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14 sept. 2009

Brasil: El definitivo adiós al patio trasero

El acuerdo firmado el 7 de septiembre por Lula y Sarkozy completa el viraje estratégico producido en la región con la decadencia de la hegemonía de EE UU y el ascenso de Brasil como potencia global. El acuerdo firmado el 7 de septiembre por Luiz Inacio Lula da Silva y Nicolas Sarkozy completa el viraje estratégico producido en la región con la decadencia de la hegemonía de Estados Unidos y el ascenso de Brasil como potencia global. Nace un complejo militar-industrial autónomo en el que alguna vez fuera el patio trasero del imperio, que consigue blindar la Amazonia y las reservas de hidrocarburos descubiertas en el litoral marítimo brasileño. Por si fuera poco, se informó que Brasil está en condiciones de fabricar armas atómicas. El 5 de septiembre, el general Luiz Eduardo Rocha Paiva, profesor de la Escuela del Estado Mayor del Ejército, firmó un artículo de análisis en el sitio militar Defesanet: La miopía estratégica y la indigencia militar son las mayores amenazas a la soberanía de Brasil. Desde una perspectiva conservadora, critica de modo frontal la reacción de su país a la instalación de siete bases estadunidenses en territorio colombiano. Dice: no serían un problema si Brasil dispusiese de poder militar a la altura de la posición que pretende adoptar en el escenario internacional. Lo que nos amenaza es nuestra debilidad. El artículo refleja el estado de ánimo de los militares brasileños, que temen una intervención de potencias occidentales que desde 1990 buscan imponernos una soberanía compartida en la Amazonia. La sensación de debilidad creció desde que un año atrás fueron descubiertos 50 mil millones de barriles de petróleo en el mar de Brasil, a siete kilómetros de profundidad. Esos recursos serán explotados por el Estado y no por empresas privadas, según propone Lula, con lo que Brasil se coloca como una de las principales estrellas del emergente BRIC, combinando una potente industria con autonomía energética que no todos poseen. Faltaba la autonomía militar. El acuerdo con Francia le permite comprar cinco submarinos, uno nuclear, y 50 helicópteros de transporte militar por un valor de 12 mil millones de dólares. Con la anunciada adquisición de 36 cazabombarderos Rafale de la francesa Dassault, la cifra se elevaría a 18 mil millones de dólares, pero la prensa gala estima que la compra puede ascender a 120 aviones. Si se confirma la preferencia de Lula por el aparato francés, habrá quedado por el camino el F-18 Hornet de Boeing, en una decisión política que se ha interpretado como una declaración de guerra a Washington. El negocio incluye la adquisición por Francia de 10 aviones de transporte militar KC-390 brasileños para sustituir los Hércules C-130 estadunidenses. Con ser importante, el negocio es apenas un detalle menor al lado de la masiva transferencia de tecnología que conlleva la alianza. El acuerdo contempla la construcción de astilleros en Río de Janeiro, donde serán construidos los submarinos Scorpene; en tanto, los helicópteros serán armados en Minas Gerais por la empresa binacional Helibras, filial de la europea EADS. Con los aviones de combate la cuestión es más ambiciosa. La adquisición de los Rafale no será una mera compra, porque se construirán en Brasil y existirá la posibilidad de que sean vendidos en América Latina, dijo el canciller Celso Amorim. Las seis primeras aeronaves las entregará Francia, pero las 30 restantes serán ensambladas por la brasileña Embraer, que ya es la tercera empresa aeronáutica del mundo detrás de Airbus y Boeing, y fabrica aviones de combate, aunque no cazabombarderos de última generación. El contrato a estudio considera que Brasil podrá vender los cazas Rafale en Sudamérica, lo que da idea de la trascendencia de una alianza que, en los hechos, lo convierte en un avión de combate franco-brasileño. De ese modo, Brasil pasa a ostentar la mayor flota naval de América Latina y una industria capaz de abastecer a sus fuerzas armadas de modo permanente según la evolución de los acontecimientos en la región. Brasil estará entre los o­nce países del mundo capaces de fabricar cazabombarderos. El monto de los acuerdos, si se incluyen los Rafale, sería cuatro veces superior al costo del Plan Colombia. Así Brasil completa un giro radical: hace siete décadas, durante la Segunda Guerra Mundial, Getulio Vargas alineó a su país con Estados Unidos. Ahora Lula proclama la segunda independencia, como dijo cuando propuso la creación de Petrosal, la empresa estatal encargada de monitorear la explotación de yacimientos que ahora protegerá la marina. Quien crea que es una política del gobierno de Lula está equivocado. Es una opción del Estado brasileño, largamente planificada –los acuerdos con Francia fueron negociados más de un año–, pero acelerada por la decisión del Comando Sur de convertir a Colombia en una gigantesca base militar. El parlamento de Brasilia aprobó en tiempo récord de 48 horas los fondos para la compra de los cinco submarinos y los 50 helicópteros. Más claro fue el comandante de la marina, Julio Soares de Moura Neto, quien respondió a un cuestionamiento del conservador Folha de Sao Paulo sobre el elevado gasto militar: Los brasileños precisan tener conciencia de que tenemos riquezas inconmensurables en el mar, y la marina debe estar preparada para defender nuestra soberanía sobre ellas. Agregó que la reactivación de la Cuarta Flota no fue ni política ni diplomáticamente informada a Brasil, con lo que la pretendida alianza entre la Casa Blanca y Planalto se disolvió en las nieblas del militarismo. La alianza entre Francia y Brasil echa luz sobre los verdaderos acontecimientos del continente; las cosas se han invertido: ya no son los gobiernos díscolos del sur los que pretenden poner palos en la rueda de la hegemonía estadunidense. Es la Casa Blanca la que intenta frenar el ascenso de Brasil al rango de potencia global, lo que inevitablemente Raúl Zibechi Tomado de Kaos en la Red

2 jun. 2009

El Pentágono planea base militar en Colombia

Caricatura: Martirena
Estados Unidos está planeando establecer una nueva instalación militar en Colombia que brindará a EE.UU. más capacidad para intervenir a lo largo de casi toda América Latina. Dadas las relaciones tensas de Washington con Venezuela, Bolivia y Ecuador, así como la espantosa historia de derechos humanos de las fuerzas militares de Colombia, el Movimiento de Reconciliación (Fellowship of Reconcialtion - FOR) cree que este plan debería ser sometido a un debate vigoroso.
“Esta base alimentaría una política antinarcótica fracasada, apoyaría un ejército abusivo, y reforzaría la trágica historia de la intervención militar estadounidense en la región”, dijo John Lindsay-Poland, codirector del programa de FOR en América Latina. “Está equivocada y despilfarradora y el Congreso debería abandonarla”.
La nueva instalación en Palanquero, Colombia, no se limitaría a operaciones antinarcóticas, ni inclusive a operaciones en la región andina, según un documento de planeación (http://www.au.af.mil/awc/africom/do...) del Comando de Movilidad Aéreo (AMC). El Comando Sur de EEUU pretende establecer una base con “alcance en movilidad aérea en el continente sudamericano” además de una capacidad para operaciones antinarcóticas hasta el año 2025.
Con la ayuda del Comando de Transporte y del AMC, el Comando Sur identificó a Palanquero, donde “se puede cubrir casi la mitad del continente en un avión C-17 sin reabastecer de combustible”. Si hay combustible disponible en el destino, “un C-17 podría cubrir el continente entero, con excepción de la región de Tierra del Fuego”, escribieron los planificadores de AMC.
El presupuesto para el Pentágono del Presidente Obama (http://www.defenselink.mil/comptrol...), presentado el 7 de mayo de 2009, incluye 46 millones de dólares para el desarrollo de la base en Palanquero, y relata que el Departamento de Defensa busca un “una variedad de arreglos de acceso para operaciones de contingencia, logística y entrenamiento en Centro y Sudamérica”. Un vocero de la embajada estadounidense en Bogotá expresó a FOR que las negociaciones para esta base todavía no habían concluidas.
Además, el Comando Sur busca tener acceso a un lugar en Guyana Francesa que permitiría que aeronaves militares lleguen a lugares en África (http://www.au.af.mil/awc/africom/do...), a través de la Isla Ascensión, según el AMC. Aparentemente, el Comando Sur procuró utilizar las instalaciones en Recife, Brasil, para el mismo propósito, pero “la relación política con Brasil no es propicia para el acuerdo necesario”, escribió AMC.
El contrato para el “sitio de avanzada de operaciones” estadounidense en Manta, Ecuador, vence en Noviembre de 2009, y el año pasado Ecuador notificó a Washington que no renovaría el contrato. La instalación en Manta solamente fue autorizada para realizar operaciones antinarcóticas, pero según voceros militares el tráfico de estupefacientes en el Pacífico, donde patrullan las aeronaves de Manta, ha incrementado en los últimos años (http://articles.latimes.com/2007/oc...). Las fuerzas estadounidenses en Manta también realizaron operaciones para capturar a ecuatorianos indocumentados en barcos dentro de la zona marítima ecuatoriana. No obstante, documentos públicos sobre operaciones estadounidenses realizadas desde Manta no indican el uso de aviones de carga C-17, así que su uso en Palanquero aparentemente representaría mayor capacidad militar estadounidense en la región.
Igualmente, esta “ampliación de actividades” en la propuesta para operaciones en todo el continente desde Colombia se evidencia en la solicitud de ayuda extranjera del Presidente Obama para Colombia (http://www.state.gov/f/releases/iab...). Aunque la solicitud presupuestal de $508 millones de dólares tácitamente reconoce el fracaso de la política antinarcótica de Plan Colombia al recortar fondos para la fumigación de cultivos de coca, la Casa Blanca está solicitando un incremento en equipo y entrenamiento contrainsurgente para el ejército colombiano.
Líderes políticos y de los derechos humanos en Colombia y EEUU se han opuesto a la continuación de financiación del ejército colombiano (http://www.forcolombia.org/monthlyu...), sobre todo después de la revelaciones de que el ejército presuntamente asesinó a más de 1,000 civiles alegando que eran guerrilleros dados de baja en combate, en aras de incrementar el número de bajas (http://www.globalpost.com/print/1280781). La base misma de Palanquero, que alberga una unidad de la fuerza aérea colombiana, fue vedada de recibir ayuda estadounidense durante cinco años debido a su papel en el ataque que mató a 17 civiles en 1998 (http://justiciaypazcolombia.com/Mas...), incluyendo a seis niños, como resultado de los efectos de las bombas de racimo estadounidenses. Estados Unidos reanudó la ayuda a esta unidad el año pasado.
Fuentes en el Ministerio de Defensa afirmaron que Colombia estaban tratando de conseguir aumentos en la ayuda militar estadounidense como parte de las negociaciones para la base (http://www.eltiempo.com/colombia/ju...). Palanquero ofrece las fuerzas militares estadounidenses una estructura sofisticada –una pista de 3.500 metros de longitud, hangares con capacidad para más de 100 aeronaves, una ciudadela para más de 2.000 hombres, restaurantes, casinos, supermercados y un sistema de radar instalado por el mismo Estados Unidos en los años 90 (http://www.cambio.com.co/portadacam...). (Este parrafo copia el lenguaje utilizado en los textos originales.)
La ley estadounidense limita a 800 el número de soldados estadounidenses que pueden operar en Colombia, y a 600 el número de contratistas. Hasta el año pasado, un número significante de ellos fueron personal de inteligencia vinculado al esfuerzo para rescatar a los tres contratistas militares estadounidenses en manos del grupo guerrillero las FARC. Con la liberación el año pasado de los tres contratistas, se ha ido de Colombia mucho personal de inteligencia estadounidense, dejando espacio para que soldados adelanten operaciones en las posibles nuevas bases estadounidenses.
“Que ahora el Gobierno de Colombia pida una base norteamericana sería un exabrupto histórico y un error grave,” aseveró el ex Ministro de Defensa y precandidato presidencial Rafael Pardo (http://www.cambio.com.co/portadacam...).
FOR cree que reemplazar una base militar establecida para una guerra antinarcótica fracasada con otra base para intervenir en Sudamérica y apoyar el abusivo ejército de Colombia también sería un grave error para Estados Unidos.
Nota Original: Colectivo de Abogados
Tomado: Aporrea
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