4 oct. 2010

DIARIO DE CAMPAÑA: UN FANTASMA SALUDABLE Y VIGOROSO


"...Un fantasma recorre Europa: el fantasma del comunismo. Todas las fuerzas de la vieja Europa se han unido en santa cruzada para acosar a ese fantasma..."

Así comienza el Manifiesto del Partido Comunista de Marx y Engels (1848). Diversas formas de comunismo habían precedido esta proclama, como, la de las primeras comunidades cristianas, por ejemplo.

Sin embargo, es partir de éste llamado que comienza a edificarse una teoría revolucionaria que sembró construcciones políticas sólidas. Dentro de ellas, se albergaron diversas realidades e historias. Es obvia la mención a la temprana separación entre los seguidores de Trotzky y el Partido Comunista de la Unión Soviética, pero este último conoció también en diversos períodos de su existencia, cambios sustantivos. Desde China, el mundo recibió la influencia del maoísmo, mientras hoy contempla el desarrollo de un "Comunismo de Mercado". El eurocomunismo, particularmente desarrollado en la bota italiana, significó un nuevo varietal en las mismas vides. Los diversos momentos del Partido Comunista de Cuba, un aporte absolutamente insoslayable y particularmente incidente en nuestro continente. Y así podríamos continuar, recorriendo las ramificaciones surgidas desde la misma semilla, algunas que llegaron a enfrentarse duramente entre sí, otras que han sido alternativas fraternalmente coexistentes, pero todas las cuales ilustran cuán grosero es hablar de "el comunismo" con soberbia, escaso conocimiento o superficialidad, pues se trata de una construcción histórica de una gran profundidad y amplitud .El próximo 2 de octubre, en el Palacio Peñarol y desde las 17 hrs, el Partido Comunista del Uruguay (PCU) celebra formalmente sus 90 años de existencia. El PCU también conoció diversas épocas, pero en el balance global de su larga vida, es imposible soslayar, como mínimo, su formidable aporte al desarrollo de las luchas sindicales, a la cultura y a la unión de la izquierda.

El odio que despierta en épocas contemporáneas el comunismo, la ferocidad con que prende el anticomunismo en algunos sectores de la sociedad, no le va en zaga al que mostraran los emperadores romanos al lanzar a los primeros cristianos a los leones. Pero a esta manifestación brutal y generalmente irracional, se le suman otras más refinadas, pero particularmente severas hacia el comunismo y los comunistas.

Básicamente, se trata de "los superados", los que consideran que el comunismo " ya fue", que es letra muerta o mera fantasía, impropia de mentes agudas (como las suyas, naturalmente).

Dentro de los superados, les cabe lugar de destaque a varios ex comunistas, que desde la autoridad moral que se autoconfieren por haber tenido carnet partidario y haber sido parte de las duras luchas que debió pasar el PCU, anatemizan las luchas de las nuevas generaciones de comunistas o las de sus antiguos compañeros de ruta que aún persiguen los mismos rumbos, o incluso, cargan sus iras hacia otros ex comunistas: aquellos que, con mayor generosidad intelectual y estatura espiritual , no confunden el inalienable derecho personal a cambiar de forma de pensar a lo largo de la vida, con patente de pontífice y rector de la conducta ajena.

Gerardo Perera

Pero es otra variante de la orden de los superados la que me parecen de mayor entidad política. La de quienes desde una sólida posición social o académica, con discurso centrado en la modernidad y racionalidad, educación elevada e inteligencia, tratan al comunismo como una momia en la pirámide de la historia de la izquierda. Intelectuales de alta aceptación para el "stablishment", predican que la (única) visión racional y científica de la realidad lleva a adherir al desarrollo de un capitalismo "compasivo", en el que quienes acumulan varios miles de millones de dólares donan algún millón para magníficas obras caritativas y humanitarias, en el que el estímulo a la gran inversión extranjera es obsesión y la "seriedad y seguridad jurídica" son verdaderas palabras de paso para justificar cualquier realidad vergonzante o al menos cuestionable. Al tiempo que predicen el fin de toda forma de ilusión comunista, que todo "superado" tiene un pequeño Fukuyama en un rincón de su alma, claro está.

Me gustaría, en la cercanía de estos 90 años que desprecian, formular a estos propietarios de la seriedad, mesura y racionalidad, dos preguntas muy sencillas.

La primera es cuál es la racionalidad de un sistema que ha generado desde hace ya más de un siglo recursos ampliamente suficientes para mantener más que dignamente, a absolutamente todos los habitantes del planeta, pero que sigue viendo año a año, el contraste inverosímil de las listas de millonarios de Forbes, con las hambrunas y epidemias más atroces en inmensas poblaciones. Una y otra vez, trato de explicarles a mis indignadas hijas por qué si el ser humano ha logrado extraer de la Naturaleza recursos en mucho mayor cantidad a lo que requiere todo el planeta, siga habiendo, cada noche, doscientos millones de niños durmiendo en la calle (ninguno es cubano, recuerda Frei Betto) . Y por qué cada minuto está muriendo una joven mujer por infecciones absolutamente curables con medicamentos básicos.

La segunda es qué suerte predicen para la socialdemocracia europea. A la luz del manifiesto de Bad Godesberg, la socialdemocracia europea- a la que respeto- incidió fuertemente en el desarrollo del viejo continente, y, con matices, es la inspiración de la mayoría de los mencionados y sabios analistas. Sin embargo, medio siglo después, Europa se escora cada vez más a la derecha, al tiempo que los partidos social-demócratas ni estusiasman, ni convencen, ni logran escapar al incomodísimo rol de ser los ejecutores de las más duras políticas de ajustes salariales, jubilatorios, laborales y aniquilación de muchos de los derechos sociales que contribuyeron a crear. Habría que ver qué sienten a Yorgos Papandreu en Grecia y a José Luis Rodríguez Zapatero en España, por ejemplo. Las velocidades de la gradualista dinámica redistributiva de las riquezas en la que se fundamenta el modelo socialdemócrata, ha sido largamente superada por la del crecimiento de las necesidades humanas y por el vertiginoso ritmo de desarrollo tecnológico y reproducción del gran capital. No es obra de la mala suerte el que la socialdemocracia ya no pueda ni contener ni atemperar más la polarización social , es un proceso consecuencia de muy diferentes velocidades de generación y transferencia de recursos entre clases, cuya resultante es netamente regresiva en términos sociales. ¿No será que una crisis estructural recorre Europa entera? ¿Dicho más brutalmente: hay espacio para seguir pensando que es posible trasegar agua con un vasito (las políticas redistributivas gradualistas) de plástico da para transferir un océano (la riqueza de los multimillonarios) para llenar millones de secos pozos (los humanos que poco y nada tienen)?

Son preguntas bien brutas las mías, naturalmente. Porque no se piensan desde las alturas del intelectual funcional, sino desde la indignación del niño y desde el magro bolsillo vacío de nuestros trabajadores. Desde la sencillez y la convicción que en la política, en definitiva, no es bella retórica, sino que " se juega por plata", y básicamente se trata de alcanzar y dirigir los recursos económicos desde y hacia donde uno quiere. La política es lo que ha quebrado familias enteras con la tablita o en el 2002, o es la que puede construir- si nos apuramos- un Uruguay libre de la vergüenza de la desnutrición, falta de techo o educación. Saber en qué lugar de la lucha social se está parado y a quién se quiere favorecer, vamos, que el resto es literatura.

Por eso el sábado celebraré fraternalmente, que aquel fantasma que recorriera Europa luzca aquí saludable y vigoroso, compartiendo nuevos y exigentes compromisos.

Gerardo Perera

La República.uy

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