17 mar. 2010

Juegos de guerra en Washington: ¡que viene la ciberguerra!

El Bipartisan Policy Center organizó un simulacro de ataque informático [o ciberataque] contra Estados Unidos el 16 de febrero 2010. El objetivo era demostrar la vulnerabilidad del país y movilizar a la opinión pública, dando así continuación a las declaraciones alarmistas que ya hizo ante el Congreso el director nacional de Inteligencia, Dennis Blair. Además de la CNN, empresas como General Dynamics, SMobile Systems, Southern Company, PayPal, Symantec y la universidad de Georgetown aportaron su contribución en el plano logístico. El escenario del simulacro de agresión informática había sido elaborado por Michael Hayden, (ex director de la CIA) y el propio simulacro se desarrolló bajo la dirección conjunta de Thomas Kean y Lee Hamilton (copresidentes de la Comisión Presidencial de la administración Bush sobre el 11 de septiembre). El supuesto cuartel general de la Casa Blanca fue instalado en el hotel Mandarin de Washington. En los papeles de los distintos miembros del gobierno de los Estados Unidos actuaron: Papel Desempeñado por Consejero de seguridad nacional Michael Chertoff Secretario de Estado John Negroponte Secretario de Seguridad de la Patria Fran Townsend Director nacional de Inteligencia John McLaughlin Secretario de Energía Bennett Johnson Secretario del Tesoro Stephen Friedman Consejero del presidente Joe Lockhart Cibercoordinador Stewart Baker Secretario de Defensa general Charles Wald Según el escenario de este simulacro, una aplicación gratuita para teléfonos móviles o celulares destinada a los seguidores de un equipo de baloncesto resulta ser en realidad un software espía desarrollado por un grupo de islamistas sudaneses y difundido a través de un servidor ruso. En 45 minutos, el software maligno infecta los teléfonos móviles estadounidenses y captura las contraseñas (passwords) y libretas de direcciones de los usuarios. Rápidamente, los atacantes pueden interceptar así todos los mensajes de correo electrónico e intervenir en las transacciones financieras. La bolsa de Wall Street se ve obligada a cerrar y los controladores aéreos también se ven obligados a anular la mayoría de los vuelos. Los usuarios renuncian al uso de la telefonía móvil y todo el tráfico se dirige entonces hacia Internet que se ve bruscamente saturada… Según el escenario del simulacro, los hechos se desarrollan durante el verano del año 2011 y se trata de un verano particularmente caluroso debido a las consecuencias del cambio climático. La red eléctrica no logra absorber la creciente demanda proveniente del uso generalizado de aparatos de aire acondicionado… En esta coyuntura, los terroristas vuelan una central eléctrica, dejando sin energía eléctrica numerosos ordenadores… La Casa Blanca se ve entonces en un callejón sin salida, sin saber ni siquiera cómo responder al ataque ni contra quién actuar… Por supuesto, nada de eso hubiese sucedido… ¡si los estadounidenses hubiesen comprado los antivirus de SMobile Systems y de Symantec, si el Departamento de Defensa hubiese comprado la última tecnología de General Dynamics y si Estados Unidos se hubiese equipado con las centrales nucleares Exelon y las redes eléctricas de Southern Company! El objetivo del simulacro era demostrar que la preparación de los servicios de seguridad estadounidenses es insuficiente así como la necesidad de modificar la legislación para otorgar a la Casa Blanca poderes excepcionales en materia de informática. Ya están programados varios debates televisivos que abordarán el nuevo concepto de «ciberhigiene». También está prevista la presentación ante el Congreso de un proyecto de Ley marcial informática que debe permitir al gobierno estadounidense tomar el control de las grandes empresas privadas de la telefonía y de Internet en caso de necesidad vinculada a la seguridad nacional. El Bipartisan Policy Center es un tanque pensante que creado en dos etapas (2004 y 2007) por dos grandes empresas privadas para ejercer presión sobre cualquier gobierno estadounidense (demócrata o republicano). Actualmente sirve de pantalla a varias multinacionales, como Exelon (centrales nucleares), Lockheed-Martin (aviación), Johnson and Johnson (productos farmacéuticos), Ford (industria automovilística) y ConocoPhilips (petroquímica). Sus cabilderos han demostrado que disponen de muy buenos contactos dentro de la administración Obama, sobre todo Thomas Daschle y George Mitchell. En 2005, 2006 y 2007, el Bipartisan Policy Center puso en manos de la firma de relaciones públicas Downey McGrath la organización de dos simulacros de emergencia petrolera (Oil Shockwave). Para enmascarar la identidad de quienes pagaban aquellos simulacros se creó entonces una asociación ad hoc, el Energy Security Leadership Council, bajo la dirección del general John Abizaid y del almirante Dennis Blair. Ambos simulacros contaron con la participación de personalidades políticas de primer plano, como Richard Armitage, Carol Browner, Robert Gates, Robert Rubin, James Woolsey y Philip Zelikov. La operación de propaganda sobre la ciberguerra termina sábado y domingo con la difusión, a través de CNN, de un reportaje de 2 horas sobre el simulacro. El documental se transmitio 3 veces, a las 08h00, las 11h00 y las 14h00 Eastern Time, el sábado 20 y el domingo 21 de febrero de 2010, bajo el título We Were Warned [En español, «Estábamos avisados»]. Tomado de Red Voltaire

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