25 dic. 2010

La vuelta a la vida de Rogline y Junior desde las fauces del cólera


El personal médico cubano atiende a la puérpera Rogline Manne, quien llegó con deshidratación severa al CTC de Croix des Bouquets.

Rogline Manne y Junior Esperat, de 17 y 14 años respectivamente, no contaban con sus vidas. Llegaron sin fuerzas y con los ojos cerrados, debido a las abundantes diarreas y vómitos. El diagnóstico: un cuadro severo de deshidratación por cólera.

El personal médico cubano atiende a la puérpera Rogline Manne, quien llegó con deshidratación severa al CTC de Croix des Bouquets.

Sus vidas pendían de un hilo de no ser por la rápida actuación de las diestras manos de los cooperantes de la Brigada Médica Cubana (BMC) destacados en el centro de tratamiento de cólera (CTC) de Croix des Bouquets, quienes hasta con las uñas defendieron las vidas de Rogline y de Junior y los salvaron de una muerte segura.

Ambos habían perdido mucho líquido corporal, que se les repuso por vía endovenosa y con mucha prisa. Afortunadamente reaccionaron al tratamiento en 24 horas.

El Centro de Croix des Bouquets, una comuna (municipio) suburbana de 227 000 habitantes, a unos 20 kilómetros al noreste de Puerto Príncipe, la capital de Haití, fue abierto en tiempo récord el 15 de diciembre pasado en tiendas de campaña, debido a la emergencia provocada por el cólera en este país. Es uno de los 15 centros, de un compromiso de 20, habilitados por la brigada para acercar la asistencia médica a los pacientes contagiados por ese mal, que mata fulminantemente si los enfermos no son tratados de inmediato desde los primeros síntomas.

Rogline y Junior bien lo saben y sus historias se repiten a diario en cada uno de los centros y 40 unidades de tratamiento de cólera (UTC), que atienden consagradamente y sin fanfarria los cooperantes cubanos y latinoamericanos integrantes de la Brigada en toda la geografía haitiana.

Hasta este martes la brigada había salvado la vida a más de 42 000 haitianos en historias y situaciones más o menos parecidas.

El residente de medicina general integral Moisés Carrillo Pérez, de México y graduado de la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM) el pasado año, que ha visto la muerte asomarse varias veces sobre sus pacientes en esta lucha contra el cólera, habla con orgullo de estos dos haitianos "rescatados" y ya de alta.

De Rogline, una puérpera, comenta que lo primero que hizo tras abrir sus ojos fue preguntar instintivamente por su bebita. "Ella llegó en muy mal estado en una carretilla de la construcción, pues sus familiares carecían de dinero para pagar un transporte".

"Junior, con ligero retraso mental, tras volver en sí empezó a reconocer y llamar a los suyos", recuerda.

Los dos no olvidarán jamás a las manos amigas que los devolvieron a este mundo, gracias a una filosofía que privilegia el humanismo sobre el dinero, a la ética y los principios sobre el prosaico mundo material.

No tienen valor las más de 30 vidas salvadas por este centro desde su apertura hace una semana. ¿Qué sería de Rogline y Junior de no haber seguido la brigada la acertada estrategia de abrir unidades en zonas rurales y apartadas para combatir este mal?

"Hemos tenido resultados muy alentadores, pues al parecer para otras instituciones no había cólera en esta región de Haití.

"Ahora los pacientes de este terrible mal salen de los lugares más inusitados al ver que estamos aquí, aunque a veces en muy malas condiciones, porque mucha gente cree que es un padecimiento que los va a matar a todos y entonces tienen miedo de decir que están contagiados".

Para la enfermera guantanamera Ana María Ramos, quien llegó a esta nación el 15 de mayo pasado tras decretarse el fin de la emergencia por el terremoto, "la misión en Haití ha sido dura, fuerte, pero seguimos adelante".

"El pueblo haitiano se ha sentido muy agradecido con nuestra ayuda. Aquí estamos, trabajando y brindando lo mejor de nosotros los cubanos, que nunca nos rendimos", aseguró.

UNA OPINIÓN AUTORIZADA

Para la doctora Marie Norgla Jean, jefa comunal de salud a cargo de las comunas de Croix des Bouquets, Thomazeau, Ganthier, Cornillon y Fond Verrette, del departamento (provincia) Oeste, la misma que acoge la capital haitiana, los cubanos han hecho un gran trabajo antes y desde que comenzó el cólera.

"Antes en Croix des Bouquets no teníamos ningún hospital ni centro. Ahora contamos con un Hospital de Referencia Comunitario, del Proyecto Cuba-Venezuela, y este centro a cargo de los médicos cubanos.

Con una sonrisa amplia y franca ella opina: "los cubanos tienen muy buena preparación para enfrentar esta epidemia y controlarla, y no es una opinión mía, sino del Ministerio de Salud y Población de Haití", puntualizó.

Juan Diego Nusa Peñalver Enviado especial

Tomado: Granma.cu
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