gobierno argentino los acusó de tratar de introducir en el país sin declararlos armas, drogas como morfina y misteriosos equipos de comunicaciones. Este modelo de intervención ha tenido negativo impacto sobre los derechos humanos. Peor aún, cuando algunos países tratan de cambiar por formas más eficaces de enfrentar a la criminalidad compleja con respeto por los derechos humanos, el gobierno de Obama insiste en las fracasadas recetas de la era Nixon. Devastado por una violencia siempre en aumento, México es la prueba viviente de la insanía de esta política. México provee las drogas que se consumen en Estados Unidos y Estados Unidos las armas con las que se asesina en México. No es una política de buena vecindad. Los ex presidentes Ernesto Zedillo, Fernando Henrique Cardoso y Cesar Gaviria y el premio Nobel de literatura Mario Vargas Llosa, entre otros, dan por perdida esa guerra a las drogas y proponen un enfoque diferente, que Estados Unidos no acepta.

Otra fuente de desacuerdos con la región es la posición estadounidense sobre el golpe en Honduras. Aunque al principio Washington rechazó el golpe como ilegal, la presión del partido Republicano en el Congreso forzó a Obama, Hillary Clinton y Arturo Valenzuela a reconocer un proceso electoral viciado que permitió la elección del nuevo presidente Porfirio Lobo, a pesar de la expulsión del derrocado presidente Manuel Zelaya, cuyo regreso fue la condición no negociable de Latinoamérica desde el comienzo de la crisis. El resultado ha sido divisivo para el hemisferio. El gobierno hondureño fue reconocido por Estados Unidos pero excluido de la OEA y sin relaciones diplomáticas con la mayoría de los países latinoamericanos. Honduras aún padece una duradera crisis institucional y de derechos humanos.

El compromiso con el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, reflejado en la jerarquía de los representantes de Obama ante ese foro, es la decisión política más positiva que podemos identificar. Creemos que Estados Unidos debe permanecer en el Consejo y ayudar a su consolidación. Pero aún le falta desarrollar un marco estratégico para relacionarse en forma positiva con los nuevos mecanismos regionales, como la UNASUR y el Consejo Sudamericano de Defensa, para apoyar la estabilidad en la región por medio del manejo y la prevención de crisis y la afirmación de una agenda de derechos humanos.

Varios países de Sudamérica (como la Argentina, Chile, Perú y Uruguay, y ahora, en parte, también Brasil) han decidido investigar y de ser posible llevar a juicio los crímenes cometidos durante sus dictaduras cívico-militares. Esta es una decisión fundamental para consolidar nuestras democracias, y debería ser bienvenida y apoyada por Estados Unidos. También ponemos esperanzas en la posible desclasificación de archivos de la CIA y del Pentágono sobre nuestros países, pero también urgimos que se tomen acciones en ese sentido, aquí en los Estados Unidos. Es incongruente condenar a las dictaduras latinoamericanas y proteger a los responsables de autorizar en Washington crímenes similares con el pretexto de proteger al pueblo norteamericano, un razonamiento similar a los de Videla o Pinochet.

La guerra contra los chicos

También nos preocupa la falta de atención que presta Estados Unidos a los derechos económicos, sociales y culturales a diferencia de la protección a los derechos civiles y políticos. La salud, la vivienda y el trabajo no son considerados como derechos humanos y los tratados que los consagran como tales no han sido ratificados por Estados Unidos. Según el informe presentado al Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, que resume los aportes de más de un centenar de ONGs a la Revisión Periódica Universal:

- cerca del 30 por ciento de la población carece de ingresos suficientes para atender sus necesidades básicas, con 24,7 por ciento de los afroamericanos, 20 por ciento de los chicos y 14,5 por ciento de las mujeres debajo de la línea de pobreza.

- centenares de mujeres mueren cada año por complicaciones evitables del embarazo, con amplias disparidades en el acceso al cuidado de la salud basadas en razones étnicas.

- pese a la sanción de una ley que mejora la salud pública, aún existen 20 millones de ciudadanos estadounidenses sin ningún tipo de seguro de salud.

Por desgracia, este problema estructural se agravó por algunas decisiones de política interna influenciadas por fuerzas que se oponen al gobierno de Obama. Desde un punto de vista latinoamericano el cierre de guarderías y escuelas públicas para sectores de bajos ingresos, el despido de maestros, la eliminación de miles de planes de salud para niños solos, la reducción de gastos en Medicaid podrían emplearse para justificar similares políticas horribles, pasadas o futuras, en nuestros países. Todo esto constituye una vergonzosa guerra a los chicos, que el pueblo de los Estados Unidos no debería consentir.

A pesar de todo esto creemos que aún existe en todo el mundo, aunque declinante, una ventana de oportunidad y buena voluntad para que Estados Unidos, o mejor dicho el gobierno de Obama marque un enfoque diferente en su política exterior, en particular hacia Latinoamérica y los derechos humanos. La región está madura para discusiones multilaterales más equilibradas, mejor meditadas, estratégicas sobre cuestiones que puedan afirmar los derechos humanos. Esperamos que los próximos años de gobierno de Obama muestren acciones concretas hacia esa finalidad.

Horacio Verbitsky.

Tomado: Página 12.com.ar

La historia sionista



He concluido recientemente un documental indepediente, “La historia sionista”, en el cual quiero presentar no solo la historia del conflicto Israel/Palestina, sino que también las razones centrales del mismo: la ideología sionista, sus objetivos (pasados y actuales) y su firme control no solo de la sociedad israelí, pero también, y de modo creciente, de la percepción que los occidentales tienen del Oriente Medio. Estos conceptos ya han sido demostrados en el excelente documental Ocupación 101, de Abdallah Omeish y Sfyan Omeish, pero en mi documental yo lo trato de la perspectiva de un israelí, exsoldado de la reserva y alguien que ha pasado toda su vida a la sombra del sionismo. Espero que encuentren un momento para ver “La historia sionista” y, caso quieran hacerlo, siéntanse a gusto para compartirlo con otras personas. He hecho este documental enteramente solo, sin ningún presupuesto, aunque me tenga esforzado para alcanzar elevados estándares profesionales. Ojalá que esta producción doméstica sea del interés de los espectadores”

Renen Berelovich | Rebelion



Tomado: www.1984nwo.net

29 abr. 2011

Sangre sobre la plaza del fin del mundo


Café de Marrakech donde tuvo lugar el atentado (AP)
Desde las terrazas del café Argana, en Marrakech la Roja, podía contemplarse la Edad Media. Una turbamulta de ruidos y colores en el mismo lugar donde James Stewart y Doris Day asistieron al asesinato de un fulano que conocían en una de las primeras secuencias de “El hombre que sabía demasiado”, de Alfred Hitchcock. Allá, la muchedumbre de turistas todavía se cruza con los narradores de cuentos, los malabaristas con su propio circo a cuestas, los gnauas que mueven su borlón no muy lejos de donde un viejo apunta una vieja salmodia andalusí, los faquires que encantan serpientes al compás de la zanfoña, los vendedores de humo o los fabricantes de zumos que alinean la fruta con la precisión cartesiana de los ingenieros y la vocación de belleza de los artistas.

Es la Jemaa El Fna: la plaza del fin del mundo como algunos traducen dicha expresión árabe que identifica a este confín que era el último mercado de la civilización, patrimonio de la Humanidad según la Unesco. Allí, el jueves, un tipo pidió un zumo de naranja antes de inmolarse en la cocina, a mayor gloria de un dios que quizá no le perdone nunca y arrastrando a su paraíso sin huríes a casi una veintena de personas, en su mayoría infieles.

Hasta que se desvele la autoría del atentado, todo apunta a que se trata de un artefacto hasta cierto punto casero, una bomba de clavos y de acero con un poder mortífero redoblado por la proximidad de los hornos. ¿Estamos ante un yihadista solitario o un eslabón más de la franquicia Al Qaeda Magreb Islámico, a veces identificada en occidente por el acrónimo AQMI? Las primeras manifestaciones de los ministros del Interior, Taib Cherkaui, y de Justicia, Mohamed Naciri, hacen pensar, sin embargo, en “un acto criminal organizado”.

Ojalá que las autoridades marroquíes, empeñadas ahora en una reforma constitucional cuyo alcance final aún se desconoce, no cometan el mismo error que en mayo de 2003, después de la cadena de atentados en Casablanca, que costaron 45 vidas en el Hotel Farah, en la Casa de España, en un restaurante italiano, en la Alianza Israelí o en un cementerio judío. En aquel entonces, no menos de dos mil personas fueron víctimas de una redada generalizada que tan sólo fue eficaz a efectos de la represión indiscriminada pero que no contribuyó al esclarecimiento de los hechos. Ahora, desde el primer instante, no han faltado voces que vincularan el atentado del jueves con la reciente liberación de presos islamistas en un indulto parcial que siguió a las movilizaciones en pro de avances democráticos que llevó a cabo el Movimiento 20 de febrero, tanto el día que le da nombre como el pasado 20 de marzo.

Ya en 2003, se abrió un debate en Marruecos respecto a la conveniencia política de ilegalizar al Partido Justicia y Desarrollo, una organización islamista radical que muchos creen auspiciada en la sombra, en su día, por el propio Hasán II, a varios efectos. De un lado, frenar el avance de Justicia y Espiritualidad, el grupo integrista marroquí que lidera el jeque Yasin y su hija Nadia y que sigue siendo enormemente popular en los suburbios del país ya que auxilia a los desahuciados mucho más que las instituciones oficiales. Y de otro evitar que Marruecos importase organizaciones de esta índole de países enemigos como Argelia: ya en agosto de 1994, hubo otro atentado en Marrakech, cuando varios hombres armados irrumpieron en el vestíbulo del hotel Atlas Asni y acabaron con la vida de un grupo de turistas, en el que hubo dos españoles. Aunque se condenó por dicha acción a varios inmigrantes marroquíes en Francia que formarían parte del grupo Kelkal, muchos observadores creyeron ver un cierto apoyo por parte del Grupo Salafista para la Predicación y el Combate, una organización surgida a raíz del golpe de Estado que evitó la victoria electoral del Frente Islámico de Salvación (FIS) en Argelia, y que luego sirvió como germen para la gestación de Al Qaeda del Magreb Islámico (AQMI).

Lo mejor que puede hacer las fuerzas policiales y la justicia marroquí es hacer bien su trabajo ya que en anteriores ocasiones las prisas –que no son buenas consejeras—precipitaron detenciones de supuestos terroristas sin prueba alguna a juicio de organizaciones humanitarias que entendieron que se vulneraban derechos procesales básicos como el necesario ejercicio de la defensa.

Mohamed VI, a partir de su discurso del pasado mes de marzo, parece apuntar en su línea de reformas que enunció diez años atrás cuando, a comienzos de su reinado, se presentó ante la opinión pública como “el rey de los pobres”. Su propia desgana o las presiones del majzén –el aparato administrativo que tradicionalmente viene ejerciendo el poder en Marruecos más allá de los partidos políticos–, coartó dicha tendencia y le convirtió en una caricatura de sí mismo, Su Majeskí, más propenso al boato que a la justicia. Ahora, con la reforma constitucional que puede suponer que, por primera vez desde la independencia de 1956, el monarca no se reserve los ministerios de soberanía –esto es, Interior, Defensa y Asuntos Exteriores—así como la designación del primer ministro, sea cual sea el resultado electoral.

Hace una semana, un importante miembro del Istiqlal, situado en el ala izquierda de este influyente partido nacionalista, me confesaba que la reforma constitucional era baladí sino se acompañaba de un mayor compromiso para evitar las abismales diferencias sociales que sigue padeciendo Marruecos. Justo el pasado martes, el Gobierno de Rabat anunciaba un incremento de salarios y de prestaciones sociales, como una medida de acompañamiento a las polémicas excarcelaciones y a la constitución del grupo que va a reformar la Constitución y que ya lleva trabajando en ello más de un mes.

Sabido es que la democracia no gusta demasiado en ciertos círculos islamistas –también es un error generalizar esta creencia–, pero tampoco es del agrado de sectores ultraconservadores marroquíes que quizá empiecen ahora a ver como se tambalean sus históricos privilegios. Marruecos, por otra parte, sigue siendo uno de los países más estables del norte de Africa, una región convulsa en la que permanece casi como un oasis en ese efecto dominó de las revueltas que desde comienzos de año se vienen viviendo desde Túnez a Egipto. Así que tampoco es de extrañar que Al Qaeda juegue sus bases en ese territorio desde donde también partieron los autores materiales de los atentados del 11 M en Atocha. Justo el año en que se conmemorará el décimo aniversario de los atentados de Nueva York y Washington, este siniestro ajedrez sigue en marcha. Mientras el yihadmismo capta adeptos en humildes barrios de Tetuán y de Casa –en el barrio de Sidi Manen estalló un cibercafé cuatro años atrás–, Estados Unidos también prosigue la construcción de la base de Tan Tan desde donde desplegar su nuevo sistema operativo contra Al Qaeda. La guerra, como ya sabe bien Marrakech la Roja, está servida.

Juan José Téllez

Tomado: PeriodismoHumano.com

Al Grito de " Nazi-Judia "


Gaza- Art

DECENAS DE INTELECTUALES, ARTISTAS Y ACADÉMICOS ISRAELIES, ENTRE ELLOS 21 GANADORES DEL PRESTIGIOSO PREMIO ISRAEL (QUE SE CONCEDE ANUALMENTE EN EL DIA DE LA INDEPENDENCIA), FIRMARON UNA DECLARACION EN APOYO A LA CREACION DE UN ESTADO PALESTINO Y LA HICIERON PUBLICA EN UN ACTO EN TEL AVIV EL VIERNES 22. EL ACTO FUE SABOTEADO POR UN GRUPO DE ULTRANACIONALISTAS ISRAELIES, QUE PRORRUMPIERON EN GRITOS Y AMENAZAS E INTENTARON IMPEDIR SU REALIZACION SIN QUE LA POLICIA LO IMPIDIESE, SEÑALARON LOS ORGANIZADORES. EL EVENTO TUVO LUGAR FRENTE AL HALL DE LA INDEPENDENCIA, EN EL BULEVAR ROTHSCHILD, DONDE DAVID BEN GURION PROCLAMO EN MAYO DE 1948 EL NACIMIENTO DEL ESTADO DE ISRAEL. LA DECLARACION RESALTA QUE LA INDEPENDENCIA DE AMBOS ESTADOS LOS FORTALECE MUTUAMENTE Y CONSTITUYE "UNA NECESIDAD MORAL Y EXISTENCIAL ASI COMO LA BASE DE LA POSIBILIDAD DE UNAS BUENAS RELACIONES DE VECINDAD".

En el acto participaron el escritor Amos Oz y su esposa Nelly, adhiriendo a la proclama otros intelectuales y artistas como la ex ministra Shulamit Aloni o el cineasta Ari Folman. A primera hora de la tarde se reunieron los manifestantes para apoyar la creación de un Estado palestino en las fronteras de 1967. Pero desde el otro extremo de la calle irrumpieron los grupos de choque ultraderechistas, que increparon a la actriz Hana Maron, que había iniciado su discurso, al grito de "nazi judía" y "traidora". El diario Haaretz señaló que los organizadores intentaron calmar la furia de los grupos contrarios recordándoles que la actriz había perdido una pierna en 1970 en un ataque terrorista, pero fue en vano. Uno de los participantes, el profesor de la Universidad de Princeton, Avishai Margalit, declaró al Jerusalem Post que no había que alarmarse por estas manifestaciones y el ministro de Defensa, Ehud Barak, llamó a resolver los enfrentamientos sin recurrir a la violencia.

En el manifiesto se expresa: "El pueblo judío surgió en la tierra de Israel, donde se forjó su carácter. El pueblo palestino se está levantando en Palestina, donde su carácter fue forjado. Es el derecho natural de los pueblos judío y palestino ser como el resto de las naciones: vivir de forma independiente en su Estado nación". Luego viene el concepto de que la independencia de ambos estados los fortalece mutuamente y crea las bases para relaciones de buena vecindad. Uno de los organizadores, Sefi Rachlevsky, expresó en su habitual columna del Haaretz: "Israel, en vez de ser el primero en tenderle la mano y apoyar la independencia palestina, está tratando de impedirla. Esto no es sólo un desastre moral, sino que también traerá aparejada una catástrofe práctica: Israel se va a quedar solo y va a convertirse en una especie de Sudáfrica". La OLP afirmó sobre este tema: "Se trata de una valiente iniciativa política que contribuye en forma decisiva a reavivar las esperanzas de paz que sucesivos gobiernos dispersaron".

En contraposición, el vicecanciller israelí Danny Ayalon criticó acremente la declaración, considerando que atenta contra las perspectivas de un acercamiento entre las partes. "Iniciativas como esta ­señaló- sólo reducen las posibilidades de una tregua y el establecimiento de un Estado palestino y crean la falsa esperanza entre los palestinos de que pueden establecer un Estado unilateralmente y sin negociar con Israel". Se recordará que el vicecanciller israelí salió a la palestra en tono provocativo a mediados de diciembre del año pasado condenando en forma expresa la decisión de los gobiernos de Brasil y de Argentina de reconocer a un Estado palestino independiente en las fronteras de 1967, a lo que se sumó Uruguay en ocasión de la reunión de Naciones Unidas para América Latina y el Caribe en apoyo a la paz israelo-palestina y a la creación de dos estados, celebrada en Montevideo del 29 al 31 de marzo pasado. Ayalon también cubrió de improperios al presidente Chávez, a quien reprochó sus relaciones con Irán. En una ocasión previa tuvo actitudes altaneras y despreciativas con gobernantes turcos, al abordarse en conferencia de prensa conjunta el episodio de la Flotilla de la Libertad que concurrió a brindar ayuda solidaria a la población de Gaza (y no a Hamas, como se ha dicho) y a romper el bloqueo israelí que transforma en un martirio la vida en la Franja.

En la anterior oportunidad reseñada, el propio titular de la cancillería israelí, Avigdor Lieberman, rechazó de plano toda propuesta de detener los nuevos asentamientos y construcciones que está erigiendo sin pausa Israel en los territorios de Cisjordania y en Jerusalem Este. Dijo que el vocablo "congelar" (referido a las nuevas construcciones) debía borrarse del diccionario israelí.

Hablando de este personaje, que con su partido racista y xenófobo Israel Beiteinu constituye el principal sostén del gobierno de Benyamin Netanyahu, parece estar en la cuerda floja. Dice un cable: "Tras 10 años de investigaciones, interrogatorios y numerosas sospechas, el fiscal general del Estado y asesor del gobierno de Israel, Yehuda Weinstein, anunció la decisión de llevar a los tribunales al ministro de Asuntos Exteriores, Avigdor Lieberman, por cargos de fraude, blanqueo de dinero, abuso de confianza y obstrucción a la justicia. Antes de que sea juzgado se realizará un careo con el fiscal general, que será fundamental no sólo para el futuro de Lieberman, sino del gobierno israelí. A pesar de los cargos judiciales el ministro, en su primera reacción, no anunció su dimisión".

Niko Schvarz

Tomado: La República.com.uy

Familiares de desaparecidos asistirán al acto del Ejército en Las Piedras


Sin olvido. La fuerza de tierra celebra su creación el día de la batalla de Las Piedras.

Bicentenario. Dos siglos es mucho tiempo, hubo Artigas y de los otros
La celebración de los 200 años del Ejército, en Las Piedras, se realizará en presencia de la organización Madres y Familiares de Desaparecidos. Con las fotos de los desaparecidos, los integrantes de la entidad presenciarán el desfile militar y el discurso del comandante Jorge Rosales.

La fiesta que prepara el Ejército Nacional para conmemorar el 18 de Mayo el bicentenario de la fundación de la fuerza de tierra y la Batalla de Las Piedras, podría verse distorsionada por la presencia de los familiares de los desaparecidos, quienes se trasladarán a la ciudad de Canelones.

El dirigente de la entidad Oscar Urtazum dijo que el reclamo por conocer "la verdad" sobre el destino de sus familiares se traducirá con su sola presencia.

"Es un poco lo nuestro, buscar la sensibilidad por todos lados, por más que la verdad la tienen los militares. Por eso vamos a ir a el 18 de Mayo a Las Piedras", expresó el dirigente.

Subrayó que aguarda que la presencia de la organización sea acompañada por un número significativo de ciudadanos. "Cuanto más acompañados, el espíritu se fortalece", precisó.

Si bien las actividades por el bicentenario del Ejército se iniciaron a principios de año, la fuerza de tierra le da especial importancia a la Batalla de Las Piedras, por ser el primer triunfo militar del prócer José Artigas, en 1811, contra el colonialismo español.

Está previsto que el presidente José Mujica, junto a integrantes del gobierno, asista al acto, que tendrá como orador central al comandante Rosales.

La intención de los familiares es concentrarse con sus pancartas en las proximidades de las autoridades nacionales y de la oficialidad, para que las fotos de los desaparecidos sean observadas por los numerosos efectivos que participarán del desfile militar.

Urtazum justificó la asistencia de la organización al acto oficial luego de reconocer que los integrantes de Madres y Familiares se sienten "desconcertados" por los hechos que se producen en la escena política.

"Guerrilleros son amigos de militares. Hoy, hay golpistas demócratas y se aplica la política de la verticalidad. Todo está un poco cambiado", subrayó Urtazum. "Nosotros vamos a estar pidiendo en Las Piedras la verdad que tienen secuestrada", agregó.

El dirigente de la organización destacó además que Madres y Familiares asistirá al acto del 1º de Mayo para abocarse a la organización de la Marcha del Silencio del 20 de mayo.

Tomado: La República.com.uy

Muere apuñalado en Argentina asesino de ex jefe del ejército de Allende en Chile



Enrique Arancibia Clavel asesinó a Carlos Prats y su mujer en 1974; la agresión ocurrió en su departamento, prevalece hermetismo de las autoridades, informa abogado.
El ex agente secreto chileno Enrique Arancibia Clavel, condenado a cárcel perpetua en Argentina en 2000 por el crimen del ex jefe del Ejército de Chile Carlos Prats y su mujer, en 1974, apareció muerto a puñaladas el jueves, informó el viernes un abogado.

"Tenía más de 15 puñaladas, en el cuello, en el tórax, en los intestinos. Lo ví tirado boca abajo en el suelo cubierto de sangre. Yo lo conocía desde 1992", dijo al canal de TV C5N Guillermo Eisler, abogado del consorcio de un edificio del barrio céntrico de Tribunales, donde residía el ex agente de inteligencia.

Arancibia Clavel, ex miembro de la disuelta Dirección de Inteligencia Nacional (DINA) en la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990), gozaba a los 66 años del beneficio de libertad condicional.

Un tribunal argentino lo halló culpable por el asesinato de Prats, el general que permaneció fiel al derrocado presidente chileno Salvador Allende, quien murió en el golpe de Estado de 1973.

Prats y su mujer, Sofía Cuthbert, murieron en 1974 cuando se encontraban en el exilio en Buenos Aires y abordaban su automóvil, debajo del cual estalló un artefacto explosivo, en un atentado que la Justicia atribuyó a Arancibia y otros sicarios de Pinochet.

La policía aún no reportaba oficialmente la muerte, pese a que la viceministra de Seguridad del gobierno argentino, Cristina Caamaño, y varios altos oficiales de las fuerzas de seguridad, estuvieron en el lugar del crimen.

A raíz del silencio de las autoridades, no se conocía aún una hipótesis sobre las circunstancias del asesinato.

"(Arancibia) Tenía puesta una camisa de colores y una indumentaria deportiva azul. La puerta de su apartamento en el primer piso no fue violentada. Un familiar que lo encontró, un ahijado, dijo que había en la casa una caja con fajos de billetes, pesos y dólares, pero no fue robada", dijo Eisler.

Arancibia Clavel fue detenido en Buenos Aires en 1996, año en que comenzó un enmarañado proceso judicial, que incluyó también en 2004 una pena en su contra de 12 años de prisión por el secuestro y aplicación de torturas en 1977 a dos jóvenes chilenas refugiadas de la dictadura.

El ex agente fue beneficiado en 2007 con reducciones de penas y libertad condicional.

Afp

Tomado: La Jornada.unam.mx

Mayor del Ejército confirma participación de Zabalza en conversaciones con el MLN



Walter Villanueva. "Con el primero que me reuní fue con él"

Mayor del Ejército confirma participación de Zabalza en conversaciones con el MLN

El mayor retirado del Ejército Walter Hugo Villanueva confirmó que Jorge Zabalza participó como integrante del MLN-T en las primeras conversaciones entre militares y ex guerrilleros, a fines de la década de los 80, en busca de un cese de hostilidades definitivo.

Zabalza. "Si yo hubiera consentido negociar con los militares, hoy sería ministro".

Zabalza, en declaraciones a Canal 10, había manifestado que las negociaciones entre militares y el MLN-Tupamaros comenzaron después de la muerte del líder tupamaro Raúl Sendic. "Mientras él estaba vivo no hubo negociaciones", afirmó.

Agregó que desde el año 92, 93, "Mujica, Huidobro, Marenales negociaron con Villanueva (Walter Hugo), quien en aquella época era mayor. Además, participaron Eduardo Radaelli y Wellington Sarli (ambos extraditados por el caso Eugenio Berríos), todos oficiales de los servicios de Inteligencia y eso hizo que muchos nos fuéramos del MLN (aunque) seguimos siendo tupamaros (pero) afuera porque tenemos la convicción de que hay que luchar por verdad y justicia y cambiar la sociedad", agregó. Zabalza dijo también que en el MLN "se dio una discusión porque había otros que pensaban que como nosotros éramos combatientes...yo no me siento un combatiente ni un guerrero frente a otros guerreros sino me siento un revolucionario que quería cambiar la sociedad y que fue derrotado, aprisionado y torturado y pasé 11 años de rehén". Agregó que "yo me ubico distinto, no me puedo sentar a hablar con quienes me torturaron, es una inmoralidad" y "no sé si Rosadilla y Bonomi participaron de esas negociaciones, pero las consintieron". "Mientras yo estuve en el MLN no sé si ellos participaron. Si yo hubiera consentido negociar con los militares, hoy era ministro", dijo.

"Zabalza, en sintonía"

En diálogo con LA REPUBLICA, Walter Villanueva, un mayor retirado del Ejército del arma de Infantería, confirmó que "con el primero que me reuní fue con Zabalza: en las conversaciones Zabalza hablaba y hablaba en sintonía" con los objetivos buscados. Agregó que esos encuentros que él describe "son ciertos, porque él participaba, me reuní con él en varias ocasiones, y con otros integrantes del MLN-T". "Los primeros encuentros ocurrieron en algún lugar del Parque Rodó, en alguna casas, varias veces en la mía, en algún bar. Zabalza, creo que dijo que Radaelli y Sarli están presos por matar a Berríos y eso no es así", indicó.

Más adelante, dijo: "Zabalza me nombró por eso salgo; él dijo que el mayor Villanueva se reunía con la gente del MLN.Yo digo que es cierto; tan cierto es que él lo sabe porque él fue con el primero que yo me reuní hace 20 años y con otro integrante del MLN-T. En algún encuentro estuvo presente el Ñato (Eleuterio Fernández Huidobro)". En esas primeras conversaciones, agregó, "Zabalza dice que está armado y saca de un bolso una pistola 7.65; es el recuerdo que tengo de aquella época".

El objetivo de esos encuentros fue evitar "futuros enfrentamientos: que hubiera un teléfono rojo por si pasaba algo, una línea directa para que ante cualquier problema se pudiera conversar sin que hubiera enfrentamientos". Para esas reuniones, "no había ordenes ni directivas" aunque sí "había un dejar hacer". "Nosotros les decíamos que si ellos llegaban al gobierno por medio de las urnas no iban a tener problemas con nosotros: la idea era construir un futuro para el país, en base a eso se siguió trabajando en conjunto", agregó el militar. Sobre la existencia de un documento escrito como resultado de las conversaciones dijo que "conozco uno pero no es el que salió, tampoco vi ese documento en manos del MLN-T; sí en la circulación interna", de los militares.

Tomado: La República.com.uy

Pena de muerte: Uno de los mayores crímenes de Estados Unidos



La causa por la condena a pena de muerte de Mumia Abu-Jamal dio un giro inesperado esta semana, cuando un tribunal federal de apelaciones declaró por segunda vez que la condena de muerte de Abu-Jamal fue inconstitucional. El Tribunal Federal de Apelaciones de Filadelfia halló que las instrucciones para la condena recibidas por el jurado y la forma del veredicto que tuvieron que utilizar en la condena no fueron claras. A pesar de que la controversia acerca de la culpabilidad o inocencia de Abu-Jamal no fue tratada, el caso deja en evidencia los problemas inherentes a la pena de muerte y al sistema de justicia penal estadounidense, especialmente el papel que juega la cuestión racial.

El 9 de diciembre de 1981, el oficial de policía de Filadelfia Daniel Faulkner detuvo un automóvil conducido por William Cook, el hermano de Abu-Jamal. Lo que sucedió a continuación es aún motivo de disputa. Hubo disparos y tanto el oficial Faulkner como Abu-Jamal recibieron impactos de bala. Faulkner murió y Abu-Jamal fue hallado culpable de homicidio en un proceso judicial presidido por el juez Alberto Sabo, quien es ampliamente considerado racista. En apenas uno de muchos nefastos ejemplos, una taquígrafa del tribunal afirmó en una declaración jurada que escuchó a Sabo decir en la antesala del tribunal “Voy a ayudarlos a ejecutar a ese negro”.

Este último dictamen del tribunal de apelaciones está directamente relacionado con la conducta del Juez Sabo en la fase de condena del juicio a Abu-Jamal. La Corte Suprema de Pensilvania está considerando varios argumentos sobre si Abu-Jamal recibió o no un juicio justo. Lo que el tribunal de apelaciones halló en forma unánime esta semana es que no recibió una justa condena. El Fiscal de Distrito de Filadelfia, Seth Williams, decidió apelar el nuevo fallo ante la Corte Suprema de Estados Unidos. Al respecto, Williams dijo: “No voy a pedir que se revea todo el dictamen del Tribunal de Apelaciones, pero creo que a esta altura le pediré a la Corte Suprema que aclare y tome una decisión sobre qué deberíamos hacer en este momento ”.

Como consecuencia de este fallo, Abu-Jamal podría obtener una revisión completa de la sentencia en el tribunal, ante un nuevo jurado. En la audiencia de revisión, se le darían instrucciones claras al jurado acerca de cómo decidir entre aplicar una condena a cadena perpetua o la pena de muerte, algo que el tribunal de apelaciones consideró que no recibió en 1982. En el mejor de los casos, Abu Jamal podría salir de la cruel reclusión y aislamiento en el “corredor de la muerte” de la prisión de máxima seguridad SCI-Greene de Pensilvania. John Payton, abogado director del Fondo de Defensa Legal de la Asociación Nacional para el Progreso de las Personas de Color (NAACP, por sus siglas en inglés), y representante legal de Abu-Jamal, dijo: “El fallo es un paso importante en la lucha por corregir los errores de un capítulo lamentable en la historia de Pensilvania...y ayuda a relegar a un pasado lejano el tipo de injusticias en las que se basó esta condena de muerte”.

Su otra abogada, Judith Ritter, profesora de la facultad de derecho de la Universidad Widener, me dijo: “Esto es extremadamente importante. Es literalmente una decisión de vida o muerte, y ratifica la desición de principios de la década de 2000 de dejar en suspenso la pena de muerte. En ese momento el Fiscal de Distrito impugnó el fallo de que la pena de muerte había sido implementada en forma inconstitucional, y ahora una vez más logramos la victoria judicial con respecto al fallo de que el jurado dictó una condena inconstitucional”

Le pregunté a la abogada Ritter si había hablado con Abu-Jamal luego de que el tribunal emitiera el fallo, y me dijo que la prisión no había aprobado su solicitud de una llamada legal de emergencia. No me sorprendió, considerando la cantidad de años que llevo cubriendo este caso.

Abu-Jamal tuvo que enfrentar muchos obstáculos para hacer escuchar su voz. El 12 de agosto de 1999, mientras estábamos en plena emisión de Democracy Now!, Abu-Jamal llamó a nuestro programa para ser entrevistado. Cuando comenzó a hablar, un guardia de la prisión arrancó el teléfono de la pared. Mumia Abu-Jamal volvió a llamar un mes más tarde y nos contó:

“Otro guardia apareció en la puerta de la celda gritando a viva voz, '¡Esta llamada se terminó!' Cuando exigí saber por qué, respondió 'esta orden vino desde arriba'. Inmediatamente llamé al sargento que estaba de guardia, 'Sargento, ¿de dónde vino esta orden?' Se encogió de hombros y respondió: 'No lo sé. Simplemente recibimos una llamada para cortarle la comunicación'”.

Abu-Jamal presentó una demanda por la violación de sus derechos y la ganó.

A pesar de permanecer en aislamiento, Mumia Abu-Jamal continuó durante todo este tiempo con su trabajo como periodista. Sus comentarios radiales semanales son transmitidos a lo largo y ancho del país. Así cierra su programa cada semana: “Desde el corredor de la muerte, soy Mumia Abu-Jamal”. Mumia Abu-Jamal es autor de seis libros y recientemente fue invitado a presentar una ponencia sobre encarcelamiento racial en la Universidad de Princeton. Allí dijo (desde su teléfono celular conectado a un micrófono): “Muchos hombres, mujeres y jóvenes...pueblan el complejo industrial carcelario de Estados Unidos. Como muchos de ustedes saben, Estados Unidos, con apenas 5% de la población mundial, alberga el 25% de los presos del mundo...la cantidad de personas negras en prisión aquí supera la del régimen del apartheid en Sudáfrica en su peor momento”.

Estados Unidos se aferra a la pena de muerte, quedando solo en esta materia entre los países del mundo industrializado. De hecho, se encuentra entre los países del mundo que realizan ejecuciones con mayor frecuencia junto a China, Irán, Corea del Norte, Arabia Saudita y Yemen. El fallo de esta semana en el caso de Mumia Abu-Jamal es una razón más para abolir la pena de muerte.

Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.

© 2011 Amy Goodman

Texto en inglés traducido por Mercedes Camps y Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org

Tomado: Democracy Now.org

28 abr. 2011

AfPak llega a África



Tanto si uno es un halcón liberal como si es un conservador neointervencionista, no puede por menos que apreciar el método estadounidense de librar la guerra tecnológica. Precisamente en los mismos momentos en que una pequeña camarilla de iniciados, en Washington y Londres, alborotaba a favor del incremento de la intervención occidental en Libia, la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) golpeaba este lunes el complejo de Bab al Azizya, en Trípoli, por segunda vez en cinco semanas.

La OTAN insiste en que no tenía como objetivo al coronel Gadafi, sino un centro de comunicaciones en el interior del complejo. Como si la resolución 1973 de las Naciones Unidas autorizara los bombardeos del complejo de Gadafi como modo de “proteger a los civiles”.

Esta actividad cinética tuvo lugar poco después de que el ex secretario de Estado Henry Kissinger hubiera expuesto con insistencia su idea de fin de partida (endgame) para Libia al menos en tres ocasiones diferentes: en la Elliot School of International Affairs, de la Universidad George Washington; en una sesión del Aspen Institute sobre Valores y diplomacia, también en Washington; y por último en la conferencia de Bretton Woods II, en New Hampshire.

El plan de Kissinger: invadir Libia y mantener la situación por lo menos hasta la primavera de 2012. El demencial orden del día consiste en mantener la zona de Oriente Próximo y África del Norte en total desbarajuste, como táctica de distracción y pretexto de Washington para atacar a Irán en nombre de Israel y a beneficio del complejo militar-industrial. Tal vez con el potencial candidato presidencial mariscal de campo von Trump –también conocido como Donald Trump– al mando de la operación.

Gadafi es el villano perfecto de este vodevil anglo-franco-estadounidense que ni llega a la altura de los de Georges Feydeau. A pesar de su megalomanía dictatorial, Gadafi es un panafricanista declarado, un decidido defensor de la unidad africana. Libia no está en deuda con los banqueros internacionales; no pide dinero prestado al Fondo Monetario Internacional para ningún tipo de ajuste estructural; utiliza el dinero del petróleo para servicios sociales, entre otros para el proyecto del Gran Río Artificial, y para la inversión y ayuda a los países del África subsahariana. Y por si fuera poco, su banco central independiente no está manipulado por el sistema financiero occidental. En definitiva, un muy mal ejemplo para el mundo en desarrollo.

Desmantelar Libia sería sólo el aperitivo para el desguace de otras partes de África donde China tiene grandes inversiones. Efectivamente, porque si la bota occidental pisa el suelo del norte de África, su huella llegará a un Sahel que ya está en turbulencia, y donde Malí y Níger están recibiendo armas de los rebeldes libios, que acaban en manos de Al-Qaida del Magreb Islámico (AQMI). Los poderes públicos de Argelia y Marruecos –donde las protestas pro democracia no remiten– ven ya la situación con auténtico espanto.

Es preciso seguir de cerca todas estas variables. Por el momento, el éxito de taquilla humanitaria de esta primavera va a ser Los drones de Libia, otra superproducción Pentágono-Casa Blanca-Departamento de Estado, que nos llega directamente desde Hollywood, perdón, desde la Base de la Fuerza Aérea de Creech, en Nevada.

Entran en escena los drones humanitarios

¿Por qué no pensaron en esto antes: un ejército de aviones no tripulados (sólo cinco, por el momento, con base en el sur de Italia) en lugar de botas sobre el terreno? El jefe del Pentágono, Robert Gates, ha asegurado que estos aviones no tripulados –los drones– bombardearán Libia por razones humanitarias. Si había algún resto de ironía en su afirmación era tan invisible como los mismos drones. De hecho, Gates ya había engañado al Congreso de los EE.UU. hace unas semanas, cuando afirmó que el papel de EE.UU. en Libia terminaría una vez que la OTAN tomara el mando.

Así que ahora es el momento de acelerar este jueguecito de consola, es el momento de que los guerreros de despacho provoquen un infierno con ayuda del ratón. He aquí la guerra tecno-estadounidense en su mejor momento: traigan a los niños para que jueguen a combatir –virtualmente– en el desierto; después de todo, los controles del sistema siguen el modelo de los videojuegos.

He aquí algunas de las cosas que los misiles Hellfire combatirán en Libia. Un producto interno bruto per cápita de 14.192 dólares; unas prestaciones de desempleo de alrededor de 730 dólares al mes, unos salarios de 1.000 al mes para las enfermeras, sin impuestos dignos de este nombre; educación y medicamentos gratuitos; préstamos sin intereses para la compra de un coche o un apartamento. A bastantes estadounidenses desempleados no les importaría conseguir un billete sólo de ida a Trípoli.

El ataque de los aviones no tripulados está en marcha, con lo que Washington podrá pretender que no está extendiendo –¡claro que no!- su “acción cinético-militar”. (Por favor, ¡nada de guerra!) A fin de cuentas, Kissinger tenía razón al menos en una cosa: el presidente Barack Obama apuesta por una guerra aérea hasta el año 2012 que lo conduzca a su reelección.

Luego está la molesta cuestión de los “daños colaterales”, pero ¿a quién le importa? Los drones pueden volar 24 horas seguidas y proporcionar lo que en la neolengua del Pentágono se llama “persistencia ampliada”. Los militares de Gadafi se han transformado ya en población civil y se están diluyendo a la manera de Mao Zedong y Ho Chi Minh. El Vietnam de Obama asoma en el horizonte y el almirante Mike Mullen, jefe del Estado Mayor conjunto, dice que la situación “evoluciona, sin duda, hacia un punto muerto”.

Estancamiento (y daños colaterales) como en AfPak. En el mismo momento en que los rebeldes libios daban la bienvenida a la llegada de los drones, por lo menos 25 personas morían a manos de uno de éstos, un Predator, en Mir Ali, 35 kilómetros al este de Miranshah, en la zona tribal de Waziristán Norte. Las emprendedoras fuerzas vinculadas a Gadafi –y las tribales– ya están trabajando en sus técnicas de derribo de los drones inspiradas en los pakistaníes, como por ejemplo organizarse en grupos de cuatro personas colocadas separadamente y armadas con lanzagranadas.

Qué lástima que Northrop Grumman no pueda todavía desplegar su poderoso X-47B, un fino drone y auténtico asesino que lanzó en febrero pasado en un espectáculo amenizado con música heavy rock –Blue Oyster Cult–. Este killer asesino sólo estará disponible en 2013, es decir, después de la reelección de War-o-Bama.

Entretanto, esta limpia guerra de vídeo producirá unos cuantos accidentes “moralmente aceptable” (como “daños colaterales”). Y aquí la operación Amanecer de la Odisea vuelve al punto de partida. EE.UU. está de nuevo en el lugar donde se siente más cómodo: no jugando a Ulises en el Mediterráneo, sino jugando a Zeus celestial, con Predators en lugar de rayos.

Ahora lo que se impone es organizar una buena fiestorra, como las de antes, con concurso de baile al son de un remix de Fatboy Slim. En lugar de Christopher Walken, con un avión no tripulado bailador diseñado por Pixar. Y como maestro de ceremonias, el mariscal de campo von Trump, finalmente libre para invadir y llevarse el petróleo. No funcionó en Iraq. Puede que funcione en Libia.


Pepe Escobar: Autor de Globalistan: How the Globalized World is Dissolving into Liquid War (Nimble Books, 2007) y Red Zone Blues: a snapshot of Baghdad during the surge. Su último libro es Obama does Globalistan (Nimble Books, 2009). 
 Traducción de S. Seguí
Fuente

Tomado: Rebelión.org

Libia y la nueva doctrina estratégica de los EE.UU.


Robert Gates y Barack Obama.

La operación militar aliada en Libia marca un cambio estratégico importante. Washington ha renunciado a una guerra de ocupación y ha subcontratado a sus aliados las futuras operaciones en tierra. Thierry Meyssan describe un nuevo paradigma estratégico de los Estados Unidos: la globalización forzada se interrumpe, la era de los dos mundos comienza.

A menudo se dice que los generales no anticipan el cambio que viene y preparan la próxima guerra como si debiera ser similar a la anterior. Esto se aplica a los comentaristas políticos: interpretan los nuevos eventos no por lo que son, sino como si repitieran a los que les precedieron.

Cuando los movimientos populares derrocaron a Zine el-Abidine Ben Alí en Túnez y en Egipto, Hosni Mubarak, muchos pensaban asistir a una «revolución de jazmín» [1] y una «revolución de la flor de loto» [2], al igual que las revoluciones coloreadas que la CIA y la NED han llevado a cabo de forma encadenada desde la desaparición de la URSS. Algunos hechos parecen darles la razón, como la presencia de agitadores serbia en El Cairo o la difusión de la propaganda [3]. Pero la realidad era muy diferente. Estas rebeliones eran populares y Washington intentó, sin éxito, desviarlas para su provecho. En definitiva, tunecinos y egipcios no aspiraban a la American Way of Life (el estilo de vida estadounidense), sino más bien para deshacerse de gobiernos títeres manipulados por los Estados Unidos.

Cuando se produjeron disturbios en Libia, estos mismos comentaristas han tratado de recuperar la zaga de la realidad al explicar que en esta ocasión, se trataba de un levantamiento popular contra el dictador Gaddafi. A continuación, acompañaban sus editoriales de dulces mentiras, presentando al coronel como un eterno enemigo de la democracia occidental, olvidando que colaboraba activamente con los Estados Unidos desde hace ocho [4].

Sin embargo, si miramos más de cerca, lo que está ocurriendo en Libia es el primer avivamiento del antagonismo histórico entre Cirenaica por un lado, Tripolitania y Fezzan del otro. Es sólo en segundo lugar que este conflicto ha tomado una inclinación política, la insurrección identificándose con los monárquicos, a los que pronto se les unieron todo tipo de grupos de la oposición (nasseristas, khomeinyistes comunistas, islamistas, etc ...). En ningún momento la insurrección se ha extendido en todo el país.

Cualquier voz que denuncia la fabricación y la instrumentación de este conflicto, etiquetándolo de colonial, recibe protestas. La opinión de la mayoría admite que la intervención militar extranjera permite que al pueblo libio liberarse de su tirano, y que los errores de la coalición no puede ser peor que los crímenes de este genocida. Sin embargo, la historia ya ha demostrado la falsedad de este razonamiento. Por ejemplo, muchos iraquíes opuestos a Saddam Hussein y que acogieron como salvadores a las tropas occidentales dicen que, ocho años y un millón de muertes más tarde, que la vida era mejor en el país en tiempos del déspota.

Sobre todo, esta opinión se basa en una serie de convicciones erróneas:

Contrariamente a lo que afirma la propaganda occidental y a aquello que parece dar crédito a la proximidad cronológica y geográfica con Túnez y Egipto, el pueblo libio no se levantó contra el régimen de Gaddafi. Este todavía tiene legitimidad popular en Tripolitania y Fezzan, regiones en las que el coronel había distribuido armas a la población para resistir el avance de los insurgentes de Cirenaica y de las potencias extranjeras.

Contrariamente a lo que afirma la propaganda occidental y a lo que parecen apoyar las declaraciones del furioso "Hermano Líder" mismo, Gadafi nunca ha bombardeado su propia población civil. Ha hecho uso de la fuerza militar contra el golpe de Estado sin tener en cuenta las consecuencias para la población civil. Esta distinción no tiene importancia para las víctimas, pero en derecho internacional separa los crímenes de guerra de los crímenes contra la humanidad.

Por último, contrariamente a lo afirma la propaganda y el al romanticismo revolucionario de opereta de Bernard Henry Lévy, la revuelta de Cirenaica no tiene nada de espontánea. Fue preparada por la DGSE, el MI6 y la CIA. Para formar el Consejo Nacional de Transición, los franceses se basaron en la información y los contactos Massoud El-Mesmar, antiguo compañero y confidente de Gaddafi, que desertó en noviembre de 2010 y recibió asilo en París [5] . Para restaurar la monarquía, los británicos revivieron las relaciones del príncipe Muhammad al-Sanusi, pretendiente al trono del Reino Unido de Libia, en la actualidad en el exilio en Londres y han distribuido en todas partes la bandera roja-negra-verde con la media luna y la estrella [6].
Los estadounidenses han tomado el control económico y militar repatriando desde Washington libios en exilio para ocupar los ministerios claves y la sede del Consejo Nacional de Transición.

Por otra parte, este debate sobre la conveniencia de la intervención internacional es el árbol que oculta el bosque. Si damos un paso atrás, nos damos cuenta de que la estrategia de las grandes potencias occidentales ha cambiado. A pesar de que siguen usando y abusando la retórica de la prevención del genocidio y el deber de la intervención humanitaria de los hermanos mayores o incluso el apoyo fraterno a los pueblos que luchan por su libertad, siempre y cuando abran sus mercados, pero sus acciones son diferentes.

La «Doctrina Obama»
En su discurso en la National Defense University, el presidente Obama ha definido varios aspectos de su doctrina estratégica destacando aquello que la distinguía de las de sus predecesores, Bill Clinton y George W. Bush [7].

Primero dijo: «En sólo un mes, los EE.UU. han conseguido junto a sus socios internacionales, movilizar una amplia coalición para obtener un mandato internacional de protección a civiles, detener el avance de un ejército, evitar una masacre y establecer, con sus aliados y socios, una zona de exclusión aérea. Para poner en perspectiva la velocidad de nuestra reacción militar y diplomática, recordar que en la década de 1990, cuando la gente era intimidada en Bosnia, se tardó más de un año para que la comunidad internacional interviniera con medios aéreos para proteger a los civiles. Esta vez solo nos llevó sólo 31 días».

Esta rapidez contrasta con el período de Bill Clinton. Ella explica de dos maneras.
Por un lado los Estados Unidos en 2011 tienen un plan coherente -vamos a ver cuál-, mientras que en los años 90, dudaban entre disfrutar de la desaparición de la URSS para enriquecerse comercialmente o por construir un imperio sin rival.
Por otro lado, la política de la «reinicialización» (reset) de la administración Obama, apuntando a sustituir la negociación de la confrontación, ha dado en parte sus frutos con Rusia. Aunque ésta sea una de los grandes perdedores económicos de la guerra de Libia, ha aceptado el principio -incluso si los nacionalistas Vladimir Putin [8] o Vladimir Chamov [9] tienen ardores de estómago-.

Luego, en el mismo discurso del 28 de marzo de 2011, Obama continuó:
«Nuestra alianza más efectiva, la OTAN tomó el mando de la aplicación del embargo de armas y la zona de exclusión aérea. Anoche, la OTAN ha decidido asumir la responsabilidad adicional para la protección de los civiles libios. (...) Los EE.UU. jugarán (...) un papel de apoyo - especialmente en términos de inteligencia, de apoyo logístico, de la asistencia en la búsqueda y rescate, y de las interferencias en las comunicaciones del régimen. Debido a esta transición hacia una coalición más amplia, fundada sobre la OTAN, los riesgos y los costos de tales operaciones - para nuestras tropas y nuestros contribuyentes - se reducirán considerablemente».

Después de haber puesto por delante de Francia y fingir estar arrastrando los pies, Washington admitió haber "coordinado" todas las operaciones militares desde el principio. Hizo esto para anunciar inmediatamente la transferencia de esta responsabilidad a la OTAN.
En términos de comunicación interna, es evidente que el Nobel de la Paz, Barack Obama, no quiere dar la imagen de un presidente que dirige a su país a una tercera guerra en el mundo musulmán después de Afganistán e Irak. Sin embargo, esta cuestión de relaciones públicas no debe hacer olvidar lo fundamental: Washington ya no quiere ser el policía del mundo, pero tiene la intención de ejercer un leadership (el liderazgo) sobre las grandes potencias, intervenir en nombre de su interés colectivo y «mutualizar» los costos.
En este contexto, la OTAN se convertirá en la estructura de coordinación militar por excelencia, en la que Rusia o incluso más tarde China deberán participar.

Por último, Obama acabó en la National Defense University:
«Habrá ocasiones en que nuestra seguridad no será amenazada directamente, pero en las cuales nuestros intereses y nuestros valores lo serán. A veces la historia nos pone cara a cara con desafíos que amenazan nuestra humanidad y nuestra seguridad común - intervenir en el caso de los desastres naturales, por ejemplo, o prevenir un genocidio y preservar la paz; asegurar la seguridad regional y mantener el flujo del comercio. Estos tal vez no sean problemas americanos, pero también son importantes para nosotros. Estos son problemas que merecen resolverse. Y en estas circunstancias, sabemos que los Estados Unidos, en tanto que nación más poderosa del mundo, a menudo serán llamados a prestar asistencia».

Barack Obama rompe con el encendido discurso de George W. Bush que pretendía extender por el mundo entero el American Way of Life por la fuerza de las bayonetas. Aunque admite que desplegar recursos militares para causas humanitarias u operaciones de mantenimiento de la paz, solo concibe la guerra para la «seguridad regional y mantener el flujo del comercio».

Esto merece una explicación detallada.

Cambio Estratégico
Por convención o por conveniencia, los historiadores llaman cada doctrina estratégica por el nombre del presidente que la lleva a cabo. En realidad, la doctrina estratégica se desarrolla ahora en el Pentágono y no en la Casa Blanca.
El cambio fundamental no se ha producido con la entrada de Barack Obama al Despacho Oval (enero de 2009), sino con la de Robert Gates al Pentágono (diciembre de 2006). Los dos últimos años de la presidencia de Bush no salen pues de la «Doctrina Bush», sino que son el preludio de la «doctrina Obama». Y es porque él acaba de ganar que Robert Gates plantea retirarse con orgullo del trabajo acabado[10].

Para hacerme entender, yo distinguiría entre una «doctrina Rumsfeld» y una «doctrina Gates».
En a primera, el objetivo es cambiar los regímenes políticos, uno por uno en todo el mundo, hasta que todos ellos sean compatibles con el de los Estados Unidos. Esto se llama «democracia de mercado» es en realidad un sistema oligárquico en el que los pseudo-ciudadanos están protegidos de acciones arbitrarias del estado y pueden elegir a sus líderes sin poder elegir sus políticas.
Este objetivo llevó a la organización de las revoluciones de colores como la ocupación de Afganistán e Irak.

Sin embargo, dice Barack Obama en el mismo discurso:
«Gracias a los extraordinarios sacrificios de nuestras tropas y la determinación de nuestros diplomáticos, tenemos muchas esperanzas en el futuro de Irak. Pero el cambio de régimen tomó ocho años, costó miles de vidas estadounidenses e iraquíes y cerca de un billón de dólares. No podemos permitir que eso vuelva a suceder en Libia».

En resumen, este objetivo de una Pax Americana, que a la vez protegería y dominaría todos los pueblos de la tierra, es económicamente inviable. Del mismo modo, además, que el ideal de convertir la humanidad entera a la American Way of Life.


Otra visión imperial, más realista, se ha impuesto poco a poco en el Pentágono. Fue popularizada por Thomas PM Barnett en su libro The Pentagon’s New Map. War and Peace in the Twenty-First Century (El Nuevo Mapa del Pentágono. Guerra y Paz en el siglo XXI).

El mundo del futuro estaría dividido en dos. Por un lado, el centro estable, en torno a los Estados Unidos para los países desarrollados o al menos democráticos. El otro una periferia, abandonada a sí misma, experimentando el subdesarrollo y la violencia. El rol del Pentágono sería el de garantizar el acceso del mundo civilizado que necesita la riqueza natural de los suburbios que no saben usarla.

Esta visión presupone que los Estados Unidos están compitiendo cada vez más con otros países desarrollados, pero se convierte en su líder de seguridad. Parece posible con Rusia, desde que el presidente Dmitry Medvedev, abrió el camino para la cooperación con la OTAN durante el desfile para conmemorar el final de la Segunda Guerra Mundial, a continuación, en la cumbre de Lisboa. Esto puede ser más complicado con China, cuya nueva dirección parece más nacionalista que la anterior.

La división del mundo en dos zonas, estable y caótica, donde la segunda es la reserva de las riquezas naturales de la primera, obviamente, plantea la cuestión de límites. En la obra de Barnett (2004), los Balcanes, Asia Central, la mayor parte de África, los Andes y América Central son lanzadas a las tinieblas. Tres estados miembros del G-20 -de los cuales uno es también miembro de la OTAN-, están condenados al caos: Turquía, Arabia Saudita e Indonesia. Este mapa no es estático y las repescas siguen siendo posibles. Así, Arabia Saudita está ganando sus galones aplastando en la sangre la revuelta de Bahrein.

Puesto que ya no es una cuestión de ocupar los países, sino sólo de mantener las áreas de explotación y llevar a cabo redadas en caso necesario, el Pentágono debe extenderse a toda la periferia el proceso de fragmentación de «remodelación» que se inició en el «gran Medio Oriente» (Greater Middle-East). El fin de la guerra ya no es la explotación directa de un territorio, sino la desintegración de toda posibilidad de resistencia. El Pentágono se está centrando en el control de las rutas marítimas y las operaciones aéreas para subcontratar en mayor medida las operaciones de tierra a sus aliados. Este fenómeno es el que acaba de comenzar en África con la partición de Sudán y las guerras en Libia y Costa de Marfil.

Si, en términos de discurso democrático, el derrocamiento del régimen de Muammar Gaddafi, sería una meta gratificante, no es ni necesario ni deseable desde el punto de vista del Pentágono. En la «doctrina Gates», más vale mantener un Gaddafi histérico y humillado en una reducido tripolitano que una Gran Libia capaz de resistir un día de nuevo al imperialismo.

Por supuesto, esta nueva visión estratégica no será sin dolor. Habrá flujos de migrantes, que son cada vez más, huyendo del infierno de la periferia para entrar en el paraíso del centro. Y habrá esos incorregibles humanistas para pensar que el paraíso de unos no debe construirse sobre el infierno de otros.

Es este proyecto el que está en juego en Libia, y es en relación a él que cada uno tiene que determinarse.

Thierry Meyssan
Analista político francés. Fundador y presidente de la Red Voltaire y de la conferencia Axis for Peace. Última obra publicada en español: La gran impostura II. Manipulación y desinformación en los medios de comunicación

Tomado: Red Voltaire.org

El aumento de la tensión en Oriente Medio presenta doble riesgo para Israel



Algunos expertos opinan que la difícil situación en varios países de Oriente Medio puede conllevar un aumento de los movimientos radicales. Esto a su vez podría suponer un doble riesgo para Israel que ya se está enfrentando a muchos problemas.

Washington está respaldando a los rebeldes en Libia pese a que, según algunos, en sus filas hay personas vinculadas con Al Qaeda. Esta noticia ha causado mucha polémica en la sociedad. Pero aún más controvertidas son las recientes publicaciones de WikiLeaks que afirman que EE. UU. forma grupos antigubernamentales en Siria.

"La gente es consciente de que Siria no es Libia y de que una intervención en Siria provocaría repercusiones graves en toda la región, en Irak, Líbano, Israel y Palestina", comenta James Denselow, experto en política y seguridad en Oriente Medio.

Articulo completo en: http://actualidad.rt.com/actualidad/internacional/issue_23579.html



Tomado: RusiaToday.com
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Cambios clave en la seguridad de EE.UU.


Leon Panetta, Robert Gates y David Petraeus, los protagonistas de la renovación en seguridad nacional.Imagen: AFP.

Expertos señalan que Obama eligió a Petreus al frente de la CIA para neutralizar su posible candidatura.

El general David Petraeus, el comandante de Estados Unidos en Afganistán, será director de la CIA, como parte de un importante cambio en el equipo de seguridad nacional del presidente Obama. A su vez, el actual director de la central de inteligencia, Leon Panetta, reemplazará a Gates como secretario de Defensa. Los cambios, que se vienen rumoreando desde hace tiempo y podrían ser anunciados por la Casa Blanca hoy, probablemente se lleven a cabo en julio, cuando Gates –el único vestigio republicano de la administración Bush– deje su cargo después de cinco años en una de las tareas más extenuantes del gobierno de Estados Unidos.

Como parte de la renovación, el general John Allen, actualmente vicejefe del Comando Central de Estados Unidos, reemplazará al general Petraeus en Afganistán. Trabajará con Ryan Crocker, uno de los más experimentados diplomáticos de Estados Unidos, que será el nuevo enviado de Estados Unidos a Kabul. Aunque a primera vista es radical, el recambio marca una continuación de las políticas presentes, subrayando la determinación del gobierno de llevar la guerra de Afganistán de una década de tiempo a una conclusión exitosa y de seguir presionando con las reformas iniciadas por Gates en el Pentágono.

Desde el momento en que Barack Obama lo persuadió para quedarse en noviembre de 2008, el saliente secretario de Defensa dijo que no cumpliría con todo el término del nuevo presidente. El cambio le permitirá al Senado las audiencias de confirmación que se llevarán a cabo antes de que la campaña presidencial de 2012 entre en la locura total, haciendo que la atmósfera en el Capitolio se vuelva aún más polémica.

Sin embargo, la partida de Gates será una dura pérdida para Obama. Calmo, muy experimentado y señalado como alguien que se ubicaba por encima de las refriegas ególatras de las políticas de Washington, personificó un cambio de estilo de su antecesor, el matón Donald Rumsfeld, destituido por Bush 24 horas después de la paliza que recibieron los republicanos en las elecciones de mitad de término en noviembre de 2006. Para entonces, las peleas entre el Departamento de Estado y el Pentágono eran casi lo normal en Washington, en detrimento de la tarea política. Por el contrario, las relaciones entre Gates y Hillary Clinton, la secretaria de Estado, han sido ejemplares, mientras Gates se movió para achicar el gasto militar al recortar la enorme burocracia que supervisa el presupuesto anual de 700 mil millones de dólares del departamento.

Bajo Panetta, es probable que sea más de lo mismo. El ex congresista se convirtió en director del presupuesto de la Casa Blanca durante la administración de Bill Clinton y luego fue jefe del Estado Mayor.

Es tan hábil operador burocrático como Gates y muy apropiado para dirigir el Departamento de Defensa cuando la prioridad es recortar el déficit.

El cambio del general Petraeus a la CIA también implica un claro mensaje. Como el principal especialista en la operaciones de contrainsurgencia de ejército, llevará esa experiencia a la CIA –que ya juega un rol central en la lucha contra el terrorismo–. Su prestigio también será un reaseguro para la agencia misma, zarandeada por las luchas endémicas entre los distintos departamentos de inteligencia de Estados Unidos, y cuya reputación no se ha recuperado del todo del desastre de no anticipar los ataques del 11 de septiembre y de haber sido engañada para creer que Saddam Hussein tenía armas de destrucción masiva.

Algunos analistas vieron implicaciones políticas en la movida. Al general Petraeus, el arquitecto y ejecutor del “aumento” de tropas que impidió el desastre en Irak, se le asignan ciertas ambiciones políticas personales, sin importar que las niegue categóricamente. Bajo esa teoría, el presidente Obama se movió para neutralizar a un rival potencialmente peligroso para 2012, especialmente cuando el existente campo republicano parece tan débil.

Por Rupert Cornwel/ Desde Washington
De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Página/12.
Traducción: Celita Doyhambéhère.

Tomado: Página 12.com.ar

Un fuego que puede quemar a todos



Se puede estar o no de acuerdo con las ideas políticas de Gaddafi, pero la existencia de Libia como Estado independiente y miembro de las Naciones Unidas nadie tiene derecho a cuestionarlo.

Todavía el mundo no ha llegado a lo que, desde mi punto de vista, constituye hoy una cuestión elemental para la supervivencia de nuestra especie: el acceso de todos los pueblos a los recursos materiales de este planeta. No existe otro en el Sistema Solar que posea las más elementales condiciones de la vida que conocemos.

Los propios Estados Unidos trataron siempre de ser un crisol de todas las razas, todos los credos y todas las naciones: blancas, negras, amarillas, indias y mestizas, sin otras diferencias que no fuesen las de amos y esclavos, ricos y pobres; pero todo dentro de los límites de la frontera: al norte, Canadá; al sur, México; al este, el Atlántico y al oeste, el Pacífico. Alaska, Puerto Rico y Hawai eran simples accidentes históricos.

Lo complicado del asunto es que no se trata de un noble deseo de los que luchan por un mundo mejor, lo cual es tan digno de respeto como las creencias religiosas de los pueblos. Bastarían unos cuantos tipos de isótopos radiactivos que emanaran del uranio enriquecido consumido por las plantas electronucleares en cantidades relativamente pequeñas ─ya que no existen en la naturaleza─ para poner fin a la frágil existencia de nuestra especie. Mantener esos residuos en volúmenes crecientes, bajo sarcófagos de hormigón y acero, es uno de los mayores desafíos de la tecnología.

Hechos como el accidente de Chernóbil o el terremoto de Japón han puesto en evidencia esos mortales riesgos.

El tema que deseo abordar hoy no es ese, sino el asombro con que observé ayer, a través del programa Dossier de Walter Martínez, en la televisión venezolana, las imágenes fílmicas de la reunión entre el jefe del Departamento de Defensa, Robert Gates, y el Ministro de Defensa del Reino Unido, Liam Fox, que visitó Estados Unidos para discutir la criminal guerra desatada por la OTAN contra Libia. Era algo difícil de creer, el Ministro inglés ganó el “Oscar”; era un manojo de nervios, estaba tenso, hablaba como un loco, daba la impresión de que escupía las palabras.

Desde luego, primero llegó a la entrada de El Pentágono donde Gates lo esperaba sonriente. Las banderas de ambos países, la del antiguo imperio colonial británico y la de su hijastro, el imperio de Estados Unidos, flameaban en lo alto de ambos lados mientras se entonaban los himnos. La mano derecha sobre el pecho, el saludo militar riguroso y solemne de la ceremonia del país huésped. Fue el acto inicial. Penetraron después los dos ministros en el edificio norteamericano de la Defensa. Se supone que hablaron largamente por las imágenes que vi cuando regresaban cada uno con un discurso en sus manos, sin dudas, previamente elaborado.

El marco de todo el escenario lo constituía el personal uniformado. Desde el ángulo izquierdo se veía un joven militar alto, flaco, al parecer pelirrojo, cabeza rapada, gorra con visera negra embutida casi hasta el cuello, presentando fusil con bayoneta, que no parpadeaba ni se le veía respirar, como estampa de un soldado dispuesto a disparar una bala del fusil o un cohete nuclear con la capacidad destructiva de 100 mil toneladas de TNT. Gates habló con la sonrisa y naturalidad de un dueño. El inglés, en cambio, lo hizo de la forma que expliqué.

Pocas veces vi algo más horrible; exhibía odio, frustración, furia y un lenguaje amenazante contra el líder libio, exigiendo su rendición incondicional. Se le veía indignado porque los aviones de la poderosa OTAN no habían podido doblegar en 72 horas la resistencia libia.

Nada más le faltaba exclamar: “lágrimas, sudor y sangre”, como Winston Churchill cuando calculaba el precio a pagar por su país en la lucha contra los aviones nazis. En este caso el papel nazifascista lo está haciendo la OTAN con sus miles de misiones de bombardeo con los aviones más modernos que ha conocido el mundo.

El colmo ha sido la decisión del Gobierno de Estados Unidos autorizando el empleo de los aviones sin piloto para matar hombres, mujeres y niños libios, como en Afganistán, a miles de kilómetros de Europa Occidental, pero esta vez contra un pueblo árabe y africano, ante los ojos de cientos de millones de europeos y nada menos que en nombre de la Organización de Naciones Unidas.

El Primer Ministro de Rusia, Vladimir Putin, declaró ayer que esos actos de guerra eran ilegales y rebasaban el marco de los acuerdos del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

Los groseros ataques contra el pueblo libio que adquieren un carácter nazifascista pueden ser utilizados contra cualquier pueblo del Tercer Mundo.

Realmente me asombra la resistencia que Libia ha ofrecido.

Ahora esa belicosa organización depende de Gaddafi. Si resiste y no acata sus exigencias, pasará a la historia como uno de los grandes personajes de los países árabes.

¡La OTAN atiza un fuego que puede quemar a todos!

Reflexiones de Fidel.

Tomado: CubaDebate.cu
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