23 jun. 2011

De a poquito


Oficiales de seguridad afganos escoltan al embajador de Estados Unidos en Kabul, Karl Eikenberry, a su llegada a la Universidad de Herat el domingo.

Obama anunció que este año Estados Unidos retirará unos 10.000 soldados de Afganistán
Frente a la Guerra de Afganistán el presidente estadounidense, Barack Obama, parece poner en la balanza los problemas económicos que ocasiona, con un presupuesto anual de más de 110 millones de dólares, y el rechazo de la población a casi una década de enfrentamientos.

Barack Obama anunció anoche que su gobierno planea retirar unos 10.000 soldados de Afganistán este año y que para setiembre de 2012 habrán regresado a Estados Unidos 33.000 militares. Su país tiene desplegados en Afganistán 100.000 soldados, en una guerra que está por cumplir una década.

Obama también se refirió a Osama bin Laden y dijo que ciertos documentos encontrados en la casa donde fue localizado el líder de Al Qaeda, en mayo, muestran que esta red islamista se encuentra “bajo tremenda presión”, aunque “sigue siendo peligrosa”. Dijo que en esos documentos Bin Laden mostraba su “preocupación porque Al Qaeda ha sido incapaz de reemplazar de modo efectivo a terroristas experimentados muertos y ha fracasado en sus esfuerzos por retratar a Estados Unidos como si estuviera en guerra con el Islam”.

A los estadounidenses, preocupados por la economía, el presidente les dijo en su discurso televisado desde la Casa Blanca: “En la década pasada hemos gastado miles de millones en la guerra en [...] duros tiempos económicos. Ahora ha llegado el momento de invertir en el mayor recurso de América: su gente”. Recordó más tarde que en Afganistán murieron 1.500 estadounidenses, y otros 4.500 en Irak.

Insistió también en que queda trabajo por hacer para “ganar esta guerra” y “mantener los avances logrados” en Afganistán, mientras se procesa la retirada de tropas. Está previsto que los 140.000 soldados de la OTAN se retiren por completo para 2014.

Antes de hacer su anuncio, Obama se reunió, entre otros, con los secretarios de Estado, Hillary Clinton, y de Defensa, Robert Gates. Éste advirtió, antes del encuentro, que Obama debe considerar tanto la situación en el terreno como la impopularidad de la guerra y el desgaste económico y político que ocasiona. Estados Unidos invierte cada año más de 110.000 millones de dólares en una guerra que es rechazada por más del 50% de la población.

Desde filas castrenses se aboga por una retirada gradual, con el argumento de que los logros de seguridad en el país asiático son pocos y frágiles. Asesores de Obama, Clinton y otros políticos cercanos le indican al presidente que aproveche el viento a favor que le dio la muerte de Bin Laden para marcar un giro en la guerra de Afganistán y ganar respaldo para su administración, con miras a las elecciones de 2012.

La opción elegida por Obama sería el punto medio, con una retirada gradual de la presencia militar. Su anuncio de ayer implica que para las elecciones de 2012 habría regresado al país un número de soldados cercano a los 30.000 que fueron enviados por el presidente en 2010 para reforzar esas fuerzas.

Otros que respaldan una retirada rápida de las tropas son los legisladores estadounidenses, tanto demócratas como republicanos, en cuyos partidos crece tanto el desprecio por una guerra que ya cansó demasiado.

Andrea Martínez.

Tomado: La Diaria.com

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