El tema del aborto levanta exaltaciones y controversias. Quedémonos tranquilos: no sólo en la Argentina. Pero más allá de la pasión vale la pena siempre medirse en una discusión donde, tanto en el plano de la doctrina como en el de la práctica, se permita correr el velo de la hipocresía, la falsedad y el disimulo.
Confieso que en la tarea pastoral de cualquier clérigo, sea cual fuere la fe que profese, se presentan de manera frecuente situaciones de jóvenes, niños todavía, que no poseen la madurez suficiente para enfrentar la vida con la bendición de un hijo, transformándose prácticamente en una maldición.
Sin ir más lejos, la semana pasada se acercó una madre con una chica de trece años, estudiante de un colegio secundario, con la angustiosa noticia que confirmaba el embarazo de la adolescente.
¿Qué debo hacer? ¿Exigirle que se case, cuando su novio tiene catorce? ¿Condenarla a asumir responsabilidades maternas cuando sé que resulta imposible? Desde ese lugar de piedad ni las mujeres que abortan son asesinas ni el hecho de abortar es agradable para nadie. Entonces, para decirlo sin eufemismos, el aborto se practica y existe, le guste o no a la vecina, al religioso, al legislador o al juez. La discusión de fondo es si se debe seguir haciéndolo a escondidas –y en lugares poco salubres– o si se puede legalizar tomando las medidas de prevención e higiene correspondientes. Quien tiene plata se lo hace, y el que no, se la banca o se termina muriendo. Tal vez, rever esto es una manera de igualar los derechos entre los que más y los que menos tienen.
La trama del aborto ocupa un lugar relevante en las diversas fuentes judías, especialmente en el Talmud y en distintos códigos de la tradición judía. Ya en la Mishná, primera exégesis y código de la ley judía compilada por Rabi Iehuda en el siglo II, se hace referencia directa al tema. En el tratado de Oholot 7:6 leemos: “Si una mujer tiene dificultades en el parto (y su vida está en peligro) se fracciona el feto en su matriz, y se lo extrae parte por parte, porque su vida toma precedencia sobre la del feto”.
A través de este texto es posible inferir tres principios:
1) Teniendo en cuenta el carácter taxativo del caso del aborto en esta fuente, se deduce que dada la situación traumática que implica para la mujer el acto de abortar, esta tradición no admite, obviamente, el aborto como método anticonceptivo. Sí son aprobados diferentes métodos anticonceptivos que se registran en otras fuentes.
2) El aborto es permitido en determinadas circunstancias; especialmente si la continuación del embarazo pone en peligro la vida de la madre. El pensamiento rabínico, con algunas divergencias, basándose en la Mishná, interpretó que la mínima razón de peligro tanto físico como psíquico deben ser tomadas en cuenta para justificar el aborto.
3) Si bien la extracción del feto puede percibirse como una agresión, el espíritu de la Mishná no refleja el hecho de que el aborto tenga carácter o estatus de asesinato. Debe considerarse como criminal únicamente la acción de suspender el desarrollo de la vida que está fuera del seno materno. Este último punto tiene relación con la discusión de si el feto posee o no el estatus de persona.
En el Talmud, que es una fuente interpretativa de la Mishná (Guitin 23:b), aparece una referencia del Rabi Iehuda, de manera coherente con lo expresado en la Mishná, dictaminando que “el feto es como si fuera un miembro de la madre”, lo que significa que todo el tiempo en el que el ser esté en el vientre materno no se lo considera dentro de la categoría de “persona”.
Otras circunstancias, sobre las cuales nuestras fuentes hacen referencia explícita y que se consideran como justificativos de aborto son el embarazo como producto de una violación o de una relación incestuosa, tomando como base las fuertes condenas bíblicas en relación a ambas circunstancias.
El aborto, en casos de detección precoz de malformaciones serias, producto de enfermedades contraídas por la madre o por uso de drogas y estupefacientes, ha sido un tema de discusión, considerándose mayoritariamente como aceptable.
Por último, como dato histórico, durante la Shoá, el Holocausto, en el gueto de Kovno, Polonia, los nazis establecieron que cada mujer judía que estuviese embarazada debía ser ejecutada inmediatamente. Como resultado de ello, en el año 1942 el rabino Efraim Oshry autorizó a todas las mujeres del gueto a abortar, para salvar sus vidas.
Daniel Goldman
Rabino de la Comunidad Bet El.
Tomado: Página 12
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22 may. 2010
¿A escondidas o abiertamente? Esa es la cuestión
El tema del aborto levanta exaltaciones y controversias. Quedémonos tranquilos: no sólo en la Argentina. Pero más allá de la pasión vale la pena siempre medirse en una discusión donde, tanto en el plano de la doctrina como en el de la práctica, se permita correr el velo de la hipocresía, la falsedad y el disimulo.
Confieso que en la tarea pastoral de cualquier clérigo, sea cual fuere la fe que profese, se presentan de manera frecuente situaciones de jóvenes, niños todavía, que no poseen la madurez suficiente para enfrentar la vida con la bendición de un hijo, transformándose prácticamente en una maldición.
Sin ir más lejos, la semana pasada se acercó una madre con una chica de trece años, estudiante de un colegio secundario, con la angustiosa noticia que confirmaba el embarazo de la adolescente.
¿Qué debo hacer? ¿Exigirle que se case, cuando su novio tiene catorce? ¿Condenarla a asumir responsabilidades maternas cuando sé que resulta imposible? Desde ese lugar de piedad ni las mujeres que abortan son asesinas ni el hecho de abortar es agradable para nadie. Entonces, para decirlo sin eufemismos, el aborto se practica y existe, le guste o no a la vecina, al religioso, al legislador o al juez. La discusión de fondo es si se debe seguir haciéndolo a escondidas –y en lugares poco salubres– o si se puede legalizar tomando las medidas de prevención e higiene correspondientes. Quien tiene plata se lo hace, y el que no, se la banca o se termina muriendo. Tal vez, rever esto es una manera de igualar los derechos entre los que más y los que menos tienen.
La trama del aborto ocupa un lugar relevante en las diversas fuentes judías, especialmente en el Talmud y en distintos códigos de la tradición judía. Ya en la Mishná, primera exégesis y código de la ley judía compilada por Rabi Iehuda en el siglo II, se hace referencia directa al tema. En el tratado de Oholot 7:6 leemos: “Si una mujer tiene dificultades en el parto (y su vida está en peligro) se fracciona el feto en su matriz, y se lo extrae parte por parte, porque su vida toma precedencia sobre la del feto”.
A través de este texto es posible inferir tres principios:
1) Teniendo en cuenta el carácter taxativo del caso del aborto en esta fuente, se deduce que dada la situación traumática que implica para la mujer el acto de abortar, esta tradición no admite, obviamente, el aborto como método anticonceptivo. Sí son aprobados diferentes métodos anticonceptivos que se registran en otras fuentes.
2) El aborto es permitido en determinadas circunstancias; especialmente si la continuación del embarazo pone en peligro la vida de la madre. El pensamiento rabínico, con algunas divergencias, basándose en la Mishná, interpretó que la mínima razón de peligro tanto físico como psíquico deben ser tomadas en cuenta para justificar el aborto.
3) Si bien la extracción del feto puede percibirse como una agresión, el espíritu de la Mishná no refleja el hecho de que el aborto tenga carácter o estatus de asesinato. Debe considerarse como criminal únicamente la acción de suspender el desarrollo de la vida que está fuera del seno materno. Este último punto tiene relación con la discusión de si el feto posee o no el estatus de persona.
En el Talmud, que es una fuente interpretativa de la Mishná (Guitin 23:b), aparece una referencia del Rabi Iehuda, de manera coherente con lo expresado en la Mishná, dictaminando que “el feto es como si fuera un miembro de la madre”, lo que significa que todo el tiempo en el que el ser esté en el vientre materno no se lo considera dentro de la categoría de “persona”.
Otras circunstancias, sobre las cuales nuestras fuentes hacen referencia explícita y que se consideran como justificativos de aborto son el embarazo como producto de una violación o de una relación incestuosa, tomando como base las fuertes condenas bíblicas en relación a ambas circunstancias.
El aborto, en casos de detección precoz de malformaciones serias, producto de enfermedades contraídas por la madre o por uso de drogas y estupefacientes, ha sido un tema de discusión, considerándose mayoritariamente como aceptable.
Por último, como dato histórico, durante la Shoá, el Holocausto, en el gueto de Kovno, Polonia, los nazis establecieron que cada mujer judía que estuviese embarazada debía ser ejecutada inmediatamente. Como resultado de ello, en el año 1942 el rabino Efraim Oshry autorizó a todas las mujeres del gueto a abortar, para salvar sus vidas.
Daniel Goldman
Rabino de la Comunidad Bet El.
Tomado: Página 12
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Derecho al Aborto
16 oct. 2009
Uruguayas desnudas por el aborto libre y los derechos sexuales
Veinte mujeres recorren con el torso descubierto las calles de Montevideo para reivindicar el reconocimiento de sus derechos sexuales y reproductivos
Veinte mujeres uruguayas recorrieron algunos de los lugares más céntricos de Montevideo con sus torsos desnudos y pintados para reivindicar el reconocimiento de los derechos sexuales y reproductivos en Uruguay.
Enmarcada en la campaña "Tus derechos sexuales y reproductivos valen" de la organización Mujer y Salud en Uruguay, la iniciativa atrajo la atención de numerosos viandantes, que se detuvieron para contemplar el desfile de estas mujeres y, en muchos casos, tomar fotografías.
Con el rostro maquillado de blanco y la imagen de la campaña -una flor rodeada de colores- pintada en el torso, el colectivo trató de "instar a la reflexión sobre la importancia de los derechos sexuales y reproductivos, que afectan a la calidad de vida de mujeres y hombres", dijo su organizadora, Daniela Tellechea.
Indicó que otro de los objetivos de la campaña pasa por "demandar al sistema político que haga propuestas" concretas e incluya temas como el aborto o la homofobia en la campaña electoral en curso para los comicios que Uruguay celebra el próximo 25 de octubre.
"El sistema político tiene que contar cómo va a solucionar problemas como el crecimiento del VIH entre las mujeres o el aborto ilegal y clandestino", opinó Tellechea, quien animó a "todos los uruguayos" a sumarse a esta campaña.
Aborto libre y legal
El presidente uruguayo, Tabaré Vázquez, vetó el año pasado el proyecto de ley sobre derechos sexuales y reproductivos aprobado por el Parlamento, que permitía el aborto en las 12 primeras semanas del embarazo, así como en casos de violación o de peligro vital para la madre.
En la marcha, frases como "¿Qué propone tu candidato?" o "Cada 20 minutos, un aborto clandestino en Uruguay" adornaban las espaldas de esta manifestación de mujeres, que inició su recorrido en el Palacio Legislativo de Montevideo, sede del Parlamento.
Después, se dirigieron a la Plaza de la Independencia, donde se encuentra la sede de la Presidencia de Uruguay, y, por último, se detuvieron en la Plaza Libertad, "un lugar muy emblemático" y escenario de muchas otras "demandas de este tipo, en defensa de los derechos humanos", indicó Tellechea.
Tomado de Público
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