27 jun. 2009

El burka, manifestación sectaria

Laicismo. La antropóloga Dounia Bouzar recuerda que el velo integral no es en absoluto una prescripción del Corán. Y pone en guardia contra un debate en el que los musulmanes serían “a la vez excluidos y víctimas” ¿Es necesaria una comisión de investigación, una misión de información parlamentaria o incluso una ley sobre el uso del velo integral (niqab o burka según las versiones) ? El domingo 21, el presidente de la Asamblea Nacional Bernard Accoyer se pronunció a favor de una misión parlamentaria, para “evaluar la situación, sin estigmatizar a nadie”. Para la antropóloga e investigadora asociada al gabinete de estudios de Cultos y culturas, Dounia Bouzar, ex “personalidad cualificada” del Consejo francés del culto musulmán (CFCM), el problema planteado no debe ser relacionado al islam, pues eso validaría la justificación religiosa del salafismo, según ella una secta. H.- ¿Cuál es el significado del burka que algunos, incluidas autoridades de la República, asimilan a un precepto religioso ? D.B.- El burka, es una especie de jaula en torno a la cabeza de las mujeres, una vestimenta tradicional de las tribus pastunes de Afganistán que existía mucho antes del islam. Lo que llega a Francia es el niqab, una especie de sabana negra que recubre por entero a la mujer hasta la punta de los pies. A veces, una pequeña abertura deja aparecer los ojos. El niqab esta preconizado por los salafistas. Estos últimos surgieron a partir de los años 1930 y querían al principio hacer una relectura del Corán para modernizar las interpretaciones con el objetivo específico de reencontrar su “edad de oro”. El niqab no se inscribe ni en los textos ni en la historia musulmana. Numerosos sabios musulmanes lo prohíben. Esta vestimenta negra no es por tanto un signo religioso sino sectario. Los predicadores gurús aprovechan en Occidente para hacer pasar su discurso totalitario fascistoide ¡por un mandamiento divino ! H.- ¿cómo explica usted que los mismos poderes públicos amalgamen el salafismo al islam ? D.B.- Cuando se trata del islam, se oscila siempre entre la satanización y el permisividad. Los musulmanes practicantes son presuntos integristas, mientras los integristas imponen su concepción del islam y son tomados por musulmanes. Las dos actitudes reposan sobre una visión del islam que sería la “alteridad misma” incluso “el arcaísmo mismo”. Se trata de una secuela del periodo colonial : se dice “entre ellos, es así…”, por tanto, no se aplican los mismos criterios que para las otras religiones. Desde el momento que se trata de musulmanes, hay una incapacidad real de ver lo que verdaderamente es importante entre lo que atañe a la libertad de conciencia y lo que revela una disfunción individual o una instrumentalización de la religión. H.- ¿Existe un incremento del uso del burka que justifique una comisión de investigación parlamentaria, o incluso una ley que lo prohibiera ? D.B.- El discurso salafista comienza a afianzarse entre los jóvenes en Francia, por cierto no siempre salidos de familias de “referencia” musulmana… Personalmente, pienso que no hay nada peor que fingir que no pasa nada. Es preciso continuar sintiéndose indignado, es una señal de buena salud mental y de respeto por la religión musulmana. Por tanto una comisión de investigación, ¿por qué no ? Pero hay que tener cuidado en la forma de plantear el debate. Abordar el problema relacionándolo con el islam equivaldría a aceptar la justificación religiosa de estas sectas y reforzar su autoridad. Esto conduciría todavía más a sentar en el banquillo al islam y los musulmanes seríaan a la vez excluidos y victimas. Si un grupo de desequilibrados cristianos irrumpiese diciendo que las mujeres deben encerrarse en una sábana blanca pretendiendo que los otros cristianos han interpretado erróneamente la Biblia, ¿se abriría un debate teológico ? En cambio, el derecho (internacional, europeo y francés) permite limitar la manifestación de la libertad con dos condiciones : poner trabas al orden público y a las libertades fundamentales de los ciudadanos. Pues bien, el niqab cumple los dos criterios. H.- ¿las mujeres que lo llevan están bajo la influencia de esta corriente ? ¿lo portan forzadas ? D.B.- Eso depende de lo que se entiende por “forzadas”. Lo que se puede decir, es que todas ellas están adoctrinadas. Como las otras sectas, este discurso separa a la personas de todo lo que socializa seduciéndole con la satisfacción de pertenecer a una comunidad purificada que posee la verdad, superior a los otros musulmanes, y desde luego a los cristianos y a los judíos, al resto del mundo, para ellos los ateos ni siquiera existen… La misión de purificación exige cambios fundamentales. Se trata de crear la unidad total entre los adeptos. El gurú reestructura las relaciones del joven consigo mismo, con su entorno, con el espacio y con el tiempo. Subordina al joven al movimiento arrancándole de todo lo que garantiza tradicionalmente la socialización : padres, profesores, patronos, incluso imanes. En el interior del grupo, los unos no deben distinguirse de los otros. Se trata de exacerbar las diferencias (familiares, sociales, sexuales, etc.) con los “otros” y exagerar los parecidos “entre los adeptos”, hasta provocar la amalgama. H.- ¿Cómo reacciona usted a las palabras del presidente del CFCM sobre no extralimitarse en “las libertades individuales” ? D.B.- “Ése es el problema” : que los adoctrinados no tengan ya ni libertad de conciencia ni libertad de pensamiento, ni incluso libertad de creencia. Incluso desde el punto de vista del islam, recuerdo que el Corán comienza con “Lee” y apela sin cesar a la razón. Mina Kaci Traducción: J.A. Pina Tomado de L´Humanité

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