12 jun. 2011

Barack-Merkel



Barack Obama y su contraparte alemana, Angela Merkel, advirtieron ayer que la crisis de la deuda de Europa no debe permitir que se arruine la recuperación económica global, enfatizando que trabajarán juntos para evitar que el mundo se dirija a una recesión. El presidente de Estados Unidos no quiere entrar “en pánico” ni “sobreactuar”. Pero aceptó consultar regularmente con aliados transatlánticos en cuanto a la mejor manera de ayudar a Grecia y a otras naciones en problemas de la Eurozona. Sus dificultades “no pueden poner la recuperación de la economía global en riesgo”, dijo.

Sus comentarios fueron hechos el segundo día de una visita oficial de tres días de la canciller alemana caracterizada por la pompa y el despliegue público de calidez, lo que puede llevar a que el Reino Unido se pregunte si existe el peligro de ser suplantado como receptor de lo que los diplomáticos se refirieron como una “relación especial”. El lunes por la noche, la canciller Merkel fue invitada por Obama a una íntima cena en 1789, uno de los más elegantes restaurantes de Georgetown. Ayer comenzó con bandas marchando y un saludo de diecinueve salvas en el jardín sur de la Casa Blanca. Sólo el hecho de que Merkel no es oficialmente un jefe de Estado evitó que se dispararan veintiún salvas.

En un atril afuera, próximo a una voluminosa alfombra roja, el presidente se unió entonces a JFK y una prestigiosa lista de líderes de Estados Unidos que destrozaron el idioma alemán cuando le dieron la bienvenida a su huésped. El despliegue de pompa fue seguido por largas conversaciones sobre el comercio, el proceso de paz de Medio Oriente, Libia y el compromiso de Alemania en Afganistán, especialmente sobre pasos conjuntos, para apuntalar la floja confianza económica.

“Alemania, en el corazón de Europa, es uno de nuestros aliados más fuertes”, dijo Obama. Anoche hubo una cena de Estado en la que la canciller fue obsequiada con el más alto honor civil de Estados Unidos, la Medalla de la Libertad Presidencial. Significa que Alemania se convirtió en la primera nación europea a la que se le ofreció una cena estatal desde que Obama se mudó a la Casa Blanca: sólo otras tres naciones, India, China y México, han recibido tal reconocimiento público.

El primer ministro británico, David Cameron, todavía está esperando una invitación para una cena de Estado en la Casa Blanca. Durante la reciente visita del presidente al Reino Unido, tuvo que posar en una foto conjunta donde se arremangaron y jugaron al ping pong.

Los chismes diplomáticos se desplegaron acerca de la complicidad desplegada por la canciller Merkel y el presidente Obama en su conferencia de prensa conjunta, poco después del almuerzo ayer. Merkel se refirió a Obama como “querido Barack” y habló largamente de los valores compartidos de las dos naciones, señalando que uno de cada cinco estadounidenses tiene antepasados alemanes.



Guy Adams

Tomado: La República.es

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