6 sept 2010

¿Dónde estamos? ¿Hacia dónde vamos?

Caricatura: Pedro

Como es sabido, si ante una escalera que desciende uno hace los movimientos necesarios y, en cambio, para subir los peldaños pierde pie, se desbarranca y se rompe el cuello. Igualmente, en política, es esencial ver en qué fase estamos para determinar con realismo, qué deberemos enfrentar y qué podremos hacer.

La crisis actual del capitalismo es la más profunda y vasta jamás conocida, pero es también la primera en la que está ausente una fuerza que luche por una alternativa al sistema. Ésta es, en efecto, la primera gran crisis sin socialistas que enfrenta sólo luchas locales defensivas, desesperadas, en los países europeos. El valor y la persistencia de los trabajadores griegos no ha despertado solidaridades ni ha podido modificar las medidas draconianas que el capital financiero mundial impuso a la socialdemocracia griega, obediente y servil. No ha bastado tampoco que la desocupación juvenil en Italia y en Francia llegue al 40 por ciento para imponer movilizaciones y una huelga general, que las direcciones sindicales españolas "comunistas" y "socialistas" han postergado por meses para demostrar su voluntad de ceder todo lo que les sea posible. Por otra parte, en Estados Unidos el único movimiento de masas democrático y defensivo es el de los inmigrantes indocumentados. Y ni en Rusia ni en Europa oriental, a pesar de la caída de los ingresos y de los efectos sociales de la crisis (que ha potenciado, por ejemplo, la trata de blancas), ha habido movimientos sociales importantes.

Caricatura: Martirena

El capitalismo quiere salir de la crisis con su tasa de ganancia intacta aumentando la edad para jubilarse (aunque así cierre cada vez más el acceso al trabajo a los jóvenes y precarios), robando sus contribuciones a jubilados y pensionados, reduciendo los salarios reales (aunque eso disminuya también el consumo masivo y la construcción de viviendas), desplazando las empresas donde los salarios son menores y no hay resistencia sindical (como en China y en Europa ex "socialista"), implantando cada vez más leyes liberticidas y anulando conquistas históricas, como la jornada de ocho horas o la protección del trabajo femenino o infantil.

Como el capitalismo no cae por sí solo, está recomponiendo su equilibrio volviendo a finales del siglo XIX, porque no enfrenta gran resistencia y no tiene miedo a una explosión social, que nadie prevé ni prepara, ni está en la conciencia y en el orden del día de sus víctimas. Sus dos armas principales son la división étnica, cultural y nacional de los trabajadores, resultante de enormes migraciones, factor que traba una respuesta unificada al enemigo común, y las muy desprestigiadas pero aún existentes direcciones burocráticas sindicales, preocupadas por mantener sus privilegios y convencidas de que aún hay espacio para negociar con los capitalistas, que van a por todo.

Sin la presencia activa de los trabajadores de Europa y Estados Unidos la lucha contra el capital financiero adopta en algunos países sudamericanos (Venezuela, Bolivia, Ecuador, Honduras) la forma de movimientos nacionales y nacionalistas policlasistas masivos, dirigidos por algunos sectores radicalizados de las clases medias. En esos movimientos que unen un proceso de descolonización, la búsqueda de la igualdad entre las etnias, el odio a la alianza entre la oligarquía local y el imperialismo, y un fuerte deseo de integración social y de modernización del país, la vaga e indefinida reivindicación del socialismo del siglo XXI expresa que nadie quiere repetir la experiencia burocrática totalitaria del estalinismo y por eso busca otro socialismo democrático y pluralista, pero también que nadie tiene claro qué entiende por socialismo, a no ser que eso signifique una política de independencia nacional, la extensión de los derechos democráticos y una redistribución de los ingresos estatales. Las grandes huelgas en Bangladesh, por su parte, son un inmenso ¡basta! a los sufrimientos de las textiles, pero no plantean ninguna reivindicación antisistémica.


Estamos, pues, en uno de los momentos más negros de la historia humana, sufriendo la iniciativa y la ofensiva del imperialismo debilitado, pero que quiere salir de su crisis y evitar una catástrofe social interna mediante una guerra contra los trabajadores y con la aplicación de medidas bélicas de envergadura que amenazan la existencia de la civilización y de sus bases naturales.

Como sostén para la esperanza contamos, sobre todo, con la posibilidad de que se extiendan y generalicen las huelgas en China, que han obtenido grandes aumentos de salarios y derechos para los obreros. La conquista de una posición de fuerza por los trabajadores de ese país, la creación de sindicatos independientes o de comités de fábrica podrían acabar con la superexplotación de la población y del ambiente. China podría dejar de ser productora de chatarra barata sobre la base de salarios de hambre y condiciones de trabajo infames. Eso repercutiría en todo el mundo. Pero, aunque hay que hacer todos los esfuerzos para que los trabajadores chinos comiencen a tener conciencia proletaria, este proceso sólo está en sus comienzos.

Mientras tanto, lo posible es unir y coordinar las luchas defensivas, desarrollar la solidaridad con ellas para crear conciencia colectiva y, sobre todo, hacer un balance de por qué el "socialismo real" no sólo no era socialismo sino que era antisocialista, y es indispensable recuperar todo lo que en el marxismo sigue siendo válido. Hay que elevar la lucha de ideas. No puede haber socialismo sin grandes movilizaciones y luchas, pero este sistema no es un mero producto de ellas sino de la comprobación, en la acción, por parte de grandes masas de trabajadores, de que el análisis del capitalismo y las propuestas programáticas socialistas son factibles.

Guillermo Almeyra

Tomado: Que Hacer

Guerra o paz/guerra y paz


Poder imperial y pueblos del Tercer Mundo

La cuestión sobre la guerra y la paz evoca muchas respuestas contradictorias. Para los ideólogos y militaristas civiles en Washington, la ‘paz’ se puede asegurar mediante la consolidación de un imperio mundial que a su vez conlleva… la perpetuación de la guerra por todo el planeta. Para los ideólogos y portavoces políticos de las corporaciones multinacionales (CMNs), el funcionamiento del libre mercado, combinado con el uso selectivo de la fuerza imperial en determinadas circunstancias "estratégicas", puede asegurar la paz y la prosperidad.

Para los pueblos y naciones oprimidos del Tercer Mundo, la paz sólo puede ser consecuencia de la autodeterminación y de la ‘justicia social’ –-la eliminación de la explotación y de la intervención imperial y el establecimiento de democracias participativas basadas en la igualdad social. Para muchas de las fuerzas progresistas en Europa y EEUU, un sistema de instituciones y leyes internacionales, obligatorio para todas las naciones, podría fortalecer la resolución pacífica de conflictos, controlar la conducta de las CMNs y defender la autodeterminación de los pueblos.

Cada una de esas perspectivas tiene serias deficiencias. Se ha demostrado que la doctrina militarista de la paz alcanzada mediante el imperio ha sido la receta ideal para la guerra durante los tres últimos milenios y especialmente durante el período contemporáneo, de lo que dan prueba las sublevaciones anticoloniales y guerras populistas del pasado y del presente por toda Asia, Africa y Latinoamérica.

La idea de combinar el poder del mercado y la fuerza selectiva para asegurar la paz ha engañado a pocos, y menos aún a los pueblos del Tercer Mundo: En Latinoamérica, durante las últimas dos décadas, las sublevaciones populares encaminadas a derrocar a los clientes del ‘libre mercado electoralista’ del imperio euroestadounidense nos dan testimonio de su constante vulnerabilidad.

En los lugares donde han conseguido triunfar, los movimientos anti-imperialistas han reemplazado una forma de imperialismo (gobierno directo) para caer víctimas de otra basada en las ‘fuerzas de mercado’. Por otra parte, en las naciones post-coloniales, las guerras étnicas y de clase aparecieron bajo el auspicio de revolucionarios ‘nacionalistas’ y socialistas que después se convirtieron en las nuevas elites privilegiadas.

Finalmente, el camino institucional-legalista para la paz ha sufrido un gran desgaste al reproducir las desigualdades globales en cuanto a poder político-social en las instituciones ‘internacionales’ y en su personal judicial. Así, en cuanto a la forma, proporcionan un marco ‘internacional’, en cuanto a la sustancia, sus normas de procedimiento, omisiones y selecciones, tanto de actos como de actores criminales, no hacen sino reflejar el interés político de los poderes imperiales.

Lo que estoy sugiriendo es que necesitamos avanzar más allá del antiimperialismo para que las luchas por la auto-determinación recojan también la emancipación de clase. Tenemos que argumentar y luchar para que haya una nueva correlación de fuerzas socio-políticas que proporcione a las instituciones internacionales y al personal que las sirve una perspectiva de clase que favorezca a las naciones oprimidas y a las clases explotadas. Esto significa apoyar las tendencias democráticas, laicas y socialistas dentro de los movimientos antiimperialistas: apoyando estructuras institucionales internacionales pero enfatizando, de forma profunda y permanente, su contenido nacional y de clase.

Finalmente, aunque es necesario por objetivos tácticos reconocer los conflictos y divisiones potenciales entre militares y imperialistas de mercado (y alianzas momentáneas), es importante no perder de vista sus objetivos estratégicos comunes (construcción del imperio) aunque puedan diferir acerca de los medios.

Controversias contemporáneas: paz y guerra
Académicos, activistas contra la guerra, políticos y periodistas han señalado un conjunto reducido de circunstancias y procesos a la hora de analizar las perspectivas para la guerra y para la paz. En este documento nos centraremos en cuatro importantes tesis y en sus implicaciones.

El ‘poder en decadencia’ de EEUU y las nuevas guerras
Derrotas imperiales y nuevas guerras
Interdependencia económica y amenazas militares
Nuevas configuraciones del poder y conflictos y convergencias anti-imperialistas Las teorías que se decantan a favor de la tesis de que el imperialismo estadounidense es un ‘poder en decadencia’ son parciales, engañosas y pueden llevar a cometer errores políticos graves. Aunque es verdad que la economía doméstica de EEUU (lo que yo llamo la "República") enfrenta serios problemas estructurales (déficits presupuestario y comercial crecientes, endeudamiento excesivo, caída de la industria manufacturera y crecimiento de una economía especulativa), el ‘Imperio’ –las operaciones exteriores de las CMNs, bancos y bases militares- se extiende.

No están en ‘decadencia’. Muy al contrario, uno podría argumentar que es la expansión exterior económica la que engendra el aumento de las intervenciones militares. EEUU todavía lidera el porcentaje de CMNs, entre las 500 más importantes (casi el 50%), comparado con Europa, Asia y el resto del mundo; y, en varios sectores importantes como la tecnología de la información, las finanzas y la industria manufacturera (aeronáutica), EEUU es el poder dominante. EEUU dirige el mundo en inversión, investigación y desarrollo (I y D) y registra un alto crecimiento en productividad. El volumen de las ganancias en I y D se destina sin embargo a las operaciones de las CMNs en sus filiales en el exterior, mientras que las ganancias y beneficios de la productividad se transfieren a la economía financiera doméstica y a la manufactura exterior. El problema no es una decadencia absoluta de EEUU sino el desigual desarrollo entre el ‘Imperio’ y la ‘República’. Más específicamente, mientras el Imperio crece, la República disminuye.

La economía doméstica y la sociedad asumen los costes de financiación, subvencionando y proporcionando soldados para el imperio. Esta es la causa de que las costosas y prolongadas guerras imperiales hayan provocado enfrentamientos y oposición masivos recientemente. A diferencia de tiempos pasados, en los que el imperio creó una ‘aristocracia obrera’, hoy en día el imperialismo va acompañado del empobrecimiento de la fuerza de trabajo, la reducción del gasto social y la creación de una fuerza laboral precaria.

Frente a la expansión interna y la descomposición doméstica, emergen al menos dos importantes políticas imperiales: una aboga por crear nuevas ‘crisis’, con una escalada del militarismo que ‘distraiga’ la oposición interna con llamamientos chauvinistas y tratando de imbuir miedo a las amenazas externas a fin de crear ‘cohesión’ tras el imperio. La segunda teoría argumenta que nuevas guerras exacerbarán la oposición doméstica, que la propagando ‘chauvinista’ y del ‘miedo’ en aras de la guerra ha perdido su eficacia en vista de las pérdidas materiales experimentadas por las masas, y que es hora de dedicarse a la diplomacia (para captar competidores imperiales), disminuir el ejército colonial e incrementar el papel de los cipayos locales. Según esta teoría, esto supondría reducir los déficits presupuestarios y concentrar los recursos estatales en promover el libre mercado, el comercio y los acuerdos de inversión internacionales.

Caricatura: Bonil


Derrotas imperiales y nuevas guerras
Los poderes imperiales que en su camino hacia el imperio sufren derrotas militares, diplomáticas y políticas pueden responder de forma contradictoria dependiendo de la profundidad y alcance de la derrota y de las consecuencias políticas resultantes. Fundamentalmente, los poderes imperialistas responden ante las derrotas militares de dos formas:

Buscando nuevos caminos que resulten más fáciles (al menos a los ojos de los consejeros políticos) para ganar guerras que logren distraer a la gente de su derrota, que refuerce la moral entre los militares y que tranquilice a aliados y clientes sobre de su continuada capacidad para proyectar poder;
Retirándose del campo de batalla, reduciendo su perfil militar para neutralizar la oposición interna a la construcción del imperio, disminuir el aislamiento político internacional y reasignar recursos políticos, económicos y militares a defender el sistema como un todo.

La administración Bush ha adoptado la estrategia de nuevas guerras –amenazas de invasión, ataques militares, sanciones económicas y golpes de estado ("cambio de régimen")- contra Siria, Irán y Venezuela, a pesar de estar teniendo que enfrentarse a la derrota en su guerra en Iraq y al aumento de la insurgencia en Afganistán. Incluso aunque los militaristas civiles de la guerra en Iraq encuentren la oposición de una mayoría de sus ciudadanos y se vean abandonados por un número cada vez mayor de sus ‘socios en la coalición’, siguen lanzando nuevas campañas de propaganda en los medios de comunicación, satanizando a los países que les da la gana y creando ‘tensión internacional’ con la esperanza de recuperar la cohesión interna y lograr nuevos ‘socios de coalición’ más allá del mundo anglosajón.

Cuando se enfrentan a importantes derrotas militares, los consejeros políticos del imperio estadounidense recurren con frecuencia a invasiones "exitosas" de países pequeños y débiles para vencer el anti-militarismo civil. Por ejemplo, tras la derrota en Vietnam, EEUU invadió la pequeña isla caribeña de Granada y después Panamá. Partiendo de estas conquistas imperiales, Washington volvió con éxito a las guerras aéreas contra Yugoslavia e Iraq (la primera Guerra del Golfo), creando la mística doméstica de un ejército "invencible y honesto" preparado y dispuesto para invadir Iraq.

En el curso de los tres años de firme e interminable resistencia y de 15.000 soldados muertos y heridos y con un coste de 300.000 millones de dólares, la mística se ha evaporado y ha sido sustituida por desencanto y oposición.

La segunda respuesta imperial ante la derrota militar es cortar las pérdidas, reducir las confrontaciones domésticas y canalizar de forma temporal la construcción del imperio por otras vías: a saber, alquiler de guerras, operaciones secretas llevadas a cabo por unidades de operaciones especiales e intensificación de la competencia económica en los mercados de acciones. Se ha comprobado que ese giro, de guerra a gran escala a guerra de baja intensidad y construcción del imperio dirigida por el mercado, constituye sólo una pausa temporal entre las guerras imperiales.

Tras la guerra de Vietnam, EEUU cambió al sistema de operaciones secretas cuando se propuso derrocar el gobierno socialista democrático de Chile, financió fuerzas mercenarias en Angola, Mozambique, Nicaragua, Afganistán e impuso con éxito regímenes neoliberales para abrir nuevos mercados y oportunidades de inversión por todo el Tercer Mundo y la extinta Unión Soviética.

En resumen, las derrotas imperiales provocadas por movimientos de liberación nacional consiguen cambiar las políticas del imperio en algunos casos, pero no afectan a las instituciones subyacentes y fuerzas socio-económicas que dirigen las guerras imperiales. Está aún sin verificar la doctrina de las guerras múltiples ante las derrotas pero entra dentro de lo posible que, en las actuales condiciones económicas y militares, el gobierno de EEUU logre exacerbar la oposición interna y hacer que se extienda y profundice la resistencia armada, particularmente en el mundo musulmán, Oriente Medio y Latinoamérica, si se decide a atacar al gobierno electo de Venezuela.

Por desgracia, en las circunstancias presentes, las instituciones políticas y legales internacionales han fracasado a la hora de hacer cumplir las convenciones y los códigos legales. Bajo el secretariado de Kofi Annan, las Naciones Unidas han ayudado e instigado agresiones estadounidenses contra Afganistán; han proporcionado cobertura legal a la ocupación colonial estadounidense de Iraq al reconocer a su gobierno títere, y han rechazado condenar el uso sistemático de la tortura por parte de Washington y la detención ilegal e indefinida de sospechosos. La investigación que una comisión de Naciones Unidas llevó a cabo sobre el asesinato del político multimillonario libanés, Hariri, acabó haciendo acusaciones contra el gobierno sirio basándose en testigos dudosos y en evidencias circunstanciales que ningún tribunal independiente de justicia aceptaría.

El Tribunal Internacional para Yugoslavia, subvencionado por NNUU, ha rechazado considerar los crímenes de guerra de EEUU, del Reino Unido y de Kosovo – incluidos el bombardeo feroz de ciudades, la limpieza étnica de los serbios y la ocupación y fragmentación del territorio serbio. En una palabra, el derecho internacional debe intentar buscar un orden institucional internacional que, para que pueda ser realmente efectivo, se mantenga independiente del control y manipulación europeo-estadounidense.

Interdependencia económica y envolvimiento militar Para poder evitar las guerras es necesario prevenir aquellas situaciones que son fuente de conflictos y de potenciales confrontaciones militares. Las crecientes amenazas de EEUU a poderes económicos en ascenso como es por ejemplo el caso de la República Popular de China, están encendiendo las señales de aviso sobre un posible conflicto militar. Durante los últimos años, pero aún más intensamente a lo largo de 2005, Washington se ha metido de lleno en una rabiosa campaña de propaganda para satanizar a China – en gran parte orquestada a base de enormes falsedades y distorsiones.

La relativa decadencia de EEUU frente al rápido crecimiento chino ha provocado dos respuestas por parte de EEUU. Por una parte, las CMNs estadounidenses han trasladado muchas de sus instalaciones de su industria manufacturera a China, han aumentado sus inversiones y comercio, y han tratado de controlar una serie de firmas potencialmente lucrativas. Por otra parte, un paquete de sectores atrasados de la economía estadounidense, apoyados por numerosos congresistas y militaristas civiles neo-conservadores, ha conseguido desarrollar una política agresiva proteccionista en el interior del país y el envolvimiento de China en el exterior.

A pesar de la creciente "interdependencia" entre EEUU y China –China financia el déficit exterior estadounidense comprando miles de millones de dólares en bonos del Tesoro de EEUU y China acumula un importante superávit comercial con EEUU-, la facción militarista ha firmado un pacto militar con Japón y con la India dirigido contra China; construye bases militares en el suroeste asiático; cultiva la puesta en práctica de ejercicios militares con su cliente, Mongolia; y vende miles de millones de dólares en armamento militar a Taiwan, armamento que apunta hacia las ciudades chinas.

EEUU critica los gastos militares chinos de 30.000 millones de dólares, afirmando que se han triplicado, aunque olvidando convenientemente que los gastos militares estadounidenses superaron los 430.000 millones de dólares, entre cinco y quince veces más que los de China (dependiendo de la estimación que uno acepte). En respuesta al envolvimiento estadounidense, China ha entrado en un pacto defensivo con Rusia y varios de los anteriores estados que integraban la URSS.

Hay un conflicto claro entre los sectores ‘militaristas’ y los sectores económicos de las elites estadounidenses sobre la forma mejor para extender el imperio. Ambos sectores se muestran activos a la hora de perseguir los objetivos imperiales, uno a través del envolvimiento militar, el otro vía penetración de mercados, con aquél impidiendo las ventas de tecnología, de compañías petrolíferas y de otros productos denominados ‘estratégicos’.

Antes que aceptar una reducción del poder hegemónico en Asia, donde EEUU compite económicamente con China, los sectores dominantes militaristas intentan compensar la relativa decadencia económica mediante un incremento de la agresión militar. En otras palabras, la "interdependencia económica" no es una condición suficiente para contener la propensión de EEUU a desencadenar agresiones militares contra los poderes económicos emergentes.

Los intentos de EEUU de bloquear la aparición de China como poder regional sigue un plan estratégico diseñado por Paul Wolfowitz en 1992, que exigía la implementación de una serie de políticas económicas, diplomáticas y militares para establecer un mundo unipolar. A menos que se revaloricen las capacidades y limitaciones económicas de EEUU, es probable que el previsible crecimiento de China provoque nuevas confrontaciones militares ofensiva, bien animando el separatismo a nivel provincial (Taiwan, Tibet y las provincias musulmanas del oeste), o bien motivando un conflicto territorial en alta mar o en el espacio aéreo, o alegando ‘intervencionismo en nombre de los derechos humanos’ o promoviendo una nueva guerra comercial sobre la energía y las materias primas.

Militaristas civiles versus clase gobernante tradicional
Con la elección del Presidente Bush, un nuevo bloque de poder se ha apoderado de los principales centros de toma de decisiones en el estado imperial; los militaristas civiles han despreciado a las tradicionales agencias militar y de inteligencia en favor de sus propios ‘órganos de inteligencia’ y ‘formaciones militares especiales’. El Departamento de Estado se ha visto eclipsado por los neo-conservadores sionistas (Zioncons) en el Consejo de Seguridad Nacional, el Pentágono, los influyentes y derechistas "think tank" (núcleos de expertos) y la oficina vicepresidencial – entre otros centros de poder.

Los Zioncons y las principales organizaciones sionistas en la sociedad civil fueron los arquitectos y propagandistas principales de la guerra de Iraq y continúan siendo actualmente los impulsores fundamentales de la guerra contra Siria e Irán. Paul Wolfowitz y Douglas Feith, anteriormente números dos y tres del Pentágono, Irving Libby, principal asesor del Vicepresidente Cheney, Richard Perle, principal asesor del Secretario de Defensa Rumsfeld, y Elliot Abrams, miembro del Consejo de Seguridad Nacional para asuntos de Oriente Medio, tienen lazos orgánicos con el régimen que gobierna en Israel y han sido sionistas fanáticos durante décadas. El plan de guerra contra Iraq que propusieron y llevaron a cabo con el apoyo de los militaristas civiles (Rumsfeld, Cheney, Bush y otros) trataba de destruir a cualquier adversario de Israel en Oriente Medio y promover una esfera de "prosperidad común" Israel- EEUU en aquella región. Todas las organizaciones sionistas principales son políticamente influyentes dentro y fuera del gobierno y, con alguna rara excepción, son sencillamente correas de transmisión de la política israelí.

Israel exige un cambio de régimen en Siria e, inmediatamente, las principales organizaciones sionistas se dedican a apalancar a toda su sucursal de clientes en el Congreso y en el Ejecutivo para que repitan la voz de su amo. Israel exige guerra contra Iraq porque apoyó a los palestinos y se opone activamente a la ocupación israelí de Cisjordania, y los intelectuales sionistas y los funcionarios del gobierno, en colaboración con sus correligionarios en los medios de comunicación, se ponen a ondear cientos de artículos de opinión invocando una misión militar estadounidense para "democratizar" Oriente Medio. Quienes elaboran la política imperialista no son homogéneos y no comparten siempre los mismos puntos de vista y prioridades ideológicas. La elite gobernante tradicional no rechazó el uso de la fuerza ni la satanización de las víctimas ni el intervencionismo para provocar "cambios de régimen".

Lo que les diferencia en la configuración contemporánea del poder es: 1) la postura altamente militarista, postulando permanentemente guerras "preventivas" ofensivas en cualquier lugar del mundo; 2) la asunción de los intereses estatales israelíes sobre los intereses económicos de EEUU a la hora de dar forma a la estrategia imperial estadounidense; 3) la hostilidad hacia los sectores tradicionales del Estado y los intentos de crear centros de poder paralelos; 4) las medidas para reemplazar el orden constitucional con un ‘nuevo orden’ centrado en el ejecutivo con poderes plenipotenciarios para arrestar, encarcelar y prohibir cualquier oposición política a sus planes de guerra, al Estado israelí, a la vez que eliminan la división de poderes. Como resultado, los Zioncons y los militaristas civiles se enfrentan a un doble conflicto: 1) entre sociedad civil y ‘su estado’ y 2) a una lucha intra-institucional entre militares profesionales y la CIA y el FBI, por un lado, y los Zioncons y los militaristas civiles que encabezan la rama del ejecutivo y sus nombramientos en estas institucionales, por otro.

Las presiones y conflictos, tanto fuera como dentro del aparato estatal y en la sociedad civil, pueden tener determinadas consecuencias dependiendo de quien consiga la carta más alta y de cómo reaccione el bloque de poder Zioncon frente a las amenazas que pongan en riesgo su total dominio del gobierno. La derrota de los militaristas civiles mediante la oposición de masas, junto al procesamiento federal de miembros clave del ejecutivo que no termine en fracaso, pueden socavar la política militarista y dar como resultado un calendario de retirada. Por otra parte, esa derrota puede llevar a los militaristas civiles a tomar medidas desesperadas, una especie de trama del ‘11-S’ para imponer la ley marcial y ‘unificar el país’ tras una política de guerra militarista/antiterrorismo.

Conclusión
A pesar de la decadencia relativa del poder de EEUU tanto en términos militares como económicos, en gran parte como resultado de la resistencia popular en Iraq y Venezuela y el poder creciente de China, la amenaza de nuevas guerras no ha disminuido. En gran parte porque en Washington tenemos un régimen extremista dominado por militaristas civiles ‘voluntaristas’, que creen en la voluntad política frente a las realidades y los límites objetivos.

Esto crea una enorme cantidad de incertidumbres y peligros. Por desgracia, esta amenaza de ‘nuevas guerras’ está siendo acompasada por varios líderes europeos, como Blair, Chirac y Merkel, que se han unido al coro Zioncon para desestabilizar a Siria y amenazar a Irán. Por ello, necesitamos profundizar en nuestras críticas sobre la invención de ‘evidencias’ de amenazas nucleares y la satanización de estados. Hay necesidad de ir más allá mediante foros sociales de masas donde se puedan discutir e intercambiar ideas para integrar una participación internacional que se oponga a las guerras imperialistas, a los estados coloniales y a las estructuras económicas que los sustentan.

Sin cambios estructurales profundos, los derechos humanos universales recogidos en el derecho internacional y en la Carta de Naciones Unidas se convertirán en papel mojado. Debemos desechar las herejías que postulan que no hay alternativas a las guerras imperiales, que vivimos en un ‘mundo unipolar’, que el ‘realismo’ dicta acomodarse al cabildeo militarista con Washington.

En lugar de eso, debemos afirmar estas verdades: 1) que fuera de las cenizas de las ocupaciones coloniales, los pueblos de Oriente Medio están forjando su propio destino; 2) que vivimos en un mundo multipolar, situado en los centros de la resistencia popular de masas; 3) que la supervivencia de nuestro planeta depende de un nuevo realismo basado en la libertad, la autodeterminación y, como el Presidente Chavez afirma de forma elocuente, en el socialismo del siglo veintiuno.

James Petras

Tomado: Red Voltaire

James Petras es profesor emérito de sociología en la universidad de Binghamton (New York). Intelectual emblemático de la izquierda estadounidense, es autor de numerosas obras.

5 sept 2010

Willy Toledo, portavoz de la 'flotilla de la independencia' prosaharaui


La misión partirá desde Canarias hasta el puerto de El Aaiún, capital del Sahara Occidental, "territorio ocupado por Marruecos desde hace 35 años"

El Observatorio de Derechos Humanos para los Territorios Ocupados del Sahara Occidental anunció hoy de que el actor Guillermo Toledo e Isabel Galeote, miembro de la ONG, serán los portavoces de la Flotilla de la Independencia Mahfoud Ali Beiba que partirá de Canarias a El Aaiún.

Esta iniciativa, para la que aún no se ha fijado fecha, aglutinará a personas, entidades, organizaciones e instituciones "solidarias con la causa saharaui de distintos lugares del mundo", detalló el Observatorio.

Precisó la ONG que la misión partirá desde Canarias hasta el puerto de El Aaiún, capital del Sahara Occidental, "territorio ocupado por Marruecos desde hace 35 años".

El Observatorio ha agradecido a todas las personas anónimas, personalidades, medios de comunicación, organizaciones y a la sociedad civil en general, tanto del Estado español como de otros países, "el interés demostrado y las manifestaciones de adhesión y acompañamiento a la Flotilla de la Independencia", una iniciativa "abierta a la participación de todos".

Tomado: Público

Estereotipos de guerra aprendidos de pequeños


A finales de los años 50, mi padre iba a la papelería Reynolds, en la calle Maidston Hight, a comprar tabaco para su pipa e historietas para mí. Historietas de guerra, 64 páginas de violencia de bolsillo en que los heroicos británicos recibían disparos, puñaladas; eran estrangulados y bombardeados por alemanes o japoneses. Jinetes del Aire, Patrulla Birmana, Estalingrado, Hijos de la Gloria, Puñetazo Armado, El Cielo en Llamas, todos estos títulos digeridos con avidez por Robert, de entonces 12 años.

Ahí, en la página cinco de Guerra de un solo Hombre, un jactancioso Rommel, en 1940, decía a sus oficiales que el ejército francés estaba derrotado.«Excelente», dice uno de ellos. «Y esos perros británicos serán arrasados». Un soldado armado con un rifle a bordo de un avión Stuka dispara y el piloto grita:«Retuérzanse bajo la Luftwaffe, ingleses… ¡AAAGH!» (…) «Esos cerdos ingleses han usado todas sus municiones», arenga otro nazi.«Sepulten en el valle a toda esa carroña británica», vocifera un soldado de los Cuerpos Africanos de Alemania.«Hundan a esos cerdos ingleses», ordena un oficial alemán después del Día D. “Donner und Blitzen! (¡Truenos y rayos!), ¡son los estadunidenses!, ACHTUNG!”, ese fue siempre mi diálogo favorito. Así como cuando el cabo David Fisher le rompe el cuello a un soldado alemán y le dice: «A dormir, cabezudo».

Desenterré estos horrores de a céntimo el otro día de una caja de cartón que mi madre -quien, como yo, almacenaba como una urraca- tuvo en el ático de su casa durante medio siglo. Ahora, a 12 años de su muerte, encontré la caja repleta de decenas de historietas publicadas por Amalgamated Press (ahora IPC), con las que generaciones de escolares aprendieron que los alemanes y los japoneses eran infrahumanos y nosotros, los británicos -y también a veces también los franceses, estadounidenses y soviéticos-, luchábamos valerosamente contra esas«hordas».

Las ilustraciones eran muy detalladas, en ocasiones dibujadas por hombres que habían estado en batalla. Las balas eran líneas rectas que atravesaban las cabezas y vientres de los alemanes y laceraban a los miembros de la patrulla birmana. Cuando dichas balas le daban a los nuestros, éstos gemían ¡UGH!, y no«¡AAAGH!», como los alemanes.

Los vehículos militares y los tanques Panzer de los alemanes, los bombarderos Mustang y Yak eran retratados con detalle obsesivo. La mayor parte de los conflictos era verídica -El Alamein, Dieppe, la batalla de Bulge, la de Bismarck, la de Estalingrado, el Blitz-, todo esto confería una fantasmal autenticidad a las ingeniosas sentencias de uno de los arrojados pilotos que derribaba aviones alemanes sobre las blancas colinas de Dover: «Deberías fijarte por dónde vas».

«Tómense un trago a mi salud, muchachos», dice un oficial canadiense a su regreso de Dieppe. «Ojalá volvamos a trabajar juntos, son un gran equipo». La batalla de Dieppe, señala el autor, fue «una hazaña magnífica»pero que «fracasó». Entre otras cosas, hubo 3 mil 500 bajas canadienses, muertos y heridos en la tan vanagloriada operación de Mountbatten.

Los civiles eran objeto de bombardeos en las calles de Londres, en las estepas rusas y los malayos estaban bajo ocupación nazi. Todos estos son personajes entrañables, pero los civiles alemanes y japoneses no existen. “Mike Thompson pilotea suLancaster durante el primero de los mil bombardeos que se lanzarán contra Colonia, un importante centro industrial”, afirma el autor de Alas de Guerra a sus jóvenes lectores. Ni una palabra sobre los 411 civiles muertos. Cuando Thompson bombardea Hamburgo, el autor de Avión Explorador admite que «siguieron dos horas y media de terror para aquellos en tierra» y que una lluvia de fuego creó «un tifón nunca antes visto». Cinco borrosas y diminutas figuras negras que corren por entre las llamas son el único indicio de los 50 mil civiles que murieron esa noche.

Los ataques de la Real Fuerza Aérea sobre la ciudad francesa de Caen, ocupada por los nazis, tienen como fin «devastar las defensas enemigas», y nuevamente no se menciona a los mil 150 civiles franceses muertos. Cuando los aliados destruyen el monasterio de 10 siglos de Monte Cassino, se nos contó que «al caer, las bombas espantaron a los monjes de este fabuloso monasterio».«¿Lo ocupaban aún los alemanes? Eso nunca lo sabremos». De hecho, los únicos alemanes que quedaban en el recinto eran los que estaban tan mal heridos que, según el testimonio de un soldado polaco, «parecían animales salvajes». Nada vimos de ellos en la versión de historieta.

Muy ocasionalmente, los alemanes se convierten en humanos, cuando los doctores británicos los atienden cuando están heridos. En el título Scramble!, un piloto alemán reta a sus rivales de la Real Fuerza Aérea a un duelo al pelotón conocido como «los chicos de Abberville». En dicho duelo, ambos participantes resultan heridos pero sobreviven.

En su manifestación más racista, las historietas cubren la guerra con los japoneses. «El emperador nos ha ordenado aleccionar a estos perros ínfimos para que entiendan que somos hijos de Japón», dice un japonés sobre los británicos en Malasia. Pero no teman, un vivaz soldado esta ahí para«acabar con todos los japoneses» al grito de «¡Vengan y retáquense, changos risueños!»

Curiosamente, dado que la guerra fría estaba en su punto álgido cuando empezaron a imprimirse estas historietas en 1958, el «camarada Stalin» y los soviéticos son tratados con respecto. Estalingrado incluso tiene una historia de amor (que involucra, desde luego, a una enfermera), si bien resulta improbable que un soldado del Ejército Rojo arengue a sus camaradas al grito de «por San Nicolás», mientras dejan tras de sí baños de sangre.

La colección Biblioteca Ilustrada de Combates llegó a incluir enfrentamientos posteriores. «Los gallardos soldados chinos» luchando contra los japoneses en Los Tigres del Aire se tranforman en los «diablillos amarillos» que atacan a las fuerzas estadunidenses en Corea. En Dien Bien Phu, un artillero Viet Minh grita «¡Fuego contra el hospital!», mientras un oficial médico francés observa: «Es un crimen contra la humanidad disparar así contra los heridos».

La guerra es terrible y gloriosa. Acaben con los hunos y los nipones. No se preocupen por los civiles enemigos. Si, ya sé que los nazis y japoneses eran el mal personificado. Pero me queda la idea de que otros adolescentes que leyeron estos absurdos podrían incluir a algunos altos funcionarios y diplomáticos que nos mandaron a la guerra en Afganistán, en 2001, y a Iraq, en 2003.

¿Será que estas historietas marcan a los jóvenes? Me pregunto si a esto se debe que hayan llamado a Saddam Hussein «el Hitler del Tigris», y que los talibanes se hayan convertido en «los nazis de Kabul».

Robert Fisk

Tomado de © The Independent.

Traducción: Gabriela Fonseca,

Tomado: La Jornada, México)

Salvador Allende: hombre del siglo XX, padre del siglo XXI


A 40 años de la victoria de la Unidad Popular

En este mes de septiembre tendrán lugar dos acontecimientos históricos en el austral Chile. El más trascendente y renombrado será el Bicentenario el día 18, cuando se conmemoran 200 años del proceso de independencia que se inició con la Primera Junta Nacional de Gobierno .

El segundo acontecimiento que será silenciado o en el mejor de los casos minimizado por la derecha, será el 40 Aniversario del Triunfo de la Unidad Popular con su presidente constitucional al frente, el compañero Salvador Allende.

Los medios de publicidad y propaganda de la derecha harán caso omiso a esta también trascendente efemérides. Toca entonces a las fuerzas de izquierda y progresistas del Chile de Salvador Allende, recordar y rendir honor a ese importante hecho histórico de la nación. Por primera vez un luchador social identificado y portador de las ideas del Socialismo llegaría a La Moneda. Por primera vez un proyecto con raigales proyecciones políticas de cambio hacia el Socialismo, entraría en el escenario político de la América Latina por vía pacifica, mediante elecciones libres y democráticas. Un hecho insólito en las luchas del proletariado mundial, calificado así por el líder revolucionario Fidel Castro, por llevar el Socialismo a la cúspide del poder político de una nación sin contienda bélica.

Faltando pocos días para la fecha del 4 de septiembre, momento histórico en que se logra aquel empeño político de las fuerzas de izquierda en el Chile de 1970, al llevar un candidato de probada lealtad a las ideas del socialismo a la Moneda, vale la pena el recuento de las circunstancias que rodearon y permitieron el triunfo de Allende.

En fecha bien temprana, en 1967 en el mes de noviembre, ya Allende tenía definida su conducta política a seguir. En Chillan, ciudad natal de Bernardo O´Higgins durante el Congreso del Partido Socialista, Allende delineó el carácter pluralista, democrático y libertario del Frente de la Patria, embrión de la Unidad Popular que luego liderara.

Quizás para comenzar nada mejor que las propias palabras de Allende en el verano de 1969, cuando aun no se había estructurado la unión de los partidos ni proyectado su programa de gobierno. Decía Allende: “Concibo el Frente de la Patria como el más poderoso movimiento revolucionario, nacional, antimperialista. Es, por lo tanto, una real alternativa de poder. El frente de la Patria, partiendo de la unidad socialista-comunista…debe ser el núcleo aglutinador de los que luchan por Chile y por su independencia económica, los que no vacilen en hacer los cambios revolucionarios y en construir el socialismo. Insisto, el Frente de la Patria será el más poderoso movimiento revolucionario de nuestra historia”.

Su sentido de unidad es una constante que se aprecia en toda su larga carrera política. Es un llamado constante, es un precepto medular de su ideario que tuvo entonces y debieran tener siempre presente las fuerzas de la izquierda en el Chile de hoy.

Pese a los diferendos dentro del propio partido de Allende, el 29 de agosto de 1969 el Comité Central del Partido Socialista presentó, por aclamación la promoción de Salvador Allende para candidato a las elecciones a la presidencia por el Partido Socialista. Era el primer paso a su cuarto intento por alcanzar la banda presidencial.

Resultaría agotador describir todas las dificultades que tuvo que vencer Salvador Allende en su vida política antes de llegar a La Moneda. Baste decir que la reacción interna y externa utilizaron todos los medios de propaganda para desvirtuar la línea política de Allende. Mentiras e infamias, calumnias de todo tipo no faltaron en la formula para desacreditar y desestimular a partidarios y simpatizantes, de llevar a Allende como abanderado de la izquierda a las presidenciales.

Pudiera considerarse que nunca antes contra candidato alguno a presidente de un país latinoamericano, se conjuró tanta incidía y maldad calculada para provocar su caída temprana. Una lectura al libro de L. Lauretski “Salvador Allende” bastaría para quedar el lector profundamente consternado de la titánica batalla que libro Allende contra sus contrincantes políticos de derecha, la oligarquía nacional y el capital foráneo.

En la proximidad a tan memorable fecha de recordación, es preferible destacar los valores y meritos del digno chileno que enrostró ante las infinitas dificultades y hasta sus últimas consecuencias, su compromiso de luchar por la justicia social de su pueblo desde la legalidad, desde la paz. Requería ello arrojo, valentía, pero sobre todo profundas convicciones políticas e inteligencia.

En el transcurso de 1969 y casi al final, el 17 de diciembre sale a la luz el programa de gobierno de la Unidad Popular. Con un marcado carácter antimperialista proclamaba el mismo como tarea esencial del futuro gobierno, “poner fin al dominio de los monopolios, la oligarquía terrateniente y comenzar la construcción del socialismo en Chile”. Es así que el 26 de diciembre de ese propio año, todos los partidos de izquierda aprobaron el pacto de gobierno y de la Unidad Popular que como bien proclamaba “elegiremos un mandatario del pueblo”

El 22 de enero de 1970 , no sin antes estar precedida de polémicos y reiterados análisis, las agrupaciones de la izquierda chilena, a saber los partidos comunista, socialista, radical y social-demócrata, el movimiento de acción popular unificado (MAPU), y la acción popular independiente (API) llegaron a acuerdo de cual seria el candidato único que representaría la UP. El comité directivo proclamó unánimemente a Salvador Allende como el candidato a presidente.

¡Ya tenemos candidato único..Es Salvador Allende!. Nuestros esfuerzos no han sido en vano---. Así dijo Luis Corvalán en la Plaza Bulnes, de Santiago de Chile en un mitin por la ocasión.

Sería la cuarta vez que Salvador Allende fuera elegido candidato único. Su victoria en las elecciones significaría no solo el triunfo personal de un político consecuente y consagrado en vida a su ideario, como también el triunfo de los sueños de generaciones de revolucionarios, de hombres y mujeres de la izquierda en Chile. Era además la victoria de los trabajadores chilenos, pero esa victoria no estaba aun consolidada.

A partir de ese momento Allende demostró toda su capacidad y entereza de revolucionario y hombre convencido de las ideas socialistas. Visitó los más apartados lugares de la larga y estrecha geografía chilena. Provincia a provincia recorrió todo el país y sumo en su campaña a todos los demás aspirantes de los partidos de izquierda, quienes le acompañaron y trabajaron junto a el . En paralelo se crearon por todo Chile casi 15 mil comité de apoyo a la Unidad Popular que fueron un poderoso motor impulsor de la campaña presidencial de Allende. Los trabajadores unidos en la CUT jugaron un rol destacado en esa campaña.

Fue durante ese preludio a las elecciones que se hicieron públicas las primeras 40 medidas de lo que sería el Gobierno Popular.

Llegamos al mes de Mayo de 1970 y Allende enfermó de un estado gripal agudo. La reacción interna se frotó las manos cuando se rumoró que el candidato estaba infartado, rumores que el mismo se encargó de desmentir mediante su presencia de ánimo en una conferencia de prensa en Televisión.

Tenía Allende 61 años y su cuarta batalla frente a las urnas estaba a menos de 4 meses de tener lugar.

Esos meses que precedieron a las elecciones presidenciales del 4 de septiembre de 1970 en Chile, Allende tuvo que sortear infinitas dificultades.

Los círculos de poder en los Estados Unidos de Norteamérica ya habían declarado en manifiesta y prepotente actitud que no permitirían la aparición de una “segunda Cuba”. Se referían a evitar por todos los medios que el Socialismo llegara a Chile, que el ejemplo de la Revolución cubana se replicara en América Latina. Con ese fin, de manera abierta a veces y encubierta otras, la administración norteamericana se empleó a fondo, financiando desde bien temprano en 1961 y hasta 1968, acciones de inteligencia para las cuales dispusieron de un presupuesto de 1.136.400.00 USD y ya durante la cuarta campaña electoral entre 1969 y 1970 el financiamiento llegó a mas de 200 millones de dólares para evitar a toda costa que el candidato de la izquierda llegara a la presidencia de Chile. Se puede decir con certeza, a la luz de la historia demostrada y documentada, que Allende estuvo siempre colimado por la mirilla de un francotirador inescrupuloso: el gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica con su fórmula: Pentágono+ Departamento de Estado+CIA.

Mientras, dentro de Chile la oligarquía nacional y el propio gobierno de Frei apostaban a lograr abortar los esfuerzos de la izquierda chilena ahora liderada por Allende, mediante maniobras electorales. Contaban con poder triunfar en las elecciones que se avizoraban. El candidato ultraderechista Jorge Alessandri en discurso televisivo del 24 de mayo de 1970 aseveró que “no lograrán su intento los que pretenden someternos a esclavitudes que viven países que no quiero nombrar, porque Chile todavía conserva Fuerza Publica y Carabineros organizados que no permitirán que prevalezcan doctrinas criminales”. Quien así se expresaba era el postulante por el Partido Demócrata Cristiano (PDC), sin embargo, confiado en su victoria, el 24 de julio de ese propio año declaraba públicamente que “Para contribuir a la paz y la armonía que deben reinar entre los chilenos, yo repito y confieso públicamente que será presidente aquel que obtenga la primera mayoría de votos en las elecciones”.

Apenas un mes después tuvo que mantener su palabra a pesar de los demostrados intentos de que no ocurriera precisamente así, pues es importante recordar y asistir a la memoria histórica imborrable de aquel año 1970: Dentro del PDC militaba Patricio Aylwin quien fue uno de los artífices del maquiavélico resquicio legal mediante el cual se pretendía reinstalar a Eduardo Frei Montalva en la presidencia de la República y así desconocer la tradición chilena en cuanto a que quién obtenía la primera mayoría sería proclamado presidente electo por el Congreso Nacional.

La astuta pero sucia maniobra partía del hecho de que en ese año 1970 la DC era mayoría en el Congreso Nacional; lo que sumando los votos a los del derechista Partido Nacional (PN) de Sergio Onofre Jarpa, desconocerían el triunfo relativo de Allende y Alessandri sería proclamado presidente electo y renunciaría al día siguiente. La renuncia de Alessandri provocaría la convocatoria a una nueva elección presidencial, en la que Eduardo Frei Montalva sería proclamado candidato único de nacionales y democristianos, cuyos votos unidos serían inalcanzables por el movimiento popular en la nueva elección. Recordemos que la Constitución de 1925, vigente en aquella época, no permitía la reelección del presidente en ejercicio. Por tanto, para que las fuerzas políticas de derecha lograran implementar el astuto proyecto, era preciso que funcionara el enroque ajedrecístico conocido como “gambito” (El Gambito Frei) consistente en sacrificar una pieza importante, Alessandri en ese caso y conseguir así una posición estratégica favorable. Esa es la historia, sin embargo la turbia jugada no fue posible llevarla a efecto.

Tampoco posiciones de extrema izquierda que por esos tiempos afloraban en sectores de la población, ayudaban a consolidar el proyecto de la Unidad Popular dentro del electorado expectante. Allende había sido tajante, transparente, honesto y valiente. Su batalla era con las ideas, no con las armas. Tenia la mas profunda convicción de trabajar por alcanzar los necesarios cambio de justicia social desde La Moneda, por ello llegar a ella no seria un fin de campaña política electoral, sino el origen de la gran batalla que habría de librar durante su gobierno; los 1040 días del gobierno mas popular que se recuerda hasta hoy en la historia Patria, el esperanzador proyecto del pueblo chileno: la Unidad Popular.

Al llegar el mes de junio de 1970, Allende entraba en sus 62 años, una edad de consideración para un candidato de la izquierda que tenía por delante la más dura batalla política a librar en su larga vida de luchador social.

Más de 3,5 millones de chilenos asistirían a las urnas, todos los mayores de 21 años. Del total, 1,3 millones votaron en Santiago de Chile.

En la mañana del 4 de septiembre Allende junto a su esposa Hortensia Bussi, la Tencha, se presentaron a la urna del colegio electoral ubicada en el Liceo 7 de niñas.

El conteo regresivo llegó a cero, era el día esperado, el cuarto sufragio. Esta vez la batalla de ideas del compañero Allende, le depararía la victoria. Más de cuarenta años de sostenida lucha política daban al fin sus frutos.

Faltando minutos para la llegada del nuevo día 5 de septiembre de 1970, un emisario a nombre del Ministerio del Interior y las Fuerzas Armadas, comunicó a Salvador Allende que habían votado por el una mayoría relativa de electores y estaba autorizado a efectuar un mitin de sus partidarios a las 0 horas y 30 minutos.

La Federación de Estudiantes de Chile fue la tribuna escogida para la extraordinaria concentración del pueblo. En ella se congregaron de manera espontánea los pobladores de Santiago. Hasta allí llegó Allende lleno de natural jubilo y recibido entre aplausos y vítores de triunfo. Ese discurso, que quedó grabado para la posteridad, entró en la historia política de Chile, como el manifiesto del hombre sencillo, pero profundo, firme y convencido de que está vez su pueblo era dueño de su destino. “Desde aquí declaro solemnemente que respetaré los derechos de todos los chilenos. Pero también declaro y quiero que lo sepan, definitivamente, que cumpliremos el compromiso histórico que hemos contraído, de convertir en realidad el programa de la Unidad Popular”.

Sobre sus hombros y de buena parte del conglomerado de partidarios de la Unidad Popular, recaería la difícil tarea de llevar adelante el programa de gobierno. Sabia su costo y sus riesgos, pero libraría con determinación e inteligencia esta nueva etapa de lucha y confrontación. Para ella se había preparado: “Si la victoria no era fácil, difícil será consolidar nuestro triunfo y construir la nueva sociedad, la nueva convivencia, la nueva moral y la nueva Patria”.

Sin embargo le quedaba aun sortear un escollo. Allende recibió solamente el 36,3% de los votos, seguido de Jorge Alessandri con 34,9 y Rodomiro Tomic con 27,8%, por lo tanto ni uno solo de los candidatos presidenciales había recibido la mayoría absoluta de votos, quedando entonces al Congreso la decisión de cual de los candidatos que recibieron mayoría de votos sería el futuro presidente.

Se prolongaba entonces en 60 días la definición y en ese tiempo como dijera Allende a una entrevista periodística, “entre el 4 de septiembre y el 3 de noviembre, Chile va a estar más agitado que una pelota pateada por Pelé”. Allende, aun en los momentos mas críticos de su campaña nunca perdió el sentido del humor, su natural forma de encarar los problemas; unía a su vocación de luchador social, su pasión y su alegría de vivir.

En los días posteriores al 4 de septiembre de 1970 un corresponsal de la revista Ercilla abordó a Salvador Allende con un singular cuestionario que merece ser recordado en este 40 Aniversario del Triunfo de la Unidad Popular. Dentro de esas preguntas estuvieron asociadas con el momento que se vivía las siguientes:

Doctor Allende, ¿Qué dos noticias referentes a Chile fuera de un triunfo electoral suyo, le gustaría leer en los diarios?.

-Terminó la inflación. No hay chileno sin trabajo-.

¿En que momento de su vida pensó por primera vez en la posibilidad de llegar a ser Presidente?

- Cuando advertí que podría ser un factor que contribuya a unir la izquierda-.

¿Si estuviera en sus manos hacerlo, que cualidades de otros pueblos injertaría a los chilenos?

- Sería mejor preocuparse por darle al pueblo chileno la oportunidad de desarrollar sus propias cualidades-.

¿Cuál es a su juicio, la virtud más admirable y el defecto más criticable de la juventud actual?

-La mayor virtud, la valentía. El mayor defecto, el conformismo-.

¿Cómo le gustaría que lo recordaran?

-Como un chileno consecuente-.

¿Qué significa ser socialista?

- Ser hombre del siglo XX, padre del siglo XXI-.


Indudablemente sus respuestas son mensajes que llegan hasta nuestros días. Llegan la trascendencia de su visión y su pensamiento, de su legado y de su vida: Salvador Allende, padre del siglo XXI.

El día 4 de noviembre de 1970 en el Congreso se realizaba la transmisión del mando al nuevo mandatario. El presidente del Senado colocó la banda presidencial a Allende como símbolo de poder supremo y seguidamente Daniel Vergara subsecretario del interior designado el día anterior, tomo juramento al compañero presidente. Delegaciones de 70 países asistieron a la ceremonia. Allende asistió a una misa solemne en su honor en la Catedral de Santiago oficiada por el Cardenal Raúl Silva Henríquez y de allí se dirigió a la Moneda acompañado de los dirigentes de los partidos de la Unidad Popular, de dirigentes sindicales, de valiosos compañeros de su campaña presidencial, organizaciones juveniles y estudiantes. Como había prometido reiteradamente, por primera vez en la historia de Chile, el pueblo entró en el Palacio de la Moneda junto a el.

Lograda esa voluntad expresa, no solo delineaba en el acto un concepto de nueva forma de gobierno, sino un propósito revolucionario de mayor alcance, que fue implementando en la medida que sumaba en torno a el, a su gobierno, a valiosos revolucionarios.

Apenas tres años después de aquel 4 de septiembre, el proyecto de la Unidad Popular, que apenas comenzaba a enraizar, fue brutalmente cercenado por la acción fascista de militares traidores con el apoyo de la oligarquía nacional y la anuencia y beneplácito demostrado del gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica. El proyecto revolucionario de la Unidad Popular, la “vía chilena al socialismo” quedó trunco, inconcluso, pero no olvidado. Quedó en latencia, en la espera necesaria, en el crisol de lo sueños y esperanzas de lo mejor del pueblo chileno.

Hay semillas que tardan en germinar y solo lo hacen cuando las condiciones que les son hostiles cesan, pudiendo así mismo los procesos revolucionarios aparentemente truncos, como simientes dormidas, rebrotar en nuevos tiempos.

No se puede defender con pasión y entrega lo que no se ama, como de igual modo no se logra amar verdaderamente lo que se desconoce, por ello la importancia de trasmitir a las generaciones actuales, especialmente a la juventud, la rica historia de nuestra América.

La victoria de las ideas de Salvador Allende, los esfuerzos y resultados que se fueron alcanzando durante la breve existencia de la Unidad Popular, constituyen una importante página de la historia de Chile, una lección de la trascendencia de la unidad de los revolucionarios chilenos, cuando se pone empeño y voluntad, compromiso y sacrificios en aras de alcanzar la victoria; una pagina de honor y gloria que escribieron con su ejemplo personal Salvador Allende y su Unidad Popular.



José A. Buergo Rodríguez

Tomado: Rebelión

Presidente Obama, ¡hágalo!


Para el comandante Fidel Castro el comportamiento político de la administración Obama en el Medio Oriente y en Golfo Pérsico conduce directamente a la guerra nuclear. Las acusaciones de EEUU contra Corea del Norte respecto al hundimiento del Cheonan son dudosas, como lo son también aquellas contra Irán y su supuesto programa nuclear militar. La tentación es grande para el presidente Obama, acorralado por la catástrofe ecológica de la fuga de petróleo de la British Petroleum (BP) de cometer un acto insensato e irreparable. Para salvar la paz, ¿por qué no aceptar el debate cara a cara que le propone el presidente iraní Ahmadinejad?

Hace varios días se publicó un artículo que contenía realmente muchos hechos relacionados con el derrame petrolero que tuvo lugar hace 105 días.

El Presidente Obama había autorizado dicha perforación confiando en la capacidad de la tecnología moderna para la producción de petróleo, que él deseaba disponer en abundancia y liberar a Estados Unidos de la dependencia de los suministros exteriores de ese vital producto para la civilización actual.
Su excesivo consumo ya había suscitado la protesta enérgica de los ambientalistas.

Ni siquiera [George W. Bush se había atrevido a dar ese paso, dadas las amargas experiencias sufridas en Alaska  con un tanquero que transportaba petróleo extraído allí.

Se había producido el accidente en la búsqueda del producto que se necesita desesperadamente en la sociedad consumista, que las nuevas generaciones heredaron de las que la precedieron, con la diferencia de que ahora todo marcha a velocidad jamás imaginada.

Científicos y defensores del medio ambiente han expuesto teorías relacionadas con catástrofes que ocurrieron en cientos de millones de años con las llamadas enormes burbujas de metano, causantes de gigantescos tsunamis que barrieron gran parte del planeta que, con vientos y olas que alcanzaron dos veces la velocidad del sonido y olas de 1 500 metros de altura, liquidaron el 96 por ciento de las especies vivas.

Expresaban el temor de que en el Golfo de México, que por alguna causa cósmica es la región del planeta donde la roca cársica nos separa de la enorme capa de metano, sea perforada en la desesperada búsqueda de petróleo con los modernísimos equipos de tecnología que hoy se dispone.

Con motivo del derrame de la British Petroleum, las agencias de noticias informan que:

“…el gobierno federal [de EE.UU.] ha advertido que se mantengan alejados del epicentro de las operaciones con la amenaza de 40.000 dólares por cada infracción y la posibilidad de arrestos por delitos mayores.

“…La EPA [Agencia de control ambiental de EE.UU.] ha señalado oficialmente que la Plataforma Nº 1 libera metano, benceno, sulfuro de hidrógeno y otros gases tóxicos. Los trabajadores sobre el terreno ahora usan medios avanzados de protección que incluyen máscaras de gas de última tecnología suministradas por los militares.”

Hechos de enorme trascendencia se están produciendo con inusitada frecuencia.

El primero y más inmediato es el riesgo de una guerra nuclear después del hundimiento del sofisticado buque insignia Cheonan, que según el gobierno de Surcorea se debió al torpedo de un submarino de factura soviética -ambos fabricados hace más de 50 años-, mientras otras fuentes comunican la única causa posible y no detectable: una mina que hicieron colocar los servicios de inteligencia de Estados Unidos en el casco del Cheonan. De inmediato se culpó al Gobierno de la República Popular Democrática de Corea.

A este extraño suceso se sumó, días después, la Resolución 1929 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, ordenando la inspección de los buques mercantes iraníes en un plazo no mayor de 90 días.

El segundo, que en parte ya está produciendo sus efectos demoledores, ha sido el progresivo avance del cambio climático, cuyos efectos son aún peores, dando lugar a la denuncia del documental “Home” elaborado por Yann Arthus-Bertrand con la participación de los ecologistas más prestigiosos del mundo; y ahora, el derrame petrolero en el Golfo de México, a pocas millas de nuestra Patria [Cuba], que genera todo tipo de preocupaciones.

El 20 de julio, un despacho de la agencia noticiosa [española] EFE se refiere a las declaraciones del ya conocido almirante Thad Allen, coordinador y responsable para la lucha contra el vertido de petróleo en el Golfo de México, quien “indicó que autorizó a British Petroleum, propietaria del pozo y responsable del derrame, a que continúe 24 horas más las pruebas que efectúa para determinar la solidez de la estructura ‘Macondo’ tras la instalación hace 10 días de una nueva campana de contención”.

“Según los datos oficiales, hay cerca de 27 000 pozos abandonados en el lecho marino del Golfo…”

“Cuando se cumplen 92 días del accidente en la plataforma de BP, la principal preocupación del Gobierno de EE.UU. es que la estructura subterránea del pozo esté dañada y que el crudo se filtre a través de las rocas y acabe fluyendo en múltiples puntos del suelo marino.”

Es la primera vez que una declaración oficial habla del temor a que el petróleo comience a manar de los pozos que ya no son productivos.

Los lectores que se interesan por el tema van entresacando lo sensacionalista de los datos científicos. Para mí hay hechos que no tienen explicación satisfactoria. ¿Por qué el Almirante Allen declaró que “la principal preocupación del Gobierno es que la estructura subterránea del pozo esté dañada y que el crudo se filtre a través de las rocas y acabe fluyendo en múltiples puntos del suelo marino”? ¿Por qué la British Petroleum declaró que no se le puede culpar del crudo que brotó a 15 kilómetros del pozo accidentado?

Habría que esperar otros 15 días que tardaría en perforarse el pozo auxiliar, que tiene una trayectoria casi paralela al que originó el derrame, a una distancia de menos de 5 metros el uno del otro, según opina el grupo cubano que analiza el problema. Mientras tanto, debemos esperar como niños bien educados.

Si se confía tanto en el pozo paralelo, ¿por qué no se aplicó antes esa medida? ¿Qué haremos después si esa medida fracasa como ha ocurrido con todas las demás?

En intercambio reciente que sostuve con una persona sumamente bien informada de los detalles del accidente, debido a intereses de su país, conocí que por las características y la situación alrededor del pozo, no existe allí, en ese caso, el riesgo de una emanación del metano.

El día 23 de julio no aparece noticia alguna sobre el problema.

El 24, la agencia DPA afirma que “un prominente científico estadounidense acusó a la petrolera británica BP de sobornar a expertos que investigan la marea negra en el Golfo de México para retrasar la publicación de datos, según denunció a la cadena televisiva BBC”, pero no relaciona esa inmoralidad con daño alguno en la estructura del fondo marino y las emanaciones de petróleo y los niveles inusuales de metano.

El 26 de julio, los principales medios de prensa de Londres ­-BBC, Sunday Times, Sunday Telegraph y otros- informaron que “en junta de directorio” de la British Petroleum “decidirían hoy la salida del presidente ejecutivo” -Tony Hayward- “por el mal manejo que tuvo frente al derrame de petróleo en el Golfo de México”.

Por su parte Notimex y El Universal, de México, publican que en la British Petroleum “…no ha sido tomada una decisión sobre cambios entre sus ejecutivos, y agrega que una junta de su directorio está prevista para esta misma tarde.”

El día 27 las agencias de noticias informaban que el Presidente Ejecutivo de BP había sido despedido.

Julio 28. Doce despachos cablegráficos y 14 países, entre ellos Estados Unidos y varios de sus más importantes aliados, formularon declaraciones embarazosas por la divulgación, por parte de la organización Wikileaks, de documentos secretos sobre la guerra en Afganistán. Aunque “Barack Obama, admitió que se encuentra ‘preocupado’ por la filtración,  señaló que las informaciones son antiguas y no contienen nada nuevo.”

Fue una declaración cínica.

“El fundador de WikiLeaks, Julián Assange, dijo que los documentos son evidencia de crímenes de guerra cometidos por las fuerzas estadounidenses.”

Tan certeramente lo evidenciaron que han conmovido hasta los cimientos la secretividad norteamericana. En ellas se habla de “muertes de civiles de las que nunca se informó públicamente”. Ha creado conflictos entre las partes involucradas en esas atrocidades.

Sobre los riesgos de gas metano emanando de los pozos que no están en producción, silencio total.

Julio 29. Un despacho de la AFP informa lo nunca imaginado: Osama Bin Laden era un hombre de los servicios de inteligencia de Estados Unidos: “…Osama Bin Laden aparece en los informes secretos publicados por Wikileaks como un agente activo, presente y adulado por sus hombres en la zona afgano-paquistana.”

Se conocía que, en la lucha de los afganos contra la ocupación soviética de Afganistán, Osama cooperó con Estados Unidos, pero el mundo suponía que en su lucha contra la invasión extranjera aceptó el apoyo de Estados Unidos y la OTAN como una necesidad y que, ya liberado el país, rechazaba la injerencia extranjera, creando la organización Al Qaeda para combatir a Estados Unidos.

Muchos países, Cuba entre ellos, condenan sus métodos terroristas que no excluyen la muerte de incontables víctimas inocentes.

Cuál no sería ahora la sorpresa de la opinión mundial al conocer que Al Qaeda era una creación del gobierno de ese país.

Fue la justificación para la guerra contra los talibanes en Afganistán y uno de los motivos, entre otros, para la posterior invasión y ocupación de Iraq por las fuerzas militares de Estados Unidos. Dos países donde han muerto miles de jóvenes norteamericanos y gran número de ellos han sido mutilados. Entre ambos, más de ciento cincuenta mil soldados norteamericanos están comprometidos por tiempo indefinido, y junto a ellos, los integrantes de las unidades de la organización belicista OTAN, y otros aliados como Australia y Corea del Sur.

El 29 de julio se publicó la foto de un joven norteamericano de 22 años, Bradley Manning, analista de inteligencia, quien filtró al sitio Web Wikileaks 240 mil documentos clasificados. No se ha pronunciado sobre su culpabilidad o inocencia. No podrán tocarle sin embargo un pelo. Los integrantes de Wikileaks han jurado hacer conocer la verdad al mundo.

Con fecha 30 de julio, el teólogo brasileño Frei Betto publicó un artículo titulado “Grito de la tierra, clamor de los pueblos”.

Dos párrafos expresan la esencia de su contenido. ”Los antiguos griegos ya lo habían notado: Gaya, la Tierra, es un organismo vivo. Y somos fruto de ella, engendrados en 13,700 millones de años de evolución. Sin embargo en los últimos 200 años no supimos cuidar de ella sino que la convertimos en mercancía, de la que se espera obtener el máximo lucro.”

“Hoy están amenazadas todas las formas de vida en el planeta, incluso la humana (2/3 de la población mundial sobreviven por debajo de la línea de pobreza) y la misma Tierra. Evitar la anticipación del Apocalipsis exige cuestionar los mitos de la modernidad -como mercado, desarrollo, Estado uninacional-, todos ellos basados en la razón instrumental.”

Por su parte, ese mismo día la AFP publica: “La República Popular China ‘desaprueba las sanciones unilaterales’ adoptadas por la Unión Europea contra Irán, declaró hoy el portavoz de la cancillería china, Jiang Yu”.

Del mismo modo, Rusia protestó con energía la condena de las sanciones de esa región estrechamente aliada con Estados Unidos.

El 30 de julio, un despacho de la AFP informa que el Ministro de Defensa de Israel declaró: “Las sanciones que la ONU impuso a Irán  no lo harán suspender sus actividades de enriquecimiento de uranio en busca de la bomba atómica”.

El 1º de agosto un cable de la AFP informa que “Alto jefe militar de los Guardianes de la Revolución advirtió hoy a EE.UU. contra un eventual ataque contra Irán.”

“Israel no descartó una acción militar contra Irán para detener su programa nuclear.”

“La comunidad internacional, encabezada por Washington, intensificó recientemente su presión sobre Irán, acusado de buscar dotarse del arma nuclear con un encubierto programa nuclear civil.”

“Las afirmaciones de Javani precedieron una declaración del jefe del Estado Mayor Conjunto estadounidense, Michael Mullen, que aseguró este domingo que un Plan de ataque de Estados Unidos contra Irán está previsto para impedir a Teherán dotarse del arma nuclear.”

El 2 de agosto, un despacho noticioso de la AFP de contenido similar al de las demás agencias de noticias informó:

“‘Tengo que viajar en septiembre a Nueva York para participar en la Asamblea General de Naciones Unidas. Estoy dispuesto a sentarme con Obama, cara a cara, de hombre a hombre, para hablar libremente de cuestiones mundiales ante los medios de comunicación para encontrar la mejor solución’, afirmó Ahmadinejad durante un discurso difundido por la televisión estatal.”

“Pero el presidente Ahmadinejad advirtió de que el diálogo deberá estar basado en el respeto mutuo.

“‘Si creen que pueden agitar un bastón y decirnos que debemos aceptar todo lo que dicen, esto no ocurrirá’, añadió. Las potencias occidentales ‘no entienden que las cosas han cambiado en el mundo’, añadió.”

“‘Ustedes respaldan a un país que cuenta con cientos de bombas atómicas pero dicen que quieren detener a Irán, que podría eventualmente tenerla un día…’”

Los iraníes han declarado que dispararán cien cohetes contra cada uno de los barcos de Estados Unidos e Israel que bloquean a Irán, tan pronto registren un mercante iraní.

De modo que, cuando Obama dé la orden de cumplir la Resolución del Consejo de Seguridad, estará decretando el hundimiento de todos los buques de guerra norteamericanos en aquella zona.

A ningún Presidente de Estados Unidos le ha caído encima tan dramática decisión. Debió preverlo.

En esta ocasión me dirijo por primera vez en la vida al Presidente de Estados Unidos Barack Obama:

Usted debe saber que en sus manos está ofrecer a la humanidad la única posibilidad real de paz. Sólo en una ocasión podrá usted hacer uso de sus prerrogativas al dar la orden de disparar.

Es posible que después, a partir de esta traumática experiencia, se encuentren soluciones que no nos conduzcan otra vez a esta apocalíptica situación. Todos en su país, incluso sus peores adversarios de izquierda o de derecha, con seguridad se lo agradecerán, y también el pueblo de Estados Unidos, que no es en absoluto culpable de la situación creada.

Le solicito se digne a escuchar esta apelación que en nombre del pueblo de Cuba le transmito.

Comprendo que no puede esperarse, ni usted daría nunca, una respuesta rápida. Piénselo bien, consulte a sus especialistas, pídales opinión sobre el asunto a sus más poderosos aliados y adversarios internacionales.

No me interesan honores ni glorias. ¡Hágalo!

El mundo podrá liberarse realmente de las armas nucleares y también de las convencionales.

La peor de todas las variantes será la guerra nuclear, que es ya virtualmente inevitable.

¡EVÍTELA!

Fidel Castro Ruz

Corrupciones


La Casa Blanca se queja de la corrupción imperante en el gobierno del presidente Hamid Karzai. Tiene razón: del aeropuerto de Kabul salen cada semana –varias veces– valijas cargadas de dólares en efectivo que altos funcionarios afganos envían al exterior. A sus cuentas, naturalmente. Un solo viaje a Dubai llevó 52 millones de unidades verdes (www.npr.org, 1/2/10). La mayoría de esos dineros proviene de la impune apropiación de tierras públicas y privadas y, sobre todo, del comercio del opio. Desde el derrocamiento de los talibán en el 2001, Afganistán se ha convertido en el mayor productor mundial del estupefaciente.

Un muy destacado confiscador de tierras es el hermano del presidente, Ahmed Wali Karzai, que preside el consejo provincial de la provincia sureña de Kandahar y no se limita a esa sola actividad: también les incauta el agua a las grupos tribales del lugar, lava dinero y –se dice– permite el paso de grandes cargamentos de opio mediante la adecuada y jugosa comisión (www.nytimes.com, 30/3/10). Su hermano lo defiende contra todas las presiones. La familia es la familia.

No es el único, claro. Según el New York Times (26/8/10), al ex gobernador de la provincia de Helmand Sher Mohammed Akhunzada le encontraron nueve toneladas de opio y heroína en terrenos de su propiedad. No fue penalizado, que se sepa. Tal vez porque figuraría en la larga lista de pagos que la CIA abona en Afganistán. Incluye, entre otros, al hermano de Hamid. El diario neoyorquino señala que funcionarios afganos y estadounidenses informaron que el miembro prominente del Consejo Nacional de Seguridad de Afganistán Mohammed Zia Salehi recibe hace muchos años un sueldo de la CIA.

Salehi no es un personaje menor: funciona como asesor personal del presidente y fue arrestado en julio pasado por su involucramiento en la transferencia al exterior de miles de millones de dólares. “Todo lo que hace es por instrucciones directas del presidente, no hay intermediarios”, subrayó Harron Mir, director del Centro Afgano de Investigación y Estudios Políticos. La detención de Salehi duró muy poco: Karzai ordenó su libertad (www.rawa.org, 27/8/10). Se podrían multiplicar ejemplos como el que dio el ex ministro de Minas Mohammad Ibrahim Adel: aceptó un soborno de 30 millones de dólares para adjudicar a China la concesión de la muy lucrativa mina de cobre Aynak. Renunció al cargo, pero no pasó un solo día entre rejas (www.washingtonpost.com, 18/11/09). Los amigos son los amigos.

Perogrullo dijo que donde hay un corrupto hay un corruptor. Los más importantes son las corporaciones que proporcionan, entre otras cosas, los “soldados de fortuna” alquilados para “reconstruir” a Irak y Afganistán, y que además sustituyen a las fuerzas estadounidenses en no pocas tareas. Son unos 180 mil mercenarios, una cifra que supera al número de tropas que los ocupantes de EE.UU. jamás tuvieron. El gigante de la construcción KBR Inc. obtuvo contratos del Pentágono por valor de 16 mil millones de dólares solamente en el período 2004/2006 (//projects.publicintegrity.org. 2008). Le siguieron monopolios como DynCorp International, Boeing y tantos más. La guerra es la guerra.

Las acciones de los contratistas son diversas. La Blackwater emplea mercenarios que no vacilan en matar a civiles afganos a voluntad. Y no sólo: Erik Prince, su fundador, ha sido acusado de participar en el programa de ejecuciones extralegales de la CIA. Al parecer, Prince ha llevado una doble vida durante años: a la luz diurna, presidente ejecutivo de Blackwater; en las sombras del secreto, diseñador, financista y ejecutor para la CIA de operaciones que van desde infiltrar personal en zonas de difícil acceso para los servicios estadounidenses hasta preparar grupos que asesinan a sospechosos de ser dirigentes de la insurgencia o miembros de Al Qaida (www.vanityfair.com, enero de 2010). No extraña que el gobierno de EE.UU. haya acordado a su empresa contratos por valor de 1500 millones de dólares entre el 2001 y el 2009.

La Blackwater no se ha detenido ahí. Robó centenares de armas, más de 500 rifles de asalto AK-47 incluidos, que tomó de un depósito estadounidense en Afganistán para armar a sus guardias sin el permiso del comando central de ocupación. En mayo de 2009, cuatro de ellos ametrallaron a un coche que transportaba a civiles afganos, menos de dos años después de que otros colegas mataran a diecisiete civiles en Bagdad (//washingtonindependent.com, 23/2/10).

No todos los contratistas son tan duros. Un estudio del Fondo de Investigación del Huffington Post reveló que ciertas compañías organizan fiestas y acercan prostitutas a funcionarios y militares estadounidenses en la Zona Verde de Bagdad para lograr contratos ventajosos (//huffpostfund.org, 23/8/10). No todas las formas de la corrupción se tapizan con dinero.

Juan Gelman

Tomado: Página 12
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