12 jun. 2009

Julien Coupat, un héroe a la fuerza

Fue acusado de terrorista y se ha convertido en un mito Julien Coupat, el intelectual post-situacionista acusado de "terrorista" en Francia, está ganándose el estrellato y una difusión mundial de sus obras porque, en su día, renunció a la carrera de yuppie y optó por la de comunero. Quién iba decir a mediados de los años noventa que el joven y brillante estudiante de una de las más elitistas escuelas de comercio francesas, la ESSEC, hijo de una más que normal familia de clase media-alta, iba a convertirse en todo un símbolo. Y, sin embargo, eso es exactamente lo que le ocurrió cuando, tras abandonar números y leyes a mediados de los noventa, se adentró en la filosofía y el pensamiento situacionista en la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales de París (EHSS). Ahora, con sólo 35 años recién cumplidos, Julien Coupat ya tiene audiencia mundial. La acusación de "terrorista" formulada por una fiscalía con gatillo fácil, las declaraciones precipitadas y bravuconas de la ministra de Interior, Michelle Alliot-Marie, y la detención injustificada del intelectual durante seis meses y medio, han provocado una oleada de solidaridad en círculos poco acostumbrados a brindar apoyo a un presunto terrorista. Toda la atención Tras ganarse una reputación de escritor y lector compulsivo, genial y algo sombrío, Julien Coupat cofundó la efímera revista de pensamiento, llamada Tiqqun. En los pocos números publicados y por su radicalidad con mala baba se ganó la hostilidad de la celebérrima revista Multitudes, de Toni Negri, pero también la atención y el respeto de pensadores confirmados como Luc Boltanski y Alain Badiou. Coupat, al igual que todos sus amigos fundadores de la comuna que restaura servicios públicos por vía autogestionaria en una zona rural del centro de Francia, rehúsan la noción de autor. Por eso es obligatorio citar sus obras colectivas como "atribuidas a". Es el caso del ya histórico La insurrección que viene y del menos conocido Contribuciones a la guerra en curso. En todas ellas rezuma el deseo de acabar con el orden occidental, considerado forma de dictadura totalitaria envuelta en libertad aparente. También rezuma la admiración profunda hacia la violencia juvenil que sacudió Francia en 2005 frente a los excesos de la policía de Nicolas Sarkozy. Ahora, al salir de la cárcel y cuando se encuentra bajo arresto domiciliario, el intelectual sombrío y tozudo persiste en su chulería. Interrogado por el diario Le Monde sobre su estancia en prisión, se limitó a afirmar que le había sentado bien y que no había sufrido nada que no se pudiera curar con "un poco de footing, ejercicio y lectura". Y, eso sí, dejó claro para la opinión el auténtico sentido de su detención y de la amenaza de cárcel que el poder sarkozyano sigue proyectando sobre su persona : "No os engañéis. Lo que me está ocurriendo a mí, os ocurre a vosotros también". Vasto programa. ANDRÉS PÉREZ Tomado de Público

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