29 jun. 2009

El delito imperdonable de preguntar al pueblo

EEUU la UE deben demostrar que defienden la democracia En América Latina han sido muchos los presidentes que llegaron al cargo con promesas de políticas sociales que dejarían abandonadas para entregarse al servicio de los sectores más oligarcas, desde empresariales a militares. Por ello, el caso de que el presidente Manuel Zelaya en Honduras, llegado al poder como candidato del Partido Liberal, hubiese realizado el camino contrario adoptando iniciativas sociales y progresistas imprevistas en un candidato neoliberal, era todo un sacrilegio. No olvidemos que se trata del país utilizado por los sectores más reaccionarios y derechistas de la región para su política de agresividad contra cualquier conato de progresismo en Centroamérica. En Honduras se entrenaba en la década de los ochenta la Contra nicaragüense financiada mediante el entramado denominado red Irán-Contra que combatiría contra el sandinismo y se coordinaban los escuadrones de la muerte que asesinaban a líderes progresistas e intentaban dinamitar el proceso de paz en El Salvador. En la madrugada del domingo, un comando militar secuestraba al presidente y lo sacaba del país para llevarlo a Costa Rica. El Ejército hondureño revivía así los tiempos más oscuros de la guerra fría, cuando cumplía fielmente con el papel de sesgar cualquier iniciativa o movimiento social que pudiera pretender un mínimo avance de los sectores más empobrecidos del país. Zelaya había decretado un importante incremento al salario mínimo y estrechado relaciones con los sectores populares. En política internacional se sumó a la oleada de gobiernos progresistas que renegaban de las políticas neoliberales que dominaron los años noventa, se integró en la Alternativa Bolivariana de las Américas, un proyecto de cooperación e integración latinoamericana sugerido por Hugo Chávez, y restauró las relaciones diplomáticas con Cuba. Para este domingo cometió el delito imperdonable de "preguntar al pueblo". Convocadas elecciones legislativas y municipales ideó la propuesta de instalar una urna más donde los ciudadanos se pudieran pronunciar sobre la convocatoria de una Asamblea Constituyente para el próximo año. Una iniciativa apoyada por la firma de 400.000 ciudadanos hondureños, las tres centrales obreras, el Bloque Popular de Honduras y toda una serie de organizaciones sociales, pero no por los sectores empresariales que temen cambios en sus privilegios fiscales y en la política de expolio de los recursos naturales del país. La gran mayoría de países de la región, así como la Organización de Estados Americanos (OEA), condenaron inmediatamente el golpe de Estado. Todo ello contrasta con el silencio inicial de los gobiernos europeos, instituciones de la Unión y políticos y analistas de opinión. Los paralelismos con la complicidad con el golpe de Estado en Venezuela, en abril de 2002, son evidentes. También ahora nos llegaba la tendenciosa y falsa interpretación de un presidente populista que deseaba cambiar la Constitución para ator-nillarse al cargo sólo porque intentó consultar a los ciudadanos. Curiosa Unión Europea, que adopta resoluciones de condena cuando no se renueva un canal de televisión en Venezuela y que seguía sin pronunciarse horas después de que los militares secuestraran a un presidente latinoamericano. Es en estos momentos cuando Estados Unidos y la Unión Europea deben demostrar que defienden la democracia y las instituciones. Su mera pasividad mostraría una connivencia con el golpismo que terminaría con el poco prestigio que les pueda quedar entre los latinoamericanos. Pascual Serrano Tomado de Público

Musulmanes y judíos

Para la mayoría de occidentales, la religión musulmana se ha convertido, a base de la constante desinformación, en sinónimo de fundamentalismo, intransigencia y fanatismo. En cambio, el judaísmo e Israel nos parece algo muy diferente. Moderno, desarrollado, con ciudadanos de piel clara, incluso le llaman la única democracia de Oriente Medio. Dos recientes libros escritos por mujeres ayudan a conocer la realidad y romper esos estereotipos. El primero, “El islam sin velo” (Planeta), de la iraní Nazanín Amirian y la alemana Martha Zein, ayuda desde una perspectiva laica y agnóstica a superar prejuicios y falsedades sobre esa religión. El segundo es de la periodista Olga Rodríguez (Debate), buena conocedora de Oriente Próximo. Se titula “El hombre mojado no teme la lluvia”, y es un ejemplo de periodismo en estado puro, donde recoge testimonios de Iraq, Palestina, Israel, Líbano, Siria, Afganistán y Egipto. Es el capítulo de Israel el que quisiera destacar. Un país tan racista que ha llegado a realizar análisis de ADN a los emigrantes etíopes para comprobar que de verdad tenían orígenes judíos. Su fundamentalismo religioso es tan rígido que incluye unas leyes dietéticas, kashrut, entre las cuales se encuentra la obligación de no mezclar la carne con productos lácteos, hasta el punto de disponer de utensilios de cocina diferentes que deben ser lavador por separado, incluso disponiendo de dos fregaderos. La comunidad judía ultraortodoxa tiene como norma los viernes, el saabat, prescindir de todo aquello que suponga electricidad (desde un coche a un teléfono o el timbre de la vivienda). Olga Rodríguez explica cómo quien atraviese en coche por alguno de sus barrios se arriesga a recibir pedradas, insultos o ser apaleado. Los judíos ortodoxos tienen prohibido tocar –incluso rozar- a una mujer que no sea su esposa. En las zonas en que predominan -afirma Olga Rodríguez- hay autobuses con áreas divididas de hombres y mujeres y pasos de cebra exclusivos para mujeres. En algunas localidades hay aceras solo para hombres y otras solo para mujeres. “Una de las veces que visité el barrio se estaba celebrando el funeral de un rabino ultraortodoxo. (…) Yo caminaba hacia aquella muchedumbre compuesta solo de hombres. Cuando me vieron, gritaron presos del pánico, salieron escopetados de la calzada y se agolparon en las aceras, apretujados, mientras yo continuaba mi marcha, un tanto acongojada, a través de un ancho pasillo de la calle que habían dejado vacío para mí, una mujer, el pecado, lo intocable”, relata la periodista. Una actitud digna de los talibanes afganos que tanto nos ha escandalizado en Occidente. Yo no vi nada parecido en los países de mayoría musulmana en los que he estado (Jordania, Líbano, Iraq o Túnez). No se debe pensar que esta comunidad ultraortodoxa es marginal en el país, son el diez por ciento de la población y tienen casi la cuarta parte de los escaños del Parlamento israelí. De modo que, cuando oigamos hablar de fundamentalistas, quizás va siendo hora de que, además de burkas, imaginemos levitas, sombreros negros y tirabuzones judíos. Pascual Serrano www.PascualSerrano.net

28 jun. 2009

La «revolución de color» fracasa en Irán

La «revolución verde» de Teherán es el más reciente caso de las «revoluciones de color» mediante las cuales Estados Unidos ha logrado imponer gobiernos sometidos a su tutela en varios países sin tener que recurrir a la fuerza. Thierry Meyssan, quien ha sido consejero de dos gobiernos ante este tipo de crisis, analiza el método y las causas de su fracaso en Irán. La relación entre las «revoluciones de color» y las revoluciones viene siendo la misma que pudiera existir entre el Canada Dry y la cerveza. Se parecen, pero no saben igual. Son cambios de régimen que aparentan ser una revolución en la medida en que movilizan a ciertos segmentos del pueblo, pero tienen características de golpe de Estado porque su objetivo no es cambiar las estructuras sociales sino poner en el poder a una élite en lugar de otra para que aplique una política económica y exterior proestadounidense. La «revolución verde» de Teherán es el más reciente ejemplo de ello. Origen del concepto Este concepto apareció en los años 1990, pero sus orígenes se encuentran en los debates estadounidenses de los años 1970-80. Luego de la serie de revelaciones sobre los golpes de Estado que la CIA había fomentado a través del mundo y del escándalo de los testimonios ante las comisiones parlamentarias Church y Rockefeller [1], el presidente Carter puso en manos del almirante Stansfield Turner la tarea de limpiar la agencia y de poner fin a todo apoyo a las «dictaduras de la casa». Furiosos, los socialdemócratas estadounidenses (SD/USA) salieron del Partido Demócrata y se unieron a Ronald Reagan. Eran brillantes intelectuales trotskistas [2], frecuentemente vinculados a la revista Commentary. Cuando Reagan resultó electo, les confió la tarea de proseguir la injerencia estadounidense, pero por otras vías. Así crearon, en 1982, la National Endowment for Democracy (NED) [3] y, en 1984, el United States Institute for Peace (USIP). Ambas estructuras están vinculadas orgánicamente: varios administradores de la NED son miembros del consejo de administradores del USIP y viceversa. En el plano jurídico, la NED es una asociación no lucrativa, basada en la legislación estadounidense, financiada mediante una subvención anual aprobada por el Congreso como parte del presupuesto del Departamento de Estado. Para concretar sus acciones [la NED] cuenta con el cofinanciamiento de la US Agency for International Development (USAID), que también depende del Departamento de Estado. 
 En la práctica, esta estructura jurídica no es más una pantalla que sirve simultáneamente a la CIA estadounidense, al MI6 británico y al ASIS australiano (y en ocasiones a los servicios canadienses y neozelandeses). 
La NED se presenta a sí misma como un órgano de «promoción de la democracia». Interviene de forma directa o mediante sus cuatro tentáculos: uno se encarga de sobornar a los sindicatos, otro de sobornar a los patrones, el tercero a los partidos de izquierda y el cuarto a los de derecha. También actúa a través de fundaciones amigas, como la Westminster Foundation for Democracy (Reino Unido), el International Center for Human Rights and Democratic Development (Canadá), la Fondation Jean-Jaurès y la Fondation Robert-Schuman (Francia), el International Liberal Center (Suecia), la Alfred Mozer Foundation (Holanda), la Friedrich Ebert Stiftung, la Friedrich Naunmann Stiftung, la Hans Seidal Stiftung y la Heinrich Boell Stiftung (Alemania). La NED reconoce haber sobornado así, en unos treinta años, a más de 6 000 organizaciones a través del mundo entero. Todo eso se enmascara, claro está, bajo la apariencia de programas de formación o de ayuda. El USIP, por su parte, es una institución nacional estadounidense. El Congreso lo subvenciona, anualmente, a través del presupuesto del Departamento de Defensa. A diferencia de la NED, que sirve de pantalla a los servicios [secretos] de tres Estados aliados, el USIP es exclusivamente estadounidense. Con el pretexto de promover la investigación en ciencias políticas, puede pagar salarios a personalidades políticas extranjeras. Desde que empezó a disponer de recursos, el USIP ha venido financiando una nueva y discreta estructura, la Albert Einstein Institution [4]. Al principio, esa pequeña asociación de promoción de la no violencia estaba encargada de concebir una forma de defensa civil para las poblaciones de Europa Occidental, en caso de invasión por parte del Pacto de Varsovia. Pero rápidamente se volvió autónoma y estableció un modelo de las condiciones que pueden llevar a cualquier tipo de poder estatal a perder su autoridad y derrumbarse. Primeros intentos El primer intento de «revolución de color» fracasó en 1989. El objetivo era derrocar a Deng Xiaoping utilizando a uno de sus colaboradores, el secretario general del Partido Comunista Chino Zhao Ziyang, para abrir el mercado chino a los inversionistas estadounidenses y poner a China bajo la influencia de Estados Unidos. Los jóvenes partidarios de Zhao invadieron la plaza Tian’anmen [5]. Los medios de prensa occidentales los presentaron como estudiantes apolíticos que luchaban por la libertad oponiéndose al ala tradicional del Partido, cuando en realidad se trataba de una disidencia interna entre nacionalistas y proestadounidenses surgida en el seno de la corriente de Deng. Luego de una larga resistencia a las provocaciones, Deng decidió poner fin a aquella situación recurriendo a la fuerza. La represión dejó entre 300 y 1 000 muertos, según las fuentes. Veinte años después, la versión occidental sobre aquel golpe de Estado frustrado sigue siendo la misma. Los medios occidentales que cubrieron recientemente el aniversario, presentándolo como una «rebelión popular», se sorprendieron de que aquel hecho no haya quedado en la memoria de la población de Beijing. Lo que pasa es que una lucha por el poder en el seno del Partido no tenía nada de «popular» y los habitantes de Beijing estimaban que aquello nada tenía que ver con ellos. La primera «revolución de color» exitosa tuvo lugar en 1990. En momentos en que la Unión Soviética se hallaba en pleno proceso de disolución, el secretario de Estado James Baker viajó a Bulgaria para participar en la campaña electoral del partido proestadounidense, profusamente financiado por la NED [6]. Sin embargo, a pesar de las presiones del Reino Unido, los búlgaros, espantados ante las consecuencias sociales del paso de la URSS a la economía de mercado, cometieron un error imperdonable: eligieron una mayoría parlamentaria compuesta de postcomunistas. Los observadores de la Comunidad Europea certificaron el buen desarrollo del escrutinio, pero la oposición proestadounidense denunció un supuesto fraude y se lanzó a la calle, instaló un campamento en pleno centro de Sofía y sumió al país en caos durante seis meses, hasta que el parlamento eligió como presidente al proestadounidense Zhelyu Zhelev. La «democracia»: vender el país a los intereses extranjeros a espaldas de la población Desde entonces, Washington no ha cesado de organizar cambios de régimen a través del mundo, recurriendo no a la organización de juntas militares sino a la agitación callejera. A estas alturas de nuestro artículo, es conveniente precisar los objetivos de esa forma de acción. 
Más allá del discurso adormecedor sobre la «promoción de la democracia», la acción de Washington busca imponer regímenes que le abran los mercados internos sin exigir condiciones y que apoyen su política exterior. Los dirigentes de las «revoluciones de color» conocen esos objetivos, pero nunca los discuten con los manifestantes que ellos lanzan a la calle. Y cuando esos golpes de Estado fructifican, la ciudadanía no tarda en rebelarse contra las nuevas políticas que esos mismos dirigentes les imponen, cuando es ya demasiado tarde para dar marcha atrás. 
 Por otra parte, ¿cómo se pueden considerar «democráticos» los movimientos de oposición que, con tal de alcanzar el poder, venden su propio país a los intereses extranjeros a espaldas de sus compatriotas? En 2005, la oposición kirguiz rechaza el resultado de las elecciones legislativas y lleva manifestantes del sur del país a Bishkek, la capital. Los manifestantes derrocan al presidente Askar Akaiev durante la llamada «revolución de los tulipanes». La Asamblea Nacional elige como presidente al proestadounidense Kurmanbek Bakiyev. Este último no logra controlar a sus propios partidarios, que saquean la capital, así que declara que el dictador ha sido expulsado y finge crear un gobierno de unión nacional. Saca de la cárcel al general Felix Kulov, ex alcalde de Bishkek, y lo nombra ministro del Interior y, más tarde, primer ministro. Cuando ve que la situación ha vuelto a ser estable, Akayev se deshace de Kulov; sin licitación previa, vende los pocos recursos del país a empresas estadounidenses e instala una base militar estadounidense en Manas. Nunca antes ha sido tan bajo el nivel de vida de la población. Felix Kulov propone fortalecer el país incorporándolo de nuevo a la Federación Rusa y rápidamente… lo vuelven a meter en la cárcel. ¿Un mal beneficioso? A veces se argumenta, en los casos de Estados sometidos a regímenes represivos, que aunque las «revoluciones de color» no aportan más que una democracia de fachada, al menos representan cierta mejoría para las poblaciones. La experiencia demuestra lo contrario. Los nuevos regímenes pueden resultar más represivos que los anteriores. En 2003, Washington, Londres y París [7] organizan en Georgia [8] la «revolución de las rosas». Siguiendo el esquema clásico, la oposición denuncia un fraude electoral y se lanza a la calle. Los manifestantes obligan al presidente Eduard Chevardnadze a huir y toman el poder. Su sucesor, Mijail Saakashvili, abre el país a los intereses económicos estadounidenses y rompe con la vecina Rusia. La ayuda económica prometida por Washington para sustituir la ayuda rusa nunca llegará. Ya debilitada, la economía [georgiana] se derrumba. Para poder seguir respondiendo a los intereses de sus amos, Saakashvili tiene que recurrir a la dictadura [9]. Cierra medios de prensa y llena las prisiones. Pero no por ello la prensa occidental deja de presentarlo como un «demócrata». Condenado a seguir adelante, Saakashvili decide reconquistar la popularidad mediante una aventura militar. Con el apoyo de la administración Bush y de Israel, al que ha alquilado varias bases aéreas, bombardea a la población de Osetia del Sur. Los bombardeos dejan 1 600 muertos, la mayoría de ellos con doble nacionalidad rusa. Se produce la respuesta militar de Moscú. Los consejeros israelíes huyen [10]. Georgia queda devastada. ¡Basta! El mecanismo principal de las «revoluciones de color» consiste en explotar el descontento popular dirigiéndolo hacia el blanco que se quiere eliminar. Se trata de un fenómeno de psicología de masas que barre con todo a su paso, imposible de enfrentar con elementos razonables. Se designa un chivo expiatorio al que se le achacan todos los males que enfrenta el país desde al menos una generación. Mientras más se resiste [el chivo expiatorio], más crece la cólera de la multitud. Y cuando el blanco cede, la población vuelve a la razón y reaparecen las corrientes razonables entre sus partidarios y sus opositores. En 2005, durante las horas que siguen al asesinato del ex primer ministro Rafik Hariri, corre en el Líbano el rumor de que Hariri ha sido asesinado por «los sirios». El ejército sirio, que se ocupa de garantizar el orden –conforme a lo estipulado en el Acuerdo de Taif– se convierte en blanco de protestas. Las autoridades estadounidenses acusan directamente al presidente sirio Bachar el-Assad, acusación que la opinión pública considera como una prueba. A los que observan que, salvo algunas divergencias, Rafik Hariri siempre fue útil a Siria y que su muerte priva a Damasco de un colaborador esencial se les responde que el «régimen sirio» es tan malo que mata incluso a sus propios amigos. Los libaneses se pronuncian por un desembarco estadounidense que expulse a los sirios. Pero, para sorpresa general, Bachar el-Assad, teniendo en cuenta que su ejército ha dejado de ser bienvenido en el Líbano y que su presencia allí resulta económicamente onerosa, retira a sus hombres. Se organizan elecciones legislativas, en las que resulta victoriosa la coalición «antisiria». Se trata de la «revolución del cedro». Cuando la situación vuelve a la normalidad, todos se dan cuenta de que, si bien algunos generales sirios habían saqueado el país en el pasado, la retirada del ejército sirio no ha traído ningún cambio en el plano económico. Y lo esencial es que el país está en peligro, al no contar ya con los medios necesarios para defenderse del expansionismo del vecino Israel. El principal líder «antisirio», el general Michel Aoun, se da cuenta de ello y se pasa a las filas de la oposición. Furioso, Washington traza contra él numerosos proyectos de asesinato. Michel Aoun establece una alianza con el Hezbollah sobre la base de una plataforma patriótica. ¡Muy a tiempo! Israel ataca. En todos y cada uno de los casos, Washington prepara de antemano un gobierno «democrático», lo cual confirma que se trata de un golpe de Estado disfrazado. La composición del nuevo equipo se mantiene en secreto el mayor tiempo posible. Es por eso que la designación del chivo expiatorio se hace siempre teniendo cuidado de no mencionar ninguna alternativa política. En Serbia, los jóvenes «revolucionarios» proestadounidenses escogieron un logotipo salido de la iconografía comunista (el puño en alto), para esconder su propia subordinación a Estados Unidos. Su slogan, «¡Está acabado!», tenía como objetivo buscar el apoyo de los descontentos contra el propio Slobodan Milosevic, al que hacían responsable de los bombardeos de la OTAN contra Serbia. El mismo esquema fue aplicado por el grupo Pora!, en Ucrania, y por Zubr, en Bielorrusia. No violencia de fachada Los comunicadores del Departamento de Estado se esfuerzan por dar a las «revoluciones de color» una imagen de no violencia. Todas enarbolan las teorías de Gene Sharp, fundador de la Albert Einstein Institution. Pero la no violencia es una forma de lucha destinada a convencer al poder de que tiene que cambiar de política. Para lograr que una minoría se apropie del poder y lo ejerza, en algún momento hay que recurrir a la fuerza. Así lo han hecho todas las «revoluciones de color». En el año 2000, cuando aún le quedaba un año de mandato presidencial, Slobodan Milosevic convocó a elecciones anticipadas. Milosevic y su principal adversario, Vojislav Kostunica, tuvieron que ir a una segunda vuelta. Sin esperar a esa segunda fase de la elección, la oposición afirmó que había fraude y se lanzó a la calle. Miles de manifestantes llegaron a la capital, entre ellos los mineros de Kolubara. La NED garantizaba indirectamente el pago de sus salarios, sin que ellos tuviesen conciencia de que estaban siendo pagados por Estados Unidos. Cuando la presión de los manifestantes resultó insuficiente, los mineros atacaron edificios públicos con los buldózeres que habían traído, lo cual dio como resultado que aquello recibiera el nombre de «revolución de los buldózeres». Si la tensión se prolonga por demasiado tiempo y se producen contramanifestaciones, no hay para Washington otra solución que sumir el país en el caos. Agentes provocadores convenientemente situados en ambos bandos disparan sobre la multitud. Ambos bandos pueden comprobar que los de enfrente dispararon mientras que sus partidarios avanzaban pacíficamente. Y se generaliza el enfrentamiento. En 2002, la burguesía de Caracas se lanza a la calle para manifestar contra la política social del presidente Hugo Chávez [11]. Mediante hábiles montajes, las televisiones privadas dan la impresión de que se trata de una marea humana. Según los observadores, son 55 000 personas. Pero la prensa y el Departamento de Estado hablan de 1 millón. Se produce entonces el incidente del puente Llaguno. Las televisiones muestran claramente a prochavistas armados disparando sobre la multitud. En una conferencia de prensa, el general de la Guardia Nacional y viceministro de Seguridad Interna confirma que las «milicias chavistas» han disparado sobre el pueblo dejando 19 muertos. Anuncia su renuncia y llama a derrocar la dictadura. Militares rebeldes arrestan al presidente. Pero el Pueblo marcha, por millones, sobre la capital y restablece el orden constitucional. 
Una investigación periodística reconstruye posteriormente, de forma detallada, la matanza del puente Llaguno. Demuestra que hubo manipulación en el montaje de las imágenes, cuyo orden cronológico fue alterado, como lo demuestran los relojes que portaban los propios protagonistas. En realidad, los atacados fueron los chavistas, quienes se replegaron y trataron de proteger a los suyos con armas de fuego. Los agentes provocadores eran policías locales entrenados por una agencia estadounidense [12]. En 2006, la NED reorganiza la oposición contra el presidente kenyano Mwai Kibaki. Financia la creación del Partido Naranja de Raila Odinga. Este último recibe el apoyo del senador Barack Obama, acompañado de especialistas de la desestabilización (Mark Lippert, actual jefe de gabinete del consejero de seguridad nacional, y el general Jonathan S. Gration, actual enviado especial del presidente estadounidense para Sudán). Durante un mitin de Odinga, el senador de Illinois se inventa un vago parentesco con el candidato proestadounidense. Pero Odinga pierde las elecciones legislativas en 2007. Con el apoyo del senador John McCain, quien actúa como presidente del IRI (el tentáculo republicano de la NED), Odinga pone en duda la limpieza del escrutinio y pide a sus partidarios que salgan a la calle. 
 En ese preciso momento, electores de la etnia Luo reciben a través de sus teléfonos móviles una oleada de mensajes [SMS] anónimos: «Queridos kenyanos, los Kikuyu han robado el futuro de nuestros hijos… tenemos que tratarlos de la única forma que ellos entienden… la violencia». A pesar de ser uno de los países más estables de África, Kenya se incendia bruscamente. Al cabo de varias jornadas de desórdenes, el presidente Kibaki se ve obligado a aceptar la mediación de Madeleine Albright, en calidad de presidenta del NDI (el tentáculo demócrata de la NED). Se crea un puesto de primer ministro para Odinga. Como los SMS incitando al odio no salieron de ninguna instalación kenyana, no queda otro remedio que preguntarse qué potencia extranjera pudo enviarlos. La movilización de la opinión pública internacional Durante los últimos años, Washington ha podido desencadenar «revoluciones de color» con la certeza de que, en caso de no fracasar en el intento de tomar el poder, estas le permitirán al menos manipular la opinión pública y las instituciones internacionales. En 2007, gran número de birmanos se rebelan contra el alza en los precios del combustible de uso doméstico. Las manifestaciones se hacen violentas. Los monjes budistas se ponen a la cabeza de las protestas. Se produce la «revolución azafrán» [13]. En realidad, a Washington no le interesa el régimen de Rangún. Lo que quiere es manipular al Pueblo birmano para presionar a China, que tiene intereses estratégicos en Birmania (oleoductos y una base militar de inteligencia electrónica). A partir de ahí, lo importante es crear una apariencia de realidad. Imágenes provenientes de teléfonos móviles comienzan a inundar YouTube. Son anónimas, inverificables y fuera de contexto. Es precisamente ese carácter aparentemente espontáneo lo que les confiere autoridad. La Casa Blanca puede imponer así su propia interpretación de dichas imágenes. Más recientemente, en 2008, manifestaciones estudiantiles paralizan Grecia luego de la muerte de un joven de 15 años a manos de un policía. Rápidamente aparecen provocadores, reclutados en Kosovo y enviados en autobuses que destrozan comercios. Los centros urbanos son saqueados. Washington trata de provocar una fuga de capitales y de monopolizar las inversiones en las terminales gasíferas en construcción. Una campaña de prensa se encargará de presentar al debilitado gobierno de Karamanlis bajo los mismos colores que el régimen de los coroneles. Facebook y Twitter se convierten en instrumentos para movilizar a la diáspora griega. Las manifestaciones se extienden a Estambul, Nicosia, Dublín, Londres, Ámsterdam, La Haya, Copenhague, Francfort, París, Roma, Madrid, Barcelona, etc. La revolución verde La operación instrumentada en Irán en 2009 es parte de esta larga lista de seudo revoluciones. Primeramente, en 2007, el Congreso aprueba un presupuesto de 400 millones de dólares para «cambiar el régimen» en Irán. Esa suma se agrega a los presupuestos ad hoc de la NED, la USAID, la CIA y todas las demás instituciones ya mencionadas. No se conoce el uso de ese dinero, pero sí se sabe que está destinado a tres grupos esenciales: la familia Rafsandjani, la familia Pahlevi y los Muyahidines del Pueblo. Al confirmarse la oposición del Estado Mayor estadounidense a un ataque militar contra Irán, la administración Bush decide organizar una «revolución de color» en ese país. Decisión ratificada por la administración Obama. Y se abre por defecto el expediente de «revolución de color» que se había preparado en 2002 con Israel en el seno del American Enterprise Institute. Yo mismo publiqué en aquel entonces un artículo sobre aquel dispositivo [14]. Basta con remitirse a aquel artículo para identificar a los actuales protagonistas. Hubo pocas modificaciones. Se agregó una fase libanesa. con una sublevación en Beirut, en caso de victoria de la coalición patriótica (Hezbollah, Aoun) en las elecciones legislativas, que fue finalmente anulada. El escenario tenía previsto un apoyo masivo al candidato seleccionado por el ayatola Rafsandjani, la impugnación de los resultados de la elección presidencial, una ola de atentados, el derrocamiento del presidente Ahmadinejad y del Guía Supremo, el ayatola Khamenei, la instauración de un gobierno de transición dirigido por Musavi y, posteriormente, el restablecimiento de la monarquía y el ascenso al poder de un gobierno dirigido por Sohrab Shobani. Como ya estaba previsto en 2002, la operación se desarrolló bajo la supervisión de Morris Amitay y Michael Ledeen y movilizó en Irán a las redes del Irangate. 
Se impone en este punto un breve recuento histórico. El Irangate fue una venta ilegal de armas: la Casa Blanca quería, por un lado, apertrechar en armas a los Contras nicaragüenses (para que lucharan contra los sandinistas) y, por el otro, apertrechar a Irán (para prolongar la guerra Irán-Irak hasta el agotamiento de ambos contendientes), pero el Congreso le había prohibido hacerlo. Los israelíes propusieron entonces encargarse de ambas operaciones al mismo tiempo [por cuenta de Washington]. Ledeen, que tiene la doble nacionalidad estadounidense e israelí, sirve de agente de enlace en Washington mientras que Mahmoud Rafsandjani (hermano del ayatola del mismo nombre) es el contacto en Teherán. Todo se desarrolló sobre un trasfondo de corrupción generalizada. Cuando estalla el escándalo en Estados Unidos, el senador Tower y el general Brent Scowcroft (mentor de Robert Gates) dirigen una comisión investigadora independiente. 
 Michael Ledeen es un curtido veterano de la acción secreta. Lo encontramos en Roma, en el momento del asesinato de Aldo Moro, en la invención de la pista búlgara cuando el intento de asesinato de Juan Pablo II, y, más recientemente, en el engaño de la supuesta compra de uranio nigeriano por parte de Sadam Husein. Actualmente trabaja en el American Enterprise Institute [15] (junto a Richard Perle y Paul Wolfowitz) y en la Foundation for the Defense of Democracies [16]. 
 Morris Amitay fue director del American Israel Public Affairs Committee (AIPAC). Hoy se desempeña como vicepresidente del Jewish Institute for National Security Affairs (JINSA) y también como director de un gabinete de consejería al servicio de grandes firmas de la industria armamentista. El 27 de abril pasado, Morris y Ledeen organizaron, alrededor del senador Joseph Lieberman, un seminario sobre Irán en el American Enterprise Institute, específicamente sobre el tema de las elecciones. El 15 de mayo pasado, hay un nuevo seminario. La parte pública consistió en una mesa redonda dirigida por el embajador John Bolton sobre el «gran regateo»: ¿Aceptaría Moscú retirar su apoyo a Teherán a cambio de que Washington renuncie al escudo antimisiles en Europa central? El experto francés Bernard Hourcade participó en los debates. Simultáneamente, el Instituto ponía en línea un sitio Internet destinado a orientar a la prensa en la futura crisis: IranTracker.org. Este sitio incluye una sección dedicada a las elecciones libanesas. En Irán, la misión del ayatola Rafsandjani consistía en derrocar a su viejo rival, el ayatola Khamenei. Proveniente de una familia de agricultores, Hachemi Rafsandjani amasó su fortuna mediante la especulación inmobiliaria, en tiempos del Shah. Se convirtió en el principal vendedor mayorista de pistacho de todo el país y redondeó su fortuna durante el Irangate. Sus bienes están evaluados en miles de millones de dólares. Ya convertido en el hombre más rico de Irán, fue sucesivamente presidente del parlamento, presidente de la República y es el actual presidente del Consejo del Discernimiento (instancia de arbitraje entre el parlamento y el Consejo de Guardianes de la Constitución). Representa los intereses del mercado, o sea de los comerciantes de Teherán. 
Durante la campaña electoral, Rafsandjani obtuvo de su ex adversario Mirhossein Musavi, hoy convertido en su caballo de batalla, la promesa de privatizar el sector petrolero. Sin contacto con Rafsandjani, Washington recurrió a los Muyahidines del Pueblo [17]. Protegida por el Pentágono, esa organización está clasificada como terrorista por el Departamento de Estado, y también estuvo así clasificada por parte de la Unión Europea. Los Muyahidines del Pueblo realizaron operaciones terribles durante los años 1980, entre ellas un atentado de gigantescas proporciones que le costó la vida al ayatola Behechi, a 4 ministros, a 6 ministros adjuntos y a la cuarta parte del grupo parlamentario del Partido de la República Islámica. Los Muyahidines del Pueblo están bajo las órdenes de Masud Rajavi, quien se casó con la hija del presidente Bani Sadr y más tarde con la cruel Myriam. Radica cerca de París y tiene sus bases militares en Irak, donde contó con la protección de Sadam Husein, antes de contar hoy en día con la del Departamento de Defensa. Fueron los Muyahidines del Pueblo quienes garantizaron la logística de los atentados dinamiteros perpetrados durante la campaña electoral [18]. Ellos tenían como misión provocar enfrentamientos entre los partidarios de Ahmadinejad y la oposición, lo que probablemente hicieron. En caso de que se produjera el caos, cabía la posibilidad de derrocar al Guía Supremo. Un gobierno de transición, bajo la dirección de Musavi debía privatizar el sector petrolero y restablecer la monarquía. El hijo del antiguo Shah, Reza Cyrus Pahlevi, subiría al trono y designaría como primer ministro a Sohrab Sobhani. 
En previsión de todo esto, Reza Pahlevi publicó en febrero un libro de entrevistas con el periodista francés Michel Taubmann. Este último es director de la oficina parisina de información de Arte y preside el Cercle de l’Observatoire, el club de los neoconservadores franceses. 
No es inútil recordar aquí que, de la misma manera, Washington tenía prevista el restablecimiento de la monarquía en Afganistán. Mohammed Zaher Shah hubiese subido al trono en Kabul, con Hamid Karzai como primer ministro. Pero el pretendiente al trono, que tenía ya 88 años, estaba senil. Karzai se convirtió entonces en presidente de la República. Al igual que Karzai, Sobhani tiene la doble nacionalidad estadounidense. También al igual que Karzai, Sobhani trabaja en el sector petrolero del Mar Caspio. En lo tocante a la propaganda, el dispositivo inicial estaba en manos de la firma Benador Associates. Pero fue modificado bajo la influencia de la secretaria de Estado para la Educación y la Cultura, Goli Ameri. Esta irano-estadounidense es una antigua colaboradora de John Bolton. Como especialista de los nuevos medios, Goli Ameri implantó programas tendientes a equipar y entrenar a los partidarios de Rafsandjani en el uso de Internet. También desarrolló estaciones de radio y de televisión en lengua farsi para la propaganda del Departamento de Estado y en coordinación con la BBC británica. La desestabilización de Irán fracasó porque el principal resorte de las «revoluciones de color» no funcionó bien. Musavi no logró focalizar el descontento sobre la personalidad de Ahmadinejad. El Pueblo iraní no pudo ser engañado, no culpó al presidente saliente por las consecuencias de las sanciones económicas estadounidenses contra Irán. Por esa razón, las protestas se circunscribieron a la burguesía de los barrios del norte de Teherán. El poder se abstuvo de oponer nuevas manifestaciones a las que ya estaban en marcha y dejó que los conspiradores se pusieran al desnudo por sí mismos. 
Pero hay que reconocer que la intoxicación de los medios occidentales sí funcionó. La opinión pública extranjera creyó que 2 millones de iraníes se habían lanzado realmente a las calles, cuando la cifra real fue por lo menos dos veces inferior. El hecho de mantener a los corresponsales en sus casas facilitó esas exageraciones al darles un pretexto para no presentar pruebas de sus impugnaciones. Después renunciar a la guerra y de haber fracasado en este intento de derrocar al régimen, ¿qué carta le puede quedar aún a Barack Obama? Thierry Meyssan Tomado de Red Voltaire [1] Los múltiples informes y documentos publicados por esas comisiones están disponibles en Internet a través del sitio The Assassination Archives and Research Center. [2] «Los New York Intellectuals y la invención del neoconservadurismo », por Denis Boneau, Red Voltaire, 26 de noviembre de 2004. [3] «Las redes de la injerencia "democrática" », por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 22 de enero de 2004. [4] «La Albert Einstein Institution: no violencia según la CIA », por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 4 de enero de 2005. [5] «Tienanmen, 20 ans après», por el profesor Domenico Losurdo, Réseau Voltaire, 9 de junio de 2009. [6] En aquel entonces, la NED operaba en Europa Oriental a través de la Free Congress Foundation (FCF), apadrinada por los republicanos. Posteriormente, esa organización desaparece cediendo su lugar a la Soros Foundation, relacionada con el Partido Demócrata estadounidense, mediante la cual la NED fomenta nuevos «cambios de régimen». [7] Deseoso de mejorar las relaciones franco-estadounidenses después de la crisis iraquí, el presidente francés Jacques Chirac trata de acercarse a la administración Bush a expensas de los georgianos, sobre todo teniendo en cuenta que Francia tiene intereses económicos en Georgia. Salomé Zourabichvili, n°2 de los servicios secretos franceses, es nombrada embajadora en Tbilisi. Posteriormente cambia de nacionalidad y se convierte en ministra de Relaciones Exteriores de la «revolución de las rosas». [8] «Los secretos del golpe de estado en Georgia, ex república soviética », por Paul Labarique, Red Voltaire, 7 de enero de 2004. [9] «Georgia: Saakachvili encarcela a sus opositores» y «Manifestaciones en Tbilisi contra la dictadura de las rosas», Red Voltaire, 12 de septiembre de 2006 y 30 de septiembre de 2007. [10] La administración esperaba crear un elemento de distracción con aquel conflicto. Los bombarderos israelíes despegarían simultáneamente de Georgia para golpear al vecino Irán. Pero, antes de atacar las instalaciones militares georgianas, Rusia bombardeó los aeropuertos alquilados a Israel, impidiendo así el despegue de los bombarderos israelíes. [11] «Implicación de las redes secretas de la CIA para derribar a Chávez », por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 18 de mayo de 2002. [12] Llaguno Bridge. Keys to a Massacre. Documental de Angel Palacios, Panafilms 2005 [13] «Birmania: Estados Unidos se muestra interesadamente solícito », por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 5 de noviembre de 2007. [14] «Las falaces razones para intervenir en Irán », por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 12 de febrero de 2004. [15] «El Instituto Norteamericano de la Empresa », Red Voltaire, 21 de junio de 2004. [16] «Los trucos de la Foundation for the Defense of Democraties », Red Voltaire, 2 de febrero de 2005. [17] «Les Moudjahidin perdus», por Paul Labarique, Réseau Voltaire, 17 de febrero de 2004. [18] «Le Jundallah revendique des actions armées aux côtés des Moudjahidines du Peuple», Réseau Voltaire, 13 de junio de 2009.

27 jun. 2009

Quién es Hossein Musavi

Quién es Hossein Musavi, El «combatiente por la libertad» de Irán Hace poco, antes de las elecciones presidenciales en Irán, las encuestas e incluso las mismas declaraciones del candidato Musavi dejaban ver que su partido y seguidores no hacían el peso necesario para impedir una nueva reelección del actual presidente Mahmud Ahmadineyad. Curiosamente, Occidente apoya a ultranza esta contestación ciudadana minoritaria. Recordemos que Irán es un gran exportador de petróleo y la actual política iraní va en contra de los deseos e intereses de las multinacionales del crudo, las cuales desean desde hace tiempo que dicho gobierno iraní desaparezca. La prensa comercial ligada a estos poderosos grupos ha lanzado su campaña de desinformación. I. La lógica electoral de las potencias occidentales Con relación a las elecciones, en la lógica occidental existe un principio de validez universal: cuando triunfan amigos de las grandes potencias son elecciones libres y cuando las ganan partidos o movimientos hostiles son fraudulentas. En el caso actual de Irán se aplica este principio universal con el complemento de una especie de silogismo: 1 candidato opositor Musavi tenía que ganar las elecciones, como querían los occidentales; 2 Musavi perdió las elecciones (un tercio de los votos contra dos tercios del actual presidente); 3 Conclusión: hubo fraude. Conclusión asumida por las grandes potencias, sus líderes políticos y los grandes medios masivos de comunicación. El resultado final, comunicado oficialmente fue, sobre 40 millones de votantes: Ahmadinejad 62.63% (25 millones de votos); Musavi 33.75% (13.500.000) Rezai 1.73% (692.000) Karoubi 0.85% (340.000). Para que un resultado dando una ventaja tan terminante a Ahmadinejad sea el producto del fraude éste tiene que haber sido monumental y nadie ha aportado las pruebas de una manipulación de tal envergadura. Pero la “comunidad internacional”, que es como denominan los medios de comunicación a las grandes potencias, quiere desembarazarse, sea como fuere, del actual gobierno iraní. Esa es la razón por la cual Musavi se ha convertido en un “combatiente por la libertad”.. Pero poco se habla de su currículo. II. ¿Quién es Musavi? Musavi fue Primer Ministro de Irán durante la guerra con Irak (1981- 1989) Tiene en su currículum haber ejecutado la orden de la matanza de miles de presos políticos. Fue durante su mandato cuando la totalidad de partidos y organizaciones políticas, sindicatos, organizaciones feministas, etc. fueron perseguidos, sus miembros –miles de ellos jóvenes estudiantes de institutos y universidades-, detenidos , torturados y ejecutados. Se trata de la mataza más grande de la historia contemporánea de Irán. Entre las víctimas, unos 53 miembros del comité ejecutivo del partido comunista, Tudeh, de los cuales 4 habían pasado 25 años de su vida en las prisiones del Sha. Poetas, escritores, profesores de universidad, profesionales de medicina, decenas de militares (entre ellos el comandante en jefe de las fuerzas marinas de Irán, Genral Afzali, acusado de pertenecer al partido comunista), los principales representantes de las minorías religiosas en el parlamento (todos de izquierda), fueron ejecutados tras sufrir inimaginables torturas físicas y psicologicas (como ser forzados a dispararles el tiro de gracia a sus compañeros). Las reivindicaciones de las minorías étnicas, que componen alrededor del 60% de la población del país, por una autonomía administrativa, fueron duramente aplastadas, y cientos de kurdos y turcomanos fueron ahorcados en las plazas publicas. La magnitud de la represión política, religiosa, étnica y de género del régimen islamista obligó a unas 4 millones de personas a tomar el rumbo de exilio, en el que ha sido el mayor éxodo de iraníes de toda su historia. Se estima en unas 30.000 las personas asesinadas en pocos meses en el año 1988. En 2008, en ocasión del 20 aniversario de la matanza, Amnesty International publicó un informe en el que pide que rindan cuentas los responsables de la llamada “matanza de las prisiones “ porque buena parte de las víctimas estaban ya en prisión cuando fueron asesinadas. No todos en Irán durante la campaña olvidaron ese sangriento episodio. Cuando Mussavi fue a hacer campaña electoral a algunas universidades (Zanjan en el nordeste de Irán y Qazvine en el centro) , los estudiantes le exigieron explicaciones sobre su papel en la matanza de 1988. III. ¿Porqué molesta tanto el régimen iraní a las potencias occidentales, que prácticamente no abren la boca cuando se trata de dictaduras o de “democracias” amigas que violan sistemáticamente los derechos humanos? En primer lugar, porque el Gobierno de Irán constituye un obstáculo considerable en la región a la estrategia imperialista y de su gendarme local, el gobierno derechista y racista de Israel. En segundo lugar porque Irán, con todo derecho, resiste la enorme presión de las grandes potencias y mantiene su programa de desarrollo de la energía nuclear. El artículo IV del Tratado de no proliferación nuclear, del que Irán es parte, dice :”Nada de lo dispuesto en este Tratado se interpretará en el sentido de afectar el derecho inalienable de todas las Partes en el Tratado de desarrollar la investigación, la producción y la utilización de la energía nuclear con fines pacíficos sin discriminación y de conformidad con los artículos I y II de este Tratado”. El tratado tiene por fin impedir que otros países, fuera de los cinco Estados que las poseen oficialmente (China, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña y Rusia) fabriquen armas nucleares. Se estima que Estados Unidos posee 6000 misiles nucleares, Rusia 5000, China 400, Francia 350 y Gran Bretaña 200. Pero India, Pakistán e Israel , que nunca firmaron el Tratado de No Proliferación y probablemente Corea del Norte, que se retiró del Tratado en 2003, también poseen y fabrican armas nucleares. Se estima, con bastante certeza, que India posee unos 70 misiles nucleares, Israel entre 100 y 300, según las fuentes y Pakistán 45. Las potencias occidentales afirman (sin pruebas) que el programa nuclear iraní tiene por objetivo desarrollar armas nucleares, cosa que el Gobierno de Teherán niega. Pero si fuera cierto lo que afirman los occidentales cabe preguntarse si no es legítimo que Irán trate de restablecer el equilibrio en esa materia en la región dado que Israel posee un arsenal nuclear. Es obvio que, en interés de la humanidad, tendría que comenzar el desmantelamiento de los arsenales nucleares existentes y también habría que garantizar la no proliferación de las armas nucleares. En el planeta sigue existiendo un gigantesco arsenal nuclear y su progresiva liquidación siempre queda para más adelante. Pese a que el Tratado de No proliferación, en vigor desde hace 45 años, establece en su artículo VI que los Estados que tienen armas nucleares deben comenzar un proceso de destrucción de dichas armas hasta su total eliminación. En cuanto a la no proliferación, se han celebrado varios acuerdos regionales de proscripción de las armas nucleares: El Tratado de Tlatelolco para la proscripción de las armas nucleares en América Latina y el Caribe (1967); el Tratado de Rarotonga sobre la zona desnuclearizada del Pacífico Sur (1985); el Tratado de Bangkok sobre creación de zona libre de armas nucleares en el Asia sudoriental (1995) y el Tratado de Pelindaba sobre la creación de una zona libre de armas nucleares en Africa (1996). Pero, pese a que la seguridad y la estabilidad regional en el Medio Oriente requieren la total eliminación de armas nucleares y otras armas de destrucción masiva y a que existe una Iniciativa Arabe en favor de la creación de una Zona Libre de Armas de Destrucción Masiva en el Medio Oriente, en esa región no hay Tratado en perspectiva, pues la regla no escrita impuesta de hecho por los Estados Unidos y otras grandes potencias es mantener el statu quo que consiste en que Israel posea armas nucleares y que sus vecinos no pueden siquiera desarrollar una tecnología nuclear. Alejandro Teitelbaum Abogado especialista en derecho internacional. Tomado de Red Voltaire

"Radio Pirenaica. La voz de la esperanza antifranquista"

Tarjeta de encuentro de la Pirenaica. Es un fotomontaje realizado por José Renau de un dibujo por la Paz de Picasso. Fue votada por los oyentes como una de las más bellas del mundo. Luis Zaragoza presento su libro "Radio Pirenaica. La voz de la esperanza antifranquista" La historia de un caso único en el mundo. Ésta es la historia de una emisora de radio de la que muchos han oído hablar, pero que pocos conocen. Envuelta en el combate contra la dictadura franquista desde la clandestinidad y rodeada durante mucho tiempo de mitos y silencios, "Radio España Independiente, Estación Pirenaica" fue la emisora dirigida por el PCE que transmitió hacia España entre 1941 y 1977, primero desde la Unión Soviética y después desde Rumania. Este libro analiza las etapas que atravesó la emisora y quiénes la hicieron posible, cómo fueron modificándose su programación y su estilo, cuál fue su audiencia y cómo se enfrentó a ella la dictadura. Así pues, sale a la luz una página importante de la resistencia antifranquista, inédita hasta la fecha y por fin recuperada para la memoria colectiva treinta años después. “Acercarse a Radio España Independiente es fundamental no sólo para comprender el funcionamiento de una emisora clandestina (…) es también indispensable para completar nuestro conocimiento de la oposición a la dictadura franquista y, muy en particular, a su partido de referencia, el PCE”. (Prólogo del libro). El autor Luis Zaragoza Fernández (Villacañas, Toledo, 1978) es doctor en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid (con premios extraordinarios de licenciatura y doctorado), además de licenciado en Geografía e Historia por la Universidad Nacional de Educación a Distancia. Ha participado en diversos congresos y colaborado en diferentes publicaciones relacionadas con la historia y la comunicación. Actualmente trabaja en Radio Nacional de España. “Elegí La Pirenaica porque en Radio España Independiente se unían las dos áreas que me han interesado siempre: la historia (sobre todo la contemporánea, contada al través del sonido) y el periodismo (sobre todo la radio). Además, La Pirenaica es un caso único en el mundo de la comunicación”. Intervenieron Julio Anguita, ex secretario general del PCE y ex coordinador federal de IU Juan Ramón Lucas, periodista, presentador del programa “En días como Hoy” en RNE Ángel Bahamonde, catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad Carlos III de Madrid Alejandro Pizarroso, catedrático de Historia de la Comunicación Social de la UCM Carlos Pascual, presidente de Marcial Pons Ediciones de Historia Luis Zaragoza Fernández, el autor Tomado de La República

El burka, manifestación sectaria

Laicismo. La antropóloga Dounia Bouzar recuerda que el velo integral no es en absoluto una prescripción del Corán. Y pone en guardia contra un debate en el que los musulmanes serían “a la vez excluidos y víctimas” ¿Es necesaria una comisión de investigación, una misión de información parlamentaria o incluso una ley sobre el uso del velo integral (niqab o burka según las versiones) ? El domingo 21, el presidente de la Asamblea Nacional Bernard Accoyer se pronunció a favor de una misión parlamentaria, para “evaluar la situación, sin estigmatizar a nadie”. Para la antropóloga e investigadora asociada al gabinete de estudios de Cultos y culturas, Dounia Bouzar, ex “personalidad cualificada” del Consejo francés del culto musulmán (CFCM), el problema planteado no debe ser relacionado al islam, pues eso validaría la justificación religiosa del salafismo, según ella una secta. H.- ¿Cuál es el significado del burka que algunos, incluidas autoridades de la República, asimilan a un precepto religioso ? D.B.- El burka, es una especie de jaula en torno a la cabeza de las mujeres, una vestimenta tradicional de las tribus pastunes de Afganistán que existía mucho antes del islam. Lo que llega a Francia es el niqab, una especie de sabana negra que recubre por entero a la mujer hasta la punta de los pies. A veces, una pequeña abertura deja aparecer los ojos. El niqab esta preconizado por los salafistas. Estos últimos surgieron a partir de los años 1930 y querían al principio hacer una relectura del Corán para modernizar las interpretaciones con el objetivo específico de reencontrar su “edad de oro”. El niqab no se inscribe ni en los textos ni en la historia musulmana. Numerosos sabios musulmanes lo prohíben. Esta vestimenta negra no es por tanto un signo religioso sino sectario. Los predicadores gurús aprovechan en Occidente para hacer pasar su discurso totalitario fascistoide ¡por un mandamiento divino ! H.- ¿cómo explica usted que los mismos poderes públicos amalgamen el salafismo al islam ? D.B.- Cuando se trata del islam, se oscila siempre entre la satanización y el permisividad. Los musulmanes practicantes son presuntos integristas, mientras los integristas imponen su concepción del islam y son tomados por musulmanes. Las dos actitudes reposan sobre una visión del islam que sería la “alteridad misma” incluso “el arcaísmo mismo”. Se trata de una secuela del periodo colonial : se dice “entre ellos, es así…”, por tanto, no se aplican los mismos criterios que para las otras religiones. Desde el momento que se trata de musulmanes, hay una incapacidad real de ver lo que verdaderamente es importante entre lo que atañe a la libertad de conciencia y lo que revela una disfunción individual o una instrumentalización de la religión. H.- ¿Existe un incremento del uso del burka que justifique una comisión de investigación parlamentaria, o incluso una ley que lo prohibiera ? D.B.- El discurso salafista comienza a afianzarse entre los jóvenes en Francia, por cierto no siempre salidos de familias de “referencia” musulmana… Personalmente, pienso que no hay nada peor que fingir que no pasa nada. Es preciso continuar sintiéndose indignado, es una señal de buena salud mental y de respeto por la religión musulmana. Por tanto una comisión de investigación, ¿por qué no ? Pero hay que tener cuidado en la forma de plantear el debate. Abordar el problema relacionándolo con el islam equivaldría a aceptar la justificación religiosa de estas sectas y reforzar su autoridad. Esto conduciría todavía más a sentar en el banquillo al islam y los musulmanes seríaan a la vez excluidos y victimas. Si un grupo de desequilibrados cristianos irrumpiese diciendo que las mujeres deben encerrarse en una sábana blanca pretendiendo que los otros cristianos han interpretado erróneamente la Biblia, ¿se abriría un debate teológico ? En cambio, el derecho (internacional, europeo y francés) permite limitar la manifestación de la libertad con dos condiciones : poner trabas al orden público y a las libertades fundamentales de los ciudadanos. Pues bien, el niqab cumple los dos criterios. H.- ¿las mujeres que lo llevan están bajo la influencia de esta corriente ? ¿lo portan forzadas ? D.B.- Eso depende de lo que se entiende por “forzadas”. Lo que se puede decir, es que todas ellas están adoctrinadas. Como las otras sectas, este discurso separa a la personas de todo lo que socializa seduciéndole con la satisfacción de pertenecer a una comunidad purificada que posee la verdad, superior a los otros musulmanes, y desde luego a los cristianos y a los judíos, al resto del mundo, para ellos los ateos ni siquiera existen… La misión de purificación exige cambios fundamentales. Se trata de crear la unidad total entre los adeptos. El gurú reestructura las relaciones del joven consigo mismo, con su entorno, con el espacio y con el tiempo. Subordina al joven al movimiento arrancándole de todo lo que garantiza tradicionalmente la socialización : padres, profesores, patronos, incluso imanes. En el interior del grupo, los unos no deben distinguirse de los otros. Se trata de exacerbar las diferencias (familiares, sociales, sexuales, etc.) con los “otros” y exagerar los parecidos “entre los adeptos”, hasta provocar la amalgama. H.- ¿Cómo reacciona usted a las palabras del presidente del CFCM sobre no extralimitarse en “las libertades individuales” ? D.B.- “Ése es el problema” : que los adoctrinados no tengan ya ni libertad de conciencia ni libertad de pensamiento, ni incluso libertad de creencia. Incluso desde el punto de vista del islam, recuerdo que el Corán comienza con “Lee” y apela sin cesar a la razón. Mina Kaci Traducción: J.A. Pina Tomado de L´Humanité

26 jun. 2009

Solidaridad latinoamericana contra golpismo en Honduras

Fidel Castro: Un gesto que no se olvidará El presidente hondureño, Manuel Zelaya, expresó la madrugada de este viernes que el domingo "Honduras se une", en referencia a la consulta que se llevará a cabo para aprobar la apertura de una cuarta urna en las elecciones del 29 de noviembre. El mandatario se mantiene en el palacio de Gobierno, mientras cientos de ciudadanos distribuyen el material electoral a los más de 5 mil centros electorales en todo el territorio. A Zelaya lo acompañan cientos de personas de diversos sectores de la sociedad en la Casa Presidencial en Tegucigalpa, y allí nuevamente invitó a sus opositores a medirse en el evento para saber quién cuenta con el apoyo de la mayoría de los hondureños. "Vamos a la encuesta, ¿quien dijo miedo? (...) desde el lunes tendremos una nueva Honduras, donde la gente empiece a opinar", exclamó el mandatario. Agregó que "estos puestos (el de presidente) son temporales, lo que quedará (con la consulta) es la democracia participativa en este país, es el proceso de cambio que dejaremos". De acuerdo a promotores de esta encuesta popular, en los 18 departamentos del país se mantienen a la espera del material , mientras el país se mantiene en una tensa calma luego de los pronunciamientos del Congreso y la Corte Suprema que rechazan la realización del evento. El presidente Zelaya aseguró que el pueblo hondureño atenderá el llamado que se le hizo para que el próximo domingo participen en la consulta popular que servirá para abrir la cuarta urna en los comicios del próximo 29 de noviembre, tras anunciar que el material electoral será distribuido debidamente a partir de la madrugada de este viernes. Más temprano, durante un mensaje que dirigió en cadena nacional a la nación, Zelaya instó a los hondureños a protagonizar una jornada cívica que demuestre el talante democrático y transparente de ese país. En la tarde, Zelaya afirmó que las autoridades judiciales y militares de Honduras " no deben doblegarse ante los intereses de las cúpulas y élites egoístas", al tiempo que afirmó que "los cambios en el pueblo nadie podrá detenerlos". Esta declaraciones las ofreció desde el Palacio de Gobierno en Tegucigalpa (Capital) donde celebró junto a los movimientos sociales la recuperación del material electoral que permitirá desarrollar una consulta popular el próximo domingo. En esta concentración el mandatario felicitó al pueblo y en especial la postura del General Luis Javier Price por su " actitud democrática y por respetar la voluntad de pueblo" que se movilizó para defender su derecho a expresar su opinión. "El general Price me dijo yo lo reconozco como mi Comande General de Fuerzas Armadas y si quiere que le entreguemos el material así lo haremos", relató el mandatario. Este jueves diversos sectores de la sociedad hondureña se apostaron frente a la sede del Palacio de Gobierno para expresar su respaldo a la propuesta del presidente Zelaya de llevar a cabo una consulta popular en donde el pueblo aprobará o no la colocación de un "cuarta urna" en las próxima elecciones regulares de esta nación que se realizarán en noviembre. La misma manifestación conformada en su mayoría por movimientos sociales y campesinos se trasladaron junto al líder hondureño a la base militar en donde recuperaron el material electoral que había sido ilegítimamente retenido por las autoridades militares que se oponen al desarrollo de las consulta. Esta movilización popular surgió tras la resolución anunciada por la Corte Suprema de Honduras que revocó la decisión del presidente Zelaya de destituir de sus cargo al Jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, el general Romeo Vásquez, quien se opuso a apoyar con la logística del Ejército el proceso. El presidente Zelaya calificó esta acción como un "intento de Golpe de Estado" que busca desestabilizar a esa nación centroamericana. El mandatario instó as las autoridades judiciales de esa nación " a analizar lo que están haciendo" ya que pretende coartar el derechos del pueblo hondureño de acudir a las urnas. El líder cubano Fidel Castro se solidarizó este jueves con el presidente de Honduras, Manuel Zelaya, por la situación en la que se encuentra ese país a dos días de una consulta popular, y expresó que el mandatario " no ha cometido la menor violación de la ley". En otra entrega de su columna "Reflexiones" tituladas "un gesto que no se olvidará", Fidel dijo que Zelaya "no realizó un acto de fuerza" al entrar con el pueblo en una base aérea para reclamar las boletas para el evento del domingo, "confiscadas espuriamente". "Es el Presidente y Comandante General de las Fuerzas Armadas de Honduras. Lo que allí ocurra será una prueba para la OEA y para la actual administración de Estados Unidos", dijo en referencia a las atribuciones que tiene el mandatario, tras la destitución del Jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, Romeo Vásquez. "Así actúa un Presidente y Comandante General (...) ¡El pueblo de Honduras jamás olvidará ese gesto!", dice el texto. También el Presidente venezolano Hugo Chávez ser manifestó contundentemente en apoyo a su homólogo hondureño. "En marcha está en Honduras un golpe de Estado", denunció Chávez en su programa "Aló Presidente Teórico", realizado este jueves desde el Teatro Teresa Carreño en Caracas. "Es la burguesía, toda esa alianza de fuerzas burguesas y retrógradas que están tratando de frenar una consulta popular. Le tienen miedo al pueblo. ¡Abajo la burguesía, y arriba el pueblo!" Explicó que anoche, en plena Cumbre de Alba, Maduro le comunicó del problema en Honduras, luego de que el jefe del Estado Mayor de ese país se negara a cumplir la orden de distribuir el material electoral, tras lo cual Zelaya lo destituyó. "Hizo lo correcto. Los demás generales presentaron su renuncia. Zelaya los destituyó: hizo lo correcto. Ahora, un juez le ordena que restituya a estos militares en sus cargos", señaló Chávez. "El Fiscal General en contra, el Congreso en contra, la Iglesia en contra, la burguesía en contra. Cualquier parecido con la realidad que hemos vivido no es coincidencia. ¡Es parte de la realidad que vivimos en América Latina y el Caribe!", reiteró. "El pueblo se fue a la calle, y el Presidente llamó al pueblo. Se ha ido él al frente, a tomar una base aérea donde estaba el material electoral". Luego, agregó: "Él se fue al frente, a tomar una base aérea en ese país, a riesgo de cualquier cosa. Tomaron la base aérea con el Presidente al frente, los soldados corriendo junto al pueblo... afortunadamente". El presidente de la Asamblea General de la ONU, el nicaragüense Miguel D'Escoto, condenó lo que llamó "intento de golpe de Estado" contra el presidente de Honduras. El ex canciller sandinista "ha mostrado su profunda preocupación" por los acontecimientos que se han desarrollado a lo largo del día de hoy en Tegucigalpa, indicó su portavoz, Enrique Yeves. Aseguró que el presidente de la Asamblea General "condena de forma clara y contundente el intento de golpe de Estado que está teniendo lugar en este momento en Honduras contra el Gobierno democráticamente electo del presidente Manuel Zelaya". Resaltó que D'Escoto espera que se respete la legalidad vigente en el país centroamericano e instó a las partes involucradas en esta crisis a resolver sus diferencias en un clima de paz y diálogo. En una carta enviada a Zelaya, difundida por el Palacio de Gobierno de Bolivia, el presidente boliviano Evo Morales rechazó "cualquier intento de golpe de Estado o amenaza al proceso democrático de Honduras". "A nombre mío y de mi Gobierno deseo expresarle nuestro más claro y rotundo rechazo ante cualquier intento de golpe de Estado o amenaza al proceso democrático que se vive en la hermana República de Honduras", indica la misiva. El gobernante boliviano también destaca que el Gobierno de Zelaya es la expresión de la democracia, al haber sido elegido legal y legítimamente por el pueblo hondureño. "Cuente Presidente con el respaldo de mi Gobierno en estas difíciles circunstancias", concluye Morales en su carta a Zelaya. Los países que integran la Alianza Bolivariana para los pueblos de nuestra Américas (ALBA), a través de un documento, denunciaron este jueves ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU) el intento del golpe de Estado contra el presidente de Honduras, Manuel Zelaya. Así lo señaló el representante de Venezuela ante la ONU, Jorge Valero, quien en declaraciones ofrecidas a teleSUR indicó que el ALBA rechazó el intento que está dirigido a obstaculizar la realización de esa consulta popular y democrática, acerca de la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente en Honduras. "Decidimos denunciar de manera enérgica un intento de golpe de Estado contra el proceso en curso, que pretende reafirmar la voluntad del pueblo hondureño", sostuvo Valero. El diplomático venezolano consideró que la acción golpista debe ser rechazada por la comunidad internacional,porque atenta contra la estabilidad democrática del país centroamericano. Fuentes: TeleSur , YVKE Mundial / RedGlobe

Obstaculizados por el apartheid

A finales de mayo de este año estuve en Israel y Palestina. Fui allí con una delegación de escritores en representación de varios continentes. Íbamos a participar en una conferencia literaria palestina. El acto inaugural estaba previsto en el Teatro Nacional Palestino de Jerusalén. Pero justo en el momento de reunirnos llegaron soldados y policías israelíes fuertemente armados y nos comunicaron que iban a impedir el acto. Les preguntamos por qué. Ésta fue su respuesta: “Son ustedes un riesgo para la seguridad”. Por supuesto, el pretender que en aquel momento éramos una amenaza para la seguridad de Israel no tenía sentido alguno. Pero, al mismo tiempo, he de conceder que no les faltaba razón. Uno siempre es una amenaza si viene a Israel a decir lo que piensa sobre la opresión israelí contra el pueblo palestino. Desde luego, nuestra presencia allí no era menos amenazadora de lo que lo fue en su día contra el sistema de apartheid en Sudáfrica. Las palabras son siempre peligrosas. Lo que sigue son las palabras que pronuncié cuando los organizadores del evento lograron trasladar el acto inaugural al Centro de Cultura Francesa, que nos acogió. “Lo que ahora sucede aquí es una copia exacta del despreciable sistema de apartheid que trataba a los africanos negros como ciudadanos de segunda clase en su propia tierra. Sin embargo, no olvidemos que aquel sistema ya no existe. A principios de los años noventa la fuerza de los seres humanos le hizo morder el polvo. Hay una línea directa que une Soweto y Sharpeville con los últimos acontecimientos acaecidos en Gaza.” Durante los tres días siguientes visitamos Hebrón, Belén, Jenin y Ramalá. Un día fuimos de paseo por las montañas con el escritor palestino Raja Shebadeh, que nos mostró la diseminación de los asentamientos israelíes a costa de tierra palestina confiscada, con destrucción de caminos y construcción de otros nuevos sólo para uso de los colonos. El acoso no tardó en llegar en los puestos de control. Ni que decir tiene que mi mujer y yo lo tuvimos mucho más fácil para poder atravesarlos. Pero las personas de la delegación que tenían pasaporte sirio o eran de origen palestino fueron mucho más vulnerables. Baja el saco del autobús, vuelve a meterlo, bájalo de nuevo... Pero incluso el infierno hay grados. Hebrón fue el peor: en medio de una ciudad de 40.000 palestinos viven 400 colonos judíos que han confiscado una parte del centro urbano. Son brutales, no dudan en atacar a sus vecinos palestinos en cualquier momento. Cualquier cosa vale: ¿por qué no mearles la cabeza desde la ventana cuando pasan por la calle? Vimos un documental en el que, entre otras cosas, unas mujeres de los asentamientos y sus hijos se dedicaban a dar patadas y golpes a otras mujeres palestinas... sin que los militares interviniesen. Ésa es la razón por la que hay gente en Hebrón que, en nombre de la solidaridad, acompañan voluntariamente a los niños palestinos desde su casa a la escuela y de vuelta a su casa. Esos 400 colonos están protegidos veinticuatro horas al día los siete días de la semana por 1500 soldados israelíes. Cada colono está constantemente protegido por cuatro o cinco personas. Además, a los colonos se les permite llevar armas. Cuando visitamos uno de los peores cruces en Hebrón, un colono extremadamente agresivo nos filmó. Si veía cualquier signo palestino ―un brazalete o un pin― Corría inmediatamente a informar a los soldados. Por supuesto, nada de lo que experimentamos en aquellos días podría compararse con la situación que soportan los palestinos. Nos dábamos cita con ellos en taxis y en la calle, en veladas de lectura, en universidades y en teatros. Conversábamos y escuchábamos los desmanes a los que viven sometidos. ¿Qué tiene de extraño si algunos de ellos, desesperados, deciden convertirse en kamikazes cuando no ven otra salida? Es algo normal. Lo extraño es que no haya más que tomen esa decisión. El muro que ahora divide el país impedirá ataques futuros a corto plazo. Pero es una prueba demasiado clara de la desesperación del poder militar israelí. Al final, correrá la misma suerte que el muro que dividía Berlín. La situación de la que fui testigo durante el viaje está muy clara: en su estado actual, Israel carece de futuro. Más aún, quienes promueven la solución de los dos Estados se equivocan. En 1948, el año en que nací, el Estado de Israel proclamó su independencia en territorios ocupados. No existe razón alguna para afirmar que fue un acto legítimo bajo el Derecho Internacional. Simplemente ocupó territorio palestino. Y el territorio que ocupan no ha cesado de crecer, en enero de 1967 y, hoy en día, mediante los cada vez más extendidos asentamientos. De vez en cuando desmantelan uno de esos asentamientos para cubrir las apariencias. Pero de inmediato otros crecen en algún otro lugar. La solución de los dos Estados no significa que la ocupación histórica se acabará. Israel terminará de la misma manera que la Sudáfrica del apartheid. La única cuestión que queda por dilucidar es si los israelíes serán capaces de escuchar la voz de la razón y aceptar por voluntad propia el desmantelamiento del Estado del apartheid o tendrán que aceptarlo por la fuerza. Nadie sabe cuándo sucederá. La rebelión final llegará desde dentro. Pero si hubiese cambios políticos repentinos en Siria o Egipto, eso ayudaría. También hay que tener en cuenta que, muy pronto, Usamérica ya no podrá costear esa horripilante máquina militar que impide que los niños crezcan en libertad y los empuja a tirar piedras. Cuando esos cambios tengan lugar, cada israelí, varón o mujer, deberá decidir si está preparado para renunciar a sus privilegios y vivir como uno más en un Estado palestino. No fui testigo de ningún antisemitismo durante el viaje, únicamente de un odio perfectamente normal contra los ocupantes. Es vital mantenerlos separados. La última noche teníamos la intención de clausurar el evento de la misma manera que lo empezamos en Jerusalén. Pero el teatro fue cerrado de nuevo por los militares y el acto tuvo que celebrarse en otro sitio. El Estado de Israel sólo puede esperar la derrota, que es el destino de todos los ocupantes. Los israelíes destrozan vidas, pero no pueden destrozar sueños. La caída de este espantoso sistema de apartheid es la única solución posible. No se trata de saber si tendrá lugar, sino de cuándo tendrá lugar. Y de qué manera. Fuente: Kultur AFTONBLADET - Stoppad av apartheid Artículo original publicado el 2 de junio de 2009 Autor Henning Mankell Traducción: Manuel Talens Tomado de Rebelión

La necesidad del boicot cultural a Israel

Es desconcertante que, este cambio en la opinión pública no haya tenido impacto en la política, pero de nuevo tenemos que recordar los caminos que tuvo que recorrer la campaña contra el apartheid Si hay algo nuevo en la interminable historia de Palestina es el claro cambio que se han producido en la opinión pública en el Reino Unido. Recuerdo que vine a estas islas en 1980, cuando el apoyo a la causa palestina estaba confinado al izquierda y, dentro de ella, a una sección y a una corriente ideológica muy particular. El trauma post-Holocausto y el complejo de culpabilidad, los intereses económicos y militares, y la farsa de Israel como la única democracia en Oriente Medio contribuyó todo ello a proporcionar inmunidad al Estado de Israel. Muy pocas personas cambiaron de idea, según parece, ante un Estado que había desposeído a la mitad de la población palestina originaria, demolido la mitad de sus ciudades y pueblos, discriminado a la minoría de esta población originaria que vivía dentro de los límites de sus fronteras por medio de un sistema de apartheid y dividido en enclaves a dos millones y medio de ellos en una dura y opresiva ocupación militar. Casi 30 años después parece que se han eliminado todos estos filtros y cataratas en los ojos. La magnitud de la limpieza étnica de 1948 es bien conocida, se deja constancia del sufrimiento de los palestinos en los territorios ocupados e incluso el presidente de Estados Unidos lo describe como insoportable e inhumano. De forma similar, se observa diariamente la destrucción y despoblación de la zona del gran Jerusalén y se reprende y condena frecuentemente la naturaleza racista de las políticas respecto a los palestinos en Israel. Naciones Unidas describe la realidad de hoy, en 2009, como una “catástrofe humana”. Los sectores conscientes y concienciados de la sociedad británica saben muy bien quién causa y quién produce esta catástrofe. Ya no se relaciona con circunstancias ambiguas o con el “conflicto”, sino que es claramente considera el resultado de las políticas israelíes a los largo de los años. Cuando se le preguntó al Arzobispo Desmond Tutu qué reacción había tenido cuando visitó los territorios ocupados, señaló con tristeza que era peor que la de la del apartheid. Sabía de qué hablaba. Como en el caso de Sudáfrica, estas personas decentes, ya sea individualmente o como miembros de organizaciones, expresan su indignación ante la opresión, colonización, limpieza étnica y hambruna continuas en Palestina. Buscan maneras de demostrar su protesta y algunos incluso esperan convencer a su gobierno de que cambie su vieja política de indiferencia e inacción ante la continua destrucción de Palestina y de los y las palestinas. Muchos de ellos son judíos, ya que muchas de estas atrocidades se han hecho en su nombre de acuerdo con la lógica de la ideología sionista, y unos pocos de ellos son veteranos de luchas civiles anteriores en su país por causas similares a lo largo y ancho de este mundo. Ya no están confinados a un partido político y provienen de todos los ámbitos de la vida. Por el momento, el gobierno británico no ha cambiado. También fue pasivo cuando el movimiento anti-apartheid en este país le pidió que impusiera sanciones a Sudáfrica. Fueron necesarias varias décadas para que este activismo desde abajo llegara al más alto nivel político. En el caso de Palestina cuesta más tiempo: la culpa por el Holocausto, los relatos históricos y las distorsiones contemporáneas de Israel como una democracia que busca la paz y de los palestinos como los eternos terroristas islámicos bloquearon el flujo del impulso popular. Pero está empezando a encontrar su lugar y su presencia, a pesar de la acusación hecha a toda demanda de este tipo de ser anti-semítica y a pesar de la demonización del Islam y de los árabes. El tercer sector, este vínculo importante entre los civiles y las agencias gubernamentales, nos ha mostrado el camino: un sindicato tras otro, un grupo profesional tras otro han enviado todos ellos recientemente un mensaje claro: ya está bien. Se ha hecho en nombre de la decencia, de la moralidad humana y del compromiso civil básico de no permanecer de brazos cruzados ante las atrocidades del tipo de las que Israel ha cometido y sigue cometiendo contra el pueblo palestino. En los últimos ocho años la política criminal israelí se intensificó y los activistas palestinos buscaban nuevas maneras de hacerle frente. Las probaron todas, la lucha armada, la guerra de guerrilla, el terrorismo y la diplomacia: no funcionó ninguna. Y, sin embargo, no se rinden y ahora proponen una estrategia no violenta, la del boicot, desinversión y sanciones. Con estos medios quieren persuadir a los gobiernos occidentales de salvar de una catástrofe y de un baño de sangre inminentes no sólo a ellos sino, irónicamente, también a los judíos en Israel. Esta estrategia generó el llamamiento al boicot cultural a Israel. Cualquier ámbito de la existencia palestina expresa esta petición: la sociedad civil bajo la ocupación y los palestinos bajo Israel. La apoyan los refugiados palestinos y la encabezan miembros de las comunidades de los palestinos en el exilio. Llega en el momento preciso y ofrece a individuos y organizaciones en el Reino Unido una manera de expresar su indignación ante las políticas israelíes y, al mismo tiempo, una vía de participación en la presión global al gobierno para que cambie su política de proporcionar inmunidad a la impunidad. Es desconcertante que, por el momento, este cambio en la opinión pública no haya tenido impacto en la política, pero de nuevo tenemos que recordar los tortuosos caminos que tuvo que recorrer la campaña contra el apartheid [sudafricano] antes de convertirse en política. También merece la pena recordar que dos valientes mujeres de Dublín, que tenían el duro trabajo de cajeras de supermercado, fueron las únicas que se negaron a vender productos sudafricanos. Veintinueve años después, los británicos se unieron a los demás en la imposición de sanciones a Sudáfrica. Así, mientras los gobiernos dudan por razones cínicas, por temor a ser acusados de anti-semitismo o quizá debido a inhibiciones islamofóbicas, los ciudadanos y los activistas hace cuanto está en su mano, simbólica y físicamente, para informar, protestar y denunciar. Tienen una campaña más organizada, la del boicot cultural, o pueden unirse a sus sindicatos en la política coordinada de presión. También puede utilizar su nombre o su prestigio para indicarnos a todos nosotros que las personas decentes de este mundo no pueden apoyar lo que hace y significa Israel. No saben si su acción producirá un cambio inmediato ni si tendrán la suerte de ver el cambio en el lapso de sus vidas. Pero en su propio libro personal de quiénes son y de qué hicieron en sus vidas, y ante el severo ojo de la valoración histórica se les incluirá junto con todos aquellos que no permanecieron indiferentes cuando la inhumanidad bramaba disfrazada de democracia en sus propios países o en cualquier otro lugar. Por otra parte, los ciudadanos de este país, especialmente los famosos, que continúan difundiendo, con bastante frecuencia por ignorancia o por razones bastante más siniestras, la fábula de Israel como una sociedad culta occidental o como “la única democracia en Oriente Medio” no sólo están equivocados en relación a los hechos. Proporcionan inmunidad a una de las mayores atrocidades de nuestro tiempo. Algunos de ellos nos piden que dejemos la cultura fuera de nuestras acciones políticas. Este enfoque de la cultura y la vida académica israelí como entidades diferentes del ejército, la ocupación y la destrucción es moralmente corrupta y lógicamente caduca. Un día, finalmente, la indignación desde abajo, incluyendo en el propio Israel, producirá una nueva política; la actual administración estadounidense ya está dando las primeras muestras de ello. La historia no vio con buenos ojos a los directores de cine que colaboraron con el senador estadounidense Joseph McCarthy en los años cincuenta o apoyaron el apartheid. Adoptará una actitud similar con aquellos que ahora callan acerca de Palestina. Un excelente caso al respecto se reveló el mes pasado en Edimburgo. El director de cine Ken Loach dirigió una campaña contra las relaciones oficiales y financieras que tenía el festival de cine de la ciudad con la embajada israelí. El sentido de esta postura era transmitir el mensaje de que esta embajada no sólo representa a los directores de cine de Israel, sino también a sus generales que habían masacrado al pueblo de Gaza, a sus torturadores que torturaran a los palestinos y las palestinas en las cárceles, a sus jueces que envían sin juicio a la cárcel a 10.000 palestinos (la mitad de los cuales son menores), a sus racistas alcaldes que quieren expulsar a los árabes de sus ciudades, a sus arquitectos que construyen uros para encerrar a las personas e impedirles que acudan a sus campos, escuelas, cines y oficinas, y a sus políticos que crean una y otra vez estrategias para completar la limpieza étnica de Palestina que iniciaron en 1948. Ken Loach consideró que la única manera de boicotear el festival en su conjunto sería situar a sus directores en un sentido y perspectiva moral. Tenía razón, así que lo hizo porque el caso está nítidamente definido y la acción es tan simple y tan pura. No es sorprendente que se oyeran voces en contra. Ésta es una batalla que está en curso y no se ganará fácilmente. Mientras escribo estas líneas conmemoramos 42 años de ocupación israelí, la más larga y una de las más crueles de los tiempos modernos. Pero el tiempo también ha generado la lucidez necesaria para tomar estas decisiones. Esta es la razón por la que la acción de Ken Loach fue efectiva inmediatamente; la próxima vez ni siquiera será necesaria. Uno de sus críticos trató de señalar el hecho de que hay personas en Israel a las que les gustan las películas de Ken Loach, por lo tanto, lo que él hacía era un tanto ingrato. Puedo asegurar que aquellos de nosotros en Israel que vemos las película de Loach también somos quienes aplaudimos su valentía y, a diferencia de este crítico, no creemos que esto sea un acto similar a pedir la destrucción de Israel sino, más bien, la única manera de salvar a los judíos y a los árabes que viven ahí. Pero, en todo caso, es difícil tomar estas críticas en serio cuando van acompañadas de la descripción de Palestina como una entidad terrorista y de Israel como una democracia como Gran Bretaña. La mayoría de nosotros en el Reino Unido estamos lejos de esta necedad propagandísticas y estamos preparados para el cambio. Ahora estamos esperando a que el gobierno de estas islas haga lo mismo. Ilan Pappe es [un historiador israelí exilado en Reino Unido y] director del Departamento de Historia de la Universidad de Exeter. Este artículo se publicó originalmente en pulsemedia.org y se publica con permiso del autor. Traducido del inglés por Beatriz Morales Bastos

Tomado de Kaos en la Red

Muere Michael Jackson

El 'rey de pop' fallece en Los Angeles de un paro cardiaco. Iba a cumplir 51 años el próximo 29 de agosto. Deja el disco más vendido de la historia ('Thriller') y una vida atestado de éxito y polémicas. Fue el artista que con más ahínco luchó por encarnar el espíritu de Peter Pan, el que puso más empeño en no querer crecer. Un 'niño' que con muy pocos años ya fue coronado rey. El rey del pop. Mientras Peter sigue vagando por el País de Nunca Jamás, Michael Jackson ha sucumbido a una vida de excesos cercada por los focos de unos medios obsesionados por escrutar cada uno de sus movimientos. Fue una vida tan rotunda como la muerte. Víctima de sí mismo, Michael Jackson ha fallecido a los 50 años tras tras sufrir una parada cardiaca en Los Angeles. El intérprete tuvo que ser trasladado de urgencia a un hospital de Los Angeles, donde ingresó en coma profundo, según confirmó un portavoz del centro sanitario. Una llamada realizada a las 12,26 horas de la tarde hora de California (21.26 horas en España) pidiendo que acudiera una ambulancia a la dirección del cantante, ubicada en Holmby Hills, fue el primer aviso. Jackson recibió reanimación cardiorespiratoria antes de ser trasladado al hospital de la Universidad de California (UCLA) por un equipo de paramédicos del cuerpo de bomberos. Según ha revelado su hermano Jermaine, los médicos del Hospital de la Universidad de California trataron durante una hora de reanimar a Jackson. Sus esfuerzos fueron inútiles. "Inmediatamente después de que su cuerpo fuera trasladado al hospital los médicos trataron de reanirmarlo durante alrededor de una hora. Todo fue en vano", dijo, afectado, su hermano a los periodistas. Tras la llegada del artista al centro médico, un equipo de policías y guardaespaldas se apostaron a la entrada de urgencias para bloquear el acceso a fotógrafos y fans del rey del pop. Jermaine añadió en su comparecencia pública, visiblemente afectado y conmocionado, que aparentemente la razón de su fallecimiento fue un paro cardíaco, "pero eso sólo se sabrá una vez que se haya realizado la autopsia". Horas después de confirmarse el deceso, el cuerpo del cantante fue llevado en helicóptero al lugar donde se realizará hoy la autopsia. "Estamos abrumados por su muerte", señaló Jermaine, quien pidió a los periodistas comprensión hacia la familia "para ayudarnos a superar este duro trance". El padre del cantante de Thriller, Joe Jackson, adelantaba en el momento de confusión, cuando todavía no estaban confirmadas las informaciones, que Michael "no está bien". No obstante ya ha surgido la primera hipótesis sobre lo que pudo ocurrir: se baraja una sobredosis de pastillas como posible causa del fallecimiento de Jackson. Especialmente después de que el abogado de la familia y amigo personal del artista, Brian Oxman, dijese que estaba preocupado por los medicamentos que consumía el rey del pop. El departamento de policía de Los Ángeles ha anunciado que ha abierto una investigación para esclarecer las circunstancias. Una salud delicada Jackson tuvo una salud delicada durante gran parte de su vida con numerosos episodios en los que requirió atención sanitaria, cuatro de ellos cuando se estaba celebrando el juicio de 2005 en el que se le acusaba de abusar sexualmente de un menor. En 1995 fue ingresado en un hospital en Nueva York al desvanecerse en un ensayo en un teatro. Además pasó varias veces por los quirófanos para someterse a operaciones estéticas, si bien el color blanquecino de su piel se debía al vitíligo, una enfermedad que causa despigmentación, según afirmaba. Jackson dejó tres hijos, Michael Joseph Jackson Jr., Paris Michael Katherine Jackson y Prince Blanket Michael Jackson II. Mucho se ha rumoreado en los últimos meses sobre el estado de salud del cantante. Incluso hace un mes el diario sensacionalista The Sun daba por hecho que Michael Jackson estaba luchando "en secreto" contra un cáncer de piel. Cerca de los escenarios El cantante estaba cerca de volver a los escenarios con una serie de conciertos en Londres que iban a comenzar el próximo mes de julio, dentro de algo más de dos escasas semanas. Un promotor musical demandó al 'rey del pop' para evitar que actuara en la capital británica hasta julio de 2010. Según el empresario, Jackson se comprometió con el sello del promotor, AllGood Entertaintment, a actuar junto a sus hermanos en exclusiva el 3 de julio de 2010 en Texas (Estados Unidos) y, por ello, ni la familia ni el propio Michael podrían ofrecer otro concierto hasta que no se realizara el espectáculo familiar. El pequeño de los Jackson, por otro lado, había firmado una serie de 50 conciertos en el Arena 02 de Londres con AEG Live, con lo que su vuelta a los escenarios se esperaba para el 13 de julio después de, nada más y nada menos, de cuatro años de ausencia. La firma aseguró que Jackson podría llegar a recaudar hasta 30 millones de dólares y "reunir al mayor público que ha visto a un mismo artista en una ciudad". Tomado de Público

24 jun. 2009

El testículo izquierdo

Hace poco hablábamos en la Universidad de Quilmes sobre las manifestaciones del pueblo en la calle. El arma del pueblo para protestar contra las injusticias de la sociedad. Esas manifestaciones, ese salir a la calle, muestran el coraje de los seres humanos ante las injusticias. Puse como ejemplo la manifestación de mujeres proletarias en aquel Río Gallegos de 1919. Allí, en enero de ese año, los trabajadores habían sido detenidos y encarcelados por exigir mejores condiciones de trabajo. Ante este hecho, sus mujeres salieron en manifestación para pedir la libertad de esos hombres. La forma en que actuó la policía fue increíble. Sólo eran siete mujeres, bien proletarias. Cuando se las conminó a disolverse, una de ellas dijo que no, que iban a ver al juez letrado a reclamar la libertad de sus hombres. Señala el parte policial que las mujeres se desacataron y que una de ellas (Pilar Martínez, española, viuda, de 31 años, cocinera) le pegó (textual) “un puntapié en el testículo izquierdo al sargento Jesús Sánchez, produciéndole una contusión dolorosa que lo dejó inutilizado para el servicio durante dos días”. (¡Qué fanática la gallega, justo se eligió el izquierdo!) La cuestión es que, con esa acusación, la mujer fue a parar a la cárcel. Pero el testigo Amador Víctor González dejó luego un testimonio escrito que trae una versión muy distinta. Dice que esas obreras fueron obligadas a detener su marcha por un pelotón de agentes que las amenazaron apuntándolas con sus carabinas. Las mujeres, a pesar de la amenaza, intentaron seguir su marcha de protesta y entonces “los uniformados hicieron caracolear sus corceles sobre el grupo de las indefensas mujeres. A dos o tres de ellas les cruzaron el rostro a latigazos y otras –una de ellas embarazada– fueron tomadas de los cabellos golpeándolas sin clemencia. Esas mujeres fueron juzgadas luego por agresión a la autoridad y escándalo en la vía pública”. La historia demostró que todas esas represiones sólo sirven para crear violencia en la sociedad. Sí, la historia les dio la razón a esas mujeres porque finalmente el progreso dio a los trabajadores mucho de eso que pedían. En cambio, de los represores no hay ninguna placa en las comisarías de donde partieron para reprimir. Ni siquiera un monumento al testículo izquierdo del sargento Jesús Sánchez. La manifestación debe ser un derecho público. Un termómetro para los políticos. Si la gente sale a la calle a protestar es porque algo pasa. Analizar la protesta, sacar conclusiones de ellas, es la misión de todo estadista. Obrar en consecuencia para eliminar eso que puede ser origen de una nueva violencia. En Buenos Aires acaba de ocurrir algo muy triste. En el aniversario de la creación del Estado de Israel se hizo un acto público conjunto del gobierno de la ciudad de Buenos Aires y de la embajada israelí. A ese acto concurrió una manifestación de protesta con carteles y cánticos de miembros de las organizaciones Teresa Rodríguez y FAR que censuraban la política israelí en Palestina, con la agresión militar última que dejó miles de víctimas. Bien, y aquí vienen las versiones diferentes. Como aquella vez de 1919 en Río Gallegos. La versión policial indica que los manifestantes atacaron con palos y a puñetazos a los presentes en el acto con expresiones racistas contra los judíos. Los manifestantes, en cambio, señalan que cuando estaban gritando sus consignas de críticas a la política de Israel contra Palestina fueron atacados por un núcleo de hombres que hablaban hebreo. Y que inmediatamente después de esa agresión, la policía argentina detuvo a varios integrantes de la manifestación de protesta acusándolos de desorden público y agresión y de discriminación racial contra el pueblo judío. Una cantidad importante de intelectuales argentinos, encabezados por el Premio Nobel de la Paz Pérez Esquivel, ha repudiado la detención de esos manifestantes señalando que no hay que confundir una manifestación contra la política exterior que lleva a cabo el gobierno israelí con respecto a Palestina con una conducta racista. Además, ratifican el derecho del pueblo a manifestar sus protestas en marchas públicas. Pero el juez Bonadío, interviniente en la causa, ha tomado como cierta la versión policial y del embajador israelí y ha iniciado juicio a doce intervinientes en la manifestación en una causa que puede llevar a la pena de dos a ocho años de prisión a los acusados. Esto es muy doloroso. Es crear violencia en la sociedad. Para mayor mal, el embajador israelí, doctor Gazit, ha felicitado públicamente al juez Bonadío por su resolución. Para colmo la policía allanó un lugar de reunión de la organización Teresa Rodríguez y señala que encontró bombas molotov y algunas armas de fuego. Esto fue rechazado por esa organización diciendo que en el lugar allanado funcionan un comedor comunitario y una cooperativa textil. Señala que la policía permaneció allí desde las 20 hasta las 5 de la mañana y que destruyó la vivienda de los que duermen en ese lugar. Luego la policía levantó un acta que dice que encontraron bombas molotov y armas en un baño. Pero allí entraron solos y sin testigos. Además, cuentan que la policía se llevó las cámaras fotográficas, una fotocopiadora y varias computadoras destinadas a la juventud del barrio (al parecer sólo les restaba levantar un acta sobre el testículo izquierdo del sargento Lagos). Aparte, el juez Bonadío ordenó la prisión de nueve de los doce acusados, los que fueron llevados a la cárcel de máxima seguridad de Marcos Paz, a la cárcel de mujeres de Ezeiza y a la de menores también de Ezeiza. A uno, como argentino y ciudadano del mundo, le da pena todo esto, mucha pena. Creo que todos los ciudadanos tienen derecho a criticar o no a la política de Israel con respecto a Palestina, más después de los últimos bombardeos y del muro que se ha levantado entre los dos pueblos. Sin por eso ser culpables de cometer racismo. Este hecho nos da también pena por Israel y por la Argentina. Creemos que el pueblo judío, con la sabiduría ganada en las persecuciones que ha sufrido a lo largo de su historia, buscaría otros caminos antes que la violencia. La historia nos ha demostrado que sólo se adelanta con la paz. Veamos esos dos pueblos: Francia y Alemania, con tres guerras continuas: 1870, 1914 y 1939, con la muerte de millones de sus hijos y la destrucción de sus ciudades. Y ahora: hace ya 64 años que viven en paz y hasta han eliminado fronteras y llevado a cabo mercados comunes, sin jamás durante esos años de paz haberse producido un incidente fronterizo. Y en la Argentina, que luego de la experiencia de las dictaduras militares metamos presos a jóvenes que salieron a gritar su opinión acerca de un problema que nos interesa a todos: la paz definitiva en el Cercano Oriente, es muy penoso. Además, saber escuchar los testimonios de los presentes en ese acto y no dejarse llevar sólo por la versión policial, ya que los acusados señalan que cuando ellos comenzaron a gritar sus pensamientos fueron agredidos por un grupo especializado israelí, ante la falta total de acción de la policía. Que en esa agresión se arrojó al suelo a manifestantes pateándoles las costillas, como en el caso de Leonardo Del Grosso, que fue brutalmente pateado y más, como las fotos que se mostraron luego, como si los que estaban en el suelo fueran miembros de la delegación israelí, cuando en realidad eran miembros de los grupos que protestaban. Ellos lo pueden demostrar identificando a los fotografiados. Creemos que aquí debe ser el propio embajador israelí quien tome a su cargo llevar la paz en este hecho, que de seguir así creará más violencia. Debe ser él quien retire la denuncia y sostenga que fue un confuso episodio que debe superarse solo con el gran gesto de la no violencia y la búsqueda del método democrático del debate público y no el de las mutuas agresiones. Por ejemplo: realizar seminarios con representantes palestinos, israelíes y de los diversos grupos argentinos interesados acerca de cómo buscar un acuerdo de solución para el Cercano Oriente. Y luego llegar a un documento para enviar a Israel, a Palestina y a todos los países árabes. Aunque se consiga muy poco, por lo menos se demuestra buena voluntad, y esto puede ser una senda definitiva para la paz de los pueblos. Parece utópico, pero es lo único posible. Grandes pensadores de origen judío como Noam Chomsky y León Rozitchner han criticado la actual política exterior de Israel. La luchadora de siempre Laura Ginzberg, miembro de la Agrupación por el Esclarecimiento de la Masacre Impune de la AMIA, ha escrito hace poco: “Los ojos de la humanidad miran y acompañan a las víctimas masacradas en Gaza y repudian las políticas terroristas del Estado de Israel en esa región”. Así demuestran ellos que tienen coraje civil, como el joven intelectual Néstor Kohan, parte de cuya familia fue torturada y masacrada por los genocidas nazis, señala en un valiente artículo en el que les pide a los gobernantes israelíes: “¡Basta ya! ¡No lo hagan en nuestro nombre! No usen la memoria de nuestros abuelos y bisabuelos, torturados perseguidos y masacrados por el nazismo para fines mezquinos, egoístas e indefendibles”. Hay dolor en estas palabras. Lo comprendemos. La culpa de todo esto no la tiene el grupito de argentinos que fue a gritar su verdad y ahora sufre una cárcel absurda. Luchemos por su libertad. Osvaldo Bayer Tomado de Página 12
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