14 ene 2012
Fraga, ¿recuerdas Vitoria? El pueblo no lo olvida...
La derecha monta en cólera porque un concejal de IU ha dicho en twitter que brindará con cava cuando muera Fraga. Tal vez la derecha no tenga o no quiera tener memoria, pero el pueblo nunca olvida el rostro de sus asesinos.
La derecha monta en cólera porque un concejal de IU en Las Rozas ha dicho en twitter que brindará con cava cuando muera Fraga.
Tal vez la derecha no tenga o no quiera tener memoria, pero el pueblo nunca olvida el rostro de sus asesinos.
Brindar con cava, es lo menos que debe hacer una persona decente cada vez que muera un fascista, responsable de toneladas de sufrimiento, culpable de llenar las calles con sangre inocente, cómplice de asesinatos como los que el franquismo realizaba con sus penas de muerte, un asesino.
¿Fraga, recuerdas Vitoria? El pueblo no lo olvida. Ni esa ni todas las demás.
El pueblo brindará con cava, solo es cuestión de tiempo.
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Parte del documental rodado en 1976 en la ciudad de Vitoria. Donde una manifestacion de obreros que pedía aumento de sueldo fue tiroteada por la policía. Autores: Colectivo de Cine de Madrid (Rodaje efectuado -en la clandestinidad- por Adolfo Garijo, Tino Calabuig y Andres Linares)
Tras la "masacre" de manifestantes en Vitoria, se retiró a la policía de la calle y se permitió el entierro de los trabajadores. Los tres que entonces formábamos el Colectivo -Tino, Andrés y Fito- accedimos a Vitoria por la única carretera que no estaba bloqueda por la policía: la de Madrid. Fue fruto de la casualidad. Gracias a ello hoy podemos ver y oir aquellos impactantes acontecimientos y a sus protagonistas.
Tomado: KaosenlaRed.net
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¿Dama de hierro o monstruo? La cinta de Thatcher reaviva pasiones
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| Meryl Streep interpretando a Margaret Thatcher |
Legiones de admiradores la retratan como una política de primera cuyas medidas rescataron al país colapso económico, pero también cuenta con igual número de detractores que la ven como una defensora despiadada de la ortodoxia del libre mercado a costa de los pobres.
Los recuerdos de sus años en el poder (1979-1990) han vuelto para muchos británicos porque el país lidia de nuevo con un desempleo elevado, recortes de gastos y tensiones con Europa, descontento sindical y disturbios, rasgos todos ellos de los años de Thatcher.
"Su legado es enorme", dijo el legislador británico John Whittingdale, conservador que fue secretario político de Thatcher.
"Llevó a cabo políticas que transformaron Reino Unido y además la relación de Reino Unido con el mundo, algo que nunca cambiará y que nadie contemplará ya cambiar".
Citó el papel de Thatcher para poner fin a la Guerra Civil a través de su alianza con el entonces presidente estadounidense Ronald Reagan, que junto con su exitosa incursión en 1982 en la guerra de las Malvinas con Argentina, impulsó la autoridad británica en la escena mundial.
Los admiradores de Thatcher también dicen que cambió, a través de privatizaciones y desregularizaciones, lo que veían como economía casi socialista en profundo declive y a merced de los poderosos sindicatos cuando ella llegó al poder.
Sus detractores recuerdan los violentos y agrios disturbios que surgieron cuando se enfrentó a los sindicatos mineros en 1984, revueltas en 1990 por su impopular impuesto a los ciudadanos, y partes de un país industrial quedaron sumidas en un desempleo a largo plazo.
Su mandato se convirtió en sinónimo del auge de los "yuppies" y de una cultura capitalista individualista de la que muchos culpan de los problemas económicos y la falta de cohesión social de hoy.
"El legado de Margaret Thatcher fue el de la división y el conflicto y el aliciente político de la cultura de 'la avaricia es buena' está en las raíces de la crisis financiera que todos pagamos hoy a un alto precio", dijo Bob Crow del sindicato ferroviario RMT.
En una muestra de su constante habilidad para suscitar la controversia, más de 24.000 personas han firmado una petición en tono de burla para que se privatice cualquier funeral de estado que hagan a Margaret Thatcher.
"Esta oportunidad única es una forma ideal de recortar el gasto del gobierno y demostrar los méritos de la economía liberalizada que la baronesa Thatcher encabezó", rezaba la petición.
Thatcher tiene ahora 86 años, está delicada y sufre demencia.
"EL FEMINISMO ES UN VENENO"
El poder de polarización de Thatcher dificulta la tarea de quienes intentan dar un balance equilibrado de su paso por el gobierno.
"De lo que me di cuenta cuando estaba haciendo la película es de cuán intensos son los sentimientos de ambos lados. La gente quiere mantenerla como un icono indeleble o que se la vea como un monstruo", dijo a Reuters Meryl Streep, que interpreta a Thatcher en "La dama de hierro".
Streep aseguró que no estaba de acuerdo con muchas de las políticas de Thatcher pero admiraba muchas de sus cualidades personales, una postura compartida por muchos británicos.
Thatcher rompió las barreras de clase y sexo en su ascenso desde sus humildes orígenes como la hija de un tendero a líder del Partido Conservador de centro-derecha y después a primera ministra.
"Las grandes personalidades siempre dejan su marca", dijo a Reuters la parlamentaria conservadora Louise Mensch.
"Thatcher fue una mujer que tuvo éxito en un mundo de hombres en el que eso era increíblemente inusual... Quienquiera que sea la primera presidenta de Estados Unidos, tendrá una gran deuda con Margaret Thatcher", añadió, hablando tras ver "La dama de hierro" en Nueva York.
La estatua de bronce de Thatcher, con su característico traje y estilo de peinado, es claramente visible entre las del resto de ex primeros ministros, todos hombres, en el ornamentado vestíbulo adjunto a la cámara de debates del parlamento.
Sin embargo, incluso el potencial de Thatcher como modelo para las mujeres ambiciosas es discutido, dado que se rodeó de hombres toda su carrera e hizo poco por ayudar a que otras mujeres rompieran la barrera.
"Las feministas me odian, ¿no? Y no las culpo. Porque yo odio el feminismo. Es un veneno", dijo Thatcher según Paul Johnson, uno de sus consejeros más cercanos, escribió en la revista británica de centro-derecha Spectator la semana pasada.
"LA REVERENCIAMOS"
Parte de la habilidad constante de Thatcher de inflamar las pasiones sigue influyendo a los políticos y votantes conservadores hoy en día, incluso a aquellos demasiado jóvenes para recordar vivir bajo su gobierno.
Los conservadores están ahora en el poder, aunque el primer ministro David Cameron ha sido cuidadoso al distanciarse de Thatcher con su mantra de la "Gran sociedad", que anima a actuar a las comunidades en oposición a la intervención estatal.
El eslogan contrasta enormemente con la famosa cita de Thatcher de que "la sociedad no existe", irónicamente sacada de una entrevista en la que ella también alentaba a los individuos a no depender demasiado del estado.
En una encuesta realizada el mes pasado entre miembros del Partido Conservador, los encuestados colocaron a Thatcher la primera en la lista de los políticos que mejor representaban sus ideas, siete puestos por delante de Cameron.
Su ideología sigue impregnando el pensamiento conservador, incluso entre los jóvenes parlamentarios elegidos por primera vez en 2010, muchos de los cuales eran niños cuando ella gobernaba.
"Sé que toda mi generación de compañeros de colegio... cree que es una de las mayores figuras políticas de la edad contemporánea y la reverencian", dijo Mensch.
Como era de esperar, la líder de los Estudiantes Laboristas, las juventudes del partido Laborista en la oposición, tiene un punto de vista diferente.
"Hay paralelismos alarmistas entre lo que Cameron hace hoy y los que Thatcher hizo en los 80", dijo Olivia Bailey.
"Thatcher me sirve tanto de advertencia como de motivación. Una advertencia del daño que puede hacer la ideología conservadora y una motivación para luchar por los valores del Partido Laborista, luchar para unir nuestra sociedad, no para dividirla".
Tomado: VisionesAlternativas.com
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Los “desaparecidos” del imperio
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| Caricatura: J.Kalvellido |
Tirman recuerda que las principales guerras que Estados Unidos libró desde el fin de la Segunda Guerra Mundial –Corea, Vietnam, Camboya, Laos, Irak y Afganistán– produjeron, según sus propias palabras, una “colosal carnicería”. Una estimación que este autor califica como muy conservadora arroja un saldo luctuoso de por lo menos seis millones de muertes ocasionadas por la cruzada lanzada por Washington para llevar la libertad y la democracia a esos infortunados países. Si se contaran operaciones militares de menor escala –como las invasiones a Grenada y Panamá, o la intervención apenas disimulada de la Casa Blanca en las guerras civiles de Nicaragua, El Salvador y Guatemala– la cifra se elevaría considerablemente. No obstante, y pese a las dimensiones de esta tragedia (a las cuales habría que agregar los millones de desplazados por los combates y la devastación sufrida por los países agredidos) ni el gobierno ni la sociedad norteamericana han evidenciado la menor curiosidad, preocupación, ¡ni digamos compasión!, para enterarse de lo ocurrido y hacer algo al respecto. Esos millones de víctimas fueron simplemente borrados del registro oficial del gobierno y, peor aún, de la memoria del pueblo norteamericano mantenido impúdicamente en la ignorancia o sometido a la interesada tergiversación de la noticia. Como lúgubremente reiteraba el criminal dictador argentino Jorge R. Videla, también para Barack Obama esas víctimas de las guerras estadounidenses “no existen”, “desaparecieron”, “no están”.
Si el holocausto perpetrado por Adolf Hitler al exterminar a seis millones de judíos hizo que su régimen fuese caracterizado como una aberrante monstruosidad o como una estremecedora encarnación del mal, entonces ¿qué categoría teórica habría que usar para caracterizar los sucesivos gobiernos de Estados Unidos que sembraron muertes en una escala por lo menos igual, si no mayor? Lamentablemente nuestro autor no se formula esa pregunta porque cualquier respuesta habría puesto en cuestión el crucial artículo de fe del credo norteamericano que asegura que Estados Unidos es una democracia. Más aún: que es la encarnación más perfecta de “la democracia” en este mundo. Observa con consternación, en cambio, el desinterés público por el costo humano de las guerras estadounidenses; indiferencia reforzada por el premeditado ocultamiento que se hace de aquellos muertos en la voluminosa producción de películas, novelas y documentales que tienen por tema central la guerra; por el silencio de la “prensa independiente” acerca de estas masacres –recordar que, luego de Vietnam, la censura en los frentes de batalla es total y que no se pueden mostrar víctimas civiles y tampoco soldados norteamericanos heridos o muertos; y porque las innumerables encuestas que a diario se realizan en Estados Unidos jamás preguntan sobre el tema.
Este pesado manto de silencio se explica, según Tirman, por la persistencia de lo que el historiador Richard Slotkin denominara el “mito de la frontera”, una de las constelaciones de sentido más arraigada de la cultura norteamericana según la cual una violencia noble y desinteresada –o interesada sólo en producir el bien– puede ser ejercida sin culpa o cargos de conciencia sobre quienes se interpongan al “destino manifiesto” que Dios ha reservado para los norteamericanos y que, con piadosa gratitud, los billetes de dólar recuerdan en cada una de sus denominaciones. Sólo “razas inferiores” o “pueblos bárbaros” repudian los avances de la “civilización”. El violento despojo sufrido por los pueblos originarios de las Américas, tanto en el Norte como en el Sur, fue justificado por ese racista mito de la frontera y edulcorado con infames mentiras. En la Argentina, la mentira fue denominar como “conquista del desierto” la ocupación territorial a sangre y fuego del hábitat, que no era precisamente un desierto, de los pueblos originarios. En Chile, bautizar como “la pacificación de la Araucanía” al nada pacífico y sangriento sometimiento del pueblo mapuche. En el norte, el objeto del pillaje y la conquista no fueron las poblaciones indígenas sino una fantasmagórica categoría, apenas un punto cardinal: el Oeste. En todos los casos, como lo anotara el historiador Osvaldo Bayer, la “barbarie” de los derrotados radicaba en su ... ¡desconocimiento de la propiedad privada!
En suma: esta constelación de creencias –racista y clasista hasta la médula– presidió el fenomenal despojo de que fueron objeto los pueblos originarios y liberó a los píos cristianos que perpetraron la masacre de cualquier sentimiento de culpa. Esa ideología reaparece en nuestros días, claro que de forma transfigurada, para justificar el aniquilamiento de los salvajes contemporáneos. Sigue “oprimiendo el cerebro de los vivos” y fomentando la indiferencia popular ante los crímenes del imperialismo. Con la invalorable contribución de la “industria cultural” hoy la condición humana le es negada a palestinos, iraquíes, afganos, árabes, afrodescendientes y a los pueblos que constituyen el ochenta por ciento de la población mundial.
Tirman concluye su análisis diciendo que esta indiferencia ante los “daños colaterales” y los millones de víctimas de las aventuras militares del imperio socava la credibilidad de Washington cuando pretende erigirse en el campeón de los derechos humanos. Pero no es sólo la credibilidad de Washington lo que está en juego. Más grave aún es el hecho de que la apatía y el sopor moral que invisibilizan la cuestión de las víctimas garantiza la impunidad de quienes perpetran crímenes de lesa humanidad en contra de poblaciones civiles indefensas.
No por casualidad Estados Unidos ha guerreado incesantemente en los últimos sesenta años. Los preparativos para nuevas guerras están a la vista: comienzan con la satanización de líderes desafectos, presentados ante la opinión pública como figuras despóticas, casi monstruosas; sigue con intensas campañas publicitarias de estigmatización de gobiernos y pueblos díscolos; luego vienen las condenas por presuntas violaciones a los derechos humanos o por la complicidad de aquellos líderes y gobiernos con el terrorismo internacional o el narcotráfico, hasta que finalmente la CIA o algún escuadrón especial de las fuerzas armadas se encarga de fabricar un incidente que permita justificar ante la opinión pública mundial la intervención de los Estados Unidos y sus compinches para poner fin a tanto mal. En tiempos recientes eso se hizo en Irak y luego en Libia. En la actualidad hay dos países que atraen la maliciosa atención del imperio: Irán y Venezuela, por pura casualidad dueños de inmensas reservas de petróleo.
Esto no significa que la funesta historia de Irak y Libia vaya necesariamente a repetirse, entre otras cosas porque, como lo observara Noam Chomsky, Estados Unidos sólo ataca a países débiles, casi indefensos, y aislados internacionalmente. Afortunadamente, ni Irán ni Venezuela se encuentran en esa situación. De todos modos habrá que estar alertas.
Atilio. A Boron / Politólogo.
Tomado: Página 12.com.ar
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Fidel y Mahmud
Obama, un desastre para las libertades civiles
13 ene 2012
EEUU despliega 9.000 soldados en Israel para un posible ataque a Irán
Cerca de 9.000 soldados estadounidenses están desembarcarando estos días en Israel para formar parte de un contingente que se prepara para un posible ataque a Irán. Teherán ya está realizando maniobras militares en el estrecho de Ormuz, una zona de alta importancia estratégica.
Israel y Estados Unidos realizarán maniobras militares conjuntas para coordinar sus mecanismos de defensa antimisiles, según informa la edición digital del diario Haaretz.
Los ejercicios, que serán “pronto”, según dijo una fuente del Ministerio israelí de Defensa al diario, estaban planeados desde hace tiempo, y no están relacionados directamente con las maniobras de Irán en el Estrecho de Ormuz la semana pasada.
Esa es la versión oficial del gobierno israelí, pero otras informaciones hacen otra lectura teniendo en cuenta los últimos movimientos acontecidos en este canal del Golfo Pérsico.
Según apunta el portal israelí Debkafile, los cerca de 9.000 soldados estadounidenses que están desembarcando formarán parte de una misión preparada ante un posible enfrentamiento militar con Irán.
Los ejercicios militares, denominados “Austere Challenge 12″, están destinados a mejorar los sistemas conjuntos de defensa sobre todo en la lucha contra misiles balísticos. En este sentido, es preciso recordar que las maniobras realizadas esta semana por Irán incluían el lanzamiento de un nuevo tipo de misil de largo alcance con capacidad para llegar a Israel.
La República Islámica ya ha mostrado su fuerza con las maniobras en Ormuz, uno de los pasos más importantes del mundo para las exportaciones de petróleo y, por tanto, principal impedimento de Occidente a un ataque.
Washington no descarta un ataque
El Gobierno de Barack Obama ha dicho varias veces en público que la opción militar contra Irán no está descartada. Todo apunta a que EEUU ya prepara una intervención.
Algunas fuentes aseguran que el ataque será por sorpresa ya que la Casa Blanca y sus aliados quieren evitar movilizaciones como las que se produjeron contra la guerra de Irak. Por ello, se está basando en informes de dudosa veracidad para legitimar un escenario bélico.
EEUU y sus aliados tratan de vender que Irán es “una amenaza para el mundo” argumentando que su programa energético de carácter nuclear tiene “fines militares”. Sin embargo, el presidente Mahmud Ahmadineyad ha negado esas acusaciones en reiteradas ocasiones y ha invitado a Washington a mostrar pruebas firmes que confirmen dicha hipótesis.
Teherán denuncia que la verdadera razón por la que EEUU tiene a Irán como objetivo militar son sus recursos naturales. Las reservas de petróleo iraníes son las terceras más grandes del mundo con aproximadamente 136.000 millones de barriles. Irán es el cuarto mayor productor de petróleo y es el segundo productor de la OPEP después de Arabia Saudita.
Ante esta campaña mediática que busca criminalizar al Gobierno de Irán, el vicepresidente Mohammad Reza Rahimi, recomendó a la prensa occidental a hacer un ejercicio de memoria para recordar que en toda la historia de la humanidad tan solo ha habido una potencia que se ha atrevido a lanzar dos bombas atómicas causando la muerte de miles de civiles inocentes. “Para aquellos que anden cortos de memoria, ese país es Estados Unidos”, advirtió Reza Rahimi, haciendo referencia a las dos bombas que EEUU lanzó sobre Iroshima y Nagasaki el 6 y el 9 de agosto de 1945 y que provocaron la muerte de más de 200.000 personas.
LibreRed.net
Tomado: La República.es
Educar para la revolución ( Videos )
En un momento crucial para su país, con el expresidente Laurent Gbagbo siendo juzgado en la Corte Penal Internacional por crímenes de guerra y delitos de lesa humanidad, el guerrillero del reggae marfileño, Tiken Jah Fakoly, tiene claro de qué lado se posiciona: el de la construcción de una sociedad sobre pilares firmes. “El hecho de que se encuentre en prisión es bueno para nuestra justicia. Así los restantes presidentes de África podrán comprobar que si matan, irán al menos un día a prisión. Si ven que no son dioses, tendrán más cuidado de la gente”.
No obstante, Gbagbo fue, durante su mandato, uno de los principales responsables en divulgar el concepto de “ivorité”, que Tiken rechaza de plano. “Este concepto divide a nuestro país y lo incendia. Mi nación fue construida entre todos: gente de Mali, Guinea, Burkina Faso, Beni, Togo…la gente vino de diversas partes para ayudarnos a construir nuestra nación. Cuando los políticos comenzaron a hablar acerca de este concepto, mi nación comenzó a tener problemas”. A esta concepción excluyente de la nación, Tiken contrapone el panafricanismo defendido por próceres como Marcus Garvey o el ex presidente de Ghana, Kwame Nkrumah: la unión de los diversos pueblos africanos bajo el paraguas de unmismo Estado que los integre a todos respetando su diversidad y acervo cultural. “La unidad de África es la única solución para el desarrollo de este continente. Desde un punto de vista económico, África es uno de los continentes más ricos. Todos los continentes necesitan a África porque tenemos todo el campo que los países occidentales precisan para mantener su desarrollo. Así que si estamos unidos, seremos fuertes en esta batalla”.
La clave para despertar es lo que en ‘African Revolution’ llama “la revolución inteligente”, esto es, la educación
Probablemente el Estado que más se ha encargado de exprimir África para su propio desarrollo es Francia a través de la ‘françafrique’. Concepto que ha servido para caracterizar ese neocolonialismoque el economista François-Xavier Verschave describió como “la criminalidad encubierta de las altas esferas económica y política francesa, donde una suerte de República subterránea se oculta a nuestra vista” y que sirvió para titular el trabajo que Tiken editó en 2002. Preguntado sobre qué precisa el pueblo africano para sobreponerse a esta situación que depreda sus recursos naturales, el marfileño responde: “Necesitamos despertar y comprender eso, porque África es una gran paradoja. África es uno de los continentes más ricos del mundo y los africanos son de la gente más pobre en el mundo. No es normal ser rico y pobre”. Tikenes consciente, además,del hándicap que supone el pasado reciente al que ha estado sometido su pueblo: “Venimos de la esclavitud y la colonización y nacimos como nación en 1960, por lo que en la actualidad sólo llevamos 50 años como nación. Estamos escribiendo nuestra historia”.
La revolución inteligente
La clave para hacer despertar a sus vecinos es lo que en su último trabajo, African Revolution (2010), define como la revolución inteligente: la educación. “Hemos edificado una escuela en Costa de Marfil, una en Burkina Faso, una enMali y estamos tratando de construir otramás enmi país debido a su situación. La llamaremos Reconsideration School y en marzo daré un gran concierto en Génova para construir una escuela en Guinea Conakry. Esto es lo que mi música hace para ayudar a alfabetizarmi país, porque sé que la educación cambiará África”. La culturización de un pueblo, elmarfileño, cuya tasa de analfabetismo alcanza el 50%, será clave en el devenir de África. “Estoy seguro, porque la gente de Babilonia debe saber que si somos inteligentes, si estamos preparados para hablar con ellos... si algún día la mayoría de los africanos saben leer y escribir, cambiará el destino de esta nación. Estoy convencido. Ése es el motivo por el que construyo escuelas: paramostrar el camino de la escuela a los jóvenes, para decirles: “Ve al colegio, así estudiarás y comprenderás lo que ocurre en elmundo, en el país”.
Musulmán por tradición familiar, considera que las religiones monoteístas han supuesto para su continente un elemento más de disputa y desunión. “Antes de que todas estas religiones vinieran a África, teníamos nuestra religión y nuestra primera religión era africana, porque el Islamo el cristianismo dividen. Debemos ser cautelosos con todo lo que divide nuestra nación. Pienso que lo que la gente debe hacer en mi país o en el resto de África es situarse por encima de la religión”.
Precisamente porque sus canciones sirven como forma de condena y denuncia de la corrupción, la colonización o la explotación, Tiken es consciente de que pone su vida al servicio de una causa noble por la que merece la pena apostar. “Si he de morir por ello, estoy preparado. Sería una buena razón por la que hacerlo, pues uso mi voz para un buen fin: para África. Esta gente sufre mucho: hemos sufrido la esclavitud, una gran colonización y hoy estamos nuevamente bajo la colonización, porque los gobiernos occidentales controlan nuestras riquezas”.
De ascendencia griot (una historia familiar)
“Había un gran guerrero cuyo nombre era Samory Touré. Cuando vino a mi aldea, quiso llevarse a toda la población a la guerra. El nombre de la mujer de mi abuelo, Massona, era el mismo que el de la madre del gran guerrero. Y cuando se marchaba con toda la población, dijo ‘bueno, me marcho con todos, pero me gustaría que una familia se quedara y cuidara de la aldea. Esta familia debe ser la de la mujer cuyo nombre sea el mismo que el de mi madre’. Así fue como mi familia se quedó en la aldea”, explica Tiken Jah Fakoly. “Y cuando la población se estaba marchando con el gran guerrero, vinieron para entregarnos a los animales (búfalos, cabras, pollos) y nos dijeron: ‘tenéis que cuidar de ellos y cuando volvamos, nos lo llevamos’. Mi abuelo quiso guardar todo aquello que le entregaron antes de marcharse. Y consiguió que en su familia alguna gente tocara la percusión, otros cantaran, otros bailaran para avisar de que se llevaran a los animales que le habían entregado. Así es como los griots entraron en mi familia”.
Tomado: PeriódicoDiagonal.net
Tomado: PeriódicoDiagonal.net
“El cambio civilizatorio que requiere la humanidad no es solamente económico sino también cultural”
Entrevista con la filósofa argentina Isabel Rauber.
El principal reto que afronta la humanidad en los tiempos actuales ante la crisis multidimensional del capitalismo es la construcción de una nueva civilización a partir de la activa participación de las grandes masas populares, sostiene la filósofa argentina y educadora popular, Isabel Rauber.
No se trata de un cambio de sistema, explica, sino de un reto mucho más ambicioso que apunta a un cambio sustancial de modo de vida, lo que “requiere de la constante transformación de los sujetos de cambio” que se construyen “en las luchas y resistencias concretas no solo en el plano territorial local, sino también global”.
Si bien este proceso requiere de una larga transición, Rauber considera que “ construir una civilización superadora de lo construido hasta ahora no es tarea de pocos ni de elegidos, requiere de la participación de la humanidad toda, al menos de la mayoría absoluta, y esto reclama de la sucesión concatenada de procesos histórico-concretos que vayan abriendo canales para la participación en dimensiones diversas, creando y acuñando, a la vez, nuevas prácticas de inter-relacionamiento humano en lo social, político, económico y cultural. En tal sentido, los actuales procesos de luchas sociales, y las experiencias de los gobiernos raizalmente transformadores, constituyen laboratorios del nuevo mundo que pueden ayudarnos a crecer colectivamente en saberes, si somos capaces de dar seguimiento y apropiarnos críticamente de las experiencias. Ellas constituyen, a la vez, por ello, fuentes de inspiración para la vida. Y la brújula está en el accionar-pensar constante de los movimientos”.
En diálogo con el Observatorio Sociopolítico Latinoamericano WWW.CRONICON.NET en la ciudad de Buenos Aires, esta científica social hace hincapié en el ímpetu del accionar que vienen protagonizando los movimientos sociales al despuntar el siglo XXI cuyo eje articulador es el de la lucha por la vida. “Tienen en claro que, -afirma- en su estadio actual, la continuidad de la lógica de producción y acumulación del capital amenaza a toda la humanidad. Y esta amenaza se resume y expresa en la contradicción antagónica vida-muerte, al tiempo que caracteriza el problema fundamental del tiempo actual, y resume y articula, además, nuevas contradicciones sociales”.
Rauber es doctora en Filosofía de la Universidad de La Habana, directora de la revista Pasado y Presente siglo XXI y coordinadora de la red de investigación del mismo nombre. Además, es Investigadora adjunta del Centro de Estudios sobre América, coordinadora del Laboratorio de Pensamiento Argentino del Centro Cultural Caras y Caretas de Buenos Aires, docente de la Universidad Nacional de Lanús, profesora adjunta de la Universidad de La Habana, miembro del Consejo Científico Asesor de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC) e integrante del Foro del Tercer Mundo y del Foro Mundial de las Alternativas. También es investigadora de la UNESCO en temas de género, pobreza urbana y procesos de transformación social, así como asesora de la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA). Se ha especializado en estudios de sociología política, análisis de coyuntura, memoria histórica, ensayos filosóficos y estudios antropológicos de movimientos sociales, barriales, sindicales, indígenas y de género. Ha publicado artículos, reseñas y más de dieciocho libros en Latinoamérica.
Es investigadora invitada del Centro de Estudios Tricontinental (Cetri) de Lovaina la Nueva, colabora con el Instituto de Estudios para el Desarrollo de Ginebra, y dirige el Programa de Formación Sociopolítica a Distancia (Profosd). Entre sus obras más recientes están: Dos pasos adelante, uno atrás. Lógicas de superación de la civilización regida por el capital (2010); Cayo Hueso, estampas del barrio (2010); Miradas desde abajo (2008); sujetos políticos (2006); Movimiento social y repercusiones políticas, articulaciones (2004).
Su vida académica y de investigación ha estado dedicada a sistematizar y conceptualizar las experiencias de los movimientos sociales e indígenas latinoamericanos en búsqueda y construcción de una civilización desde abajo.
La humanidad requiere de herramientas culturales
- En su libro “dos pasos adelante, uno atrás” usted sostiene que en esta crisis civilizatoria del capitalismo están dadas las condiciones para una transición que permita cambiar el sistema. ¿Esta crisis capitalista será la oportunidad para comenzar este proceso de transformación?
- Yo he dejado de hablar de cambio de sistema para plantear cambio civilizatorio. Podría pensarse que es lo mismo pero no lo es porque un cambio civilizatorio implica una transformación de las lógicas profundas que vienen dominando la civilización actual, y lo que aprendimos del socialismo del siglo XX fue el planteamiento de una alternativa superadora del capitalismo y ciertamente podemos decir que mal o bien lo logró en el sentido de que hubo varias revoluciones pero quedaron entrampadas en la lógica de la competencia económica del capitalismo. Se pensó que hacer la revolución pasaba por apropiarse de los medios de producción por parte del Estado, reduciendo el poder a las personificaciones institucionales, sin ver otras aristas, sin contemplar la hegemonía, simplemente teniendo una visión institucionalista y economicista del poder y eso automáticamente produciría la liberación humana. La historia no es así y lo que hubo fue un cambio de dueños que no modificó la lógica, por eso yo creo que el problema no es superar el capitalismo sino superar toda la civilización del capital, el desafío es mayor. Nosotros vivimos una civilización deshumanizada en el sentido de que promueve una alienación muy grande de los seres humanos porque somos cada vez más objetos de consumo. Cada vez vivimos menos para nosotros y mucho más para el mercado.
- Pero esto tocó fondo…
- No, nunca toca fondo, se profundiza cada vez más, esto no se termina espontáneamente. El ser humano está tan enajenado que se sigue autoflagelando para responder a la cuestiones que se consideran normales y no se piensa en los cómo y en los para qué. La humanidad no se va a dar cuenta de todo lo que está pasando: guerras, destrucción de la naturaleza, etc., porque para darse cuenta tendría que tener las herramientas culturales y no las tiene. Y aquellos que quieren cambiar el mundo en vez de estar simplemente en la calle deberían dedicarse a concientizar. Y no quiero decir que estar en la calle sea una pavada porque a veces hay que estar en ella, pero hay que avanzar en la concreción del pensamiento estratégico, en el sentido de Paulo Freire, no ir a meter conceptos sino tratar de razonar y discutir las realidades. El problema del mundo es la inexistencia de una humanidad consciente para lo cual tenemos que encontrar un nuevo modo de vida entre todos y todas, y eso no se logra por decreto sino que hay que construirlo, por eso la construcción del poder es desde abajo. Es decir, tenemos que cambiar el modo de producción y de reproducción y eso hay que pensarlo, hay que inventarlo, y es todo un caminar de muchos años. Pero además, la humanidad tiene que saber porqué lo hace para querer hacerlo.
- ¿Si bien el capitalismo no se va a caer sólo, una manera de reproducirse no son las propias crisis y las guerras que él mismo genera?
- Por supuesto que sí pero sobre todo porque la humanidad sigue los dictámenes del mercado. Lo que necesitamos es una superación real, histórica, civilizatoria, no necesitamos actos, requerimos construir un nuevo tipo de producción y reproducción que no es solamente económica sino que es también cultural, con la naturaleza y con los seres humanos. Implantar la solidaridad no se puede hacer con el mercado por lo que es preciso comenzar por despreciar el consumismo de manera autónoma y conscientemente, y ese es un proceso de muchos años.
- ¿Pero para ello no se requiere la irrupción de un nuevo sujeto político?
- El sujeto político se va construyendo. La primera persona que asume una actitud crítica ya está en el cambio civilizatorio, como es un proceso de varios años, quién puede decir en qué grado estamos. Toda la toma de conciencia que se está produciendo en cuanto al respeto por la naturaleza es parte de ese cambio, es una acumulación que de repente hace un estallido y la humanidad evoluciona. En todo este proceso ocurren los gobiernos populares, las revoluciones democráticas, todo es parte del mismo.
- ¿Hablando de la lucha político-ideológica en América Latina, el caso de la revolución cubana, constituye un elemento de cambio a la lógica capitalista?
- Yo creo que Cuba es la última revolución de la tipología del siglo XX. La revolución cubana desde el punto de vista de modelo paradigmático en América Latina es la primera y la última del siglo precedente, en el sentido de que pasa por la toma del poder, la estatización, que además después tiene que rever para poder enfrentar las condiciones actuales porque ya no se adapta al sistema-mundo. La revolución cubana se ve obligada a discutir sobre la realidad del mercado, el diálogo internacional y frente a la vorágine de contradicciones de la cual estuvo afuera durante el tiempo en que perteneció al bloque socialista. Ese periodo que fue maravilloso con todos los defectos que tuvo, yo lo experimenté y puedo dar fe de lo que es vivir sin las leyes del mercado y del dinero, es extraordinario, porque el diálogo entre las personas no está mediado por el interés. Tuve el privilegio histórico de haber vivido ese suspiro de la historia, lo voy a tener como anhelo siempre, porque así como vi las deficiencias, vi también la inyección de espiritualidad. Además, Cuba tiene muy metido adentro el tema de la liberación desde un punto de vista del ideario martiano (de José Martí), en el sentido de ser cultos para ser libres.
- ¿Coincide en que América Latina a excepción de algunos países centroamericanos, México y Colombia, está históricamente en su mejor momento político?
- Yo creo que sí porque como nunca antes consignas del pasado como la integración están plenamente vigentes. Creo que estamos en el sentido de lo que tenemos que hacer, cuestionando las lógicas del sistema, se están abriendo pistas, independientemente de si triunfaremos. Hay un tránsito hacia una racionalidad diferente y triunfaremos cuando el mundo sea diferente. No me inquieta en este proceso del caminar que estos gobiernos populares de América Latina se reelijan o no, lo que me interesa es si apuntalan y fortalecen el sujeto colectivo y puedo decir que todos lo están haciendo. En ese sentido la revolución cubana ha tenido siempre claro la participación del sujeto, una participación sui generis porque está organizada de forma vertical pero que de todas maneras se ha dado el tiempo para escuchar las opiniones del pueblo y por eso ahí está Cuba.
- ¿Los movimientos sociales en América Latina han sido papel predominante en el ascenso de gobiernos populares?
- Yo creo que los movimientos sociales han tenido un papel fundamental en las luchas contra el neoliberalismo, que son las luchas contra el sistema que hay, son las resistencias por la vida. Estos últimos treinta años tienen que ver con la constitución de la nueva mentalidad de los movimientos sociales, poniendo énfasis en la defensa de la vida no por el cese de la explotación como ocurría en los años 70. Por supuesto que en la lucha por la defensa de la vida está el cese de la explotación, eso les da una nueva tónica muy fuerte a los movimientos y un entronque político muy serio que los partidos políticos no logran cambiar ni entender porque sigue aferrados a que el problema es el pulso electoral, qué representan, o hacer la revolución como una tarea partidaria, cuando eso ya fue. En cambio los movimientos sociales crecieron y maduraron con otra lógica y aprendieron que la vida se defiende en todos los ámbitos y esa defensa es el primer y último acto político de la historia, mientras que los partidos no comprenden eso, y con su mentalidad muy estrecha consideran que el objetivo es la militancia en sus filas. Por ello se puede afirmar que los movimientos abonaron el camino de la llegada de los gobiernos populares porque fueron protagonistas de resistencias y luchas de los pueblos. Después hay diferencias en los procesos con ritmos, historias y disputas distintas, como ocurre por ejemplo con los casos de Ecuador y Bolivia. Mientras haya tensiones en estos procesos políticos implica que hay diálogo, que hay debate.
- Efectivamente, en los casos de Bolivia y Ecuador hay una permanente tensión y hasta rupturas entre los gobiernos de Morales y Correa con los movimientos indígenas y sociales…
- Sí, es que la constitución del sujeto es permanente, es parte del caminar, por ello es importante tener presente que el haber constituido gobierno reclama como nunca antes seguir en la disputa de la construcción social, cultural, económica y política de lo nuevo, incluyendo a los actores en el proceso de cambio y transformación que es y será siempre, a la vez y en primer lugar, un proceso de transformación. La instalación de un gobierno popular supone la conformación de nuevas interrelaciones sociales y el surgimiento de nuevas contradicciones, conflictividades, afinidades e interacciones de fuerzas e intereses sociales, económicos, culturales y políticos acorde con la nueva realidad política e institucional, de conjunto, estas configuran un nuevo mapa sociopolítico que define nuevas tareas y desafíos a los actores sociales, ahora claramente confrontados en su matriz política o sociopolítica.
- Usted ha señalado que la izquierda requiere de una autotransformación igual a la ocurrida en la Iglesia Católica con el Concilio Vaticano II. ¿Hacia dónde debe apuntar esa transformación de la izquierda?
- Esto implica una mentalidad muy abierta, un construir en medio de la coyuntura, porque el sujeto no solo se construye en el acontecimiento, hay que meterse dentro del sujeto, y el político o el intelectual se ubica afuera, hay que estar atentos a sus contradicciones y a sus cambios. Y por eso es que la izquierda necesita un Concilio Vaticano II para darse cuenta de que es el pueblo el que hace los cambios y no los mil o diez mil militantes que están en los partidos, que es fundamental trabajar con la gente, desde la gente y para la gente. Hay que abrir las puertas, hay que salir de la cripta partidaria y habrá que ver cuáles son las formas nuevas, y si uno se dispone a escuchar entre todos se puede construir una conducción colectiva. Es indispensable quitarse las anteojeras instaladas sistemáticamente por el capital, romper con las fragmentaciones de las realidades y conciencias. Para que el humanismo tenga posibilidades de triunfar sobre la barbarie hay que dar la batalla de construir una nueva conciencia colectiva diferente a la acuñada por el capitalismo y en eso la izquierda puede aportar si cambia la concepción y la acción política, poniendo fin a su distanciamiento jerarquizado sustituyéndolo por el diálogo permanente, el aprendizaje mutuo, la horizontalidad en las decisiones y el control popular.
Fernando Arellano Ortiz / Cronicon.net
Tomado: Rebelión.org
Galeano en Cuba y en Casa: “Ninguna Revolución tan ofrecida a los demás como la cubana”
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Galeano junto al presidente de Casa de las Américas, el escritor Roberto Fernández Retamar este 12 de enero. |
Cuando restan apenas unos días del encuentro de esa obra y sus lectores cubanos, el portal informativo de la Casa de las Américas, La Ventana, recogió algunos momentos del primer encuentro de Eduardo Galeano con la prensa.
De vuelta a Cuba y a la Casa, sin haberme ido
«Estoy muy contento de volver a la Casa y a Cuba. A la Casa de las Américas, que es mi casa, y a Cuba porque, aunque hace años que no vengo, siento como que vuelvo sin haberme ido. Cuba siguió siempre viva dentro de mí, en mis palabras, en mis actos y en mi memoria: todo lo que de aquí recibí, en una relación en la que yo jamás oculté ninguna de mis discrepancias o mis dudas; pero tampoco oculté mi admiración por esta Revolución que es un ejemplo de dignidad nacional, en un mundo donde el patriotismo es el obligado privilegio de los países ricos y poderosos, pero negado a los pequeños y pobres.
«No conocí en mi vida otro país tan solidario como este, ninguna Revolución tan ofrecida a los demás como ha sido y es la Revolución cubana. Todo el resto son espacios de debate, de dudas que están siendo en alguna medida respondidas por este proceso de cambios que la Revolución está viviendo ahora y a los cuales, quienes la queremos, damos la bienvenida».
Las venas abiertas de un autor de cabecera
«Con Las venas abiertas de América Latina tengo una relación como la de Quino con Mafalda. A Quino le identifican con ella y él la reconoce como una criatura suya, pero a veces le irrita Mafalda porque el resto de su obra queda opacada por el prestigio de esa niña terrible. Con Las venas… me pasa lo mismo. Se ha convertido en un libro de enorme difusión al cabo de los años, lo que ha conspirado contra la repercusión que me habría gustado ver en obras posteriores. Es una relación contradictoria, pero comparto con Hegel, Marx y los indios precolombinos que la contradicción es el motor de la historia, así que no me sorprende que la habite yo mismo.
«Escribí el libro para poder llegar a tiempo al concurso Casa. Recoge cuatro años de viajes y andares, que cristalizaron en ese libro escrito en noventa noches. Trabajaba en la universidad y en editoriales privadas, ocupándome de corregir textos sobre la vida sexual de los ratones, y solo por la noche escribía en máquina (aún no había conocido el placer enorme de escribir a mano). Noventa noches sin dormir hicieron posible que entregara a la embajada de Cuba el original de Las venas… que perdió el concurso. ¡Mi amor por la Casa de las Américas no empezó siendo correspondido [ríe], era como una pasión inútil!
«Aquel jurado de prestigiosas figuras de la izquierda, según supe después, consideró que el libro no era lo suficientemente serio como para recibir el Premio. Era un periodo en el que todavía la izquierda confundía la seriedad con el aburrimiento. Por suerte, eso fue cambiando y en nuestros días se sabe que el mejor aliado de la izquierda es la risa».
Espejos para una historia universal
«Es un libro que anda por unas cuantas ediciones. Es el penúltimo, porque acabo de publicar Los hijos de los días.
«Espejos. Una historia casi universal se ha traducido a varias lenguas. Es una tentativa de colaborar a la recuperación del arcoíris terrestre. No es que tenga la certeza, pero sí la sospecha, de que el arcoíris terrestre contiene más fulgores que el celeste. Es más hermoso el nuestro que el de los dioses de arriba. Quería ayudar a recuperar esos colores perdidos porque estamos ciegos, mutilados por una larguísima tradición de racismo, de machismo, de elitismo, de militarismo y de otros “ismos” que nos impiden descubrirnos en toda la plenitud de nuestra belleza posible.
«Espejos es un libro que recoge esas voces que nos ayudan a sabernos bastante mejores de lo que creemos que somos».
Indignos o indignados: no se puede ser neutral
«Las esperanzas andan por todas partes, no solamente donde salen a la luz pública o convocan la atención publica. Eso va creciendo como el moho en la piedra, como decía Violeta Parra, muy lentamente, como crece el amor. Sería injusto que mencionara como ejemplos a un país u otro, porque además no creo en esas cosas. Creo que los procesos de cambio que de veras se dan, crecen de abajo hacia arriba y de adentro hacia afuera, de modo que a veces son silenciosos, casi secretos, pero existen en todas partes y a veces nos sorprenden.
«Por ejemplo, este fenómeno mundial de los indignados estalló de golpe y no hay quien lo pare, porque la indignación tiene una capacidad de contagio sorprendente. Es una de las buenas noticias que el mundo tiene, más allá de las etiquetas que le quieran poner a las cosas, si de izquierda o de centroizquierda. Lo que importa es confirmar que el planeta está dividido entre los indignos y los indignados, en un mundo que obliga a la indignidad. Neutral no se puede ser».
Otra vez, nos duele Roque
El pasado 9 de enero, un tribunal salvadoreño declaró que el caso que condena a los principales acusados del asesinato de Roque Dalton ha prescrito. Galeano, quien se ha declarado más de una vez «uno de sus principales dolientes», dijo a La Ventana que la decisión «es una infamia»:
«Borges escribió una historia universal de la infamia, pero se quedó corto. La capacidad de infamia no cabe en tomos: se fecunda todo el tiempo como la capacidad de alegría. Roque fue condenado por tener un indoblegable sentido del amor y del humor, lo mataron por discrepar. Fuimos muy amigos, me devolvía la alegría cada vez que nos encontrábamos. Nada que ver con otros intelectuales de izquierda que cometen el pecado de la solemnidad, uno siente que habla con una estatua. Roque era muy de carne y hueso. Quienes lo mataron son unos criminales. En uno de los escritos que integran este libro nuevo yo digo que lo mataron por desobediente. Lo leeré el martes 17 en la Casa, cuando lea también algunos fragmentos de Espejos».
La Ventana
Tomado: Lapupilainsomne.wordpress.com
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